maximo tell

Posts etiquetados ‘Amor’

Patria del viento, prefacio de mis lugares

In Paladar mostaza on 2 octubre, 2011 at 10:00 AM

El escritor Eduardo Bechara Baracat me compartió el Prefacio de su próximo libro “Patria del viento”, que publicará a fin de año. Además de ser un deleite, me dejó pensando, recordando. Ese amor que es nuestro nido o lugar. Yo me transporté a Jujuy, sus barrios, mis caminatas y sus sombras. Los lapachos que encuentro hoy por la calle no tienen ese aroma que me mira a los ojos y me dice “en mi sombra te criaste”. No me interpongo mas, disfruten de Patria del viento.

20111002-100235.jpg

El día en que Deán Funes ya no exista para mí, me habré convertido en un vagabundo. Mis padres no estarán. Mis hermanos ya no serán las personas que crecieron conmigo: la adultez habrá endurecido sus expresiones. Otra familia habitará mi casa con su folclore, con sus batallas y sus aromas.

Escribo estas palabras enfrentado a la suma de mis miedos. Pronto, yo tampoco estaré. Me habré convertido en parte de la tierra. Mi alma será un fósil etéreo del que nadie podrá hacer una inferencia. Ni atacarla, ni entenderla o conocer los detalles de su fugacidad, mucho menos, conocer el propósito de su paso por el mundo. Tampoco estarán mis fotos, mis amigos, mis mujeres y sus nietos. El mundo cansado y seco dejará de girar. En el final de los finales, el Apocalipsis hará de mi pueblo de leyenda, un campo sembrado de meteoros, una tierra infestada de criaturas del inframundo que absorberán las almas de los vivos con sus lenguas de tenias. Las bibliotecas en donde mis libros ganarían posteridad, serán incendiadas por una horda barbárica. Las sonrisas que me anestesian se habrán transformado en indiferencia. El olvido terminará sepultando mis plazas con escombros. Todos, tarde o temprano, habremos perdido nuestras esquinas. Antes de que esa profecía se materialice, tengo algunas cosas que decir.

Volví después de una ausencia. Llegué cruzando todos los puentes como cualquier peregrino. Mi bolso pesaba veinte kilos, mi vida pesaba veinte kilos. Lo traía lleno de amuletos de la memoria: libros, discos, fotos y souvenirs. Aunque el acento que heredé de los comechingones asesinados sonaba igual al que pronunciaba antes de irme, descubrí que yo no era el mismo. Traía el pelo largo con un rodete amarrado en mi cabeza y el yodo de seis mares pintaba mi piel envejecida. Una barba dramatizaba mi aspecto. Saludé con un abrazo a mi gente sentada en la plaza. Algunos bebían café en los bares. Otros, caminaban lento y sonreían, dueños de su tiempo. El sol de mi tierra me calentó el alma.

Los amigos, el arte y la bohemia, aguardaban para despertar en cualquier momento. Le grité al cielo:

—¡Es bueno irse para saber lo que es volver!

Volví a la cuna de mis trenes, esos gigantes dormidos sobre un ramal de vías que abrazaba al país. Todo parecía igual aunque todo había cambiado. Muchos habían desalojado de sus rostros la inocencia, y la habían reemplazado por el rictus que da la gravedad de existir. Me refugié en mi casa, deambulé por mis calles, me di cuenta que conservo en mis ojos el destello de una infancia de amores truncos, amigos entrañables, plazas abiertas y estrictos códigos de barrio.

Parado frente a los edificios del casco céntrico, quise reconstruir historias de lejanía. Sumido en el invierno le indagué a mi corazón por su insatisfacción maniática. Me contestó que el mío no era el único corazón insatisfecho. Añadió que hay cosas que constituyen la fundación de nuestro ser y son imposibles de cambiar.

Estas líneas llevan la sal de mi suelo. El mismo que cobija a mis ancestros. Quiero compartirlas antes de que sea tarde. Lo haré para celebrar la vida que me queda. Si hay algo de noble en mí, el viento de Deán Funes lo extrajo de lo profundo mis huesos.

Sé que aquí me espera una lápida con mi nombre, ansiosa por decorar mi tumba.

Antes de eso, mi tierra me salvará del abismo. Pueden llamarlo fe.

+ Conozcan mas de este artista http://eduardobechara.wordpress.com/

Reflexión de un hombre cansado de esto que todos llaman vida

In Para ella..., Prosas Propias on 11 agosto, 2011 at 9:27 AM

Voy a escapar con vos en sueños y dejar toda la vida atrás.. Estoy harto de los soles que no nos hacen sonreír y las noches en las que no nos vemos..

Me cansé de la ciudad que nos tortura con su ritmo sin un minuto para leer siquiera nuestras manos.. Me desilusionó el político, el gobernante, el opositor y la crítica..

Me engañaron los dueños, me mintieron los maestros y me traicionaron los amigos..

Hoy solo quiero que una mano me lleve a pasear allá lejos donde nadie nos alcance.. Donde vivir sea contar, donde respirar sea suspirar y el tiempo solo tinta..

Lejos, donde besar sea el crimen perfecto y no abrazar la atrocidad que escandalice..

Que reír sea la consecuencia mas común y amanecer una opción alegre..

Hoy no estoy vencido, solo cansado. De que los minutos se vayan con la velocidad del que corre hacia un lugar donde acaso no sé si seré feliz.

Se esfumaron las ganas de emprender porque prefiero quedarme a aprender. Quisiera ser útil a un sueño y ya no a una maquinaria de ambiciones.

Supongo.. solo queda soñar ya que todo en esta vida no se puede tener pero si se debe pagar, por lo que mañana lejos de lo que uno quisiera pretender hay que levantarse a trabajar.

Fotos de Jose Bahamonde

Soñadora

In Jóvenes Sueños on 11 junio, 2011 at 11:42 AM

Candela Romero, contó en este espacio la experiencia de escribir Cuadernos de jóvenes suicidas (Ver Nota), además tuve la suerte de que me regale esa serie de textos que, la talentosa riojana de 19 años, escribió. El primero fue Textual (Ver) y ahora pueden leer aquí otros bellos párrafos.

En este mundo soy una pseudo mujer que todavía no entendió como vivir. En el mundo de los sueños, soy una anciana que pasó por todas las situaciones de la vida.

En este mundo, soy quién no se permite llorar para que nadie sienta pena por mí. En el mundo de los sueños, soy quien cree que las lágrimas son la lluvia más bella en donde se va cada uno de nosotros.

En este mundo soy quién siente el sol de lejos, lo veo lejano. En el mundo de los sueños, lo toco, y siento la incomparable sensación del calor después de una mañana fría sin abrigo.

En este mundo vivo atada a un reloj que no me deja en paz. En el mundo de los sueños, lo pisoteo y me río de poder burlarme de él sin miedo a que me aplaste y me preocupe.

En este mundo sin querer hiero a mi vieja, la acribillo a preguntas. En el mundo de los sueños sé que no podría ni siquiera soportar su falta.

En este mundo me digo y describo enamorada de un hombre que no sabe mi existencia, o así lo aparenta. En el mundo de los sueños tengo una vida vivida a su lado y me siento una cajita en donde guarda sus secretos más sencillos.

En este mundo cuando el desapareció, lo sentí idiota por no valorar lo que realmente era. En el mundo de los sueños lloré y me pregunté: ¿Qué me faltó? ¿Fui muy poco para él?

En este mundo soy un libro en silencio. En el mundo de los sueños, soy una enciclopedia de 400 hojas.

En este mundo me creo sabionda teniendo en claro que es el amor. En el mundo de los sueños solo se pronunciar la palabra.

En este mundo mi documento es verde, con foto de una gordita con cara de sueño, mi número 36437303, vivo en La Rioja. En el mundo de los sueños mi documento es violeta con detalles en naranja, la de la foto es una diva sexy que derrocha belleza, mi número es 20milsueñños401, vivo en SueñoPuro, en la calle Voladora al 500.

Me declaro soñadorapara siempre.

Casi anti casi, la paz y el círculo de sangre…

In AguaSuaves, Bahamonde on 21 enero, 2011 at 10:21 AM

Por Jose Bahamonde

Son casi las dos de la mañana de un enero en Mendoza, los 29 de rigor en los techos de las casas que casi son infiernos. Noche despejada de dudas y casi de misterios. Está mi primo y me confiesa que es feliz por recuperar a un hermano menor (yo) y le digo emocionado que me hace bien sentirlo cerca. Iba a escribir casi suelto una lágrima, pero no, lo digo enfáticamente, se corrieron varias.

Es que la vida está llena de casis, los casi voy, los casi me enamoro, los casi me peleo, los casi los mando a todos a la mierda, los casi 100 gramos de jamón, los casi abogados, los casi jueces, los casi casi… Cada día me emociona más la gente anti casi, y mi primo lo es, admiro a los que son de verdad, los que se toman las luchas con pasión, las discusiones con calor, los amores con todo, los vinos sin soda…

Releo mis líneas anteriores y pienso, que intolerante estoy con los boludos, los que traman estrategias, los que aprietan los cachetes, los que tienen una casi vida, una casi mina, una casi estabilidad inmunda.

Ya son las dos sin casi, suena un saxo y una guitarra, el CD se llama Paz, es un homenaje a Bill Evans de un guitarrista flamenco, el Niño Josele, la paz, esa que en estos dedos no sobra, porque me apuro a escribir sobre aquello que me jode, me apura enarbolar una bandera que varios necesitan, la de la gente sensible, la que no tiene colores, la que tiene aromas, como el café que inunda mi casa feliz, como esos nardos, testigos indiscretos que esperan su muerte sin claudicar en su blancura.

Afuera a estas dos de la mañana, un perro huérfano de caricias husmea unas bolsas que quedaron de la noche, alguien se emborracha con un licor barato, la señora duerme, su hija sueña no ser una señora, el diariero prepara su rutina y su silencio, y la brisa que es poca pero alcanza para llevar el mensaje de algún niño que llora por un sujeto tácito de abrazos.

Aire, necesito aire que despeine mis rulos, que refresque las cosas que me salen. La poesía me espera en el cuaderno, el cuaderno no sabe que me espera. La vida, sucede ahí afuera, en el árbol que se arquea de tantas primaveras sin humedad, la vida, la vida, la vida esa que sucede y no espera, la vida jamás es casi vida, la vida no es un ensayo permanente, la vida es vida, la gente es gente, las putas putas, los chotos chotos.

Son ya las dos y cinco, no quiero revisar estas letras que se amontonan en mi mente, y sin más apunto con mis palabras a un imaginario círculo de sangre, ahí en el medio, en el centro deseado por toda competencia, se estrella la palabra amor… A nadie le importan los daños que genera, nadie piensa que ese círculo es de sangre, todos se jactan aplaudiendo de unos 100 miserables puntos.

Y yo, que detesto las competencias del dolor, agarro las letras una a una (la M lastima un poco por las puntas), las meto en un bolsillo, camino hacia la calle y con el amor estrellado en mi jean gastado, me voy a vivir la vida, a cagarme en los 100 puntos, a procurar que Nidia, la gran Nidia luchadora inclaudicable, cuando me lave los Levis trajinados, no se olvide en el bolsillo esas 4 letritas estrelladas…

Este autor es Columnista permanente de este Blog


SIGNS

In Para ella... on 30 agosto, 2010 at 8:00 AM

Porque la vida nos ahoga entre despertares y sueños que no se recuerdan.

Soles y noches pierden sentido como las palabras cordiales que nunca dicen nada.

Entonces la vida de vez en cuando nos sorprende y una sonrisa se enciende.

Como cuando ella aparece para colorear riendo una ventana por unos segundos.

Cuantos silencios habremos vivido en estos días, cuantas ganas de encontrar amor.

Las palabras se vuelven miradas y los corazones son testigos mudos del encuentro.

Agradecidos aquellos que encontramos caminando por la misma vereda al amor.

Dos locos del desamor

In AguaSuaves, Exclusivos, Rudy on 13 julio, 2010 at 9:09 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

A Charlie lo veía hasta en la sopa. El vive en la calle, yendo y viniendo con su bicicleta negra, no importa si llueve o es día de playa. El conoce a todo habitante de Viejo San Juan y después de unas cuantas cruzadas tuve el honor de que me salude a mí.

Vende remeras que él mismo tiñe o estampa y sólo te ofrece una si sos considerada una persona hermosa. “Tu sabes como es: si alguien ve una remera mía en una chica fea, jamás va a querer comprarme”.

Él es un hombre esbelto de piel negra, un metro noventa de altura, 41 años y pelo al ras de su perfecta cabeza. Nació en Boston y hace cuatro años decidió hacer un cambio radical de vida y se vino a la isla del encanto. Él tiene mil historias en su cabeza, lo sé,  y de a poco las voy sacando.

- Pamela: hola Charlie, como estas?

Charlie: Muy bien, buscando algo nuevo. Me parezco a mi esposa. Ella me dejó antes de venir para aquí y yo sabía que iba a pasarme porque lo nuevo esta de moda. Primero quería un nuevo carro y lo compramos, nos mudamos a una casa nueva, tuvimos un perro nuevo, nuevo gato,  nuevo pantalón, nueva camisa, nuevo trabajo, nuevo cuerpo (se hizo las tetas) y obviamente quiso un nuevo marido!

- Pamela: tenés razón, suena feo pero es verdad.

- Charlie: ojo he, yo no soy ningún dormido. Fui a donde mis amigos con una nueva novia. “!Charlie estas casado!” me dijeron asustados. Y yo les dije la verdad: a mi también me gusta lo nuevo y la diosa tenía 15 años menos que yo, ¿qué te parece?

- Pamela: sabía que ibas a salir con algo así!

- Charlie: es que de chiquito yo era negro, nerd y enano. A mi me pegaban en la escuela. Es que los niños son tan crueles, no tienen piedad. Ahora que mido dos metros y ando por las calles, me encanta asustarlos para que sientan lo que yo sentí. Y ya no me quedo atrás por nada, menos por una mujer. – Se queda pensativo mirando al vacío por un momento- Que crueles los niños, no sé ni siquiera por qué me acuerdo de eso, yo no quiero hijos, eso de criar diablitos está fuera de mi mente.

Cuando habla mueve mucho las manos y juega con las miradas. Cuando te pregunta algo no mira a tus ojos sino hasta después de una pausa al finalizar su indagación.

En Boston trabajaba de mozo en un bar de streappers. El le dijo a su esposa que sólo le sería infiel si encontraba a una mejor que ella y su mujer, orgullosa, aceptó el reto. “Nunca encontré a una mejor y esa es la verdad. Ahora que me dejó ya no tiene sus encantos y no se anima a venir a visitarme, le da vergüenza su cuerpo, ya perdió sus armas”. El no se da cuenta de la cantidad de veces que la menciona. Por cada anécdota, un recuerdo la trae a su mente.

Café Puerto Rico, Viejo San Juan

Teresa es una luchadora de la vida. Mujer hermosa, de unos 45 años, alta con curvas de perfecta guitarra, ojos celestes, pelo carré y rubia sofisticación. A ella la encuentro todas las noches en Café Puerto Rico,el bar al lado de mi trabajo. Una noche fui allí a cenar sola y se sentó junto a mi a beber una copa de vino.

Nació en Tennesse y hace 25 años se mudó a Puerto Rico a empezar de cero tras una fallida relación con quien fue su primer pareja. “Yo era el, el era yo, 15 años juntos, respirábamos al unísono” comenta con ojos perdidos. Vivir en San Juan no ha sido fácil para ella. Ha trabajado en muchos sitios y ha conocido a muchos hombres.

Sin embargo, recién llegada, conoció a quien sería el segundo amor de su vida, con quien compartió diez años y dio a luz a dos niños, hoy veinteañeros con rumbo propio. Trabajó junto a su hombre en ese tiempo pero nada es para siempre y el amor se fue.

“Yo le fui sincera. Una mañana llena de sol le dije que ya no lo amaba y que dormir juntos era una mentira. Arme mis valijas y me fui sola, me mude a un hotel por un tiempo y claro, ya no trabaje con el. A empezar de cero nuevamente. Nosotras las mujeres podemos hacerlo, solo que no nos damos cuenta”.

Teresa paso por mucho pero hoy tiene un trabajo estable de buena paga y gente a la que adora y agradece, como los chicos del bar al que asiste cada noche cual cita imperdible. “Yo no tengo familia en este país, mis hijos ya no viven aquí y el resto quedo en mi ciudad natal. Imagínate como le agradezco a estos mozos que me dejen quedarme en noche buena”.

Para colmo de males, el amor le da tanto como también le quita. Este año conoció a un hombre de su edad que parecía ser su autentica mitad complementaria. A los 5 meses de salir decidieron mudarse juntos y todo iba viento en popa hasta que descubrió que el tenia una amante y que, de hecho, la mujer visitaba su casa cuando ella no estaba.

“Yo no pude creer que un hombre maduro se ponga en eso. Pero es así, a empezar de nuevo otra vez. Fue de todos el que mas me dolió. Pensé que nunca mas me quedaría sola. Pamela, los hombres están cabrones, nunca te olvides de eso”.

Ella me alienta y es el mejor oído del barrio cuando me siento mal. Ella se ha caído miles de veces y se ha levantado… SOLA.

Suena loco, pero amaría que Charlie y Teresa se conocieran. Ellos son tan diferentes como complementarios. Los dos solos, ambos descreídos del amor, apasionados de la vida y con ganas de seguir jugando, sin miedo a perder y ver que la línea de llegada se vuelve a la distancia del inicio.

Mis amigos sabrán, soy una celestina en potencia. He unido a tres parejas. Una de ellas termino tras 5 años de noviazgo y dos de ellas siguen en pie (derecho al altar aunque quieran negarlo).

¿Es mi corazonada o ya el destierro me está afectando los sentidos? Ojala se vean, un cruce de miradas será mas que suficiente.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Jodido estas

In Cobertura iPhone, Paladar mostaza on 7 junio, 2010 at 10:00 AM

En el Teatro Astral

Un despertar es simple y llanamente abrir los ojos con una buena inspiración de realidad, dejando los sueños aletargados por los colores que otros han pintado en este mundo. La primavera son esos colores con los que uno despierta quizás de los mejores sueños de nuestras vidas.

Despertar de PrimaveraSpring Awakening(Teatro Astral) no es una obra adolescente como muchos han señalado, muy por el contrario se puede volver en un gran momento para pensar las primaveras que te ha tocado vivir y aquellos sueños de los que no hubiésemos querido despertar. Talento, sangre joven y un gran libro hacen de esta muestra teatral una caricia a los sentidos y un gran llamado de atención social.

La historia transcurre en la Alemania de finales del siglo XIX, pero fácilmente se podría trasladar a tu realidad, la mía o la de tus hijos en la actualidad. Sobre todo porque los problemas “sociales” de los adolescentes y jóvenes (de ellos pero de todos) continúan siendo una piedra en el zapato de la sociedad, que despreocupadamente los expone pero no los explica, los cataloga pero no los estudia.

Fernando Dente y Florencia Otero

Dos jóvenes y una historia de amor retorcida por los embates morales de la familia, la escuela y la iglesia se encuentran rodeados de un sin fin de sentimientos compartidos con sus pares que convierten a Despertar de Primavera en una excelente lectura, y crítica, a diferentes instituciones (tangibles e intangibles) que nos acompañan en nuestro madurar.

Cris Morena presenta durante mas de dos horas a excepcionales voces jóvenes para hablar temas “adultos”. Además de brindar toda la calidad artística que es capaz de transmitir, la productora, intenta una vez mas liberar a los jóvenes / adolescentes de los tabúes e incomprensiones del mundo adulto que poco los comprende y mucho los limita con sus prejuicios.

Florencia Otero en el papel de Wendla

Técnicamente se disfruta el lujo de la banda en vivo que da vida a una excelente escenografía que es acompañada de una gran complicidad de iluminación y sonido. Voces como las de Florencia Otero y Belén Pasqualini se lucen y el cuadro de revelación es para Federico Salles y Cristian Centurión.

Es inevitable pensar durante el intervalo como nos ha costado (y continúa costando) hacerles entender a la sociedad que libertad no es lo mismo que libertinaje, que progresismo no significa destruir valores y que educar no es eludir y confundir. Estamos en el mismo camino y muchas veces nos quieren obligar a mirar la pared y pensar que no hay salida. Soñar es posible, cambiar cuesta pero también lo es.

¿En que confusión han caído los padres? ¿Acaso no pasaron por nuestras crisis? Crecer es darle sentido a la vida y descubrir los “misterios” de una sociedad que oculta lo que no sabe explicar y teme a lo que no sabe como enseñar. Durante la obra miles de escenarios se cruzarán por sus mentes acercando las problemáticas de los protagonistas para demostrar que todos “hemos estado allí”.

Problemáticas como el aborto, el sexo, los maltratos, la homosexualidad, un suicidio, la familia y la sociedad con su escuela e iglesia no son temas de una obra infantil, aunque si de una “apta para todo público” como esta.


-

Mientras el amor intenta surcar sus típicas dificultades, los jóvenes talentos en el escenario dan muestras de su calidad actoral y es inevitable contagiarse del ataque de “epilepsia adolescente” que dan ganas de retorcerse de furia en el suelo y gritar “Bla Bla Bla!” hasta que alguien nos oiga rezongar por ser incomprendidos, violentados o sacrificados en nombre de la moral social.

Puede ser que tu adolescencia no encuadre entre los parangones que traza Cris Morena y su Despertar de Primavera, pero seguramente tu juventud te ha encontrado debajo de un árbol, con las garras de la angustia apretándote la garganta y creyendo por sobre todas las cosas que “Jodido estás”. En ese momento solo nos ha quedado crecer y pensar, como nos invita esta obra, que florecerá el verano en nuestras vidas.

Gracias a Julieta Ramirez quien hizo posible todo esto

> Cobertura iPhone

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.038 seguidores