maximo tell

Posts etiquetados ‘futuro’

Sin futuro, pero con sistema penal propio

In Derecho a Replica, Exclusivos, Tonti on 4 febrero, 2011 at 1:36 PM

Por Danilo Tonti

El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada, y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florecen el mercado de las policías privadas, y las cárceles privadas, mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo, y prisioneros del miedo“.

La búsqueda del miedo no es ilusoria ni tampoco desprevenida. Es miedo, pero ante todo es búsqueda. “Industria del miedo” en palabras de Galeano. “Ola de inseguridad”, en verborragia de todos.

Para el film hollywoodense es clara la escena, y también la condena: el ejecutivo o la ama de casa, en el trajín de su vida “normal”, y el delincuente (porque antes de ser persona, el sujeto es delincuente) atacando con su desvío social y su anormalidad casi natural, casi heredada. ¿El camino? No hay muchas dudas: cárcel y condena la mayor cantidad de años como fuesen posible, convenciéndose (sin siquiera creerlo) de que el encierro y la desprotección absoluta devendrán en “reinserción”. Pero sucede que aquel delincuente es joven, la secuencia se complica y casi de inmediato olvidamos la verdad que pintorescamente sostenemos: “los jóvenes son el futuro”.

¿Será que no es joven aquel pibe de 15 años que no conoció otro mundo que el robo y el camino de las drogas? ¿Será que no es joven aquel que mordió la bronca del olvido y tragó el resentimiento de la indiferencia? ¿Será que joven no es tanto un término etario como un privilegio y un mérito social? En la locura del prejuicio, los disparates son emblemas.

Lo cierto es que hoy, y con entristecedora liviandad, se discute bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Y me sumo a la pregunta que inteligentemente se realizan los jóvenes de la Cooperativa de Comunicación “La Brújula”: ¿Por qué suponer que desde adentro del  sistema penal se restituirán los derechos vulnerados, que por fuera del mismo no están siendo garantizados? Por motivos que no llego a comprender, para muchos hay lógica y verdad en aquel supuesto.

Los adolescentes que hoy tienen 14 y 15 años nacieron entre 1994 y 1995, en plena  vigencia del gobierno de Carlos Menem, cuyas políticas económicas tuvieron como  resultado la desintegración del tejido social, la marginación de millones de personas. (…) Hoy, esos jóvenes se encuentran en el centro del debate y es el mismo Estado que los dejó fuera del sistema productivo y educativo, quien debe definir qué hacer con ellos ante los crecientes reclamos de la opinión pública“; La Brújula. En todo problema yace una matriz, una causa, y también un efecto, una consecuencia. Ver el efecto y olvidar la causa no sólo evidencia nuestra incapacidad sino que, fundamentalmente, garantiza la continuidad del problema.

A esta altura del partido, hasta resulta hipócrita sostener la cárcel y los institutos de menores como instituciones que garantizan la resocialización del sujeto, reinsertándolo exitosamente en la sociedad. Más bien, parecen sostenerse como la garantía que contrarresta la amenaza; la tranquilidad, naciente del aislamiento, de evitar contacto y encerrar peligros. En este contexto, pensar bajar la edad de imputabilidad no regala otro horizonte que el del aumento de la franja de la desprotección y el olvido, reafirmando la condena y esquivando la inclusión.

La idea de un sistema penal juvenil pareciera responder a la lógica de “aislar y condenar, para curar y reinsertar”. Sin embargo, las políticas en nuestro país a diario reafirman que éste es un camino de ida, en donde el desinterés en verdaderas políticas sociales transforma el camino de regreso en un ideal construido de ilusiones. Podemos cambiar de nombres los sistemas o de títulos los procedimientos, pero mientras la naturaleza sea la misma, la continuidad del “orden” estará garantizada.

Muchos dicen que la cárcel o los institutos son un mientras tanto necesario hasta que se profundicen verdaderas políticas inclusivas. ¿Pero saben cuál es el problema? Que la Argentina es un país del mientras tanto. “Hasta que hagamos lo correcto nos conformemos con lo posible”. Pero sucede que lo correcto nunca llega y lo posible, mediocre y simplista, termina siendo más que el mientras tanto… el horizonte. Bajar la edad de imputabilidad es condenar a esos jóvenes, que no saben nada de la vida más que el mundo que los adultos le entregaron. Condenarlos con la culpa, y soslayando la responsabilidad de un sistema social que no sólo los desprotege sino que, como si fuera poco, los ubica en el ojo de la tormenta.

No hay que olvidarse de algo, muchos de aquellos que roban y que matan en la sociedad fueron, antes que victimarios, víctimas. Y eso es lo que todos pasamos por alto y en lo que nadie se ANIMA a detenerse. Trabajar este tema no requiere sólo nuevas política, requiere nuevas configuraciones de sentido, nuevas concepciones que tienen que ver con la construcción del pobre, del delincuente, de la inseguridad. Pensar que la inseguridad se combate con cámaras de seguridad en las esquinas como convencido sostiene Macri, es evidencia de lo poco que pensamos y de lo mucho que falta.

Ningún chico, en ninguna parte del mundo, nace fumando paco o con un revolver en la mano“, sostiene Alcira Argumedo paraLa Brújula. Es en la construcción social y en la configuración de las oportunidades donde olvidamos el link de la igualdad y damos pie a que, el paco y el revolver, sean las únicas herramientas a la vista.

Pero antes de hablar y de cerrar posiciones es necesario saber de qué estamos hablando y en qué contexto lo hacemos:

“Según una investigación de Unicef, la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, y la Universidad Nacional de 3 de Febrero, sobre un total de  1800 adolescentes menores de  18 años privados de libertad por causas  penales  en  el país,  el 17 %  (300 adolescentes)  son menores  de 16 años. Los datos indican que un 15 % de estos 1800 adolescentes está imputado de homicidio, lo que equivale a 270 casos. Dentro de este porcentaje, sólo 46 corresponderían a adolescentes de entre 14 y 15 años. Pero esa cifra es aún más baja, si se toma como referencia la cifra del total de homicidios dolosos que se cometen por año en nuestro país, alrededor de  2000 casos. De esa cantidad, en unos  200 participan menores de  18 años.  Y según declaró el director regional  de Unicef para América Latina y el Caribe, Nils Kastberg, en sólo 15 de esos 200 casos participan menores de 16 años”. (Menores en Conflicto con la Ley - ¿Responsabilidad Individual o del Estado?; La Brújula).

En definitiva, este tema amerita los replanteos y la voluntad de dejar de lado la simple comodidad y el interés personal. No están en juegos meras opiniones, sino la vida de cientos y miles de jóvenes que en silenciosos gritos piden ayuda. Porque, como dice Galeano:

En un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que la acosa. El gran negocio del crimen y el miedo, sacrifica la justicia“.

+ Menores en conflicto. ¿Responsabilidad individual o del Estado? PDF de La Brújula Cooperativa de Comunicación

> Este autor es Columnista permanente de este Blog

El futuro no está en la especialización

In Derecho a Replica on 26 enero, 2011 at 12:52 PM

En los próximos años, los profesionales deberán combinar múltiples conocimientos para acceder a puestos de trabajo en áreas aún desconocidas. Lo explica Miguel Angel Mendez desde España.


Es fácil identificar qué profesiones serán las más demandadas en el año 2011. Pese al desempleo, agentes comerciales, programadores, controladores financieros o ingenieros seguirán siendo perfiles al alza. Más complejo es saber cuáles lo serán en cinco o 10 años. ¿Qué formación y experiencia demandarán las empresas en el futuro? ¿Qué sectores están abocados a desaparecer y cuáles emergerán? Son preguntas vitales que se hacen las generaciones que vienen.

De cómo se formen en la actualidad dependerá no solo su éxito laboral, también el esperado viraje de modelo económico. Según varios informes y expertos consultados, hay una conclusión que es unánime: se acabó la especialización en una sola materia. Combinar conocimientos de múltiples disciplinas será clave en la próxima década.

“Ya lo estamos viendo hoy en día y en unos años será más evidente: el futuro no está en la especialización, sino en la mezcla de competencias de distintas ciencias. Sólo así se puede crear una economía basada en el conocimiento”, explica Miquel Bonachera, cofundador junto con Sergi Audivert de AB Biotics, firma española de biotecnología que aplica el análisis genético a la medicina para crear fármacos personalizados, una actividad emergente denominada farmacogenética.

Su perfil, bioquímico, MBA por Esade y especializado en gestión y emprendimiento en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y en Babson College (EE.UU.), es un ejemplo de lo que cada vez más necesitan las empresas punteras.

Con 24 empleados, AB Biotics busca profesionales en la confluencia de varios sectores tradicionales: química, medicina, informática, ingeniería física, ciencias de la salud y estadística. Ser especialista en uno de ellos ya no garantiza un empleo. En unos años, la experiencia académica y profesional deberá combinar dos o más disciplinas para, literalmente, inventar puestos híbridos cuyos nombres aún son conjeturas. En definitiva, nuevos cargos para nuevas necesidades.

Piense en estos trabajos por aparecer: nanomédico, mecánico de robots de servicio, diseñador de órganos, ingeniero y técnico de nuevos materiales, arquitecto de edificios sostenibles…

Profesiones del futuro

Según un estudio reciente elaborado para el gobierno británico, éstas serán algunas de las nuevas profesiones de la próxima década. Dado el envejecimiento de la población, la robótica de servicio, el desarrollo de máquinas que hagan tareas domésticas y ayuden a cuidar de la gente mayor, se perfila como una actividad muy emergente.

“Surgirán nuevos perfiles para alimentar esta industria, como ingenieros mecánicos con conocimientos en psicología o diseñadores de interfaces entre robots y humanos”, explica Raúl Suárez, director de investigación en robótica de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Profesiones en torno al tratamiento de energías renovables, conservación de los recursos naturales o ciencias agrarias y de los alimentos serán también áreas en crecimiento.

Rafael Rodrigo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), coincide en la idea de multidisciplinariedad.

“Las grandes oportunidades estarán allí donde existan fronteras entre varias disciplinas. Las veremos en la investigación de nuevos materiales o en la aplicación de la computación a la biología y la biomedicina”, explica. Señala otras áreas como alimentación y salud humana (creación de fármacos y dietas personalizadas), y profesiones relacionadas con el envejecimiento, desde investigación de enfermedades causadas por la edad hasta asistencia y cuidados sociales a esa población. “Se necesitarán muchos titulados medios y superiores en todas estas disciplinas transversales”, agrega.

Más allá de las ramas científicas, las compañías en banca, industria o servicios profesionales también necesitarán nuevos perfiles. “Surgirán cargos como el director de medio ambiente, que dejará de ser algo opcional, y veremos cómo los departamentos de sistemas de la información pasan a ser directamente de innovación”, apunta Carlos Alemany, director en España de la firma de selección de directivos Korn/Ferry.

El área de marketing, en plena transformación, verá todavía más cambios. “Los mercados de las conversaciones, eso que antes parecía una boutade, son ahora fundamentales”, apunta Alemany, quien cree que aparecerá el puesto de “director de conversaciones” para monitorizar, gestionar e impulsar la relación de las marcas y las empresas con sus clientes a través de Internet y las redes sociales.

Una especie de community manager elevado a rango estratégico. La avalancha de datos provenientes de Internet y otras fuentes digitales obligará también a crear nuevos puestos que mezclen conocimientos estadísticos, tecnológicos y de marketing online.

Esta ensalada de conocimientos y experiencias conduce a otra pregunta: ¿cómo adquirirlos? El sistema educativo actual, demasiado generalista en la educación media y especializada en la superior, parece incapaz de producir el talento que el mercado demandará.

Julia González, vicerrectora de la Universidad de Deusto, cree que la necesidad de reforma es apremiante. “Lo que las universidades ofrecen no coincide con lo que piden las compañías. No podemos continuar así.”

González participó recientemente en la elaboración de un informe de la Comisión Europea para buscar soluciones a este problema. El estudio urge a pasar a la acción, flexibilizando la educación superior, creando estudios más transversales y cubriendo nichos de conocimiento hoy desatendidos.

“Se trata de crear currículos personalizados, de adaptar las carreras más rápido a los cambios del mercado. Estamos en el camino, pero queda mucho por hacer”, sostiene González.

Fuente: El País / LN

El periodismo multimedia es una apuesta al futuro

In Derecho a Replica on 1 diciembre, 2010 at 9:16 AM

Desde hace varios post venimos intentando clarificar el camino, internamente, para donde marchará el periodismo. Sin querer colocarle apellidos excluyentes o rebuscados, hay ciertos parámetros que este durante 2010 hemos podido definir. Conocemos los cambios que ha habido en la audiencia, la velocidad en la que pretende la información, la inclusión de nuevos dispositivos donde nos ‘leen’ y hasta logramos reconocer novedosos lenguajes a la hora de producir, transmitir y distribuir nuestros contenidos.

Pensando en lo que viene, el giro obligado indica tomar la calle de lo multimedia, donde el periodista debe hacer converger los lenguajes y agudizar las ideas para aportar de maneras innovadoras aquellos contenidos que de otra forma no serían mas que una columna estática y silenciosa. Fotos, texto, audio, videos y hasta gráficos son los condimentos para la receta del periodismo que viene.

El periodismo multimedia es una apuesta al futuro que responde a la necesidad de los lectores, oyentes, televidentes y usuarios por recibir información de distintos medios y de distintas formas. En Internet crece la demanda de contenidos audiovisuales. El número de internautas aumenta cada día, así como el consumo de videos y audios on line.

El periodismo multimedia ha llegado para quedarse. No se trata de una moda pasajera, sino de una nueva manera de trabajar, donde los géneros han perdido sus fronteras para crear un único centro de distribución como consecuencia de las nuevas tecnologías, Internet y de la convergencia de medios.

Estos párrafos de Ernesto Martinchuk apuntan justo hacia donde quisiera ir. Ya que considero que Internet y las redes sociales son de las mayores revoluciones que hemos vivido todos los comunicadores y así el escenario a cambiado para contar historias, venderlas y hasta generarlas o producirlas. Los comunicadores del siglo XXI no podrán estar alejados de los avances tecnológicos y sus impactos en la semántica, la lógica y distribución de los medios.

La forma de trabajar del periodista está cambiando. Los medios digitalizan procesos, flujos de trabajo, y los sistemas de publicación se sustituyen por los gestores de contenidos que separan la información del formato en que se presenta. Se puede acceder a ellos a través de Internet y, por lo tanto, desde cualquier parte del mundo.

Con los elementos que caben en una mochila cualquier persona podría convertirse en corresponsal y transmitir las distintas posiciones que hacen a un conflicto para que cada lector saque sus propias conclusiones. El secreto es apoyarse en las nuevas tecnologías para saber contar historias audiovisuales que hagan sentir a quien las vea que está en el lugar de los acontecimientos.

Ya lo anunciaba el profesor Bill Gentile al convocar a jóvenes en torno al periodismo mochila donde para él residía un gran potencial visual:

Nos encontramos ahora en una extraordinaria coyuntura en la historia de la humanidad, la tecnología y las comunicaciones. Incluso mas importante que cuando Gutenberg invento la imprenta. Los avances en las cámaras digitales y el Internet nos ofrecen oportunidades sin precedentes. Ciudadanos comunes del mundo ejercen ahora un extraordinario poder.

Ejercemos el poder de la comunicación instantánea y globalizada y un lenguaje, el lenguaje visual, el cual sobrepasa ambos, el escrito y la palabra hablada. Este lenguaje visual no tiene fronteras. No necesita traducción. No esta sujeto al apoyo de las corporaciones. Es una de las herramientas mas poderosas de nuestro tiempo.

Experimentados y novatos deberán coincidir y hacer converger sus conocimientos en las distintas redacciones. Nunca renunciar a la sed de encontrar historias y caminar investigando pero también encontrar en la quietud de la administración de contenidos, la intensidad. Ambos perfiles periodísticos son hoy mas que nunca muy necesarios.

La reducción de los presupuestos en las redacciones y corresponsalías está modificando los hábitos de trabajo de los periodistas. Hoy las redacciones se encuentran integradas y este cambio tecnológico brinda a los periodistas nuevas posibilidades de expresión.

Los retos de la información deben convertir a la sociedad civil también en protagonista del proceso informativo, para estimular el mestizaje y preservar la diversidad de las culturas. La información no debe ser un arma contra los pueblos, sino una proyección de sus necesidades. Todos tenemos derecho a ser escuchados.

+ Gentile y el “periodismo mochila”

> Leer Hoy soñé esta carta a un periodista

Fotos: interactivauft - blog.educastur.es

El futuro del periodismo: profesión, mutación

In Derecho a Replica on 18 octubre, 2010 at 8:59 AM

Eliseo Verón es sociólogo, antropólogo y semiólogo argentino que escribe semanalmente en Perfil ya hace un tiempo. En una nota del Domingo 30 de Agosto, hacía referencia sobre varios puntos útiles en torno a la discusión que vive el periodismo. En el texto complementa sus ideas a la nota ¿Cómo salvar al periodismo? de Roberto Guareschi y me pareció interesante recordarla.

Roberto Guareschi publicó una columna con un título simple y directo: “¿Cómo salvar al periodismo?”. En ella recuerda algunas de las muchas cifras sobre la situación de los diarios en el mundo, que con razón el autor califica de “tremendas”: caída de la circulación y de la publicidad, reducción drástica de recursos y de servicios, despidos, quiebras y, como consecuencia, creciente pérdida de la calidad del producto.

“Los diarios no tienen un gran futuro” pero “la idea no es salvar a los diarios sino al periodismo”, subraya Guareschi invitando a los propios periodistas, a los empresarios, a las universidades, a los intelectuales y también a los políticos “capaces de pensar más allá de la coyuntura” a abrir el debate. Yo me sentí interpelado –el lector me colocará en la categoría que le parezca mejor.

Guareschi no discute el periodismo digital; sólo señala al pasar que los diarios “no emigran bien a Internet… y lo que allí ganan no llega a compensar lo que pierden en el papel”. Así planteada, la cuestión está pensada desde el diario papel. Como el propio autor lo sugiere, para pensar su situación la imaginación profesional tiene que salir del diario.

Michael Massing, un editor de la Columbia Journalism Review, acaba de publicar en la New York Review of Books (www.nybooks.com) un artículo sobre el periodismo en Internet y es más optimista que Guareschi: “La práctica del periodismo, lejos de ser parasitada por la Web, está allí siendo reinventada, con una variedad de experimentos fascinantes en la recolección, presentación y difusión de las noticias”. Massing describe en su trabajo numerosos sitios y blogs donde están ocurriendo cosas nuevas e importantes, que era difícil (si no imposible) imaginar en la práctica tradicional del periodismo.

Mencionaré aquí algunos temas que me parecen significativos para una discusión sobre el futuro de la profesión.

Articulación individuo/organización. Internet está generando un proceso de desinstitucionalización: se podrá ser periodista profesional con mayor independencia respecto de las grandes organizaciones (durante mucho tiempo, freelance ha sido una expresión peyorativa). El periodismo se estaría transformando en una profesión liberal, como los abogados o los arquitectos, que tienen diferentes opciones sobre el contexto institucional donde ejercer su actividad. Ha ocurrido lo contrario, por ejemplo, en el caso de los médicos, cuya dependencia de las grandes organizaciones es cada vez mayor.

Articulación mercancía/bien público. La información es sin duda una mercancía, aunque para ser políticamente correctos hay que agregar: pero no es sólo una mercancía. El problema ha dado lugar a infinitas polémicas, pero no es específico del periodismo. Tal vez no haya mercancía que sólo sea mercancía: todos los productos asociados al cuerpo plantean la cuestión de la salud, y todos los inmateriales (como el discurso de los medios), la cuestión del funcionamiento mental. La interacción de la lógica del mercado con los valores públicos es una problemática política que atraviesa hoy todas las instituciones de la modernidad tardía (piénsese en la bomba que tiene en sus manos Obama con el proyecto de reforma de los servicios de salud). En el caso del periodismo, Internet está desdibujando la figura “masivo-industrial” de la información como mercancía.

Rol de la innovación tecnológica. Contrariamente, de nuevo, a la medicina, donde el equipamiento técnico es cada vez más caro, sofisticado e inaccesible fuera de las grandes organizaciones, el avance tecnológico favorece la autonomía del periodista: los dispositivos técnicos son cada vez más manejables, simples y baratos. Claro, decir que “todos podemos ser periodistas” es una manera bastante infantil de resumir este aspecto de la situación.

Condiciones de producción del discurso informativo. Hasta ahora, la profesión nunca llegó realmente a admitir que la “objetividad” es una ilusión. Massing comenta que la mayoría de los bloggers interesantes no busca escribir textos “bien balanceados”: el periodismo digital tiende a volver más explícitos los puntos de vista a partir de los cuales se construye la información.

Buena noticia: tal vez la evolución en curso pueda darle el golpe de gracia al mito de la objetividad y la profesión termine reconociendo que, en su historia, estuvo siempre muy cerca de la política: que informar fue siempre comunicar, es decir construir mundos.

Fuente: Perfil

¿Cómo salvar al periodismo? de Roberto Guareschi

Juventud, te creen perdida

In Exclusivos, Pasiones, Tonti on 9 agosto, 2010 at 10:10 AM

Por Danilo Tonti

La mentira arma su juego y reparte sus cartas. Crea su mundo, su universo paralelo. La mentira es la sabiduría de la antítesis, del contrapeso de lo que es; la mentira es lo que no es, pero que parece ser.

La juventud está perdida“. Esa es la mentira. Yo soy joven, y tengo sueños, y tengo proyectos, y tengo ideales; y no soy una mentira. Mis amigos son jóvenes y tienen metas, propósitos, y no son una mentira.

Jóvenes sueños queriendo amanecer en el cielo

Juventud perdida en tanto desorientada, esa es la verdad. Y desorientada no por no saber sino por no poder. El no se impone al sueño de hacer; porque todo cierra de antemano, porque todo parece estar hecho, porque nada queda por crear.

Es mejor anular la posibilidad de cambio cuando el cambio pueda quebrar nuestros privilegios; es más seguro alzarnos en un mundo de certezas, en donde las únicas dudas nazcan de nosotros mismos.

La juventud está movilizada e inquieta, pero a este sistema no le sirven los sectores revoltosos. A este sistema le sirven los resignados y distraídos para depositar en ellos la culpa del olvido, culpa que camufla el agradecimiento de la estabilidad, del estanque de la amenaza.

Tenemos una juventud con “futuro“, pero sin presente. El hoy no parece ser su tiempo. El legado es claro: dedíquense a crecer, a formarse, a hacerse de un mundo de sueños e ideales, para que -cuando lo verde de la juventud utópica madure- entren al mundo de lo real y se manejen como él.

Entonces la sociedad es eso: un cúmulo de jóvenes retirados que dejaron a un costado sus sueños, resignándose a jugar el juego marcado, aquel en donde no hay que crear sino saber hacer, aprender las formas y los caminos. Así, los jóvenes no son el futuro; son sólo el futuro de aquellos que buscan ver un mañana programado e idéntico al hoy, formando sujetos que perpetúen más de lo mismo, bajo el mismo suelo y hacia el mismo horizonte.

Desde el paradigma actual, los jóvenes no son el futuro; son la garantía del presente infiltrado en el mañana.

Pero me pregunto cuál es el punto justo de la cocción. ¿Cuál es el fin de la receta? ¿Qué tipo de sujetos buscamos preparar? ¿Somos los jóvenes demasiado “crudos” como para ser actores protagonistas de la sociedad del hoy? Ahí está el error; en creer que sí.

La sociedad necesita transformaciones y éstas estructuras que garanticen una dinámica en donde los cambios puedan sucederse. Los cambios implican creación y la creación individuos íntegramente creativos.

Lo necesario no son hombres que reproduzcan a puño y letra lo instituido, en donde el mérito es lo bien aprendido. Lo necesario son personas capaces de capitalizar nuevos paradigmas, des-aprendiendo y re-escribiendo nuevas formas de comprendernos y de crearnos como sociedad y como personas.

Si me preguntan, prefiero una sociedad inmadura, en donde construyamos desde la incertidumbre certezas colectivas y no donde las certezas sean inmutables propiedades exclusivas. Sucede que re-crear es romper certezas, pero sólo desde lo incierto nace lo auténticamente certero. Tocar fondo es llegar al comienzo, porque todo cambio implica encontrar la crisis.

Me dicen que la juventud está perdida y sin embargo son los jóvenes quienes desbordan las organizaciones alternativas. Son ellos los que caminan y buscan, con la grandeza del desinterés, hacer de lo poco que se les permite lo máximo que se pueda hacer. Son ellos los que persisten, estimulados sólo por la convicción de que algo hay que hacer.

Las posibilidades reales de participación son alternativas al sistema que la tilda de perdida y le exige mayor “compromiso social“. Exigir acciones sin brindar caminos es la contradicción que evidencia un fin de apariencia, un discurso sin causa ni propósito.

Resulta sencillo verlos y generalizarlos perdidos en la droga, en el alcohol o en la simple indiferencia, pero se presenta comprometedor encontrar los porqués a esas circunstancias puntuales.

¿No será acaso la falta de oportunidades de desplegarse como tales en la sociedad lo que hace que la juventud se apoye en soluciones sustitutivas como la droga y el alcohol?

¿No será un sector cerrado y hegemónico, guardián y reproductor de lo establecido, causa de aquella juventud “perdida”?

¿Es posible que estemos entrenados para una sociedad estable y monótona? ¿Estamos dispuestos a resignar las “seguridades” de un presente sin futuro para crear un futuro desde el presente? ¿Será que hasta parte de la juventud ha creído su perdición?

Un corazón joven es un corazón que camina y que a su paso busca. Explora, analiza, prueba, se arriesga, se convence, se desilusiona, se involucra, se queda, se marcha. Cambia de rumbo, una y mil veces, sabe que así es el camino. Pero en el viaje se forma y, de a poco, va entendiendo lo que quiere.

Cada cosa que encuentra es vital porque lo determina, lo condiciona, lo empuja y lo estimula. Cada paso es una marca y la pauta para dar el siguiente. Hay que estar ahí. Es necesario. Es urgente. Hay que escuchar y dejar hacer. Hay que abrirse a lo que sienten y dejar que nos hagan sentir.

“Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, piensen, sueñen, cuenten, vivan… estará la semilla del camino enseñado y aprendido”. María Teresa de Calcuta.

Este autor es Columnista permanente de este Blog

El futuro del periodismo: menos acceso de pago o “multimedia”, más contenido relevante

In Derecho a Replica, Pasiones on 6 abril, 2010 at 10:48 AM

Por Eduardo Arcos

John Yemma, editor del Christian Science Monitor tiene algunas palabras bastante interesantes para los periódicos: ni el acceso de pago ni multimedia son los “salvadores”.

En un artículo publicado en PaidContent, Yemma explica que, aunque el contenido es el rey, ninguna organización de noticias ha creado una respuesta apropiada al problema de la pérdida de valor del contenido en internet: Lo explica con la siguiente analogía:

Poner un sistema de pagos como el New York Times parecieran la solución, de la misma forma en que poner bolsas de arena en las orillas del rio Mississipi es la solución durante las inundaciones en primavera.

El problema es que la corriente de información en internet nunca acaba. Se hace más poderosa a medida que los días pasan y los medios generalistas no pueden detenerlo.

También se muestra escéptico (y en mi opinión con toda la razón) a esta nueva tendencia por parte de los periódicos a creer que los contenidos multimedia serán el futuro y salvadores de los medios.

«Es cierto que consumimos ese tipo de contenido todo el tiempo, pero no hay evidencias que los lectores quieren información noticiosa por medio de complicados mapas interactivos con animaciones y áreas de comentarios».

Tampoco hay evidencia que un usuario se quedará y usará muchísimo más un sitio de noticias sólo por su contenido multimedia.

La solución propuesta por John Yemma es la más difícil de llevar a cabo, pero probablemente la más obvia: contenido relevante. Es cierto que ser relevante en internet no es fácil. Es cierto que toma muchísimo más que encontrar palabras adecuadas y/o populares en Google y publicar del tema. «*Tal vez aparezcas primero en los resultados pero tendrás muchas personas que no quedarán contentas con tu contenido y se van, lo cual le quita valor a la marca».

Pero probablemente la frase que más importante del artículo de Yemma es: La tecnología es unhabilitador no un diferenciador, y en la claridad de sus palabras se puede observar la terrible confusión por la que pasan los medios tradicionales actualmente, lo difícil que se les hace entender por qué la industria en la que viven está en problemas y por qué no comprenden el internet.

Yemma la usa para explicar cómo han experimentado con la tecnología durante el año pasado al re-orientar la redacción del Christian Science Monitor al web (dejando de imprimir un periódico que tenía 100 años), buscando generar y crear una audiencia fiel en internet transformándose de una compañía que produce noticias a una redacción orientada totalmente a su audiencia.

Yo creo que los medios tradicionales, al estar en un status quo donde sin importar qué hicieran igual tenían audiencia, dejaron de “deberse” a sus lectores, a sus escuchas, a quienes los veían. Hacían simplemente lo que les daba la gana con tal de conseguir un poco más de ganancias. Es por eso que mi generación y las generaciones que nacieron después de mi ya no están interesados en los medios tradicionales. Simplemente no les creemos, simplemente no nos llama la atención.

Personas como John Yemma parecen entenderlo y su experimento está dando resultados: el tráfico del Christian Science Monitor aumentó de 6 millones de páginas vistas mensuales a 13 millones de páginas vistas mensuales. Lo curioso es que la versión impresa del periódico que hacen ahora (en forma de una revista semanal) también obtuvo muchos más lectores: de 44 mil suscriptores a 77 mil.

Transformarse o morir, pero no en dónde entregas la información (papel, internet, Kindle o iPad), sino en cómo la haces.

Fuente: ALT1040

- + -

-+-

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.038 seguidores