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Sin él y el reloj

In Exclusivos, Prosas Propias on 9 abril, 2012 at 11:41 PM
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Obra de Jose Bahamonde @ElJosedelaGente

Otro día. Uno menos. El silencio del pasillo, el rugir de los muebles que recuerda el silencio y nos refriega la soledad. Una luz que se apaga, un pensamiento que se vence y otra mentira que se corta con una almohada. El tiempo. Maldito intruso de una historia inconclusa.

Quizás un código, tal vez vergüenza, seguro un desperdicio. Pero solo silencios en el café de los abrazos sin brazos. El salón sin miradas, la playa sin fotos, las poses sin sonrisas. Una rueda sin girar, alguno que no se animó y otro teléfono sin marcar. Las puñaladas de un teléfono timbrando y la sentencia de otra llamada al terminar.

Condenados a tener poco tiempo por esa pasión de ser anfitriones en fiestas ajenas. Sin perder el tiempo durante nuestros días, terminamos agonizando junto a los calendarios mientras el tiempo se perdía. Los ojos pensativos y los pensamientos sin ver. Otro suspiro antes de dormir y una caricia que no se escucha llegar.

En la pieza contigua alguien llora. Será la edad, quizás los cumpleaños, tal vez una fiesta con su ausencia subiendo al escenario y haciéndome olvidar el libreto. El maquillaje que los años nos proponen no es mas que una pintura ahora quebrada por las lagrimas internas. Nadie derrama nada en esta pieza, está impecable, solo se escucha el sollozo del vecino.

El dolor ajeno, el espejo y las luces de la noche. Los arboles despertarán sin vos, la desilusión me servirá el desayuno y volveré a maldecir la ansiedad que antes me arropaba. Cuando llueve nadie canta, cuando se canta nos olvidamos de llorar. La lluvia nos vuelve a hacer el favor y empapa la ciudad para que no tengamos la responsabilidad. Hay fiesta de nostalgia, hay furor de recuerdos.

El dolor será galante y el mas aplaudido será un eco que reprime la superación del lamento. Otra mesa vacía y otro vaso abarrotado de soles. Amanecer nunca ha costado tanto como cuando no se escucha que alguien vuelva. La mesa de luz, firme a mis ojos es la enfermera, la puerta un suicidio y los pasos una obscenidad. Mejor dormir, porque no callar.

El tiempo nos dará la razón o nos dejará muertos en otro reproche. El reloj sin él, las horas y los minutos que ya no pasarán son aquellos que preferimos dejar escapar en vez de aprender a abrazar. Un lamento, solo un lamento sin voz, mudo por las agujas que se clavan en la pared indicando otra despedida.

Un nuevo hola y otro adiós. El tiempo que no pasa, las cosas que no llegan. Las cosas que pasan sin esperar que nuestro tiempo llegue. Otro adiós y un nuevo hola. Ahora años que después serán solo fotos.

Aquellos viejos rincones donde también cortaban el pelo

In Prosas Propias on 23 mayo, 2011 at 11:52 AM

Entonces me vi. Sentado, con una bata de una tela extraña pero muy perfumada de color naranja, con una mujer que masca chicle y conversa cada dos tijeretazos. A los gritos en la sala por la música que hace retumbar los espejos y saltar los secadores. ¿En que tiempo se convirtieron en esto las peluquerías?

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El sábado había amanecido tibio, con sol primaveral y desde temprano buscaba algo para entretenerme. Entonces aparecía Papá diciendo que me aliste “para ir a la peluquería”. En el fondo yo sabía que eso era todo una clave, porque ir a la peluquería un sábado a la mañana, no era solo eso. La salida era diferente. No era acompañarlo a hacer diligencias como alguna vez durante la mañana, ni al ritmo cansino de los domingos.

Salir a pasear el sábado a la mañana era caminar por el centro y cruzar las calles entre los gritos de algunos vendedores que todavía se anuncian en las esquinas. Era llegar a lo del Pepino para cortarse el pelo. Con sus paredes color caqui y ese efecto tan extraño de su vidriera que daba la sensación de un polarizado natural para los que intentaban espiar desde afuera, y gran visión de la esquina para los que estábamos adentro.

Las tiras de plástico que se amoldaban a tu silueta al pasar y la rápida mirada sobre su hombro derecho del hombre de chaquetilla. Las revistas cansadas sobre la mesa y un par de visitantes que no demoraban también en hacerte un guiño o palmada sobre el hombro al pasar y despedirse. La rutina era sabida por ambos. Mi viejo pasaba antes, por una especie de acuerdo tácito que teníamos.

Él tenía que demostrarme que ese hombre con elementos punzantes en la mano no iba a lastimarme. Heroicamente entonces se hacía cortar su peinado para atrás mientras me miraba por el espejo y me salvaba de la batería de preguntas que suelen atacar a los niños a esa edad: ¿Y como te va en el colegio a vos? ¿Ya estás de novio? ¿Estás jugando al fútbol? Entonces con las patillas ya alineadas salía al cruce cerrando los ojos por el rocío de agua; Ohh este es divino, le va bárbaro en la escuela..

La señal para que largue las Condorito era cuando llegaban a su bigote. Ahí la cosa se ponía con tono cirujano. El bigote no era joda, es insignia. Pepino se encorvaba e iba encontrando los ángulos justos para encontrar ese rebelde pelo que había esquivado su tijera brillante. Entonces como una víbora que rodea a su presa llegaba a su cometido y hacía reflejar el sol en su arma logrando encandilarme.

“Vení nomás entonces” y ahí iba yo. Me levantaba despacio de esos sillones petisos de tono tabaco, caminando hacia el espejo. Creo que durante años tuve que soportar la humillación de que alguien me ayude a subir a esos enormes asientos de metal y cuero. Aunque si la memoria no me falla después de un tiempo apareció un cajoncito para subir y también no tener los pies colgando durante el corte.

Yo confirmaba que el viejo no haya faltado al pacto y para cuando agarraba El Gráfico yo ya le había apuntado la mirada y sin perder la charla, él me hacía seña que me cuidaba la retaguardia.

- ¿Cómo le cortamos? – preguntaba el hombre de lentes mientras frotaba su arma en la chaqueta y las gotas caían exageradamente en mi cara. Acá es donde el tiempo salta un par de escalones hacia los costados, porque con los años los tiempos fueron cambiando. Pero la rutina continuó teniendo la magia del sábado.

Hubo épocas que el nefasto carcelero llamado raya al costado me despojaba de lo divertido y me condenaba a una vida de peine y gel. Después vino la época rebelde del corte comando que nos permitió endurecer la mirada a todos los rivales del recreo y parecernos más a los hombres de casacas de las figuritas que coleccionábamos. Cuando hubo síntomas de espejitis fue cuando tropecé con el peinado para atrás que después del segundo recreo se convertía en una especie de toldo o alerón que me nacía en la cabeza.

Esas épocas íbamos a peluquerías de verdad. Clásicas, con un programa de radio durante la semana a media tarde, algo de música suave y de época los fines de semana. La dupla de padre – hijo haciendo su rutina. Las conversaciones de rigor reflejaban la condición política del país, el estado de nuestros equipos en cada campeonato y los planes. El domingo vendría con asado y cancha, pero el sábado nos tenía reservada una banqueta en la barra de la Pizzería Belgrano para degustar esa porción cortada en dos mitades acompañada por una Crush de Naranja.

Habiendo hecho esa especie de vermú, solo quedaba caminar a casa saludando a los amigos que tomaban café en las mesitas de la peatonal y al llegar, controlar que ninguna miga nos delate, mostrar mucho el corte y en silenciosa complicidad comer poco de lo que haya para cuidarse.

Ir a la peluquería, era paseo, amigos y compartir. Lejos de la mujer silenciosa o la otra que a los gritos amenaza tragarse el chicle. Jamás se aprenderán un nombre o sabrán de que equipo sos. Si te buscás una de varones lo más probable es que caigas en esos antros colorinches con mucho plush y tecno al palo. Nada tienen que ver estos nuevos locales fashions donde sobra Babasónicos y jamás sonará un tango.

Excesos de floreros y hasta un poster de Madonna mientras el interés del estilista es al menos dudoso, no se comparan con ese espejo que tenía pegadas fotos históricas y el recorte de cuando le hicieron una nota por el aniversario en el diario de la ciudad.

No quiero que el tiempo se congele, solo busco una peluquería clásica. Que conserve los valores que convertían esa actividad en una escena amistosa. Hoy pido cortito y desmechado sin drama, aunque siempre despierto los sábados pensando que quizás se anuncie un paseo.

Fotos de Jose Bahamonde

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WikiLeaks cambiará la historia

In Malas Viejas on 28 noviembre, 2010 at 6:29 PM

WikiLeaks es un sitio de Internet independiente que publica documentos clasificados o filtrados, con contenido sensible para muchos gobiernos. En los últimos años ya ha sacado a luz mas información clasificada que los propios medios de comunicación, de todo el mundo juntos. Julian Assange está junto a su grupo de activistas sencillamente cambiando el mundo.

La comunidad organizada, el activismo y las posibilidades de quebrantar los sistemas mas complejos, han hecho que desde la web, WikiLeaks comprometa a Estados Unidos en sus relaciones internacionales. Hace tiempo este simple sitio ha venido desafiando y develando cientas de comunicaciones top secret.

Durante 2010, WikiLeaks desafió al Pentágono al colgar en la red más de 90 mil comunicaciones del ejército de Estados Unidos en Afganistán. En ese momento, el presidente Barack Obama y sus portavoces minimizaron el enorme hueco que significa para el prestigio y la seguridad de los militares y servicios de inteligencia norteamericanos, con la obviedad de que nada de lo revelado era desconocido.

Para despedir el año, se revelaron más de 250.000 documentos del Departamento de Estado. Los cables, obtenidos por Wikileaks, destapan espionaje, maniobras ocultas y corrupción, además de corrosivos informes sobre Putin, Ahmadineyad, Sarkozy, Merkel, Berlusconi y gobiernos latinoamericanos. (Ver documentos clasificados)

Lluís Bassets escribió que la publicación de estos documentos tenía como efecto el cambio de percepción sobre la participación de EEUU en el concierto mundial y que además se generaba la reapertura del apasionante y necesario debate sobre la libertad de información y el papel de los medios en el cuidado de la democracia.

Estos movimientos a su vez han reafirmado las virtudes de la Web 2.0, que pone los contenidos de la información en manos del público, convertido en fuerza de tracción y de organización de los medios. Pero, a la vez, valorizó al viejo periodismo clásico de oferta, en cuyas manos dejó la tarea de jerarquizar, analizar y transmitir al gran público. En su golpe, demostró que ambos caminos no tienen por qué ser contradictorios.

WikiLeaks ha logrado sacar a luz aquello que tantos profesores de historia comentaban pero no podían probar, consiguió lo que los medios jamás se animaron o pudieron, encontraron todo aquello que siempre se buscó y desnudó al poder. WikiLeaks junto al concepto que lo impulsa, sencillamente cambió el mundo.

Julian Assange declaraba que “periódicos y televisiones se han convertido en seleccionadores de contenidos tutelados” y recuerda que “dado el estado de impotencia actual del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”. Este hombre que consideraba que “el Estado de seguridad oculto se está extendiendo por el Imperio occidental y su centro de gravedad está en EE UU”, hará que la historia cambie.

+ Entrevista con Julian Assange

> Los documentos fueron filtrados a El PaísThe New York Times, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian (Haz click en cada diario y conoce como contaron la historia).

+ El intercambio de documentos y las zonas calientes del planeta


El twittero político criollo

In Malas Viejas on 23 octubre, 2010 at 11:55 AM

Twitter es la vedette de la política 2.0 en Argentina pero por un momento Pablo Mendelevich se escapa de la actualidad y escribe un viaje 140.

Imaginemos la situación. Es viernes 12 de octubre. El almirante Cristóbal Colón navega por el Caribe. De pronto -alivio inconmensurable tras unas cuantas semanas de bamboleo y motines en el Atlántico-, el grumete Rodrigo de Triana divisa las costas de una isla, en las Bahamas, y rompe el sopor con la primicia a voz en cuello: “¡Tierra!”. Colón desembarca excitado. Sin demora, twittea: “Feliz. Ya llegué a las Indias. ¿Vieron? Voy a reventar las bodegas de oro y especias. Los que decían que la Tierra es plana que me la sigan?”.

De haber podido hacerlo, en un segundo tweet tal vez habría puesto: “Gracias a Su Majestad por el aguante. Sabíamos que teníamos razón, gilipollas. La Tierra siempre fue redonda”. Un tercero: “Los indios le dicen Guanahani a la isla; yo le puse San Salvador. Ya empecé a «co-lo-ni-zar», ¿cazan el verbo los de «la Tierra es plana»?”.

Una lástima que Twitter sólo haya llegado a nuestros dedos en el siglo XXI. ¡Si lo hubiera tenido Sarmiento en 1884 cuando se discutía la ley de educación, otra que gran debate nacional! “Los demagogos ultramontanos que dicen que la escuela laica es atea y sólo quieren educación religiosa me tienen escamado; los vamos a pulverizar”, habría twitteado -¿quién sabe?- el sanjuanino.

También es posible pensar en Lisandro de la Torre en medio del debate por las carnes,twitteando desde su banca de senador: “¿Viste la evasión del frigorífico Anglo? Justo, Pinedo, Duhau? Están todos prendidos. Son anglófilos por partida doble”. Vaya uno a saber lo que habríatwitteado San Martín cuando cruzaba los Andes; Rosas, en medio de su reclamo de facultades especiales; Pellegrini, durante el incendio que le dejó Juárez Celman. ¿Y el presidente Yrigoyen, cuando Crítica lo llamaba tirano en el título principal? ¿O Frondizi, mientras trataba de gobernar entre planteo y planteo? He aquí una pregunta para las ciencias sociales: de haber existido antes Twitter, ¿hubieran sido más ricos los grandes debates? ¿Por lo menos los del Congreso hubieran sido más cortos, ahorrándoles calambres a los taquígrafos parlamentarios?

Hablamos de una subespecie de twitteros , los twitteros políticos, los hombres públicos (bueno, y las mujeres públicas, pero en el sentido moderno de la expresión), no el pedestre que informa que ahora se está comiendo un tomate al medio, sino quien, además de twittear a destajo, trabaja como presidente, ministro, diputado, jefe partidario, algo, en definitiva, relacionado con la atención de las masas.

Muchos de esos twitteros políticos hoy se exhiben excitados como Colón aquel viernes de 1492. “Si Twitter permitió -deben razonar- el milagro de que un negro llegase a la Casa Blanca, si encima me evita tener que depender de los odiosos y engreídos periodistas que titulan lo que yo digo como se les antoja (o, peor, como les ordena su malvado patrón), y, sobre todo, si no me exige fundamentar lo que pongo sencillamente porque en 140 caracteres no cabe ni lo que pongo, ¿cómo no me van a entusiasmar las nuevas tecnologías? ¡A twittear horas extras!”.

Esto último, aclaremos, es un poco fanfarrón. Algunos twitteros de alta gama ya descubrieron que el propio descanso puede ser preservado mediante la contratación de un par de ghost twitters(redactores fantasma). Para quien no es de nacimiento irónico, mordaz, sarcástico, filoso, comunicativamente maradoniano y, sobre todo, sintético (en los diversos sentidos de la palabra), un ghost twitter inyecta técnica. El twittero político, si bien está en ablande, por lo menos en nuestro país pinta jactancioso y descalificador: con variado nivel de ingenio, a menudo degrada, desprecia a ese idiota del contrario, aunque la mayor parte de las veces se evita llamarlo idiota. Minutos más tarde, este responderá en tono espejado o con mayor enardecimiento, lo que enriquece el intercambio.

Así se conforma algo que la academia no demorará en llamar “espacio posmoderno imaginario de debate político cibernético intensivo”, aunque tal vez sería más apropiado decirle conventillo electrónico. El “e-conventillo”, que no será elegante, pero entretiene. Parece bien moderno gracias a que no exige que los litigantes salgan de la pieza con el balde en la mano para buscar agua ni con los ruleros puestos (planchita en trámite, sería hoy) para elevar los decibeles del patio; basta con aporrear la Blackberry. Si uno quiere seguir el escándalo, ya no necesita vivir en la construcción de al lado ni apoyar una copa en la pared; sólo tiene que hacerse seguidor. La cantidad de seguidores -igual que con el rating televisivo- será asociada con el nivel de éxito logrado por el dicente.

Lo dudoso es la utilidad, el aporte a la evolución de las ideas. ¿Habrían aceptado embutir sus pensamientos en latigazos de 140 caracteres Echeverría, Alberdi, Ingenieros, Palacios? ¿Y John William Cooke? Entre los políticos con ideas propias, tal vez sí le habría calzado el método a Perón, amigo de la concisión, el impacto y el contraste entre buenos y malos, por algo fue el líder argentino más prolífico en frases de tránsito rápido, veinte de ellas formateadas, incluso, como “verdades”, luego doctrina.

El twittero político criollo añade tuteo, trato personalizado, en ocasiones un aire sobrador y autoelogios impudorosos de cuya eficacia todavía no hay constancias científicas. “¡Mirá qué debate que hay en esta época!”, dicen sus cultores alborozados. A lo mejor están con los tweetsreferidos a Ricardo Fort, los coreógrafos y las vedettes.

© LA NACION

Desmonumentar a Julio A. Roca

In Malas Viejas on 18 septiembre, 2010 at 9:24 AM

Repensarnos. Conocernos. Estudiarnos. Aprender.

El movimiento Desmonumentar a Roca, se llevó a cabo durante los días de Mayo 2010 en la ciudad bonaerense de Junín, con algunas delegaciones de todo el país de docentes, estudiantes, trabajadores, miembros de instituciones culturales, representantes de los pueblos originarios y público en general. En esos días Osvaldo Bayer escribía lo siguiente:

Una vez más sostenemos que en la Historia finalmente triunfa siempre la Etica. Aunque pasen siglos. Recuerdo cuando hace años comenzamos los jueves al anochecer, junto al monumento al general Julio Argentino Roca, demostrando que, documento tras documento, los argentinos honrábamos a un genocida, a un racista y a quien había restablecido la esclavitud en la Argentina, en 1879, esclavitud a la cual nuestra increíblemente progresista Asamblea del Año XIII había eliminado adelantándose en décadas a Estados Unidos y a Brasil.

Cuando comenzamos hace años aquella tarea en el monumento a Roca de la Diagonal Sur fuimos demostrando lo que sosteníamos. Sobre el calificativo de genocida, mostramos el propio discurso de Roca ante el Congreso de la Nación, al finalizar su “Campaña al Desierto”:

“La ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida… El éxito más brillante acaba de coronar esta expedición dejando así libres para siempre del dominio del indio esos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”.

No puede haber mejor definición del concepto oficial de genocidio que estos conceptos del propio genocida. (Frase en la cual se nota su increíble racismo acusando a los seres humanos que habitaban desde hacía siglos esas regiones de haber “inundado las fértiles llanuras”. Cuando la verdad es que si alguien había inundado eran los descendientes de los conquistadores europeos que un buen día habían “descubierto América”.)

Respecto del racismo de Roca están todos sus discursos en los que siempre emplea los mismos términos calificándolos de “los salvajes, los bárbaros”, mientras San Martín varias décadas antes siempre hablaba de “nuestros paisanos los indios”. Una diferencia abismal.

Sobre el clima previo que preparó la matanza de Roca se pueden consultar los diarios de la época. Basta un ejemplo. El diario La Prensa del 16/10/78: “La conquista es santa; porque el conquistador es el Bien y el conquistado el Mal. Siendo Santa la conquista de la Pampa, carguémosle a ella los gastos que demanda, ejercitando el derecho legítimo del conquistador”. Racismo para obtener ganancias.

Respecto de que Roca restableció la esclavitud casi setenta años después de que ésta hubiera sido eliminada por la gloriosa Asamblea del año XII, lo demuestran los avisos publicados en los diarios de la época. Por ejemplo, el del diario El Nacional del 31-XII-78: “Entrega de indios”, como título. Y como texto: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”.

Con respecto a la crueldad empleada por Avellaneda, Roca y los miembros de ese gobierno, lo dice bien esta crónica del mismo diario porteño El Nacional de esa fecha:

“Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos indios se tapan la cara, otros miran resignadamente el suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”.

Esto lo hicieron los argentinos, como los españoles antes del glorioso Mayo de 1810.

El mejor documento que nos habla de la traición de Roca y sus ayudantes del poder a esos principios de Mayo, por ejemplo, es si comparamos este estado de cosas con la declaración de Manuel Belgrano del 30 de diciembre de 1810, en su expedición al Paraguay, cuando proclamará la igualdad de derechos de los pueblos originarios, donde dice textualmente:

“A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones que venía a restituirlos a sus derechos de Libertad, propiedad y seguridad, que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los que han gobernado he venido a determinar los siguientes artículos, con que acredito que mis palabras no son las del engaño ni alucinamiento con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de hierro: 1) Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode. 2) Desde hoy les liberto del tributo”.

Y luego en los otros artículos los “habilita para todos los empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos” y les promete créditos para la compra de “instrumentos para la agricultura y para el fomento de las crías”. De la Igualdad y la Libertad a la esclavitud y la muerte. La absoluta traición a los principios de Mayo. Lo mismo hará ese extraordinario libertario que se llamó Juan José Castelli al llegar al Alto Perú, para no hablar de Mariano Moreno en su defensa valiente de la igualdad de los pueblos originarios de estas tierras americanas.

Pero, claro, con Roca comenzará el dominio del latifundio, luego de que después del exterminio de los pueblos del sur se repartan 41 millones de hectáreas a 1843 terratenientes. Al presidente de la Sociedad Rural –sí, la misma que sigue hoy representando a los estancieros– se le entregarán nada menos que 2.500.000 hectáreas.

¿Y quién era él? José María Martínez de Hoz, el bisabuelo directo del Martínez de Hoz que fue ministro de Economía de la última dictadura militar, la de la desaparición de personas. Cómo el verdadero poder siempre se mantuvo en las mismas manos en nuestra historia. Ya que jamás se llevó a cabo una reforma agraria.

A todos los miembros de la comisión directiva de esa Sociedad, Avellaneda-Roca les otorgó un mínimo de medio millón de hectáreas. Y ahí están los apellidos clásicos del Barrio Norte: los Pereyra Iraola, los Oromí, los Unzué, los Anchorena, Amadeo, Miguens, Real de Azúa, Leloir, Temperley, Llavallol, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar.

En el primer congreso de “Desmonumentando a Roca”:

  • Terminar con el endiosamiento del genocidio.
  • Propender a que se quiten los monumentos a la persona de Roca.
  • Que se reemplace su nombre a todas las calles que lo ostentan en nuestras ciudades.
  • Que la ciudad patagónica de General Roca pase a llevar el nombre que esa zona ostentaba antes del paso del genocida: Fiske Menuco.

Cuando propusimos a los representantes del pueblo de la Capital quitar el monumento a Roca y reemplazarlo por una obra escultórica que represente a la mujer originaria –ya que en su vientre se originó el criollo que fue el soldado de nuestros ejércitos de la Independencia–, ese proyecto fue rechazado por el macrismo, que señaló que en “historia hay que mirar hacia adelante”. Ante tal argumento señalé públicamente: “Entonces, con ese criterio, Alemania tendría que tener todos los monumentos a Hitler”.

Más todavía, que justamente el monumento a Roca es el más grande y céntrico de nuestra ciudad, apenas a metros del Cabildo, donde se declaró nuestra Libertad y se sostuvo la igualdad de todos como principio.

Además, ese monumento fue llevado a cabo por resolución de un gobierno no democrático, en la Década Infame durante el período del general Justo, elegido –como es sabido– por el llamado “fraude patriótico”, término argentino que debería avergonzarnos a todos. ¿Y quién era el vicepresidente del general Justo? Nada menos que el hijo de Roca, Julio Argentino Roca (hijo), quien fue el verdadero inspirador de ese monumento a su padre.

Ese monumento es aún más injusto porque el general Roca, siendo presidente, aprobó la ley más cruel de la legislación argentina, la 4144, la llamada “Ley de Residencia”, por la cual se expulsaba a todo extranjero que perturbara el orden público. Que se aplicó principalmente a obreros que promovieron el avance de la justicia social, luchando por las ocho horas de trabajo.

Pero la maldad de esta ley era que se expulsaba sólo al hombre y se dejaba aquí a su mujer y a sus hijos. Eso se hacía para que las esposas les aconsejaran a sus maridos no comprometerse en las luchas obreras porque corrían el peligro de ser expulsados y ellas quedaban aquí solas, con sus hijos, ¿y cómo podrían alimentarlos?

También Roca fue el primer presidente que reprimió con extrema violencia un acto obrero del 1º de marzo, en memoria de los mártires de Chicago. Fue el 1º de mayo de 1904 y allí fue muerto el marinero Juan Ocampo, de 18 años de edad. El primer mártir del movimiento obrero argentino. De él no hay ni una callejuela en un barrio obrero. Pero el represor, Roca, tiene calles hasta en el último rincón urbano del país.

Crónicas y estrategias del genocidio invisible.

La ilustración de esta nota pertenece al libro Pedagogía de la Desmemoria. Crónicas y estrategias del genocidio invisible, de Marcelo Valko. Y es una caricatura de Roca hecha por la publicación Don Quijote del 25/10/1891, en pleno auge político del genocida. Caricatura que demuestra toda la crueldad de su persona.

El reciente libro de Valko deja bien al desnudo la verdadera personalidad de Roca. Y demuestra que en el curso de la historia cómo se justificó lo injustificable que ha quedado siempre oculto por más de un siglo y medio y hoy recién comienza a debatirse. Además se traen las citas del lenguaje de los políticos notables de la época y su racismo insoportable, con expresiones como “Raza estéril”, “enjambre de hienas” o “gusanos” como se calificaba a los pueblos originarios para facilitar el genocidio.

Toda la línea de los pensadores “liberales positivistas” de la época. Se quería terminar con la nación mestiza para lograr la llamada “civilización europea”. Y también, otros aspectos, la posición dual de la Iglesia en esa época. No deja el autor de demostrar la corrupción oficial en la que se destaca las prebendas de los dos hermanos de Roca: Rudecindo y Ataliva. Sarmiento inventó el verbo “atalivar” que suplantaba al de “cobrar la coima”. En resumen, un libro fundamental para llegar a la verdad de ese pasado argentino. Y para interpretar el fracaso argentino posterior a ellos, que culminó con la dictadura de la desaparición de personas.

¿Qué nos pasó a los argentinos después de esos principios de Mayo, plenos de generosidad y de la búsqueda de la Igualdad por medio de la Libertad?

Los argentinos jamás hicieron congresos de historiadores para hacer una autocrítica de los crímenes oficiales que se cometieron contra los pueblos que durante siglos habitaron estas generosas tierras. Al contrario, glorificaron con los nombres de los asesinos oficiales lugares públicos.

Más allá de que Bayer y quienes acompañan este movimiento todavía no hayan logrado mas que quizás algunas críticas maliciosas en ciertos medios, me parece muy bueno que los historiadores recorran lugares propalando aquellas páginas sueltas que la historia ha dejado caer de los libros escolares y que atesoran verdades de las que vale aprender.


Fuente: Diario Página/12

Un monumento poco popular por Héctor Antonio Vázquez Brust//Creá tu propia Cápsula!!

Tecnología mal usada

In Derecho a Replica, Froy on 23 agosto, 2010 at 11:49 AM

Por Rogelio Froy

Quiero expresar en estas líneas, mi desagrado para con el mal uso de la tecnología, ó lo que yo considero, es un mal uso de la misma. No estoy en contra de ningún tipo de avance tecnológico, ni de un uso especifico, pero si en la forma en que las personas lo usamos.

A lo largo de la historia de la humanidad hay grandes casos en que se que el uso de los avances tecnológicos tuvieron un mal uso, basta ver que la heroína es una invención para los soldados de la segunda guerra que sufrían grandes adicciones por la morfina, o la reacción en cadena de una átomo nunca fue un descubrimiento para que luego se cree una bomba atómica, pero el hombre siempre le ha dado un uso muy a su conveniencia.

Pero el repudio que estoy haciendo hoy tiene que ver con cosas mas cotidiana, como el uso del Chat, los celulares, mensajes de textos y todos estos nuevos adelantos del que hoy mas que beneficiarios parecemos presos o aislados de los mismos, no se en que parte de la historia de la humanidad la tecnología fue desplazando, seleccionando, y hasta discriminado a sus usuarios, hoy no podes conversar con otra persona si no tenes mail, o les sorprende a la mayoría el que no poseas un teléfono celular, hoy la gente elige otra forma de comunicarse, totalmente unipersonal, ya no requieren, ni necesitan, tener enfrente a otra persona para comunicarse, hoy basta tres palabras por celular para saber que es lo que van hacer el fin de semana.

Eduardo Galeano escribió una vez, “la mitad de Brasil es pobre o muy pobre, pero sin embargo produce sandias cuadradas, pollos sin plumas y mano de obra sin carne ni hueso”.

Creo que esa desproporción del hombre por el uso y mal uso de los avances hacen que me moleste, como puedo entender que cuando se creo el Concorde y se decía que el plantea nunca mas iba a estar separado mas que por un par de horas y todos los beneficios que eso nos traería se contraponga con un montón de gente arriba de ese avión, pagando una fortuna para poder pasar el fin de milenio en mas de 7 usos horarios distintos, o como se puede entender que Hitler haya mandado construir las famosas muñecas inflables para que sus tropas no se contagiaran de enfermedades venéreas y así no perder elementos por circunstancias ajenas al combate, y hoy tenga como fin principal engordar billeteras que están muy lejos de preocuparse por la salud venérea de sus clientes.

Vale la pena remarcar que me estoy quejando desde la net, lo que quiere decir que dejo privado de estas palabras a mas de la mitad del planeta (tampoco se pierden de mucho), pero por esas mismas paradojas, hoy puedo hacerles llegar este mensajes a casi la mitad de la población mundial, que lado del vaso debemos mirar, iba a explayarme un poco mas en mi enojo por la tecnología, pero, el sobre de sopa instantánea que puse en el microondas ya esta lista, y tengo que revisar unos mails para mañana, aparte acabo de recibir un mensaje de texto en el que me dicen “q hcms el vier” y tengo que responderlo lo antes posible y el msn no me deja de titilar, con contactos que no se en que país están, pero después me iré a dormir muy tranquilo, aunque no se si deje al auto con alarma y si active la alarma de la casa.

PD: Que bueno es vivir solo y poder comunicarse sin tener que mirar a los ojos a la otra persona.

Este autor es Columnista permanente de este Blog


Yo he visto a Mandela

In Pasiones on 18 julio, 2010 at 4:17 PM

El lugar repleto de pasillos y gente tapando las ventanas se volvió un mar de ánimos. Voces por cada costado, alguien que se enfurecía por no poder pasar y yo caminaba mirando el piso. El apuro, la pared de traje que cuidaba su espalda y el momento mágico. Se dio vuelta, miró hacia abajo donde estaba yo y entonces disparó esa sonrisa de cerámica que incineró de carisma el mármol. Transmitía un sueño con sus ojos tiernos.

 

Nelson Rolihlahla Mandela

 

En Sudáfrica y el mundo se conmemoró el cumpleaños de Nelson Mandela. Festejo patrio para los millones de compatriotas de Madiba pero a su vez para los habitantes del mundo que se sorprenden cada vez que se revisa su historia y logros. El 18 de Julio es el día que la ONU ha dedicado a Nelson Mandela, el primer presidente negro sudafricano, Premio Nobel de la Paz y la primera persona a la que, de forma individual, la organización internacional honra con este tipo de reconocimiento.

Aunque no lo crean, cuando chico tuve la oportunidad de ver en sus ojos de que me pose su mano y me demuestre que su energía llenaba todos los salones. Su sonrisa inolvidable me recuerda a diario ese discurso que terminé de entender años después cuando al recorrer su obra tomé consciencia de que habíamos coincidido, yo y uno de los hombres mas importantes de la historia socio – política del siglo XX.

 

En la mínima celda de Robben Island

 

La Leyenda

Mandela nació en 1918 en Mvezo, una pequeña ciudad ubicada en la actual provincia Oriental del Cabo en Sudáfrica. Mandela estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island. Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multiracial en Sudáfrica, cosa que logró en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal.

Madiba ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999, dando frecuentemente prioridad a su reconciliación. El mundo vio atónito como  aquel revolucionario que fue preso durante décadas, perdonaba a sus represores y llamaba a sus propios seguidores a superar el odio centenario que sintiesen.

 

Su número de prisionero durante décadas

 

El Hombre

Se casó tres veces, teniendo 6 hijos. De su primera esposa Evelyn Ntoko Mase, fallecida en 2004, se divorció en 1957 después de 13 años de matrimonio. Una hija de este matrimonio murió en edad de lactancia. Su primer hijo Madiba Thembekili falleció en 1969 en un accidente automovilístico.

Después de 38 años de matrimonio con Winnie Madikizela (Winnie Mandela), se separó a causa de escándalos políticos en abril de 1992 y finalmente se divorció el 19 de marzo de 1996. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zeni), nacida el 4 de febrero de 1958, y Zindziswa (Zindzi), nacida en 1960.

En su 80º cumpleaños, el 18 de julio de 1998, contrajo matrimonio con Graça Machel, la viuda de Samora Machel, el antiguo presidente de Mozambique y patrocinador del ANC, fallecido en 1986 en un accidente de aviación.

El 6 de enero de 2005 murió el segundo hijo de Mandela, Makgatho Mandela, abogado y hombre de negocios, a la edad de 54 años en Johannesburgo a consecuencia de sida.

 

Mandela y su segunda esposa Winnie

 

El Sueño

Logró unir su país en el continente mas complejo, invocando la paz logró borrar las leyes de la segregación y encaminar a blancos y negros en una convivencia pacífica que con los años seguirá curando las heridas de la discriminación.

Durante el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, el planeta entero descubrió un país que ha sabido perdonar y sobrevivir a los odios mas intensos. Con mucho por hacer aún Sudáfrica intenta avanzar en paz hacia el camino del desarrollo.

Durante un discurso presidencial Mandela dejó estas líneas en el aire:

“Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta”

“Nos preguntamos ¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso? Pero en realidad ¿Quién soy yo para no serlo? Yo soy un hijo de Dios. El juego de ser o parecer insignificamte no te sirve ni le sirve al mundo”

“No hay nada de iluminación en hacerte pasar por menos, con el fin de que otras personas no se sientan inseguras. Todos podemos brillar tal y como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que está en nuestro interior. Esta Gloria no está dentro de unos cuantos, sino que está dentro de todos nosotros”

“Y cuando permitimos que nuestra luz brille, también le estamos dando la oportunidad a otras personas para hacer lo mismo. A medida que nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente”

+ Discurso completo (inglés)

+ De regalo pidió 67 minutos de vida

Córdoba y la Revolución de Mayo

In Derecho a Replica on 25 mayo, 2010 at 3:33 PM

La Revolución de Mayo fue hecha por Buenos Aires y para Buenos Aires, sin las provincias y contra las provincias. [...] La Revolución de Mayo ha creado el Estado metrópoli, Buenos Aires, y el país vasallo. El uno goza del tesoro, el otro lo produce.”

Juan Bautista Alberdi Escritos Póstumos, tomo V

Cuando la noticia de los acontecimientos de mayo de 1810 llegó a Córdoba, el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha resolvió convocar en su casa a una reunión de notables para decidir la actitud a adoptar. Si bien existían versiones de una posible conspiración en la capital del virreinato, la novedad causó sorpresa y asombro. El cabildo porteño, una institución de alcance meramente municipal, había depuesto al virrey y designado por sí nuevas autoridades, sin tan siquiera consultar a las demás ciudades.

Con la única excepción del deán de la Catedral, doctor Gregorio Funes, todos los asistentes a la reunión se manifestaron en favor del rechazo de las nuevas autoridades y de la restitución del virrey. Los argumentos del deán para defender a los revolucionarios no pudieron ser más endebles, por antijurídicos. “No son las leyes -dijo entonces- ni los derechos los que deben salvar esta república, sino las fuerzas reales”. Una apelación al derecho de la fuerza. Un año más tarde advertiría el célebre deán su error, cuando las autoridades porteñas lo destituyeron y encarcelaron.

Advertido del envío de un ejército desde Buenos Aires, el cabildo cordobés escribió a la Junta encareciéndole “se sirva suspender absolutamente su expedición porque su venida, como no necesaria, produciría el desorden y conmoción popular en gravísimo perjuicio del público sosiego”.

La Junta respondió con prepotencia, “previniendo que no se alegue ignorancia si se insiste en no reconocerle”, y ordenando suspender al gobernador en su cargo. El cuerpo rechazó tal imposición “por ser contraria a la de este gobierno”, y decidió aceptar la propuesta del virrey del Perú de reincorporarse a dicho virreinato, al que había pertenecido por espacio de 237 años, “en atención a que en la capital de Buenos Aires no existe legítimo representante de la autoridad del Excmo. Señor Virrey”.

Gutiérrez de la Concha y Liniers organizaron la resistencia, con la colaboración del ex gobernador Victorino Rodríguez; del comandante de armas, coronel Santiago Alejo de Allende; del tesorero de la Real Hacienda, Joaquín Moreno y del obispo Rodrigo Antonio de Orellana. El 31 de julio, ante la inminente llegada de 1.150 hombres al mando del coronel riojano Francisco Antonio Ortiz de Ocampo e impedidos de enfrentarlos, huyeron hacia el norte para unirse a las fuerzas que el mariscal Nieto preparaba en el Alto Perú.

Fueron apresados al norte de la provincia y conducidos a esta ciudad. Hipólito Vieytes, comerciante porteño que acompañaba al ejército como representante de la Junta, exhibió una orden secreta de ésta que disponía que fuesen arcabuceados “en el momento en que todos o cada uno de ellos sean pillados (…) sin dar lugar a minutos que proporcionaren ruegos y relaciones capaces de comprometer el cumplimiento de esta orden”. Está fechada el 28 de julio de 1810 y no revela los motivos de tamaña decisión. Tan sólo invoca “los sagrados derechos del Rey y de la Patria”, a la vez que aclara que “este escarmiento debe ser la base de la estabilidad del nuevo sistema”.

A sangre y fuego

Al conocerse la noticia en Córdoba, la reacción no se hizo esperar. Unánimemente, la población expresó su repudio y solicitó a Ortiz de Ocampo que no le diere cumplimiento. Hasta el mismo deán Funes dice en su autobiografía que “no pudo oír sin estremecerse una resolución tan cruel como impolítica, pues que a su juicio ella iba a dar a la Revolución un carácter de atrocidad y de impiedad”.

En un gesto que lo ennoblece, Ocampo se negó a cometer tamaño crimen y dispuso el traslado de los presos a Buenos Aires, pero enterado de ello el secretario Mariano Moreno se indignó de tal manera, que logró que fuese destituido y que se enviase al vocal Juan José Castelli a cumplir la orden. Es bien sabido que Castelli hizo fusilar por medio de un piquete de soldados ingleses a Gutiérrez de la Concha, Liniers, Allende, Moreno y Rodríguez. El obispo Orellana salvó su vida gracias a su investidura religiosa y fue enviado prisionero a Luján.

La mezcla de consternación y repulsa que tan cruel disposición causó en el ánimo de los cordobeses difícilmente pueda ser expresada. Al igual que en la Revolución Francesa, el terror comenzaba a prevalecer entre nosotros, cobrando sus primeras e inútiles víctimas en las personas de cinco ilustres y respetados ciudadanos, uno de ellos héroe de las Invasiones Inglesas.

Cuenta la tradición que en la corteza de un árbol aparecieron escritos los apellidos de los cinco ajusticiados y del obispo, formando con sus iniciales la palabra “Clamor” (Concha, Liniers, Allende, Moreno, Orellana y Rodríguez), expresión del sentimiento que despertó tamaña ferocidad.

La revolución se impuso pues en Córdoba a sangre y fuego, pero lejos de arraigar en el corazón de nuestros antepasados, generaba en su ánimo fundadas reservas. El ejército porteño, que ocupaba las instalaciones del Monserrat, procedió a destituir a los miembros del cabildo y el 15 de agosto hizo asumir como gobernador al coronel Juan Martín de Pueyrredón, designado por la Junta.

El desagrado cundió hasta entre los más entusiastas partidarios de la revolución. Ambrosio Funes, hermano del deán y junto a él los dos únicos cordobeses que la apoyaban, escribía a doña Margarita de Melo en estos términos: “¿Hasta cuándo quieren ser bulliciosos esos porteños? De modo que de guapos sólo se quieren pasar y ahora también se les pone venir a conquistar cordobeses…”.

Fuente: Diario La Voz del Interior

¿Quién es Justin Bieber?

In Derecho a Replica on 14 mayo, 2010 at 2:40 PM

Un fantasma recorre el mundo, y no es el de Garrafa Sánchez: es Justin Bieber, un muchachito bonachón y medio salame que hace las delicias de las niñas en los Estados Unidos y, con su espíritu simpático e inofensivo, hace quedar a los Jonas Brothers como los nuevos Napalm Death.

El pibe dice que canta, pero como lo más probable es que ninguno de los que visita este espacio tenga la menor idea de quién es, volvemos a ser servicio como en las viejas épocas (?) y se lo presentamos, a efectos de que de ahora en más el autor del blog pueda bastardearlo a voluntad sin que sus lectores digan “oia, ¿de quién habla este borracho?”. A saber.

Como corresponde a su estirpe casta e inocente, Justin nació de un repollo, con la salvedad de que se trataba de un repollo gangbangueado por una pandilla de asesinos a sueldo zombies adictos al paco con mal aliento. Su madre, una inmigrante vietnamita fanática de Poison llamada Olga, intentó canjearlo por un Voligoma en una librería local, pero le pidieron que pusiera doce dólares encima, con lo cual decidió quedárselo, especulando con un posible incremento en el precio del kilo vivo de boludo en un futuro no muy lejano (y la pegó).

La vida de Justin estuvo signada por los accidentes que, a la larga, le terminaron redituando. En un flagrante caso de precoz plastozoofilia, los 4 años intentó tragarse un Mi Pequeño Pony entero, y la lesión que el diminuto equino de mentiritas le dejó en el gañote le cambió la voz a un tono angelical y apacible muy diferente al que portaba hasta ese momento, más parecido al sonido que emite un hámster cuando se lo bate con una minipymer en un recipiente colmado de ácido lisérgico. Luego, a los doce años, su padre adoptivo (un ingeniero agroespacial de origen chicano llamado Johnny Puto) le agarró los dedos con la puerta de su Volkswagen Gol cremita al salir de su casa en Anaheim, California y recién lo notó llegando a su destino de vacaciones en Camboriú, debido a lo cual lo mandó a clases de canto en compensación, porque el pibe se calentó feo.

Ávido de darle alegría a su cuerpo como Macarena, Justin asistió al Conservatorio Interestatal de Massachusetts, de donde lo expulsaron tres días después por pegarle un roscazo a la máquina expendedora de papas fritas para que le dé un paquete gratis. Dice su Profesora de Imitación de Manowar: “Yo lo vi, posta”. Dice él mismo en su defensa: “Puse la tarasca, no me dio una goma y la surtí, que se curta. Igual la máquina esa tenía más piñas que el auto del Burrito Ortega”. La disputa se dirimió en la Corte Suprema de Maryland, con un fallo unánime a favor de la máquina expendedora.

Desahuciado, cae en la cuenta de que lo suyo no es el pop sino el metal, y se consigue un puesto de operario en una fundidora. De allí también lo despiden, debido a un confuso episodio que involucraba a su capataz, un sacacorchos y un container de jabón líquido.

En eso, un representante de la firma de management argentina Pueyrredón & Charcas lo encuentra vagando sin solaz por las calles de su Anaheim, California natal y le ofrece grabar un disco a cambio de pintar su cerca. Lógicamente acepta y registra la canción “Eeeeeeeh”, con Bon Jovi y el bajista de Pier como invitados, logrando un éxito instantáneo que lo convierte en el pusilánime más exitoso desde James Blunt. Tres días después el álbum alcanza la categoría de Disco de Plutonio con más de 8 billones de copias vendidas sólo en Lanús, y a los dos meses se imprime la primera bombacha con su cara. Después abre un Twitter y bueno, más o menos la idea es esa.

Durísima crítica al pibe Bieber !

Fuente : Revista Rolling Stone

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