maximo tell

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Soñadora

In Jóvenes Sueños on 11 junio, 2011 at 11:42 AM

Candela Romero, contó en este espacio la experiencia de escribir Cuadernos de jóvenes suicidas (Ver Nota), además tuve la suerte de que me regale esa serie de textos que, la talentosa riojana de 19 años, escribió. El primero fue Textual (Ver) y ahora pueden leer aquí otros bellos párrafos.

En este mundo soy una pseudo mujer que todavía no entendió como vivir. En el mundo de los sueños, soy una anciana que pasó por todas las situaciones de la vida.

En este mundo, soy quién no se permite llorar para que nadie sienta pena por mí. En el mundo de los sueños, soy quien cree que las lágrimas son la lluvia más bella en donde se va cada uno de nosotros.

En este mundo soy quién siente el sol de lejos, lo veo lejano. En el mundo de los sueños, lo toco, y siento la incomparable sensación del calor después de una mañana fría sin abrigo.

En este mundo vivo atada a un reloj que no me deja en paz. En el mundo de los sueños, lo pisoteo y me río de poder burlarme de él sin miedo a que me aplaste y me preocupe.

En este mundo sin querer hiero a mi vieja, la acribillo a preguntas. En el mundo de los sueños sé que no podría ni siquiera soportar su falta.

En este mundo me digo y describo enamorada de un hombre que no sabe mi existencia, o así lo aparenta. En el mundo de los sueños tengo una vida vivida a su lado y me siento una cajita en donde guarda sus secretos más sencillos.

En este mundo cuando el desapareció, lo sentí idiota por no valorar lo que realmente era. En el mundo de los sueños lloré y me pregunté: ¿Qué me faltó? ¿Fui muy poco para él?

En este mundo soy un libro en silencio. En el mundo de los sueños, soy una enciclopedia de 400 hojas.

En este mundo me creo sabionda teniendo en claro que es el amor. En el mundo de los sueños solo se pronunciar la palabra.

En este mundo mi documento es verde, con foto de una gordita con cara de sueño, mi número 36437303, vivo en La Rioja. En el mundo de los sueños mi documento es violeta con detalles en naranja, la de la foto es una diva sexy que derrocha belleza, mi número es 20milsueñños401, vivo en SueñoPuro, en la calle Voladora al 500.

Me declaro soñadorapara siempre.

Encadenados y sin explicaciones

In Prosas Propias on 4 marzo, 2010 at 5:58 PM

La noche. La lluvia. La noche, la lluvia y un charco de agua enorme. Una rueda lo invade y el agua inunda la avenida. Las nubes. La luna. Las nubes y la luna forman en el cielo una extraña escena, generando brillantes masas de humedad en el cielo que son recortadas por los relámpagos.

El asfalto y el silencio de la calle; típicos de un jueves por la noche. La noche que ya es madrugada. La garúa que ya es tormenta. El silencio que ya es suspenso. La farola, el brillo en la calle vacía y una puerta de vidrio. Bar, café, humo y pocas caras. Un cigarrillo a la mitad reposa en un cenicero de lata, un vaso se apoya en la mesa casi sin whisky y un mozo que se acerca. Una cara. Las arrugas, los ojos claros y una mueca como de dolor al dar la última pitada del cigarro.

El mozo junto a la mesa, su camisa blanca, su moño negro y el trapo pasando sobre la mesa. La voz ronca, las yemas apagando el cigarro y confundiendo el negro de las uñas con las cenizas en el cenicero colmado. La cadena gruesa sobre el cuello y el anillo en el índice de una mano algo colorada y exageradamente gorda. La orden en la barra, los hielos, black label y la bandeja.

La puerta de vidrio y los pasos que despiertan al lugar. Todos miran menos él. Los ojos claros sobre los hielos movedizos en el amarillo de la bebida. Sus dedos juegan con el encendedor Zippo y un Camel golpea la mesa. Exhala el humo y da la bienvenida. El chillido de la silla, el sobretodo que cae en el respaldo y el suspiro al sentarse. Miradas fijas, bocas tensas y el humo danza como negociando algo. Pocas palabras, la orden y el pago. Un servicio, averiguar y matar. Matar. Quitar la vida. Pagado. Matar.

La salida. Sobretodo acomodado. Caminata y la bufanda se acomoda. No hay paraguas en la escena, solo lluvia. La noche, la lluvia y el hombre caminando bajo ambas. Los pasos se persiguen. Un perro cruza la calle y no saluda al asesino. Un taxi dobla la esquina y no sospecha, aunque mira mientras pasa. Dos cuadras, edificio y balcón. Nadie mira. Todos duermen. Mira, analiza y calcula. Salto mínimo, pared de apoyo y balcón. La puerta del balcón que nadie cerró.

Ni una luz prendida en el departamento. La alfombra y los pasos parecen desaparecer al pisarlos. No hay huellas, ni nada que alarme a la víctima. Pasa un auto y no habrá testigos. Un sillón, su Tv y una mesa con revistas.Otro ambiente; una mesa, cinco sillas y papeles. Ordenado. Sin vida. Con vida; por ahora. Un cuarto, la puerta entre abierta y alguien duerme. Un ronquido mínimo, un ventilador que hará de cómplice y ya no despertará. La alfombra, la almohada y la sangre que se confunde en el negro de la oscuridad. La garganta, el filo y el brillo de otro anillo. Un sollozo, el silencio y la muerte. Los guantes, la hoja roja y un pañuelo. Lo sádico, el asesino y el pago.

La noche. La lluvia. La noche, la lluvia y un mensaje de texto. El Camel se apaga y la silla se mueve. La puerta de vidrio y el anillo brillan por la luna. La seña y el taxi. Destino y reloj marcador que chilla. El anciano, sus lentes y los ojos en el espejo pequeño. Las preguntas, la molestia y los insultos. La frenada, la discusión y el auto vacío. El rodeo, los puños y los empujones. El forcejeo, el bolsillo y el disparo. Retumbando por toda la calle, se fue el estruendo.

El anciano, los cristales rotos al caer y las ropas rojas. El auto abandonado con las puertas abiertas y otro asesino caminando. Los pasos vacíos, mojados e intranquilos. Los nervios, el sudor y el callejón. El pañuelo, el arma y basural. Las paredes de ladrillos, las pintadas y los cables goteando. El miedo asesino, el miedo por asesinar y el miedo a ser asesinado. La duda, la vuelta y un documento. Correr, alejarse y escapar.

El amanecer, el sol y un llamado. Tres timbrazos, el tanteo y la voz. El informe, la noticia y el tubo cayendo. Las lágrimas, las ropas y el apuro. La noticia, la muerte y el padre. La información, la policía y la salida. Morgue. Verlo y llorar. Padre muerto. Bala encontrada y un nombre. Rencor, bronca y odio. Ojos enrojecidos, la casa y el luto. La bronca, la venganza y el whisky. Los recuerdos, las fotos y mas venganza. El nombre, el asesino y la bala. Pensar. Decidir y esperar. El lugar, la costumbre y la hora.

La noche. La lluvia. La noche, la lluvia y un charco de agua enorme. Bar, café y humo. Whisky y venganza. La voz ronca, la orden y el engaño. El asesino frente a su tocayo y la venganza. El rencor, el plan y el día perfecto. El encargo, el engaño y la venganza. Cobrar, engañar y matar. La calle, el recuerdo del padre y la decisión. El departamento y el asesinato. La venganza, el hijo y su padre de manos gordas sentado en el café. La venganza y la cobranza.

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