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Hernán Casciari presentó ‘nuestra’ revista Orsai

In Paladar mostaza on 29 diciembre, 2010 at 8:14 AM

“A una hora de la tarde, indeterminada, nos aislamos con el Chiri y nos sentamos a mirar la pizarra blanca en la que, desde hace dos meses, armamos el esqueleto de la revista. Ahora esa pizarra está completa.”. Así contaba Hernán Casciari que su revista, ahora nuestra, estaba terminada. Orsai se presentó en sociedad en Mercedes, Buenos Aires, y acá una crónica de Clarisa Altieri y Yesica Landola publicada en Teclearte.

“De Mercedes al mundo”

Así presentó la revista literaria de Hernán Casciari y Cristián Basilis, el periodista mercedino Osvaldo Príncipi. Cientos de personas asistieron a la presentación oficial realizada anoche.

En la tarde de ayer, la cancha de la Liga Mercedina de Futbol fue un multitudinario encuentro entre los lectores la Revista Orsai y sus creadores, Hernán Casciari y Cristián “Chiri” Basilis. Durante más de tres horas, los periodistas mercedinos radicados en España contaron sobre su experiencia de hacer un medio gráfico sin publicidad y aventurarse en un proyecto “inocente”.

Previo a la llegada a la cancha, Casciari y Basilis se encontraron con el Intendente Carlos Selva en su despacho. Allí, el Jefe Comunal, le entregó al periodista mercedino un decreto que lo nombra como vecino destacado y luego le entregó tres placas, una con el escudo de la ciudad y dos a su persona como escritor reconocido internacionalmente y la segunda para la revista Orsai que estará colocada en la Pizzería del Comequechu, recientemente inaugurada en Saint Celoni, España; pizzería que tuvo una improvisada sucursal en la cancha de futbol. Por su parte, Casciari y Basilis le entregaron uno de los primeros ejemplares de la revista que luego presentaron ante el público.

Concluida le entrega de presentes, Hernán agradeció públicamente lo realizado por el Municipio de Mercedes para llevar adelante la presentación de la Revista. “Estaba en Barcelona sabiendo lo que se hacía desde la Municipalidad con muy buena onda”, dijo el periodista y contó distintos aspectos de la producción gráfica al Intendente Selva; mientras éste ojeaba el ejemplar y preguntaba detalles sobre la vida del periodista y escritor.

Con la presentación especial del reconocido locutor periodístico Osvaldo Principi arrancó la presentación del N° 1 de Orsai. Ante la presencia de una importante cantidad de público, aunque no se alcanzó el número previsto como consecuencia de distintas dificultades en el tráfico, Principi señaló: “detrás de esta tela están los personajes, y nosotros somos testigos históricos del momento en que estos personajes eyectan su obra. Somos testigos del lanzamiento de Mercedes al mundo, de un producto real. Y recalco esto porque en la Liga hubo muchos mitos. Muchas historias que se contaban de las cuales no hubo testigos… Hoy, se acaban los mitos en La Liga”.

Enseguida aparecieron Hernán y Chiri, siendo este último el primero en leer unas líneas a los presentes evocando el esfuerzo, el trabajo y la emoción de echar luz al proyecto en su ciudad natal. Luego de recordar algunas anécdotas de juventud en la propia cancha de La Liga, expresó: “Somos parte de algo que está sucediendo, nos sentimos como en casa pero no como en ese entonces que era nuestro lugar para que los domingos no sean iguales, sino para que cada día tenga la forma de nuestro sueño, nuestras propias reglas, un poco fuera de juego. Por eso estamos todos en Orsai”.

Luego, Hernán tomó su bolso y tomó un ejemplar de la publicación española: “Esta es”, dijo y la cancha estalló en un aplauso. La tapa se vio reflejada en una gigantografía que oficiaba de escenografía. “Esta revista, Orsai, es lo mejor que hice con mi vida. Y es que esta revista le da respuesta a una pregunta que me hicieron innumerable cantidad de veces cuando estaba en la escuela: Hernán ¿qué carajo estás haciendo con tu vida? Ahora sé que podría haber contestado. ‘Estoy practicando para una revista que se va a llamar Orsai”, manifestó Casciari y agregó:”Este es un proyecto embudo. A veces te metes en algo y te vas dando cuenta que todo lo anterior fue una práctica para llegar a un proyecto. Después todo lo demás desaparece porque se condensa en un embudo”. “Esta revista es lo máximo que le puedo pedir al oficio que elegí”, concluyó.

Como broche final del picnic, fue convocado especialmente el músico Zambayonny para presentar ante todos los que se acercaron al encuentro la canción “El equilibrio del mundo” que, según contaron, fue la banda sonora de la producción de la revista e interpretó otro tema a pedido de Casciari y Basilis.

Por último, los dos mercedinos que lanzaron su revista literaria desde Mercedes para el mundo respondieron las preguntas de muchos de sus lectores que ansían su ejemplar de la Revista Orsai que en los próximos días estará llegando a sus domicilios directo desde la imprenta con su señalador numerado. Les agradeció a todos los que vinieron desde distintos puntos de la ciudad y del país y expresó que no había mejor lugar para presentar la revista. “Fue uno de los mejores días de mi vida”, finalizó Casciari.

+ Entrevista a Hernán Casciari de Orsai

+ “El valiente que busca una revista con viralidad

Foto de Orsai 1

En CórdobaArgentina ya nos organizamos mediante un grupo de Facebook llamado Orsai Córdoba (+mail).

Lo que sucede es genial, entra a quiero ser distribuidor y ayuda en la cadena, o bien haz click en reservar la revista y fíjate en donde la puedes encontrar en tu ciudad. Puedes encontrar a los lectores de tu zona y hasta si te animas escribir en Orsai.

Entrevista con Daniel Cáceres sobre los Reporteros Gráficos

In Paladar mostaza, Pasiones on 23 diciembre, 2010 at 9:40 AM

Sumada a la intención de difundir la muestra anual de Fotoperiodismo organizada en Carlos Paz, Córdoba, me permití conversar con Daniel Cáceres sobre el oficio de reportero gráfico, su contexto actual, los problemas diarios que enfrentan, consejos para jóvenes fotógrafos y apreciaciones varias sobre la relación que se tiene con los medios.

Fotos: Diego Lima

Durante todo el mes de Diciembre, se desarrolla una nueva edición de la Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino organizada por la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) y Reporteros Gráficos de Córdoba. La Galería Turística Puente Uruguay es la sala elegida para lucir más de 250 fotografías integran la exposición.

La primera vez que un periódico utilizó una fotografía lo hizo en 1880 el Daily Graphic de Nueva York y desde entonces el periodismo ha integrado la imagen como medio objetivo y representativo de un hecho. Algo mas de un siglo después, los reporteros gráficos son insustituibles por la calidad e información que aportan a través de sus contenidos visuales.

“No busques una definicion exacta de que este oficio – profesión en vías de extinción y que muta día a día”, es lo primero que me aclara Daniel Cáceres, “estamos en una bisagra de la misma y ese cambio lo estamos experimentando hoy”. El nuevo siglo además, los colocará en el tapete ya que la digitalización de los medios apuesta a contenidos multimedia en el futuro.

“El reportero gráfico creo que quedara en el pasado, de las décadas del ’70 al ’90, el cambio de siglo y la era digital nos va desarrollando en el mismo campo de la imagen, pero todo en un compacto llámese foto – video – nota – desarrollo periodístico, etc” opina Cáceres.

En una definición abreviada sobre lo que son en realidad los reporteros gráficos, Cáceres comenta que “Ser un reportero gráfico es ser un periodista visual, la foto es uno de los recursos del periodismo gráfico, hoy también de la web que junto con los titulares, textos verbales, infográficos, compaginación, etc informan al lector o  crean o construyen un acontecimiento que es la noticia.”

“El reportero es quizás el mas importante por que demuestra con un foto el acontecimiento del hecho fotografiado. Además debe poseer aparte de su propia cultura-social, estudio técnico académico para poder conformar una noticia a través de la fotografía”, cuenta este reportero que tiene en su haber varias décadas captando las imágenes informativas desde distintos medios de Córdoba.

En este oficio “enfrentamos problemas cotidianos diría yo, desde la prohibición a tomar fotos de acontecimientos violentos que suceden en la ciudad hasta la misma manipulación de los medios de nuestras propias fotografías que a veces son sacadas de contexto para graficar la nota quizás al revés de lo que uno quiso expresar con la misma fotografía”, sostiene Cáceres.

En torno a la relación que se desarrolla entre los mismo reporteros gráficos, Daniel es claro y asegura que “no existe competencia por que los acontecimientos se suceden y aveces estamos o no y podemos solicitar gentilezas por una cobertura”.

Quizás entonces, cambie el desarrollo del fotoperiodismo y ya nunca vuelvan esos años dorados de entre 1930 y 1950, pero sin embargo cada vez son mas los jóvenes que se interesan por los nuevos lenguajes visuales que comunican, informan y reconstruyen sucesos. Por eso pensando en los reporteros gráficos que vendrán, Cáceres se permite un consejo.

“Principalmente le debe gustar el periodismo y ser una persona informada de lo cotidiano si es posible haber cursado carreras de información o referidas a la profesión de ser periodista. Debe ser curioso en todo sentido por la nota misma o por la fotografía en si, y por último manejar muy bien los conocimientos fotográficos, digitales y todo lo referente a la tecnología  digital, maneras de transmisión, etc . Debe ser lo que se llama hoy un 4 x 4 todoterreno para poder cubrir notas de todo tipo”.

¿Y qué se siente? me animo a preguntar. “Satisfacciones es lo que te brinda esta profesión oficio, enormes satisfacciones porque podes con una foto y texto cambiar el destino de una persona que generalmente es para bien”.  Mi admiración es total por estos reporteros que son capaces de transmitir una historia captada en un segundo. Partículas de una realidad se juntan en cada imagen para que la verdad reine.

El corresponsal ha muerto

In Derecho a Replica on 21 diciembre, 2010 at 6:23 PM

Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Hace algunos días analizaba la actualidad de los corresponsales en el extranjero que algunas grandes empresas de medios conservan. En un mundo hiperconectado, ¿Sobran los corresponsales?.

“Aún tengo una maleta en Berlín”, cantaba Marlene Dietrich. Y yo tengo todavía cuatro latas de gasolina en Skopje. Las compré para un jeep alquilado en el que fui de Macedonia a Kosovo, inmediatamente después de que la OTAN invadiera la devastada provincia en 1999, cuando uno no se podía fiar de que las gasolineras tuvieran gasolina.

Conduje aquel Lada de suspensión dura varios días, durante los que hablé con albanokosovares que habían huido por miedo al genocidio serbio y estaban regresando a casa, con sus remolques tirados por tractores abarrotados de colchones y niños; con un melancólico sacerdote serbio, el padre Theodosius, en su precioso y aislado monasterio al pie de las Montañas Malditas; y con un despiadado comandante del Ejército de Liberación de Kosovo, Ramush Haradinaj, que me hizo una confesión inolvidable, en su inglés de extraño acento mezcla de Finlandia y Birmingham:

“Yo no podría ser una Madre Teresa” (después de haber sido primer ministro del Kosovo independiente durante un breve periodo, ahora se encuentra en La Haya, a la espera de un nuevo juicio por crímenes de guerra).

Aquel viaje fue caro. Como hacía la mayoría de los corresponsales en el extranjero, utilicé a un “facilitador”, un periodista local que fijaba las citas, organizaba los viajes y suministraba informaciones de base, además de un intérprete. Lo pagó un periódico.

Aprendí cosas de esas que solo pueden aprenderse sobre el terreno. Y no estaba solo. Alrededor de 2.700 profesionales de medios de comunicación entraron en Kosovo con las fuerzas de invasión / liberación o inmediatamente después: aproximadamente un periodista por cada 800 habitantes.

Diez años después, ¿cuántos habría allí? En un momento tan trascendental, dramático, de guerra, seguramente muchos (“Si hay sangre, tendrá titular”). Pero, en general, e incluso en países y momentos muy importantes, cada vez menos. El corresponsal, un tipo satirizado de forma incomparable por Evelyn Waugh en su novela Scoop, y ensalzado por Alfred Hitchcock en su película Enviado especial, es una especie en peligro.

Solo un puñado de grandes empresas de medios, como la BBC y The New York Times, mantienen todavía redes mundiales de enviados permanentes que trabajan en lo que tradicionalmente se llaman corresponsalías.

No tiene absolutamente ningún sentido lamentarse sobre esto mientras van cayendo los whiskys en un bar de periodistas ahora desierto. Lo que necesitamos es averiguar cómo es posible conservar hoy lo que tenía de valioso la labor del corresponsal del siglo XX y cómo podemos aprovechar las fantásticas nuevas oportunidades que no existían en la era del telégrafo y el télex.

Eso es lo que trata de hacer el antiguo director del servicio mundial de noticias de la BBC Richard Sambrook en un nuevo análisis muy documentado, elaborado para el Instituto Reuters de Estudios sobre Periodismo en la Universidad de Oxford, titulado Are Foreign Correspondents Redundant? (¿Sobran los corresponsales?). Menciona a un productor de televisión de Estados Unidos que dice que remontarse a las corresponsalías tradicionales en el extranjero es como preguntar “¿por qué no seguimos utilizando tabletas de arcilla?”.

En mi opinión, hay tres virtudes del trabajo del corresponsal que deberíamos querer conservar y reforzar en las nuevas formas de obtención y transmisión de noticias. Son:

  • Ser un testigo independiente, honrado y, en la medida de lo posible, veraz e imparcial de los acontecimientos, las personas y las circunstancias.
  • Descifrarlos y situarlos en su contexto, explicando quién es quién, qué es qué y un poco de por qué.
  • Interpretar lo que sucede en ese lugar concreto, en ese momento concreto, dentro de un marco histórico y comparativo más amplio.

Ser testigo, descifrar, interpretar.

Para ser testigos, existen ahora fantásticos medios nuevos -el vídeo, la cámara del teléfono móvil, etcétera- que no han existido durante la mayor parte de la historia de la humanidad. Por supuesto, la cámara miente muchas veces, así que siempre conviene saber quién está detrás de ella. Pero una variedad de informaciones de testigos presenciales, fragmentos de vídeo y audio, blogs y otros documentos, muchos de ellos de personas locales que hablan de verdad (a diferencia de muchos corresponsales) la lengua, puede formar un magnífico collage de pruebas de primera mano.

Si nos hubiéramos fiado solo de los corresponsales, nuestras informaciones sobre la muerte de Neda Agha-Soltan, la joven fallecida durante las manifestaciones delmovimiento verde en Teherán el año pasado, habrían sido probablemente de segunda mano, y no habríamos tenido aquellas imágenes inolvidables. Sitios web como Global Voices y Global Post demuestran lo que se puede hacer cuando se juntan numerosos periodistas locales y foráneos.

Tampoco es necesariamente el corresponsal extranjero el que mejor descifra las claves locales. Con frecuencia he observado que, para esa tarea, los corresponsales se apoyan en facilitadores, intérpretes, periodistas locales y unas cuantas fuentes de confianza, y que ellos se limitan a añadir unas cuantas pinceladas de color, un armazón de clichés interpretativos (el borde del abismo, halconespalomas) y, por supuesto, varias hipérboles.

¿Por qué no dejar que las voces locales nos hablen directamente, y completarlas con las de especialistas académicos que conocen los países en cuestión? Para eso es necesario un trabajo de edición hábil y minucioso, desde luego, pero siempre será más barato que una oficina completamente equipada en el extranjero.

La corresponsalía actual, recortada como corresponde a esta era de austeridad, consiste en un solo enviado que hace todo a la vez, corre de un sitio a otro como el sombrerero loco, intenta desesperadamente cumplir varios plazos cada día, para la web, la versión impresa, el vídeo, el audio, el tweet y el blog; el problema es que el pobre periodista tiene muy poco tiempo para investigar a fondo cada historia, y mucho menos para detenerse a reflexionar.

No es casualidad que los mejores reportajes de corresponsales en el extranjero que vemos hoy estén en revistas como The New Yorker, en las que los periodistas tienen meses para elaborar un solo reportaje de gran extensión.

Lo cual nos lleva a la tercera dimensión: la interpretación. Para esta tarea, es útil que quien lea y piense sobre el cómo y el porqué sea alguien que sea ya un poco veterano, que haya visto cosas en distintos lugares y momentos. Esa persona puede comparar, sopesar, evaluar, restablecer el sentido de la proporción y la importancia histórica (o, muchas veces, la falta de importancia) que se pierde con facilidad cuando uno pasa todo su tiempo metido hasta las cejas en una noticia.

Oigo a gente que dice: ese es el futuro de los periódicos. Todos los días nos llega una avalancha de información, de “noticias” en su sentido más amplio. Tenemos un problema de exceso. La labor de los periódicos de calidad será pasar por la criba, situar en contexto, hacer un seguimiento, como han hecho The Guardian, The New York Times, Le Monde y EL PAÍS con los tesoros de Wikileaks.

Esto tiene bastante sentido, y tal vez las cosas avancen en esa dirección, pero el peligro está en fijar una separación demasiado radical entre el intérprete y el testigo. Porque toda mi experiencia clama que no hay nada comparable a estar allí.

Por muchos miles de estupendos vídeos, blogs y transcripciones que se vean, no hay nada comparable a estar allí. Solo al comprar esas latas de gasolina, pasearme en aquel jeep destartalado y ver el sufrimiento con mis propios ojos pude comprender verdaderamente, y por tanto interpretar con menos errores, lo que estaba pasando en Kosovo. Eso no se puede hacer desde una butaca.

El valor añadido especial del corresponsal del siglo XX era que, en la experiencia de una sola persona, en sus procesos mentales y su sensibilidad, se combinaban los tres elementos: ser testigo, descifrar, interpretar. Si conseguimos preservar eso en el periodismo transformado de nuestros días, quizá logremos tener más y mejores informaciones internacionales.

Fuente: El País

La estrategia de los medios debe basarse en el contenido periodístico mas que en los anabólicos

In Derecho a Replica, Exclusivos, Prosas Propias on 10 diciembre, 2010 at 5:38 PM

Hace un tiempo, dejé mi comentario en una nota sobre el periodismo, los diarios y su caída en las ventas. Estrategias, aciertos y errores, se mezclan en una carrera desesperada que se envuelve en papel, refleja en una pantalla pero sigue siendo una incógnita esquiva para los periodistas. Aunque pensándolo bien, la solución no se les presenta a quienes dirigen los medios porque estoy seguro que los reporteros estarían dispuestos a mejorar la calidad de los medios si se lo permitiesen.

El diario Infonegocios publicó una nota sobre la aceleración en la debacle de los medios tradicionales, representada en la caída de ventas del diario centenario de Córdoba, La Voz del Interior. Parte de la nota decía:

“En diciembre pasado había perdido el 5% de los ejemplares vendidos un año atrás. En mayo, la caída interanual fue del 7,3% y en junio y julio estuvo entre el 10 y el 12%. Para ser claros: los 101.090 ejemplares que La Voz vendió -en promedio- los domingos de junio de 2009 se convirtieron en 90.488 en junio pasado, más del 10% de caída en el principal día de la semana. El promedio semanal (lunes a domingo) está a punto de caer por debajo de otra barrera psicológica: los 50.000 ejemplares.

La preocupación de los directivos de La Voz por la acelerada caída en la venta de ejemplares ya es inocultable: focus group especiales por este tema, anabólicos para los días domingo (algo inédito) y una nueva promoción que pone en juego autos y otros premios”.

Nota completa

En ese momento comenté en la nota, les dejo mi opinión:

“Lástima que entre las estrategias que se están pensando (para recuperar ventas de ejemplares) no aparezca nada referido a los contenidos, las formas y el estilo. Todo pasa por agregar fascículos y hacer sorteos. En vez de intentar convertir al diario en una rifa con noticias deberían preocuparse por los contenidos. Evaluar a los periodistas que dejan ir, preguntarle a los jóvenes por qué no les gusta comprarlo y forzar la caída del consumo de su edición gráfica con nuevas manera de comunicar desde el soporte”.

La nota en sí trajo varios otros comentarios interesantes:

  • Marcos Fissore: “Si realmente el diario en formato papel, como producto, está transitando la etapa de declive, lo mejor es fidelizar, especializarse, lograr calidad informativa y mucho análisis cosa que no veo reflejado en el actual formato”.
  • Mariano Pereyra: “El diario tiende a desaparecer simplemente porque nos encontramos ante un cambio de paradigma basado en la forma que prefiere el usuario informarse y esta a la vista que este a elegido la prontitud, la expontaneidad y la gratuidad que ofrece internet. El diario debera cambiar su obsoleto enfoque de publicador de noticias viejas por el de editorialista de la realidad acompañado por suplementos que se puedan adquirir segun la preferencia del consumidor”.
  • Gustavo Javier Cabanillas: “Creo que la caída se debe a varios factores, no a uno sólo. Personalmente leía distintos diarios por internet los días de semana y compraba hasta hace poco La Voz los domingos. Esto último he dejado de hacerlo dado la baja calidad periodística de los artículos y de los análisis de los temas. Respecto a La Voz Digital, no me he acostumbrado a leerlo. Inicialmente era deseperante la espera de carga de la página. Eso hizo que me acostumbrara a leer otros diarios que apostaron a una mayor tecnología de un principio lo que a su vez me permitió apreciar la pobreza periodística de La Voz . Para colmo, no publicaban nada del maestro Salzano los Domingos.”

Todos los comentarios

Para finalizar esta reflexión compartida, desde donde se pueden extraer muchos puntos para iniciar otras semejantes discusiones, me pareció pertinente buscar unas palabras de Roberto Guareschi sobre el tema. El ex director de redacción de Clarín (1990 a 2003) escribió Periodismo se necesita, donde repasa las estrategias de marketing que los diarios argentinos han utilizado para conseguir suscripciones.

“Fascículos y opcionales no son contenidos periodísticos pero entran en el laxo mundo de lo cultural. Los clubes de beneficios, no. Aumentan la circulación, refuerzan la fidelidad y les dan a los diarios un conocimiento de sus lectores que en el futuro podrán emplear no sólo para cuestiones comerciales. Pero ahora lo comercial y el marketing ocupan un lugar más importante y visible en la relación con el lector y en la imagen de los diarios (ver las numerosas páginas de publicidad que dedican a sus clubes)”.

Guareschi nos recuerda que este recurso comercial, sólo será una ayuda verdadera si con esa estrategia los diarios no dañan su identidad periodística. En esta línea de análisis, los mejores diarios del mundo pierden ejemplares pese a su excelencia y las causas de la caída son múltiples, pero el periodismo es su fortaleza esencial y desde allí debiese salir su primer arma para combatir la debacle.

El contenido es la salvación, solo con calidad llega la publicidad y esto depende de la inversión. Innovación solo llega con creatividad, y los jóvenes son motor de esa rueda que debería empezar a girar, orientada por aquellos que ya han recorrido el camino de los medios. Las nuevas tecnologías pueden ser mas útiles que tan solo entregar premios. ¿Queremos que solamente nos compren o que además nos lean?

Lo que se viene en publicidad

In Derecho a Replica, Exclusivos on 9 diciembre, 2010 at 9:12 PM

Por Juan José Jimenez Pages

Primero en principal antes de dar mi opinión sobre lo que se “viene en la publicidad”, quiero aclarar que lo que yo digo es solo una percepción mía, no tengo idea si realmente eso va a pasar, ni tampoco creo que nadie lo sepa.

La publicidad tradicional era un tipo de comunicación sorda, egocéntrica, muy manipuladora y mentirosa, el que está adentro del marco publicitario a veces se plantea si las cosas que hace, realmente, “¿están bien?”. Jugar con la psicología de las personas es un tema bastante interesante, pero a la misma vez peligroso.

Los grandes medios como la televisión empiezan a mirar internet con intriga, aunque siempre van a seguir siendo importantes, la radio comienza a perder sus pautas, cada vez menos anunciantes confían en ella, el mercado móvil y las redes sociales están alterando todo el funcionamiento de la comunicación clásica publicitaria, ¿ahora donde mierda vamos?, empiezan aparecer nuevos personajes, nuevas plataformas, la tecnología es un elemento básico en la acción de las ideas,  solo pocas marcas quieren apostar por lo “nuevo”.

¿Jugar con esto todavía sigue siendo sospechoso? Parece que si.

¿Impacto, emoción, dialogo? ¿Qué causan estos videos?

El mobile marketing y todas sus aplicaciones van a causar una revolución completa  en la jerga publicitaria, el software de reconocimiento de imágenes en los lugares de punto de venta, que con el  uso  de los smartphones sumado a las páginas de geolocalización, provocaran estragos en todo lo tradicional que se conocía hasta ahora.

Otro tema que está acaparando mucho la atención en la publicidad es la neurociencia,  con solo imaginar la combinación de toda la tecnología, la publicidad,  el neuromarketing y millones de usuarios activos funcionales, llevan a pensar en un antes y un después en la comunicación.

Vaya uno a saber donde quiere estar cuando todo eso pase, no adaptarse al cambio es ir en contra de la evolución.

 

Periodista pasante en crisis

In Malas Viejas on 3 diciembre, 2010 at 2:28 PM

El periodismo es una profesión de riesgo. El mayor de ellos es el de morirse de hambre. Suele el común general idealizar al periodista como una especie de Superman quijotesco de las libertades, siempre dispuesto a desfacer entuertos, defender al menesteroso frente al potentado, y sacar brillo a la verdad con las teclas de su portátil. Y desconoce que la principal preocupación del periodista moderno es llegar a fin de mes.

Dice Enric González, el mejor columnista de la prensa española, que la creciente precariedad del periodista no es ni más ni menos grave que la de cualquier otro oficio, dígase albañil o corredor de seguros, con la diferencia que solo el informador tiene al alcance papel de prensa u ondas hercianas para contarlo.

No seré yo quien le lleve la contraria al gran Enric. Tan solo haré la salvedad de que el reportero, por razón de su profesión, se codea cotidianamente con jerarcas, sean políticos, jueces o directivos de empresas. ¿Cómo no le va a temblar el pulso al humilde tribulete que lleva una dieta rica en chóped y es incondicional del Lidl y del Ikea al preguntar por sus chanchullos al cacique político de turno o al ejecutivo millonario que le convoca en el Ritz y le agasaja con percebes de Roncudo?

Claro que la crisis golpea por igual a los de abajo, pero el operario de la cadena de montaje no come con el dueño de la General Motors (ahora creo que es Obama) que le cierra la planta. Sufre con los suyos la desgracia y tiene a salvo su identidad de clase.

La dicotomía de saberse generalmente miserable en lo personal mientras a cada rato charla o almuerza con la élite que gobierna el mundo le crea al periodista una zozobra existencial. Ser un pobre diablo y tener la necesidad deontológica de sentirse influyente conduce a una paradoja sobre el poder casi tan irresoluble como a la que llegaron los escolásticos al plantearse la omnipotencia de Dios. Se dijeron que ya que Dios lo podía todo, podría crear una piedra tan grande que ni Él mismo pudiera levantar. Ahora bien, al no poder alzarla dejaría de ser omnipotente.

La justificación del periodismo es ser un contrapoder frente a los que tienen realmente el poder. Pero ¿cómo hacerlo estando en la base de la jerarquía social y laboral, despreciado cuando no vapuleado por la opinión pública por la que se quiere velar?

Con todo, el mileurismo no es la principal singularidad del periodismo moderno. La sustancial es que la mercancía con la que trabaja, la noticia, ha dejado de tener valor y está al alcance de todos. Le llaman periodismo ciudadano. Y consiste en que cualquier hijo de vecino con un móvil con cámara de más de tres megapíxeles puede convertirse en reportero estrella. Graba el vídeo o la foto y lo sube a YouTube. Si encima lotwittea puede aspirar al Pulitzer. De esta forma, se ponen a la misma altura las matanzas de la revuelta iraní y los vídeos de primera de la despedida de soltero del cuñado.

Antes el periodista era celoso de su primicia, su razón de ser. Tal era la ansiedad por alcanzarla que cuando no existía, se la inventaba. El británico Evelyn Waugh escribió en 1938 ¡Noticia bomba!, una deliciosa novela en la que un grupo de periodistas, tan borrachines como escépticos, son enviados a cubrir un conflicto en un país africano y, como allí no pasa nada, se dedican a inventarse noticias sobre una presunta revolución, rivalizando en disparates para ganarse el favor de lectores y editores.

Waugh no podría ya escribir su novela. Primero porque la CNN se haría con la exclusiva. Pero sobre todo porque las grandes noticias ya no se las inventan los periodistas, sino los gobernantes. Que se lo digan si no al trío Bush, Blair y Aznar con aquellas terroríficas armas químicas de destrucción masiva que resultaron ser polvitos de Ariel con Actilift y provocaron la invasión de Irak. Y no digamos de la crisis que nunca existió para Zapatero. O las que están ahora tan de moda: lo peor de la recesión ha pasado ya y los bancos gozan de buena salud.

Menos mal que la profesión es cada vez más saludable. Ya no hay una botella de whisky escondida en el cajón y mucho menos esos purazos de humo pestilente que se fumaban nuestros predecesores para celebrar una buena exclusiva. El nuevo periodista está abonado a la manzana (Apple, en inglés) y al Aquarius. De hecho, yo les llamoperiodistas Aquarius. Son amables con el poder, sus preguntas nunca incomodan y sus crónicas suelen tener la misma fuerza que la bebida isotónica. A veces hasta aplauden al final de las intervenciones.

Hay un escalón por debajo. El del periodista figurante, ese que va a las ruedas de prensa donde no se admiten preguntas. Viéndoles ahí, rodeando el atril desde donde suelta su perorata el político, me recuerdan a esos muñeco-tes de latón que les ponen a los futbolistas en los entrenamientos para ensayar las faltas. ¿Se imaginan que a los abogados se les prohibiera hablar en el juicio en defensa de sus clientes?

Los métodos de trabajo también han cambiado. Decía mi primer redactor jefe que el periodista siempre tiene que tener las dos manos ocupadas. La una en el teléfono, y la otra con el boli (él tenía siempre las suyas en el whisky y en el puro). Al reportero moderno ya solo le hace falta una mano: con la que maneja el ratón o twittea con el móvil. Las primicias no se las aportan las fuentes sino Google (aunque etimológicamente eso sea imposible, puesto que si ya están ahí, son primicias de otros) y las crónicas no se escriben, se twittean. Y es que ya no se buscan lectores sino seguidores.

Ese periodismo epiléptico de corta y pega en 140 caracteres me remite a la reciente declaración de principios de Calamaro acerca de Twitter (la encontrarán aquí). Ahora bien, a diferencia del cantante, que presume de llevar codeándose décadas con la élite del rock, yo no soy más que un periodista del montón y un paseante. Así que me voy con mi crisis a otra parte.

Fuente: El País

El periodismo multimedia es una apuesta al futuro

In Derecho a Replica on 1 diciembre, 2010 at 9:16 AM

Desde hace varios post venimos intentando clarificar el camino, internamente, para donde marchará el periodismo. Sin querer colocarle apellidos excluyentes o rebuscados, hay ciertos parámetros que este durante 2010 hemos podido definir. Conocemos los cambios que ha habido en la audiencia, la velocidad en la que pretende la información, la inclusión de nuevos dispositivos donde nos ‘leen’ y hasta logramos reconocer novedosos lenguajes a la hora de producir, transmitir y distribuir nuestros contenidos.

Pensando en lo que viene, el giro obligado indica tomar la calle de lo multimedia, donde el periodista debe hacer converger los lenguajes y agudizar las ideas para aportar de maneras innovadoras aquellos contenidos que de otra forma no serían mas que una columna estática y silenciosa. Fotos, texto, audio, videos y hasta gráficos son los condimentos para la receta del periodismo que viene.

El periodismo multimedia es una apuesta al futuro que responde a la necesidad de los lectores, oyentes, televidentes y usuarios por recibir información de distintos medios y de distintas formas. En Internet crece la demanda de contenidos audiovisuales. El número de internautas aumenta cada día, así como el consumo de videos y audios on line.

El periodismo multimedia ha llegado para quedarse. No se trata de una moda pasajera, sino de una nueva manera de trabajar, donde los géneros han perdido sus fronteras para crear un único centro de distribución como consecuencia de las nuevas tecnologías, Internet y de la convergencia de medios.

Estos párrafos de Ernesto Martinchuk apuntan justo hacia donde quisiera ir. Ya que considero que Internet y las redes sociales son de las mayores revoluciones que hemos vivido todos los comunicadores y así el escenario a cambiado para contar historias, venderlas y hasta generarlas o producirlas. Los comunicadores del siglo XXI no podrán estar alejados de los avances tecnológicos y sus impactos en la semántica, la lógica y distribución de los medios.

La forma de trabajar del periodista está cambiando. Los medios digitalizan procesos, flujos de trabajo, y los sistemas de publicación se sustituyen por los gestores de contenidos que separan la información del formato en que se presenta. Se puede acceder a ellos a través de Internet y, por lo tanto, desde cualquier parte del mundo.

Con los elementos que caben en una mochila cualquier persona podría convertirse en corresponsal y transmitir las distintas posiciones que hacen a un conflicto para que cada lector saque sus propias conclusiones. El secreto es apoyarse en las nuevas tecnologías para saber contar historias audiovisuales que hagan sentir a quien las vea que está en el lugar de los acontecimientos.

Ya lo anunciaba el profesor Bill Gentile al convocar a jóvenes en torno al periodismo mochila donde para él residía un gran potencial visual:

Nos encontramos ahora en una extraordinaria coyuntura en la historia de la humanidad, la tecnología y las comunicaciones. Incluso mas importante que cuando Gutenberg invento la imprenta. Los avances en las cámaras digitales y el Internet nos ofrecen oportunidades sin precedentes. Ciudadanos comunes del mundo ejercen ahora un extraordinario poder.

Ejercemos el poder de la comunicación instantánea y globalizada y un lenguaje, el lenguaje visual, el cual sobrepasa ambos, el escrito y la palabra hablada. Este lenguaje visual no tiene fronteras. No necesita traducción. No esta sujeto al apoyo de las corporaciones. Es una de las herramientas mas poderosas de nuestro tiempo.

Experimentados y novatos deberán coincidir y hacer converger sus conocimientos en las distintas redacciones. Nunca renunciar a la sed de encontrar historias y caminar investigando pero también encontrar en la quietud de la administración de contenidos, la intensidad. Ambos perfiles periodísticos son hoy mas que nunca muy necesarios.

La reducción de los presupuestos en las redacciones y corresponsalías está modificando los hábitos de trabajo de los periodistas. Hoy las redacciones se encuentran integradas y este cambio tecnológico brinda a los periodistas nuevas posibilidades de expresión.

Los retos de la información deben convertir a la sociedad civil también en protagonista del proceso informativo, para estimular el mestizaje y preservar la diversidad de las culturas. La información no debe ser un arma contra los pueblos, sino una proyección de sus necesidades. Todos tenemos derecho a ser escuchados.

+ Gentile y el “periodismo mochila”

> Leer Hoy soñé esta carta a un periodista

Fotos: interactivauft - blog.educastur.es

WikiLeaks cambiará la historia

In Malas Viejas on 28 noviembre, 2010 at 6:29 PM

WikiLeaks es un sitio de Internet independiente que publica documentos clasificados o filtrados, con contenido sensible para muchos gobiernos. En los últimos años ya ha sacado a luz mas información clasificada que los propios medios de comunicación, de todo el mundo juntos. Julian Assange está junto a su grupo de activistas sencillamente cambiando el mundo.

La comunidad organizada, el activismo y las posibilidades de quebrantar los sistemas mas complejos, han hecho que desde la web, WikiLeaks comprometa a Estados Unidos en sus relaciones internacionales. Hace tiempo este simple sitio ha venido desafiando y develando cientas de comunicaciones top secret.

Durante 2010, WikiLeaks desafió al Pentágono al colgar en la red más de 90 mil comunicaciones del ejército de Estados Unidos en Afganistán. En ese momento, el presidente Barack Obama y sus portavoces minimizaron el enorme hueco que significa para el prestigio y la seguridad de los militares y servicios de inteligencia norteamericanos, con la obviedad de que nada de lo revelado era desconocido.

Para despedir el año, se revelaron más de 250.000 documentos del Departamento de Estado. Los cables, obtenidos por Wikileaks, destapan espionaje, maniobras ocultas y corrupción, además de corrosivos informes sobre Putin, Ahmadineyad, Sarkozy, Merkel, Berlusconi y gobiernos latinoamericanos. (Ver documentos clasificados)

Lluís Bassets escribió que la publicación de estos documentos tenía como efecto el cambio de percepción sobre la participación de EEUU en el concierto mundial y que además se generaba la reapertura del apasionante y necesario debate sobre la libertad de información y el papel de los medios en el cuidado de la democracia.

Estos movimientos a su vez han reafirmado las virtudes de la Web 2.0, que pone los contenidos de la información en manos del público, convertido en fuerza de tracción y de organización de los medios. Pero, a la vez, valorizó al viejo periodismo clásico de oferta, en cuyas manos dejó la tarea de jerarquizar, analizar y transmitir al gran público. En su golpe, demostró que ambos caminos no tienen por qué ser contradictorios.

WikiLeaks ha logrado sacar a luz aquello que tantos profesores de historia comentaban pero no podían probar, consiguió lo que los medios jamás se animaron o pudieron, encontraron todo aquello que siempre se buscó y desnudó al poder. WikiLeaks junto al concepto que lo impulsa, sencillamente cambió el mundo.

Julian Assange declaraba que “periódicos y televisiones se han convertido en seleccionadores de contenidos tutelados” y recuerda que “dado el estado de impotencia actual del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”. Este hombre que consideraba que “el Estado de seguridad oculto se está extendiendo por el Imperio occidental y su centro de gravedad está en EE UU”, hará que la historia cambie.

+ Entrevista con Julian Assange

> Los documentos fueron filtrados a El PaísThe New York Times, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian (Haz click en cada diario y conoce como contaron la historia).

+ El intercambio de documentos y las zonas calientes del planeta


Lo que deben saber los periodistas jóvenes y viejos

In Exclusivos, Prosas Propias on 28 noviembre, 2010 at 12:13 PM

Hace días me quedó una frase dando vueltas en la cabeza. Una ‘maestra’ de periodismo dijo que no te hace mejor periodista tener Twitter o usar un iPhone. Coincido. Me gusta decir que el periodismo no debe llevar apellidos, ya que es uno solo, con sus conceptos y pilares formadores de toda la vida. Actualmente pueden variar las herramientas y lenguajes a utilizar, pero debemos ser antes que nada periodistas.

Los jóvenes tienen (tenemos) que recuperar o sostener esas ganas movilizadoras de salir a la calle y escribir o narrar historias. Vidas simples relatadas por los medios, escenarios complejos acercados a la audiencia, la verdad sin mayores esteroides intencionales. Ética, verdad, responsabilidad y fidelidad son los valores irrenunciables del periodismo, y los que debemos conservar.

Actualmente las herramientas nos potencian o nos asignan nuevos lugares. Se generan posiciones de análisis y distribución diferente dentro de los medios, ya que hoy puede haber quien modere comentarios, genere debate y organice o distribuya la información. Todas de cara a la audiencia y no a la historia en sí. Los nuevos medios tendrán que poblarse de periodistas aptos para ambas tareas.

Una herramienta tecnológica que nos aporta inmediatez en la primicia sin que nadie esté detrás con inteligencia, es tan nulo en su proceso como la gran noticia que llega tarde aunque con acabada calidad. En el equilibrio de ambos procederes es que debemos pararnos.

No renunciar a la sed de encontrar historias y caminar investigando pero también encontrar en la quietud de la administración de contenidos, la intensidad. Ambos perfiles periodísticos son hoy mas que nunca muy necesarios. No bastan las plumas perfectas si el contenido no se traslada y acerca hasta las nuevas audiencias. No es suficiente saber colocar las notas para leerse sin contenido pertinente.

Internet y las redes sociales son de las mayores revoluciones que hemos vivido todos los comunicadores. El escenario a cambiado para contar historias, venderlas y hasta generarlas o producirlas. Los comunicadores del siglo XXI no podrán estar alejados de los avances tecnológicos y sus impactos en la semántica, la lógica y distribución de los medios.

Experimentados y novatos deberán coincidir y hacer converger sus conocimientos. Un prestigioso periodista que no intente utilizar las nuevas herramientas de comunicación o al menos traspasar su capacidad teórica de formación a quienes llegan, no tendrán lugar en los nuevos medios. Los jóvenes que no se preocupen en formarse intelectualmente, absorbiendo aquello que sus antecesores saben para tratar la calle, y no logren un perfil proactivo al utilizar los nuevos lenguajes, tampoco tendrán lugar.

Les dejo una reflexión de Carlos Salas desde lainformación.com donde señala lo fundamental para los jóvenes periodistas de saber idiomas, manejo óptimo de redes sociales y además saber mucho de todo, a lo que además desde sus propias palabras podríamos agregar la necesidad de ser innovador para generar nuevos contenidos multimedia que incluyan elementos audiovisuales e infografías.

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El desafío en papel de Tina Brown

In Derecho a Replica on 25 noviembre, 2010 at 11:49 AM

La periodista británica Tina Brown que lanzó la web The Daily Beast intentará al mismo tiempo resucitar la revista Newsweek. En mayo pasado, el grupo encabezado por “The Washington Post” decidió desprenderse del semanario “Newsweek”,  con 77 años de historia en el periodismo de Estados Unidos, tras haber acumulado desde el 2007 sucesivos ejercicios con crecientes pérdidas.

En el periodismo que se practica en Estados Unidos existe un lugar especial para los profesionales trasplantados desde Gran Bretaña.

Dentro de todo ese flujo de exportaciones de talento que también llega hasta Hollywood -con esos particulares acentos que siempre encandilan a este lado del Atlántico y apreciados bagajes de cierta sofisticación- se encuentra Tina Brown.

La directora de medios tanto “old” como “new” que a sus 56 años vuelve a estar de moda en la industria de comunicación americana al quedar al mando de la fusión entre la histórica revista Newsweek y la novísima web Daily Beast.

Lidiar con dos medios que sólo tienen en común el no ser rentables se plantea como un formidable reto incluso para una editora como Tina Brown, con una distinguida carrera basada en una lucha sin cuartel por los contenidos. Y la apuesta por romper barreras y géneros, sin reparos a la hora de mezclar temas ligeros y rigurosos.

Le gusta mucho hablar de “metabolismo acelerado” como metáfora de una dieta periodística de verdura amarga y postre dulce que ella misma ha puesto en práctica en las dos grandes publicaciones que ha dirigido en Estados Unidos: Vanity Fair y The New Yorker.

En el caso de Vanity Fair, Tina Brown supo hacer una revista de élite contando la cultura de las celebridades. Proceso en el que pasó de vender 250.000 ejemplares a 1,2 millones, con fabulosos ingresos publicitarios. Y en el New Yorker, dentro de una transición nada fácil en la que se ganó sobrenombres como “Stalin con tacones“, se encargó de introducir piezas más cortas y poner imagen a la palabra desnuda, con un esfuerzo de ilustraciones y fotografía.

El reto Newsweek

A partir de ahora, para la revista Newsweek con una circulación de 2,4 millones de ejemplares también se esperan cambios radicales ante el evidente consenso de que resulta imposible subsistir contando las noticias de la semana pasada. Pero a diferencia de anteriores proyectos, Brown esta vez tendrá que producir sus “milagros” con limitados recursos, en mitad de la crisis y con los zarpazos de Internet al papel.

Sidney Harman, el nuevo dueño de Newsweek después de que el grupo del Washington Post tirase la toalla, ha calificado a Tina Brown como “maestra del alto y bajo periodismo, sin que la parte baja sea denigrante”. Filosofía que la periodista ha demostrado en el libro que publicó hace tres años con el título de “Las crónicas de Diana”. Oportunidad en la que aprovechó todo el filón morboso generado por la Princesa de Gales para ofrecer un alabado retrato en profundidad de la aristocracia británica.

Hija de un productor de cine, licenciada en literatura por Oxford University y casada con el también periodista británico Harold Evans, en la carrera de Tina Brown también figura un contundente fracaso. En 1999 -con el respaldo del grupo Hearst y Harvey Weinstein, empresario de Hollywood- lanzó la revista “Talk”. Historia que no prosperó y tuvo que cerrar en el 2002. Pero a juicio de Brown, algunas de las grandes lecciones de su vida las aprendió en ese multimillonario fracaso.

Rumbo a internet

Hace dos años, tras adoptar la nacionalidad estadounidense, Tina Brown desembarcó en internet con el respaldo del empresario Barry Diller. Quería “jugar en el nuevo cajón de arena” de los medios de comunicación online. El resultado es el Daily Beast, calificado por la revista Time como unas de las mejores ofertas digitales:

“No es sólo el calibre de las firmas que se congregan alrededor de Tina Brown lo que están haciendo de esta web una lectura obligatoria para cualquier consumidor serio de noticias. Es también el empeño de cosechar y cribar los titulares del día para que poder digerir rápidamente los elementos más esenciales”.

El nombre de Daily Beast viene del periódico de ficción que aparece en la genial novela “Scoop” sobre el periodismo sensacionalista publicada en los años treinta por Evely Waugh. Y desde un principio, la web de Tina Brown se ha concentrado sobre todo en dar de qué hablar.

Fuente: ABC

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