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Es la comunicación, estúpidos

In Derecho a Replica, Exclusivos on 5 septiembre, 2012 at 9:52 AM

“Se viven años de cambio y oportunidad”, sostiene cuanto comunicador cruzo en charlas y conferencias. Mas allá de la obviedad que encierra la frase y su inutilidad alarmista, me parece que no se enfoca en lo que realmente debemos hacer en épocas como estas (y como todas, con cambios y oportunidades): comunicar. Gobiernos, Medios, Corporaciones, estudiantes, profesionales, líderes y poblaciones enteras viven, reniegan, votan y se pelean o creen triunfar en un enfrentamiento meramente dialéctico. El mundo que construimos desde la comunicación nos está claramente venciendo y cegando a la vez. ¿Vos que estas haciendo por este mundo en comunicación? Aclaración: el silencio también es una acción.

En mi país se viven años en los que el Gobierno de turno está claramente enfrentado a un Grupo de Medios y enfocado en “combatir” a ciertos periodistas (las comillas implican que el verbo es exagerado pero lo uso para graficar). Mis compatriotas se exasperan cada vez que el Gobierno, por medio de la Presidencia o Ministros, comunica algo. Los medios padecen que desde el Estado les determinen la agenda informativa y se enfrentan a su peor panorama empresarial en años. Esto último hace referencia a que los medios gráficos por ejemplo, cada vez venden menos, los programas políticos son cada vez menos vistos en TV y las radios propalan toda la publicidad oficial, u opositora, que necesiten para subsistir.

En el medio, la gente, la audiencia. Perdida, callada y aturdida. Inmóvil, inútil y sin saber a quien escuchar en vez de pensar algo que decir… y decirlo.

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Un Gobierno que comunica

El Gobierno en mi país habla y mucho. No es mi intención determinar acá si lo hace bien o no, pero las maniobras que cada semana realiza parecen por lo menos darle la razón acerca de ganar la escena. Esta especie de cambio, que se ha generado en una joven democracia, se sustenta sobre todo porque Gobiernos anteriores compartían en cierto modo el manejo de la agenda con los medios. Planteaban un Ministro a diario para regar los temas del día, convivían según los grandes medios preferían en sus programas, se prestaban a participar del banquete que los canales o radios preparaban con cada tema. En ese contexto se participaba, se exponía y expresaba pero sin confrontar en ningún punto. Los especialistas de las comunicaciones gubernamentales estaban mas bien abocados a que la escenografía de cada puesta se vea perfecta, puliendo detalles y evitando que los medios llegasen a ver desperfectos políticos. Yo a estos objetivos comunicativos en política le llamo El arte de disimular, el Gobierno se mueve y negocia una agenda donde permite decir a cambio que le permitan esconder otras cosas.

De un tiempo a esta parte, un Gobierno procedente del mismo movimiento político, ha planteado un cambio en esas reglas del juego mediático nacional. Cuando la fuerza partidaria lo vio conveniente se permitió romper con el método anteriormente descrito. De esta manera estamos frente a un escenario que llamo El arte de decir, donde el Gobierno es el principal emisor, entendiendo la lógica que cinco ministros hablan mejor que uno, que habilitar múltiples canales redobla efecto y que empatar las fuerzas mediáticas con medios también es equilibrar percepciones. Básicamente me refiero a que el Gobierno se ha permitido distribuir licencias de medios o alentar que empresarios amigos (o no) creen medios para de esta manera empardar la oferta de mensajes públicos. Pero mas allá de esa metodología empresarial el punto mas fuerte en el que se ha parado esta gestión es en ganar la escena y robarles a los medios la posibilidad de dictar agenda. Son casi nulas las veces que en algo así como una década, los medios han logrado posicionar con fuerza temas en la agenda pública, los que se han tornado como importantes no han subsistido el tiempo necesarios para dañar la imagen oficial o han sucumbido a otro tema planteado.

Acá es por donde pasa la clave de lo que pretendo plantear. Vos que eres comunicador o simple receptor ¿Tienes consciencia de esta disputa mediática donde siempre pierde la población?. En una vereda están los Medios que llamaremos opositores al Gobierno, aquellos que motivados por intereses particulares y empresariales han tomado la bandera de forzar los limites de lo ético en pos de intentar tener la razón en algún punto flojo de la administración actual. Digo ‘intento’ porque teniendo los medios mas consumidos, la Corporación a menudo se ve ridiculizada y es quien mas perderá en esta batalla mediática. Se ha postulado como parte de una pulseada con el Gobierno en donde ha perdido décadas de prestigio y su activo clave: la credibilidad. Este activo no lo podrán recuperar jamás, mientras que el Gobierno o una fuerza política goza con el frágil olvido que tiene la sociedad o con la oportunidad siempre latente de ensayar reparos con nuevas propuestas que suenen superadoras. Los medios en este caso pierden por segunda vez cuando cegados en una guerra, que se han auto proclamado para victimizarse, se ven presos de su propia ineficiencia. Los adictos a los comunicados oficiales en tanto, estarán tan preocupados por defender un modelo de hacer que dejaran de escuchar lo que dicen, perderán nociones de verdad y terminaran sin ver las fallas intestinales que amenazan realmente al movimiento social al que pertenecen. En ninguna visión parece preocupar la anticipación que hay que tener para sostener un modelo político o empresarial.

Todo gobierno tiene flancos débiles, casos de corrupción interna o funcionarios sospechosos; los medios en vez de ir a fondo con innovadoras formas de sostener y exponer investigaciones eligen pelear en la arena superficial. Es mas simple buscar un periodista de pasado respetable que con dinero produzca breves informes de impacto que no lleguen ni a encender consciencias por la propia debilidad comunicativa que proponen. Esta alternativa es mas simple de vender o promocionar, es algo mas parecido al redituable show televisivo que a las grandes investigaciones periodísticas del siglo XX. En este siglo hiper conectado, los medios no logran darle calidad o innovación a sus informes como para que la gente, por el simple hecho de reaccionar a una conducta gubernamental incorrecta, quiera entender un caso. Por supuesto es mas simple buscar métodos alternativos de financiación, despotricar sin periodismo serio y buscar argumentos en los políticos que en este turno se hagan llamar opositores con su manual de frases catastróficas hechas.

Frente a este panorama el Gobierno no tiene mas que razonar por un momento, ¿Cómo dominar la escena e instalar los temas según mi conveniencia?. Tiene herramientas como nuevos medios que ya mencionamos, pero también ha detectado a tiempo la presencia que debe tener su mensaje en redes sociales, entiende que para atravesar el cerco de los multimedios se debe recurrir a las Cadenas Nacionales (interrupciones legales de la programación en las principales emisoras de radio y televisión) y por sobre todas las cosas, comprendió que la agenda de acciones oficiales debe seguir una lógica estratégica en términos de comunicación. Este último factor puede llegar a prevalecer por sobre las propias necesidades sociales o estirarse hasta donde el contexto lo permita. Grandes, medianos y pequeños anuncios oficiales, presentaciones ministeriales, mensajes sectoriales de impacto, debates para analizar la opinión publica alrededor de una cuestión y hasta favorecer publicaciones de miradas opuestas a sus intenciones pueden ser útiles. Amortiguar los golpes y salir ileso, posicionando siempre su discurso en el centro y proponiendo una polarización ha sido la jugada.

Planteando así el escenario, desde la tribuna oficial, no han tenido nada mas que ver pelear a mandos medios con menos nutridos periodistas, lograr el apoyo de sus miembros base para la defensa cuerpo a cuerpo en todos los temas que polarizan y polemizan, tener siempre preparados anuncios que borren temas de agenda y postulen nuevas discusiones. Mientras el Gobierno planifica, postula y concreta mensajes para controlar la agenda, los Medios caen en cada trampa que estas propias comunicaciones le establecen. Se filman reuniones donde participa un Ministro y se ensayan análisis de formas y no de fondo, se realiza un mensaje en cadena y se quedan viendo cuanto dura, la cantidad que se usa el método y hasta aquello que se interrumpió, pero nunca el mensaje.

Se atacan cuestiones colaterales y nunca el núcleo de lo que se plantea. Se deja a la gente, o se la incita en algunos casos, a gritar ante el televisor antes de tratar de que entienda; ni un posición ni otra. Entonces a mis compatriotas que tanto reniegan a diario por el uso, las formas y la comunicación oficial les recomendaría que se preocupen y exijan a sus medios afines a que les postulen análisis que valga la pena. Es comunicación, estúpido, es política. Periodistas moralistas de las formas pónganse a investigar lo que realmente haya que develar y dejen de hacer propaganda o show pago. Votantes enojados dejen de gritarse a si mismo y piensen, analicen, profundicen.

La guerra no es tal entre un grupo mediático y el gobierno, esa guerra tuvo su desenlace en las urnas aunque el rating indique lo contrario. En lo que si estas a tiempo de participar, es de la batalla discursiva que se genera a cada minuto desde la comunicación de posiciones. Si eres un comunicador militante, propicia la purificación del movimiento y la difusión de lo hecho correctamente. Si eres comunicador que no comulga con el Gobierno, intenta develar lo que haga falta con profundidad y calidad para despertar conciencias. Quizás haciendo lo que cada uno tiene que hacer, tengamos mas claridad para pensar en cada comunicación que se propone y hasta intervenir siendo parte realmente de la agenda. El cambio es constante y la oportunidad te espera.

Tiempos políticos

In Jorge on 15 octubre, 2010 at 2:22 PM

Por Santiago Jorge

Alumnos toman los colegios, se responde a que se “politizó” el asunto. El Senado debate el 82% móvil para jubilados, se contesta que se “politizó” el tema y no se puede debatir. Argentina no extradita a Aplabaza y todo el mundo opina sobre la “politización” de la cuestión. Si hasta las últimas declaraciones de Diego Maradona y sus apariciones públicas (en Casa rosada incluida) se decían eran una jugada política para devolver al 10 su cargo de entrenador y que sea la cara visible de la Copa América 2011.

Pregunto: ¿Esta mal “politizar” nuestros temas cotidianos? Tomar una postura política respecto a hechos y actos ¿Es para descalificar?

En los libros se nos enseñó que toda acción es política, que en todo trasfondo siempre existiría una cuota de ideología propia de cada actor social. Es imposible ser Apolítico o peor aún; no tener arraigadas ideas, concepciones y modos de ver y actuar en nuestra sociedad, les entregaría en bandeja a los gobernantes de turno un pueblo fácil de oprimir y llevar por el sendero que más convenga. “Hombre Masa” diría Ortega y Gasset.

Hace mucho hubo una generación idealista, comprometida e intelectual; y se la eliminó con balas (error también de dicha generación que mediante la militarización y desprecio por los métodos democráticos quiso arribar al poder). Después vino el boludeo total: Miami, sushi con champagne, las piernas de Maria Julia, el “Deme dos” y demás prácticas y costumbres que nos dejaron en el fondo del mar.

Les guste o no a la mayoría de la gente, con este segundo gobierno kirchnerista (más allá del color partidario) hemos vuelto a discutir sobre política, se ha vuelto nuevamente a un debate ideológico, la polémica se centra en el proyecto de país que queremos. Todos toman posición respecto a la agenda pública.

Creo que es sano, al fin y al cabo las contradicciones son el motor de la humanidad escribió no recuerdo quien. Tampoco estoy de acuerdo con aquellas posturas fundamentalistas que se ciegan a causa de doctrinas y terminan desconociendo los hechos y la realidad, pero si es saludable que volvamos a conversar políticamente sobre intereses de todos.

Se nota mucho este momento de “politización”, en los bares, reuniones familiares, en la facultad, en la radio, televisión y hasta en nuestro nunca bien ponderado Congreso de la Nación (no recuerdo en el corto plazo, sesiones como la de la resolución 125 ó como las de la ley de medios audiovisuales).

No está mal. Así es más difícil que nos cambien espejos por oro.

Este autor es Columnista permanente de este Blog

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Según apunta Clarín en una Editorial podrían existir buenas y malas formas de la politización. Desde el matutino porteño sostienen que la politización mal entendida está provocando un serio deterioro institucional que se refleja en la incertidumbre de los inversores y los relevamientos de opinión y que afecta la vida social y económica. Entre las líneas que se redactan se destaca el fundamento malicioso del cual parecen los Medios escapar airosos, ya que dice que cuando esto sucede (la mala politización) se relega o se suprime el uso de los criterios técnicos necesarios para la consideración y solución de los problemas involucrados, o se producen distorsiones en el funcionamiento de los organismos o los mecanismos del sistema republicano. En cualquier caso se engaña y se perjudica a la ciudadanía.

Según el diario, el caso más relevante de esta política es, sin duda, la manipulación politica del tema de los derechos humanos, que el Gobierno practica en forma cada vez más explícita y distorsiva. Agrega además los ataques a la prensa independiente, el caso del INDEC y asegura que Néstor y Cristina Kirchner apoyaron públicamente la toma de colegios, en el entendimiento de que afecta a su competidor político Mauricio Macri.

En todos los casos se pone de manifiesto tanto un menosprecio por el funcionamiento de las instituciones y una falta de visión de largo plazo en los aspectos sustantivos de la vida nacional, como el ejercicio de los derechos, la confiabilidad del Estado, la estabilidad económica o el desarrollo del conocimiento.

Dos posturas. Vos ¿Qué opinas?

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