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La TV que se viene, la que tenemos o supimos conseguir

In Derecho a Replica, Exclusivos on 14 mayo, 2012 at 3:38 PM

La TV es un evento tecnológico en si mismo, desde su nacimiento a principios del siglo XX, pasando por su explosión y masificación en los ’50 hasta llegar a hoy, mucho se ha hecho en TV. Se ha cambiado su tamaño, su calidad, se ha integrado el color, mejorado su sonido, se ha logrado el manejo remoto y algunas otras cosas mas desde lo técnico. Pero quizás nos hayamos preocupado tanto por la TV que nos hayamos olvidado de la propia TV.

Actualmente, grandes empresas como Apple o Google amenazan a otras como Samsung por ejemplo, con la salida al mercado de sus propias pantallas para el hogar. El Smart Tv parece ser amenazado entonces por una especie nueva de aparatos que idearán los grandes players de la tecnología, las búsquedas y el diseño. ¿Pero como serán las nuevas Tv? Y quizás deba refinar la pregunta y llegar a lo importante ¿Qué veremos en ella?

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Mucho hemos hecho por la interfaz pero hemos olvidado el contenido que da vida a la propia Televisión como tal. La TV como medio todavía no ha perdido el terreno que quizás si, la prensa gráfica, pero si continúa sin replantearse algunas cuestiones quizás corra el mismo destino.

Entre las variables que deberíamos analizar para encontrar la TV del futuro, como gustan titular muchos, debiésemos pensar en: el Usuario; el Contenido y el Consumo.

- Usuario: ya no podemos hablar de audiencias como masas sin sentido, aunque parezca una aclaración obvia, todavía muchos piensan así a las familias que se sientan frente al TV. Hoy las audiencias son usuarios específicos y particulares que han fracturado de muchas maneras el concepto global de “audiencia” como un todo cerrado. Hoy las personas quieren ver y opinar, piden feedback, están dispuestas a brindar material, testimonio y hasta si es posible, competir con el propio medio por la noticia. Si los medios televisivos no toman como aliados a los usuarios, no tan solo los perderán, sino que se verán vencidos en la batalla de la inmediatez, la frescura y la honestidad. Tal cual les esta pasando a los medios gráficos.

- Contenido: ¿Qué les brindaremos, que les haremos ver? ¿Solo será entretenimiento nuestra TV en el futuro? Quizá la responsabilidad de nuestra generación de comunicadores, pensadores y consumidores, sea justamente encarrilar las cosas. Que la tecnología no arrase con todo y que tampoco todo sea entretenimiento. Que no implica que todo no sea entretenido.

- Consumo: Hace años la gente ya no mira TV y solamente eso, si te es difícil convencerte con esta premisa, te cuento que en unos años, nadie mirará solamente TV. Todos estaremos haciendo o consumiendo múltiples actividades mientras “vemos” televisión. Además quizás haya que romper con el “ver” televisión ¿Acaso las audiencias / usuarios no nos piden otro tipo de construcción? Vemos que los medios que se propagan son aquellos que ofrecen otro valor agregado, ya nada puede terminar en una sola acción como es mirar. Tendremos que pensar la manera de que la persona participe cada vez mas, se vea reflejada, aparezca, se escuche, etc. Como en su momento la radio se lo debe haber planteado.

Hoy estamos en un momento en el que la “revolución” de la TV llega desde el punto de vista tecnológico. Porque los nuevos aparatos son ultra finos, con Super calidad y reciben el contenido que le envíes desde un iPad o smartphone. Pero nos estamos olvidando de la TV. ¿No vamos a presentar batalla? ¿Los contenidos de YouTube se quedarán con las pantallas que supimos conseguir? Es hora de pensar, crear, escuchar y producir el cambio. Pero desde dentro de la pantalla y no tan solo todo lo que la rodea. Es tiempo de volver a hacer Televisión y dejar de pensar en hacer televisores.

El ‘trash’ envuelve a la Argentina mediática

In Paladar mostaza on 7 enero, 2011 at 8:11 AM

El escritor y periodista, Alejandro Seselovsky, sostiene que hoy sirve de poco describir sólo lo que pasa en las pantallas. dice que la tele basura se está superponiendo con lo real, y para demostrarlo ofrece postales de personajes como Ricardo Fort, Luli Salazar y el Facha Martel, entre otros.

Esta nota está siendo escrita en un bar. Eso no tendría importancia si no fuera porque en un rincón hay dos viejitos que polemizan sobre la última temporada de Bailando por un sueño. Encima, el mozo se les acerca y pide permiso para expresar su opinión. La escena parece compuesta para darle la razón a Alejandro Seselovsky, que acaba de publicar Trash: retratos de la Argentina mediática (Norma). El escritor y periodista cree que hoy sirve de poco describir sólo lo que pasa en las pantallas: la tele basura –o trash– se está superponiendo con lo real, y entenderla mejor es fabricarse una brújula para andar por el presente o, por lo menos, para comprender qué cuernos está pasando por la mente de los que discuten a los gritos en la mesa de al lado.

En su rol de ciruja, Seselovsky extrajo del magma farandulero diez crónicas/entrevistas que no tienen desperdicio. Textos salvajes –“mostráme las tetas”, le pidió a Luli Salazar–; vertiginosos relatos donde la palanca del prejuicio siempre está en off. Y ésta es la parte donde suenan las sirenas de la policía progre. Porque los oficiales de la bienpensancia dicen que elegir a ciertos personajes como tema de un libro es un acto ilegítimo. A lo sumo, se autorizará a algún barthesiano de Palermo para que aplique uno que otro concepto mientras toma un helado de los más caros. Pero pensar con osadía, eso sí que no. Por eso ésta es una obra irreverente. Lo aclara Jorge Dorio en el prólogo, cuando afirma que uno de los méritos del autor está en “insinuar desvíos atractivos para alentar la deriva reflexiva del que lee”. “En este mismo sentido –agrega–, vale la pena destacar la prudencia del que escribe a la hora de usar los adjetivos.”

Trash-endencia

En el kiosquito que propone Trash se ofrecen postales con gran poder de síntesis. Una: Ricardo Fort mirando la TV, obsesionado con los datos del rating que le pasa minuto a minuto un tipo por celular. Otra: una noche con el Facha Martel, consultándole acerca de las mejores técnicas para levantar y aprendiendo que cuando uno es un galán no puede arriesgarse a que lo reboten. Por el mismo precio, el lector se lleva dudosos arrepentimientos de Chiche Gelblung a propósito de su pasado periodístico, la confesión de una vedette abusada por su novio y, por supuesto, una descripción de la rutina oculta que tienen las tetas y los culos más deseados de este bendito país. Entre esa jungla de vanidades, Seselovsky es un Philip Marlowe que anda por ahí sin casos para resolver, investigando por pura curiosidad.

–¿Por qué se metió con la basura televisiva? ¿Se aburrió del cine iraní y el teatro independiente?

–Me aburrí. Hoy se pueden averiguar más cosas de la sociedad argentina mirando a Fort que indagando en esos espacios donde existe el mandato de ir a buscar respuestas. Hay una intelligentzia con una mirada que es excesivamente…

–¿Masturbatoria?

–Iba a decir perezosa, pero a lo mejor su palabra es mejor. Al evaluar el entretenimiento popular, el discurso progresista se adelanta, tropieza consigo mismo y condena de antemano. En ese apresuramiento hay vagancia. Uno puede quedarse en que Bailando por un sueño es una mierda, ok. Pero yo no puedo irme a dormir sin explicarme por qué existe el fenómeno Fort, y en qué medida se sintoniza con pedazos de la Argentina. Nos guste o no, millones están pendientes de su inclinación sexual, sus novias o sus autos. El, a cambio, nos trae Miami al living de casa. Es cierto que esto no es lo que muchos estaban esperando. Sin embargo, la tragedia, en todo caso, somos nosotros como sociedad. Es demasiado fácil depositar en un solo individuo –o en un grupo de diez personas– la responsabilidad por la tilinguería colectiva.

Puesto a clasificar a los “mediáticos”, Seselovsky reconoce diferentes especies (“aunque para mí, cuanto más grasa mejor”, admite). Johnny Allon no es lo mismo que Fort, y Fort no es lo mismo que Salazar. “Fort es un chiste, una deformación de la realidad. Nadie es así. De última, detrás hay un muchacho que en su escasez me da una gran pena. Pero Luli se reivindica como canon de belleza y vara de la realidad. Es más jodida, porque aunque ella es igual a un comic, implícitamente te está diciendo que los deformes son los otros.”

El análisis deriva en una cartografía oral de los pechos salazarianos ¿Cómo fue que la conversación desembocó ahí? O mejor, ¿en qué descuido fue que la frivolidad terminó salpicando al noventa por ciento de las charlas cotidianas? El periodismo “de mediáticos” se gestó como subgénero de la prensa de espectáculos. En un proceso inverso al que mostraba The Truman Show (Peter Weir, 1998), no fue el sujeto hipermediatizado el que quiso asomarse a la verdad cual cavernícola platónico. Por el contrario, fueron los programas de TV los que se largaron a colonizar lo real. “La galaxia mediática –reformula Seselovsky– se ha vuelto un tumor de la industria y se ha lanzado a una metástasis imparable (…). El escándalo es la gramática con la que se escribe el trash televisado.”

–No hay escape, entonces.

–Cuando Pampita se agarra de las mechas con otra mina en la puerta de una disco, no está eligiendo si entra o no a este universo: ya la metieron. Tampoco no- sotros podemos elegir si Fort va a ser parte o no de nuestro temario. Nos lo vamos a encontrar en la radio, en un comentario de la vecina, en una vidriera. Hemos perdido la libertad de elegir si queríamos verlo o no. Es un big bang: el trash se está derramando sobre el resto de las parcelas de la realidad.

–Si se sigue el razonamiento, entender el trash sería una forma de entender el presente.

–A ver: hoy, luego de una larga batalla, nuestra sociedad se ha dado la ley de matrimonio igualitario. ¿Usted cree que en eso no influyó la figura de Gastón Trezeguet, a principios de la década? Gracias a él, el debate sobre las minorías llegó a millones que no tienen acceso a Página/12 o a Perfil. ¿Cómo les explica a las clases medias empobrecidas y mataputos del conurbano que cada uno tiene que ser libre de vivir como quiera? ¿Sabe cómo? Con Gastón Trezeguet ganando Gran Hermano. Si condena de entrada a lo mediático, se pierde esa posibilidad.

–¿Hay un trash progre?

–¿Un bolche trash, digamos? Seguro. Por momentos, 6, 7, 8 roza eso. No es el caso de todas sus voces, pero a veces siento que el programa es una falta de respeto a los que votamos y vamos a volver a votar K. Cuando te ponen en un zócalo “Macri es malo”, siento que me tratan de pelotudo. ¡Como si yo no supiera que Macri es un forro! Ojo, reconozco que a lo mejor la coyuntura política está necesitando de un 6, 7, 8, pero por favor ¡no me pidan que lo mire!

–Esa impronta de “lo mediático” se verifica en una gran variedad de contextos. Muchos escritores argentinos, a su manera, también “bailan por un sueño”, se pelean para la tribuna y responden a un jurado que puntúa a los demás desde un espacio de Verdad…

–Seguro que sí. Habría que ver quién hace el papel de Graciela Alfano, Nazarena Vélez, Aníbal Pachano… Es interesante mirarlos desde ahí, aunque algunos escriben muy bien.

–¿Y qué hay detrás de todos estos sujetos trash?

–Plebeyos angustiados. Gente que tiene ese tris de estar ante una cámara y la necesita como un cocainómano necesita de la merca.

–Trash de derecha, trash de izquierda, trash de brutos y de intelectuales… ¿Es ideológicamente indefinido el trash?

–No es casualidad que la gran mayoría de los famosos resbalen groseramente cuando hablan de política. Incluso Moria Casán, que es la más inteligente, se manda cualquiera. Ni hablemos de Cacho Castaña o Rocío Marengo. Transpiran lugares comunes del fascismo.

–Pero los progres también suelen recurrir a sus lugares comunes. A lo mejor no son tan nocivos, pero vaya si los usan.

–Claro. El progresismo tiene sus tópicos. Me hacen acordar a esos SMS predeterminados que vienen en el celular. Son mensajes típicos, aunque no tienen nada que ver con la forma de hablar que tenemos no-sotros. “Hola cariño”, “estoy retrasado, discúlpame”, esas boludeces. Bueno: es como si la izquierda utilizara esas plantillas. Quiero decir que esos moldes prefabricados conducen a un lugar falso. Uno nunca saludaría con un “hola, cariño”. De hecho, creo que la condena inmediata a las figuras que incluí acá no es más que eso, una plantilla predeterminada. Si condenás de antemano, te perdés lo mejor.

Y lo que viene es más basura. “No sé adónde irá a parar este cohete –duda Seselovsky–. Quizá siga una trayectoria elíptica, y veamos un regreso a lógicas anteriores. O tal vez ya sea demasiado tarde para volver atrás. Por ahora el sentido del vector es evidente: el trash nos está envolviendo.”

Por Facundo García para Página/12 – Foto: eBlog

“Sonar TV”, un canal público de música

In Jóvenes Sueños on 7 septiembre, 2010 at 10:35 AM

Sonar TV pretende ser el primer canal público de música en Argentina. El proyecto responde a una iniciativa de la UMI (Unión de Músicos Independientes) que busca darle mayor difusión y presencia a los miles de artistas nacionales a veces desconocidos u olvidados. Desde acá manifiesto mi apoyo a toda consigna de difusión cultural y esperamos tenga éxito.

Sonar TV aún es considerado un proyecto que comienza a tomar impulso, pero ya suena bastante bien. Recordemos que la UMI aglutina a más de 5 mil bandas en todo el país, artistas y productores independientes de gran nivel, con lo que el trabajo puede llegar a ser muy importante para la cultura en general.

La UMI apunta a incluir el canal dentro del paquete de señales digitales del estado. El demo de lo que sería la programación del canal presenta una grilla que promete programas sobre rock, pop, tango y folclore, y recitales de esos géneros.

Cristian Aldana, líder de la banda “El otro yo” se ha convertido en cara visible del proyecto y es uno de los jóvenes de la música nacional que en torno a Sonar TV busca que se genere un espacio público para la música. “Solicitamos que dentro del proyecto de Televisión Digital Terrestre se incluya una señal que difunda la música popular, se trataría de un canal público de música”, explica quien es además presidente de la UMI.

“Lo importante es seguir develando lo que significa la música”, cuenta Luis Alberto Spinetta en el demo que editaron los responsables del proyecto y que pusieron en circulación desde las redes sociales. Entre los artistas que están en la grabación también figuran Liliana Herrero, León Gieco, Teresa Parodi.

Diego Boris en video chat vía Jungla Tv

En el espacio Jungla TV, que es una iniciativa de un grupo de jóvenes santafesinos que desarrollan un novedoso formato televisivo local que puede verse online, se entrevistó a Diego Boris con miembros de la UMI y la Federación Independiente de Músicos de Argentina (FIMA).

Boris remarcó que no se busca fundar un MTV estatal sino un canal donde la educación y la música buscan contemplar aquello que el mercado desprecia con vídeos, documentales y secciones especiales. Público, estatal y gratuito serían los pilares del proyecto con la mística de los creadores sin incorporarse a la lógica gubernamental.

Se prevé que este proyecto colectivo y multidisciplinario tenga el acompañamiento de los sectores provinciales de artistas independientes para formar el mínimo filtro que posibilite crear una grilla que atraiga y aporte al público amante de la música popular argentina.

“Queremos que sea un canal que también enseñe música, yeites, historias de la cocina de la música” mencionó Boris que además reconoció la necesidad política de lograr la autorización del gobierno lo antes posible y así conseguir ser de interés público sin distinción como sucedió con Canal Encuentro.

“El plan no es sólo pasar música, sino también difundir trabajos documentales, entrevistas, y todo aquello que está vinculado con el trabajo musical”, adelantó también Aldana. Las reuniones y detalles del proyecto se continuarán delineando entre los artistas interesados y la UMI en el Espacio Cultural “Nuestros Hijos” de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. “Nuestros Hijos” funciona en el edificio que fuera del Liceo Naval, dentro del predio de la ex ESMA, Avenida del Libertador 8465 (1429), teléfono (54 11) 4703-5089.

La UMI discute Sonar TV en "Nuestros Hijos"

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Sustancias elementales: las ideas.

In Jóvenes Sueños on 25 agosto, 2010 at 11:00 AM

Un arquero de frac, un equipo delirante, una hinchada que no insulta y aplaude el gol contrario. 60 pibes con capacidades diferentes cruzando un río de 40 metros de profundidad, un profe de natación como guía. Barrileteros nocturnos que confunden a la gente, los cometas parecen OVNIS pero nunca llegan los marcianos. Niños artesanos que queman sus muñecos en la noche de San Pedro y San Pablo. Arte efímero. Historias cotidianas, sencillas. Cuatro elementos. Cuatro historias. Y una sustancia elemental: las ideas.

El jueves 26 de agosto de 2010 a las 20.00 se presentará en el cine El Cairo de Rosario Sustancias Elementales. La proyección será la antesala de la emisión en Canal Encuentro. El ciclo llegará a la pantalla chica durante los cuatro viernes de septiembre: 3, 10, 17 y 24 a las 21.30 en lo que será el primer programa rosarino en la pantalla del canal del Ministerio de Educación de la Nación.

Sustancias Elementales es un ciclo de crónicas periodísticas para televisión que, en su primera etapa, comprende cuatro capítulos de treinta minutos. En cada programa se narra la historia de un grupo vinculada a una sustancia: Tierra, Aire, Agua y Fuego, resaltando valores sociales, culturales, políticos, humanos y medioambientales.

El proyecto ganó el Programa Estímulo a la Realización Audiovisual del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe 2008, accediendo a una tutoría del Canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la Nación. El jurado, compuesto por Bruno Stagnaro, Jorge Gaggero y Alberto Ponce, ha considerado que es “un proyecto original que amalgama de una forma novedosa distintas historias que hacen a la realidad de la región”.

Bigote Acosta en Sustancias Elementales

Los tiburones del Paraná II

“Hay un millón de historias que la TV no cuenta”, asegura el periodista y realizador audiovisual Juan Mascardi que fue autor del premiado documental Gud Morning Colón. Entrevistado por el Diario Página/12 cuenta que “el objetivo fue mostrar a los personajes en su propio hábitat. Que sean espontáneos, naturales” por lo que Mascardi define a Sustancias Elementales como un “docu-reality”.

“La mayoría de las historias surgieron entre fines de los 80′ y principios de los 90′, los protagonistas pertenecen a la misma generación. Se muestra cómo mientras vivíamos en un país que apelaba a la individualidad y se iba de viaje a Miami, había gente que se jugaba con proyectos colectivos y sociales”, contó Mascardi.

> Leer nota completa en Pág/12

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