maximo tell

Yo quiero creer…

In Pasiones, Prosas Propias on 3 marzo, 2010 at 1:59 PM

El sábado se iba a dormir y el domingo reinaba en la noche. La madrugada todavía oscura les pertenecía. Quedaban al menos unos 30 cigarrillos para compartir y seguramente el mozo no estaba aún cansado de servir rondas. El café estaba desierto, las mesas de billar lucían como expectantes e inamovibles dentro de las penumbras del humo y las lámparas bajas. Era sábado, mejor dicho ya domingo, pero en realidad era una escena de acuarela de cualquier fin de semana de los amigos, el fútbol y las discusiones (gracias a dios) interminables.

Marcelo, el mozo fue hasta el fondo a apagar la luz de la mesa 9 y volvió a sentarse en la banqueta de la barra esperando alguna seña que lo haga dejar el cigarrillo y acomodarse la camisa. Ramón del otro lado de la barra fue a buscar hielo y en la repisa de bebidas notó que el whisky se estaba acabando.

– Haceme acordar que mañana compre un etiqueta roja gorda!! – gritó por el pasador de platos hacia la cocina.
– Mañana es domingo viejo !! – le respondió su señora, la cocinera, desde adentro.
– Mañana Lunes entonces, si sabes que me equivoqué para que corregís carajo !!

Un estruendo entre las bolas de la mesa 2 recogió gritos y aplausos. Comentarios mientras uno deja el taco al borde del pizarrón y anota apurado antes que alguien le robe el triunfo.

– Y nosotros que hacemos? – insistió el mas joven.
– Como que hacemos boludo?, estamos esperando que llegue el gordo para jugar una mesita, o te cagas pendejo?
– Ah esta bien! Si me decías eso hace 2 horas cuando me llamaste me quedaba un rato mas con mi bruja, si sabes que el gordo se demora siempre.
– Es que ahora parece que se está por poner de novio el muy pollerudo! – dijo el morocho interrumpiendo la charla y despertando con el sonido del encendedor que había sacado de su saco para encender un cigarrillo.
– Mentira que se va a poner de novio – replicó sorprendido el Joven.
– Y si !! – se exalto el Gringo nuevamente – o pensás que sos el único que disfruta coger.
– Eh para el tono boludo !
– No pueden estar 2 minutos sin peliarse ustedes? – el Morocho subió los brazos a la mesa y ocupó la mayoria del cuadro de madera que tenía desparramados una botella chica de gaseosa, un cenicero y un Camel 20 Box. – mierda loco, siempre lo mismo.
– Perdón negro, ya está.
– Si sorry, ya fue.

El salón era bastante amplio, igualmente si la crisis no fuera tal y ya hubiesen pagado los sueldos de la administración pública, el lugar estaría lleno y difícilmente se podría hablar como en un café tranquilo. Pero no había nadie, en la mesa 2 jugaban y de a ratos algunos gritos rompían la soledad del resto de las mesas. Alrededor del Morocho, el Jóven y el Gringo solamente había mesas quietas y un humo denso que parecía llevar años allí adentro.

– Por fin llegaste Gordo !
– Si perdón, pero la lluvia no me dejaba salir de casa.
– Llegaste y es lo importante – dijo el Morocho apenas levantandosé de la silla.
– Ya te pusiste de novio? – preguntó insolente el Joven trayendo una silla de la mesa de al lado.
– Veo que estuvieron hablando no?
– Nadie dijo nada, además yo los invité acá hoy y no es por tu novia – dijo el Morocho mientras se puso serio.
– Mozo otro vaso y que vengan los 4 llenos.
– Hielo? – gritó el mozo desde la barra
– Si querido !! trae hielo también – contestó renegando el Gringo – hace mil años venimos y siempre pregunta este gil.

Los vasos ocuparon la mesa, el hielo los vasos y el alcohol la escena. Otro cenicero que se vacía y la expectativa.

– Bueno, che muy lindo todo, pero nos vas a decir para que nos trajiste Negro? – increpó el Joven al Morocho.
– Obvio les voy a decir – contestó el Morocho dejando el cigarrillo – pero antes voy al baño.
– Uh bueno anda y volvé rápido que si la noticia es que estás embarazado se te nota hace bastante la panza – gritó el Gringo y la mesa rompió en risas burlonas pero cariñosas, como de quienes se conocen a décadas y tienen la confianza de los hermanos entre ellos.

– Che que será lo que nos va a contar?
– Ojalá no sea una enfermedad o algo así.
– Tiene feo color.
– Y está fumando mucho últimamente.
– Pero que dicen mamertos? – se enojó el Gordo – el Negro está mejor que ninguno, debe ser otra cosa no sé.
– Y si no sabes como sabes?
– Capaz la mina lo va a dejar – agregó otra hipótesis el Gringo – o se va a cambiar de sexo capaz.

Y otra vez las risas y las palmadas. El alcohol en los labios. Una servilleta en la barbilla y el Morocho volvió a arrojar su cuerpo sobre la silla con su manera de sentarse que hacía que los jugadores quisquillosos de la mesa 2 miraran con mala cara.

– Bueno dale conta Gordo!
– Estuvieron hablando no? JA! mierda que los conozco.
– Nada que ver, no dijimos nada – dijo el Gringo con cara de atorrante y riendo dejó el vaso – o casi nada, dale conta.
– Bueno les voy a contar. Los convoqué esta noche acá porque son mis 3 mejores, y únicos, amigos. Son en los que confío, los que invito a los cumpleaños de mis hijos y los que cada navidad pasan a saludarme y se bancan el budín de mi esposa que no es el mas rico.
– Es feo digamos la verdad – acusó el Gringo con otra risa.
– Dejá hablar.
– Está bien, como sea el budín. Ustedes son mis amigos, mis hermanos, nos conocemos hace mil años o un poco mas – suspiró mirando el cigarrillo que estaba por prender – y por eso los llamé. Porque me acabo de enterar de algo y se los quiero contar. Ayer me llegó mal el diario, bah me llego como todos los días pero adentro me vino una hoja escrita a mano. Y no se trata de que el diarero me puso alguna gilada porque perdió Racing o algo asi. No! Don Enrique ya no me hace eso porque sabe que lo re puteo o le dejo de comprar la revista esa que compra mi esposa viste?. La cosa que abro el diario viste en la Editorial que es lo que me gusta leer primero a mi, viste? y con que me encuentro? con esta hoja. Una hoja normal, Rivadavia o algo así, típica del cole de los pibes. Entonces la agarro, me acomodo los lentes; porque la letra era bastante mala, y la leí.

– Otra ronda, Marceloooo – gritó el Joven.
– Shh callate pendejo
– Bueno Gringo, pero que queres que telepaticamente te llene el vaso el mozo?
– Bueno sigo? – se acomodó el Morocho en la silla.
– Si dale no les des bola a estos, que decía la hoja? – arremetió el Gordo.
– Agarro la hoja, cierro el diario para no ensuciarme mas los dedos y manchar encima la hoja que no era mía. Y me puse a examinarla. Mientras manotiaba los lentes, me dí cuenta que era una lista de nombres o cosas o algo. Ya con los lentes puestos y el cordoncito ese que uso para que no se me caigan pasados para la nuca, pude ver todo claramente.
– Y que decía??!! Poné segunda para contar che negro !
– Que apuro tenes si tu señora no te quiere ver mañana hasta el asado !!
– Bueno no empiecen – apagó el cigarrillo el Morocho y se preparó para seguir – la lista tenia 22 nombres, algunos con unas marcas al lado, otros subrayados en rojo. Algunos eran apodos, otros disminutivos o apellidos cortados. Y lo mas importante: abajo, al final, había una firma.

El silencio se acomodó en la mesa y mientras el mozo servía, nadie dijo nada. Era como si el Morocho hubiese dejado flotando el nombre de una asesino buscado por la ciudad o algún secreto de Estado, que nadie se animaba a continuar escuchando.

– Dame un cigarrillo, Gringo !
– Pero si ni piteas vos pendejo !, no rompas.
– Dame uno, prendido que no sé prenderlo, por favor.

Los nervios rondaron sin disimulo por unos segundos mas. El mozo se fue y el Morocho volvió a tomar la palabra con las miradas, clavas en sí, de sus amigos.

– Eran 22 nombres. 22 personas. Para ser mas precisos: 22 jugadores de fútbol.
– Ah era cualquiera ! – interrumpió el Gringo – porque no jugamos al billar y dejamos de giladas? eh?
– Para !! – dijo el gordo – capaz es algo, no sé. Porque nos contas esto con tanto miedo Negro?

El Morocho, encendió otro cigarrillo y con la primera bocanada de humo dijo; Es por la firma. La firma no es de cualquiera que pone 22 nombres o que arma un equipo como vos o yo.

– Y de quien era?
– La firma era de Maradona.

Silencio y miradas cruzadas entre los amigos del Morocho que miro hacia el piso tras repetir; de Maradona era la firma. El Gordo, el Gringo y el Joven estallaron en risas y corrieron las sillas alejandosé de la mesa para poder doblarse y arrojar carcajadas que directamente hicieron que putearan los de la mesa 2.

– Pero que? – dijo entre risas el Gringo – que te estas carteando con el DT de la selección ahora Negro? jajaja !
– Que grande el negro che! que manera de hacer reír – exclamó secando lágrimas de risa de la mejilla el Joven – y yo que pensaba que estabas enfermo o algo así negro, salís con esta cagada.
– Y si es de él? – dijo el Gordo mas sereno y no tan risueño.
– És de él ! – aseguró el Morocho – yo sé que la firma es la del 10 !! es de Diego.
– Pero si la firma del Diego la saca perfecta hasta el hijo de Miguel que vive a la vuelta de casa. Cualquiera la hace.
– No importa lo que me digas Gringo, yo sé que es de Maradona la firma que tengo.
– Bueno pero hagamos de cuenta que es de Diego – dijo el Joven – que ganamos con eso, todavía no entiendo como llegó a tu diario.
– Eso es lo que no sé y eso es lo que me preocupa – se notaba tensa la voz del Morocho – porque si esa lista de 22 futbolistas es la que Diego conformó para el Mundial, hay que devolversela.
– Ustedes están fumando algo raro y yo no me enteré – ironizó el Gringo – dejen de joder con el Diego y el diario, debe ser algo del diarero que siempre te jode, porque no jugamos al billar y listo?
– Porque estás tan seguro Negro que esa lista es de Diego? – preguntó el Joven algo mas calmo – mas allá de la firma.
– Además de la firma? Mira – apagó el cigarro el Morocho – es la lista de Diego. Estoy seguro. Porque nadie puede conformar esa lista. Sólo él. Nadie se atrevería a meterse entre Diego y sus 22 jugadores que va a llevar al Mundial. Quien podría ser tan loco y desmedido en su respeto de tomar una hoja y redactar 22 nombres sin ser Maradona? Solo un loco podría hacer eso. Nadie que esté cuerdo puede creerse capaz de ocupar el lugar de Diego. Además quien osaría de firmar como Diego, con el 10 y todo. Hacer una lista en nombre de Diego !!

Los 4 lados de la mesa permanecieron en silencio y las miradas diambularon unos segundos entre los vasos y las mesas vacías. Pensativos. Alguien acomodó la silla. El Joven vació el cenicero y lo volvió a poner en el centro de la mesa y se arrojó a romper a la quietud.

– Bueno. Y que hacemos? Tenemos la lista de Maradona para el Mundial. Ahora que?
– Hay que devoverla.
– La debe necesitar.
– Ustedes están mal de la cabeza no?
– Porque decís así Gringo !!?
– Y porque sí, encontras un papel de mierda entre el diario y pensas que es del DT de la Selección. Traidor ese, que nos dejó afuera del `94 !!
– Que tiene que ver eso !! También te dió el ´86 o ya ni te acordás?
– Lo que sea que haya hecho no borra lo otro. Yo no le debo nada, no pienso moverme para hacer nada por él.
– Uh sos un salame, es Diego gil !
– Bueno no lo hagas por Maradona, hacelo por la Argentina. Por todos, por nosotros, por tus hijos.
– Que tienen que ver mis chicos en esto, ustedes están locos, los 3 están borrachos parece!
– La lista tiene a los 22 que van al Mundial, como no se la vamos a devolver a Diego?
– Hará otra – contestó tajante el Gringo, todavía enojado – o que pensas que no se la acuerda?
– No Gringo, no es ese el tema – dijo el Gordo – la cosa es que esta lista es LA lista. Mira si no se la acuerda o se traspapela un nombre o lo que sea.
– Estos son los que nos van a sacar campeones o no entendes?
– Bueno y que quieren? que se la devolvamos? Como?
– No sé, para eso los llame a que vengan y me ayuden a resolver esto – dijo el Morocho turbado por la discusión.

Por unos minutos nadie habló. Los vasos se vaciaron y quedaban cada vez menos cigarrillos. Nadie volvió a llamar al mozo.

– Ya sé – exclamó el Joven – si vino en un diario, tenemos que devolverlo de la misma manera.
– Ser parte de la magia ! – dijo el Gordo – yo leí que si crees en algo podes hacerlo, en serio, deberíamos probar.
– Tu señora que te pudre la cabeza con Rolon y Coehlo lo dijo?
– En serio Gringo, tenemos que intentar lo que sea. Es la selección.
– Mozo – gritó el Morocho – me darías el diario por favor. De ayer !!

El mozo dejo el diario después de levantar los vasos y pasar un trapo.

– En que pagina la ponemos?
– En la editorial, en la central – dijo inquieto el Morocho – ahí la encontré por lo menos.
– Bueno yo lo abro y vos tiras la lista adentro y yo cierro rápido haber que pasa dale?
– Dale – dijo el Morocho metiendo la mano en el bolsillo del saco – dale
– A las 1, a las 2 y a las 3…

El diario se abrió en la página central y el Morocho en un segundo colocó la hoja de papel entre las hojas en blanco y negro. En un parpadeo, el diario estaba de vuelta cerrado y el Gordo lo había soltado sobre la mesa. No había nada mas que el diario sobre la mesa. Ninguno se animaba a tomarlo y fijarse que había pasado.

– Y? – pregunto exceptico le Gringo
– Y que?
– Y fijensé que mierda pasó.
– No sé fijensé ustedes, yo estoy muy nervioso, me hace calor – dijo el Morocho desabrochando su camisa casi hasta el pecho.
– Yo me fijo – dijo el Joven.

Sus manos algo temblorosas y muy limpias se volvieron sobre la mesa buscando el lomo del diario. Se sumó la tenaza derecha y comenzó a pasar las hojas con lentitud.

– Dale !! – gritaron impacientes todos.

El diario quedó abierto de par en par en la pagina central. Allí estaban las editoriales, una columna internacional y algo mas que no significaba mucho. Pero la lista brillaba por su ausencia. Ni rastros. Ni una marca, ni un nombre de los 22. Nada había quedado en el diario. Los 4 amigos se miraron entre sí sin poderlo creer. Todos habían visto el momento en el que la hoja que arrojó el Morocho había sido apresada por las hojas del diario, por la pagina central, y ahora no estaba. Había desaparecido.

– Le habrá llegado a Diego?
– No sé, esperemos que si !
– Te la acordas a la lista?
– Obviamente… – dijo el Morocho encendiendo el cigarrillo – obviamente que no la leí, era de Diego, no mía. Es de Diego ahora que se la devolvimos.
– Pero ni un nombre viste?
– No !! Igual es la selección, es nuestra, de todos. Al fin al cabo a la lista del mundial se la di yo a Diego.

Los 4 amigos volvieron a estallar en risas, a pedir otra ronda y a sentirse parte de la magia. Unidos y creyendo que es posible.

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  1. Me generó mucha emoción, con fe todo se puede. El mensaje que transmite es excelente.
    Te felicito, muy buena calidad de redacción.-

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