maximo tell

Encadenados y sin explicaciones

In Prosas Propias on 4 marzo, 2010 at 5:58 PM

La noche. La lluvia. La noche, la lluvia y un charco de agua enorme. Una rueda lo invade y el agua inunda la avenida. Las nubes. La luna. Las nubes y la luna forman en el cielo una extraña escena, generando brillantes masas de humedad en el cielo que son recortadas por los relámpagos.

El asfalto y el silencio de la calle; típicos de un jueves por la noche. La noche que ya es madrugada. La garúa que ya es tormenta. El silencio que ya es suspenso. La farola, el brillo en la calle vacía y una puerta de vidrio. Bar, café, humo y pocas caras. Un cigarrillo a la mitad reposa en un cenicero de lata, un vaso se apoya en la mesa casi sin whisky y un mozo que se acerca. Una cara. Las arrugas, los ojos claros y una mueca como de dolor al dar la última pitada del cigarro.

El mozo junto a la mesa, su camisa blanca, su moño negro y el trapo pasando sobre la mesa. La voz ronca, las yemas apagando el cigarro y confundiendo el negro de las uñas con las cenizas en el cenicero colmado. La cadena gruesa sobre el cuello y el anillo en el índice de una mano algo colorada y exageradamente gorda. La orden en la barra, los hielos, black label y la bandeja.

La puerta de vidrio y los pasos que despiertan al lugar. Todos miran menos él. Los ojos claros sobre los hielos movedizos en el amarillo de la bebida. Sus dedos juegan con el encendedor Zippo y un Camel golpea la mesa. Exhala el humo y da la bienvenida. El chillido de la silla, el sobretodo que cae en el respaldo y el suspiro al sentarse. Miradas fijas, bocas tensas y el humo danza como negociando algo. Pocas palabras, la orden y el pago. Un servicio, averiguar y matar. Matar. Quitar la vida. Pagado. Matar.

La salida. Sobretodo acomodado. Caminata y la bufanda se acomoda. No hay paraguas en la escena, solo lluvia. La noche, la lluvia y el hombre caminando bajo ambas. Los pasos se persiguen. Un perro cruza la calle y no saluda al asesino. Un taxi dobla la esquina y no sospecha, aunque mira mientras pasa. Dos cuadras, edificio y balcón. Nadie mira. Todos duermen. Mira, analiza y calcula. Salto mínimo, pared de apoyo y balcón. La puerta del balcón que nadie cerró.

Ni una luz prendida en el departamento. La alfombra y los pasos parecen desaparecer al pisarlos. No hay huellas, ni nada que alarme a la víctima. Pasa un auto y no habrá testigos. Un sillón, su Tv y una mesa con revistas.Otro ambiente; una mesa, cinco sillas y papeles. Ordenado. Sin vida. Con vida; por ahora. Un cuarto, la puerta entre abierta y alguien duerme. Un ronquido mínimo, un ventilador que hará de cómplice y ya no despertará. La alfombra, la almohada y la sangre que se confunde en el negro de la oscuridad. La garganta, el filo y el brillo de otro anillo. Un sollozo, el silencio y la muerte. Los guantes, la hoja roja y un pañuelo. Lo sádico, el asesino y el pago.

La noche. La lluvia. La noche, la lluvia y un mensaje de texto. El Camel se apaga y la silla se mueve. La puerta de vidrio y el anillo brillan por la luna. La seña y el taxi. Destino y reloj marcador que chilla. El anciano, sus lentes y los ojos en el espejo pequeño. Las preguntas, la molestia y los insultos. La frenada, la discusión y el auto vacío. El rodeo, los puños y los empujones. El forcejeo, el bolsillo y el disparo. Retumbando por toda la calle, se fue el estruendo.

El anciano, los cristales rotos al caer y las ropas rojas. El auto abandonado con las puertas abiertas y otro asesino caminando. Los pasos vacíos, mojados e intranquilos. Los nervios, el sudor y el callejón. El pañuelo, el arma y basural. Las paredes de ladrillos, las pintadas y los cables goteando. El miedo asesino, el miedo por asesinar y el miedo a ser asesinado. La duda, la vuelta y un documento. Correr, alejarse y escapar.

El amanecer, el sol y un llamado. Tres timbrazos, el tanteo y la voz. El informe, la noticia y el tubo cayendo. Las lágrimas, las ropas y el apuro. La noticia, la muerte y el padre. La información, la policía y la salida. Morgue. Verlo y llorar. Padre muerto. Bala encontrada y un nombre. Rencor, bronca y odio. Ojos enrojecidos, la casa y el luto. La bronca, la venganza y el whisky. Los recuerdos, las fotos y mas venganza. El nombre, el asesino y la bala. Pensar. Decidir y esperar. El lugar, la costumbre y la hora.

La noche. La lluvia. La noche, la lluvia y un charco de agua enorme. Bar, café y humo. Whisky y venganza. La voz ronca, la orden y el engaño. El asesino frente a su tocayo y la venganza. El rencor, el plan y el día perfecto. El encargo, el engaño y la venganza. Cobrar, engañar y matar. La calle, el recuerdo del padre y la decisión. El departamento y el asesinato. La venganza, el hijo y su padre de manos gordas sentado en el café. La venganza y la cobranza.

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