maximo tell

Fútbol para Todos

In Derecho a Replica on 31 marzo, 2010 at 12:20 PM
La mirada de Ezequiel Fernández Moores

Boca posa antes del superclásico y las fotos apuntan a Riquelme, Palermo y compañía. Pero allí también está Melina, que cursa un terciario en la universidad junto con Diego, su novio. Y están María Eugenia, Mercedes, Fiorella y Martín, todos estudiantes en escuelas comunes. Y Santiago, que el día previo publicó en el diario Olé una entrevista con Riquelme. Román lo reconoce y lo toma de la mano. Intenta agruparlos para que salgan en la foto. Como pueden, muestran el cartel: “El aula común es de todos”. Unos metros más atrás está Ezequiel. “Justicia para Martín”, dice su cartel. Ezequiel (“Zequi”, como le dicen sus padres) es el más pequeño del grupo. Tiene diez años y está en el tercer grado de una escuela común. Analiza oraciones, sustantivos, adjetivos. Suma, resta, multiplica y divide. Juega al fútbol en la plaza. Es hincha de Huracán. Dos veces por semana recibe clases de psicopedagogía y fonoaudiología. Todavía le cuesta hablar fluidamente. Zequi, igual que Melina, María Eugenia, Mercedes y el resto nacieron con el síndrome de Down. Están en la Bombonera, bajo la lluvia, para pedir que todos los niños con síndrome de Down tengan posibilidades de estudiar en aulas comunes.

Mariano, otro compañero, forma parte de casi el noventa por ciento de niños con síndrome de Down que no han podido estudiar como sí pudieron hacerlo Zequi y sus amigos. Hoy tiene 26 años. Es el otro joven que firmó el sábado en las páginas generosas de Olé , entrevistando a Matías Almeyda. Mariano trabaja en la Municipalidad de San Miguel y hace teatro con Ana María Giunta. River también se prestó a la iniciativa de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra). El superclásico malogrado por la lluvia apoyó el pedido de las aulas comunes. Un decreto de la presidenta Cristina Fernández incluyó en la legislación argentina la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada en 2006 por Naciones Unidas. El artífice de que los pibes pudieran salir el domingo a la Bombonera fue Leonardo Astrada, DT de River. Astrada asiste desde hace años a las cenas anuales de Asdra, que sirven para recaudar fondos. En la última, pagó 25.000 pesos en la subasta por una Rosa de Plata donada por Juan Carlos Pallarols. Hace unos años, llamó a varios padres para disculparse. Un hincha de Arsenal no paraba de insultarlo. Y Astrada, lo mostró la TV, reaccionó furioso: “Callate, mogólico”, gritó ese día.

“Cuando decís mogólico no estás insultando, estás discriminando.” Así decía otro de los carteles exhibidos por Asdra el domingo 21 de marzo en la Bombonera. La trasmisión televisiva del superclásico virtualmente los ignoró. “Mogólico” es un insulto habitual en el mundo del fútbol. Una página en Facebook se llama “Todos tenemos un amigo mogólico [bostero].” Pretende no ser ofensiva. Igual que cuando Marcelo Araujo llamaba “Corky” al Colorado MacAllister, porque decía que era parecido al personaje de una serie estadounidense que trasmitía Telefé a comienzos de los 90 y que contaba la vida de un niño con síndrome de Down. En su estado de eterna niñez, el fútbol reivindica sus burlas como un espacio de libre salvajería. Los hinchas de Boca se asumen hoy orgullosos, como “bosteros”, y los de River, como “gallinas”. Hasta que algún jugador negro, como aún hoy sucede en Europa, se cansa porque cada vez que toma la pelota los hinchas rivales imitan el sonido de un mono. O hasta que muchos padres, como sucede ahora en la Argentina, ruegan que no se insulte más a nadie gritándole “mogólico”. No piden solemnidad ni “corrección política”. Sus hijos, que salen a la cancha a bancarse miradas de miedo, rechazo y prejuicios, no “padecen” síndrome de Down. Tienen síndrome de Down. Lo que padecen, me dice un padre, es la indiferencia. O la agresión.

Cuentan que también el periodista español Eduardo Inda quiso entrar en la cancha el domingo del superclásico. Es el director del deportivo madrileño Marca , el diario más vendido en toda España. Inda, me dicen desde España, hizo inútiles gestiones para que le permitieran dar el puntapié inicial del Boca-River. ¿Por qué no? Si ya alguna vez llamó a su secretaria desde Londres solicitándole que pidiera el retraso del inicio de una final en Wimbledon porque él llegaba tarde al estadio. Inda vino a Buenos Aires para presentar una muestra fotográfica de Marca en el Centro Cultural Recoleta. En su discurso, saludó a nuestro fútbol, porque nos permite a los argentinos, según dijo, evadirnos “de la realidad de unos políticos que no pueden ser peores porque son inempeorables [sic]”. Todos, aclaró, excepto Mauricio Macri, a quien describió como “un rayo de luz en una Sudamérica que camina treinta años atrás con esta deleznable moda de mesías, sátrapas y corruptos”. Inda colecciona críticas en España por su estilo arrogante. Lo sufrió Gonzalo Higuaín, que en apenas una semana pasó de ser un “proyecto de Balón de Oro” a un “chupón y egoísta”.

El palo más duro por la eliminación de Real Madrid en Liga de Campeones fue para el DT chileno Manuel Pellegrini, a quien Marca dedicó tapas con titulares, como “Fuera”, “Vete ya” o “Chau”. Apenas Real Madrid fue eliminado de la Champions, Marca preguntó a sus lectores si Pellegrini debía ser destituido. El setenta por ciento dijo que no. Insistente, al día siguiente preguntó entonces quién debía ser “el próximo técnico” del equipo. Más del sesenta por ciento respondió que Pellegrini. Una radio chilena preguntó a Inda por qué persistía pidiendo el despido de Pellegrini si las encuestas de su diario demostraban que el DT era apoyado por los hinchas. Inda sugirió que en las encuestas podían infiltrarse hinchas de Barcelona. Todavía hoy, que Real Madrid lucha cabeza a cabeza con el gran Barcelona, publica encuestas preguntando quién debe ser el nuevo DT de Real Madrid. Expresa, tal vez, lo que no se anima a decir el presidente Florentino Pérez, por quien hizo campaña para que volviera a Real Madrid. Inda arribó a Marcatras ejercer como periodista de política. Dice que le gustaría equivocarse respecto de Pellegrini. “¿Saben por qué? Porque hubiéramos vendido periódicos como rosquillas. Su éxito, como le apunté al sabio de Las Parejas [por Jorge Valdano], es mi éxito.”

Armando Nogueira sí habría merecido dar el puntapié inicial del superclásico. Murió este lunes a los 83 años. Lo velaron en el Maracaná. El presidente Lula lamentó su muerte. El estado de Río de Janeiro decretó tres días de luto. “Transformó la crónica en poesía”, lo elogió el ex jugador Junior. El periodista que apodó a Garrincha como “el ángel de las piernas torcidas”, por la chuequera de Mané, no era sólo un escritor formidable. También fue un periodista digno. Como cuando dejó tras 22 años su puesto en la TV Globo, enojado porque se manipulaba un informe sobre Lula, en plena campaña electoral que en 1989 consagró presidente a Fernando Collor de Melo, como lo demostró un documental inglés de 1993 que estuvo largos años sin poder verse en Brasil (Beyond Citizen Kane). “La palabra para definir a Nogueira era delicadeza, porque cultivó el cuidado de la lengua como pocos en el periodismo. El decía que el buen jugador ve la jugada, pero el crack prevé la jugada. El preveía la noticia”, lo elogió el respetado comentarista Juca Kfouri. Un cable de la agencia ANSA reprodujo el lunes algunas de sus “perlas”: “Pelé es tan perfecto que si no hubiera nacido persona, habría nacido balón”; “Las paredes de Pelé y Tostao confirman la existencia de Dios”; “Para Mané Garrincha, el espacio de un pequeño pañuelo era un enorme latifundio”; “Los dirigentes pecan por acción, omisión o comisión”. Durante años, admiré sus crónicas y sus libros. Cuando Brasil ganó con un fútbol hermoso el Mundial de México 70, Nogueira inició su crónica: “Y las palabras, yo que vivo de ellas, ¿dónde están?”. Destacó al Mundial como el “más bonito” que jamás había visto, sin un solo expulsado en 32 partidos y con un Brasil que “hizo amigos con un fútbol de fantasía”. Y concluyó: “Me enorgullece ver que el fútbol, nuestra vida, es el más vibrante universo de paz que el hombre puede iluminar con una pelota, su juguete fascinante. Por eso, reciban mañana a los héroes del Mundial 70 con la ternura con que se acoge a los niños cuando vuelven de jugar”. Zequi y sus amigos saben que, más allá de la indiferencia de muchos, siempre habrá “Nogueiras” dispuestos a acogerlos en un estadio.

FUENTE: La Nación: Cancha Llena

(La nota de EFM la coloco porque me causó grata sorpresa que alguien SI halla visto lo que desde aquí había anunciado sobre ASDRA)

+ Leer el post de ASDRA + Videos

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