maximo tell

Profunda riqueza poética y épica

In Pasiones on 26 abril, 2010 at 9:49 AM

James Cameron es uno de esos raros directores que, aunque trabajan en el seno de la industria con presupuestos gigantes, hace exactamente lo que quiere y sólo filma cuando tiene algo que expresar.

En ese sentido es más independiente que muchos otros que se autoproclaman como tales. Además, su carrera tiene pocos films: Piranha II (1981),Terminator (1984), Aliens, el regreso (1986), El abismo (1986), Terminator 2 (1991),Mentiras verdaderas (1994), Titanic (1997) y Avatar (2009), sin contar dos largos documentales (Fantasmas del abismo, 2003, sobre los restos del Titanic, y Aliens de las profundidades, 2005, sobre la fauna de las fosas marinas). La reedición actual en DVD incluye Terminator, Aliens y Mentiras verdaderas, más el esperado lanzamiento deAvatar. A eso se suma que en bateas aún es posible encontrar la versión especial de Titanic y Terminator 2. Para los más completistas, las figuritas difíciles siguen siendo su primer largo –secuela de la ópera prima de Joe Dante– y El abismo, film maldito si los hay.

Lo primero que surge de ver juntas estas películas es el sentimiento de que Cameron siempre trabaja los mismos temas: la desconfianza respecto de la tecnología, el matrimonio y la familia, y la fortaleza de la mujer en un mundo siempre amenazado. Más allá de las variaciones de tono (es notable cómo se combinan gravedad y humor sardónico en Terminator, mientras que Mentiras verdaderas juega constantemente con la sátira, sin contar la gran química cómica de Arnold Schwarzenegger y Jamie Lee Curtis, ambos muy buenos comediantes), todos los films exploran alguna arista de las mismas cuestiones, lo que produce una visión del mundo coherente. Todas, además, son películas de acción, donde las elecciones morales e incluso filosóficas de los protagonistas se manifiestan en actos y luchas.

También es interesante, ya que están a mano, comparar Aliens con Avatar para comprender hasta dónde Cameron fue comprendiendo, cada vez más, el mundo. La nueva edición de Aliens que sale a bateas no es la que se vio en cine sino el corte del director, con casi veinte minutos más, y varias secuencias no vistas en el original –nos enteramos, por ejemplo, de que Ripley tenía una hija que murió a los ochenta años, mientras ella esperaba perdida en el espacio–, e incluye además una entrevista al director, donde explica por qué Aliens parece una metáfora de Vietnam. “Vietnam, para mí –dice, y la charla es de 1986– es la primera guerra high-tech. Lo raro es que un ejército con toda la tecnología pierde ante otro low-tech. La pregunta es por qué; evidentemente no hay que creer en la tecnología”.

Pues bien, casi un cuarto de siglo más tarde, en Avatar, parece haber encontrado la respuesta y coloca las máquinas asesinas del lado de los malos, exactamente a la inversa de Aliens. De hecho, la voz en off de Jake Sully (Sam Worthington) en Avatar dice “los aliens (sic) volvieron a su planeta moribundo”, y los “aliens” aquí son los humanos. Es cierto: hay que tener cinco horas para ver ambas películas seguidas, pero vale la pena (sin contar que las copias son excelentes y que la ausencia del 3D en Avatar no disminuye nada el film, aunque esta edición carece de extras y se espera una especial en noviembre).

Hay algo más que hace importante tener estos films: además de acercarnos a films superficialmente divertidos pero de una profunda riqueza poética –poesía épica, claro–, muestran un cambio importante en el cine de los años ochenta a los comienzos de la década del dos mil. En principio, cómo se pasa de efectos especiales mecánicos (muñecos stop motion en Terminator, marionetas hidráulicas en Aliens) a digitales (el paraíso virtual de Avatar). Y, luego, cómo se pasa de una mirada fascinada por la tecnología a una completamente desencantada (paradójicamente, sólo posible por el desarrollo máximo de esa tecnología).

Mirar las películas de Cameron, juntas, es entrar a mundos posibles, al reino de la aventura, al humor y la acción sin pausas y, también, a pensar lo que nos rodea.

Un dato final: anteayer, el lanzamiento del DVD de Avatar en Estados Unidos pasó con suma facilidad a El caballero de la noche como el Blu-ray de mayor venta y velocidad, con más de 4 millones de unidades vendidas. No en vano se planea una edición especial de Avatar para noviembre y otra en 3D para el año que viene.

Fuente: Diario Critica

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