maximo tell

“Me eduqué con las cosas horribles”

In Paladar mostaza on 27 abril, 2010 at 10:18 AM
Entrevista con John Katzenbach
Pareciera que la novela de suspenso e intriga –el thriller psicológico, el policial, la novela conspirativa– está viviendo una época dorada. El boom de Stieg Larsson y la popularidad de Henning Mankell o la última novela de Dan Brown, por ejemplo, seguramente han llevado a varios lectores voraces y ansiosos de seguir descubriendo nuevos autores del género. Los que no lo conocen aún no darán un mal paso entrando al mundo de John Katzenbach, uno de los escritores estadounidenses veteranos del thriller psicológico. Entre sus títulos traducidos al castellano: El psicoanalistaRetrato en sangre, El calor del veranoJuicio finalLa sombraUn asunto pendiente. Ahora Katzenbach viene a Buenos Aires a la Feria del Libro para conocer a sus lectores argentinos. Se presentará el domingo 2 de mayo a las 20.30 horas en la Sala José Hernández de la Rural.

Desde 1987, Katzenbach se dedica exclusivamente a la literatura. Previamente fue un reportero de la sección de policiales, primero en The Miami News y después en The Miami Herald. De estos años de cubrir asesinatos, crímenes y delitos de toda índole, Katzenbach cosechó una rica experiencia de vida que después volcaría a sus ficciones. De esos años, Katzenbach dijo: “La experiencia que yo recibí cubriendo crímenes, especialmente en el centro de Miami, fue una educación en las cosas curiosas y horribles que las personas se hacen unas a otras. Creo que en el útimo análisis lo que determina el éxito de un autor viene de cómo uno mira el mundo que lo rodea. Si como escritor estás fascinado con lo que escribes, probablemente tus lectores también lo estarán.”

De hecho, su primer intento de dedicarse a la ficción fue autoabortado. Tras graduarse de la Universidad de Bard en el estado de Nueva York, intentó ingresar en el prestigioso programa de creative writing de la universidad de Iowa, pero se dio cuenta de que “no tenía ningún tema sobre el cual escribir, salvo ser joven y querer ser escritor.”

Cabe destacar que viene acompañado a la Feria por su esposa, Madeleine Blaise, periodista y profesora de periodismo en la universidad de Massachusetts, que ganó un Premio Pulitzer en 1980. Ella también dará una charla en la Feria, el sábado 1 de mayo.

Katzenbach habló por teléfono con la Revista Ñ desde Florida, donde estaba de vacacciones.

Cuando decidió que iba a ser novelista, ¿supo al mismo tiempo que iba a escribir novelas de suspenso?

Para nada. Cuando recién comenzaba, yo pensaba que simplemente estaba escribiendo novelas, comunes y corrientes sin estar dentro de un género específico. Solamente después de publicar mi primera novela empecé a darme cuenta de que la gente la consideraba un thriller. La verdad es que me tomó por sorpresa. De todas formas creo que cualquier novela buena tiene que tener elementos de suspenso y elementos que son propios del thriller.

Y una vez que lo catalogaron como escritor de thrillers, ¿resistió esa definición o la abrazó?

No. Nunca me sentí resentido por eso ni presionado. Para ser honesto yo simplemente, como desde el comienzo, escribo las historias que me interesan contar más allá de cómo se puede catalogar en cuanto su género. Y me encanta todo el proceso: tener una idea inicial, trabajar la trama, elaborar los detalles… Me gusta mucho esto de entrar en el trabajo y hacer que la novela empiece a girar y girar. No tengo la más mínima paciencia para los escritores que se quejan y dicen que odian escribir, que es una tarea. Yo me divierto.

En todos estos años de carrera, ¿escribir se ha convertido en algo más difícil o más fácil?

Creo que construir la trama se ha hecho más fácil. En cuanto la escritura en sí, no siento que haya cambiado nada de novela a novela. La gran ventaja de haber estado trabajando en esto tanto tiempo es que sube la confianza que tienes en ti mismo y en tus ideas. Y eso hace más fácil escribir.

¿Se ha quedado conforme con las adaptaciónes cinematográficas de sus novelas?

No me gusta quejarme, sin embargo tengo que decir que en las adaptaciones siento que se han perdido muchas oportunidades. No estoy de acuerdo en cómo los guionistas interpretan el giro dramático de la novela. En todo caso, para remediar esto he escrito el guión de una de mis novelas, La historia del loco.

¿Y cómo ha sido esta experiencia? ¿Le gustó más que escribir novelas?

Son dos animales completamente diferentes. Por lo pronto, un guión es mucho más corto que una novela y, sin embargo, lleva una cantidad enorme de tiempo y esfuerzo. Y a diferencia de una novela, hasta un cambio pequeño puede tener efectos enormes sobre el resultado final, sobre cómo se percibe la trama sobre la pantalla. Cuando escribo una novela, sólo dependo de mí mismo.

¿Cuáles son sus expectativas para su visita a Buenos Aires?

Va a ser mi primer viaje. Para empezar ¡espero comerme una vaca entera! Y después tengo muchas ganas de conocer una nueva parte del mundo y también conocer a los lectores de mis libros allá. También me encantaría ver un partido de fútbol.

Viene con su esposa que también expondrá en la Feria. ¿Cómo es, en términos del oficio, vivir con otra escritora?

Para nosotros resulta interesante porque trabajamos en diferentes géneros. Por lo tanto, nos podemos ayudar uno al otro: no competimos uno con el otro, sino más bien nos complementamos. Ella lee mi primer borrador y tomo sus sugerencias cuando me parecen pertinentes.

Los escritores a veces son muy competitivos. Hemingway-Faulkner, Tom Wolfe-Norman Mailer. ¿Usted siente que compite directamente con otro autor? ¿Se mide contra otro colega?

La verdad es que no. Creo que si eres cualquier tipo de artista y te dedicas con pasión a algo creativo, te volverías loco si te preocuparas por lo que están haciendo las otras personas en tu campo. Lo que sí creo es que tengo una fuerte competitividad conmigo mismo. En cada libro que escribo me gustaría superar lo que hice en el anterior.

Viene como invitado de la embajada de los Estados Unidos. ¿Siente que va a tener que jugar el rol de embajador cultural?

A ver, voy a tener que cuidar cómo contesto esta pregunta. Aunque estoy muy agradecido con la embajada, voy a decir todo lo que pienso. Si alguien me pregunta sobre los últimos ocho años en los EE.UU. antes de la elección de Obama, voy a ser muy franco.

Fuente: Revista Ñ

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