maximo tell

Un estante llamado Kapuscinski

In Derecho a Replica, Pasiones on 29 abril, 2010 at 4:59 PM

Por Maciek Wisniewski *

Gabriel García Márquez, en un texto escrito después de la muerte de su amigo Julio Cortázar, lamentaba que se dejó engañar por las editoriales en busca de una ganancia fácil: en uno de los estantes de la librería, entre las rediciones de las obras del autor de Rayuela, encontró un libro que bien podía haber sido el últimoopus del argentino, pero resultó ser sólo una insignificante compilación, una trampa tendida a los lectores distraídos.

Si el autor de Cien años de soledad hubiera entrado a una librería en Polonia después de la muerte del otro amigo suyo, el reportero y escritor polaco Ryszard Kapuscinski (fallecido en 2007) hubiera encontrado una situación parecida: estantes igualmente llenos de rediciones y de compilaciones de textos de Kapu y alrededor de él, mantenidos, por lo general, en un tono insoportablemente hagiográfico.

Fue una trampa que nos tendimos a nosotros mismos: los libros póstumos reproduciendo una imágen mitificada y deformada de Kapuscinski, que nos dedicamos a construir, impedían el verdadero conocimiento de Kapu; éste muchas veces se limitaba sólo a mirar al monumento que se le erigió o a la colección de libros en el estante que permanecían allí sin leer.

Sólo cuando hace un mes en las librerías apareció Kapuscinski non-fiction, biografía escrita por Artur Domoslawski, discípulo de Kapu, surgió una oportunidad de aproximarse a su persona y su obra. Sin embargo, la manera en que lo mitificamos hizo que todo intento de discutir en serio sobre él, o tocar los temas que él mismo a veces prefería callar, tuvo que ser visto en principio como sacrilegio oparricidio, como la viuda de Kapuscinski había calificado el trabajo de Domoslawski, al intentar –sin éxito– bloquear la distribución del libro.

La biografía ha desatado polémicas y suscitó un debate poco visto en Polonia, país de muy baja cultura de discusión pública (quizás sólo comparable con la reacción al libro Los vecinos, de Jan Tomasz Gross, sobre el antisemitismo polaco). La noticia también dio vuelta al mundo, aunque muchas veces se señalaban controversias donde no las había, por ejemplo, al tildarla como ataque al escritor.

Pero el libro no atenta contra Kapuscinski ni daña su memoria; al contrario: mostrar a Kapu por primera vez, a contrapelo de su visión idealizada, como ser humano de carne y hueso, con contradicciones e imperfecciones, ayuda a comprenderlo. El biógrafo, en vez de dedicarse a mostrar las grietas en el monumento, señala que toda la idea del monumento es absurda y revalora la idea de lagrandeza: no necestimos a Kapuscinski símbolo, sino a Kapuscinski observador vivaz, de fuerte convicción ética y política reflejada en sus trabajos. Al ofrecer una visión múltiple de él –habla de su taller profesional, de su experiencia de trabajo, de la vida privada y de su pensamiento social y político– el autor rescata también algunas facetas que quedaron invisibles de Kapu, como su vocación izquierdista que, en Polonia, país conservador, con fuerte hegemonía neoliberal, ha sido censurada para poder desarrollar su culto general.

* Periodista polaco

Fuente: La Jornada

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