maximo tell

Crónica de una emoción inesperada

In AguaSuaves on 26 mayo, 2010 at 8:10 AM

Por Mariano Blumenfeld


El Sábado 22 había empezado gris. Muy gris. Sin embargo, yo tenía motivos para estar muy contento: estaba recibiendo visitas que venían desde Córdoba, aprovechando el fin de semana largo, y a quienes había visto por última vez dos meses atrás.

Los festejos por el bicentenario de la Revolución de Mayo, eran para mí, hasta ese momento, algo simplemente anecdótico, algo más que sucedería entre todos los eventos y actividades que normalmente ofrecen esta gran ciudad que es Buenos Aires.

Sin embargo, mientras esperaba que mis visitas se registraran en su hotel, ubicado en un pasaje pedregoso cercano a Puerto Madero, escuché el típico sonido que hacen los caballos caminando sobre el asfalto. Pero semejante ruido no se correspondía con el de un simple caballo, era algo mucho más fuerte, más potente. Así fue como corrí los 30 metros que me separaban con el lugar desde provenían esos sonidos, y me encontré con una postal en movimiento.

Cientos de Granaderos vestidos de gala, montando sus magníficos caballos, se dirjían a paso lento hacia el Paseo del Bicentenario, donde luego debían desfilar.

Esa imagen fue suficiente para despertar en mi interior esa “llamita” de argentinidad que tenía dormida. No lo pensé más, y en ese momento decidí que lo primero que haría en el día con mis visitas, sería ir a visitar el paseo del que tanto se hablaba.

Lo primero que me llamó la atención, fue tamaño del escenario principal, montado frente al obelisco. Una estructura imponente daba comienzo a un Paseo que prometía emocionar profundamente a sus visitantes. Y vaya si lo hizo!

Ya era mediodía, y sobre la Av. 9 de Julio se veían trabajadores verificando los últimos detalles en todos los stands de las provincias, que serían abiertos minutos después para los visitantes.

Mientras tanto, muchísima gente se iba apostando sobre las vallas colocadas a lo largo de la avenida, para poder presenciar el desfile histórico militar que abriría los festejos del día.

Y de pronto, pasadas las 13 hs, con los acordes de nuestro himno nacional, comenzó el gran desfile, que fue encabezado por las delegaciones militares de Brasil, Chile, Ecuador y Venezuela, ataviados en sus trajes típicos.

Atrás de ellos, a paso lento pero firme y enarbolando nuestra hermosa bandera, comenzaron a pasar entonces los miembros de nuestras fuerzas militares. Era muy emocionante escuchar “Argentina, Argentina” mientras pasaba cada uno de los grupos que representaban a unidades históricas y efectivos de las fuerzas de seguridad con que cuenta nuestro País.

Uno de los grupos que más me emocionó al pasar, y que recibió los aplausos y lágrimas de toda la gente, fue el de los ex combatientes de Malvinas, que desfilaron sonrientes ante su pueblo, llevando una hermosa bandera Argentina.

Las 2 horas que duró el desfile, fueron suficientes para despertar en todos quienes pudimos estar ahí, esos sentimientos de unidad, de pertenencia, en fin, de argentinidad, que solemos olvidar en el día a día.

Como escribió mi amiga Paula en Facebook: Feliz aniversario mi Patria querida. Mas te conozco (con errores y aciertos) y mas te quiero!!!

+ Este Bicentenario si lo hicimos entre todos

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