maximo tell

La Radio cumplió 90 años y sigo disfrutándola

In Paladar mostaza on 28 agosto, 2010 at 9:52 AM

Y no me puedo ir señores sin antes tipiar un festejo por el aniversario 90 de la Radio argentina!

La Radio es un medio que ha dejado e impulsado que la ame. Me obliga que frunza el ceño cuando la interferencia estropea sus voces lejanas.

La Radio invita a imaginar, independiza los sentidos para que despavoridos se reúnan y de la mano te lleven a viajar por universos únicos.

La Radio será sin duda el medio que siempre añoraré, por lo educativa, lo estimulante que puede ser al cerebro y la paz que logra en mi.

Hablo en radio y también disfruto escucharla. A toda hora recorrerla y si bien hoy no es el principal medio que uso; es el que sé nunca traiciona.

La Radio invoca lo mejor de los espiritus. Aporta fantasía y construye junto a uno mismo, relatos que son del viento y el tiempo.

La Radio es maravillosa, cuando presenta los cuentos de Apo, los relatos de Dolina y alguna editorial de Eliaschev enojado.

La Radio emociona con Victor Hugo, con Muñoz, con el siempre atento Fioravanti y hasta con el Bocha o Whebe en cada grito.

Porque nadie imagina lo que es la radio hasta que se encuentra solo en la desolación con la simple sintonía en un camino o paraje oscuro.

Allí cuando las estrellas solamente nos miran es donde se potencia la radio. Siendo carpa del circo de los solitarios y ávidos de una voz.

Hoy inmersos en una maquinaria de “contacto” pocos soportan el retumbar del parlante como singular estímulo.

Yo no sentí el olor de la bujia, ni lustré la Capilla y tampoco culo alfombra me reunía en familia alrededor del radio teatro.

Pero pude sentir el erizar de mi piel con un gol junto a la almohada, un silencio de suspenso, un incalculable palpitar por sentir mi nombre.

La Radio sin duda merece que le hagamos un homenaje y defendamos su estilo y partitura filosófica. Por es parte nuestra y quisiera que siga.

Empezó como locura de azotea, continuó como un hito de masas y terminará siendo un placer de pocos. Radio gracias por dejarme ser parte tuya!

Gracias y buenas noches. Hasta aquí transmití desde casa. Sigo por la misma frecuencia dentro de unos momentos.

La radio que no se ve.

La radio no se ve

la mamama era la única que la miraba

era una radio medio capilla de madera

estaba sobre una mesita en la galería

alimentada por una batería de auto

de una camionetita Ruby del ’29

yo tendría unos seis o siete años

la viejita tana no podía entender cómo salían esas voces

dónde estaba esa gente que hablaba

las orquestas, todo

y cuando todo el mundo salía del rancho hacia el campo

bien de madrugada

sintiéndose más sola,

ignorando mi presencia tal vez porque yo era un niño

metía la cabeza atrás del aparato y miraba

un rato largo

después seguía con las tareas

y la radio quedaba encendida en tangos

voces chacareras noticias

y nadie la miraba.

Cuando vi la radio por dentro por primera vez

no era una radio del todo

era una propaladora de pueblo

se estaba convirtiendo en radio.

Sonaba como radio

que desilusión

nada era como lo había imaginado.

Un cuartito gris apenas iluminado por tubos fluorescentes

el tipo hablando frente a un micrófono y una mesa de fórmica

alta llena de papeles y la bandeja de tocar discos

y los equipos en unos estantes cero glamour

nada de paisajes litorales paridos por la voz de la Ramona Galarza

ni las veladas de smoking y quebradas de Glostora nada.

Cuando me tocó ver cómo era una radio de verdad en Buenos Aires

pensé que estaba en la NASA.

Un alarde tecnológico para mi asombro sonaba como una topadora

eso también era radio.

Tardé mucho tiempo muchos años

en comprender que no importaba lo que veía

ni lo que tenía ni lo que tocaba en el lugar donde estaba

cualquier micrófono cualquier parlante cualquier frecuencia

solo una palabra mágica y zas!!

se te aparecen de nuevo todos los paisajes

aunque tengas los ojos cerrados…

Un libro va más allá

que cuenta y describe toda la radio que no se ve maravilloso

desde antes de la mamama que la miraba asombrada

hasta después, ahora.

El celular que suena en la estación Atocha

también es una radio

una frecuencia de radio

nadie lo atiende

el dueño voló con la bomba

la bomba explotó

explotó porque el detonador recibió una llamada

otro celular, otra frecuencia de radio en el aire

pero eso no es radio

y se ve, lo miramos todo el tiempo aunque no suene.

Lalo Mir

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  1. Coincido con vos. La radio será siempre la radio. Aunque el avance tecnológico vaya borrando algunas huellas, hay ciertas marcas que quedan en la cultura que son tan fuertes que no pueden ser despojadas…la radio es una de ellas. Está en nosotros, los jóvenes, en mantener viva esa magia.

    • Tal cual, debemos intentar nuevos proyectos que incluyan la belleza mágica de la radio de alguna forma.
      Son muchas las marcas de radio que llevamos con nosotros.
      Un placer sensorial eterno.

      Saludos y gracias por comentar.

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