maximo tell

El dolor, el miedo y una nueva oportunidad para amar

In AguaSuaves, Blanco, Exclusivos on 11 septiembre, 2010 at 12:29 PM

Por George Blanco

Aquella mañana del martes 11-S mi mama me despertó con el primer choque. “Fue un accidente”, me dijo. Al rato vimos como el segundo avión se estrellaba en la Torre Norte. Día del maestro en Argentina, feriado. Salimos a “festejar” (mis padres son maestros), no probé bocado. Intente marcar en el teléfono. No contestaron.

Miércoles 12 volví a intentarlo. Fui al telecentro. Una, dos, a la tercera la escuche. La persona que mas amaba estaba cerca de New York en aquel momento. Me tembló la voz. No supe que decir. ¿Tenía que decir algo? Probablemente no hacía falta. Lo que mas deseaba era escuchar que estaba bien. Pasamos ese momento.

Camino a casa no entendí nada. Putié, lloré. Aquella nena de catorce años debía estar esperando el Otoño con amigas mientras andaban en sus bicis por las calles y no viendo como dos torres macizas de 111 pisos se venían al suelo. El cielo gris, oscuro, Nueva York pasmada. No existía Twitter, ni iPhone y los blogs que apenas irrumpían.

Me conformé con ver todo por TV, mientras aquellos señores de corbata hablaban y daban sus versiones del hecho. Menos entendí. Bush, el hijo de todas las putas de Bush anunciaba que Estados Unidos y el resto del mundo caerían con todo el peso para erradicar el terrorismo, algo que después entendí el mismo había creado años antes, mientras escuchaba como su padre cenaba con Bin Laden en Dallas. El dolor, el miedo. Las vidas, todo se había planeado en un sin fin de cenas y meetings mientras el petróleo cotizaba en alza en Wall Street.

Lo que debía ser un juego se había convertido en una película de terror. Yo sufría, seguía sin entender. Veía horror y no podía hacer nada. Llegué a mi casa, lloré mas aún. Mi mama me abrazo, lloramos juntos. Le dije que tenía miedo, que el mundo se venía abajo, que no estábamos seguros. Entonces, ella me levanto la cabeza.

Me miro a los ojos y me dijo” “Hijo, yo se que ella está cerca, yo se que es por ella. Yo se que es tu primer amor, y eso es mas fuerte que todo”. Mis lagrimas, resbalando por mi mejilla le dieron la razón. “Esta bien”, le contesté. “Le dije que la amaba”, continué. Y no pude pronunciar ninguna otra palabra.

No hacía falta mas. Me abrazo mas fuerte, me soltó la mano y me respondió “Quedate tranquilo, hiciste lo mejor que podías haber hecho”. Aquella noche me acosté, me temblaba el cuerpo, tenía en mi mente todo el recorrido del día, las imágenes, el teléfono, mis sensaciones cuando la escuche, y cuantos habrá habido como yo, que lo único que necesitaban era que aquel ser querido dijera “Hola”.

Antes de cerrar los ojos, la única certeza que tenía era que había sido un afortunado, porque no solo me había dicho “Hola”, sino que le había podido decir “Te Amo”. Me sentí a salvo, seguro. Ahora si cerré los ojos, decidido a soñar con la nueva oportunidad de escuchar su voz.

Hoy, nueve años después, salgo corriendo a llamarla de nuevo. El día es hermoso, bien primaveral. Y el sol me pega en la cara. En otra historia, con otro contexto, a nueve años de aquel 11 S hoy puedo volver a escucharla. Y hoy le digo “Te Amo” mas seguido.

Porque comprendí que debo hacerlo cada vez que tenga oportunidad, porque ese es mi mejor homenaje a la vida. Es trascender fronteras, es una fuerza invisible capaz de construir las torres gemelas que sean. Y es infinita, indestructible.

¿Habré comprendido el verdadero significado de la palabra amar? No lo se. Solo se que lo siento, como aquella tarde del 12 de septiembre. Y hoy pienso en si aquel bombero le dijo a su esposa “Te Amo” al salir de casa, o si mama e hijo se despidieron con un fuerte abrazo.

Pienso en el beso de aquella pareja que esa mañana salió a caminar y decidió entrar al centro comercial del World Trade Center, o en aquel ejecutivo que llamo por teléfono a su mujer para decirle que la amaba, para contarle cuáles eran sus planes. Pienso en ellos, y pienso que el mejor homenaje es amar, como única condición para vencer al odio.

Imágenes: boston.com/bigpicture

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  1. Se me arrugó el corazón al leerlo, realmente emocionante, gracias por compartirlo.

  2. Claro que es lo más importante. Gracias por compartirlo como dice Vero. Es una historia íntima y profunda de esas que hacen este mundo más humano.

  3. Evidencia fiel que el amor puede traspasar el tiempo y el espacio que sea. Muy tiernos tus sentimientos a los 14 años. Me trasladaste a un lugar de esperanza… de creer que la vida no puede dar una segunda oportunidad para todo.

  4. Me alegro mucho haber provocado sentimientos tan puros, como lo es la emoción. Gracias, chicos. Hoy sigo soñando gracias a esto. Abrazos a todos.

  5. Hoy lo vuelvo a leer. Es sólo para vivirlo otra vez, y recordarme que “el mejor homenaje es amar”.

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