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La revolución del Presidente Lula en Brasil

In Derecho a Replica on 3 octubre, 2010 at 6:58 PM

Con una historia de vida de película, llegó a la Presidencia sin gestión previa y siendo una incógnita. Al llegar a ser Presidente de Brasil las dudas sobre él eran tantas como hoy su alta imagen positiva. Carismático, con espíritu obrero y visión de estadista, Luiz Inácio Lula da Silva será sucedido en su cargo y habrá dejado una importante huella en la historia.

Lula deja la Presidencia de Brasil tras 8 años de logros.

En una entrevista concedida en vísperas de las Elecciones Presidenciales, explicaba como reforzar la democracia en América latina, será parte de la agenda política del futuro. “En la Presidencia lo primero que aprendemos es a gobernar” cuenta Lula acerca del paso de la oposición al oficialismo ya que gobernar “es una eterna toma de decisiones”.

Luiz Inácio da Silva nació el 27 de octubre de 1945, en el pequeño pueblo de Caetés, estado de Pernambuco, en una familia de labradores. Tiene siete hermanos: cuatro hombres y tres mujeres, él es el séptimo. Muy poco después de nacer, su padre se mudó a São Paulo, para trabajar como estibador en el puerto de Santos.

En esa ciudad, Lula comenzó trabajando a los doce años como limpiabotas, más tarde consiguió un trabajo mejor como ayudante en una tintorería, y también trabajo vendiendo tapioca y frutas tropicales en la calle. A los catorce años consiguió un puesto en una metalúrgica, donde trabajaba doce horas diarias.

De igual forma se hizo de tiempo para realizar un curso de tornero mecánico de tres años impartido por el Servicio Nacional de Industria (SENAI), dicho curso lo terminó en 1963. Cuando se encontraba el quinto curso, abandona la escuela, al presentar un expediente académico poco prometedor.

El carisma como su insignia

Después de casi ocho años de gobierno, Lula asegura que en gestión aprendió como gastar desde el Estado y que un constante proceso el rol del pueblo también fue fundamental para enseñarle.

“Pasar por la Presidencia, enfrentar las adversidades que enfrentamos nosotros y llegar al final del segundo mandato con esta buena situación de hoy es algo que logramos porque practicamos intensamente el ejercicio democrático. Convocamos a 72 audiencias nacionales sobre todos los temas, desde la seguridad pública a la comunicación, pasando por la discapacidad. Todas las políticas que implementamos fueron resultado de audiencias. El pueblo participó activamente de las decisiones y de las políticas públicas. Ese es el cambio fundamental. Cuando llegué, en 2003, en el Ministerio de Transportes se gastaban mil millones de reales por año. Hoy gastamos 1,6 mil millones de reales por mes. O sea que aprendimos a gastar y aprendimos a hacer obras”.

En su historia política guarda las derrotas estatales en São Paulo y un par de elecciones presidenciales en las que no pudo vencer. Finalmente, el 27 de octubre de 2002, Lula fue electo presidente, derrotando al delfín de Cardoso, José Serra del PSDB. “Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República de mí país”.

Construyó su poder a fuerza de carisma internacional, justicia social interna y visión económica que hoy hacen de Brasil la 8va economía del mundo. Nada hubiera sido posible sin su visión madura, amplia y superadora del escenario político.

“Tengo una tesis que vale tanto para la prensa como para nuestra conducta cotidiana: si todos los días alguien está a favor del gobierno, perderá credibilidad. Pero también la perderá si todos los días está en contra. Los dos extremos son malos. Hay que hablar de las cosas buenas del gobierno cuando suceden. Entonces, cuando se hable de las cosas malas, la credibilidad estará intacta. Eso es lo que desarrollaría y consolidaría la libertad de comunicación en el país: el compromiso sólo con la verdad y nada más que con la verdad, le duela a quien le duela”.

PetroBras fue pilar de su plataforma política y económica.

Lula califica como una revolución sus dos mandatos y ocho años de gobierno. “Sacamos a 27 millones que estaban por debajo de la línea de pobreza absoluta y al mismo tiempo llevamos 36 millones de personas a convertirse en parte de la clase media. No es poca cosa. Generamos 15 millones de empleos”.

En 2005 su gestión se vio salpicada por escándalos de corrupción de su partido, que recibió el nombre de Mensalón o escándalo de las mensualidades. El caso fue que el diputado federal y presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), Roberto Jefferson, denunció que el tesorero del Partido de los Trabajadores (PT, de Lula), Delúbio Soares, pagaba jugosas mensualidades a diputados del PTB para que votaran según la orientación del bloque oficialista.

El escándalo tuvo múltiples ramificaciones e involucró no sólo a dirigentes históricos del PT, sino varios niveles del Ejecutivo federal y se extendió a todos los grandes partidos. Sin embargo Lula logró salir airoso de esta crisis y su partido aceptó formalmente que fuera su candidato en busca de la reelección.

+ Entrevista completa

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  1. […] Recordemos a aspirante del oficialista del Partido de los Trabajadores (PT) busca suceder a Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de elecciones, el próximo 31 de octubre. (leer La revolución en paz de Lula en Brasil) […]

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