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Leila Guerriero, el exquisito periodismo en crónica

In Paladar mostaza on 20 octubre, 2010 at 9:11 AM

Leila Guerriero, acaba de finalizar una visita a Zimbabue (país al que muy pocos periodistas extranjeros pueden acceder) para un reportaje sobre niños huérfanos de SIDA encargado por El País Semanal, ganó el premio FNPI y desde siempre decidió ir acompañada de un libro al destino que fuera. Argentina, cronista y con un talento particular para observar y describir.

Leila Guerriero nació en Junín, provincia de Buenos Aires, “no estudié periodismo, pero soy periodista desde 1991, cuando, por un azar que unió a un editor curioso con una joven más o menos insolente, publiqué mi primer texto en el diario Página/12″. Integró por tres años la redacción de aquel revolucionario diario, en donde se destacaban jóvenes como Rodrigo Fresán, Martín CaparrósJorge Lanata.

“Yo sigo creyendo que el periodismo es un oficio que se puede aprender estando en una redacción, haciéndolo. ¡Esto es periodismo, no es física cuántica!”, y agrega que “los grandes periodistas que leemos todos -Gay Talese, Capote, Susan Orlean– son personas que no estudiaron periodismo y enseñaron con su oficio, escribiendo cosas maravillosas.”

Escribió en diferentes publicaciones de Argentina, España, México, Chile, Colombia, publicó sus crónicas bajo un sello editorial, actualmente, desde Buenos Aires, Leila edita la revista Gatopardo, imparte talleres periodísticos a alumnos que vienen de muchas partes de América Latina y editó un libro al menos desconcertante.

“Lo que me interesa son las historias y si tengo que cruzar todo el país para encontrarlas, lo hago” y justamente eso sucedió en Los Suicidas del Fin del Mundo, la crónica escalofriante de una epidemia de suicidios cuyas víctimas son los jóvenes de la Patagonia. Gran relato que dista en tiempo aunque ganó en calidad de aquél primero que Lanata le publicó sin conocerla hace ya un par de décadas.

“Era un relato que se llamaba Kilómetro Cero. Lo envié a Página 12, y sin tener ningún contacto se le dejé a Jorge Lanata, un periodista muy conocido en Argentina. Creí que no lo iba a leer nadie. Al poco tiempo, me llamó para ofrecerme un trabajo en una revista mensual de Página 12, que dirigía Martín Caparrós. Nunca he trabajado en un diario, sólo en revistas. De hecho, antes de trabajar en un diario, monto una ferretería”.

Confía que el trabajo cuando es bueno se sostiene solo pues un buen texto siempre encontrará un buen editor que lo publique, “un buen editor es eso: un tipo que está buscando, un gran curioso que siente un sobresalto muy feliz cuando descubre algo que no esperaba”, asegura Guerriero.

Ultimamente, Guerriero ganó el premio Nuevo Periodismo que otorga la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que fundó Gabriel García Márquez, con el reportaje El rastro en los huesos publicado en abril de 2008. “Fueron tres meses de producción y quince días de escritura dolorosa”, cuenta.

“No la paso bien, casi nunca, pero en particular con ésta la pasé mal, porque tenía mucho material y me había pasado algo que no me suele pasar con los entrevistados: sentía una cercanía muy especial con el tema y con la gente. No me hice amiga, por supuesto, pero sentía que el trabajo de ellos tenía muchos puntos de contacto con el mío, salvando las distancias, claro: esto de estar observando, reconstruir una historia”.

Cuando se le pregunta sobre la crónica y su importancia como género, se concuerda que es necesario espacio para historias que puedan desarrollarse en más de 10 mil caracteres, “me parece que los empresarios de los medios creen en esa especie de cosa de que los lectores ya no leen. Yo no creo eso, me parece que hay una falta de fe en los dueños de los medios. No sé si en los editores. Y eso es difícil de vencer”.

Como miembro de la FNPI la cronista argentina viaja por América Latina brindando talleres de periodismo, en los que asegura que no brinda consejos sino que repite que “lo esencial es no perder la curiosidad. Te pueden fallar las notas, la grabadora, etc. Pero la curiosidad no puede faltarte. Si una persona siente que le estás atendiendo al cien por cien, a pesar de que tú puedas estar viviendo una tragedia, esa persona se abre porque recibe tu respeto por ella y por tu trabajo con toda tu concentración en ella”.

Sin dudar recomienda todos los libros de quien considera su maestro: CaparrósLa Guerra ModernaEl Interior, o Una LunaLos Periodistas Literarios, de Norman Sims, que recoge una serie de crónicas de varias autores. Y también A Sangre Fría.

Lea el texto ganador “El rastro en los huesos

+ Lea Los Suicidas del Fin del Mundo

+ Entrevista radial a Leila Guerriero

Fuente: FNPI, Caratula, Gatopardo, Pág/12

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