maximo tell

La campaña de José Manuel De la Sota para gobernador de Córdoba

In Derecho a Replica on 4 agosto, 2011 at 10:26 AM

José Manuel De la Sota fue quizás el que mejor campaña hizo. Predecedido por gestiones afines, con una impresionante inversión propagandística. Nadie podrá negar, aunque menos probar que el gobierno provincial apuró obras, colocó dinero en todos lados (me refiero a cancelación de deudas millonarias con canales de televisión hasta comprar móviles a diario para estar en programas de manera espontánea) y reformuló la imagen de un ya veterano justicialista.

Fue el que más y mejor invirtió en propaganda. Gran gurú publicitario, figura más humana, horizontalidad del discurso en varios momentos y golpes típicos en la publicidad actual que toma el camino de golpes contundentes para sensibilizar al electorado o acercarse a figuras populares. Una mujer que remarca su variante cotidiana desde el interior provincial y busca la postura cercana al electorado.

En lo político, resucitó gracias a un refinado corte de pelo, con un tostado moderno y cierta inteligencia política para acomodar la casa partidaria y postularse a ser el cambio que sigue. Despejando la incongruencia de la frase e instalándose como ganador desde el día uno de la campaña. Aunque titubeó, manejó la distancia con el kirchnerismo y privilegió el mensaje provincialista sobre el partidario.

Prometió y estuvo en todas las fotos de inauguración de obras junto al Gobernador Juan Schiaretti. Se lo escuchó reconocer ciertos errores o hablar directamente sobre aquellos que no creen en él, algo que me sonó novedoso en cierta parte.

En torno a las propagandas, la campaña fue quizás de las más compactas y bien estructuradas. Detrás de conceptos claros que se pretendían comunicar, con una línea compartida bien esquematizada y la limpieza de un candidato con mucha historia política en la provincia.

Empezó con el remix del himno que rápidamente captó la atención (y críticas) de los cordobeses y fue girando con golpes sensibles hacia los mensajes populares.

Hablando directamente a los votantes, con cierta simpatía impostada y sin dejar entrar en el diálogo a su cabello. Vale la pena reconocerle el gran trabajo hecho en su postura, semblanza y entonación para llevar adelante un mensaje que adorna sus ideas con una flexibilidad inicial que luego da paso a los lemas comunes de toda la campaña.

En su costado más popular, la campaña tuvo a la mayoría de los personajes famosos de Córdoba o en situaciones comunes de los votantes a los que se apunta:

(Enviaron sus saludos: Federico Villagra, Ayelen Paez, Damian Córdoba, Chapita Gutierrez, Georgina Bardach, Gabriel Raies, Gabriel Pozzo, Marcos Ligatto, Pechito Lopez, Juan Carlos Barrera, Ivo Martin, Claudio Mensi, Mario Devalis, La Mona,  Negro Alvarez, Negro Videla, Fabricio Oberto, Daniel Wilington, Pepona Reinadi, David Nalbandian, Cacho Buenaaventura, Mariano Reutemann, Mole Moli)

Las sileciosas (sin locución), de gestión y proyección de planes de gobierno podríamos decir, las menos comentadas:

Según Danilo Tonti:

Algo parecido a lo que ocurrió  con Mondino allá por el 2009 (creo que es eso año: chequeá) con un aparato publicitario devastador. Algo similar, en el 2011 con De la Sota. Con gente del campo, con la Mole Mole, con jóvenes, con ancianos, hablando, cantando, saltando… en todas las posiciones y con todas las formas. Imaginar la plata que ¿invirtió? en la campaña a gobernador parece casi imposible. Varias fórmulas dejó entrever su campaña, pero dos dignas de subrayar.

“♫ ♩Los últimos serán los primeros, los últimos serán los primeros ♪ ♬”. La vuelta a los intento de mensajes de tipo efectistas, típicos de la corriente conductista, es uno de esos aspectos a destacar. Las publicidad, sobre todo las radiales, recurren a la repetición de mensajes simples como forma de instalarlos en la menta de los oyentes.

Cada mensaje se elabora desde la construcción de un enunciador, imagen de quien habla, pero también desde la construcción de la imagen de aquel a quien se le habla, es decir, el destinatario. ¿Cuál es el destinatario de estos avisos publicitarios?  Subyace en ellos la idea de un receptor sin demasiado posicionamiento crítico, susceptible de influenciar con mensajes rudimentarios carentes de contenidos y de ideas. El aluvión publicitario delasotista parece coincidir con la propia concepción de pobre que evidenció el ex gobernador mediante sus políticas sociales.

Pobre en tanto sujeto de la necesidad pero no de la acción: persona que no acciona sino que es accionada; que no asiste su futuro sino que se le asiste la subsitencia efímera y controlada; persona que no es entendida como protagonista de su propio desarrollo sino que es protagonista en el propio rol que le fue adjudicado, dentro de la sociedad que se beneficia con ese preciso papel. Los mensajes publicitarios son la clara subestimación del hombre en su esencia de persona humana, tal como sus políticas sociales subestiman la capacidad productora y creativa del sujeto desde su propia realidad social.

Parecieron quedar atrás las declaraciones en las que afirmaban no preocuparse por tener el último lugar en la boleta única; al poco tiempo, este dato se tornó el eje central de la campaña.  De ‘De la Sota’ a ‘José  Manuel’ es el otro eje central en la campaña del candidato del justicialismo cordobés.

El sujeto político es un uno solo: José  Manuel De la Sota; pero si de enunciador se trata claramente hay dos construcciones marcadamente diferentes. Un progresivo alejamiento de De la Sota dio lugar a la resignificación del candidato que se asoma bajo la figura de José Manuel, un enunciador construido desde dos instancias centrales: el alejamiento de la política y el aprendizaje. Estos dos pilares dan significado al nuevo sujeto, que se alejó de la política bajo el sentido de la reflexión como forma de aprendizaje. La superación de la experiencia es la instancia que da fundamento y existencia al enunciador segundo, José Manuel, asociado a una campaña colorida, alegre y joven.

Pareciera entonces que el fin de la campaña es resignificar una figura que tiene bajo su nombre importantes claroscuros y cuestiones pendientes, que dejó en el tintero asuntos que, lejos de favorecer su imagen, la tiñen de un manto de dudas y cuestionamientos.  ¿Cuáles son esos claroscuros? Si me permiten, me quedo con dos de ellos:  La construcción de los nefastos barrios-ciudad que no responden a otra lógica que la siguiente: existen pobres, que estén, pero que no se vean, que no afeen la ciudad, que no instalen la inseguridad con su sola presencia.

El Código de Faltas y su permanente rechazo para derogarlo o modificarlo: el pobre no es sólo pobre, es sujeto peligroso. Joven y pobre, la combinación perfecta para el abuso policial.

En definitiva, José Manuel (que es De la Sota) es la vieja política camuflada de diferente. Es ese mismo que continúa siendo imbatible en el interior provincial a causa de la importante distribución de fondos para obras que realizó  durante su gestión y que, tiempo después, terminó siendo el sostén fundamental de su plataforma electoral. El interior poco conoce la esencia de su política, pues sólo vieron de él la abultada billetera que concedía billetes que daban respiro a las asfixiadas administraciones municipales del interior cordobés. En el interior está su bolsillo; en capital su política. En el interior está su éxito; en capital su fracaso.

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