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Archive for the ‘Malas Viejas’ Category

El periodismo, nuestra profesión mas hermosa

In Exclusivos, Malas Viejas, Prosas Propias on 7 junio, 2012 at 2:14 AM

Hoy es el Día del periodista en mi país. Por eso reflexiono, recuerdo y trato de concluir.

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Obra de Jose Bahamonde @ElJosedelaGente

Días atrás encontré a una colega que con apenas mas de veinte abriles renegaba de ser Periodista. Pero no era un simple berrinche sino mas bien una total desilusión con la profesión. La verdad que me alarmó, pero no como un padre o un adulto que no comprende a un joven sino desde el sentimiento mas puro de un par suyo y en este caso particular, compañero en una aventura profesional.

Seguramente sus reflexiones de periodismo – profesión – trabajo – realización, van mucho mas allá que un par de tweets y no pretendo tampoco decir algo solo agarrado de esas pocas palabras. Preferiría obviamente conversar un par de horas y entender o discutir lo que pensamos. Pero me animé y le escribí:

Para serte franco el periodismo, los medios y su gente son una mierda. Es así. Pocos se salvan y la mayoría elige salvar el bolsillo y no la profesión. Sabes bien que siempre hablamos con los colegas mas cercanos de ir en contra de eso que se ha instalado. Tu crisis personal es la crisis de todos los que amamos una profesión, no una carrera, no un trabajo, sino una profesión. Esto es: un saber hacer.

Yo siempre me veo como un contador de historias, ese me gustaría que sea mi título. Y mi primer examen fue quizás contarle una pelicula a mi madre cuando ella llegaba a la noche del trabajo. Me paraba al borde la mesa y hacía voces presentando los actores, le daba un abstract o sinopsis y terminaba con las frases o escenas mas vendedoras para convencerla de que la alquiláramos el fin de semana y la veamos juntos. Con suerte Papá llegaría de sus viajes y la podríamos compartir. En la mayoría de los casos, Papá no llegaba y lo que era un hermoso momento con Mamá viendo la pelicula a posterior se convertía en una espera interminable pegado a la ventana esperando que él llegase. Contar era bello, compartir era mas difícil y yo allí comprendí que la satisfacción no sería una directa consecuencia de lo que amaba hacer.

La vida de esta profesión es así. Somos así. Estamos hechos para contar historias, develar, cautivar, enamorar e invitar a una aventura o relato. Pero la desilusión es una constante, el dolor es casi una segunda inspiración y siempre nos faltará algo para lograr esa total satisfacción posterior.

Disfruto mucho sentarme a conversar con periodistas, aunque algunos pocas veces lo quieran y otros generosos lo acepten, siempre siento que me faltan horas para conversar con cada uno. Para conocerlos a fondo, para conocer sus gustos, miedos, intereses, historias y mostrar las mías. Es de lo que mas me lamento cada día cuando me voy a dormir. De estar soñando lo mismo que varios y que no estemos mas juntos. El día que los periodistas nos asumamos como un colectivo para construir sin egoísmos ni lógicas empresariales mezquinas de por medio, vamos a cambiar el mundo.

Actualmente es la profesión menos rentable, quizás la mas desprestigiada y condenada a caer en una trampa mercantil donde sin pactar con el poder político o económico, no se logran grandes cosas. Y me lo confirman periodistas que ven como bajan su investigación porque el diario premia al empresario que podría haber sido dañado; el productor al que no le dejan leer los mensajes de opiniones contrarias a las de la radio; el conductor que reniega de la falta de criterio y creatividad en su canal.

El periodismo en mi nunca morirá e invito a mis colegas mas grandes a convulsionar su espíritu. Vuelvan a ser indomables, renuncien a la comodidad, salten con los jóvenes a las aventuras libres de corporaciones. Eduquen, compartan, dialoguen, discutan, escriban. ¿Qué esperamos para recuperar la profesión mas hermosa del mundo? Finalmente le dije a esta colega desilusionada, dejá el periodismo pero no tu profesión. Escapemos del sistema, pero no del destino. Vamos a intentar ser soldados de lo que amamos y lograr algo juntos.

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Se cuestiona el cupo de ingreso en la Facultad de Medicina #Córdoba

In Malas Viejas on 13 marzo, 2012 at 2:15 PM

Como en tantas ocasiones en la Ciudad de Córdoba, los estudiantes se movilizan. En esta oportunidad un grupo estudiantil de la agrupación SUR Ciencias Médicas, acampa y protesta por los mecanismos de ingreso que estipula la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. Lo que se solicita es una audiencia con el decano de la Facultad, Gustavo Irico, y cuestionan el método de ingreso que obliga a los estudiantes a prepararse en costosas academias privadas. Aquí los elementos para seguir analizando la situación.

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IngresoMedicina.com dialogó con varias personas que acercaron sus comentarios por Facebook. Analía nos decía “lo que más les molesta a las autoridades, es hablar del cupo, casi te diría que es un tema tabú prohibido”. También otros presentes allí, explicaron sobre la situación dentro de la carrera, Gustavo nos comentó: “el problema no es que entren mas personas, mi viejo también estudió acá y podría explicarte cómo estaba en otras épocas, la cantidad de aulas que había y cómo se manejaba a casi 1500 chicos sin ningún problema” y luego agregó con indignación “hace un tiempo me vino a visitar y pasamos por el HNC y se deprimió por cómo lo encontro, está destruído”.

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Córdoba, 8 de Marzo de 2012

ACAMPE CONTRA EL CUPO 

EN MEDICINA

Luego del examen que se rinde el 8 y 9 de Marzo, más de 1300 estudiantes se quedaran afuera de la Universidad Pública. 

Son los 1900 que rinden el examen de ingreso a Medicina, para el que solo hay 550 lugares. Va a ser solo el final de una serie de trabas que se empecinan en dejar a los estudiantes afuera de los estudios superiores.

Es por eso que a partir de hoy, y hasta encontrar una respuesta a nuestros reclamos, desde el Movimiento Sur realizaremos un acampe en la Facultad de Medicina (Pabellón Perú de la Ciudad Universitaria) exigiendo cambiar una serie de disposiciones relacionadas con el ingreso a Medicina.

A más de 7 años de la implementación del “Cupo”, ha quedado demostrado que las razones por las que se implementó, fueron solo una cortina de humo. Es solo una política que excluye de la UNC a los sectores más desfavorecidos, un gran negocio de las academias privadas y como decimos en un comunicado anterior “… es la expresión más violenta de la vigencia del neoliberalismo en la universidad de nuestros días”.

Trabas burocráticas, desinformación, “curso de nivelación” que no se ajusta con los contenidos del examen, corrección poco transparente y no tener la posibilidad de revisar los exámenes es el cóctel que se suman al cupo, para restringir el acceso a la Universidad Pública.

Por ello exigimos:

  • Acuerdo para la eliminación del Cupo.
  • 200 lugares más para este año.
  • Una semana entre las instancias evaluativas.
  • Examen acorde a los contenidos dados en el curso de ingreso.
  • Criterios claros y transparentes de evaluación y corrección.
  • Veedores estudiantiles en la corrección.
  • Entrega del examen corregido y publicación de las notas.
  • Creación de un solo reglamento del ingreso que establezca todos los requisitos y condiciones aprobado por el consejo directivo.
  • Eliminación del requisito “certificado de promedio”
  • Informe sobre la administración del presupuesto de la Facultad.

Exigimos al decano Irico, la atención a nuestros reclamos. Mientras ello no suceda, no nos moveremos del Pabellón Perú.

+ Info

La espectacularización mediática, un crecimiento desmedido

In Malas Viejas on 12 diciembre, 2011 at 7:14 PM

Por Fabricio Cimatoribus

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La espectacularización de las noticias es un proceso que se viene gestando desde que el “relation” se comenzó a publicar en 1605, claro está en ese tiempo el termino era desconocido, esta antítesis (hoy común en los medio) existe desde tiempos inmemorables y muestra una dualidad que constantemente choca en los medios de hoy.

​La historia nos enseña el pasado y a la vez nos explica el presente y nos adelanta el futuro, por ello es propicio movilizar los ejemplos atrás en el tiempo, para entender la espectacularización de la noticia (término usado primordialmente en el periodismo) hace referencia a la explotación exhaustiva de una noticia utilizando recursos estilísticos como exageraciones o descontextualizar una frase a fin que esta sea más impactante a pesar que el contenido de la noticia sea superficial.

​Así las noticias tienden a exagerarse, no solo el contenido de las mismas sino la forma de comunicarla a fin que esta persista más tiempo en la opinión pública, aquí surge una duda ¿Qué impacta mas una buena noticia o una mala?

​Durante la revolución francesa existió un periodista que se especializo en este proceso, llamado Jean-Paul Marat, fundador del “L’Ami du peuple” (Amigo del pueblo) este periódico era una editorial que publicaba acerca de los “enemigos de la patria” es decir aquellos traidores a Francia y mediante diversos recursos literarios el diario se volvió el eje de la opinión pública aun cuando estaba constantemente cargado de malas noticias.

​Muchos casos como estos se leen hoy en día donde los medios mundiales generan una mayoría de malas noticias que opaca a las buenas, ¿hoy perdieron importancia las buenas noticias? El mundo del deporte no está ajena, este año River se volvió el caballito de venta de muchos medios basados en los contantes malos resultados, por ejemplo se hablo más de la primera derrota de River en la B nacional que de la seguidilla de triunfos a comienzo del campeonato, como así también en 2010 se habló más de los malos resultados de Boca que del último campeonato obtenido, ¿hasta qué punto las malas noticias impactan más en la opinión popular que las buenas? River genero más socios durante el descenso de categoría que en los últimos 3 años en primera.

​Siempre existen 2 caras, Boca genero a partir de los triunfos de 1998 en adelante un constante proceso de crecimiento en los socios del club a tal punto que hace tiempo que se cerró la posibilidad de asociarse a la institución xeneize y a pesar de los malos resultados en el último periodo previo al último campeonato la demanda de asociarse se mantuvo, claro está que a veces esta lógica choca con el pensamiento popular ya que en el futbol está el discurso “en las buenas y en las malas mucho mas” pero esto es desde la perspectiva del hincha.

​Mediáticamente tanto River como Boca generaron mayor debate en las malas campañas que en las buenas. Este fenómeno no solo se limita al deporte, ya que en la cobertura nacional a veces se da mayor importancia a sucesos malos como asesinatos, secuestros y demás que a situación de índole positiva como nacimientos múltiples, inauguraciones de edificios públicos, entre otras.
​Luego de leer esta pequeña columna quedan algunas preguntas para reflexionar ¿Qué impacta más un homicidio o la adopción de un niño? ¿El robo de un banco o la devolución de un maletín con dinero? Cual vende más tapas de diarios ¿el crecimiento del país o la crisis del mismo? Cual llama más la atención ¿Una buena crítica cinematográfica o el arresto de un actor? Cual escoge la gente ¿la foto de la hija de una famosa pareja o una foto de un paparazi comprometiendo a un famoso? ¿La unión de una pareja o el divorcio de la misma?

​Es una constante lucha por ver cual impacta más en la opinión pública, a mí entender y con la transformación de los medios en empresas periodísticas las malas noticias suelen vender más tapas, a tal punto que la crisis en Argentina del año 2001 llego a vender 57.000 periódicos cada 100.000 habitantes diferente a los 43.000 que se vendieron en 2006, siendo 2001 el pico máximo de diarios vendidos en los últimos 30 años, claro está, hoy la forma de leer los medios se ha modificado y digitalizado pero eso es materia de otra columna.

La muertes de Steve jobs genero más importancia en los medios que todas sus creaciones tecnológicas, la clasificación agónica del seleccionado argentino (gol de Palermo) en el mundial 2010 genero mayor impacto en la agenda mediática que la clasificación al mundial 2002 donde Argentina saco 12 puntos de diferencia con respecto al segundo.

Las notas negativas tienen mayor prioridad en los diarios que las positivas, un cuádruple asesinato resulta ser más importante que una persona que gana el premio Nobel de la paz, como así también el éxito de un libro es opacado con el fracaso de una película.

Que sucede en la sociedad para que esto se genere, claro está, para que algo tenga éxito, mediáticamente hablando, necesita instaurarse en la opinión pública sino tarde o temprano desaparece ¿la sociedad necesita del llamado “morbo” para interesarse en una columna de diario, una mujer desnuda vende más que un máster en literatura? O es al revés, ¿vivimos en una sociedad superficial?

La sociedad ha modificado sus preferencia a tal punto que se prefieren programas como “Gran Hermano” y “Showmatch” antes que aquellos que retratan la cultura como “Filosofía aquí y ahora”, hoy se prefiere leer una columna de chimentos a una de artes o filosofía, un libro de auto superación vende más que cualquier libro de historia, en internet la noticia del derrumbe de un edificio genera más visitas que la construcción de un monumento, a las fotos de famosos en situaciones comprometidas se les da mayor importancia que las 100 mejores fotos del mundo elegidas por national geographic.

Para finalizar, no quiero que se entienda esta columna como un llamado a eliminar las malas noticias, son necesarias para el correcto funcionamiento del mundo como así la posibilidad de saber qué es lo que no funciona en la sociedad, pero si la idea es mostrar un cambio particular en la demanda social y también una fuerte modificación en la agenda mediática, una tendencia que existió siempre pero que en los últimos años se acrecentó de forma desmedida.

Vende más una mala noticia, en la mayoría de los casos si, debería ser así, a mi parecer no, la opinión final siempre está en la sociedad y esta siempre marca la demanda ¿Qué le pasa a la sociedad?

Necesaria reflexión del periodismo argentino por la cobertura del “caso Candela Rodriguez”

In Derecho a Replica, Malas Viejas on 5 septiembre, 2011 at 12:46 PM

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) hace un llamado a la reflexión a los periodistas argentinos y a los medios de comunicación, en relación a la forma en que se realizó la cobertura noticiosa del denominado “Caso Candela Rodríguez”. Más allá de los hechos en sí, y de las responsabilidades materiales o intelectuales sobre la muerte de la menor que deriven de la investigación judicial, es importante que los periodistas hagamos un ejercicio de análisis autocrítico sobre nuestro trabajo cotidiano. La misma actitud deberían asumir las autoridades de los medios de comunicación.

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Es imperioso que en la cobertura de casos y temas policiales o de hechos vinculados con el delito los periodistas asumamos nuestro rol sin entrometernos o afectar el accionar policial y/o judicial. Eso no implica descuidar la importancia de la investigación periodística por fuera de las pistas oficiales.

La primicia no se puede transformarse en un valor en sí mismo y justificar cualquier cosa, como el avasallamiento a los familiares de una víctima, la intromisión en la escena de un crimen (con la posibilidad de contaminar pruebas) o la reproducción de supuestas pistas policiales no chequeadas de manera rigurosa.

Los periodistas debemos ser conscientes de que no toda la información que obtenemos de fuentes judiciales y policiales es publicable. Las hipótesis no confirmadas, los datos relacionados con la vida privada de familiares cuyo interés público no resulte evidente, los detalles macabros o las cuestiones que puedan perjudicar la investigación deben ser manejados con la discreción y la prudencia que la ética profesional y la vigencia de las leyes exigen.

Es imperativo también que el periodismo televisivo reflexione especialmente sobre la cobertura del caso Candela Rodríguez. Ha sido notable -como en otras ocasiones- la manera en que los segmentos informativos y los canales de noticias sostuvieron el tema en su agenda noticiosa más allá de las novedades reales que aportaba la investigación policial, e inclusive transformando al caso en una suerte de show permanente.

Sería importante en el mismo sentido repensar la utilización de la información del rating como un elemento decisivo en la construcción de la agenda noticiosa televisiva. Y en particular intentar abolir el uso del denominado “minuto a minuto” en los segmentos informativos.

Los mismos principios deben ser atendidos en los contenidos volcados sobre la plataforma digital, cuya instantaneidad no la exime de un tratamiento riguroso en este tipo de casos. La velocidad de publicación no significa pasar por alto los estándares de chequeo y control de calidad de lo que se difunde.

La dimensión ética de la información debería ser la base de la tarea de informar, considerando la importancia que tiene para los ciudadanos. Hasta que los medios y sus periodistas no asumamos ese desafío será muy difícil que comprendamos, asumamos y nos concienticemos sobre la responsabilidad social que implica el manejo de la información como bien social.

FOPEA es una asociación profesional de periodistas, que desde su origen promueve la asunción de códigos de ética y parámetros de calidad profesional periodísticos por parte de los medios de comunicación, como un paso elemental para que la sociedad reciba una información plural, rigurosa y precisa. Ante la ausencia de esta clase de documentos en las redacciones, los integrantes de FOPEA elaboramos un código para que los periodistas y medios de todo el país lo utilicen o creen el suyo propio http://www.fopea.org/Etica/Codigo_de_Etica

En lo específico de la cobertura de casos vinculados con el Poder Judicial, hemos elaborado un documento específico (ver http://bit.ly/p2egSG), con recomendaciones y principios básicos. La premisa de FOPEA en la materia apunta a la autorregulación de los propios medios y de los periodistas, sin ningún tipo de imposición de los poderes ajenos a ellos.

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A modo de recomendaciones en base a la propia experiencia en estos casos, los parámetros éticos que deberían conducir las conductas de periodistas y medios en estas circunstancias, como también de diferentes antecedentes que existieron en la Argentina y otros lugares del mundo, desde FOPEA aconsejamos:

• Ninguna noticia justifica poner en riesgo una vida. En las coberturas periodísticas de tomas de rehenes, el periodista no obstaculizará la tarea policial y judicial, y dejará que exclusivamente los funcionarios públicos se ocupen de resolver la situación.

• Los periodistas no aplican métodos propios de los servicios de inteligencia para obtener información. El uso de procedimientos no convencionales para lograr datos u obtener testimonios puede ser considerado sólo cuando se viera involucrado un bien o valor público. Nunca debe afectarse con ese fin la intimidad de las personas.

• El periodista debe respetar la privacidad de las personas. Sólo cuando se viera afectado un bien o valor público por un aspecto relacionado con la intimidad de una persona, puede prevalecer el derecho a la información de los ciudadanos por sobre la privacidad de un particular.

• En toda información debe respetarse el principio constitucional de inocencia de cualquier persona mientras una culpabilidad no hubiera sido probada judicialmente. Los pronunciamientos de las fuentes policiales no son suficientes para determinar culpas ni siquiera cuando tienen la forma de comunicados oficiales.

• En el caso de que víctimas de tragedias o incidentes, o sus familiares y allegados, prefirieran no exponerse a la prensa, debe respetarse su posición y evitar difundir imágenes o sonido del momento en el que rehúsan la requisitoria periodística.

• No deben publicarse los nombres de víctimas de delitos sexuales, a menos que se cuente con su consentimiento explícito.

• En ningún caso deben consignarse los nombres e imágenes de niños o adolescentes involucrados en actos criminales, ni siquiera por su nombre de pila, alias o apodo.

• Conociendo los antecedentes en la cobertura de temas vinculados al delito donde las fuerzas policiales dieron versiones erróneas o distorsionadas sobre el hecho investigado, intentar diversificar las fuentes de información y priorizar las fuentes judiciales.

• No dar difusión a informaciones que no puedan ser chequeadas al menos por dos fuentes independientes entre sí y tratar de minimizar la utilización de fuentes que no puedan ser identificadas.

• Consultar a las autoridades pertinentes y a los organismos responsables de la búsqueda de niños y/o adolescentes sobre si es recomendable en el caso específico dar difusión a la imagen de la víctima.

• Consultar a especialistas idóneos y no al primero que aparezca con intención de hablar públicamente de un hecho que desconoce en manera directa. Es común que en el fragor de encontrar especialistas dispuestos a hablar, aparezcan en los medios peritos, abogados o ex policías con un largo prontuario de irregularidades. Eso suele dañar la rigurosidad de la información que se requiere en hechos tan graves y de semejante sensibilidad pública.

• Facilitar los canales de información adecuados para volcar cualquier tipo de dato que pueda colaborar con la investigación judicial del caso.

• Nunca priorizar la primicia a la vida de una persona.

• No adelantar los pasos judiciales de manera que se pudiera poner sobre aviso a los delincuentes que intervienen en el hecho.

• Y, sobre todo, entender siempre que las víctimas son víctimas y los victimarios, victimarios. Con toda la responsabilidad que eso significa a la hora de informar a la ciudadanía y de no re-victimizar a quienes han sufrido un hecho de estas características.

Foro de Periodismo Argentino
Lunes 5 de septiembre de 2011

Razones para un mundo mejor.. ¿Con o sin Coca Cola?

In Malas Viejas on 30 mayo, 2011 at 10:00 AM

Millones de personas han publicado en sus muros de Facebook o compartido en Twitter la publicidad de Coca Cola en la que se insiste en que “Hay Razones Para Creer En Un Mundo Mejor“. Es difícil esquivar los virales que se generan en Internet y mucho más aún cuando estás mucho tiempo en las redes sociales. La gente se entusiasma con la canción, quizás realmente cree en el mensaje o simplemente se vincula con una de las marcas más grandes del mundo.

El caso es que cada vez que vi esta publicidad, pensé en cuando llegarían las miradas críticas sobre una marca como Coca Cola que induce a creer en ella como marca sumamente limpia, más allá que no lo diga explícitamente, cuando al menos genera sospechas. No acuso a la marca, porque además conozco ciertas acciones con las que Coke pretende ser más sustentable, solo me refiero acá que no voy a comprar el concepto.

¿El mundo será mejor con Coca Cola o sería mejor si sus industrias no existieran? Ustedes decidan.

Y finalmente una mirada totalmente pesimista (y discutible) que llega desde Colombia.

Vía Danilo Tonti / Nelson Lastiri

Así lo viví yo, el mayor terremoto de la historia de Japón

In Malas Viejas on 12 marzo, 2011 at 12:27 PM
Parte 1

Por Héctor García Puigcerver

Desde Tokio, Japón

Trabajo en la planta 11 de un edificio de 12 plantas construído por Shimizu Corporation en el 2009, se supone que está preparando para resistir temblores muy fuertes. Shimizu Corporation es uno de los líderes mundiales en construcciones resistentes a terremotos.

Estábamos en una sala de reuniones en la planta 11, normalmente terminamos la reunión semanal de los viernes a las 15:00, pero ayer a las 14:40 ya habíamos acabado. Vuelvo con el ordenador a mi puesto que está junto las paredes acristaladas con estas vistas a todo Tokio

Me siento mirando hacia la inmensidad de Tokio tomándome un respiro después de la reunión. De repente noto como que me mareo, pero no soy yo, nos estamos moviendo, es un terremoto. Mi silla se empieza a mover poco a poco, suavemente. Miro hacia atrás y los monitores y escritorios de todos se mueven. No nos asustamos, se supone que estamos acostumbrados los terremotos, todos esperamos a que pare. Normalmente después de unos momentos de meneo todo vuelve a la normalidad. Pero esta vez después de unos 30 segundos de temblor suave, la cosa se empieza a poner más fea.

Vuelvo a mirar hacia fuera, los rascacielos frente a mi vibran. Las antenas y cables de mueven violentamente. Todo Tokio se zarandea frente a mi. En vez de parar, la fuerza del seísmo empieza a incrementar. Las cortinas golpean violentamente las ventanas. Los libros de mi escritorio se caen, mi monitor también, los cajones de las mesas de mi alrededor se abren solos. Me empiezo a asustar de verdad. De repente me doy cuenta que todos mis compañeros están escondidos debajo de sus mesas excepto nuestro vicepresidente que está de pie y nos dice con una sonrisa forzada: “Tranquilos, este edificio utiliza la última tecnología de Shimizu Corporation”. No me tranquilizan nada sus palabras y no se porqué (Seguramente los nervios) me pongo de pie como él, me agarro con fuerza a mi escritorio.

El edificio lleva unos dos minutos moviéndose, el temblor se calma un poco durante unos instantes y aprovecho para salir corriendo al lounge (sala de estar) que está más cerca de las escaleras de emergencia. Nadie se mueve excepto yo, todos están debajo de sus mesas excepto el vicepresidente que sigue de pie agarrando el monitor de su ordenador. Por el camino salto por encima de dos estanterías que se han caído, dejando libros esparcidos por todos lados.

Llego al lounge (Sala de estar) donde también hay mesas y compañeros escondidos debajo de ellas. Me quedo parado de pie y siento como otra vez viene un temblor enorme, el edificio se mueve como un flan. Esta vez no me puedo mantener de pie, la fuerza del terremoto puede conmigo, no solo se mueve de lado a lado, también se mueve todo de ¡arriba hacia abajo! mis pies pierden contacto con el suelo, me siento impotente, siento pánico, siento en mi piel el poderío de nuestro planeta.

Veo las piernas de una compañera de trabajo que me gustaba hace tiempo, está escondida bajo una mesa. Mi instinto o quizás el miedo, me hace tirarme al suelo junto a ella. Ella me ve llegar, con una mano me agarra la pierna con fuerza, con la otra atrapa mi mano izquierda. Siento cierta seguridad al sentir el calor de sus manos, pero dura poco. Nos miramos a los ojos. Sus ojos brillan intensamente, su cara está más blanca de lo normal. En ese momento los dos pensamos “esto es el final”. Nos agarramos con más fuerza, la abrazo, se me cierran los ojos del miedo, cada segundo se hacen eterno, llega el remate final. Nos meneamos como si estuviéramos en una montaña rusa. Incluso sentados en el suelo la vibración del edificio nos arrastra por los suelos. Ruido de libros y cosas cayendo, el agua de la pecera salta por los aires llegando a mojar incluso el techo.

Pasó lo peor, se calmó el temblor más fuerte, pero el terremoto continúa, el agua de la pecera corre por el suelo de toda la sala mojando libros que se han caído de las estanterías, todo el edificio se sigue moviendo pero cada vez menos. Abrimos los ojos, nos miramos fijamente otra vez y sonreímos. Pero al mismo tiempo que sonrío se me caen dos lágrimas. Me tiemblan las manos y la mandíbula, no lo puedo controlar. Ella está más calmada que yo, me tranquiliza diciendo que ya ha pasado lo peor, que estamos bien. Respiro hondo, me acaricia la cara con sus manos dedicándome una sonrisa de oreja a oreja. Me calmo y pienso: “Nosotros, la humanidad somos algo débil y efímero en este Universo” y ella me dice: “Pensé que iba a morir aquí contigo, no se porqué, pero sentí paz en mi interior”. Se me escapan otras dos lágrimas.

La lucha simbólica por Luciano Arruga, desaparecido en democracia

In Malas Viejas on 3 febrero, 2011 at 1:19 PM

Se dice que la Justicia ampara a la policía bonaerense y que por eso la causa nunca avanzó. Se habla de testigos amenazados y que no son protegidos. Aquí la historia de Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, desaparecido en democracia. Excelente nota de Sandra Meyer.

Si Luciano Arruga se transformó en bandera del reclamo contra la represión policial e institucional, su hermana Vanesa Orieta es, sin duda, su abanderada. Dos años pasaron desde que apareció en la redacción con la denuncia desesperada de la desaparición de este joven de 16 años, que había sido visto por última vez moribundo en el destacamento policial de Lomas del Mirador. Vanesa lleva ahora el pelo muy corto y ya no viste el trajecito-uniforme de la empresa en la que trabajaba.

Por estas horas su teléfono no para de sonar, protagoniza entrevistas, homenajes y actos varios por Luciano, donde habla del gatillo fácil y del reclutamiento policial de menores para delinquir. Sigue estudiando sociología y espera recibirse, aunque dice sentirse “desencantada y agotada del discurso armado de la universidad”.

Afirmó que los testigos clave del caso están amenazados y que los policías implicados están libres, sin imputación. Y describió cómo transformó el dolor en acción, la solidaridad que recibe, el trabajo barrial que armaron en la casa donde vivía Arruga para proteger a los pibes de la policía y las permanentes amenazas a su entorno.

–¿Nunca apareció el cuerpo de Luciano? ¿Ni siquiera rastros?

–Hubo peritajes con perros que dieron positivo. Hay dos testigos que lo vieron en la comisaría octava, el día que desaparece, que cuentan cómo fue golpeado toda la noche. Dejó huellas y por eso seguimos el camino de la sospecha que involucra a la policía del destacamento de Lomas del Mirador. No estábamos errados, la Justicia sigue la misma línea, pero aun así no encontró el cuerpo de Lu y continúa como un desaparecido en democracia.

–En el segundo aniversario de su desaparición, el caso de su hermano parece haberse transformado en un símbolo.

–Hay una problemática, un chico de un barrio pobre muere víctima del gatillo fácil, no es algo aislado, un policía loco, una manzana podrida. Nos acercamos a quienes también sufrieron desidia social, política y judicial, lo que nos ubica como grupo social. Somos personas pobres que tenemos que pelearla todos los días, y vamos perdiendo a nuestros familiares de las formas más violentas. Nos unimos desde el dolor para transformar eso en esperanza y seguir luchando. La actividad del 29 (recitales y actos en Lomas del Mirador) fue un espacio donde diferentes expresiones artísticas denunciaron lo mismo que nosotros, con referentes de derechos humanos, de partidos de izquierda, de familiares. Cuando no hay respuesta del poder político o judicial tenés que ganar la calle.

–¿Qué los une?

–Somos víctimas de la represión policial e institucional. Hoy la imagen de Luciano está en muchos lugares de denuncia y de lucha. El caso de Luciano tiene el agravante de que se trata de una desaparición forzada, pero lo que le pasó a mi hermano les pasa a un montón de jóvenes pobres de la villa, discriminados y criminalizados por dónde viven, cómo visten y su color de piel, que terminan siendo víctimas de la violencia policial. Con Luciano la policía perfeccionó su método: mató dentro de una comisaría a un chico de 16 años a los golpes y ocultó su cuerpo. Y la Justicia ampara esto, la causa estuvo paralizada los primeros 45 días, se perdieron pruebas que quizá nos hubieran permitido encontrar su cuerpo.

–¿En la causa no hay ningún resultado?

–No logramos que sean procesados los ocho policías implicados, siguen en funciones y están como testigos en la causa, que aún sigue caratulada como averiguación de paradero. Es grosero lo que ocurre, la Justicia busca apagarte, que no tengas fuerzas. Y esto sólo va a cambiar con la movilización. La sociedad sólo mira y los familiares quedan desamparados, enfermos y tristes peleando contra algo enorme como el aparato judicial.

–¿Así quedó su familia?

–No, encontramos mucho apoyo y gente solidaria, estamos rodeados de amigos y de hermanos. Y para transformar el dolor armamos una actividad en el barrio, en la casa de mi mamá empezamos a dar apoyo escolar, un espacio de contención para que los chicos vayan a pintar, a escuchar música, a aprender algo que les cueste en la escuela. Es en homenaje a Luciano y para el barrio 12 de Octubre, para que no vuelvan a aparecer grupos de policías cooptando pibes para mandarlos a robar, para que la gente empiece a participar, por eso vamos casa por casa para decirles que hay que hacer algo para que lo que le pasó a Luciano no les pase a sus hijos. Los chicos me cargan de otra energía, son muy alegres. Es solidaridad mutua, ellos nos hacen sentir menos tristes y nosotros les entregamos lo que podemos. Mucha gente se acercó conmovida y se desprendió de cosas. Una banda de rock de nuestra zona nos ayudó a transformar la casilla de mi mamá de una casa de material, con el baño que no tenía.

–¿Hubo testigos amenazados?

–Las amenazas son constantes. Una amiga sufrió la más grave, se la llevaron detenida mientras estaba volanteando con info de Luciano. Tocó mi puerta de madrugada, a mediados del año pasado, con un ataque de nervios, las muñecas lastimadas y golpes en el cuerpo. Quisieron obligarla a sacarse la ropa con varios policías alrededor, le pidieron plata para dejarla ir, le ofrecieron seguridad a cambio de estar con uno de ellos. Se denunció, pero es perder el tiempo ver un fiscal. A nosotros nos siguen en forma constante, un día quisieron entrar a casa de mi mamá y mis hermanos estaban sosteniendo la puerta. No entraron pero quieren generar miedo. Pretenden sacarte de tu eje, su odio es que seguimos en pie y denunciando.

–¿Y los testigos clave?

–Eran presos que siguen detenidos, han sufrido amenazas y la están pasando muy mal porque no tienen protección. Si realmente al ministro de Justicia y de Seguridad le interesara el caso los habrían protegido.

–¿Policías habían intentado reclutar a Luciano para cometer delitos?

–Nos contó que un grupo de policías que cometía delitos con jóvenes en el barrio intentó sumarlo diciéndole que iba a poder llevar plata a su casa. Luciano dijo que no y comenzaron a pararlo, le decían “vas a terminar en un zanjón” o “negro de mierda, tenés los días contados”. Lo detuvieron varias veces cuando estaba con su carrito de cartones o con los amigos. Las tres comisarías de la zona tuvieron roces con mi hermano. Ese 31 de enero lo empezamos a buscar y la sospecha surgió de inmediato. Luciano no tenía adicciones ni problemas con la familia. Las primeras palabras de los vecinos fueron “vimos cómo la policía paraba a un chico parecido a tu hermano cerca de la plaza”, a dos cuadras de la casa de mi mamá. Cuando fuimos al destacamento con cara de nada nos dijeron que no estaba ahí.

–¿Cuándo tuvieron la información contraria?

–A los 45 días se acercó una persona del barrio y me dijo que a Luciano lo habían detenido y golpeado, y que esta persona por la que él hablaba lo había visto casi muerto en el destacamento. Recién ahí se empezó a investigar a la policía, pero los implicados nunca estuvieron procesados.

–A veces las víctimas son ensuciadas. Se dijo que Luciano vendía droga para el padre o con él. ¿Quiere responder algo?

–Luciano fue abandonado desde muy chiquito por el padre, que vive en Córdoba y nunca se hizo cargo. Lu ni vendía ni tomaba droga. Pero el que dice eso avala que a un chico se lo haga desaparecer por vender droga en un barrio. Es muy grave.

–¿En estos dos años fueron recibidos por las autoridades?

–Me encantaría que nos reciba la Presidenta, y lo pedimos. Pero antes queremos que nos reciba el gobernador, que nos hizo esperar tres horas y luego nos derivó al ministro (Ricardo) Casal y a (el ex ministro de Seguridad Carlos) Stornelli. Y encima tuvimos que soportar que Stornelli nos gritara porque se sentía muy ofendido de que nosotros dijéramos que la policía manda a robar a los chicos del conurbano, que no iba a soportar esas mentiras. La reunión se tuvo que levantar, le gritó también a uno de nuestros abogados. Casal trató de relajar, pero todo fue patético. No están interesados en resolver esta problemática, los ves pidiendo más policía o bajar la edad de imputabilidad. La gente tiene sus derechos básicos violentados desde que nace, y encima la persigue la policía.

–El caso de Luciano visibilizó el reclutamiento de menores por parte de la policía para delinquir. ¿Hubo algún cambio?

–No, porque hay un profundo temor a meterse con la Bonaerense, nadie quiere tocarla, es una mafia con poder propio. Nos podemos cansar de enumerar delitos en los que participa la policía y todo eso se fue naturalizando. Nos reímos al decir que el gordo de la poli le pide plata al de la pizzería, y eso no es ni liviano ni simpático, así empezó todo. Acá no hay loquitos sueltos que cometen errores, son grupos organizados al servicio del delito, y un poder político que mira para otro lado.

–En lo personal, ¿cómo la cambió todo esto?

–Me aferro menos a las cosas materiales, quiero que la educación llegue adonde no está. Tengo ganas de dar vuelta todo, me siento con mucha fuerza. Estoy acompañada por gente que siente esta misma locura. Antes iba si había una causa justa pero no militaba. Hoy me convoca la causa de mi hermano y la de todos los chicos de los barrios que sufren la violencia de la policía. La causa de Luciano tiene que convertirse en una lucha simbólica.

 

Fuente: Página / 12

Natascha Kampusch, la vida después del infierno

In Malas Viejas on 2 febrero, 2011 at 9:22 AM

Antes de acudir a la cita con Natascha Kampusch, de 22 años, su asesor nos pide que la llamemos Frau Kampusch (señora Kampusch). Porque ella está cansada de que banalicen su nombre; que se abuse de ese “Natascha” tan familiar y sonoro, como si ella fuera aún el juguete que en verdad fue en manos de Wolfgang Priklopil (1962), el hombre que la secuestró el 2 de marzo de 1998, cuando tenía 10 años, y la mantuvo presa hasta el 23 de agosto de 2006. Ese día, siendo ya mayor de edad, ella reunió la fuerza suficiente para escapar del influjo de aquel al que debía llamar “maestro”, al que debía obedecer y servir; un “paranoico de rostro delicado” que la maltrató y la hizo protagonista de una película que solo existía en el “mundo enfermo de su mente”.

Ese día, abrió la verja de la casa donde estaba encerrada, anduvo los 30 metros que hay (los contamos luego uno a uno) hasta la esquina, y corrió pidiendo ayuda. “¡No me pises el césped!”, le gritó una vecina desde una ventana antes de llamar a la policía. Los agentes no daban crédito. Al descubierto quedaba su ineficiencia de años. Y él, el secuestrador, al volar su presa, se quedó perdido: se suicidó arrojándose al tren.

El ‘caso Kampusch’ es eso, “el caso Kampusch”; solo tiene una versión, una víctima, una protagonista: ella. No podía haber mejor argumento para un libro. El drama de su vida. Una mala jugada del destino. La historia llena de enigmas y soliloquios de una mujer encerrada en una mazmorra. Digna de un clásico. El libro se ha publicado en otros países (en 30 lenguas). Y ahora, en español, lo edita Aguilar. 3.096 días, lo ha titulado, los mismos que duró su cautiverio.

“No se puede conseguir amor a la fuerza”, nos dirá dentro de un rato Natascha Kampusch sentada en un ático del monumental centro de Viena. “Nunca”. Ella, más que otros, lo sabe a ciencia cierta.

Frau Kampusch es baja, rellenita, rubia de pelo lacio y ojos claros inquietantes, porque no se posan en el otro o lo hacen tarde (hasta que confía); aspecto de adolescente corriente en la zona. Ha llegado tarde a la cita. Su asesor aclara: “Tiene aún dificultades con el tiempo. Quiere sentirse libre en todo y también en eso”. Entra tímida, saluda con gestos infantiles de sus manos y se pierde en la cabina de la maquilladora, asunto que considera básico para las fotos: “Tengo la piel transparente, se ven los defectos…”, se disculpa. Si los tiene, nada destacable. Solo ese descontento con su físico que hasta afecta a su condición femenina. “Con mi cuerpo no me siento nada bien. Me gustaría ser un poco más grande, fuerte, masculina. Como hombre se tienen menos problemas físicos… y se pueden hacer más cosas”. ¿No serán los kilos? “Pues sí”, contesta. Hace muecas constantes Frau Kampusch cuando habla; cierra y abre sus ojos, los pone en blanco y los alza hacia el cielo… Y según ese catálogo de expresiones, puede parecer muy mayor o muy niña. Temíamos que fuera distante y fría, pero es camaleónica. A veces tierna, divertida o sarcástica; otras, muy crítica y dolida. Siempre consciente, ojo avizor. Años de entrenamiento. ¿Una pregunta delicada? La ignora. A otra cosa.

Luce hoy un vestido rojo escotado y chaqueta de lana, botas y medias negras. Femenina. Prendas hasta hace nada prohibidas para ella cuando, obligada, debía usar los jerséis y pantalones del secuestrador; él mismo le compraba lo necesario, hasta las compresas, y le cortaba el pelo, porque sí o por castigo… Ahora se arregla, posa como una estrella. Soñaba con ello en su infancia. Una fama triste la de esta austriaca. “Célebre por ser víctima de un delito”. Pensamiento instantáneo y colectivo al leer esto: “Pobre niña”. Pensamiento crítico de Frau Kampusch: “El interés que se muestra por una víctima es engañoso. Se siente afecto por la víctima solo cuando uno se puede sentir por encima de ella. Ya en la primeras cartas que recibí me llegaron docenas de acosadores, cartas de amor, proposiciones de matrimonio y perversas cartas anónimas”. Se negó y se niega a representar ese papel, a llevar un sello en la frente que diga: víctima, niña rota… A producir lástima. No. Natascha es una superviviente. Nada tonta…

¿Cómo es un día normal ahora para ella, exceptuando la promoción del libro? “En terapia”, responde, tan bajito que es a veces imposible seguirla. ¿Y va bien? “Bueno, la mayoría de gente se trata por problemas de pareja, con sus padres… Yo puedo acumular 24 distintos”. Claro. ¿Cuánto horror pasado queda aún en ella? “Todo”. Cientos de efectos colaterales: sueños de la vida fuera que la mantuvieron con vida dentro y pesadillas de dentro que la intranquilizan fuera; claustrofobia, agorafobia, resignación, culpabilidad, ser víctima y creer merecerlo, huellas de la tortura psicológica y física que él le infligió, el miedo a que la abandonara o a volver al mundo real… Absurdo pedirle ejemplos de daños y perjuicios a alguien que ha crecido sujeta a un adulto extraño por la fuerza y convencida de haber sido olvidada por su familia. “No han pagado el rescate”, le dijo Priklopil desde el principio. “No te quieren, no vienen a por ti, solo me tienes a mí…”. Una cantinela cruel. Paralizante. Mortal para los débiles, una invitación al suicidio. “Ya no tienes familia… Ahora soy yo todo para ti… Me perteneces. Yo te he creado”. Ocho años y medio así. Hasta atreverse a decirle al secuestrador a la cara: “Te estoy agradecida por no haberme matado y por haber cuidado tan bien de mí… pero no me puedes obligar a vivir contigo. Soy una persona independiente… O me matas o me dejas libre”. Un largo trecho.

3.096 días con sus noches prisionera en el sótano de una casa con jardín. La misma casa que hemos ido a buscar por la mañana, con la primera luz del día, en Strasshof, afueras de Viena, después de atravesar fábricas, urbanizaciones, centros comerciales y llanuras nevadas acompañados de decenas de camiones de Europa del Este; de pasar por la Rennbahnsiedlung, la urbanización de trabajadores donde Natascha vivía, o Süssenbrunn, donde se alzaba el hogar de su abuela y la panadería que sus padres regentaban. “Puntos de referencia de mi infancia”. La tienda aún existe. Muy precaria. Por allí corría ella. Entramos. Una pareja despacha salchichas, chocolate, conservas… La dependienta podría ser su madre o hermana. Les preguntamos. Desconfían. Todo el mundo aquí sabe de qué hablamos. “Se la hemos alquilado a su familia”.

La vivienda con zulo del albañil y ex ingeniero Priklopil (se ignora por qué lo construyó: ¿lo tenía planeado, lo había usado antes, era un búnker antinuclear?) se encuentra en Heinestrasse, 60. Chalets vallados con piscina y barbacoa, casetas de madera para la horticultura y bosque apetecible alrededor. Un rincón como hay a miles en el mundo urbanizado. Dentro de la parcela se ven aperos, el césped descuidado, las coníferas muy crecidas… La casa tiene fachada amarilla, ventanas y puerta del garaje cerradas; dentro se intuyen habitaciones vacías, secretos entre sus muros… Uno, dos, tres pasos hacia la Blaselgasse por donde huyó… Un imán para la imaginación. Cuesta creer que en este entorno alguien pudiera retener a otro ser humano. A una niña. Y nadie se enterara. Cada uno en su casa y Dios en la de todos, una suerte deRevolutionary Road a la austriaca. “Gente que nace, muere, tiene jardín, y en tanto en cuanto eso se mantenga estable, todo está bien”, sentenciará luego Frau Kampusch. Lo que viene a decir que cualquiera de nosotros puede callar. Y hacer lo mismo.

¿Que será de esta mansión de los horrores? “Se derribará”, afirmará ella. Pero no la ha comprado, como dicen, sino que se la “han asignado”. Sucedió que tras su “autoliberación” (insiste en el concepto: la policía nunca la encontró), la casa fue asaltada por curiosos: “Todos querían sentir el escalofrío del terror. A mí me parecía horrible que un perverso admirador del secuestrador pudiera adquirirla… Por eso me ocupé de que me fuera adjudicada como indemnización”. Así la ha quitado de “la circulación”.

El taxista turco que nos trae también sabe, mira y opina: “Esta zona es cara”. Y crece. Se construye mucho. Enfrente de la casa-prisión hay otra vivienda, moderna, con columpios y pelotas; viven niños felices en este entorno… Y eso era Natascha Kampusch cuando Priklopil la agarró en la calle Melangasse cerca de su escuela, la subió a su furgoneta para apropiársela y la trajo hasta aquí: una muchacha soñadora, aunque insegura, falta de autoestima, hija de padres separados, un panadero juerguista y una costurera que odiaba la sensiblería y no se permitía debilidad alguna. “Los indios no conocen el dolor’, era su lema. Mi madre no imaginaba que eso me haría fuerte, me ayudaría a salvar la vida”.

Natascha sabía ya entonces de redes de pederastia (hubo varios casos en los noventa). Los expertos aconsejaban en los noticiarios: no oponer resistencia, hablar… Ella lo hizo. Sufrió una regresión. Se hizo niña; la niña querida del secuestrador. En su mazmorra, él le leía cuentos (La princesa y el guisante fue el primero), jugaban a las damas, la bañaba, le bajó un ordenador… Se convirtió en el único adulto capaz de tomar decisiones por ella. El que da comida y la quita. El dueño. ¿Cómo cree que pudo él hacer algo así? le preguntamos, mientras ella bebe té y se recoloca las medias. “Él intentaba vengarse del mundo… No pensó en mí, ni en mi familia, ni en mis compañeros de clase que tendrían miedo durante años…”. No sabía pensar en otros. Un asocial. Ella intentaba convencerle del error. Le decía: “No puede ser esto’, pero él creía tener derecho sobre mí… Muchos hombres se saben dueños de las mujeres. Y él quería construirse una a su antojo…”. Un animal con princesa en su guarida.

Imposible imaginarla allá abajo. 270×180×240 medía el zulo. Once metros cúbicos de aire agobiante. Su cuerpo frágil encajado entre la cama, la ropa, el despertador, la radio, una tele, bombillas, la Barbie… Allí esperando, una hora, dos, tres, un día entero, a que se abriera una puerta. Hablando sola. “Solo existía una persona que podía salvarme de la agobiante soledad: la misma que me había impuesto esa soledad”. Qué paradoja. Toc, toc, toc, cuenta que se oía dentro el extractor, cada segundo.

Dos años estuvo Natascha en la mazmorra de Strasshof sin ver el sol. Luego, poco a poco, atada o vigilada, él la dejó subir a una planta, luego a la otra, luego la llevó a dormir en su cama atada con bridas; luego la dejó salir al jardín, luego a comprar en coche por la zona… Y cuando ella creció y empezó a acumular coraje, a rebelarse, él, vulnerable, reforzó sus métodos de acoso mediante torturas y palizas, le retiraba la comida o las salidas del zulo, la dejaba abandonada hasta que ella cedía presa del pánico a morir de hambre en ese agujero. Enterrada viva. “Mi mayor espanto”.

Y si su historia dentro es brutal, también lo fue el impacto que causó fuera al escapar. “Los fotógrafos trepaban a los árboles para hacerme la primera foto… apareció mi zulo en los periódicos. La puerta de hormigón estaba abierta. Las pocas pero valiosas pertenencias que tenía, mis diarios y mi par de vestidos aparecieron revueltos sin piedad… vi cómo mi pequeña vida privada, tanto tiempo oculta, saltaba a las portadas… dos semanas después decidí poner fin a las especulaciones y contar mi historia por mí misma”. Concedió tres entrevistas, a la televisión austriaca ORF, al diario Kronen Zeitung y a la revista News. Quería mitigar la expectación. El efecto fue contrario. Carne fresca para los tabloides que ya nunca la dejaron en paz. “La gente quería convertirme en figura pública, y muchos me trataban y lo siguen haciendo como si fueran conocidos míos…”. Todo fue muy rápido. Un día en el zulo, al otro en las revistas, al siguiente presentando un show en televisión (que duró tres entregas).

A Frau Kampusch le ofrecieron cambiarse de identidad. Y se negó. “Me había enfrentado a toda la basura psíquica y a las oscuras fantasías de Priklopil, no me había dejado vencer… y solo se quería ver en mí eso: una persona rota que nunca más va a levantar cabeza, que siempre va a depender de la ayuda de los demás. Cuando me negué a llevar ese estigma el resto de mi vida cambiaron las cosas”. Llovieron las críticas: era una desagradecida, quería sacar provecho, se había hecho millonaria con las entrevistas… “Lo que peor se llevó fue que no condenara al secuestrador”. Pero ella le había perdonado. “Si no, no habría sobrevivido”. Así que fue y es objeto de mofa: grupos en redes sociales que piden su vuelta al zulo, canciones o chistes que la citan de mal modo… Sobre la crueldad de la sociedad (especialmente la suya) sabe ya bastante Frau Kampusch. “Poco a poco me di cuenta de que había caído en una nueva prisión”. La voracidad de la opinión pública. Y además, la investigación policial sigue tan viva como la expectación sobre su persona. Agentes y jueces siguen dándole vueltas al caso (los muchos errores cometidos, las pistas no seguidas, si el raptor actuó solo o trabajaba para una red de pederastia aún oculta y hasta con implicaciones políticas); una patata caliente hasta con un reciente suicidio de investigador incluido.

Cuatro años ha tardado Natascha Kampusch en poner en papel toda su historia con la ayuda de dos periodistas, Heike Gronemeier y Corinna Milborn. “El libro está sirviendo para que se me entienda mejor”, dice. “Es la historia de una luchadora”, opina Milborn. “Nunca dejó de soñar con la libertad”. Nunca se abandonó. Los psicólogos que la trataron siempre admiraron su formación: se mantuvo activa en el zulo, nunca perdió la curiosidad, leyó, vio cine, estudió, sabía de política, cultura… “Yo seguía la radio, estaba informada, pero aún así, al salir, vi el mundo algo cambiado. Por ejemplo, de repente todos tenían dos móviles, y ordenadores por todas partes…”. Este libro es punto final. Y punto de partida (el productor alemán, Bernd Eichinger, el de El hundimiento, fallecido el pasado día 24, ha dejado en marcha una película); recoge todo lo que quería contar: “Deseaba aclarar malentendidos: por qué no había huido antes, por qué no acusé al secuestrador, o dar mi respuesta a falsedades…”. Un gran esfuerzo por sacar todo de sí: recuerdos, detalles, sensaciones… E interpretar la razón de lo sucedido.

El mal para Natascha Kampusch tiene rostro humano. Habla de esa violencia burguesa, soterrada y fina tan usual, de cómo se crean monstruos y víctimas para disfrazarla, del abuso del blanco y el negro para definir conductas, cuando el mal es gris y está en todos. “Creo que Priklopil fue uno más entre nosotros, producto de la indiferencia”. Ignora qué se puede hacer contra ello, pero quizá por eso intenta implicarse en grupos contra la violencia de género, crear fondos para víctimas de secuestros (quiso ayudar a la otra secuestrada austriaca, Elisabeth Fritzl, en Amstetten) y está interesada en lo que sucede en Ciudad Juárez (México). “Hay cientos de personas maltratadas en este momento, ante nuestra pasividad y la de los políticos, más interesados en ganar su dinero que en servir”.

¿Pero qué relación desarrolló realmente con Priklopil durante tantos años? ¿La violó? ¿Le quiso?

-Eso no es público. Lo quiero guardar para mí.

Stop. Ahí no hay paso.

-¿Sintió su muerte?

-Claro, era el único familiar para mí. Pero esa impresión se suavizó mucho con el hecho de que ese día yo era libre. Y sentí alivio. Lo que él había hecho era injusto, y yo tenía que decidir o morirme ahí o buscar mi propio camino.

-¿Por qué se suicidó?

-Porque se quedó perdido, porque sabía que podía ir a la cárcel y porque había perdido a su princesa, la que había inventado, la que había querido que fuera perfecta. Pero yo era ya otra persona.

Resulta admirable Frau Kampusch. Que tan joven y con su experiencia haya conseguido mantener una actitud tan digna consigo misma. Mantenerse firme a las presiones. Que sepa guardar silencio sobre las humillaciones sufridas. Que este libro cuente tanto sin decirlo. Y queme tanto entre las manos. Porque hay detalles que ella no da. No en el sentido que la gente busca ávida: sexo con el secuestrador. Los periódicos de medio mundo titularon: “Natascha Kampusch confiesa en su libro haber sufrido abusos sexuales”. Abusos, sí. La palabra “sexuales” o no la emplea o no la encontramos. “Tal como está contado en sus páginas es como debe ser. Hay información añadida que es para mí, que quiero ahorrar a mi familia”. Y otra omisión: la religión. Apenas habla de Dios. ¿No es religiosa? ¿No necesitó buscar consuelo en su situación? “Uhmm, buena pregunta. No sé si lo soy. Pienso que Dios está siempre conmigo”.

La conversación deriva hacia el futuro. “Ahora sigo aprendiendo a adaptarme a la vida social, a reaccionar ante la gente y las críticas”. Acaba de terminar la escuela y quiere formarse como joyera tras los estudios secundarios. Dice que sí, que recuperó “debidamente” la relación con su familia tras el shock de su reaparición; y que de novios, nada de nada, no le interesan ni el estilo chupasangres Robert Pattinson ni el madurito Clooney, y los interesantes a su edad, “no abundan”. ¿Pero los ha tenido? “Pregunta personal”. Stop. ¿Una relación con un hombre? La limitaría. Prefiere buenos amigos. Las revistas se nutrieron ya de su supuesta relación con un aristócrata, asunto que ella desbroza ahora, un puro show de nobles y famosos aduladores, bailes de la ópera, clasicismo vienés interior y exterior. Pasa parte de su tiempo rodeada de asesores y guardaespaldas, las amigas tampoco abundan. ¿Quizá por su carácter difícil y controlador? “Sí, quizá soy muy exigente con los demás. Pero ya aprendí que no es posible controlarlo todo, ni satisfacer a la gente o entender sus contradicciones”. Se siente mejor junto a otros que sola. “Pero no cuando tengo que satisfacerles”. La obligación le pesa como una losa.

Finalmente, salimos a un parque del centro de Viena para tomar las fotos. El ambiente es gélido. Los pájaros patinan en el lago y se divierten volando alrededor nuestro. Frau Kampusch debería pasar inadvertida. Pero algunas personas la reconocen al instante. Sobre todo hombres mayores. Y hay miradas que no cuadran. Es una sensación que ella tiene a veces, según comenta. Como en aquella visita que hizo un día a una conocida escuela privada: “Allí estaban todos esos chicos ricos, bien vestidos, musculosos. Pensé, porque lo sentí, que ellos creían que yo me merecía haber estado encerrada”. Uff, peligro, peligro, el enemigo interior acecha. Ella se ríe. Lo sabe. ¿No sería mejor que fuera preparándose ya para dejar de ser conocida? Frau Kampusch estira entonces coqueta su abrigo negro y responde divertida: “Sí, me puedo operar y cambiarme entera para lucir como Britney Spears. Así seré famosa también, pero la gente me hablará como a Britney y no como a Natascha”. Horror.

‘3.096 días’, de Natascha Kampusch, editado por Aguilar, se publica el 16 de febrero en España

Fuente: El País

El bloguero egipcio Wael Abbas pide al mundo “retwittear” la revolución y hacerla global

In Malas Viejas on 30 enero, 2011 at 11:09 AM

El bloguero egipcio Wael Abbas es conocido por su protagonismo en las crónica de la represión (encarcelamientos y torturas) que los valientes ciudadanos digitales sufren en Egipto. Ese país dirigido por un tirano al que los estadistas europeos y de la Casa Blanca le piden reformas en lugar de la dimisión. Acá el último texto de David Ballota sobre el tema.

Wael Abbas es un símbolo de la generación red (internautas que quieren democracia y libertad) y un nombre conocido entre todos aquellos que tuvieron la sensibilidad de atender a lo que pasaba en Egipto, más allá del turismo, antes de la revolución. Ayer cuando llegaban confusas noticias sobre un levantamiento del bloqueo a Internet, muchos fuímos al twitter del amigo Wael, héroe de la libertad digital y callejera. Era cierto aunque las agencias insistían en que no podía ser. Ya funciona algo parecido a internet.

Además Wael, hombre de cárceles y por eso de libertades, estaba bien. En plena forma. En línea y en su línea. El bloguero que simboliza la ejemplar vanguardia de la revolución egipcia, no se andaba con muchas presentaciones. Directo a la batalla. Nos pedía ayuda: Es necesaria una demostración de protesta en casa de los Mubarak en LondresGamal Mubarak, el hijo y heredero del tirano, el refinado banquero que Occidente aceptaría como líder de esta nueva situación. Gamal Mubarak el corresponsable de cada muerte y cada tortura infringida a los disidentes. El hombre de Occidente. Véase más información en WikiLeaks y fotos en el Hola.

Entonces Wael Abbas desde una buhardilla de El Cairo le pasaba al mundo (“mail and twitter”) la dirección en el refugio de Londres de los Mubarak, el refugio de los sátrapas. Londres: 28 Wilton Place, Westminster SW1X 8RLTwitter se movilizó y una chica no tardó mucho enaproximarse a la vivienda en labores de reconocimiento. Es la globalización y jugamos todos, decía uno. La revolución egipcia se hace global o fracasará. Las brigadas internacionales son esta vez digitales. El movimiento es global. El hastío de una generación engañada.

Uf, el debate derivaba a lo propio. Hay un desencanto explosivo. Grupos de ciudadanos digitales que como en las asambleas callejeras de Túnez, en las que se discute, ahora mismo, si ese gobierno y sus ministros merecen seguir, debatían sobre esta revolución global y las acciones que “podemos y debemos coordinar”. “Es el miedo de las élites, hasta ahora blindadas en su discreta (pero lujosa) urbanización cerrada, abusando e hipotecando al pueblo con sus decisiones mientras ellos cada vez son más ricos y más caraduras”. “1000 parados al día, 50% de paro juvenil”.

“Sí, pero los más lúcidos de los poderosos se saben amenazados”. “En cualquier momento una turbamulta de “tuiteros” cerrará la puerta y saldrá a la calle también en España”. Algunos en UK sugerían, ayer, centrarse en el domicilio del ex presidente de las Azores.

Decía uno facilitando la supuesta dirección de un conocido político y presidente de una Caja de Ahorros. Entonces llegaba el “aguafiestas” y pedía calma. Aunque todos le daban la razón, “esto debe hacerse bien”, “las acciones deben ser pacíficas”. Masivas pero pacíficas. Uno encargó unapizza. Dirección: la casa de los Mubarak en Londres. Otro se quejaba de lo vago que es el internauta español cuando toca salir a la calle. ¿No estará enganchado?.

Mientras el bloguero Wael Abbas enviaba mensajes desde Twitter (retwittear) vía móvil o “nadie” sabe como, ni a lo mejor se debe contar, pero poco importa. Todos los egipcios que han podido, esta noche, enviar mensajes clamaban para que todos los ciudadanos del mundo con Twitter reenvíeen sus mensajes. Están convencidos que el triunfo de su revolución depende de la batalla de la información fuera de su país. Están alentando el pillaje los enemigos de la revolución, “el mundo lo tiene que saber”. Nos “narraba”, muy nervioso, un egipcio que aprovechó el agujero en la red. Le pregunté al viejo amigo atrincherado por el perfil de sus vecinos, “gente del poder o muy bien situada”. Ok, amigo.

“Los celulares están trabajando, pero los servicios de mensajes de texto aún no están disponibles. Internet con limitaciones puede estar abierto para alrededor de un 8% de los egipcios”, contaban Wael Abbas (y otros que preferían limitarse a informar) sin salir a escena. Un ruido en la escalera y adiós conexión. La policía del dictador incrementa la presión buscando a los blogueros. A Abbas nadie le preguntó por la fuente del dato que manejaba en la madrugada: ese 8% con Intenet.

Ahora todo el mundo sabe que el internet que más preocupa no es tanto el de las élites, incluyo aquí a la vanguardia digital, es sobre todo el de los chicos y chicas de los barrios. “Bajaron miles y miles. barrios enteros. Esa es la clave junto a Internet”. Son los jóvenes que han tenido el valor de jugarse la vida y en muchos casos perderla. Nada sin ellos. ¿Qué dice Cameron de impulsar reformas?. ¿Qué dice Sarkozy? ¿Qué dice Obama? ¿Qué dice Merkel? . Con el responsable de más de 100 muertes en 48 horas. ¿Quién votará a esta gente?.

Hasta tal punto ha llegado la complicidad con el régimen (hicieron lo mismo con Túnez) que no han querido decirles a sus ciudadanos que no viajen a Egipto o salgan de allí pitando. La imagen de que Mubarak (o antes el dictador tunecino) no ha perdido el control de la situación sugerida por unos servicios secretos y ciertos dirigente de cierta Internacional que tienen mucho que callar y responder. Han puesto en riesgo la vida de ciudadanos incluidos nuestros compatriotas. Esa es la verdad de la política. La Realpolitik que no cuenta el Telediario de TVE, ni de Lara.

Mientras Wael Abbas y sus compañeros instaban a sus compatriotas con “algo” de Internet a eliminar las contraseñas de sus conexiones inalámbricas para que otros puedan aprovechar sus servicios. “¡Internet vuelve, atento mundo!”. El orgullo de la blogosfera egipcia – y de muchos fuera de Egipto – no ha conseguido actualizar uno de sus blogs desde el miércoles. Pero si otro más personal.

Si gana la libertad nunca nadie censurará a Wael Abbas. Retwittear los mensajes de la revolución. Ojo con los medios de la tradición. Ya se ha descubierto más de una maniobra de algún viejo corresponsal (más bien estación gubernamental) y aliado del Egipto de Mubarak (y de algún país con miedo a perder influencia) colando noticias de agencia que se dan por ciertas y repiten hasta la saciedad desde algunos medios como loros despistados en Casa del Faraón. ¿Despistados?.

“Caerá el estudio de Aljazeera, Dw-World, la BBC… y el cuadro informativo que se transmitirá al mundo será un caos provocado por la revuelta que lo justificará todo, incluso que siga Mubarak”. Nos contó un pesimista hace unas horas… es la tesis también del principal defensor de Mubarak, el Rey de Arabia Saudí. Otro amigo de España.

El bloguero Wael Abbas se está jugando la vida. Ayúdale. Pon voz a los sin voz. Dispara tu twitter, tu Facebook o tu blog… Internet es el medio de la comunicación de la gente. De los ciudadanos libres que quieren democracia y libertad.

Más Información | Wael Abbas (twitter)

Fuente: NaciónRed


 

Sudáfrica, terror para las lesbianas

In Malas Viejas on 28 enero, 2011 at 12:32 PM

La violación correctiva se ha vuelto sistemática y extendida en Sudáfrica, en particular contra la comunidad lésbica, con más de diez nuevos casos de violación correctiva denunciados cada semana, sólo en Ciudad del Cabo.

Eudy Simelane, era considerada una de las más destacadas deportistas de Sudáfrica. Fue una de las primeras mujeres en declarar abiertamente su homosexualidad. - Agencias Agencia

Eudy Simelane era una de las estrellas del equipo nacional femenino de fútbol de Sudáfrica. También era lesbiana y fue una de las primeras mujeres en declarar abiertamente su orientación sexual, convirtiéndose en activista por los derechos de los homosexuales. En 2008, Simelane fue violada de forma tumultuaria (por un grupo), golpeada y apuñalada 25 veces. Su muerte hizo más público aún un crimen que se comete a diario contra las lesbianas en Sudáfrica y en otros países de Africa.

Estas mujeres están siendo víctimas de violaciones, generalmente en grupo, con la intención de “curarlas” de su “enfermedad”. Es así que a la semana, la policía sudafricana recibe por lo menos 10 denuncias de violaciones correctivas. Los violadores son generalmente liberados luego de pagar fianzas de apenas 10 dólares. La comunidad de lesbianas, los gays, los bisexuales y las personas transgénero (GBLT) vive aterrorizada en esta tierra llena de paradojas.

Reino del terror

Luleki Sizwe es una organización benéfica de Sudáfrica que trabaja para rescatar, apoyar, alimentar y cuidar la salud a las sobrevivientes de la violación correctiva. Fue fundada por Ndumie Funda en 2007, luego de que su pareja fuera víctima de una violación correctiva.

Esta fundación reporta que cada semana más de 10 lesbianas son violadas o ultrajadas por pandillas sólo en la localidad de Ciudad del Cabo. 150 mujeres son violadas cada día en Sudáfrica y en la última década 31 lesbianas han sido asesinadas a causa de su sexualidad. Cada año, aproximadamente 500 mujeres denuncian que han sido víctimas de violación correctiva.

Muy pocos casos son resueltos y castigados. Muchas de estas mujeres violadas han sido infectadas con VIH y/o han quedado embarazadas.

El sistema de justicia sudafricano es acusado de fallar a las víctimas al dejar libres a los autores con fianzas ridículamente bajas. Un ejemplo es lo sucedido cuando las autoridades sudafricanas liberaron a Andile Ngcoza, un hombre que violó, golpeó y estranguló a Millicent Gaika durante cinco horas para ‘hacerla heterosexual’.

Ngcoza fue puesto en libertad con una fianza de 60 rands, el equivalente a menos de 10 dólares.

Eso llevó a Ndumie Funda, quien había ayudado a Millicent Gaika a recuperarse de la violación y abogar por su caso, a pasar a la clandestinidad. Sin embargo, poco tiempo después, Millicent Gaika enfrentó a su violador en tribunales, en un acto de mucha valentía.

Lamentablemente, los violadores y las mujeres victimizadas a menudo se conocen entre sí. Los violadores son raramente castigados y las mujeres deben vivir con la probabilidad de ver cotidianamente a sus violadores o ser burladas y amenazadas por ellos después del ataque. A pesar que Sudáfrica tiene una constitución progresista, el odio y la intolerancia hacia las personas LGBT todavía es muy latente.

Paradoja cruel

Sudáfrica ha sido la primera nación en el mundo en considerar ilegal la discriminación basada en la orientación sexual, ha sido también el primer país africano en legalizar el matrimonio del mismo sexo y la primera república del mundo en garantizar a los ciudadanos de la comunidad GLBT, iguales derechos en todos los aspectos de la vida (incluyendo la adopción y el servicio militar), sin embargo los casos de violación correctiva han ido en aumento.

Y es que en este país, y en otros de este continente, hay una extendida creencia que considera la homosexualidad como algo ajeno a la comunidad africana. La afirmación de la ‘no africaneidad’ esconde un punto de vista moral y cultural que afirma que las sociedades africanas son de alguna manera únicas e inmunes a lo que se percibe como una importación occidental y europea. La denigración sistemática de la homosexualidad por varios dirigentes africanos en los últimos años ha impulsado estas percepciones, que están profundamente arraigadas en la cultura y la tradición.

La violación correctiva se utiliza para brutalizar a las mujeres por miembros del sexo opuesto como un medio para ‘corregir’ su orientación sexual. Esta práctica no sólo viola a las mujeres, sino que también las despoja de sus derechos humanos básicos consagrados en la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y otras leyes internacionales, denuncia la fundación Luleki.

Tomar acción

La muerte de Simelane ha levantado protestas en todos los sectores de la sociedad. La condena de 32 años al principal instigador, sin embargo, se sigue considerando leve, pero es un mensaje para aquellos que aún no han sido aprendidos, y para que cesen la violaciones. La sentencia largamente esperada en el juicio por asesinato de la activista lesbiana y ex jugadora del Banyana Banyana, fue muy celebrada.

Khumbulane Magagula, Johannes Mahlangu y Themba Mvubu enfrentaron cargos de robo con circunstancias agravantes, violación y asesinato de Simelane. Thato Mphiti fue declarado culpable de los mismos delitos en febrero de 2009, con 32 años de prisión.

Pero la violación correctiva todavía no se considera un crimen de odio en Sudáfrica.

Actualmente, la organización Change.org reúne firmas para enviar al Ministro Rabede una petición para que la justicia sudafricana endurezca las penas contra los criminales y para exigir una reunión de este funcionario con la fundadora de Luleki Sizwe, Ndumie Funda. Al cierre de este artículo se había reunido más de cien mil firmas, convirtiendo esta petición en una de las más populares desde la creación de Change.org

El año pasado, ActionAid Reino Unido publicó, un análisis del contexto en el que vive la comunidad homosexual en varios países africanos, y en particular en Sudáfrica. (Ver en PDF)

La dramática situación se resume en las palabras de Tshidi, una lesbiana de 31 años, residente de Ciudad del Cabo: “En Sudáfrica los jueces envían a una mujer a la cárcel por robar un pedazo de pan para alimentar a su hijo, pero los hombres que violan a las mujeres, que asesinan a las lesbianas o golpean hasta la muerte a sus esposas, caminan en las calles como hombres libres.”  (Con datos de IPS, www.Change.org)

Fuente: Los Tiempos