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La campaña electoral, en tiempos de microfilms

In Paladar mostaza on 7 septiembre, 2011 at 9:59 AM

Ramón Mestre, el candidato de la UCR al ejecutivo municipal de Córdoba, utiliza modernos videos para llevar su plataforma electoral a los ciudadanos. Contános que te parece.

Por Leandro Sallaberry Martinez

Cual profecía de Michael Nostradamus, en 1930 el investigador estadounidense Walter Lippman comenzaba a advertir en su clásica obra Public Opinionsobre la importancia del soporte audiovisual, al sostener que la imagen es “la forma más segura de transmitir una idea”. Ochenta años después, la imagen y las nuevas tecnologías siguen cambiando las reglas de juego de la comunicación política moderna y demuestran en cada campaña electoral, el gran poder y el impacto que pueden generar en el electorado.

El Marketing moderno, donde las tecnologías de la comunicación tienen un lugar integral y fundamental, presenta tres características: Mediatización -entendida como la utilización de los medios masivos de comunicación-; Videopolítica -dominada por la imagen y las herramientas de comunicación audiovisual- y Ciberpolítica -uso de las tecnologías digitales para la comunicación y movilización políticas-. Hoy con un click, el candidato despliega su plataforma electoral y se adentra en los hogares para transmitir su propuesta a los ciudadanos.

Es indudable que el senador Ramón Javier Mestre, es uno de los candidatos a Intendente a presidir el Palacio 6 de Julio, que mejor utiliza estas herramientas que pone a disposición el marketing y la comunicación política. En el sitio http://www.cordoba2031.com el candidato radical a la intendencia deja de manifiesto que a través de cuatro cortos o micro films, se puede utilizar el lenguaje de las tecnologías y conformar un moderno coctel con imagen, sonido y creatividad.

Ramón Mestre, a través de este moderno recurso, presenta sus propuestas de cara al futuro; en una serie de 4 microfilms imagina la situación de la ciudad en el año 2031 y el éxito de las políticas que pretende implementar si gana las elecciones el domingo 18 y tras varias gestiones radicales.

Sin lugar a dudas, atrás parece haber quedado el puerta a puerta por los barrios. Hace pocos años, para los candidatos era necesario recorrer las calles, tocar timbres, llevar la propuesta a los ciudadanos y persuadirlos con su presencia. En la actualidad, las nuevas herramientas demuestran que los candidatos pueden tener presencia en forma virtual y llegar a cada uno de los ciudadanos con sus ideas, propuestas e inquietudes. Esto forma parte de un proceso mucho más complejo conocido como “mediatización de la política”. Ya no son necesarios los actos multitudinarios; hoy todo parece indicar que la política es un show y que como tal, con mostrar de manera creativa, alcanza.

Aunque haya quienes consideren que este proceso “banaliza la política”, tal como escribió el psicólogo e investigador Roberto Follari, lo cierto es que con cada campaña electoral, observamos que los candidatos van utilizando en mayor proporción las estrategias audiovisuales y multimediáticas. Hace algún tiempo esto sucedía en países del primer mundo.

Hoy, la realidad local indica que estas herramientas han desembarcado en Córdoba y candidatos como Ramón Mestre, ya las están utilizando. Habrá que ver si dan o no resultado y si los electores, acostumbrados a las campañas electorales tradicionales, comienzan a prestar atención a esta nueva forma de persuasión partidaria.

+ Toda la campaña de Ramón Mestre para Intendente en Córdoba

El oficio del periodista

In Derecho a Replica, Paladar mostaza on 15 agosto, 2011 at 10:00 AM

Un colega me recomendó esta nota y quisiera que la lean. Fue publicada por La Nación y escrita por  Hinde Pomeraniec. Por supuesto que coincido en la mayoría de los conceptos vertidos, aunque quedan varios interrogantes para revertir algo que a veces suena tan simple: Hacer periodismo.

Después del desayuno, envuelta en su bata bordó, ella se acomodaba en su sillón favorito. Erguida pese a su enfermedad, pasaba horas con la radio apoyada en su oreja izquierda y el diario abierto sobre la falda. Al mediodía, Juana nos pedía que subiéramos el volumen de la TV, para ver el noticiero. Mi abuela veía, leía y escuchaba noticias, como muchos argentinos, consumidos por ese cóctel explosivo entre la razón política y la pasión de saber. Toda su vida había sido comerciante, de modo que su conocimiento o su capacidad de análisis se ponían en juego siempre en el intercambio con el otro, una esgrima intelectual permitida incluso para los menos educados.

Como muchos entonces, era fiel seguidora de algunos periodistas y no le temblaba el pulso para cambiar el dial para seguirlos, si ellos cambiaban de emisora. A veces coincidía con sus opiniones, otras las discutía, pero era difícil imaginar que pudiera quebrarse su lealtad. Pese a su educación precaria, siempre consumió noticias de manera crítica y lejos de toda obsecuencia, como lo hace la mayoría de la gente que conocí y conozco.

En los últimos años, el periodismo -su rol en la sociedad, su relevancia y hasta su puesta en acto- se ha convertido en objeto de discusión al borde de la falta de respeto por el oficio, de la mano de avances tecnológicos que facilitan herramientas al punto de confundir a quienes creen que un par de búsquedas acertadas en Google pueden convertirlo a uno en periodista, o en persona autorizada a enseñar desde un blog cómo deben hacerse los diarios. Las redes sociales y su infinita potencia expresiva sumaron algo de confusión, y también lo hicieron los mismos medios, que, a través de la idea del “periodismo cívico o ciudadano”, consiguen información de primera mano ahí donde no hay un corresponsal y, por si fuera poco, gratis. Desde siempre, quien acerca información a un medio es apreciado como una buena fuente, pero de ahí a “recibirse” de periodista hay un trecho.

¿Y qué es un periodista? Buena pregunta: siempre se llamó así a aquellos que cuentan los hechos, difunden noticias, informaciones útiles o escriben artículos de análisis u opinión; los que a través de una entrevista obtienen información y también a los dotados de sensibilidad especial para la escritura de notas de color, artículos que a través de un relato o de un perfil logran trasladar al lector al escenario de los hechos.

Sin embargo, últimamente, y por lo menos en la Argentina, todos los matices del periodismo parecen haberse reducido al periodismo de opinión. Tener un blog donde volcar ideas puede ser un excelente modo de expresión, un terreno fértil para la subjetividad y hasta el inicio de la brillante carrera de un escritor, pero poder decir lo que pensamos no nos transforma automáticamente en periodistas.

Y es que el periodismo se hace en las calles, las redacciones y los estudios de radio y TV, y no desde una computadora individual, porque es una disciplina que precisa de la interacción y el intercambio de ideas. Quiero ser clara y busco no ser ofensiva: una licenciatura en Comunicación convierte a alguien en periodista tanto o tan poco como una licenciatura en Educación lo convierte en docente. Eso que se llama ser un periodista sólo viene con la práctica y antes se llegó por el deseo y la admiración por un oficio, ni más importante ni más necesario que otros, pero con sus propias reglas. No estoy hablando de habilitaciones académicas, sino de credenciales profesionales que sólo se consiguen con entrenamiento adecuado, lectura abundante, el trato con los maestros y la experiencia.

Si no pasaste horas chupando frío para conseguir una frase a las puertas de un entrenamiento, de una oficina pública o de una fiesta privada o si no te desesperaste en una redacción o un piso esperando que se resolviera una elección porque el cierre te apuraba, tal vez sea difícil entender de qué estoy hablando cuando me indigno porque algunos se proclaman periodistas desde una página web que pretende estudiar el país y el mundo desde su cosmovisión pequeñita 2.0. No soy en absoluto una negada a la tecnología, pero la entiendo como una filosofía cuanto menos modesta para ser acaso la única formación intelectual y técnica de un periodista.

En su última y exitosa novela, Betibú , Claudia Piñeiro aborda el tema a través de la relación de dos periodistas, uno muy joven y el otro a pocos años de jubilarse. Ambos son cronistas policiales o, mejor, uno -Jaime Brena- fue el más brillante de los periodistas del género y fue alejado de la sección por las autoridades del diario, y el otro -no tiene nombre, es “el pibe de Policiales”- terminó ocupando un lugar vacante. Uno está en sus sesentas y supo sentir pasión por el oficio. Otro está en sus veintes y disfruta de sus horas de ocio navegando en las redes sociales. La historia los encuentra juntos, buscando resolver el crimen de un hombre poderoso.

“¿Sabés cuál es tu problema, pibe? Mucho Internet y poca calle. Un periodista policial se hace en la calle. ¿Cuántas veces te escondiste detrás de un árbol vos?, ¿cuántas veces llamaste a un testigo de un crimen o a un pariente del muerto haciéndote pasar por el comisario Fulano de tal?”, le dice Brena al chico en el arranque de lo que va a ser su iniciación en el rubro. Poco a poco, el novato terminará mostrando que la tecnología hoy también puede ser una aliada a la hora de investigar. Y mientras el mayor se saca los lentes del prejuicio ante la edad de su nuevo socio, el más joven también descubre que hay cosas que no llegan naturalmente o por Twitter, sino que se construyen con el tiempo, como ciertos saberes y competencias.

Me gustaría que no se leyera esta nota como una defensa reaccionaria o corporativa escrita desde el resentimiento o la nostalgia, sino como un elogio del oficio que elegí hace años y en el que sigo creyendo. No suelo clasificar a la gente de este gremio por sus convicciones políticas, sino por su decencia y su capacidad profesional, y por eso no voy a discutir la categoría de militante (los periodistas debemos militar, sí, pero por causas y no por gobiernos) y tampoco la de periodismo independiente: la independencia no puede ser exigida como credencial de neutralidad porque más que un hecho concreto es siempre una idea por alcanzar, una meta que necesariamente va de la mano de la honestidad intelectual y el espíritu crítico.

Entre quienes considero periodistas profesionales hay gente a la que quiero y gente a la que no; gente a la que respeto intelectualmente y otra a la que no. Creo en las reglas de este oficio como creo en la capacidad crítica de la gente que consume las noticias, más allá del formato y el origen de los medios de los que extrae esas informaciones.

La memoria se empecina en traer el recuerdo de mi abuela, sus lealtades y la obstinada defensa de sus ideas. Sin embargo, y pese a ser una activa cuestionadora, a Juana jamás se le ocurrió señalarle a los medios cómo debían hacer su tarea. Le hubiera parecido tan temerario como enseñarle a un médico a curar.

Foto: mcshuibhne.com

Fabricio Oberto en Sportcases Córdoba

In Exclusivos, Paladar mostaza on 28 julio, 2011 at 10:47 AM

Fabricio Oberto presentó en el marco de Sportcases Córdoba una conferencia acerca del aprendizaje, el trabajo en equipo y el sacrificio que necesitó para recorrer su camino en el deporte. Palabras sinceras de un humilde gigante que alcanzó el éxito con perseverancia y sin perder sus valores. Oberto por @Obricio7.

Humildad, sencillez y talento condensada en algo más de 2 metros de altura. @Obricio7 (para los twitteros) dejó en claro que la perseverancia y el trabajo son los únicos que nos conducen a lograr nuestros sueños. Que entender el rol en un equipo puede ser nuestro mayor aporte al grupo y que los líderes toman por sí mismos la responsabilidad de liderar, sumando obligaciones y no ganando derechos.

El aplauso se volvió ovación, las miradas fotografías y el encuentro, una conversación entre el gigante maestro que demuestra con su carrera que el sacrificio conduce a los sueños, que los valores hay que entrenarlos duro y que la mejor jugada es una asistencia a la humildad para que más jugadores de la vida seamos felices.

+ Leer la nota completa!

La vida y las vueltas, viendo Ismael Serrano

In Paladar mostaza on 27 junio, 2011 at 7:24 PM

La vida no escoge cuando cantar, la vida apenas nos puede proponer letras pero nunca escoger nuestro ritmo favorito. Vuelvo a ver Ismael Serrano y miles de versos danzan en la mente mientras la vida pierde las riendas del ritmo al que danzan los recuerdos. Acuérdate de vivir.

Volví a ver un recital de Ismael Serrano. Esta vez ambientado de entre casa, como en una reunión íntima con amigos y una audiencia de polizones cautivada en la tranquilidad que contagia el cantautor en su versión acústica. Tuve la sensación de que me dijo: Acuérdate de Vivir.

Pueden leer mi nota completa sobre el recital en Negro&White

 

Borges y yo

In Paladar mostaza on 15 junio, 2011 at 12:25 AM

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Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor.

Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páinas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro.

Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra.

Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.

No sé cuál de los dos escribe esta página.

Jorge Luis Borges (1899–1986)
(El hacedor. Buenos Aires: Emecé, 1960)

“La patria” por Julio Cortazar

In Paladar mostaza on 25 mayo, 2011 at 12:34 PM


La patria
Julio Cortazar

Esta tierra sobre los ojos,
este paño pegajoso negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela. inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de. apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centrofordwards, livianos, Fangio solo, tenientes
primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,
contraflor al resto.Y qué carajo,
si la casita era su sueño, si lo mataron en pelea,
si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva. -

Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero,. país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura. que se llevan sobre una. cureña
envuelto. en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada.piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres blancos que viven un carnaval de negros,
qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,
en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de la pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.
Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, enegía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.

Tan triste en lo más hondo de1 grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan.garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste, ser argentino es estar lejos.

Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.
Tapándome la cara
(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)
me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quemando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas, te quiero
sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado y de noche.

Persiguiendo el lucero del amanecer

In Paladar mostaza on 14 mayo, 2011 at 2:57 PM

La noticia llegó desde Jujuy. Ha muerto Néstor Groppa, el diario local cita sus versos, enaltece la vigencia de su obra más allá de su desaparición física y el suplemento se encuentra repleto de cartas despidiendo al poeta.

Poeta, escritor, periodista y educador. Nacido en Córdoba, fue maestro en Tilcara y bibliotecario en San Salvador de Jujuy. Mi admiración no lleva más que un saludo de respeto, tras su partida. Escogí tan solo un verso, para enfocar el recuerdo.

Poeta se ofrece (con referencias)

Hace versos sencillos.
Arregla versos desechos, o corridos
y camperas (poesías).
También coloca adjetivos vidriados (con garantía).
Indica precisos y modestos sustantivos de uso natural.

Poeta se ofrece cama afuera
o mediodía, sin comida.
Siempre a domicilio en lecciones personalizadas.
-prosistas sin ángeles ni vuel0, abstenerse-
Poeta sin master.

No confundir con otro Dr. en Literatura, ni licenciado,
ni filólogo, ni lingüistica. Respeta la tecnocracia literaria
y la ornitológica (terrena o celestial),
además de la tensión semasiológica, la espacialidad
y el alma de la palabra (libro de Mallén Garzón).

Poeta solamente licenciado en “gramática de los sentimientos”.
No enseña a leer, pero está en contacto con “la empresa Takara
que interpreta las emociones de los perritos
usando un megáfono en el can y una pantalla
para perros japoneses”.

 Se respetan todas las creencias literarias.
Se respetan la ciencia literaria
y demás profundos saberes.

Puente de Galeria

Me asomé a la vida
y estoy cruzando un puente largo, largo
para llegar a la noche de otros mundos.
Ahí alguien me espera
a los años
de andar ese puente de galería.

Aquí hermosuras, bellezas devenidas miserias
llamadas mundo
y domingos tristes
que llaman tiempo.

Donde me esperas
al final del puente
también están los feriados del mundo
desde antes de él.

Recuerdo casas, pensiones, alquileres,
familias, sanatorios, pueblitos.
Todos hacen una parte tristona
del llamado mundo,
pasantías en cáscara del tiempo.

De todo queda poco y nada – ¡Curioso?!

Cada uno cruza su puente galería
y lleva a las espaldas sus domingos
como bártulos el mochilero.
De cada cuál se recuerda algo
una sonrisa, la palabra, la sola inicial.
Los recuerdos anidan en el mundo,
en las cortezas de su tiempo.

Al final del puente
en celestes montañas de domingos enteros
habrá una melancolía florcita prendida en la fragilidad.

Foto: ElLibertario.com

El credo según Pappo en libros y anécdotas

In Paladar mostaza on 12 mayo, 2011 at 9:46 PM

Norberto Aníbal Napolitano nació en 1950 y su vida fue un viaje sobre una Harley Davidson. Tuvo vértigo, irreverencias del destino, los trofeos y escenarios triunfales de los talentosos y hasta una caída fatal en 2005. La literatura del rock argentino comienza a adoctrinar y se publican una serie de libros que cuentan como El Carpo fue fundador, revolucionario y mito de la música nacional.

Un gigante vestido de cuero, con manos de oso pero una sensibilidad particular en sus dedos, que hizo de aquel joven que a los 17 años debutaba con Los Abuelos de la Nada, terminase tocando junto a los más grandes del rock internacional y el blues. Desde su Pappo’s Blues, junto a David Lebón, Black Amaya y Machi Rufino; pasando por su estridente Riff, integrada por Michel Peyronel, Boff y Vitico; hasta llegar a tocar en el Madison Square Garden de Nueva York junto a B.B. King, mucho fue lo que sucedió en la vida de el Carpo.

Durante estos días se publican una serie de libros que buscan cerrar el ciclo del mito Pappo para llevar en letra impresa una vida con tantos aplausos como anécdotas, las grietas de una vida con olor a bar, el dolor del blues y hasta la rudeza del heavy metal. El periodista Sergio Marchi publica una biografía definitiva llamada “Pappo. El hombre suburbano”, mientras también se publica “100 veces Pappo”, de José Bellas y Fernando García.

Marchi nos regala en 500 páginas, que le costaron 4 años de investigación, la reconstrucción total de la vida de Norberto Napolitano. Con la contundencia que lo caracteriza y la sapienza que lo define, llega hasta lo profundo de la historia con recortes periodísticos, más de 60 entrevistas y conversaciones con la familia del músico.

“Yo no hago el retrato del hombre más bueno del mundo porque no lo fue, aclara Marchi en Notio, si no sería un robot. Acá está la verdadera esencia de la persona y eso es lo que hace que el libro sea interesante. Mucha gente me habló con mucho cariño de él y otra no, porque también era un tipo muy bravo, que por ahí ofendía, o se mandaba cagadas, era muy impetuoso. Podía generar amor o espanto”.

Además 100 te parecerán pocas, sobre todo por la calidad, la gracia y la locura de algunas anécdotas que recopilan Bellas (editor del suplemento Sí! de Clarín) y García (Revista Viva). Solo en el universo Pappo eran posibles alguna del centenar de situaciones que se cuentan. El libro también lleva entre sus páginas, un ensayo del crítico Pablo Schanton y una entrevista inédita.

“Las íbamos juntando tal cual los entrevistados las recuerdan, tal cual las dicen. Para nosotros era importante rescatar eso de la primera toma. Si un tipo lo contaba de una manera, para nosotros ésa era la verdad”, le cuenta Bellas a RS.

Dosis doble para poder entender una personalidad muy particular. Su vida y sus desopilantes episodios. Napolitano completo.

Una buena dosis de literatura para enseñar a las nuevas generaciones, que en un tiempo no muy lejano vivió un hombre que llenó bares y encantó corazones desde su rudeza. Que exploró Europa y Los Ángeles trayendo músicos y estilos que marcaron la historia de la música argentina. Alguien que hubiese vivido sobre la Ruta 66 pero como un tren, con fiebre de rock y defendiendo a la vieja. Ahí está el gran Pappo, el eterno Carpo, invitándonos a subir a su vouiture para ir juntos a la par.

“Pappo simboliza un personaje y Norberto constituye la persona, y ambos, en sagrada trinidad con el Carpo, otra de sus encarnaciones, conformaban un todo bastante complejo”, ensaya Marchi por definición, y concluye entre risas, “ahora me dedico a divulgar la palabra del señor Napolitano, el credo según Pappo”.

Publicado en negrowhite.net
Foto: rollingstone.com.ar

Owni, la vanguardia francesa del periodismo de datos

In Paladar mostaza on 25 marzo, 2011 at 9:32 PM

De vez en cuando se generan grietas interesantes entre las novedades del surgimiento de medios digitales. Acá una nota de El País sobre lo último que se vio volando por los cielos digitales.

Su nombre lo dice todo: Owni es un verdadero objeto no identificado en el panorama mediático actual. Esta web francesa de periodismo digital, nacida hace apenas dos años, es un cúmulo de peculiaridades.

Mientras el resto de medios siguen buscando la rentabilidad en Internet, bien mediante la suscripción o la publicidad, Owni ha optado por ser completamente gratuita y prescindir de los anuncios. Además, en su redacción trabajan de forma totalmente integrada -y en aparente (e inusual) armonía- periodistas, programadores y diseñadores.

Parece fortuita, o al menos poco planificada, su mutación de agregador de blogs para geeks en web de referencia mundial del llamado “periodismo de datos“. Son pioneros en ese intento de representar en la red de manera clarailustrativa una información confusa. Y, también, en inventar instrumentos que permiten a los internautas rastrear toneladas de informes en la red, al estilo Wikileaks.

“Trabajar gratis tiene mucho sentido desde el punto de vista económico”, subraya Nicola Kayser-Bril, quien, con apenas 25 años, encabeza el equipo de cinco data-periodistas de Owni, encargados de “transformar las ideas de la redacción (15 periodistas en total) en proyectos que los developpers puedan plasmar”. Augura que, como poco, la compañía logrará este año multiplicar por cinco los ingresos de 2010 (460.000 euros), con un equipo que ha pasado de 8 a 37 personas en solo un año.

Su planteamiento es sencillo: la compañía fundadora de Owni, 22Mars, vende muchos servicios comerciales especializados en la Red: aplicaciones, páginas web, formación, consulting sobre estrategias online

Owni fue concebida, en abril 2009, como el apetitoso escaparate, gratuito por supuesto, para captar clientes con sus artículos de fondo (no sigue al minuto la actualidad), acompañados de llamativas ilustraciones y diversas aplicaciones de periodismo de datos. “También nos permite adquirir una experiencia en la web a coste cero”, añade Kayser-Bril, periodista y autodidacta programador web, licenciado en Economía de una prestigiosa universidad francesa. Owni sirve así de laboratorio de investigación a su equipo de creadores, quienes luego rentabilizan su savoir-faire.

Como ejemplo de los jugosos beneficios del trabajo gratuito, Kayser-Bril cita la colaboración de Owni con Wikileaks. El equipo francés creó unaherramienta abierta a los internautas para que rastreasen y catalogaran los miles de documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán. “Nos permitió innovar, y trabajar mucho con el crowd-sourcing“, dice. “Ahora acabamos de vender una aplicación donde hemos usado gran parte de esta experiencia.”

El abanico de clientes de Owni abarca desde la presidencia francesa del G20 hasta el ayuntamiento socialista de París, pasando por ONG y medios de comunicación tradicionales. “No nos impide escribir artículos muy críticos con esas instituciones”, se apresura en apuntar el data-periodista.

Aquel peculiar modelo económico no nació de un plan concebido en los despachos de expertos en marketing y comunicación, sino de “un cúmulo de casualidades que hemos sabido aprovechar”, confiesa. Y admite que su criatura podría seguir “mutando”. “Estamos hoy en un punto donde más que un escaparate, Owni se ha convertido en el principal activo de la compañía y quizá mañana sea su motor financiero”, recalca Kayser-Bril.

“Todavía no hemos encontrado un modelo de negocio que nos permita hacerlo, pero hemos entendido poco a poco que nuestra especificidad no era crear páginas web para clientes, sino descifrar y volver más ‘digerible’ la actualidad. Hoy, intentamos de-geekizar la línea editorial. Hablamos mucho más de sociedad y de política y menos de nuevas tecnologías.”

“Tantear, probar fórmulas, equivocarse… Es algo vital hoy cuando se están inventando tantas cosas en Internet”, subraya Laurent Mauriac, director general de Rue89, otra web francesa de información que ya ha trabajado con Owni. “Es algo que Owni hace muy bien, así que su trabajo puede interesar a muchos medios que todavía no se atreven a probar cosas en Internet.”

A Kayser-Bril le traumatizaron sus primeras prácticas en medios “tradicionales”: “El copiar y pegar, el amontonarse para cubrir todos la misma rueda de prensa y luego escribir el mismo artículo…”, cuenta con un puntito de asco. Pero, sobre todo, recuerda “la falta de espíritu de riesgo y la incompetencia técnica: he visto cómo medios pagaban 10 o 100 veces más de lo necesario para hacer una nueva web, porque no sabían que existen soluciones de código abierto.”

Hay que ponerse las pilas, aconseja. “La sociedad no va a esperar a que los periodistas aprendan a manejar las nuevas tecnologías. Si no lo hacen rápidamente, serán los geeks, los programadores y los informáticos quienes presentarán la información. Ya ha pasado con Julian Assange, un hacker que nunca fue periodista”.

Mientras, el platillo de Owni vuela a velocidad de crucero. En 2010, fue la primera web francesa en recibir un premio de la Online News Association, los Oscar del periodismo digital. Sus fundadores acaban de volver de Austin, Texas, donde estaban nominados para el premio Accelerator del “ultra-cool” festival South by South West.

En Francia, Owni piensa lanzar una radio en Internet y una versión papel de su Web (“claro que siempre se necesitará el papel”, aseguran). Desde finales de 2010 existe una versión en inglés de Owni, centrada en temas europeos y gestionada desde París. Y antes del cierre del año, apostarán por una versión americana desde el centro neurálgico de Internet, la costa oeste de Estados Unidos.

¿Tanto dinero les da la venta de aplicaciones? Mantener un equipo de casi 40 personas ya de por sí es muy caro en Francia. ¿No temen quemarse las alas por volar demasiado rápido? “Nuestro modelo económico es viable y sano”, se defiende Nicolas Kayser-Bril, que lo contrasta con el de muchos de sus competidores. “Ya han quemado varios millones, mientras todo lo que hemos hecho hasta ahora ha costado un millón de euros.”

Esperan cerrar el ejercicio 2011 (en junio) con un volumen de negocio de unos 2,7 millones de euros. Está a punto de concluirse una nueva ronda de financiación de unos 1,5 millones, que serán destinados en gran parte al I+D de la parte francesa del proyecto. Y prevén otra dentro de poco para financiar la web americana.

“Funcionamos como todas las start-ups de nuevas tecnologías, con material open-source y sin patentes”, se ríe el veinteañero. “Así que nuestro único coste son los empleados. Toda nuestra economía funciona sobre el ‘talento’, como dicen los ‘pros’ del marketing”.

Fuente: Periodismo con Futuro

 

La sonrisa permanente de Kapuściński

In Paladar mostaza on 12 marzo, 2011 at 5:03 PM

Hasta ahora se había escrito mucho sobre las obras del autor polaco, pero nada sobre él mismo. Un libro escrito por Artur Domoslawski hace un recorrido por la persona, por el Kapuściński real. Eso sí, el documento no está desierto de polémicas. Aquí un análisis publicado en lainformación.com

Hace sólo unos días Ryszard Kapuściński habría cumplido 79 años. Parece que fue ayer cuando nos dejó, pero lo cierto es que hizo tres años el pasado 29 de enero. Artur Domoslawski, antiguo compañero de redacción, se ha sumergido en su vida para sacar ‘Kapuściński non-fiction’.

Ha buscado entre sus fotos, entre sus amigos, entre sus libros y en su estudio para tratar de desvelar al verdadero escritor y periodista. Muchos creen que se ha pasado tras acusarle de colaborar con el régimen comunista polaco y de inventarse hechos y “colorear” la realidad en sus escritos. Lo cierto es que, como bien decía Gabriel García Márquez: “Todas las personas tienen una vida pública, una privada y una secreta”.

Hasta ahora se había escrito mucho sobre las obras del autor polaco, pero nada sobre él mismo. Un hombre que “soportaba mal la crítica” y que los ataques personales lo llevaban casi a la enfermedad. Un hombre que además de dar voz a los pobres y ponerse en su lugar, adoraba también las chismorrerías. Un hombre con pasión. La misma sobre la que hablaba a sus amigos y a jóvenes estudiantes y reporteros: “¡La pasión, pasión, hay que tener pasión”.

¿Por que siempre sonreía?

Domoslawski parte de su sonrisa, esa que ha caracterizado y acompañado durante toda la vida al escritor polaco. Muchos hablan de ella como una máscara, que con el paso del tiempo se convirtió en su naturaleza.

Una de sus amigas se muestra clara con el autor de esta biografía: “Con la sonrisa [Ryszard] desarmaba a todo el mundo que podía herirle” e incluso le insta a que investigue “si no aprendió a sonreír así durante la guerra; si esa sonrisa no le salvó la vida”.

El libro desvela cómo “los que le conocieron salían de cada uno de sus encuentros con la impresión de que habían mantenido una conversación fascinante e inolvidable”. Sin embargo, tal y como cita el autor del libro “ahora se dan cuenta de eran ellos los que hablaban. Él permanecía callado. Y escuchaba”.

Dos en uno: el literario y el real

‘Kapuściński non-fiction’ cuenta poco a poco que comprender al Kapuściński literario lleva al conocimiento del Kapuściński real (aunque no sabemos si este es un intento de Domoslawski por demostrar que fue construyendo y cuidando una imagen de sí mismo). Así, el primero sugiere, por ejemplo, en ‘La guerra del fútbol’, cuando iba a ser fusilado por los belgas en Usumuro, que debemos admirar al Kapuściński real como un intrépido aventurero.

“El Kapuściński real tenía secretos, muchos secretos personales, políticos y profesionales. El Kapuściński literario sólo nos desvela algunos de ellos, a decir verdad no muchos, pero ayuda a conocer un poco el interior del Kapuściński real, en contra del deseo de éste. Ambos son absolutamente auténticos. Y de ahí se resuelve la ecuación: ficción + no ficción = no ficción”, resume Domoslawski.

Fuente: lainformación.com

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