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Archive for the ‘Rudy’ Category

Mi Mundial

In Exclusivos, Rudy on 2 junio, 2010 at 10:18 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Palpitar el mundial desde un país que no posee selección de fútbol (siquiera equipo alguno) es un hecho complicado. Cuando le pedí a mi jefa que por favor el sábado 12 de junio me deje entrar por la tarde (avisado con 15 días de anticipación), me preguntó si no era lo mismo seguir el primer partido de la Selección Argentina por Internet.

Muy a lo criollo le contesté: “mire doña, si usted va a soportar que venda sus vestidos de $500 dólares con camiseta de argentina, la cara pintada de celeste y blanco con amarillo en la nariz mientras tomo mate dulce, todo bien. Tenga claro que voy a gritar cada gol y que por dos horas no pienso quitar la vista de la computadora sin importar si por esa puerta entra Obama. Usted me dirá jefa, yo vengo y lo sigo por Internet, sin duda que si”.

Creo que la gente en este tipo de países no entiende que los argentinos vivimos el fútbol como una pasión difícil de encontrar y no se dan cuenta de que el mundial no se juega todos los días… hay que esperar cuatro largos años en los que puede pasar de todo (¿Quién hubiese dicho en el 2006 que Maradona sería el actual director técnico?). Ya lo he mencionado en otras ocasiones, pero no deja de sorprenderme que los hombres boricuas no hablen de fútbol JAMAS, asunto que los separa considerablemente del ADN del macho argento.

Acá hay de todo. Gente que me pregunta dónde se juega el mundial, personas que alegando conocimiento me dice que Argentina ya ganó el primer partido contra Canadá, incluso un hombre me preguntó si era legal que Maradona siga jugando al fútbol a su edad.

También un compañero poeta supo decirme con mucha seriedad “si claro que Argentina es candidata! Yo en el año 2002 festejé que ganaron el campeonato, me vi la final completa, merecían ganar, de hecho salí a festejar con unos compatriotas tuyos”. Yo me detuve a pensar y lo miré bien raro. El hombre me mira y se autocorrige “ha, no! a ese lo ganaron los brasileros, perdóname”.

Y que decirle! Parecía que me lo estaba echando en cara. Conté hasta 20 y le dije: “no se preocupe don, vaya con sus amigos brasileros pero a consolarlos que a éste lo ganamos nosotros”. En dichas ocasiones el orgullo patriótico me brota por los poros.

El tema de la gran cantidad de camisetas argentinas que se ven por la ciudad es bien particular. La más popular es la que lleva el “Messi” estampado en la espalda. La he visto en mujeres, niños, ancianos (siempre hablando de los “no argentinos” que la visten), tanto la original como las copias.

Es más, llegó un punto en que la vi tantas veces que le comenté a mi compañera de trabajo: “viste que lindo la mucha gente que apoya al equipo argentino…” a lo que me contesta: “si lo decís por las camisetas, las están vendiendo a diez dólares en Marshalls”.

Se me cayeron las lágrimas pero mi amiga tenía razón y no me pareció mal, en buena hora. Aproveché y compré dos para regalar, nunca está de más obligar a las personas a fanatizarse con un regalo tan simple: “No tenés equipo? Ahora sos del argentino, ok? Tomá”.

El fútbol es uno de los ingredientes más importantes que Argentina exporta al mundo. Es una de sus huellas personales, tanto como lo son el tango y la carne que tanto extraño. Cada vez que un compatriota descubre por mi acento que venimos del mismo lugar, tengo el agrado de ser invitada cordialmente a ver el mundial con ellos como si fuéramos de la misma familia, sentimiento que con la distancia se hace más hermano.

El dueño del café Siglo XX es un argentino bien fanático que sólo proyecta en los pantalla plana de su bar los canales Fox Sports y TyC gracias a su abono adicional en DirecTV.  El ya prometió regalar una cerveza por cabeza a cada uno de los presentes alentando al equipo nacional.

Hasta yo misma me veo hablando de fútbol con un vecino rosarino que parece no encontrar mejor compañía  para descargar su pasión. Para colmo el pobre amaba a Zanetti (socio de su fundación, me prestó su libro de fotos y todo!).

Lo rectifico: palpitar el mundial a la distancia es difícil y más aun cuando uno tiene todas las esperanzas puestas y se pregunta lo lindo que sería compartirlo con amigos entre asados y demás yerbas.  Siempre que me fui del país ocurrieron grandes acontecimientos: se embarazó mi hermana de mellizas, Cromañón, murió Michael Jackson y quien te dice que ahora Argentina gane la copa del mundo.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog


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La Perla es el barrio

In AguaSuaves, Rudy on 7 mayo, 2010 at 12:41 PM

Por Pamela Rudy

Estoy aquí para contarles algo sobre la música urbana y “la vida en el barrio” o una cosa por el estilo.

Empiezo el texto sin estar segura de lo que voy a escribir y me da un poco miedo contar algo que pueda ofender. Yo no quiero problemas. Sepan disculpar boricuas si mis palabras están sobrantes. Esto es a pedido de un gran amigo que me dijo “redactá ya lo que me acabas de contar” y por él lo hago con mucho placer. Escribo estas líneas desde mi humilde puesto de turista/ciudadana (no de ley) que hace casi dos meses esta merodeando una cultura rica y ambigua, plagada de códigos como creo que solía suceder hace décadas en nuestro país.

Aclaremos antes que nada, para quienes no están al tanto, que escribo desde Puerto Rico, un “país libre asociado a los Estados Unidos”, título por demás interesante para una isla cuya moneda, sistema migratorio, líneas aéreas, servicios públicos, empresas privadas, idioma y política se encuentran “integrados libremente” dentro del sistema americano.

Más de un turista pregunta a menudo cual es el presidente de Puerto Rico y no es una duda grata para aquellos boricuas que desde pequeños aprendieron a ver a su país como una cultura dominada a la que se sigue explotando. “Respondemos a Obama”, suele escucharse a regañadientes, si no es que suena un silencio de indignación. ¿Por qué un país libre no puede elegir a su propio presidente? Sólo el imperio conoce la respuesta y ya me estoy yendo del tema.

San Juan es el parte más antigua de la isla. En la época colonial ésta área se llamaba Puerto Rico y el país San Juan, pero como los barcos españoles partían específicamente a esta zona portuaria, los nombres se invirtieron al modo actual. Por aquellas épocas España construyó dos fuertes de guerra sobre las costas sanjuaninas. Estas enormes construcciones protegían a la ciudad de los ataques extranjeros con gran efectividad. A pocos metros cuesta arriba por encima de estos “morros”, se encontraban las elegantes y lujosas residencias de los colonos y demás gente poderosa de la época.

Ustedes se preguntarán ¿Quién salía a poner el pecho cuando alguien atacaba las costas? ¿Eran los dueños de estas hermosas residencias? Claro que no. Una distancia de aproximadamente trescientos metros separa un fuerte del otro. Allí abajo, sobre el mismo nivel del mar, vivía la servidumbre, los obreros, la clase baja, apartada del resto de la sociedad al azote de la marea y de la guerra. Todo era lógico: abajo los pobres, arriba los ricos.

Sepan disculpar mi pequeña reseña histórica, pero sucede que hoy en día las cosas no han cambiado mucho. San Juan es puerto de cruceros que arriban todos los santos días repletos de turistas hambrientos. Sus residencias siguen siendo las más costosas del mercado, en sus plazas hay enormes esculturas homenajeando a los próceres de la isla (no, no son esos humildes trabajadores que murieron luchando) y ahí mismo, donde vivían los desplazados de la sociedad, hoy se encuentra La Perla.

Algunos lo llaman barrio, otros dicen que es un caserío. Lo cierto es que la gente que nace allí arrastra una identidad hace más de doscientos años, una forma de ver a su cultura que poco tiene que ver con la (con)fusión que trajo el sistema estadounidense a la isla. Ahí abajo siguen estando los trabajadores humildes, los apartados, ahora en convivencia con gánsteres y una serie de pandillas que controlan la zona.

Nadie se mete con La Perla, ni siquiera la policía. Todos están al tanto de que allí se venden drogas y que los ajustes de cuenta son moneda corriente, pero la justicia del barrio hoy parece tener más eficacia que la federal. Basta con conocer a las personas indicadas y mostrar respeto ante todo.

Ese es mi caso. Como soy extranjera y mis rasgos físicos no me ayudan, comencé a bajar al barrio acompañada de gente “habilitada”. Siempre que apareció la oportunidad de dialogar con alguien residente, me mostré calma y aclararé que soy de un país bien del sur, más de lo que ellos imaginan, y que estoy trabajando al servicio de “blanquitos” a cambio de muy pocos “chavos”. Y al parecer eso funciona. Una vez un personaje se acercó y me dijo: “si alguna vez alguien te roba o te hace algo, tú me avisas. Tus cosas aparecerán en la puerta de tu casa y quien te las robó desaparece, eso es fácil”. Todo esto por haberle convidado un cigarrillo con una mirada austera (diferente a la del turista que todo lo sonríe) y eso al parecer le agradó. Así se van moviendo las cosas. Uno de los lugares más peligrosos del país puede ser también uno de los más seguros. Como dije antes, respeto ante todo.

También me atreví a salir con un ex gánster, actualmente músico bien reconocido, y les aseguro que cuando estaba con él o en su ausencia mencionaba que estábamos saliendo, nadie me miraba ni los talones y se iban alejando lentamente, como evitando problemas. Así mismo, este chico sabía absolutamente todo lo que yo hacía y eso sinceramente llegó a asustarme bastante: “ayer fuiste a cenar a Sofía y pediste una pizza con agua mineral. Después pasaste por Niuyoricans Café a saludar, no te quisiste quedar porque había mucha gente, caminaste hasta tu casa y antes de subir te tomaste una piña colada sin alcohol en el Café Guarniex”. Imaginate.

En La Perla se criaron algunos de los grandes raperos que hoy suenan en la radio, bien nutridos de los códigos del barrio. Si Tego Calderón canta “los maté, pero no fue mala fe, hice lo que tenía que hacer” o “no tiren contra mí, qué saben, si ninguno de ustedes ha matao veinte” les aseguro que no hay motivos para creer que su lírica es pura fantasía ficticia y comercial.

Como ya sabemos, el hip hop nace en los barrios y sólo de allí sale su valoración. Por lo menos en Puerto Rico se respeta sólo al cantante cuyas letras se fundan en su historia y por la audacia de las mismas son personas intocables. Ellos tienen el derecho a la palabra y a la representación del barrio. En Argentina se juzga a los músicos cuando se hacen comerciales. Aquí se los entierra cuando hablan de lo que no conocen ni deben.

Los raperos de “letras genéricas”, que suben al podio desde arriba, aquí son arremetidos a muerte por todo el resto que la viene peleando. Por más comerciales que sean, no tienen el respeto de la gente y eso los convierte en profetas sólo en tierra ajena. Mencionar a Daddy Yankee, Wisin&Yandel o PDD es hablar de muñequitos de torta sin estilo propio, a los que a nadie le interesa escuchar. No se trata de “quién vende más discos”, sino de “quién es más real”.

Una de mis conclusiones es que en esta isla el hip hop, el rap, las rimas, siguen existiendo como modo de enfrentar a dos personas y ver quién es el que domina mejor el alfabeto. Siguen sucediendo los combates al estilo Bronx. Cantantes dedican producciones enteras arremetiendo contra sus oponentes y eso los consagra. Si no estás dispuesto a pelear, si tiraste contra alguien y ahora te arrepentís, no pidas perdón: lo mejor sería que no te metas con estos ritmos y comiences a pensar en dedicarte al pop o a la bachata.

Personalmente, aplaudo que las cosas se den así. Es parte de mantener la identidad de la música, que es un reflejo de lo que le pasa al pueblo. En Argentina la cuestión es diferente. Como dice mi amigo George, “los pibes caminan por la Nuñez  (Córdoba) como si estuvieran en el Bronx”. De todos modos no me asusto. Nosotros no tenemos hip hop, pero si creamos otros estilos que reflejaron nuestras historias con raíz y criterio para hacerlo.

Supongo que en los comienzos del tango, se valoraba a los músicos por su arrabal y por la identidad de su canto, bien porteño, de bares, de putas. Y entiendo que fue por eso que se criticó y fustigó tanto a Astor Piazzolla (a quien se comenzó a valorar en Argentina en épocas modernas): muchos no lo consideraban tanguero por la influencia europea jazzística de sus obras. La identidad del tango es muy fuerte. Creo que esa es la razón por la cual no se sigue produciendo como tal, sino más vale reproduciendo. No nos atrevemos a recitar letras que se desubiquen en el espacio temporal original del dos por cuatro. Nos hemos comportado respetuosamente al respecto.

También me quedo tranquila porque nuestro país es un gran productor de cumbia, aunque usted no lo crea. Y no es la cumbia colombiana trágicamente deformada; es una cumbia nueva, tan pesada como quienes se atreven a cantarla en un escenario. Nace en la villa y ahí se queda.
Señores: a los barrios, respeto y a la música, libertad. Salú.

+ Calle 13 – “Querido FBI” por la muerte de Filiberto Ojeda, un militante de independencia boricua

+ Video de Tego Calderón hecho enteramente en La Perla

+ Mas salsa que tu, una banda nueva, con su video arremetedorrrrrr “ten cuidao”

+ Esto es interesante: son dos raperos que arremeten contra arcangel, la competencia que esta por sacar un disco y hablo mal de ellos, el final es bueno y estas situaciones son muy comunes


Manuel Zelaya, el desterrado

In Derecho a Replica, Rudy on 3 mayo, 2010 at 7:18 AM


El dia de hoy tuve el asombro de ingresar en la sección mundo de un diario y toparme, casi al pie de la pagina, con el titulo “Reaparecio Zelaya y dijo que se siente abandonado”. Sinceramente extrañaba verlo, esta mas flaco; ¡Tanto tiempo Manuel!
El nunca se fue, a él lo echaron injustamente y luego de pelearla por casi dos meses refugiado en la embajada brasilera de Honduras, nuevamente el Congreso le dio la espalda. Y no fue solo el Congreso.
Para quien sea que halla planeado lo que ocurrio, todo salio a la perfeccion: Zelaya no pudo volver al poder, en Septiembre se realizaron elecciones que dieron como resultado a un “nuevo gobierno” perteneciente a la misma elite ultraderechista de siempre, Zelaya es desterrado (ya no puede molestar a nadie) y listo, Honduras puede continuar “su” historia. Ni los ciudadanos hondureños ni la misma comunidad internacional pudo revertir el golpe de Estado ni las elecciones ilegitimas que le sucedieron.
Yo pensaba; un golpe de Estado en el 2009 es imposible. Con una unidad de mandatarios latinoamericanos comprometidos en impedir que se concreten los abusos de poder, estamos bien, tenemos que darles una leccion, algo bueno tiene que salir de esto. Pero nuevamente me defraudaron y la bronca descargo en este texto. Bronca porque permitimos, vimos, fuimos testigos de todo y ahora olvidamos.
“Estoy sufriendo un injusto destierro” declara el ex mandatario en una carta. El trato de virar la injusta balanza de su pais hacia al pueblo pero parece que en tierra que dícese democrática eso es un pecado capital y ahora se dan el tremendo lujo de acusar a Zelaya de traidor a su patria. “El Frente minimiza la posibiidad de mi retorno al recoger firmas solo para la constituyente, olvidándose del que inició la batalla por la constituyente, del que esta desterrado por la constituyente, del que dio todo y perdió todo por el pueblo y tiene juicios de traición y ordenes de captura por preguntar al pueblo por la constituyente”.
¿Es tarde para pedir justicia? ¿Queda algo por hacer?

Lo bueno seria que dejemos de olvidarnos. La historia dará sus propias versiones del conflicto y temo que en un par de décadas se diga que factiblemente Zelaya era un traidor, un gobernante que pretendía instalar una dictadura en su pais.
Seamos testigos activos. Lo que paso, paso… pero nosotros sabemos como fue.

Yo no olvido a “La Lupe”

In Paladar mostaza, Pasiones, Rudy on 21 abril, 2010 at 11:44 AM

Por Pamela Rudy *

Lupe Victoria Yoli Raymond fue una de esas personas que vivieron intensamente el mundo, dejándose llevar por sus vicios y placeres. Es muy probable que hayan escuchado a La Lupe. Si no lo han hecho aun, están a tiempo de descubrir a “La Reina del Latin Soul” y entender de donde nace la influencia de miles de cantantes actuales.  Creo que buena parte de los latinoamericanos deberíamos conocer su ritmo, pero no juzgo a quien no lo haga porque su propia historia justifica por sí sola que esto suceda.

Nacida en un barrio obrero de Cuba, una vez terminado el magisterio (exigencia incondicional de sus padres), comenzó a rondar por bares de La Habana con su inconfundible voz. Junto a su primer marido formo una exquisita banda de salsa, latin jazz y boleros. Su éxito fue inmediato: no solo era una bella mujer frente al micrófono (la primera en el género latino), sino que además tenía una voz aguda y mágica, con un vibrato increíble que acompañaba con gemidos y gritos que terminaban de romper con los esquemas. No olvidemos que a comienzos de los 50, la música gozaba de ciertas excentricidades de salón y muchos referentes del género exponen que La Lupe fue quien “vulgarizó” las letras y el modo de concebir la música popular, mucho más desencajada y sin tanto formalismo de época. Ella era de un estrato social bien bajo, hecho que incomodaba a muchos pero identificaba a otros miles. La frutilla de la torta: mientras cantaba se quitaba la ropa, zapatos y accesorios hasta puntos bien decentes, nada fuera de tono.

Su forma de expresión parecía no simpatizar demasiado al régimen fidelista en Cuba, por lo cual en pleno estupor de su éxito tuvo que exiliarse en México unos meses, luego trasladándose finalmente a  Nueva York, cuna de la salsa en los años 60.

De la mano de Tito Puente debutó en el Lowe´s Boulevard Theatre con el bolero “que te pedí”, pieza que la consagraría entre las reinas del bolero. “La excitante Lupe canta con el maestro Tito Puente” vendió más de 500 mil copias. Su voz se paseó por los mejores escenarios de la ciudad: el Manhattan Center, el Carnegie Hall y el Madison Square Garden. También participó de los famosos carnavales de Venezuela y actuó en televisión, teatros, cabarets y hoteles. Incluso grabó varias piezas de sus discos en Buenos Aires.

Aunque en lo profesional su carrera estaba en la cima, su personalidad explosiva hizo que las cosas no siguieran el rumbo planeado. Su alma de diva hizo que gastara dinero de sus shows en lujosas joyas, tapados de piel, mansiones y demás vanidades. Divorciada de su primer esposo, su segunda pareja sufría de cuadros de esquizofrenia, episodios que la hicieron gastar gran parte de su fortuna en tratamientos médicos. Viuda y con dos hijos a cuestas, su vida se convirtió en una novela pasional de amores, engaños, drogas y soledad.

A finales de la década comenzó a surgir una nueva figura musical conocida por todos: Celia Cruz. Ambas trabajaban para “Tito Records” pero la nueva diva de la canción no simpatizaba en lo absoluto con La Lupe. La historia oficial cuenta que Celia dio el ultimátum a la compañía disquera: “o ella o yo”. Cansados de las excentricidades de La Lupe, Tito Puente decide echar de sus filas a “la yiyiyi”. A pesar de que llegó a protagonizar una comedia en Brodway, el éxito de La Lupe nunca fue el mismo. Puerto Rico le dio asilo musical por unos años y de hecho volvió a grabar con su padrino musical Tito Puente, pero las cosas ya no eran como antes.

A comienzos de los 70 sufrió un accidente doméstico en el que quebró su columna vertebral, teniendo que moverse en una silla de ruedas y viviendo de la generosidad de los pocos amigos que le quedaban. Sus deudas se acrecentaban con cada intento musical que forzaba. Tuvo que vender todos sus bienes, vivió en un sótano en malas condiciones y luego acabó junto a su hija en un albergue para deambulantes. En 1986, logró que el estado de Nueva York le diera un apartamento en el Bronx y asumió el coste de la intervención quirúrgica que la hizo volver a caminar.

Sin amigos cerca y con la espalda de la industria tirana, La Lupe pasó los últimos años de su vida en la pobreza más cruel, esa que le dio la bienvenida después de tenerlo todo: una mansión, autos, joyas, trabajo y amor.  Asistía a la Universidad una vez al mes para gozar de una pensión de estudiante y poder pagar su alimento. Se convirtió al evangelismo y grabó cuatro discos aún inéditos para la iglesia, manteniendo su incansable ritmo y su estupenda voz al servicio de Dios. Murió en 1992, en el anonimato y la miseria total, con tan sólo 53 años de edad, más de 25 álbumes en su haber y una incansable lista de artistas que hasta el día de hoy  siguen comiendo de sus canciones.

Me cuesta creer que el exponente femenino de un género tan vivo como la música latina haya sido despreciado sin el más mínimo respeto. Este es mi más humilde homenaje a una gran artista. Yiyiyi, Lupe mía, yo no te olvido. Tu intensidad y tu locura siguen latiendo en mi corazón.

+ La Lupe en el Show del Gallo

+ La Lupe en un Tv Show de 1971

*especial desde Puerto Rico