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Una oportunidad a la novedad

In Derecho a Replica, Exclusivos on 4 septiembre, 2010 at 3:42 PM

Por Paola Gonzalez

La Feria del Libro es un evento esperado, por lo menos para quienes son de leer frecuentemente, y para quienes no, es un buen lugar para pasar el rato mientras se está en pleno centro cordobés.

Soy una asidua visitante de las carpas blancas y hasta de algunas charlas que complementan los días donde todos nos sentimos más cerca de las palabras.

¿Qué observamos en la feria del libro? ¿Que nos otorga?

Mientras recorro sus stands en manos de caras conocidas miro los nombres de las distintas organizaciones o locales que participan de la feria. Luz y Fuerza, El Ateneo, Maidana Libros… Las de siempre.

Para no dar un juicio impulsivo sin investigación, analizo los títulos que se me ofrecen. No hay nada nuevo. Los mismos títulos que podría encontrar los 365 días del año en cualquier librería de la ciudad y hasta más baratos.

Recuerdo mi primera feria fuera de Córdoba, en Buenos Aires, donde pequeñas librerías con libros inalcanzables en otros momentos se ofrecían a buen precio. Tesoros de épocas de antaño que los dueños sacaban de lo más profundo de los depósitos para que vos los compres a dos mangos.

Así conseguí mi segundo libro del visionario Constantin Virgil Gheorghiu, autor de La Hora Veinticinco, a sólo cinco pesos. Si, hecho pedazos pero legible y eso es lo que importa.

Los mayores espacios dentro de la feria están ocupados por las grandes librerías, Maidana Libros, el Ateneo que para cualquier buen lector entrenado no son los primeros lugares a los cuales acudir salvo que quieras despilfarrar en un último best seller posmoderno con olor a plástico.

El que busca un clásico sabe dónde buscarlo, y no es precisamente ahí, sino en esas pequeñas librerías como la de Alvear y Olmos donde por ejemplo, se consigue Así habló Zarathustra de Friedrich Nietzsche a sólo 10/15 pesos. Un regalo.

¿Por que acudo a la feria entonces?

Porque siempre se encuentran rosas en el fango y nada se pierde con buscar.

Como los libros de Historia pertenecientes a agrupaciones políticas que si en otra época del año no se encuentran. Como si saliesen de la clandestinidad rutinaria a desestabilizar para no perder la costumbre.

Charlando con Paz Casas, conocida de la Secretaría de Cultura y periodista que lleva a cabo el Taller de Periodismo Cultural en la Biblioteca Córdoba todos los años, discutimos sobre esta cuestión.

Defensora acérrima de la cultura cordobesa se entristece el pensar en la cantidad de libros, de locales que no pueden conseguir su espacio en la feria. Sea por cuestiones de espacio, ideológicas o económicas.

Mientras me recomienda un par de rosas en el fango que acabamos de encontrar y mientras miro los stands tratando de vislumbrar algo de Periodismo Gonzo (en vano, obviamente) no puedo dejar de pensar en lo parcial de esta feria y en lo que seguramente nos estamos perdiendo por no dar espacio a la novedad.

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Para Descargar

La 25º Feria del Libro dura entre los días 2 y 20 de Septiembre, abriendo sus puertas de Lunes a Viernes de 10 a 22 horas y los días Domingos en horario de 15 a 22 horas. Las 3 carpas que posee están colocadas alrededor de la Plaza San Martin (mapa) donde también sucede la tercera edición de la Feria Infantil del Libro.

  • Dura 18 días.
  • Habrá 60 expositores.
  • Mas de 300 actividades culturales.
  • Unas 50 propuestas para chicos.

> Descarga la programación de la 25º Feria del Libro

> Descarga la programación de la 3º Feria Infantil del Libro

Twitter y la moda del BAF en tiempo real

In Cobertura iPhone, Exclusivos, Paladar mostaza on 24 agosto, 2010 at 6:19 PM

Twitter sigue diciendo presente en los principales eventos, actualmente existe un diario dedicado a lo que sucede en 140 caracteres y fuimos testigos del furor de la red social durante el Mundial Sudáfrica 2010. Por esta razón para el BAF Week como mayor evento de la moda de Argentina, me pareció interesante hablar con periodistas que lo usen.

Cada vez son mas los periodistas que llegan a la red social y están en constante experimento sobre su uso y utilidad. Este es el caso de la periodista Mercedes Fúnes del Diario La Nación que cuenta que comenzó a utilizar su cuenta justamente para la edición anterior del BAF Week y hoy dice que “la cobertura es diferente, más rica porque se recibe un feedback instantáneo, algo que no es tan habitual para un periodista de gráfica”.

Si bien la gente del medio dice que la cobertura del evento mas esperado de la moda sigue los mismos lineamientos de siempre (cobertura del desfile, backstage, entrevistas, etc), constantemente se está aprendiendo a utilizar la herramienta de 140 caracteres.

“Lo que aprendimos fue que es bastante difícil cubrir un desfile y twittear al mismo tiempo, ya que las pasadas son muy rápidas y se pierden detalles” comenta Maricruz Luzar, también de La Nación, y agrega que “lo que hacemos ahora es turnarnos para Twittear o que solo twitteen las que no van a hacer la crónica para el papel.

George Blanco cubrió el evento para Revista De Punta y reseñaba su experiencia contando que “filmo con mi iPhone, saco fotos, hago una entrevista y en mi mente tomo nota, salimos del backstage y vamos a ver el desfile. En la pasarela tuiteo, lo que se ve, algunas alternativas de las prendas y cuestiones básicas de la marca”.

Más allá de algunos problemas de conexión o del déficit de Wifi libre en La Rural los usuarios generan sus propios contenidos del evento y apuntalan opiniones a los periodistas, por lo que el balance sobre el uso de la herramienta digital es positivo.

“A través del hastag #BAFWeek uno puede mostrarle a sus seguidores aquello que mas resalto de la nota o hasta imágenes al instante” dice George, que además resalta que el evento toma con las horas una vorágine muy interesante al ser cronista de tiempo real.

Maricruz Luzar dice que “es que es un plus que uno le brinda al lector en cuanto a la cobertura en vivo. El que no puede ir a BAF Week tiene la posibilidad de vivir la experiencia a través de la transmisión en vivo de los desfiles de La Nación, la cronicas y fotos de cada desfile, los videos y las “sensaciones” que uno transmite via Twitter”.

Usuaria desde abril de 2009, Luzar plantea que “lo ideal es twittear imágenes o información a la que el público no tiene acceso. Los seguidores valoran mucho cuando uno les cuenta chimentitos de la primera fila, o muestra la decoración de la pasarela. Twittear desde el back eslo mas divertido del BAF Week, y a los seguidores les encanta, uno puede transmitir imágenes a los que no todos tienen acceso. Siempre hay que buscar el detalle curioso o que nos llame la atención, frases escuchadas al pasar o contar lo que hacen los modelos y  famosos”.

La Nación en particular es el diario que quizás mas ha impulsado a sus periodistas al uso de Twitter, brindando recomendaciones, logística, organizando en su web el cruce con los lectores y está comprometido como medio en la formación de periodistas 2.0.

Aunque también es atendible la reflexión que propone Fúnes al decir que Twitter “acerca a lectores y periodistas y es una vía más para tomar el pulso de lo que pasa. Pero también me parece importante no perder de vista la calle. No hay que perderse la noticia x estar atento al tuit del momento”.

Según Twitter:

+ Mercedes Fúnes es Subeditora La Nacion Revista

+ Maricruz Luzar es Editora de Estilo de Vida de lanacion.com. Moda, diseño, make up, belleza, tendencias, salidas, consumo, gastronomía, vida sana. Fanática del té.

George Blanco está aprendiendo a comunicar. Escritor por convicción: Espectáculos, moda, música, deporte. Cuento historias y otras cosas. Blogger. Fan de las aceitunas y el JW

3er Congreso Iberoamericano de Cultura

In Paladar mostaza on 5 julio, 2010 at 4:39 PM

Sucedió en Medellín, Colombia, el 3er Congreso Iberoamericano de Cultura con la intención de lograr un diálogo entre las voces artísticas de la región, sosteniendo que puede ser el medio por el cuál nuestros países quizás acerquen posiciones, definan objetivos compartidos y ejecuten planes conjuntos.

Un manojo de artistas se apoderaron de las calles y los espíritus durante estos días en los que también se redactaron documentos de compromiso entre ministros de Cultura de todos los países de la región.

“La música convoca, comunica y une a pueblos. Genera sensaciones, sentidos, identidades y valores culturales. La música es el lenguaje común de los seres humanos. Ritmos, acordes y sonidos muestran la riqueza y diversidad de nuestras músicas”

El encuentro se desarrolló desde el 30 de junio hasta el 4 de julio en la ciudad de Medellín, utilizando la música como eje central pero concretando alrededor de 70 actividades que tuvieron como punto de inicio siempre la cultura latinoamericana. Se construyó un excelente foro para debatir y compartir visiones sobre lo acontecido en torno a la cultura en nuestros países.

Los ejes temáticos del 3er Congreso Iberoamericano de Cultura fueron los siguientes y aquí sus planteos iniciales:

Como hijos de la mezcla, nos hallamos ante una inmensa polifonía de voces entrecruzadas, de estéticas múltiples y pluralidades sonoras, donde tienen cabida la creación y la memoria, la tradición y la modernidad, lo popular y lo académico. El Congreso debe convertirse en un espacio intermediario para el encuentro y la manifestación de la diversidad de lenguajes, prácticas y corrientes de las músicas de Iberoamérica y en un escenario para que los jóvenes creadores puedan ofrecernos su visión de la estética, la música y la sociedad.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han impactado de manera determinante la industria de la música, generando cambios vertiginosos en los modos de producción, circulación y consumo. La venta de compactos cae dramática e irreversiblemente, los grandes sellos transnacionales entran en crisis, los almacenes cierran, pero al mismo tiempo existe una explosión creativa inédita y músicos independientes acceden a tecnologías de grabación más económicas y asequibles, y circulan sus músicas por redes virtuales. ¿Cómo afrontan los diferentes actores de la música estos cambios?

La musicalización ciudadana es el mayor propósito de los procesos de educación estética y musical. Es el resultado de la articulación de las esferas de la formación, la investigación y el acceso de la población a la música. Durante el Congreso se abordará la reflexión sobre la educación como motor de la transformación social: enfoques de la educación musical en sus diversas modalidades y su relación con los procesos creativos, productivos y de investigación. Asimismo, se hablará sobre el papel del Estado, de las instituciones públicas y privadas, y de las comunidades en el fortalecimiento de las diversas prácticas musicales.

La integración económica y cultural iberoamericana debe ser sustentada por legislaciones, acuerdos internacionales y demás documentos que protejan la producción, diversidad y acceso a la música en la región. Necesitamos repensar las relaciones entre Estado, mercado y comunidad para formular estrategias de articulación que busquen una estructuración sistémica del campo de la música. Iberoamérica necesita con urgencia implementar proyectos multilaterales de cooperación para el intercambio de expertos, hacia el fortalecimiento de modelos y sistemas actuales.

"La música acompaña los movimientos de la gente" León Gieco

Fito Páez tuvo a cargo el cierre bajo la lluvia

Lo que pasó

En el show inaugural actuaron Silvio Rodriguez, Jorge Drexler y León Gieco, mas el encuentro de Zona de Riesgo como experimento creativo que continúa creciendo, pero en los días siguientes hubo un recital sinfónico y hasta un concierto denominado pacífico – caribe. El cierre estuvo a cargo de Fito Páez en el escenario iberoamericano bajo un diluvio tan eufórico como el público que disfrutó durante todas las actividades.

Pero mas allá de tener como hilo conductor a la música, el encuentro contó con 12 talleres de pedagogía, lutería, periodismo cultural y dirección orquestal entre otros. La intención de construcción política alrededor de la identidad regional corrió por cuenta de los ministros de diferentes países que se dieron cita y concluyeron en una serie de puntos de cara al futuro.

Ministro de Cultura argentino Jorge Coscia y su par colombiana Paula Moreno

La denominada declaración de Medellín consta en 9 puntos que plantean la necesidad de un Comité Permanente de Trabajo para elaborar un proyecto para fomentar las músicas iberoamericanas además de considerar la iniciativa de estudiar la constitución del Fondo Iberoamericano de Cooperación para la música y de esta manera promover una ciudadanía musical que, a través de los procesos de creación, producción, promoción, circulación, acceso, salvaguarda o consumo, potencie mejores posibilidades para las músicas iberoamericanas.

“Nos llevamos una visión clara de los desafíos que tenemos como región. Estamos convencidos de que los países iberoamericanos tienen la opción histórica de acudir a un espacio cultural común, suficiente para construir sinergias en el acontecer social y económico y para equilibrar el diálogo y las relaciones de intercambio. Y queremos llevar los documentos a acciones concretas” sintetizó Consuelo Saizar, presidenta del Consejo Nacional de las Artes y Cultura de México terminando la reunión.

+ Sitio oficial del Congreso muy recomendable y con mucho contenido

+ Programa oficial del Congreso (PDF)

+ Info del Ministerio de Cultura (Argentina)

+ El Congreso en cifras

+ La declaración de Medellín completa

+ Lo dicho en Twitter del #CongresoCultura

Lo que viene

Además se presentó a la Argentina como sede del IV Congreso, que se realizará del 20 al 24 de mayo de 2011 en Mar del Plata, y el Mercado de Industrias Culturales Argentinas, entre el 26 y el 29 en la Ciudad Cultural Konex, teniendo como ejes la cultura, la política y la participación popular.


Fuimos ilusionados y eliminados

In Derecho a Replica, Exclusivos, Pasiones, Prosas Propias on 3 julio, 2010 at 2:17 PM

La selección Argentina dirigida por Maradona fue eliminada por Alemania del Mundial Sudáfrica 2010. No disparen contra su bandera muchachos. Se terminó. Fallamos y pagamos. Buscamos y chocamos. Pero lo que sentimos hoy es gracias a que nos ilusionamos y gracias por eso Argentina.


El gol tempranero, un mal día de Otamendi y un impacto duro de remontar. Cuando mas cerca del empate estuvimos, Müller desde el piso habilitó la ventaja. No hay explicaciones. Se hicieron las apuestas y se perdió. Fueron superiores en orden, precisión y equilibrio. Me encantó Mascherano y Tevez. Falló Otamendi y demoró en llegar el juego de DiMaria.

Con cada jugador que podría haber ingresado se variaba un nuevo esquema, son válidos todos los cambios que ustedes digan, pero se eligió por estos, se la jugaron por los que se hicieron.

Pero el fútbol es así, a lo que yo me quiero referir es que estamos desilusionados porque hubo ilusión mediante, y esto en nosotros argentinos es muy importante. Porque con el suceder de este Mundial nos dimos cuenta que se podía, creímos que lo lográbamos y cuanto mas nos acercamos mas temimos obviamente, pero nunca dejamos de creer.

Volvimos a creer, elegimos enamorarnos de una esperanza y el destino, el azar del juego nos dio vuelta la cara. Decidimos quedarnos en el frenesí de un ambiente nacionalista exagerado, casi insoportable. Sin el análisis sesudo y racional. Nos pusimos ansiosos, nerviosos y con hambre de gloria. Esa que nos continúa esquiva.

Y la culpa es de Diego Maradona. La culpa es de ese cabecita que nos mostró que lo imposible muchas veces era posible, porque en repetidas ocasiones lo logró. El tiene la culpa por haber salido ileso de sus propios infiernos en los que todos nosotros creemos poder ser jueces. Diego es culpable por habernos demostrado que a veces la historia se quiebra en su devenir y una ilusión irrumpe en la línea temporal, logrando que los vencidos venzan y los pequeños se agiganten.

Pero hoy no pudo, hoy perdió y lloró. Perdió y lloró como cuando le tocó perder como jugador. Porque esas cosas también pasan en el fútbol, Maradona también puede perder. Pero lo que muchos jamás imaginaron era que Maradona podía volver a ilusionar.

Muchos pensaron que Julio Grondona estaba loco cuando designó a lo que otros pensaban como un ícono ya desvanecido y sin experiencia como entrenador, para hacerse cargo de un equipo con muchas fisuras.

Los críticos deberán respetar mas al Maradona Director Técnico. El Diego jugador seguirá en el pedestal y no correrá peligro porque se han dado los primeros pasos en una carrera técnica que solo puede desarrollarse en un Seleccionado, según mi parecer, porque demostró positivas prestaciones para dotar de simbolismo a un grupo que muchos calificaban sin alma o sangre para jugar.

Diego devolvió la ilusión, corrió como loco, sufrió y hoy llora a la par de todos nosotros los mortales que no hicimos absolutamente nada mas que alentar y sentir pasión por una camiseta a la que él le dio la vida.

Respeto señores, paguemos entre todos la desilusión, nos hagamos cargo de la cuenta pendiente. Si somos de enamorarnos rápido, sepamos también entonces escuchar las canciones de dolor cuando nos dejan. Diego saludó a todos antes de dejar el campo de juego, se aguantó perder y después lloró desconsolado en un vestuario, con tanta desilusión como nuestras casas y calles.

No disparen señores que nadie debe morir. Reflexiones futbolísticas llegarán con el tiempo, porque no deberemos cortar la punta de la pirámide sino analizar lo que se está haciendo en la base dirigencial a nivel nacional para con los jugadores y clubes.

Yo me ilusioné y pagué pero los sueños no se manchan. Abrazo y tragar el dolor para poder volver a ilusionarnos pronto.

+ La columna de Juan Pablo Varsky

+ La columna de Gonzalo Bonadeo

+ La columna de Mario Wainfeld

+ La columna de Ezequiel Fernandez Moores

Lo nuevo de Calamaro por un fan

In Exclusivos, Jorge on 24 junio, 2010 at 9:36 AM

Por Santiago Jorge

El primero de junio salio a la venta “Calamaro on the rock” y a las 8hs de su lanzamiento, lo tenía entre mis manos. Luego de escucharlo durante estos días mundialistas, tuve en el tilín de corazón sensaciones encontradas. Feliz y conciente por haber sido parte y disfrutar al máximo la etapa más gloriosa y fructífera de mi ídolo Andrés Calamaro (1999-2005); y por otro lado, un trago amargo, por sentir que Calamaro no es, ni será lo de antes.

El Salmón

El mismo lo reconoce en sus letras, en “me envenenaste” reza: No vez que ya no soy yo, soy una sombra de aquel (…) Porque ya no puedo escribir y no dejo de dormir, Será el veneno que me pusiste a mí.

Es que todo cambia, y AC también: de ser un marido abandonado y bohemio, inmerso en la composición frenética y el encierro solitario, paso a ser padre y esposo ejemplar, y músico que acepta al pie de la letra, “recomendaciones” de su sello discográfico (firmas de discos, presentación del álbum en radio y televisión, giras nacionales e internacionales).

No digo que este mal, simplemente es otro Calamaro, en el fondo, todos los que en aquella época  le seguíamos la pisada, esperábamos que se recupere, que abandone las sesiones de 72hs de grabación, que salga a la calle, que afloje un poco con las drogas, etc. Hoy pocos recuerdan que Andrés estuvo 4 años sin sacar un disco, y 6 años sin tocar en vivo. Es por eso que celebramos esta nueva etapa, aunque con una pizca de añoranza, discos como Honestidad Brutal (37 temas seleccionados entre 100)  y El Salmón (103 temas entre valla uno a saber cuantos) siguen siendo la cumbre de Calamaro solista.

En su anterior álbum de estudio, La lengua popular, ratificó 10 años después de Alta Suciedad, estar en lo más alto de la composición nacional, con una muestra de que si quiere realizar una obra convencional y fenomenal lo puede hacer, en éste 2010 no nos toca escuchar su mejor versión, on the rock ha sido promocionado como la nueva gran obra, pero no lo es.

El disco en si es comprable, si tendría que ponerle una calificación: BUENO.

Portada del disco

Sucede que uno le exige mas a Andrés, y con los invitados que participan: Bunbury, Vicentico, Niño Josele, Diego El Cigala, Jerry González, Pablo Lescano (¿?), Calle 13 y  El Langui; en cualquier otro álbum del autor, con todos ellos habría para hacer dulce.

El disco abre con Barcos, la voz de Diego El Cigala y las guitarras de Niño Josele, le dan jerarquía a la canción.

Entre las mejores canciones, encontramos varias escritas hace tiempo: El pasodoble de los amigos ausentes, Todos se vanInsoportablemente cruel y  El perro (hace 8 años fue cortina del programa “Detrás de las noticias” conducido por Jorge Lanata).

Como todo disco calamarero, hay un track pegajoso- radial: Los divinos; y un proyecto de futuro tema coreado en los estadios: Me envenenaste (primo-hermano del clásico me arde).

La joya, esta en el disco extra de la edición deluxe: Perdoname un rock, con sonido salmonero y la letra al mejor estilo Calamaro, con la sensación de que fue escrita con el puñal todavía clavado.

El resto: Gomontonera y Flor de Samurai, (ambos temas rockeros que pasan desapercibidos), Te extraño (demasiado repetitivo), Tres Marías y Te solté la rienda;son del montón, por demás comunes, a mi parecer no entrarían entre los mejores 100 de AC.

En suma, dentro de 30 años cuando le contemos a nuestros hijos sobre un tal Calamaro, “on the rock” no será una parada obligatoria, sino una más entre las 26 obras del autor (contando a Los abuelos de la nada y Los Rodríguez). Es que así son los artistas, ni Galeano saca todos sus libros impecables, ni Riquelme da todos sus pases de modo perfecto, ni Calamaro todos sus discos extraordinarios.

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Este autor es Columnista permanente de este Blog

Mi Mundial 4: abrazo paterno

In AguaSuaves, Rudy on 17 junio, 2010 at 6:03 PM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico
Continuación de Mi MundialVol 2 y Vol3

Trabajo, sopita y a la cama

Siete de la mañana del jueves 17 de junio

El despertador suena; la celeste y blanca quiere vestirse de mi otra vez

Con mis austero maquillaje para disimular las ojeras del sueño y unos míseros dos dólares en el bolsillo (este mes la paga se atrasó), bajo rápidamente al bar que, por cábala, ya no podré cambiar.

Mi estómago ruge pero no precisamente de hambre. Ahí están mis nenes, hermosos con sus camisetas, llenándome de orgullo y patriotismo. Se me eriza la piel, la sonrisa se me escapa.

Comienza el partido y mi amiga mesera viene a tomarme la orden. Me muero de la vergüenza, pero esta vez el presupuesto no está de mi lado. Le pido sólo un vaso de jugo de naranja y le pido disculpas. Ella sonriente me pide que disfrute del partido y a eso, dalo por hecho.

Y los milagros llegan cuando tienen que llegar. GOOOOOOOL!!!!! Quien lo hizo? Fue Heinze? Coreano feo metiste la pata? Que me importa! Fue gol y me llena de tranquilidad y antagónica adrenalina. Y como si fuera poco, el caballero de la mesa a mi izquierda (un boricua de unos sesenta largos años, vestido de traje y corbata, quizás abogado o  uno de los tantos puertorriqueños de la zona que gozan de un buen café local a tempranas horas de la mañana) me envía un café con tostadas y revoltillo de huevo y vegetales.  Lo miro y se me acerca. Me da un beso en la mano y me dice: “que lo disfrute señorita, es un placer”.  El placer es mío y ahora mi estómago disfruta al compás de mi corazón.

La bola claramente esta dominada por mi equipo. “Los coreanos deberían jugar con nuestra selección nacional”  bromea otro Don Julio. Los presentes nos reímos con disimulo, más por ternura que por otra cosa. Higuaín cabecea al piso y anota el segundo. Golaso y Don Julio Repite su broma: “es que los coreanos deberían venir a jugar con nuestra selección nacional”. Claro Don Julio, usted tiene toda la razón.

A los abrazos

Lamentable fue el gol de Corea, sobre el final del primer tiempo y regalado gracias a un error argentino. Hecho de pura suerte o no, gol al fin, shockeante e inesperado.

En el entretiempo me acerco a la mesa de “los pibes” que gentilmente comparten el partido conmigo y quienes además me están alimentando a la voz de “come niña que tienes que ponerte fuerte para gritar esos goles”.  Lo verdaderamente extraño para mí es que en esa humilde mesa de café, la que esta habilitada a hablar de fútbol soy yo y prestan especial atención a mis comentarios, algo impensable si trasladamos este momento Nescafé a mi amado país.  Ellos se confiesan fanáticos del baseball y del basketball. De hecho mencionan al fútbol como “soccer” o “balón pie” a lo que les digo que llamen al deporte simplemente fútbol si es que verdaderamente están del lado argentino.

Está por comenzar el segundo tiempo y llega un amigo Panameño llamado Roque, uno de los tantos que logré argentinizar en estos últimos tiempos. Se sienta en mi mesa y ansiosos esperamos que la magia continúe. Los comentaristas de ESPN (señal de Estados Unidos) están bien negativos con el equipo argentino: alegan que estamos descuidados, que Corea se rearmó y que van por la victoria pero… que bien quedó Messi en combinación con Higuaín para taparles la boca! Después de eso, los comentarios se volvieron color de rosa y ni hablar después del cuarto gol tras una jugada impecable de la Selección. Creo que si en la última jugada Agüero le hubiese dado el pase a Messi, hacíamos el quinto, pero ya con cuatro estoy más que conforme y el bar entero festeja conmigo.

Suena el teléfono. Número desconocido. Dudé en contestar pero al fin atendí. Mi papá desde su trabajo me llama y no lo esperaba. “Hija mía, viste el partidazo? Hasta la copa no paramos!”. Mi papá me está llamando emocionado cual niño y yo a miles de kilómetros de distancia, daría el mundo por abrazarlo y poder festejar con él.

Saludo a los pibes, a Roque, a las meseras y me voy a trabajar. Qué hermoso que es ganar, se siente bien lindo. Espero que sigamos humildes, peleando partido por partido. Sin expectativas no hay desilusión. Todo puede pasar: lo peor y lo mejor, la gloria y el fracaso, el oro y el barro, todo está al alcance de nuestras manos. Hay veces que ganar se siente como un abrazo paterno a la distancia.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Mi Mundial 2: Inconvenientes previos

In AguaSuaves, Exclusivos, Rudy on 10 junio, 2010 at 10:20 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Como la vida continúa y el tiempo pasa (nada del otro mundo), la cuenta regresiva es cada vez mas fuerte  para la “FIFA 2010” (acá nadie le dice “mundial” porque es demasiado general, como se nota que los argentinos sabemos que si hay un mundial, es de fútbol!).

El gran asunto comienza el viernes, el primer partido de nuestra selección es el sábado y yo sigo divisando problemas estructurales que de cierto modo quitan valor a mis jugadores, me van en contra con la cantidad de boricuas que día a día compro para sumar voces a la hinchada o simplemente me inflan esa venita que tengo en el cuello.

Como les contaba la semana pasada, las camiseta celeste y blanca estaba de promoción en la tienda Marshalls y eso hizo que mucha gente la vistiera hermosamente por las calles San Juan. El problema se generó específicamente cuando en este mega comercio se agotaron las camisetas de Argentina. Ups! Renovaron el stock con camisetas de Brasil! Esa es una verdadera tragedia! Encima, decoraron toda la inmensa vidriera del local con camisetas de Brasil y un gran cartel que anuncia “Llegó el soccer a Puerto Rico”.

Pero a ver… me voy poniendo nerviosa… perdonen señores ejecutivos de Marshalls, ¿Antes cuando vendían la camiseta de Argentina no habia llegado el “soccer” aún? ¿Éste es algun tipo de mensaje implícito? ¿Me pueden confesar cuál es la nacionalidad del dueño de la tienda o darme al menos una explicación razonable? ¿Alguien puso dinero? Poque si es asi, reúno contactos y lo arreglamos bajo la mesa, no hay problema. Para colmo de males, acá todos andan bien bronceaditos… adivinen que color les queda bárbaro!

Es difícil, es un trabajo de hormiga… Pero cada vez que paso por la tienda y veo a alguien comprando una camiseta brasilera, me acerco, se la pido porque “la quiero comprar yo a mi papá que es un fanatico y cumple años mañana” (o chamullos afines), me escondo por ahi un par de minutos y cuando veo que la persona interesada se retira resignada del lugar, salgo y escondo la camiseta brasilera en alguna sección ignota como “articulos para el viajero” o “plomeria”. Las cosas que uno hace por favor.

El segundo problema se me presentó  con la última edición de la reconocida revista Vanity Fair. Como les comenté en otras ocasiones, Puerto Rico no posee su propia selección de fútbol y la gente se hace fan de uno u otro equipo de un modo azaroso y con un poder de convencimiento de tipo panqueque, bien fácil de dar vuelta.

Volviendo a la revista en cuestión, se les ocurrio la brillante idea de publicar, a días del mundial, notas sobre jugadores significativos cuyas fotos ilustrativas muestran a los muchachos en boxers (ajustaditos y de lycra). Acá les dejo a mis “Amigas futboleras” el video del backstage.

Fui al supermercado a comprarme unos cereales y en la parte de revistas y diarios, tomá Pamela: Ronaldo y Drogba me saludaban en paños menores desde la portada. Siendo Vanity Fair una revista de culto (¿?) me acerque y comencé a ojear sus páginas. Como para comenzar mal el día: Cristiano Ronaldo (Portugal), Didier Drogba (Costa de Marfil), Michael Ballack (Alemania), Samuel Eto’o (Camerún), Kaká y Alexander Pato (Brasil), Sulley Muntari (Ghana), Dejan Stankovic (Serbia) y Landon Donovan (EE.UU). Todos juntitos. ¿No tiene frío muchachos? Vengan que tía Pame los apapacha un rato.

Yo no me voy a poner a discutir quien juega mejor que quien, pero no entendí muy bien el criterio de selección de estos jugadores para las fotos. Digo esto porque nuevamente, no hay jugadores argentinos en la nota y yo creo (esto es personal) que más de uno marece un lugar en la revista (escribo esto mientras pienso que ¨a mas de uno me gustaría ver en boxer celeste y blanco con un sol al medio¨). Agüero tiene su simpatía, Demichelis es un hombre guapo, Garcé… que decirles, Romero es alto y esbelto, Verón pelado sexy, hasta Tevez debe tener una trementa tabla de lavar ahi abajo, quien ha visto lo contrario!

Y si es por calidad de jugador, yo apuesto que más de una mujer ha tenido fantasias con un niño de su tamaño (no dejemos de lado la regla de los enanos). Como no hay jugadores en la nota, las chicas se fanatizan con cualquier cachibache. Hay que tomar cartas en el asunto, porque despues cuando ganemos el mundial van a venir a sacarles fotos a nuestras reliquias argentinas de exportación y no me parece justo. No los apoyaban antes, cuando levantemos la copa no vengan a pedir que mis nenes se saquen la ropa, ¿he? No Vanity Fair, asi vamos mal.

Espero que los jugadores la peleen en la cancha por que yo desde acá la estoy remando con mancha de petróleo incluida. Parezco un machito: hablando de fútbol hasta por los codos. Espero no terminar de los pelos con alguna española y/o brasilera que se encuentre en el mismo estado patriótico/eufórico que yo. Salú!

+ Lee “Mi Mundial 1

Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Un Jujeño en Sudáfrica 2

In AguaSuaves, Exclusivos on 10 junio, 2010 at 9:30 AM

GABRIEL CHAGRA

Gabriel 23 años

Nació en Jujuy, estudia RPI en Córdoba (ARG), es hincha fanático de Gimnasia y Esgrima de esa provincia y va a vivir el Mundial de Sudáfrica 2010 desde el Nelson Mandela Bay. Es uno de los 15 mil asistentes que el Comité de Organización de FIFA eligió de entre 70 mil solicitudes.

En la primera nota nos contó sobre su llegada a Johannesburgo, ahora desembarcó en Puerto Elizabeth y desde allí nos cuenta lo siguiente:

Les escribo desde el Nelson Mandela Bay en Puerto Elizabeth

La llamada “Ciudad amigable” se encuentra en la provincia de Eastern cape, la misma que vio nacer al ex presidente Nelson Mandela.

Tiene paisajes hermosos, adornados con playas de aguas claras pertenecientes al oceano Indico. En esta ciudad se observa mayor mestizaje en las calles, sumándose una gran cantidad de etnias como la Hindu y musulmana.

Posee un gran puerto, que representa el mayor movimiento económico de la ciudad, en el mismo se observa el ir y venir de grandes barcos con cargamento. Dentro del puerto se pueden encontrar diversos restaurantes que sirven deliciosos platos marítimos a un muy bajo costo en relación a nuestro país.

Boliches

El dia domingo fuimos con el dueño del Hostel, oriundo de Ghana, y mi compañero de viaje Roman, a una de las tantas discos que tiene Puerto Elizabeth. Ya desde la entrada se podía observar que tendríamos que pagar “derecho de piso” por no compartir el mismo color de piel.

Luego de entrar al boliche ordenamos tres cervezas y nos mantuvimos juntos mientras las miradas no dejaban de apuntarnos, al principio era un poco incómodo pero con el correr del tiempo nos fuimos acostumbrando. La bienvenida no se hizo esperar mucho, un muchacho robusto, al salir del baño le dijo a mi compañero; “aqui no nos gustan los blancos” pero sin ánimo de pelea, solo como manera de marcar territorio.

Además no todos pensaban igual que él, porque comenzó a acercarse mucha gente con buena onda para compartir impresiones sobre diferentes temas, mayormente relacionados al futbol.
A partir de ahi comenzamos a descubrir muchas cosas interesantes, por ejemplo la manera de bailar muy diferente a la nuestra; hacen del baile una especie de ritual, como una gran danza y en algunos aspectos imitando al accionar de un animal.

La bebida preferida es la Cerveza, acostumbrados a tomar bastante y de manera acelerada. Aman jugar al pool, en cada uno de los bares hay mas de uno. Por supuesto que tambien hay discos en las que el boleto de entrada solo es para gente de color blanco.

Saludos

Es característico saludarse de diferentes formas, lamentablemente en el saludo también se encuentran diferencias de color;  los blancos saludan con un fuerte apreton de mano, mientras que los de color  tienen varios:

  • Cuando se trata de un amigo el saludo es un apretos de mano y luego un  choque amistoso de hombros opuestos.
  • Si se trata de una persona conocida el saludo se transforma en un triple apreton de mano, que rememora mis epocas de secundaria.
  • Otro saludo un poco mas corto es el del choque de los puños cerrados con el dedo pulgar hacia arriba.

Un dato curioso es que al momento de tomarse una foto las reacciones y posturas que adoptan los lugareños son diferentes, en algunas oportunidades los hombres se toman de la mano simbolizando amistad, es común que las mujeres pongan sus rostros cercanos al del hombre y en algunas ocasiones lo agarran por debajo de la cintura.

Gabriel Chagra

PD: Estoy viviendo en una casa con gente de todo el mundo. Acá va una foto de los chicos,  yo  no salgo porque era el fotógrafo. El estadio esta terminado y se pasa de bueno.

Amigos con los que vivo

+ Leer Un Jujeño en Sudáfrica 1

Victor Hugo Morales y el Mundial

In Derecho a Replica on 10 junio, 2010 at 9:15 AM

“La Argentina tiene enormes posibilidades de hacer un muy buen mundial, de ganarlo, incluso”, dice Víctor Hugo Morales, las piernas largas encogidas en el asiento delantero de un Renault Clío algo machucado que conduce Mario, su chofer desde hace muchos años, que renegará todo el viaje con la cinta adhesiva que sostiene malamente el retrovisor.

El rumbo es Berazategui: dentro de un rato allá, en el gimnasio De Vicenzo, Víctor Hugo hablará ante unas 500 personas. “Me levantó mucho el ánimo el buen partido que hizo con Alemania –explica, todavía en el tránsito compacto del microcentro–. Estuvo mucho mejor el equipo que las individualidades, y como en su momento las individualidades van a rendir… Fue el primer partido en el que Diego le puso, como técnico, su propia firma al equipo.”

Unos minutos atrás salía extenuado de la radio, casi arrastrando los pies, tras el programa que conduce por Continental: es, por estos días, el díscolo que no cerró filas con los intereses de esta emisora del grupo Prisa, y tiene a su cargo seis horas diarias de programación, más las transmisiones de fútbol. Las ovejas blancas, ahí, van con los tapones de punta contra la ley de medios y cualquier cosa que haga o deje de hacer el Gobierno; en La mañana misma (que va tras Magdalena Ruiz y antecede a Fernando Bravo) Víctor Hugo mantiene sus buenas discusiones con periodistas-gerentes de la blancura que forman parte de su propio espacio. Y aunque pueda sonar lógico decir que le sería más fácil y más cómodo alinearse se intuye que no, que eso podría suavizarle el roce con las ovejas pero poner áspero el propio, el rumiar interno: si estuvo toda la vida contra la concentración mediática y el monopolio del fútbol, ¿cómo va a ponerse a hachar, eso, ahora? Para quitarse heroísmo, se declara inimputable: sabe que tiene espaldas anchas. El cansancio, dice, es por una gripe que tiene.

“¿Lo escuchaste a Víctor Hugo Morales?”, preguntó Rocha en 1981. Rocha es el amigo que uno tiene desde la infancia, uno que jugaba –y juega– de diez, el que armaba los equipos, y la pregunta fue hecha en un pueblo de la costa atlántica bonaerense, cuando ahí no había televisión y el relator (“de América”) era José María Muñoz. Estábamos acostumbrados al tono solemne de este hombre, a sus latiguillos: “toca el esférico”, “cargan varios, peligro de gol”, “córner número…”. Era desde hacía rato, allá (y en “América”) la voz del fútbol. Con Rocha sintonizamos a Víctor Hugo de inmediato: el tipo transmitía en colores, en detalle, se inventaba diálogos, era rapidísimo y narraba unas épicas fabulosas. Era distinto, otra cosa. Cabían, en su relato, la imaginación, la curiosidad, los matices. Como relator, Víctor Hugo es un extraordinario cronista, un fuera de serie. Pero en aquel momento era algo indefinible, como un viento renovador, un aire que ponía en evidencia qué respirábamos con Muñoz.

Este hombre transmitirá desde Sudáfrica, en unos días, su décimo mundial. Barrilete cósmico, mandó, tras aquella jugada imposible en el Azteca, contra los ingleses. Le debe a Maradona sus mejores momentos como relator: su voz es la banda de sonido universal del que se considera el gol más notable de todos los tiempos. Ahí mismo, un rato antes, vio desde la cabina lo que las cámaras no alcanzaban a dilucidar, lo que sólo vieron los jugadores en la cancha, la mano de Dios. Sin embargo desde “lo técnico”, ha dicho alguna vez, su mejor relato fue el cuarto contra Grecia, en el ‘94, esa serie velocísima de toques cortos que terminó con el zurdazo al ángulo y el festejo furibundo a cámara: fue el último que Maradona hizo en un mundial. Víctor Hugo iba nombrando en simultáneo a cada uno de los participantes y lo gritó cuando la pelota iba todavía en el aire: “Un maravilloso remate al ángulo superior derecho como fin de una jugada fantástica del equipo argentino –dijo segundos después–. Una sucesión de toques, no se sabía dónde estaba la pelota, un flipper, pero toda la maquinita parecía azul”. Y al toque: “Maradona, acordándose de un griego que solía hablar con humildad, esta vez dijo ‘de fútbol, lo sé todo’”.

Bueno, quién podía imaginar el inminente corte de piernas. O este debut como técnico en mundiales, con Messi. “Es el artista de hoy –dice de él Víctor Hugo–. El equivalente a Diego de este momento. Pero sin ser Diego. No todavía.”

Ida

–¿Pensás que Messi va a brillar en la Selección, en este mundial?

–Sí, soy muy optimista de lo que puede, es un jugador fantástico. Si la Argentina anda bien, Di María va a ser otro jugador muy importante, se va a lucir. Y la Selección no va a andar bien si no anda bien Mascherano: sin él bien, difícil que salga campeón. Porque él fija el lugar del planteo del partido. Y eso repercute luego, por ejemplo, en cómo se articulan Messi y los otros.

–¿Cómo definirías la impronta de este equipo, cómo pensás que lo planteará Maradona?

–Creo que pretende lo que cualquiera: un equipo corto entre las líneas, que no haya una cancha de distancia entre Demichelis y Messi. Un equipo posicional, que no va a tener grandes movimientos tácticos y que jugará claramente en un esquema 4-4-2, por necesidad, por jugadores y por imperio de lo que hoy se estila. El partido con Alemania fue demostrativo de la cautela con la que se busca, porque en el fútbol actual el mayor peligro surge del resultado positivo de la presión del equipo que no tiene la pelota en la mitad de la cancha para tomar al rival, circunstancialmente, defendiendo con cuatro o cinco en lugar de ocho. Ese contraataque rápido puede dar más satisfacciones que tener la pelota mucho rato, arrinconar al rival, y no tener por dónde pasar. Ahí empieza ese fútbol insoportable, vueltero, de tocar para los costados y para atrás; eso, que para algunos es buen fútbol, para mí es lamentable. Y así van a ser la mayoría de los partidos del mundial: los jugadores no encaran, se paran frente al rival y tocan al costado, sin audacia personal. Por eso Messi es distinto.

–Claro, Messi hace esto todo el tiempo.

–Exactamente. Pelota, mano a mano con un tipo, y lo quiere pasar. Quiere ir más allá de la línea del jugador que lo marca. Y en general qué pasa: los jugadores pasan la pelota y no traspasan las líneas de los que marcan. Por eso el juego se pone poco entretenido.

–¿Lamentás que Riquelme no esté en la Selección?

–Lamento que se hayan enfrentado Diego y Riquelme, porque a los dos les debo grandes momentos como relator. Pero Román tiene un problema a nivel internacional, y es que al ser un jugador tan atractivo para sus compañeros, porque es como un imán, al anularlo a él se anula mucho del equipo. Si estuviera en el equipo no tendría objeciones; y tampoco las tengo si no está. Cuando hay alguien que capitaliza la atención, en todos los órdenes de la vida, tenés la dificultad de que no haya otras respuestas colectivas. Esto es lo que pasa hoy en día con el enganche con los pocos espacios que hay: se convierte en referente para que los rivales lo presionen y saquen la contra. Cuanto más haya adelantado sus líneas un equipo que lo tiene a Juan Román, o a los enganches en general, para salir de Riquelme, más riesgos se asumen. El fútbol se hace más estético, porque el que tiene la pelota la tiene porque sabe, y trata de concertar con una geometría más pausada, no tan vertiginosa, diferente a la del fútbol jugado a las revoluciones del 4-4-2. ¿Me das una pastilla, Mario?

Mario conduce hacia el sur, por la autopista, despacio. Cada tanto atiende y le pasa el celular a Víctor Hugo, que entre ida y vuelta irá organizando con productores y/o amigos ubicaciones para él y su esposa para ver y oír cantar esta noche a Katherine Jenkins, materiales para los programas del día siguiente, detalles del viaje a París previo a Sudáfrica. Dice Víctor Hugo que su ego es escasísimo y que se siente “un espectador de alma”, lo que le permite estar muy cómodo diez o doce horas en la periferia de cualquier situación. “Mi trabajo es conducir y esto me coloca en el centro de la escena en el momento en el que laburo –explica–, pero en ningún acto de mi vida, ni siquiera en el ámbito familiar, soy el centro de atención, donde más bien están mis hijos, o los amigos, o los artistas. Diría, más bien, que escasamente ocupo ese sitio yo. No sé si siempre fue así, pero considero que un éxito personal es estar muy a buenas con mi poca solemnidad y mi escasa noción de importancia. No me paso de revoluciones respecto de mí mismo.”

–Dijiste, capaz que en sintonía, que no te considerás un tipo de talento.

–Tengo mucho respeto por esa palabra. Incluso cuando se la atribuyo a otros muchas veces me reprocho, porque uno acusa de talentosas a personas que son apenas ingeniosas. Creo que tengo inteligencias que, combinadas, me dan por lo menos una satisfacción en mi relación con las cosas, en las posibilidades de hacer mi trabajo con cierta repercusión, ¿pero talento? ¿Cuál sería, hablar muy bien? Siempre estoy disconforme. ¿Relatar muy bien? Ese podría ser un talento, sí, aunque no sé. Para mí talento tiene Dolina. Pero si hablás con él por ahí empezará hablando de las cosas en las que sabe que no lo tiene. Más que el talento me interesa la inteligencia para vivir, lo que llamamos la búsqueda de la felicidad. Y no estoy mal rumbeado.

–¿Pero no considerás que puede haber un arte, ahí, en el relato futbolero?

–Sí, algo puede haber. Pero hay que ver, porque se puede ser relator con nada, con buena voz, buen golpe de vista; las calidades de los relatores oscilan con el nivel cultural, su preparación, su entendimiento de la estética y de la ética: todo confluye, como en casi todas las actividades de la vida. Y cuando eso se hace con cierta magia, con algún elemento atrapante para la persona que te escucha, podríamos hablar de un pequeño talento. Bien hecho puede ser un arte menor, pero arte al fin. Y creo que me he mostrado que lo hago bastante bien, que he sido creativo y personal, como para decir que dentro de esa actividad he sido un poco artista, también.

Víctor Hugo viajó a cubrir por primera vez un mundial en el ‘78, cuando todavía estaba radicado en Montevideo, pero antes, en el de Alemania ‘74, transmitió para la televisión un par de partidos de Uruguay. Nació en Cardona a fines del ‘47 y a los 16 ya estaba trabajando en Radio Colonia. Debutó como relator en Argentina en febrero de 1981, el mismo día en que debutaba Maradona en Boca. “No vayas directo al lugar, Mario, veamos si encontramos antes un boliche como para comer algo”, propone. “Mi actitud general hacia el juego es de disfrute, de elemento que me sirve para construir mi trabajo, mi periodismo. Pero más que enamorado del fútbol, yo soy enamorado de la radio. Soy un periodista, un cronista que relata. Y eso no ha variado a lo largo de los años.”

Entretiempo

El gimnasio Roberto De Vicenzo es un galpón amplio, nuevo, multiuso. A las tres de la tarde casi todas las sillas plásticas que se dispusieron están ocupadas: unas 500 personas se acercaron a este rincón de Berazategui para oír su charla sobre ley de medios y Fútbol para todos. En los últimos meses ha dado conferencias de estas en diversas localidades: Laprida, San Antonio de Areco, Necochea, La Plata. Víctor Hugo entrelaza los dos temas cuando sostiene que el multimedios Clarín construyó una situación oligopólica de 260 y pico de canales a expensas del dinero que le robó al fútbol. “Hablan de ‘El robo del siglo’ en referencia al atraco al banco, pero a mí me parece más valiente que el que perpetraron en nuestra cara con el cuento de la libertad de opinión, una bandera para robarnos miles de millones de pesos del fútbol, que de alguna manera, a través de los clubes, eran de la gente”, dice ante el público. Y sí: bastante angurrientos los caballeros, que pisaban dedos si a alguien se le ocurría pasar alguito antes que Fútbol de Primera. En 2001 Cablevisión le mandó cartas documento por haber dejado de fondo, a un costado, mientras conducía el programa Desayuno, la transmisión de la final de la Intercontinental entre Boca y el Real Madrid. Víctor Hugo argumenta a favor de por qué es beneficioso que el Estado ponga plata en el fútbol para pasarlo gratis por televisión abierta: mejor vía de publicidad, reencauce de fondos, masividad, escasísimo costo dividido entre los televidentes, llegada a sectores de bajos recursos que no podían pagar cable. “Cuando llega el fin de semana, millones de personas tienen ocio. Cuando hay un plan, salir con los amigos, comer con la patrona, nos provoca felicidad. Pero hay muchísima gente que cuando llega su tiempo libre no tiene proyecto: la previsión de sábado y domingo es el aburrimiento, quedarse en casa, muchas veces porque no hay plata para gastar. El fútbol permite, al menos, juntarse a ver el partido. Proyecto de vida es salud mental, y salud mental es estar contento. Para mí, hay una cuestión de salud en este proyecto, que ahora está disponible para 25 millones de personas.”

Luego de la ovación sobreviene una hora de autógrafos, consejos, agradecimientos, fotos. Rodeado, paciente, con una sonrisa que se va desvaneciendo de a poco. Mario intenta rescatarlo, pero no hay caso. Cuando consigue zafar de eso, lo pescan los organizadores. “Es así en todas partes”, dice Mario, al pie del Clío, resignado a esperar un poco más.

Vuelta

–¿Qué es para vos un mundial?

–Para mí es un viaje. El sitio me marca mucho más el entusiasmo que el propio campeonato. Un mundial jugado en Francia, Alemania, España, México o Colombia, por distintos motivos, me interesa más que el de Estados Unidos, Corea o este de Sudáfrica. Pienso la vida en función de viajes, del interés que me despierta el sitio. El campeonato del mundo es algo que saca al fútbol demasiado de su esencia, lo pone en un ámbito que te desborda, te supera, en el que sos una cosita muy pequeña, seas jugador o periodista. Es algo de los dirigentes, de la política, de la figuración, de los sponsors. Hasta el año ‘90 todavía había un poco de fútbol a escala humana; ahora, salvo que tengan un apellido vinculado al marketing fuerte –Ronaldo, Messi–, los jugadores se ven como piezas poco interesantes. Tanto es un viaje para mí que, para hacer promedio con Sudáfrica, que presumo no me va a interesar tanto, me armé para pasar unos días antes en Roland Garros. Sudáfrica va a ser una burbuja, irreal, encapsulada: no voy a conocer su sociedad mejor; estoy seguro de que no voy a entenderla mejor que a través de la lectura de Coetzee, que es un escritor formidable, que he leído mucho. Así que no tengo un fuerte interés, de momento, salvo las sorpresas que puedan venir o la elaboración que yo haga. Pero veremos: antes de ir a Japón tenía un extraordinario desinterés y dije no, no voy a estar rezongando, y me propuse conocer Tokio a fondo, en la medida de lo posible.

Va haciéndose de noche en el regreso. Mario soluciona un asunto: saca el retrovisor. Víctor Hugo no tiene muchas expectativas futbolísticas: “Va a estar muy por debajo, en estética, de lo que vemos en los campeonatos locales –dice–. Un fútbol muy vinculado al miedo de volverse en la primera fase, de perder en las instancias siguientes. Es muy difícil bajo tanta presión. Pero bueno, a veces hay rachas. En fin, creo que va a ser un mundial muy pobre”.

–Como se viene dando en los últimos.

–El fútbol se hace entretenido, lamentablemente, hoy en día, cuando hay una gran superioridad de un equipo sobre otros. Los del ‘82 y el ‘86 fueron los últimos grandes campeonatos del mundo, con muchos buenos equipos. El ‘70 fue aceptable, 74 y 78 malos. El ‘86 fue el mejor para mí, con el agregado emocional del triunfo de Argentina. El ‘90 fue paupérrimo, ‘94 muy malo, ‘98 algo mejor. El 2002 no se podía ni mirar. Y el 2006 fue malísimo.

–¿Qué es un mundial desde lo sociológico?

–Una gran distracción de masas. Aparece un elemento más palpable de pertenencia a lo que se llama país, patria, nación, sociedad: fortalece, para bien y para mal, esos conceptos. Estás más advertido de dónde vivís, de dónde venís.

–Suelen generarse unos estados de ánimo que se desinflan, instantáneamente, en cuanto el equipo queda afuera.

–Se muere el mundial. Al otro día de que tu equipo se vuelve, le interesa al 80 por ciento menos de gente. Pasa a ser una noticia: quiénes juegan la final, quién ganó. Quiere decir que no es el fútbol el que convoca, realmente.

–Pero es muy curioso cómo un penal puede provocar semejante cambio en el estado de ánimo y la percepción respecto de un equipo.

–Es una inmensa trampa. Tiene que ver también con la presión mediática. Yo no vivo así, de ninguna manera. Cuando me entristezco, o me gana un poco la euforia, es en función de la tristeza o de la euforia de quienes no van a poder minimizar eso.

Víctor Hugo dice que cuando relata se pone en marcha un rol actoral, un libreto que empieza a funcionar, escrito sobre la marcha. “Soy otra persona en una cabina –explica–. Ofrezco un espectáculo para los oídos, y eso no puede decaer: si te aburrís, te vas. Yo soy un amante del espectáculo, pero cuando termina el partido, paso a otra cosa”.

–¿Y no te llega la épica del juego, avanzar o no en un campeonato? Los penales contra Alemania, por ejemplo.

–Es que el fútbol está lleno de situaciones absolutamente impostoras, que me mortifican. Que Italia ganara el mundial pasado y quedara un rato como el mejor por el trámite del partido, lo que pasó con Zidane… No me gusta que sea así. No me gusta el peso que tienen los imponderables, cuando los partidos se rompen, los cambios tan radicales del juego. Contra Holanda, en el ‘98, Argentina tiene una situación bárbara y Batistuta mete un tiro en el palo: ganaba, iba a semifinales, era un buen equipo. Y termina perdiéndolo al final. Y hubo gente que llegó a decir que ese equipo de Passarella fue malo. Sobran los ejemplos de lo que digo.

–Bielsa, en el 2002.

–Qué te parece. Injusticia más grande que ésa no conozco. El período que manejó, entre el ‘98 y el 2002, fue lo más extraordinario que viví en la Selección a largo plazo. Hubo dos etapas maravillosas: el mes del ‘86 y los cuatro años con Bielsa. Yo disfruté extraordinariamente con su juego, con esa urgencia por hacerse dueño de la pelota, por esa valentía de jugar igual en todos lados. La Argentina ganó en ese período algo mucho más lindo que un mundial; por eso digo que a veces uno es prisionero de la tristeza o la alegría de los destinatarios de nuestro trabajo, porque yo, al haber disfrutado tanto de lo anterior, no tendría ningún motivo de mortificación con ese mundial.

Y acá la despedida: ya es plena noche cuando Mario para el auto sobre avenida Santa Fe. En unos días Víctor Hugo transmitirá desde Sudáfrica, nomás, y vuelta con los millones de hipnotizados. Mientras, de momento, reaparece algo emparentado con lo que acaba de decir: un rato atrás, en Berazategui, el mismísmo De Vicenzo, sentado en primera fila, le preguntó lo importante: “¿Ganamos?”. “Tenemos muchas posibilidades, y lo digo en serio –repitió Víctor Hugo–. Pero si me dan a elegir entre ganar el mundial y que salga la ley de medios, me quedo con la ley de medios.”

Fuente: Diario Página/12

Eduardo Galeano y el Mundial

In Paladar mostaza on 9 junio, 2010 at 10:09 AM

A partir del sábado que viene y hasta la finalización misma del Mundial Sudáfrica 2010, como viene sucediendo desde hace muchísimo tiempo y cada cuatro años exactos, Eduardo Galeano exhibirá un cartel en la puerta de su casa: “Cerrado por fútbol”.

El gesto, más divertido y diplomático que el “no molestar” de los hoteles (y al que podría acompañar con un “estoy trabajando para ustedes”, ya se verá), de todas maneras parece innecesario:

“Durante los mundiales directamente me voy del Planeta Tierra. Me mudo al Planeta Pelota, igual de redondo pero más chico. Me dedico a ver todos los partidos, o al menos a intentarlo, porque siempre pasa que alguno me pierdo. Pero lo que quiero decir es que me siento con una cervecita bien fría delante de la TV y me meto en una pelota. Y de ahí no salgo hasta que el Mundial se termina. Así de sencillo”.

Pero el Mundial todavía no empezó. Y el escritor uruguayo, antes de perderse en el laberinto de fixtures y horarios, esas coordenadas particulares del Planeta Pelota cuando la escena ocurre lejos, habló de todo.

Habló de Lionel Messi: “Es el mejor del mundo porque sigue jugando como un chiquilín en el barrio”. Habló de Diego Maradona: “Ha sido injustamente atacado, y aunque una cosa es ser jugador y otra técnico, todavía hay que darle tiempo y espacio”. En definitiva, habló de fútbol.

–¿Sigue teniendo con el fútbol la misma relación de siempre?

–Absolutamente. No podría estar alejado del fútbol. Soy fútbol-adicto. Y esto viene de la infancia más remota, porque mi padre me llevaba al estadio cuando yo todavía era un bebé. Y luego, claro, toda mi vida jugué al fútbol.

–¿Jugaba bien?

–No. Mal, muy mal. Era entreala derecho, lo que hoy sería un volante ofensivo, pero siempre fui un chambón, un pata de palo. Así que al final me resigné, acepté mi destino y terminé intentando escribir para ver si podía hacer con la mano lo que con los pies no pude hacer nunca.

–Pero esos intentos fueron apenas eventuales hasta la aparición de El fútbol a sol y sombra.

–Es verdad. Hasta ese libro yo había escrito muy poco de fútbol, pero después me tomé el tema más a pecho. Por fin hice lo que quería: jugar al fútbol con las palabras y a mi manera. A este libro lo voy actualizando luego de cada Mundial, y eso también tiene que ver con aquello de “Cerrado por fútbol”.

–El ejercicio de unir literatura y fútbol, por cierto, parece cada vez más aceptado, o al menos es más practicado.

–Celebro que haya gente que escribe muy bien y que no oculte su pasión futbolera. Cuando tenía 20 años, dirigí en Uruguay un diario independiente de izquierda. Se llamaba Epoca y tenía buena resonancia, con 35 mil ejemplares. Eramos todos muy jóvenes y capaces de esa locura, una experiencia maravillosa en la que nadie cobraba y de la que todos los militantes, unos 5 mil, éramos accionistas. Así que recuerdo muy bien lo que eran las asambleas, con 200 o 300 personas hasta las siete de la mañana, en las que yo tenía que dar la cara y defender las páginas dedicadas al fútbol. Era la pelea más feroz de todas, porque para los militantes de izquierda aquello era dilapidar cinco o seis páginas de un vocero de la clase trabajadora, de un diario antioligárquico, para consagrar al fútbol, el “opio de los pueblos”. Recién ahora la izquierda se está curando de esa enfermedad en la que acusa al fútbol de que la gente no piense. Ahora los intelectuales no tienen vergüenza.

–¿Y qué espera de este Mundial, como hincha y como intelectual?

–Que me ofrezcan una fiesta para los ojos. Ese prodigio de hermosura que el fútbol es. Obviamente que quiero que gane Uruguay, y si no es Uruguay que sean la Argentina o Brasil, los países que siento más próximos. Pero antes que nada soy un fanático del buen fútbol.

–Más allá de los colores…

–Más allá de los colores. De chiquilín era hincha rabioso de Nacional. Iba al talud (la popular), detrás del arco, es decir la tribuna más pobretona y más violenta, porque en aquel tiempo yo también me fajaba como cualquier hijo de vecino. Era bastante peleón. Tenía 11, 12, 13 años. Pero con el paso del tiempo fui descubriendo que lo mío es el fútbol, sobre todo cuando alguien me ofrece esa fiesta, la del fútbol bien jugado. Cuando ocurre ese milagro, lo agradezco sin importarme el equipo o la selección. Y más todavía: incluso en partidos de Nacional, confieso que muchas veces quiero, secretamente, que gane el menos poderoso, el más pequeño. Como me dijo una vez un amigo español: “Estás condenado, porque vas a estar siempre de parte del toro”. Nunca del torero. Por eso me hizo feliz el título de Argentinos Juniors, la posibilidad de que se rompa el monopolio, más allá de que tengo amigos que son hinchas.

–¿Sigue yendo a la cancha?

–Sí, sigo yendo. Es curioso, hasta masoquista diría, porque el fútbol rara vez me devuelve en el estadio algo que se parezca a la expectativa que me lleva. Espero ver un espectáculo bello y muy rara vez ocurre.

–¿Y a qué le atribuye la insistencia?

–Primero, a la diferencia que existe, por ejemplo, entre el cine y el teatro. Una cosa es ver el partido en el estadio, donde se escucha la respiración de los protagonistas, y otra cosa diferente es verlo por televisión. Pero también creo que tiene que ver con algún residuo de mi formación católica.

–¿Cómo es eso?

–Tuve una infancia muy católica. Creía en Dios y creía que Dios creía en mí. Ahora no creo más en el cielo, ni en el dolor, ni en ese elogio del dolor que la Iglesia Católica me metió adentro, pero me debe haber quedado algún efecto residual de aquel aprendizaje: que todo lo que sufras en la Tierra será recompensado en el cielo. ¡Debe ser eso lo que me lleva a la cancha! Pero también me lleva el espectáculo del público, el fervor, esas oleadas de entusiasmo que sentís cuando la gente está a tu lado y no cuando lo ves por televisión o te lo cuentan. ¡Y las ocurrencias de la gente! Recuerdo que había un jugador de Nacional, Escalada, que de 90 veces que pateaba al arco, apenas una era gol. En las restantes le gritaban: “¡Con la herradura no, con la herradura no!”. Eso también es parte de la fiesta del fútbol y es algo que yo, que siempre fui un escuchador, disfruto de manera especial.

–De aquella infancia católica y futbolera, ¿qué cosa recuerda con cariño particular?

–La pared de mi pieza, en la que tenía un crucifijo rodeado de figuritas. Ahí estaban Rinaldo Martino, aquel de San Lorenzo, y tantos otros que jugaron en Nacional. Era toda la pared pegada de figuritas alrededor del crucifijo. Y abajo, como para que no se vieran mucho porque eran “enemigos” de Peñarol, también había pegado a (Juan) Schiaffino o a (Julio) Abbadie. ¡Me gustó tanto verlos jugar! Abbadie era capaz de hacer que la pelota fuera rodando por la línea lateral y con puros amagues, sin tocarla, iba eludiendo a sus rivales. Me gustaría escribir como Abbadie jugaba. Me gusta ese fútbol, el de las orillas, el del wing, que en inglés significa ala. Abbadie era un hombre con alas.

–Como Garrincha.

Galeano fanático del Fútbol

–Exacto. Tuve la suerte de verlo jugar dos veces en Río. Era como ver a Chaplin en la cancha. Garrincha disfrutaba tanto que terminaba una jugada y se sentaba arriba de la pelota, después de dejar a todos sus rivales en el camino, provocando, como diciendo “a ver si me la sacan”. Después algunos lo querían degollar porque a veces ni siquiera hacía el gol.

–¿Messi tiene ese perfil de jugador “orillero”?

–Yo creo que Messi es el mejor del mundo porque no perdió la alegría de jugar por el hecho simple de jugar. En ese sentido no se profesionalizó. Están los que escriben por placer y están los que escriben por cumplir con el contrato o ganar dinero. Messi juega como un chiquilín en su barrio, no por la plata. Cómo se mete, cómo engaña, esa picardía que es tan linda de ver en los potreros. Cuando el fútbol profesional me desengaña demasiado, me voy por la rambla de Montevideo a ver a los chiquilines jugando en los campitos.

–¿Y a Diego? ¿Cómo lo ve en su función de director técnico?

–Creo que ha sido injustamente atacado. Una cosa es ser jugador y otra director técnico, pero hay que darle tiempo y espacio, ver qué pasa. Lo que ocurre es que Maradona tiene que cargar con una cruz muy pesada en la espalda: llamarse Maradona. Es muy difícil ser Dios en este mundo, y más difícil comprobar que a los dioses no se les permite jubilarse, que deben seguir siendo dioses a toda costa. Y el de Maradona es un caso único, el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega, esa necesidad de protagonismo derivada de la popularidad mundial que tiene.

–En su último libro, Espejos, habla de Diego como un “dios sucio”.

–Pero no en un sentido insultante. Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil… ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos.

–¿Usted lo considera capaz de llevar a la Argentina hasta la Copa del Mundo en Sudáfrica?

–La Argentina es uno de los favoritos a ganar la Copa por la riqueza de su plantel, con esto no estoy descubriendo la pólvora. Pero hablar de Maradona en esos términos me parece una desproporción, porque hoy se les da a los técnicos una importancia que para mí no tienen y que termina perjudicándolos: de hecho se los hace casi únicos responsables de una derrota. Es otra de las deformaciones del fútbol: se le da al técnico un aura científica, como si fueran colegas de Einstein. Antes ni se sabía quiénes eran los entrenadores. El mejor que conocí fue un señor que se llamaba Cóppola, que dirigía al equipo de un pueblito muy chiquito de Uruguay, Nico Pérez. Era peluquero, un día se sacó la grande y puso un cartelito en su local: “Cerrado por exceso de capital”. La cosa es que toda la táctica y toda la estrategia de Cóppola se reducía a lo siguiente: acompañaba a sus jugadores a la cancha, los palmeaba en la espalda a medida que iban saliendo y les decía, sencillo: “Muchachos, ¡buena suerte!”.

–Por afuera de lo estrictamente deportivo, ¿podría perjudicar el camino de la Argentina en el Mundial esta presencia tan mediatizada de algunos barras en Sudáfrica?

–Sería una pena, teniendo la Argentina tanta calidad de jugadores, que se embarrara la cancha por un tema así. En principio, el hecho de que viajaran junto con el plantel me generó preocupación. Pero espero que no ocurra ningún desastre, que no empañen lo que creo será un alto lucimiento, que no haya episodios de violencia por estos fanáticos que no aman al fútbol del mismo modo que los borrachos no aman el vino. Entre muchas otras cosas, Da Vinci escribió un libro en el que recogió fábulas de la región toscana de Italia, y ahí hablaba de eso: de la ofensa de una botella de vino por la mala manera en que la tomaba el borracho. Siempre pensé que era una fábula muy justa y es la misma relación entre el fútbol y los fanáticos de la violencia, ese desahogo que hacen de lo peor que el alma humana tiene.

–¿Y a Uruguay? ¿Cómo lo ve?

–Creo que mejoró mucho con relación a tiempos no tan pasados. Lo que ocurre es que Uruguay sigue siendo un país exportador de “pie de obra”. Vendemos mano de obra y, en el caso de los futbolistas, pie de obra. Hay más de doscientos jugadores uruguayos en el exterior. Tener esa cantidad afuera, en un país cuya población entraría en Avellaneda, habla de que estamos muy desangrados. Al período de esplendor de nuestros futbolistas lo vemos por la TV. De todas maneras, en función de esa calidad de jugadores, porque por algo son convocados de las ligas más importantes del mundo, yo tengo la ilusión de que Uruguay juegue lindo, juegue bien. Aunque ya no somos los que éramos.

–¿En qué sentido?

–Hay una parte de la historia que parece inexplicable: cómo un país despoblado y pequeñísimo pudo ganar la medalla de oro en fútbol de los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el Mundial de Uruguay de 1930 y pudo vencer en el Maracaná, en el Mundial de Brasil de 1950, contra todo pronóstico. Pero eso tiene explicación: el papel fecundo que tuvo el Estado uruguayo en los albores del siglo XX. Uruguay estuvo en la vanguardia del mundo en educación libre, laica, gratuita y obligatoria, con un papel creativo, y allí estuvo integrada la educación física. Sembró campos de deportes en todo el país. Por no hablar de muchas otras cosas: las ocho horas laborales antes que en los Estados Unidos, el voto femenino antes que en Francia, la ley de divorcio 60 años antes que en España… cosas así. Eso explica cómo un país minúsculo pudo llegar tan alto. Pero el Estado perdió esa energía de cambio, se fue desinflando, y esa falta de continuidad en la vocación creadora del poder público se reflejó en el fútbol. Por eso digo que ya no somos los que éramos.

–El futbolista tampoco es lo que era.

–Eso es verdad. La gente deposita en ellos una carga enorme. Esto engorda el ego de quienes reciben el elogio multitudinario, pero a la vez representa una carga muy pesada. Hay una cosa muy perversa ahí.

–¿Cuál es, puntualmente?

–Fabricar ídolos para después voltearlos. Es un cuchillo de doble filo, en definitiva. La gente se reconoce en la alegría de un jugador, cuando gana o juega bien. Pero también los hace responsables de la desdicha colectiva cuando pierde. Porque allí el alma de mucha gente se de-sinfla.

Fuente: Diario Página/12

La entrevista se realizó en el programa De Puntín, de Ediciones Al Arco, AM 970, radio Génesis, sábados de 13 a 14.