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Entrevista Rolling Stone a Barack Obama

In Derecho a Replica on 8 octubre, 2010 at 9:09 AM

Barack Obama es Presidente de los Estados Unidos, hijo de un economista keniano y una antropóloga estadounidense, y fue elegido en 2009 Nobel de la Paz. Para enfrentar las próximas elecciones legislativas se acerca a los famosos del hip hop, saldrá en MTV y en esa estrategia de captar a los votantes de entre 18 a 30 años es que se enmarca la entrevista que dio a la revista Rolling Stone. Habló sobre la guerra, la economía, lo que se juega en noviembre y también sobre música.

Rolling Stone ya había entrevistado a Barack Obama dos veces, ambas en su avión de campaña: la primera en junio de 2008, a pocos días de haber obtenido la nominación por el partido demócrata, y la segunda en octubre, un mes antes de las elecciones.

En relación a la colaboración de la oposición durante su gestión asegura que esperaba mejor comportamiento republicano. “Suponíamos que todo el mundo iba a estar dispuesto a colaborar, porque existía una amplia probabilidad de que sufriéramos un colapso financiero y de que el país entero se sumiera en una depresión. El paquete de recuperación que diseñamos se basó en la idea de que no debíamos rechazar ninguna idea por motivos ideológicos, por lo cual un tercio del paquete se destinó a rebajas impositivas. Pero la estrategia que los republicanos iban a adoptar sería básicamente mantenerse a un costado, tratando de poner el palo en la rueda, en base a la suposición de que, debido al tamaño y al alcance del paquete de recuperación, la economía no mejoraría mucho, ni siquiera en 2010, y que les convenía más responsabilizarnos por eso que cooperar con nosotros para tratar de solucionar el problema”.

¿Cómo se siente con el hecho de que día tras día ataca ferozmente cada cosa que propone?

“No me sorprende, para nada. Eventualmente logramos agotarlos, así que finalmente conseguimos que se aprobaran leyes importantes, algunas de las cuales no han recibido demasiada atención: la ley de reforma de las tarjetas de crédito, o la legislación antitabaco, o las leyes para prevenir el fraude inmobiliario e hipotecario. Pudimos convencer a dos o tres republicanos que querían hacer lo correcto. Pero las demoras, las clausuras, y las obstrucciones sin precedentes que ocurrieron en el Senado tuvieron consecuencias. La gente pensaba: “Uh, Obama dijo que iba a venir e iba a cambiar Washington, y es lo mismo de siempre, con las peleas de siempre”. Se ha creado una atmósfera de incredulidad en la gente, que antes de las elecciones tenía esperanzas y que ahora quizás se siente defraudada y dice: “Al final, es más de lo mismo”.

Tea Party es un movimiento que nació en los primeros meses del año 2009 como respuesta al paquete de estímulo fiscal o Ley de Reinversión y Recuperación. Es básicamente un grupo de presión, enfocado en una política conservadora fiscal, y definido por el originalismo, es decir, la vuelta a los orígenes de Estados Unidos.

En relación a esto Obama dice que “hay algunos aspectos del Tea Party que son poco más oscuros, que tienen que ver con sentimientos xenofóbicos o con cierta preocupación por lo que yo represento como presidente. De manera que me parece que es difícil definir el Tea Party como un todo, creo que todavía está en proceso de definirse a sí mismo”.

El 44º Presidente define y entiende el escenario interno que en términos de crisis tiene repercusiones difíciles. “No hay duda de que existen enojos, frustraciones y preocupaciones genuinos en la gente en general respecto de la peor crisis financiera que hemos vivido desde la Gran Depresión. Tenemos que tener en cuenta que esta recesión es peor que la que Ronald Reagan sufrió en los ochentas, la recesión de 1990-91 y la de 2001 combinadas. Su alcance ha sido muy profundo. Este electorado recibió un golpe muy duro, y eso siempre afecta nuestras políticas. Pero a causa de la capacidad de muchos grupos con muchos recursos económicos para canalizar ese enojo -y en mi opinión, para manipularlo en su interés-, esto se está convirtiendo en una fuerza política considerable de cara a las elecciones”.

Casi como tema de eterna moda, en EEUU también se viven momentos particulares en la relación del gobierno de y los medios, en este caso con una de las cadenas mas poderosas del mundo.

¿Qué piensa usted de Fox News? ¿Piensa que son una institución positiva para los Estados Unidos y la democracia?

[Risas] “Mire, como presidente juré respetar la Constitución. Y parte de esa Constitución es respetar la libertad de prensa. En este país, tenemos una prensa que tradicionalmente se ha caracterizado por expresar sus propias opiniones. La época dorada de la prensa objetiva fue un período de tiempo muy breve en nuestra historia. Antes de eso, había gente como Hearst, que usaba sus diarios muy intencionadamente para promocionar sus ideas. Creo que Fox es parte de esa tradición. Es parte de la tradición que tiene un punto de vista muy claro e innegable. Es un punto de vista con el que no estoy de acuerdo. Es un punto de vista que, en último término, resulta destructivo para el crecimiento a largo plazo de un país que tiene una clase media muy dinámica y que es competitivo en el mundo. Como empresa ha sido enormemente exitosa y sospecho que si le preguntaran a Rupert Murdoch cuál es su primera preocupación diría que es el éxito de Fox.

La gestión del primer presidente negro del país del norte ha sido hasta criticada en el seno de su propio partido y entre sus seguidores, pero frente a esta potencial desilusión cuenta que “cuando hablo con demócratas de todo el país, les digo: “Gente, despiértense. Hemos logrado muchas cosas en las circunstancias más adversas imaginables”. Llegué al poder y tuve que evitar una Gran Depresión. Reparar el sistema financiero para que funcionara y ocuparme de dos guerras. En medio de todo eso, di fin a una de esas guerras, al menos en términos de operaciones de combate. Conseguimos aprobar legislación histórica en materia de salud, una reforma histórica de las regulaciones financieras y gran cantidad de victorias en el ámbito legislativo de las que la gente ni siquiera se da cuenta. Logramos recuperar miles de millones de dólares que iban a los bancos y a intermediarios a través del programa de préstamos a estudiantes, y ahora ese dinero está yendo directamente a esos estudiantes para ayudarlos a pagar la universidad. Ampliamos los servicios sociales más que nunca. La ley de recuperación constituye la mayor inversión en materia de investigación y desarrollo de nuestra historia, la mayor inversión en infraestructura desde Dwight Eisenhower, la mayor inversión en educación -y todo eso combinado, por cierto, con una reforma educativa que no habíamos visto en este país en los últimos 30 años- y la mayor inversión en fuentes energéticas sustentables”.

Interesante es su análisis en torno al escenario ambiental que de manera global enfrentamos. “El cambio climático puede potencialmente tener consecuencias devastadoras en la gente de todo el mundo, y en que tenemos que hacer algo al respecto. Para hacer algo al respecto, vamos a tener que movilizarnos a nivel nacional, y vamos a tener que movilizarnos a nivel internacional. Las inversiones que estamos haciendo en investigación y desarrollo en materia de energía sustentable van a ser muy importantes si queremos cumplir con lo que nos propusimos. ¿Estoy satisfecho con lo que hemos logrado? De ninguna manera”.

Como tema ineludible, Obama, también dedica unos párrafos de esta charla de hora y media a la situación en Afganistán:

“Lo cierto es que todavía no podemos hablar de fracaso. Tampoco de éxito. Hemos logrado progresos en términos de crear una línea de seguridad alrededor de Kandahar, pero no hay duda de que Kandahar todavía no es un lugar seguro, como tampoco lo eran Mosul o Fallujah en ciertas fases de la guerra de Irak”.

“Idealmente, lo que tendría que haber pasado debería haber sido no ir a Irak. Luego de nuestra victoria en 2001, si nos hubiéramos concentrado en reconstruir Afganistán, y si hubiera habido más cooperación diaria y directa con los karzai y su gobierno, no nos encontraríamos ahora en esta situación.

Ahora bien, tengo que jugar con las cartas que me tocaron. En un mundo ideal, no habría heredado un déficit de u$s 1.300 billones y la peor recesión desde la Gran Depresión. Pero hay que trabajar con lo que hay”.

Con el carisma que lo caracteriza, Obama recorre el Salón Oval con soltura en medio de chistes y hasta cuenta la música que lleva consigo a cada momento.

“Mi iPod tiene unas dos mil canciones y es una gran fuente de placer para mí. Creo que sigo escuchando bastante más la música de mi infancia que cosas nuevas. Todavía escucho mucho a Stevie Wonder, a Bob Dylan, a los Rolling Stones, mucho R&B, mucho Miles Davis y John Coltrane. Ésos son los clásicos.

También escucho mucha música clásica. No soy un gran fanático de la ópera al punto de ir a escucharla en vivo, pero hay días en los que María Callas es justo lo que necesito.

Gracias a Reggie [Love, el asistente personal], he ampliado mi gusto por el rap. Antes, solía escuchar sobre todo a Jay-Z, pero ahora escucho un poco a Nas y a Lil’ Wayne y también otras cosas, pero no diría que soy un experto. Malia y Sasha están llegando a una edad en la que empiezan a hacerme escuchar cosas. La música sigue siendo para mí una fuente de alegría, y a veces de consuelo en días difíciles”.

Barack Obama tiene por delante el examen legislativo al que todo mandatario se enfrenta en medio de su gestión, del resultado de la misma dependerá la potencia que pueda darle a la parte final de su mandato. Para muchos la ilusión se ha desvanecidos, otros le guardan esperanzas y para algunos no podrá cambiar mucho mas de la política norteamericana. Al ritmo de ese viejo clásico de Miles, Walkin‘, Obama sigue intentado.

+ Entrevista completa

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WikiLeaks y su aporte al viejo periodismo

In Malas Viejas on 2 agosto, 2010 at 11:11 AM

WikiLeaks es un sitio de Internet independiente que publica documentos filtrados, con contenido sensible.

El Pentagono desafiado por la Web

Nadie celebra los goles del adversario. Barack Obama acaba de sufrir un severo revés, de consecuencias aún no calibradas, de manos de un portal de Internet WikiLeaks, que desafió los numerosos y severos controles sobre los documentos del Pentágono y colgó en la red más de 90 mil comunicaciones del ejército de Estados Unidos en Afganistán.

El presidente y sus portavoces minimizaron el enorme hueco que significa para el prestigio y la seguridad de los militares y servicios de inteligencia norteamericanos, con la obviedad de que nada de lo revelado era desconocido. Aunque cada uno de los documentos no aporte novedades sobre acciones y situaciones ya sabidas, el conjunto es una prueba sobre la pésima situación, las numerosas bajas civiles, la efectividad y el equipamiento de los talibanes y el doble juego de los servicios secretos paquistaníes, que con una mano cooperan con Washington y con la otra compadrean con los talibanes.

La publicación es un golpe propagandístico en contra de la presencia norteamericana y occidental en Afganistán, que repercute sobre un calendario en el que Obama ya había señalado 2011 para empezar el repliegue.

La revelación es un hecho insólito, que tiene difícil parangón en cuanto a contenidos y calibre con los tan invocados “Papeles del Pentágono“. El informe sobre la guerra de Vietnam, de siete mil páginas, filtrado en 1971 a The New York Times por Daniel Ellsberg, funcionario de Defensa, era un trabajo encargado por Robert McNamara, en el que quedaba probado “el comportamiento inconstitucional de varios presidentes”.

Los 91 mil WikiLeaks son la mayor colección de mensajes militares jamás publicada sobre una guerra, que abre un nuevo capítulo sobre el acceso a la información, obligará a los profesionales a replantearse cuestiones cruciales de sus sistemas de comunicación y ofrece una documentación valiosísima ahora para los periodistas y en el futuro para los historiadores.

“Papeles” y WikiLeaks tienen en común su enorme volumen, su efecto sobre la percepción de dos largas guerras en las que está involucrado EE. UU. y la reapertura del apasionante y necesario debate sobre la libertad de información y el papel de los medios en el cuidado de la democracia.

La gran diferencia es que hace 40 años fue un periódico impreso el que recogió las rentas de prestigio y ahora es un portal digital el que convirtió la publicación en una formidable operación de relaciones públicas. Supo jugar, además, en dos tableros. En uno, como en sus muchas filtraciones anteriores, funcionó en la línea de los wikis , es decir, portales nutridos por los aportes del público. En el otro, usó a tres grandes medios de prestigio para convertir su acción en un golpe informativo.

Así, reafirmó las virtudes de la Web 2.0, que pone los contenidos de la información en manos del público, convertido en fuerza de tracción y de organización de los medios. Pero, a la vez, valorizó al viejo periodismo clásico de oferta, en cuyas manos dejó la tarea de jerarquizar, analizar y transmitir al gran público. En su golpe, demostró que ambos caminos no tienen por qué ser contradictorios.

WikiLeaks realizó la tarea más sucia de recibir los documentos y colgarlos en un portal que se halla legalmente protegido gracias a su ubicación en Islandia y con servidores en países a cubierto de acciones internacionales. Pero fueron los periódicos de prestigio los que aportaron el sello de garantía y la credibilidad de la comprobación. La Casa Blanca no puede celebrar el gol. Como en 1971, sí lo debe celebrar también el viejo periodismo.

Fuente: Diario La Voz

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