maximo tell

Posts etiquetados ‘Aniversario’

Borges y yo

In Paladar mostaza on 15 junio, 2011 at 12:25 AM

20110615-003421.jpg

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor.

Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páinas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro.

Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra.

Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.

No sé cuál de los dos escribe esta página.

Jorge Luis Borges (1899–1986)
(El hacedor. Buenos Aires: Emecé, 1960)

La Radio cumplió 90 años y sigo disfrutándola

In Paladar mostaza on 28 agosto, 2010 at 9:52 AM

Y no me puedo ir señores sin antes tipiar un festejo por el aniversario 90 de la Radio argentina!

La Radio es un medio que ha dejado e impulsado que la ame. Me obliga que frunza el ceño cuando la interferencia estropea sus voces lejanas.

La Radio invita a imaginar, independiza los sentidos para que despavoridos se reúnan y de la mano te lleven a viajar por universos únicos.

La Radio será sin duda el medio que siempre añoraré, por lo educativa, lo estimulante que puede ser al cerebro y la paz que logra en mi.

Hablo en radio y también disfruto escucharla. A toda hora recorrerla y si bien hoy no es el principal medio que uso; es el que sé nunca traiciona.

La Radio invoca lo mejor de los espiritus. Aporta fantasía y construye junto a uno mismo, relatos que son del viento y el tiempo.

La Radio es maravillosa, cuando presenta los cuentos de Apo, los relatos de Dolina y alguna editorial de Eliaschev enojado.

La Radio emociona con Victor Hugo, con Muñoz, con el siempre atento Fioravanti y hasta con el Bocha o Whebe en cada grito.

Porque nadie imagina lo que es la radio hasta que se encuentra solo en la desolación con la simple sintonía en un camino o paraje oscuro.

Allí cuando las estrellas solamente nos miran es donde se potencia la radio. Siendo carpa del circo de los solitarios y ávidos de una voz.

Hoy inmersos en una maquinaria de “contacto” pocos soportan el retumbar del parlante como singular estímulo.

Yo no sentí el olor de la bujia, ni lustré la Capilla y tampoco culo alfombra me reunía en familia alrededor del radio teatro.

Pero pude sentir el erizar de mi piel con un gol junto a la almohada, un silencio de suspenso, un incalculable palpitar por sentir mi nombre.

La Radio sin duda merece que le hagamos un homenaje y defendamos su estilo y partitura filosófica. Por es parte nuestra y quisiera que siga.

Empezó como locura de azotea, continuó como un hito de masas y terminará siendo un placer de pocos. Radio gracias por dejarme ser parte tuya!

Gracias y buenas noches. Hasta aquí transmití desde casa. Sigo por la misma frecuencia dentro de unos momentos.

La radio que no se ve.

La radio no se ve

la mamama era la única que la miraba

era una radio medio capilla de madera

estaba sobre una mesita en la galería

alimentada por una batería de auto

de una camionetita Ruby del ’29

yo tendría unos seis o siete años

la viejita tana no podía entender cómo salían esas voces

dónde estaba esa gente que hablaba

las orquestas, todo

y cuando todo el mundo salía del rancho hacia el campo

bien de madrugada

sintiéndose más sola,

ignorando mi presencia tal vez porque yo era un niño

metía la cabeza atrás del aparato y miraba

un rato largo

después seguía con las tareas

y la radio quedaba encendida en tangos

voces chacareras noticias

y nadie la miraba.

Cuando vi la radio por dentro por primera vez

no era una radio del todo

era una propaladora de pueblo

se estaba convirtiendo en radio.

Sonaba como radio

que desilusión

nada era como lo había imaginado.

Un cuartito gris apenas iluminado por tubos fluorescentes

el tipo hablando frente a un micrófono y una mesa de fórmica

alta llena de papeles y la bandeja de tocar discos

y los equipos en unos estantes cero glamour

nada de paisajes litorales paridos por la voz de la Ramona Galarza

ni las veladas de smoking y quebradas de Glostora nada.

Cuando me tocó ver cómo era una radio de verdad en Buenos Aires

pensé que estaba en la NASA.

Un alarde tecnológico para mi asombro sonaba como una topadora

eso también era radio.

Tardé mucho tiempo muchos años

en comprender que no importaba lo que veía

ni lo que tenía ni lo que tocaba en el lugar donde estaba

cualquier micrófono cualquier parlante cualquier frecuencia

solo una palabra mágica y zas!!

se te aparecen de nuevo todos los paisajes

aunque tengas los ojos cerrados…

Un libro va más allá

que cuenta y describe toda la radio que no se ve maravilloso

desde antes de la mamama que la miraba asombrada

hasta después, ahora.

El celular que suena en la estación Atocha

también es una radio

una frecuencia de radio

nadie lo atiende

el dueño voló con la bomba

la bomba explotó

explotó porque el detonador recibió una llamada

otro celular, otra frecuencia de radio en el aire

pero eso no es radio

y se ve, lo miramos todo el tiempo aunque no suene.

Lalo Mir

Otro año sin el Negro Fontanarrosa

In Paladar mostaza on 19 julio, 2010 at 5:13 PM

Se dice que Roberto Fontanarrosa sigue interrumpiendo discusiones futboleras en los cafés; que al pasar por esa mítica esquina de ventanales todavía se lo ve dibujando; siempre se lo recuerda, aún sigue vivo en todos aquellos que lo disfrutamos en alguna de sus artes. Pedí prestadas unas líneas y espero que las disfruten:

1944 - 2007

Por Mariano Montenegro

Cuando era un pibe de 10 años, la mayoría me conocía como NITO. Ya saben, MariaNITO. Tonteras de mi tío el hippie. Cursando el sexto grado del colegio primario, aburridísimo como en cualquier domingo de mi adultéz, dibujaba a Inodoro y a Mendieta de memoria en unas hojas amarillas que había heredado de mi abuelo. FontanaNITO, firmaba sin ponerme colorado, cuando lograba redondear un chiste. Hace 23 años. Pero no, quédese tranquilo, esta remembranza no tiene destino y tampoco forma parte de un clip que me encargó el productor para poner al aire hoy, cuando se cumplen dos años de la muerte de Fontanarrosa. No. Sólo me acordé, sólo lo conté. Para eso me hice un blog.

Al único velorio que fuí voluntariamente en toda mi vida fue al del Negro. Ya ni sé por qué. Creo que había perdido la cordura el día que se murió el tipo que yo no paraba de leer enfermizamente hacía 4 años. Mi fantasía de ser escritor había resucitado milagrosamente cuando a mis manos de ya un adulto volvió a caer un ejemplar de “Nada del otro mundo”. Por eso, hace dos años, me morfaba los libros del negro como para empaparme de la mágica y genial simpleza de su pluma, perfecta. Después de leer “Los últimos vermicelli” escribí un cuento que se llamó Una de terror y fue, más tarde, el único cuento que llevaría a un concurso y que, maravillosamente, ganara su publicación en una antología de la UNR Editora.

A la casa velatoria de calle Salta caí como drogado. Sin saber por qué estaba haciendo esa locura de llegar a un lugar lleno de extraños llorando y sabiendo que la única persona que quería cruzarme había muerto hacía seis horas. Recuerdo que no me detuve en la puerta y subí la escalera con los ojos nublados de quien vuelve borracho escapando de las luces del pudor diurno. Con una rara culpa y las manos transpiradas crucé un largo pasillo donde a esa hora no muchas personas se apiñaban y aún susurraban la noticia con el ánimo de quien sólo quiere corroborarla en la mirada del otro, en la misma expresión consternada del deudo, de aquellos que no comprenden con qué destino se han quedado de este lado del mundo.

En la última habitación descansaba, muerto, el mismo tipo que había escrito el libro que llevaba en mi bolso. Recién ahí, cuando vi los ojos cerrados del Negro, me desprendí del ensueño, brúscamente y asustado como si me hubiese despertado debajo del agua. Respiré hondo y crucé una mirada de culpa con algún familiar directo. Me avergonzé tanto, que deshice mis pasos abrazado de un calor inhumano en la cara, y casi corriendo recorrí los pasillos hasta que gané la calle otra vez y un aire helado me hizo temblar el pecho.

Me fui caminando por calle Salta hacia el cruce Alberdi.

Desde la muerte de Fontanarrosa he visto cientos de homenajes, pero fue éste en particular el que más hondo me llegó. Es un dibujo de Tute, un artísta genial cuya profundidad siempre sensata, de lúcida tristeza, se ha convertido en un sello. Haga clic sobre ella y véala grandota.

Dos cosas para el chau: El Blog Homenaje al Negro Fontanarrosa, pase que está lleno de lindos homenajes de otros dibujantes. Y pase, cuando guste, por el genial Blog de Tute, verá trabajos maravillosos.

Fuente: TodoLoQueVeo.com

+ Sitio del Negro Fontanarrosa

+ Sus cuentos para descargar

+ Entrevista sobre Literatura en 2006 (audio)

+ Alguna de sus frases


Yo he visto a Mandela

In Pasiones on 18 julio, 2010 at 4:17 PM

El lugar repleto de pasillos y gente tapando las ventanas se volvió un mar de ánimos. Voces por cada costado, alguien que se enfurecía por no poder pasar y yo caminaba mirando el piso. El apuro, la pared de traje que cuidaba su espalda y el momento mágico. Se dio vuelta, miró hacia abajo donde estaba yo y entonces disparó esa sonrisa de cerámica que incineró de carisma el mármol. Transmitía un sueño con sus ojos tiernos.

 

Nelson Rolihlahla Mandela

 

En Sudáfrica y el mundo se conmemoró el cumpleaños de Nelson Mandela. Festejo patrio para los millones de compatriotas de Madiba pero a su vez para los habitantes del mundo que se sorprenden cada vez que se revisa su historia y logros. El 18 de Julio es el día que la ONU ha dedicado a Nelson Mandela, el primer presidente negro sudafricano, Premio Nobel de la Paz y la primera persona a la que, de forma individual, la organización internacional honra con este tipo de reconocimiento.

Aunque no lo crean, cuando chico tuve la oportunidad de ver en sus ojos de que me pose su mano y me demuestre que su energía llenaba todos los salones. Su sonrisa inolvidable me recuerda a diario ese discurso que terminé de entender años después cuando al recorrer su obra tomé consciencia de que habíamos coincidido, yo y uno de los hombres mas importantes de la historia socio – política del siglo XX.

 

En la mínima celda de Robben Island

 

La Leyenda

Mandela nació en 1918 en Mvezo, una pequeña ciudad ubicada en la actual provincia Oriental del Cabo en Sudáfrica. Mandela estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island. Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multiracial en Sudáfrica, cosa que logró en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal.

Madiba ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999, dando frecuentemente prioridad a su reconciliación. El mundo vio atónito como  aquel revolucionario que fue preso durante décadas, perdonaba a sus represores y llamaba a sus propios seguidores a superar el odio centenario que sintiesen.

 

Su número de prisionero durante décadas

 

El Hombre

Se casó tres veces, teniendo 6 hijos. De su primera esposa Evelyn Ntoko Mase, fallecida en 2004, se divorció en 1957 después de 13 años de matrimonio. Una hija de este matrimonio murió en edad de lactancia. Su primer hijo Madiba Thembekili falleció en 1969 en un accidente automovilístico.

Después de 38 años de matrimonio con Winnie Madikizela (Winnie Mandela), se separó a causa de escándalos políticos en abril de 1992 y finalmente se divorció el 19 de marzo de 1996. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zeni), nacida el 4 de febrero de 1958, y Zindziswa (Zindzi), nacida en 1960.

En su 80º cumpleaños, el 18 de julio de 1998, contrajo matrimonio con Graça Machel, la viuda de Samora Machel, el antiguo presidente de Mozambique y patrocinador del ANC, fallecido en 1986 en un accidente de aviación.

El 6 de enero de 2005 murió el segundo hijo de Mandela, Makgatho Mandela, abogado y hombre de negocios, a la edad de 54 años en Johannesburgo a consecuencia de sida.

 

Mandela y su segunda esposa Winnie

 

El Sueño

Logró unir su país en el continente mas complejo, invocando la paz logró borrar las leyes de la segregación y encaminar a blancos y negros en una convivencia pacífica que con los años seguirá curando las heridas de la discriminación.

Durante el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, el planeta entero descubrió un país que ha sabido perdonar y sobrevivir a los odios mas intensos. Con mucho por hacer aún Sudáfrica intenta avanzar en paz hacia el camino del desarrollo.

Durante un discurso presidencial Mandela dejó estas líneas en el aire:

“Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta”

“Nos preguntamos ¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso? Pero en realidad ¿Quién soy yo para no serlo? Yo soy un hijo de Dios. El juego de ser o parecer insignificamte no te sirve ni le sirve al mundo”

“No hay nada de iluminación en hacerte pasar por menos, con el fin de que otras personas no se sientan inseguras. Todos podemos brillar tal y como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que está en nuestro interior. Esta Gloria no está dentro de unos cuantos, sino que está dentro de todos nosotros”

“Y cuando permitimos que nuestra luz brille, también le estamos dando la oportunidad a otras personas para hacer lo mismo. A medida que nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente”

+ Discurso completo (inglés)

+ De regalo pidió 67 minutos de vida

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.038 seguidores