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Recorriendo Colombia: Bogotá

In AguaSuaves, Exclusivos, Jorge on 27 enero, 2011 at 7:44 AM

Santiago Jorge es Columnista permanente de este Blog, y por eso comparte con nosotros sus anotaciones de su viaje. El veranos pasado estuvo recorriendo Perú, Ecuador y varios rincones mas (foto). En 2011 partió para Colombia y acá su segundo post. Leer el primero.

Viajamos a Bogotá vía tierra, cruzamos la selva colombiana y subimos a 2.800 mts. de altura; el servicio de colectivos es muy subdesarrollado y los viajes con alta peligrosidad. Cuando llegamos nos dimos con la primera sorpresa, aquí todo el año hace frío, no hay estaciones siempre es igual: si hay sol 20 º, si esta nublado o lluvia de 12 a 15º, y de noche pase lo que pase la temperatura baja a los 8 grados. No vinimos preparados para estos fríos.

Si Medellín nos pareció moderna, cosmopolita y comercial; Bogotá es muy distinta: universitaria, cultural y muy política. Tiene mucha historia y museos, en los cafés y graffitis se percibe una conciencia política social.

Nos hospedamos en el antiguo barrio La Candelaria, casco historico de la ciudad, son todas casas coloniales y pintadas con distintos colores. Por momentos al caminar se parece mucho a La Boca ó San Telmo. Es en este lugar donde se filmó la famosa pelicula “La estrategia del caracol”. Allí la oferta cultural es amplia y recomendable, visitamos el Museo del Oro (el mas grande de sudamerica) la Casa de la Moneda (donde el virreinato de Nueva Granada acuñaba su moneda) el Museo Botero y el Museo de Bogotá; todo en un radio de 15 cuadras.


Las zonas colindantes a La candelaria son Barrio Germania (se llega caminando) donde se encuentra la quinta de Bolivar, un inmueble impresionante que el primer gobierno patrio le entregó al Libertador como recompensa, y donde éste pasó sus ultimos dias antes de partir a Santa Marta para nunca mas volver. La quinta esta restaurada y armada como museo, se pueden ver objetos personales y ajuares.

En el centro político del pais, se encuentra la plaza Simon Bolivar (una especie de plaza de mayo) donde se encuentran concentrados y uno alado de otro: El Palacio Presidencial, el Congreso Colombiano, el Palacio de Justicia, el regimiento de infantería Nº 1 y la Catedral. Aunque poco se de arquitectura, es impactante ver esas construcciones.

Sobre la seguridad, durante el día las zonas mencionadas estan fuertemente custodiadas con mucha presencia policial, todo lo contrario a la noche, que nos recomendaron no caminar ya que es muy peligroso, por primera vez nos movimos en taxi.

La movida noctura se encuentra en la zona rosa, que es para gente de alto nivel adquisitivo. Allí se encuentra Andrés Carne de Res, no hay nadie que no te lo recomiende y hable de él, todo el que visita Colombia sabe de lo que hablo. Aunque es muy costoso, vale realmente la pena pasar una noche ahí, son 4 pisos de restaurante, barras, música en vivo y en el último nivel una pista para rumbear. La atención, la comida y la ambientación son excelentes. Imposible no recomendarlo.

Desde que arribé me llamó mucho la atención el nombre del aeropuerto, “El Dorado”, caminando la ciudad noté que así mismo se llaman distintos bares, zapaterias, hoteles y boliches. Pregunté a la gente del lugar, algunos no me supieron contestar y otros me lo explicaron así:

El Dorado es un indio que se bañaba en oro, con el paso del tiempo se convirtió en un mito. Luego, mientras los colonizadores se encargaban de asesinar para saquear todo el oro posible, los indígenas engañaban a los españoles contandoles de un lago lleno de oro puro y fundido (que no existía) donde se bañaba aquel cacique; así perdian el tiempo en búsqueda de ese paraíso inexistente. Por un momento la presa se reía del depredador.

Nos vamos de Bogotá sabiendo que conocimos una capital del mundo con todos sus condimentos de gran urbe. Se termina la montaña, viajamos para la costa.

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Mochila y actitud para recorrer Colombia

In Exclusivos, Jorge on 19 enero, 2011 at 8:43 PM

Santiago Jorge es Columnista permanente de este Blog, y por eso comparte con nosotros sus anotaciones de su viaje. El veranos pasado estuvo recorriendo Perú, Ecuador y varios rincones mas (foto). En 2011 partió para Colombia y acá su primer post.

Llegaron las vacaciones y nos las tomamos, dejamos de fingir ser periodistas para ser turistas, cambiamos diarios por guías de viaje, y el clima pasa a ser tan importante como la política. Sin celular, sin novedades de la patria, sin revisar el correo y casi sin preocupaciones; veinticinco días para mochilear, conocer y sentir Colombia.

Muchas personas asocian al mochilero con el movimiento hippie, con vivir sin plata, con almorzar conservas y con ausentarse con aviso de las duchas. En mi opinión, solo es un modo de viajar, de descubrir, de ponerse en los zapatos de otro. Se puede ir con ó sin efectivo o tarjetas, no es una cuestión de dinero, sino de actitud y predisposición.

Las ciudades y países no son sus aeropuertos, hoteles de lujo y restaurantes bien calificados. Se conoce un lugar cuando se toma su transporte público, se comen platos típicos en comedores locales, se hospeda en barrios residenciales y fundamentalmente charlando e interactuando con la gente del lugar, pero no como un foráneo superfluo, sino como un habitante del mundo preocupado e interesado por aquel rincón lejano, porque las diferencias muchas veces nos hacen parecidos y porque somos tan parecidos que buscamos diferenciarnos de nuestros iguales.

Todo viaje es una experiencia, y de las experiencias siempre se aprende, abrir la mente sin perjuicios ante otras culturas y costumbres nos dan cuenta de que no siempre tenemos la razón y somos los mejores, y que fuimos criados bajo un etnocentrismo estúpido y reduccionista.

Medellín

En los 90 nos enseñaron que Medellín era una de las ciudades más violentas del mundo; las guerras entre los carteles de drogas la habían tornado inhabitable, cualquier día una bala perdida ó no tanto terminaba con tu vida. Hoy los Antioqueños luchan por cambiar su imagen y vivir mejor, a nadie le gusta el narcotráfico y tratan al turista con amabilidad y predisposición.

Al llegar me encontré con una ciudad totalmente distinta de la que me imaginaba;la calidad y servicio del metro, la infraestructura y confort de los dos aeropuertos y la terminal, las autopistas y accesos a la ciudad, las zonas comerciales y de “business”, me hacen saber que estoy ante una ciudad moderna y que progresa, lejos de aquella postal de violencia callejera que fue o que hicieron creer.

Llegue inquieto con el tema de la seguridad, con el primer paisa que conversé sobre el tema me contestó con una sonrisa pícara: “no se preocupe amigo, el único argentino que murió en Medellín, fue, es y será el mito más grande del mundo” haciendo alusión al accidente del Zorzal Criollo de 1935.

Pudimos caminar tranquilos, tanto de día como de noche por El Poblado, la Zona Rosa y Parque Berrio; en Manrique y el micro-centro hay que tomar las precauciones de toda gran urbe, y en el barrio Colombia nos pegamos tremendo susto porque 2 “muchachos” se tirotearon a 20 metros de la combi que nos trasladaba, el chofer dijo en chiste “welcome to Colombia” pero luego se excusó diciendo que son hechos aislados. Igual el miedo nos duró unos días, aunque nada malo nos pasó en nuestra estadía.

Medellín es una ciudad larga, para conocerla bien lo primero que hay que aprender es a utilizar el metro (considerado el mejor servicio público de Colombia en los últimos 5 años) que recorre la ciudad de norte a sur y te deja cerca de casi todos los puntos turísticos.

Es imposible caminar por Medellín y no escuchar hablar de dos personajes, un niño bueno y un niño malo, uno reconocido en todo el mundo y el otro buscado en todo el mundo, uno donó más de 100 obras (entre esculturas y pinturas) para que todos puedan acceder a ellas y el otro dividió a la población en dos: mitad sangre y rencor, y mitad agradecimiento y fidelidad:

Fernando Botero, escultor, muralista y pintor colombiano, la plaza más bonita lleva su nombre, allí están a la vista de todos 15 de sus mejores esculturas de bronce, que vale aclarar que a nadie se le ocurrió pintar con colores alusivos a equipos de futbol ni nada parecido. El museo local exhibe sus pinturas, la entrada es libre y gratuita. Todos lo quieren y además de la plaza, bares, cafés y hoteles llevan su nombre.

Pablo Escobar, fallecido hace ya 17 años, es un fantasma y mito que recorre la ciudad, fue el narcotraficante más famoso y perseguido del mundo, su fortuna llegaba a los 25 mil millones, jefe del Cartel de Medellín y acusado de más de 4500 asesinatos.

Aun hoy la opinión pública está en contraste respecto a su persona, la mayoría de la gente lo recuerda con odio por sus crímenes y el baño de sangre que hizo de Colombia, y nos les gusta que se asocie a su país con Escobar y cocaína.

Los mas humildes lo veneran por sus obras de beneficencia: 120 canchas de futbol, 3 hospitales, 3 escuelas y 560 viviendas. En los barrios Las violetas y Pablo Escobar se leen grafitis “Pablo vive”, “P.E. no te olvidaremos”. Alguien me explicó: “ El les daba coca a los gringos y les sacaba dólares.”

Estos dos personajes se unen en una obra de arte, Botero pinta la muerte de Escobar, el cuadro se puede ver en el Museo de Antioquia.

Y así dejamos Medellín, con más sorpresas de las que esperábamos, con buenos recuerdos y algunos amigos. Nos vamos a Bogotá. Hasta la próxima.

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