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El Marxismo ha muerto, el Socialismo ha renacido

In Derecho a Replica on 20 octubre, 2010 at 9:07 AM

Por Luigi Keynes

Las palabras de Fidel Castro que recorrieron el mundo en un claro aval para que se inicien profundas reformas en Cuba y se de por terminado así un régimen brutal e ineficiente cada vez mas anacrónico, a mi criterio marcan el hito de la caída del último bastión histórico del marxismo en el mundo.

Alguien podría decir que VenezuelaBolivia vendrán a cubrir ese espacio. Pues yo disiento con esa idea, pues ni Chavez ni Morales tienen la relevancia mundial de Castro; ni creo que esos regímenes sean sustentable en el tiempo; además ambos si bien usan discursos y algunas herramientas marxistas no son mas que gobiernos populistas mas similares a una forma peronista e indefinida de perpetrar nombres en el poder que formas marxistas de administrar un país.

Y es que el marxismo en sus bases no era mas que un sistema deshumanizado, determinista, fundamentalista y extremadamente ineficiente. La base científica del marxismo es pobre, débil y se basa en demasiadas suposiciones y en un análisis histórico que si bien es interesante (y sólo interesante) para estudiar el pasado pero que a la hora de crear políticas proactivas y hacia el futuro es absolutamente inservible. Y lo peor de que el marxismo tenga fundamentos científicos tan vagos es que es fácilmente manipulable.

Si el marxismo se ha impuesto en algunas épocas y partes del mundo es porque obligaban a las personas a hacerlo a punta de pistola o es porque esas sociedades no conocían otra cosa. Y alguien dirá, entonces con el fin del marxismo, estamos frente al triunfo del fundamentalismo de mercado? (también mal llamado “neoliberalismo”)

Mi respuesta a esta pregunta es que el fundamentalismo de mercado también ha fracasado aunque de una forma menos estrepitosa pero igualmente destructiva que el marxismo. El fundamentalismo de mercado no es mas que una versión simplista, manipulada y degenerada del liberalismo.

Muchos pueden estar en desacuerdo con esta idea, pero creo que el marxismo y el fundamentalismo de mercado son muy parecidos: ambos son deterministas, manipulados, antidemocráticos y terminan en sociedades donde pocos controlan la mayor parte de los recursos mientras las mayorías quedan marginadas en el reparto de la riqueza y el ingreso.

Estamos en un mundo nuevo donde la gente quiere participar cada vez mas de las cosas que le afectan directamente, desde los bienes y servicios que consumen hasta las políticas que influyen a su entorno social; y ahí es primer gran punto donde ni el marxismo ni el fundamentalismo de mercado pueden dar respuestas, porque ambos esconden un profundo elitismo (ya sea económico o político).

Estas nuevas demandas de los individuos no sólo ponen en crisis las bases de estos sistemas, sino de toda la democracia representativa, la cual estoy convencido ha iniciado su proceso de decadencia y será reemplazada de una forma gradual por una democracia directa, pero este tema lo dejo acá nomás y lo trato en otro post futuro.

Volviendo a la idea del fin del marxismo, la pregunta que queda hacerse, es si esto representa el fin del socialismo?

Pues acá tengo una visión que en principio puede parecer paradógica. Estoy convencido que el fin del Marxismo va a representar el renacimiento del Socialismo de una forma seria y constructiva alejándose de los vicios del reciente difunto.

El año pasado hice una pequeña clasificación del socialismo que creo útil citar y complementar antes de seguir:

  1. El viejo y populista marxista liderado por Castro y Chavéz (aunque este último usa esta retórica y algunas herramientas marxistas, pero en realidad creo que es una forma de oportunismo análogo al peronismo argentino).
  2. La socialdemocracia, moderada y muy inspirada en la izquierda europea, a la cual adhieren casi todos los partidos progresistas y socialdemócratas del continente.
  3. El nuevo socialismo, el cual puede decirse está inspirado en la izquierda estadounidense, aunque sus bases mas bien son globales; a la cual personalmente me siento mas cercano.

Sobre el marxismo ya hice mi crítica.

La socialdemocracia si bien es preferible al primero, presenta varios problemas. En primer lugar suele estar representada por individuos titubeantes con serios problemas de liderazgo, esta gente está tan empecinada en consensuar todo que suele naufragar en la indecisión. En segundo lugar, muchos de sus seguidores aún están contaminados por algunas ideas marxistas y suelen mirar con cierto romanticismo la Unión Soviética y la Cuba comunista.

La gran virtud de la socialdemocracia es que suele tener las mas avanzadas y progresistas políticas sociales y representa la vanguardia en todo lo referido a derechos civiles.

Su gran problema es que no tiene políticas económicas autóctonas y en tiempos de prosperidad el peor de los casos recurre al marxismo y en el mejor al keynesianismo; y en tiempos de crisis suele quedar arrinconada por los sectores conservadores y termina aplicando destructivas políticas de ajuste delfundamentalismo de mercado.

Y como les decía, el marxismo y el fundamentalismo de mercado son atroces, siempre llevan a mal puerto; pero el keynesianismo si bien es preferible a estos, ya resulta anacrónico, pero lo peor de todo es que abusan tanto de él (recordemos que por definición estas políticas sirven para tiempos de crisis) que lo aplican en tiempos de prosperidad profundizando las presiones inflacionarias o la especulación, que son el germen de futuras crisis.

La socialdemocracia es contradictoria, indefinida y titubeante; lo que la hace fácilmente absorvible por el nuevo socialismo.

Yo pongo mis fichas en el nuevo socialismo y creo que con el fin del marxismo se verá beneficiado pues habrá menos alternativas dentro de la izquierda y los socialdemócratas tendrán menos cosas para confundirse. Creo que la socialdemocracia evolucionará hacia este nuevo socialismo global, digital y con una importancia decreciente del estado.

El nuevo socialismo es extremadamente abierto, práctico y sus bases son liberales, es como que retrocede hasta los padres del liberalismo, humaniza su análisis, se saltea a Marx y sus amigos (aunque le “roba” algunas herramientas), aprende de J. M. Keynes pero no lo sigue ciegamente y luego abre sus puertas hacia todas las formas alternativas de ciencia económica, y no sólo el liberalismo y las ideas de raíces europeas.

El marxismo era reaccionario. La socialdemocracia es adaptativa. El nuevo socialismo es innovador y desprejuiciado, su compromiso no es con alguna u otra ideología, su compromiso es con el objetivo de una sociedad dinámica, productiva y humanizada.

El gran desafío que tiene por delante el nuevo socialismo es crear políticas económicas autóctonas y de una manera urgente, para no caer en los mismos vicios que la socialdemocracia, y en este plano seguramente es muy importante todas las raíces científicas de la economía que no son liberales, creo que allí están las fuentes de políticas propias.

Murió el Marxismo! y como ya no estará confundiendo a la gente, el Socialismo está renaciendo en una forma mas viable!

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“Cuando sea grande, quiero ser…”

In Exclusivos, Lastiri, Paladar mostaza on 6 octubre, 2010 at 9:52 AM

Por Nelson Lastiri

Fue automático. Apenas leí mentes con visión de futuro volví a pensar en aquellas cosas que arriesgaba a contestar cuando de niño algún tío me preguntaba: “Y vos, ¿qué querés ser cuando seas grande?”.

Luego de esa primer hojeada, el desarrollo del libro me hizo recordar que afortunadamente tuve una familia que no sólo se ocupó por alimentar mis huesos con calcio sino que constantemente fomentaba el desarrollo de mi intelecto. De eso, aunque parezca haber una distancia abismal y sin intenciones de comparaciones simplistas, se trata el libro Funky Business.

Es una radiografía simbólica del cerebro humano que -como obra- se constituye en un llamado de atención sobre los tiempos que corren y las nuevas tendencias del marketing, una guía de consejos intensa y para nada egoísta, el fusilamiento de la mediocridad y un cimbrón a las estructuras.

Además es un producto que cumple con el estilo productivo que plantea: palabras arriesgadas y certeras, muchas frases cortas casi slogans, estilo sencillo y atrevido, ataca a las emociones y nos sacude la cabeza.

Durante todos los párrafos eleva un manifiesto donde el cerebro y su funcionamiento sin riendas estrictas es el capital más valioso y su motor, el vientre de una revolución, la fuente inagotable.

Se trata de una publicación optimista, contestataria, sensacionalista, soñadora y con un protagonista alabado pone a todos los seres humanos en condición de iguales. El aporte motivacional es inagotable, el contenido teórico sobre negocios y nuevas formas de creatividad y competencia es sumamente interesante.

Pese a tener una vinculación publicitaria directa, creo que sus postulados se aplican perfectamente a la jurisdicción periodística: se observa que  actualmente hay una tendencia mundial hacia el periodismo ciudadano y los profesionales de la comunicación están saliendo a las calles, volviendo a ser soldados rasos para conocer las emociones y sentimientos de la gente.

Ya no basta con manejar una noción sobre cómo opera la racionalidad del hombre. De la misma forma en que algunos mercados se han especificado, el periodismo ya no puede hacer embutidos enlatados para conquistar la masificación.

La ciencia de la comunicación se ha estancado como tal, por cooptación ya que talento no falta, y está repleta de respuestas predecibles y prefabricadas para cada acontecimiento. No hay rotación de enfoques ni multiperspectivismo. Es así que en consecuencia nadie busca diferenciarse por temor a perder, postura facilista y mediocre si las hay, un “si perdemos, perdemos todos” que ni siquiera persigue una reformulación visual que explore nuevos cambios.

De todos modos, aunque no se puede detener esta tendencia, es lamentable que su origen haya estado vinculado al agotamiento de un paradigma y no a la intención de construir pilares de experimentación junto a los de normalidad que ya existen.

El legado clave de este libro es claro; la punta de la lanza lleva grabada a fuego la palabra “ideas”, y promete traspasar todos los límites. La sensación final es que no importa la ideología, el lugar geográfico de residencia ni la situación socio-económica: la idea germinará si es funky: única, rebelde y genial. No importa qué quieras ser cuando seas grande, toda respuesta es potencialmente factible de concretarse.

En esa parte del texto me detuve. Algunos minutos pensando con la mirada al techo y continué. Mi posición había cambiado radicalmente. En honor a la verdad debo remarcar los aportes y aspectos positivos que extraje de la lectura del libro y -aunque en un tomo no se puede incluir la totalidad de las aristas- darle luz a esos rincones oscuros que a mi entender quedaron sin iluminarse.

No dejé de ver a Funky Business como un excelente libro sobre creatividad, innovación, emprendimiento, identidad y otras virtudes. Traté de separar el ámbito de referencia del libro de la temática que abarcaba y reservé algunas salvedades para mi reflexión personal.

Este manual atrevido y fundamentado le da lugar e importancia a la trasparencia, al reconocimiento de los trabajadores como portadores de la herramienta por la cual se activó, activa y activará absolutamente todo lo que acontece en el mundo, y habla de equiparar el terreno de juego, de una igualdad.

Y se refiere a una igualdad de potencialidades e igual de derechos que no puedo criticar porque consideró que es así, tal cual. Los manifiestos iniciales de la Antropología Cultural que juraban ante el Rey que había diferencias naturales entre la inteligencia de los hombres quedaron sin efecto.

De todos modos, considero pertinente ser un poco aguafiestas y decir que no es tan sencillo ¡ser funky! en la vida real. Pese a la capacidad indiscutible que todos y cada uno poseen en este planeta, la diferencia pragmática entre la potencialidad y la realidad es tal que -entre casa- uno empieza a decir que no todos tienen los mismos derechos y oportunidades. Afirmación negada absolutamente desde la legalidad, pero que cotidianamente se ratifica por el hecho de que:

  • En esta generation logo, tal como la define el cantautor Kevin Johansen, quien no alcanza a crear una marca que oficie de escudo para sus actividades, tiene serias chances de ser un subordinado.
  • Los trabajadores siempre han sido dueños de la herramienta intelectual, y la pulseada entre cerebros y brazos económicos permanece desde siempre y es una lucha de coerciones para nada justa. Actualmente, los trabajadores gozan de mayores derechos desde la conformación del Estado Social de Derecho, pero aun así la situación está lejos de alcanzar un equilibrio.
  • En la aldea Funky las clases no se eliminan sino que se perpetúa el esquema de aquellos que reinan y aquellos que sobreviven.

En conclusión, agradezco como lector la iniciativa de cada párrafo, pero considero advertir que el mundo necesita decisiones más que emociones. Es como construir una casa sobre la roca o la arena. Muchas veces hay discursos emotivos pero no estructurales: “todo lo puedes, puedes ser lo que quieras en esta vida,…”

Pese a considerarme un soñador y no tener dudas de que el mundo puede cambiar, creo que este libro tiene un fuerte rasgo elitista porque desconoce u omite que hay profesiones que no son funky, y en las que no hay lugar para serlo.

Por caso, hoy está tan sobrevaluada la fama y el reconocimiento mediático que –me pregunto, seré curioso- ¿qué persona que se le dé a elegir entre ser un famoso escritor, periodista, publicista, director de empresa o peón de albañil, recogedor de basura, guardia cárcel y electricista elegiría alguna de las segundas profesiones?

Hoy sólo entregan premios a personas cultas, dotadas de conocimiento específico y posgrados. Antes de predicar que todos podemos ser lo que queramos ser o lo que se nos venga en gana, debemos reconocer lo imprescindible de otros trabajos, felicitarlos, remunerarlos como corresponde y aceptar que la causa está en una desigualdad histórica que alteró los valores de capital, educación y expectativa a favor de unos y en contra de otros.

De lo contrario, caemos en la estupidez de imaginar una sociedad sin albañiles, ni enfermeros, ni maestras, ni colectores de basura. Y el problema no está en las profesiones, sino en la desigualdad y la devaluación. Hay oficios que no me suenan funky, ¿qué hacemos con ellos?

“Como periodista, al menos, Verbitsky, ha recibido la bendición de una incapacidad casi absoluta para ver el lado bueno de cualquier situación”
Alma Guillermopietro; The New Yorker, 15 de julio de 1991.

+ Comprar Funky Bussiness

Este autor es Columnista permanente de este Blog

Ideología horizontal

In Exclusivos, Froy on 8 junio, 2010 at 8:07 AM

Por Rogelio Froy

Buscando un tema para presentar en este debut, naufrague en internet sin lograr conseguir un tema al que yo le pudiera dar mi mirada como para que pase a formar parte de las millones de botellas con mensajes en su interior que naufraga por la red de redes, y se me acababa el tiempo para presentar esta nota, esta primera nota.

Por suerte el dueño del site sin querer colaboro en la elección de este primer tema. En uno de sus posteos publico un video que comenzaba con un recitado de unas palabras de Tato Iglesias, ahí recordé esas palabras y un concepto como latente que existe pero no se ejecuta, que lo he oído muchas veces en muchos lados, que han compuesto canciones, escritos libros y se han hecho manifestaciones en pro de todo esto.

El tema en cuestión es la situación social del mundo occidental, es esa idea de que así no se puede vivir más y que tiene que cambiar, pero todos cuando nos levantamos cada mañana vemos que nada ha variado y que tendremos que padecer un día más esperanzados en el cambio pero resignados a la realidad.

Es necesario volver a retomar sin miedos ni prejuicios el tema de la revolución.
Una revolución que necesariamente tiene que partir de esta realidad, aceptando que vivimos en el sistema capitalista, debemos pensar, actuar y animarnos a vivir desde otros paradigmas.

En parte de sus líneas el sociólogo nos invita a una revolución, a actuar y animarnos, creo que son dos verbos más que olvidados en nuestro ejercicio diario. Si digo que el poder está en manos de pocos no voy a revolucionar el mundo literario, entonces si ya hemos aceptado vivir con el régimen de unos pocos, porque la lógica dicta que la historia la escriben los que ganan y los regímenes los sentencian quienes poseen esos poderes y esta mas que visto, que solo son unos pocos los que disfrutan vivir y somos muchos los que no entendemos el por qué de todo esto.

Nuestras sociedades desde su formación siempre ha tenido una dirección vertical, siempre hemos tenido un rey, emperador, faraón, cacique, papa, o lo que fuere que posee el poder de dictaminar como deben ser las cosas, siempre a beneficio de mantener ese poder, hemos creado la democracia “El Poder del Pueblo” cuantas veces hemos leído y estudiado el significado del latín de esa palabra, la democracia nos trajo Primeros Ministros, Presidentes, Gobernadores, pero nunca dejo de tener el poder en manos de unos pocos, y estos pocos siguieron escribiendo las normas en pos de mantener ese poder alejados de las mayorías.

No se puede establecer la libertad del pobre, sobre la base de dejar sin libertad al rico.

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá  haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.

El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llega a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo; ese, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación.

No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola.

Dr. Adrian Rogers

Estas palabras para mi reflejan el estado actual de la sociedad argentina, somos muy capaces, somos el ombligo del mundo, la Europa sudamericana, los condenados al éxitos, todo eso fuimos, y creemos que somos; creo que en algún momento nuestra sociedad tuvo la capacidad para ser, pero decidió no serlo, el poder no nos dejo ser, hoy en día una publicidad del mundial es el orgullo del país porque afuera nos ven que lloramos por un partido que jugamos y vemos con el corazón, ya nos olvidamos que no suben los impuestos, que congelan los sueldos, que los colegios no tienen calefacción pero si televisores, que la desnutrición aumenta en el Chaco, Tucumán, Catamarca, sin ir más lejos a pasos de la Gral. Paz, que las estadísticas nos dan cada vez más negativo, pero eso no importa, porque ahora tenemos un mes para olvidar y esperar “una alegría para este pueblo tan sufrido”.

Argentina según mi versión de la historia, tuvo dos grandes momentos que nos llevaron a nuestro presente, uno es claramente nuestro último gobierno de facto, sin ahondar demasiado en un tema que yo no entiendo porque hoy se discute si fue una guerra, si había buenos o malos, o si fueron 1, 10 o 30.000 los que el gobierno desapareció. En ese período se erradico de nuestra sociedad un movimiento ideológico, no sabremos si era bueno o malo, lo que sí sabemos es que era distinto y que el que nos rige hoy no nos gusta, si hacía falta revalorizar ideológicas de poderes, decidieron enfrentar una guerra con el saldo de siempre, beneficios para pocos y perjuicios para el resto. Eso logró que pasado 20 años no exista una clase política capaz de animarse a lograr otra cosa, solo queda la ambición de poder y saber que si se llega es para respetar regímenes, no innovar. El segundo momento dio como fruto a la clase dirigencial actual, la de segundo o tercer rango, la que será gobernante en años próximos, está, tuvo su adolescencia en los albores de la Argentina del uno a uno y la pizza con champan, esa gente se educo bajo un sistema donde las la cantidad de días anuales con suerte superaba la mitad, que le permitía llevarse 3 materias y hasta 4 y poder pasar de año en el secundario, esos educados del ayer, son nuestros punteros políticos hoy, son los que se forman en la “inferiores” de los partidos políticos, los que eligen no trabajar, porque saben que obtienen su riqueza en base a la otra mitad que está trabajando por ello, llámese “plan trabajar, ayuda social,” o como fuere. El poder ha logrado asegurarse que no será derrocado por un buen tiempo.

Mientras vemos que sociedades más desarrolladas caen victimas de su propio sistema, pero no hay preocupación alguna, todos vimos a USA caer en una profunda crisis, y también vimos como se sacaron 7.000 millones para rescatar el sistema, cuando no fue así, solo se rescato a los bancos y empresas que estaban en problemas, es decir, el poder, se blindo para no perder más, la sociedad ya estaba sumida en una crisis hacía mucho tiempo, así que para ellos no varía. Ahora le toco el turno a Europa, y el sistema aplicado es el mismo, reducción de sueldos, congelamiento y suba de impuestos (le suena de algún lado esas medidas?) y un rescate de cifras nunca antes vistas en pos de salvar a las instituciones financieras, salvar las herramientas del poder, la sociedad de todas maneras seguirá trabajando para la riqueza de esa otra mitad.

Creo que de una desordenada manera he planteado el problema desde mi óptica, ahora voy a intentar comentar una solución, quiero que esto sea digno mensaje de botellas que naufragan.

El arte define como pensamiento lateral a aquel capaz de encontrar la solución a un problema sin alterar las normas establecidas. Cuantas veces escuchó el problema de “Como se hace para meter 4 elefantes en un Fiat 600” la respuesta ante la evidente imposibilidad, es no saberlo, y vemos como muy graciosamente nos responden “Dos adelante y dos atrás”, esa, es la demostración de lo que es el pensamiento lateral, cuando se nos planteo el problema nunca se nos dijo el tamaño del Fiat ni el tamaño de los elefantes, nosotros mismos somos los que nos hemos condicionado por que estamos formados para el pensamiento vertical, el que nos han inculcado en todos lados, solo los artistas son capaces de escapar al encierro de esa metodología y buscar alternativas.

Bajo el concepto de horizontalidad es que intento buscar la solución a nuestro problema, creo que las palabras de Iglesias y esa idea de revolución no son muy aceptadas por muchos, porque al oírla lo primero que tenemos en mente es que tomamos las armas y nos convertirnos en una turba iracunda en cacerías de brujas. El concepto más claro de revolución que hay es la cubana, es la idea de esos pocos hombres convencidos de que así no se podía más y tomaron las armas para instaurar su paradigma, pero solo hubo un cambio de poderes, el paradigma con que se rige, cambió conceptos económicos y de acceso, pero básicamente siguió siendo lo mismo, el poder concentrado en unos pocos. Y hoy vemos una sociedad con analfabetismo cero, y un gran sistema de salud, pero sin posibilidad de elegir si puede entrar o salir del país o de elegir a sus gobernantes, y hoy a más de 50 años de esa revolución las nuevas generaciones pretende un nuevo cambio, una nueva revolución, lo que demuestra que el cambio de paradigma fue valido para el siglo pasado, pero hoy demanda cambios, lo mismo sucede en Venezuela o Bolivia, poderes concentrados en una persona, que ante su ausencia solo habrá lamento de mayorías, como en la antigüedad con los grandes reyes.

El pensamiento lateral es el que tenemos de manera natural, cuando se le da a un niño una hoja con el famoso laberinto de la rana y el lago, y se le pide que ayude a la rana a llegar al lago, lo primero que hace el niño es tomar el camino del lago hacia la rana, inmediatamente viene el regaño y la acusación de tramposo, pero el niño lo único que está haciendo es hacer lo que le hemos pedido, no le explicamos que nuestro cerebro está estructurado y el suyo va en vía de estarlo y que así no se resuelve ese problema, supongo que ahí es cuando matamos al artista, pero ese es otro tema. Entonces si la solución lateral a nuestro problema es buscar el camino desde el lago a la rana, entonces volví a nuestra definición de democracia, es tan simple como eso, solo hay que ejercer el poder del pueblo, ese poder se ejerce de manera vertical, el concepto de las divisiones y las personas eligiendo líderes, estos líderes eligiendo a los suyos y así hasta formar la pirámide, pero sigo encontrando que ahí puede estar el problema, debemos ejercer nosotros el poder, de manera horizontal, lateral.

Creo que es muy difícil optar el cambio de paradigma, que el consumismo deje de ser nuestro sistema social, creo que no lo cambiaremos en esta era, pero si podemos cambiar la manera de regirnos, somos nosotros los que debemos cambiar, cada uno para poder lograr este poder horizontal, no precisamos un líder que nos invite a levantarnos en armas contra nuestros opresores, no necesitamos pisar a quien tenemos al lado para llegar primero al asiento del colectivo. Lo que necesitamos es darnos cuenta de algo que ya sabemos, qué es que, esto no puede seguir así, tener la resignación de aceptar que esto no cambiara de un día para otro, pero si saber que estamos haciendo bases para algo distinto, algo que nos hubiera gustado ver.

A estas alturas si no me maldijo y cerró la página y tampoco está pensando que soy un utópico que plantea obviedades, y no fundamenta diferencias, es que asume al igual que este autor que vale la pena intentarlo, vale la pena “actuar y animarse”.

El sistema económico consumista con base capitalista precisa del movimiento de transacción para estar vivo, y es ahí donde podemos cambiar, podemos vivir sin electricidad, probablemente no del modo en que vivimos actualmente, pero si podemos vivir sin las empresas que nos proveen electricidad actualmente, tenemos muchas otras fuentes comprobadas. Así como también, tenemos alternativas para las redes de celulares, de teléfonos, de combustibles, de alimentos y de todo. Solo que no nos interesa salirnos del consumismo, y a los que nos interesan necesitamos del que tenemos al lado, para poder ejercer el poder horizontal, sin liderazgos, ni rangos de mando, todos horizontales. Elegir a nuestros gobernantes de manera horizontal, si ya le hemos dado tantas veces nuestra parte del poder mediante el voto y hoy sentimos que es inútil, entonces cambie su voto, la última reforma de los estatutos electorales, pretende que la argentina se centre en un bipartidismo que ya existe, pero pide legalidad, para seguir perpetuando el poder, entonces apostemos a las minorías, no sugiero un voto en blanco o el famoso voto bronca, no, sino, dar la oportunidad a quienes no pueden, si su pensamiento es que no concuerda ideológicamente con ellos, o que son todos unos ladrones y es de un derrotismo total, entonces sigue sin perder nada, si el poder no necesitara del voto, este no existiría, es como creer que la esclavitud termino por que un grupo de valientes decidieron finalizar con ello y que la revolución industrial no tenía ninguna relación. Entonces si tenemos la oportunidad del voto, entregue su poder horizontalmente, es por lo menos una manera diferente a lo que tenemos. Si no se logra nada, tendrá una nueva oportunidad de hacerlo, pero siempre sabiendo que usted es el que ejerce ese poder.

No pido que arme 1000 grupos en facebook, tampoco que salga con su cacerola en la versión moderna de las turbas iracundas, tampoco que done dinero a una ONG que le calme la conciencia. Intente cambiar su manera de generar su basura, su manera de contaminar el planeta, su manera de pensar sobre su vecino, su manera de dar su parte de poder.

Somos muchos los que nos disconforma el sistema, los que nos disconforma los paradigmas que nos rigen, y la impunidad con que se hace, entonces si somos muchos demostremos el cambio. Con poco podemos imponer el “Poder del Pueblo”.

Solo necesitamos animarnos y actuar.

> Este autor es Columnista permanente de este Blog