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Yoani Sanchez, activista siglo XXI

In Pasiones on 4 noviembre, 2010 at 9:09 AM

Por Josefina Molinari

Ama su tierra. Adora su idiosincrasia. Quiere su libertad. Inmersa en un cuerpo débil, pero con un espíritu de gladiador, Yoani Sanchez busca vencer las barreras impuestas por la “revolución cubana”, hace más de medio siglo, con armas de destrucción masiva: un twitter, un blog, dos libros y una academia blogger en el centro de La Habana, Cuba.

La bloggera cubana se entregó de cuerpo y alma a “un ejercicio de cobardía” que le permitió transmitir en espacios on line lo que tiene prohibido como ciudadana en espacios palpables. Para muchas personas esta es una actividad cotidiana y de fácil acceso pero para tantos otros es difícil de alcanzar, como los cubanos, que quieren romper las cadenas de un estado que ya esta oxidado.

Las primeras líneas fueron escritas y los recuerdos de aquellos días en la isla empiezan a sonar en mi mente, a 8 meses de haber recorrido de norte a sur y de este a oeste la isla, compartir una comida, un café o una simple charla con los nativos y me sigo haciendo miles de preguntas que no tienen respuesta. Acaso, ¿Algún día lo tendrán?

Tiene un compañero de lucha, su esposo Reinaldo Escobar, un periodista independiente que por sus cuestionamientos al régimen fue invitado a dejar su trabajo en el Estado y empezar como guía turístico, profesor de extranjeros y mecánico de ascensores. Una constante en la isla. Juntos trajeron al mundo a Teo, el adolescente que preocupa a Yoani por su futuro incierto, por sus ganas de escapar de su tierra, esas que ella no tiene, ni quiere.

El calor de sus amigos le permite saltear los bloqueos de Internet en Cuba. Los 140 caracteres los escribe con su celular, no puede ver quienes la mencionan pero los siente muy de cerca. Sabe de que se trata la solidaridad, combate gracias a la ayuda de otros, por eso recomienda e-books o como twittear sin necesidad de tener una computadora conectada a la red.

Generación Y, el blog que la hizo reconocida mundialmente, hoy en día es traducido a 15 idiomas y los textos son subidos por sus amigos en el exterior. El gobierno bloqueo su bitácora dentro de la isla. Además, una hora de conexión a Internet cuesta 5 euros, una tercera parte del salario mensual.

No ir a conocer a Yoani a su departamento en Centro Habana es una asignatura pendiente que me quedó de aquel viaje. Las restricciones que reinan para los cubanos, las sentí propias, no sabía que me podía pasar al atravesar esa mole de cemento, rectangular, fría, enorme y soviética donde vive la bloggera.

Yoani es madre, esposa, hija, docente, periodista, filóloga, bloggera y ganadora de premios internacionales pero por sobre todas las cosas es cubana y eso dice muchos mas que estos 2696 caracteres.

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Entrevista a Guillermo Fariñas, disidente cubano que recibió el Premio Sajarov

In Derecho a Replica on 26 octubre, 2010 at 8:18 AM

El periodista disidente cubano, Guillermo Fariñas, recibió el Premio Sajarov por el Parlamento Europeo y fue una oportunidad para escuchar al hombre que expuso su cuerpo por la causa política de oponerse al gobierno de los Castro en Cuba.

penultimos días blog

Guillermo Fariñas Hernández nació en Santa Clara, es psicólogo y periodista. Popularizó su disidencia al haber protagonizado hasta veintitrés huelgas de hambre en protesta por el gobierno de Fidel Castro primero, y posteriormente de Raúl Castro, durante cuyos respectivos mandatos ha sido encarcelado tres veces, cumpliendo un total de 11 años en prisión.

Entre el 24 de febrero y el 8 de julio de 2010 mantuvo una huelga de hambre como medida de protesta por la muerte, también a causa de una huelga de hambre, de Orlando Zapata, y para pedir la liberación de veintiséis presos políticos enfermos, según sus propias palabras.

El Premio Sajarov fue el tercero destinado a la oposición cubana en apenas ocho años, en 2002 fue para el disidente Osvaldo Payá y en 2005 para las Damas de Blanco. Fariñas aún se está recuperando de su extensa huelga de hambre y este premio europeo se suma a los recibidos de Ciberlibertad (2006), Reporteros sin Fronteras (2007) Premio de Derechos Humanos (2006), Municipalidad Weimar (2007).

foto de liberalismo online

¿Que significa este premio?

No es algo que haya obtenido Guillermo Fariñas por su historia. El mundo democrático envía un mensaje claro al Gobierno de que reconoce a la disidencia pacífica, de que reconoce al exilio y a los presos que todavía están tras las rejas. También dice que enviar al exilio a decenas de opositores que estaban en la cárcel es un gesto insuficiente, y que el régimen ha de dar pasos reales para que en Cuba se respeten los derechos humanos.

¿Qué pasos?

Lo primero es la democratización del país y la derogación de todas las leyes que van en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. También, crear las condiciones para que los exiliados puedan ejercer sus derechos económicos, políticos, sociales y culturales dentro de Cuba.

¿Lo económico es lo primero en estos momentos?

Económicamente, lo primero es estimular a la pequeña y mediana empresa. Pero no de la forma en que se quiere hacer ahora, abriendo la iniciativa privada con unos impuestos altísimos, del 35 %. Como mucho debían ser del 10% o el 15 %, si realmente se pretende que el sector privado sea una alternativa de empleo, cuando el Gobierno va a despedir a medio millón de trabajadores del sector estatal. El descontento en la sociedad ya es general y palpable. Puede que ahora se generen más tensiones y se produzcan situaciones de estallido social, y que esto ocasione más represión.

¿Cómo evalúa el actual proceso de excarcelaciones?

Es un paso positivo, pero insuficiente. En primer lugar, se les envía al exilio; y además, todos los presos políticos deben ser excarcelados, no sólo los del Grupo de los 75. Lo que es más importante, hay que cambiar las leyes para que de nuevo no vuelvan a llenarse las cárceles.

Según sus cálculos ¿cuántos presos políticos quedarán una vez que salgan los 13 que faltan del Grupo de los 75?

En total son 118.

¿Todos son disidente pacíficos?

No. Se incluyen también opositores condenados por hechos violentos, pero que también deben ser puestos en libertad. Fidel y Raúl Castro asaltaron un cuartel en 1953, fue un hecho violento y fueron amnistiados.

¿Cuales son sus planes inmediatos?

Yo estuve 135 días en huelga de hambre. Cuando el Gobierno anunció el 7 de julio que liberaría a los 52 presos en cuatro meses dije que posponía mi protesta, pero advertí que si no eran liberados en el plazo previsto la reanudaría. El 7 de noviembre se cumple…

¿Otra huelga?

No, la misma huelga…. Pero esta vez no sólo seré yo, se sumará más gente. Pero me reservo sus identidades.

¿Cuántas huelgas de hambre ha hecho desde que está en la oposición?

Con esta, 23.

¿Cómo evalúa los cambios que ha empezado a introducir Raúl Castro?

Se han empezado a dar algunos pasos en lo económico, pero insuficientes. Pienso que esta generación de dirigentes históricos nunca va a realizar cambios políticos serios.

¿Cuál debe ser la posición de la Unión Europea?

La UE debiera emitir un comunicado en el que considere la salida de los presos un gesto alentador, pero que no basta. Mientras no se cambien las leyes que permiten el encarcelamiento de los disidentes y se den pasos hacia la democratización, la UE no debe eliminar la Posición Común.

¿Y EE UU?

Debe mantener la posición actual, de bajo perfil, y evitar un enfrentamiento directo que exacerbe el antiimperialismo del que vive el Gobierno. Pero la pelota está del lado del régimen. Es el Gobierno el que debe actuar.

¿Qué momento se está viviendo en Cuba?

Se esta viviendo un momento histórico… La muerte de Orlando Zapata, las protestas de las Damas de Blanco, las huelgas de hambre, la posición que han tenido los países democráticos, la nueva coyuntura cubana, con medidas económicas que vienen, como el desempleo de medio millón de trabajadores, que va a poner más presión en la caldera… Es un momento de transición.

foto de El espectador

Fuente: El País

El Marxismo ha muerto, el Socialismo ha renacido

In Derecho a Replica on 20 octubre, 2010 at 9:07 AM

Por Luigi Keynes

Las palabras de Fidel Castro que recorrieron el mundo en un claro aval para que se inicien profundas reformas en Cuba y se de por terminado así un régimen brutal e ineficiente cada vez mas anacrónico, a mi criterio marcan el hito de la caída del último bastión histórico del marxismo en el mundo.

Alguien podría decir que VenezuelaBolivia vendrán a cubrir ese espacio. Pues yo disiento con esa idea, pues ni Chavez ni Morales tienen la relevancia mundial de Castro; ni creo que esos regímenes sean sustentable en el tiempo; además ambos si bien usan discursos y algunas herramientas marxistas no son mas que gobiernos populistas mas similares a una forma peronista e indefinida de perpetrar nombres en el poder que formas marxistas de administrar un país.

Y es que el marxismo en sus bases no era mas que un sistema deshumanizado, determinista, fundamentalista y extremadamente ineficiente. La base científica del marxismo es pobre, débil y se basa en demasiadas suposiciones y en un análisis histórico que si bien es interesante (y sólo interesante) para estudiar el pasado pero que a la hora de crear políticas proactivas y hacia el futuro es absolutamente inservible. Y lo peor de que el marxismo tenga fundamentos científicos tan vagos es que es fácilmente manipulable.

Si el marxismo se ha impuesto en algunas épocas y partes del mundo es porque obligaban a las personas a hacerlo a punta de pistola o es porque esas sociedades no conocían otra cosa. Y alguien dirá, entonces con el fin del marxismo, estamos frente al triunfo del fundamentalismo de mercado? (también mal llamado “neoliberalismo”)

Mi respuesta a esta pregunta es que el fundamentalismo de mercado también ha fracasado aunque de una forma menos estrepitosa pero igualmente destructiva que el marxismo. El fundamentalismo de mercado no es mas que una versión simplista, manipulada y degenerada del liberalismo.

Muchos pueden estar en desacuerdo con esta idea, pero creo que el marxismo y el fundamentalismo de mercado son muy parecidos: ambos son deterministas, manipulados, antidemocráticos y terminan en sociedades donde pocos controlan la mayor parte de los recursos mientras las mayorías quedan marginadas en el reparto de la riqueza y el ingreso.

Estamos en un mundo nuevo donde la gente quiere participar cada vez mas de las cosas que le afectan directamente, desde los bienes y servicios que consumen hasta las políticas que influyen a su entorno social; y ahí es primer gran punto donde ni el marxismo ni el fundamentalismo de mercado pueden dar respuestas, porque ambos esconden un profundo elitismo (ya sea económico o político).

Estas nuevas demandas de los individuos no sólo ponen en crisis las bases de estos sistemas, sino de toda la democracia representativa, la cual estoy convencido ha iniciado su proceso de decadencia y será reemplazada de una forma gradual por una democracia directa, pero este tema lo dejo acá nomás y lo trato en otro post futuro.

Volviendo a la idea del fin del marxismo, la pregunta que queda hacerse, es si esto representa el fin del socialismo?

Pues acá tengo una visión que en principio puede parecer paradógica. Estoy convencido que el fin del Marxismo va a representar el renacimiento del Socialismo de una forma seria y constructiva alejándose de los vicios del reciente difunto.

El año pasado hice una pequeña clasificación del socialismo que creo útil citar y complementar antes de seguir:

  1. El viejo y populista marxista liderado por Castro y Chavéz (aunque este último usa esta retórica y algunas herramientas marxistas, pero en realidad creo que es una forma de oportunismo análogo al peronismo argentino).
  2. La socialdemocracia, moderada y muy inspirada en la izquierda europea, a la cual adhieren casi todos los partidos progresistas y socialdemócratas del continente.
  3. El nuevo socialismo, el cual puede decirse está inspirado en la izquierda estadounidense, aunque sus bases mas bien son globales; a la cual personalmente me siento mas cercano.

Sobre el marxismo ya hice mi crítica.

La socialdemocracia si bien es preferible al primero, presenta varios problemas. En primer lugar suele estar representada por individuos titubeantes con serios problemas de liderazgo, esta gente está tan empecinada en consensuar todo que suele naufragar en la indecisión. En segundo lugar, muchos de sus seguidores aún están contaminados por algunas ideas marxistas y suelen mirar con cierto romanticismo la Unión Soviética y la Cuba comunista.

La gran virtud de la socialdemocracia es que suele tener las mas avanzadas y progresistas políticas sociales y representa la vanguardia en todo lo referido a derechos civiles.

Su gran problema es que no tiene políticas económicas autóctonas y en tiempos de prosperidad el peor de los casos recurre al marxismo y en el mejor al keynesianismo; y en tiempos de crisis suele quedar arrinconada por los sectores conservadores y termina aplicando destructivas políticas de ajuste delfundamentalismo de mercado.

Y como les decía, el marxismo y el fundamentalismo de mercado son atroces, siempre llevan a mal puerto; pero el keynesianismo si bien es preferible a estos, ya resulta anacrónico, pero lo peor de todo es que abusan tanto de él (recordemos que por definición estas políticas sirven para tiempos de crisis) que lo aplican en tiempos de prosperidad profundizando las presiones inflacionarias o la especulación, que son el germen de futuras crisis.

La socialdemocracia es contradictoria, indefinida y titubeante; lo que la hace fácilmente absorvible por el nuevo socialismo.

Yo pongo mis fichas en el nuevo socialismo y creo que con el fin del marxismo se verá beneficiado pues habrá menos alternativas dentro de la izquierda y los socialdemócratas tendrán menos cosas para confundirse. Creo que la socialdemocracia evolucionará hacia este nuevo socialismo global, digital y con una importancia decreciente del estado.

El nuevo socialismo es extremadamente abierto, práctico y sus bases son liberales, es como que retrocede hasta los padres del liberalismo, humaniza su análisis, se saltea a Marx y sus amigos (aunque le “roba” algunas herramientas), aprende de J. M. Keynes pero no lo sigue ciegamente y luego abre sus puertas hacia todas las formas alternativas de ciencia económica, y no sólo el liberalismo y las ideas de raíces europeas.

El marxismo era reaccionario. La socialdemocracia es adaptativa. El nuevo socialismo es innovador y desprejuiciado, su compromiso no es con alguna u otra ideología, su compromiso es con el objetivo de una sociedad dinámica, productiva y humanizada.

El gran desafío que tiene por delante el nuevo socialismo es crear políticas económicas autóctonas y de una manera urgente, para no caer en los mismos vicios que la socialdemocracia, y en este plano seguramente es muy importante todas las raíces científicas de la economía que no son liberales, creo que allí están las fuentes de políticas propias.

Murió el Marxismo! y como ya no estará confundiendo a la gente, el Socialismo está renaciendo en una forma mas viable!

+ El Blog de Luigi Keynes

Los límites de la ciberdisidencia

In Malas Viejas on 29 junio, 2010 at 10:25 AM

Tal vez haya habido demasiado entusiasmo mediático al valorar el potencial de los ‘blogueros‘ y las redes sociales para combatir regímenes autoritarios. Estos, desde Cuba a Irán, ya han encontrado cortafuegos.

En los últimos meses, los interesados en cómo las nuevas tecnologías pueden facilitar un desafío a las sociedades autoritarias hemos asistido a una interesante polémica entre los investigadores, escritores y, por supuesto, blogueros Evgeny Morozov y Clay Shirky. Diversos medios anglosajones (Prospect, The Wall Street Journal, Foreign Policy) han publicado argumentos del debate, que abarca fenómenos muy diferentes (las movilizaciones postelectorales bielorrusas, en 2006; las manifestaciones de los monjes birmanos en 2007; la llamada revolución verde que sacudió Irán hace justo un año…), pero con un denominador común:

El importante papel que han jugado las nuevas tecnologías en su organización y en la divulgación, casi instantánea, de la represión gubernamental.

Engrosadas por una amplia repercusión mediática, las expectativas de quienes vieron en las nuevas tecnologías la clave de una nueva y glamorosa forma de lucha política, capaz de emancipar a la sociedad civil por los caminos de la protesta masiva, han quedado un tanto defraudadas. El resultado a la vista es que ninguno de esos movimientos ha conseguido derrocar a régimen alguno, aunque sin duda los ha debilitado de cara a la opinión pública internacional.

Morozov, pesimista hasta la exageración, llega incluso a culpar a los partidarios de la ciberdisidencia y al excesivo entusiasmo mediático de perjudicar las causas que trataban de promover y de provocar justo lo contrario de lo que pretendían: una mayor represión, una extensión de los límites de la vigilancia autoritaria.

Un artículo de Golnaz Esfandiari en el último número de Foreign Policy, dedicado a Irán, describía la “Revolución Twitter” del año pasado como “un meme irresistible” para demasiados analistas y periodistas, “una de esas historias que se escriben solas”. Todo parece indicar que, en efecto, la prensa occidental exageró el verdadero impacto de Twitter como medio de comunicación de los activistas que estaban sobre el terreno.

Cualquiera que sea nuestra posición ante esta polémica, bien aplaudamos el entusiasmo de Shirky a propósito de la “organización sin organizaciones”, la “nueva estructura cívica” o la “enfermedad tecnológica autoinmune”, o, en cambio, compartamos el pesimismo de Morozov y otros al sugerir que los Estados autoritarios son lo bastante fuertes como para resistir el descontento popular y reprimir a los ciberdisidentes, resulta evidente que el panorama de la contestación política en sociedades cerradas ha sufrido en estos últimos años una mutación importante, asociada al uso de nuevos medios tecnológicos.

Uso el término “mutación” para dejar claro que no se trata solo de una nueva manera de transmitir el discurso de la disidencia clásica. No es solo cuestión de contar con “nuevas herramientas”, más ágiles y seguras que aquellas proclamas o samizdats que antes se pasaban de mano en mano. Esas “herramientas” han comenzado a generar nuevas y contagiosas formas de organización social que, además de traducirse o no en protestas masivas, pueden ayudar a reconstruir el tejido de la sociedad civil.

Tal vez en esa novedosa y atractiva condición de la ciberdisidencia estén también los gérmenes de su fracaso a corto plazo. Porque las sociedades autoritarias se han demostrado capaces de adecuar sus técnicas de represión a las nuevas tecnologías, y de aprovechar las ventajas de la democracia sin concedérselas a sus ciudadanos.

Se puede, como en el caso de China, crear clones locales (censurados) de los sitios más famosos de la Web 2.0, al estilo de Facebook o YouTube, y seguir manteniendo una Gran Muralla cibernética argumentando motivos de seguridad. En otros casos, como ha hecho el régimen iraní, un gran ejército casi invisible de esbirros pagados y “verdaderos creyentes” se dedica a cazar disidentes y a distorsionar los debates en la Red -e, incluso, a fabricar “hechos” a conveniencia-.

Lo triste es que todo esto sucede, muchas veces, con la complicidad de compañías occidentales como Nokia y Siemens, que han estado vendiendo a Irán la tecnología y el know-how necesario para vigilar Internet.

Desde el pasado septiembre, los Guardianes de la Revolución iraní son los dueños del emporio de las telecomunicaciones que controla todo el acceso a la Red, los teléfonos celulares y las redes sociales. “La historia de la ciberyihad iraní“, hacía notar hace poco Abbas Milani, “ha pasado casi inadvertida en los medios occidentales, a pesar de su gran escala”.

Tiene razón. Hace unos meses yo mismo participé en un encuentro con ciberdisidentes auspiciado por el George Bush Institute, Freedom House y el Berkman Center de la Universidad de Harvard. La preocupación principal de todos los bloguerosy expertos con los que pude conversar allí era la tecnología que personas inescrupulosas están vendiendo a Gobiernos censores como China, Siria o Irán, y el uso cada vez más activo que esos Gobiernos hacen de los nuevos medios.

Se trata, en pocas palabras, de combatir la revuelta digital con sus propias armas, una estrategia atractiva, incluso para el presidente venezolano, Hugo Chávez, que en un mes pasó de censor de la Red a twittero célebre. Sin embargo, en Latinoamérica la balanza se inclina, por el momento, hacia quienes usan las nuevas tecnologías para incentivar la protesta social.

Incluso una sociedad como la cubana, que participa de manera marginal en el auge de las nuevas tecnologías -no olvidemos que en la isla las estadísticas más optimistas de acceso a Internet rondan el 10% de su población, y que conectarse una hora cuesta la mitad del salario medio- se ha colocado en el mapa de la ciberdisidencia gracias a la acción de una élite decidida a explotar las ventajas democráticas de los nuevos medios.

Inspirados por Yoani Sánchez y otros blogueros, muchos jóvenes cubanos han perdido el temor a opinar. En la isla aumenta el uso de móviles para documentar la represión y son cada vez más numerosas las “filtraciones” de información vedada. Twitter sigue creciendo. El castrismo tiene serias razones para preocuparse si la disidencia tradicional y los blogueros deciden hacer causa común en varios frentes, aprovechando el mecanismo de las “cascadas de información”, descrito por Susanne Lohmann y aplicado por Shirky al activismo digital.

Por eso ha comenzado a usar la misma estrategia de Irán: una contraofensiva cibernética que incluye la renovación de sus webs, mayor presencia en redes sociales, plataformas de blogs oficialistas dedicados a difamar y criticar a los blogueros independientes, cibercomandos de respuesta rápida formados por estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas…

Por el momento, estos métodos no han bastado para limitar a los blogueros. Pero el Gobierno sigue postergando la conexión del cable de banda ancha desde Venezuela -previsto, ahora, para 2011-, así que la blogosfera cubana exhibe todavía, para desgracia de tirios y troyanos, una influencia limitada.

¿Bastan todos estos síntomas para confiarle a Internet un rol clave en la contestación política de nuestra época?

La mutación propiciada por las nuevas tecnologías es un síntoma estimulante, pero corre el riesgo de quedarse estancada en acciones confusas y sin un público definido. En sociedades autoritarias, la confusión entre “medio” y “mensaje” no parece haber contribuido a una libertad que rebase las alternativas a la prensa oficial, y el uso político de la Red se ha demostrado más influyente en sistemas con altos índices de democracia y transparencia.

Cada vez más analistas se preguntan hasta qué punto puede derrocarse a un régimen desde esa especie de ilusión democrática (y narcisista) que propicia Internet. A lo mejor en esos escenarios donde el espacio para los reclamos libertarios es por fuerza minoritario y demasiado susceptible de control, hay que volver a los viejos métodos del disidente tradicional: hacer huelgas, salir a las calles, arriesgar un desafío que dependa menos de la imagen mediática.

Fuente: Diario El País

+ Manual para Ciberdisidentes