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¿Assange es periodista?

In Derecho a Replica on 20 diciembre, 2010 at 8:20 AM

Por Juan Gelman

Sí para algunos, no para otros, quién sabe para muchos. Este tema deriva, con presunción jurídica, de la voluntad de juzgar a Assange en EE.UU. que la Casa Blanca y varios congresistas no ocultan. Si el australiano es periodista y su difusión de documentos por Wikileaks es similar a la de cualquier periódico o agencia noticiosa, la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense impide que lo procesen: prohíbe expresamente la promulgación de toda ley que inhiba el ejercicio de la libertad de prensa. Hay que buscar otro camino legal o con visos de legalidad.

El Comité Judicial de la Cámara de Representantes comenzó a explorar el asunto el jueves que pasó. Una de las alternativas examinadas en esta primera audiencia, a la que fueron citados siete fiscales, abogados y peritos, fue la aplicación de la Ley de Espionaje aprobada en 1917, cuando EE.UU. decidió participar en la Gran Guerra del ’14-’18 y la histeria belicista guiaba los pasos de gobierno y Parlamento. Raras veces surtió efecto, en ocasiones ninguno. El senador independiente Joe Lieberman y dos colegas republicanos presentaron un proyecto de ley que califica de ilegal la difusión de informaciones clasificadas y que permitiría, si se aprueba, echarle el guante al fundador de Wikileaks. Se escucharon opiniones contrarias en la audiencia.

Geoffrey Stone, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago, tachó de inconstitucional el proyecto de los tres senadores: aplicarlo a ciudadanos particulares que no son funcionarios del gobierno violaría la Primera Enmienda, aseveró. Ralph Nader, el repetido candidato a la presidencia por el Partido Verde, centró el problema en “la abismante falta de seguridad” que el gobierno muestra en el manejo de documentos delicados y subrayó: “La supresión de información ha provocado más pérdidas de vidas, verdadera amenaza a la seguridad estadounidense, y demás consecuencias que se atribuyen ahora a Wikileaks y a Julian Assange” (www.talkradio.com, 16/12/10).

Para el presidente del Comité Judicial, el representante demócrata John Conyers, no hay nada que punir: “EE.UU. se ha basado en la idea de que la libertad de expresión es sacrosanta –declaró–. No hay duda de que Wikileaks es muy impopular en estos momentos, pero ser impopular no es un delito y publicar informaciones agresivas tampoco. Me incomodan mucho los llamados insistentes de políticos, periodistas y otros presuntos expertos que demandan un proceso penal o medidas extremas” (www.rawsroty.com, 16/12/10).

William Keller, director ejecutivo del New York Times –uno de los cinco diarios que difunden los documentos filtrados–, tomó distancia: “No creo que (Wikileaks) sea la organización informativa de mi gusto, pero ha evolucionado. A lo largo de esta experiencia hemos considerado que Julian Assange y su alegre banda de provocadores y hackers son una fuente. No diría que pura y simple porque, como sabe todo periodista o director, las fuentes rara vez son puras y simples” (//blogs.forbes.com, 16/12/10). Agregó que lo perturbaría que el gobierno intentara procesar a Assange aplicando la Ley de Espionaje: “Dejando a un lado lo legal, eso me enviaría una señal de alarma… es una ley que se presta a los abusos”.

Kenneth L. Wainstein, socio de la firma internacional de abogados O’Melveny & Myers, sugirió en la audiencia que Wikileaks es un medio “fundamentalmente diferente” de otros porque se limita a recoger y difundir información sin la supervisión editorial que rige en las publicaciones tradicionales. Para Thomas S. Blanton, director del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, “se aproxima cada vez más a una organización mediática”. Entonces, Assange ¿es periodista o no?

Abbe Lowell, abogado y miembro de la firma McDermott, Will & Emery, señaló que la respuesta a esa pregunta es un terreno resbaladizo desde el punto de vista legal que podría introducir fiscalizaciones ajenas en el proceso editorial. “En la historia de EE.UU., el reunir información y difundirla es periodismo clásico”, afirmó. No solamente allí.

Los objetivos de la Ley de Espionaje fueron los opositores a la entrada de EE.UU. en la guerra y sirvió para destruir al joven Partido Socialista. El senador demócrata Kenneth McKellar lo dijo con claridad cuando el proyecto se presentó ante el Congreso en 1917: “Si no logramos que la gente entre en razón para que sea leal, llegó el momento de obligarla a ser leal”. El representante republicano William Green fue más lejos: “No hay medida lo suficientemente severa para exterminar a esa canalla perniciosa”. No faltan personalidades norteamericanas que hoy piden el asesinato de Assange. A los 93 años de la promulgación de la Ley de Espionaje, poco ha cambiado la clase política de EE.UU.

Fuente: Página/12

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¿Filtraciones para hundir la Nave de la Diplomacia Mundial?

In Derecho a Replica, Exclusivos on 29 noviembre, 2010 at 8:37 PM

Por Guillermo Quijano

La diplomacia (si entendemos por ella las relaciones entre Estados) es un submundo particular en la política. Es un sistema fragmentado en dos partes: por encima los políticos, por abajo los diplomáticos de carrera. Los políticos son de la misma clase que se presenta en las elecciones o que son funcionarios de los ejecutivos en sus países.

Los diplomáticos en cambio, son una clase particular de funcionarios: en su mayoría están sumamente preparados, llegan a sus puestos después de pasar pruebas muy exigentes y tras muchas horas de estudio. Idealmente, los políticos toman decisiones que los diplomáticos ejecutan fielmente. En la práctica es un poco diferente.

Durante siglos, la lentitud de las comunicaciones hacía que los diplomáticos en lugares clave acumulasen mucho poder y formaran las alternativas de decisión y agendas de sus países de origen para con sus países de destino. Muchas veces el talento y preparación de los diplomáticos evitaron guerras o fueron capaces de causarlas.

Hoy la diplomacia parece estar pasando un mal momento. En primer lugar, el mejoramiento de las comunicaciones permite que los políticos en los países de origen puedan mantenerse al tanto de las realidades de los países de destino como sus diplomáticos in situ.

Al mismo tiempo, pueden interactuar con los políticos de esos países de  manera inmediata. Así, un Tweet de un funcionario del país A mencionando a otro del país B puede causarle problemas a los embajadores en el país B, o en un país C o D.

Por otra parte, con las fronteras entre los países más permeables a causa de la globalización, la diplomacia ya no siempre tiene la iniciativa para las relaciones entre naciones. Más bien, tienen la responsabilidad política de gestionar y satisfacer demandas en escenarios de creciente complejidad. Los empresarios ya no necesitan de las embajadas para iniciar relaciones con pares de otros países. Pero les piden que intervengan mucho más.

En ese contexto, ocurren las filtraciones de Wikileaks.

¿Se trata de un “11 de Septiembre de la Diplomacia”?

Tal vez. En realidad habría que preguntarse que implica eso. Pero rápidamente se puede que concluir que muy probablemente estos sucesos marcaran un hito en la historia de la diplomacia.
¿Qué pasará con las relaciones internacionales?

Es difícil saber. A corto plazo, afecta la imagen de EEUU en las opiniones públicas del resto del mundo. Es un problema de soft power, y se enfrenta con estrategias de comunicación política o marketing.
¿Pero alterará las relaciones entre Estados? No podríamos concluir eso. Si seguimos creyendo que los políticos toman las decisiones y los diplomáticos las ejecutan, tenemos que admitir que es improbable que vayan a verse muy alteradas

¿Cuántos políticos van a sentirse afectados? En cualquier lugar del mundo, cualquier político con suficiente trayectoria como para ser elegido a ocupar un escaño en un consejo deliberante, sabe que entre sus mismos aliados se hacen evaluaciones semejantes sobre él. En cualquier pasillo de edificio público se cruzan palabras en términos muchos mas duros que los que se pueden leer en los documentos filtrados.

Todos los políticos lo saben, sin embargo siguen cooperando. Es que en el microcosmos de los políticos las acciones no se determinan tanto por las percepciones cruzadas entre pares. En su lugar se tratan de expectativas sobre intereses estabilizados por el sistema mismo. Ningún político pretende que sus aliados los quieran, solo que les sirvan. Sus aliados piensan igual, y ellos saben que piensan así. Wikileaks ha sacado los trapos al sol, pero trapos que todo el mundo sabía que existían.

Donde si se puede esperar algún efecto es en la clase de los diplomáticos profesionales, hacia adentro de las oficinas de los servicios exteriores. Obviamente es un golpe duro. Porque han quedado expuestos ante la opinión pública, pero también porque deberán reajustar sus formas. La lógica de organización burocrática (vertical, formal y basada en comunicaciones escritas) más el secretismo hasta ahora los había protegido. Pero se ha mostrado como arma de doble filo una vez que el velo se corrió.

Ha sido tocado un mito, de seriedad y profesionalismo que cubría su trabajo y con el que se paraban ante políticos (locales y extranjeros) y ante la opinión pública. Algunos papeles seguramente deberán ser revisados. Pero las relaciones internacionales no se van a terminar, tampoco la necesidad de que haya diplomáticos de carrera. Tenemos la sospecha de que, de aquí en adelante, se trata de un problema de sociología de las organizaciones.

WikiLeaks cambiará la historia

In Malas Viejas on 28 noviembre, 2010 at 6:29 PM

WikiLeaks es un sitio de Internet independiente que publica documentos clasificados o filtrados, con contenido sensible para muchos gobiernos. En los últimos años ya ha sacado a luz mas información clasificada que los propios medios de comunicación, de todo el mundo juntos. Julian Assange está junto a su grupo de activistas sencillamente cambiando el mundo.

La comunidad organizada, el activismo y las posibilidades de quebrantar los sistemas mas complejos, han hecho que desde la web, WikiLeaks comprometa a Estados Unidos en sus relaciones internacionales. Hace tiempo este simple sitio ha venido desafiando y develando cientas de comunicaciones top secret.

Durante 2010, WikiLeaks desafió al Pentágono al colgar en la red más de 90 mil comunicaciones del ejército de Estados Unidos en Afganistán. En ese momento, el presidente Barack Obama y sus portavoces minimizaron el enorme hueco que significa para el prestigio y la seguridad de los militares y servicios de inteligencia norteamericanos, con la obviedad de que nada de lo revelado era desconocido.

Para despedir el año, se revelaron más de 250.000 documentos del Departamento de Estado. Los cables, obtenidos por Wikileaks, destapan espionaje, maniobras ocultas y corrupción, además de corrosivos informes sobre Putin, Ahmadineyad, Sarkozy, Merkel, Berlusconi y gobiernos latinoamericanos. (Ver documentos clasificados)

Lluís Bassets escribió que la publicación de estos documentos tenía como efecto el cambio de percepción sobre la participación de EEUU en el concierto mundial y que además se generaba la reapertura del apasionante y necesario debate sobre la libertad de información y el papel de los medios en el cuidado de la democracia.

Estos movimientos a su vez han reafirmado las virtudes de la Web 2.0, que pone los contenidos de la información en manos del público, convertido en fuerza de tracción y de organización de los medios. Pero, a la vez, valorizó al viejo periodismo clásico de oferta, en cuyas manos dejó la tarea de jerarquizar, analizar y transmitir al gran público. En su golpe, demostró que ambos caminos no tienen por qué ser contradictorios.

WikiLeaks ha logrado sacar a luz aquello que tantos profesores de historia comentaban pero no podían probar, consiguió lo que los medios jamás se animaron o pudieron, encontraron todo aquello que siempre se buscó y desnudó al poder. WikiLeaks junto al concepto que lo impulsa, sencillamente cambió el mundo.

Julian Assange declaraba que “periódicos y televisiones se han convertido en seleccionadores de contenidos tutelados” y recuerda que “dado el estado de impotencia actual del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”. Este hombre que consideraba que “el Estado de seguridad oculto se está extendiendo por el Imperio occidental y su centro de gravedad está en EE UU”, hará que la historia cambie.

+ Entrevista con Julian Assange

> Los documentos fueron filtrados a El PaísThe New York Times, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian (Haz click en cada diario y conoce como contaron la historia).

+ El intercambio de documentos y las zonas calientes del planeta


Jóvenes dirigentes políticos en Estados Unidos. Carolina Moises nos cuenta la experiencia.

In Paladar mostaza on 21 septiembre, 2010 at 12:27 PM

Políticos argentinos de algunos partidos fueron invitados a participar de un programa de intercambio bilateral por el Consejo de Jóvenes Políticos de EEUU y organizado junto a la Fundación Rió de la Plata. Carolina Moises, Diputada Provincial de Jujuy por el Partido Justicialista nos cuenta la experiencia desarrollada en Washington DC y Alaska.

En Alaska: Juan L. Manazzoni, Soledad Martinez, Tadeo García Zalazar, Francisco Javier Quintana, Luis Rosales, Carolina Moises, Maximiliano Abad.

“Estos viajes generan una red de dirigentes en todo el mundo, que después de participar en alguno de los viajes, queda en contacto con la institución, recibiendo a su vez a los futuros visitantes”,  cuenta Carolina Moises que destaca del viaje el hecho de conocer distintos puntos de vista sobre la actualidad norteamericana y discutir una perspectiva de futuro.

El viaje fue organizado por la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP) que es una institución privada de bien público, creada en 1970 por jóvenes profesionales, con el fin de contribuir a la formación de dirigentes de extracción universitaria, en el marco de un diálogo responsable, sin ningún tipo de exclusiones o sectarismos.

Este año junto al Consejo de Jóvenes Políticos de EEUU (ACYPL) invitó a un representante argentino por cada fuerza política con vistas a las elecciones presidenciales de 2011. En esta oportunidad viajaron Carolina Moises (Frente para la Victoria); Soledad Martinez (PRO); Maximiliano Abad (UCR); Maximiliano Ferraro (Acuerdo Cívico y Social); Juan Manazzoni (Peronismo Federal) y Tadeo García Zalazar (Director General de Relaciones Institucionales del Senado)

“Estar en Washington siempre me genera una sensación de estar en el centro del poder político” relata Moises, “este tipo de viajes donde nos reunimos con funcionarios, empresarios, lobbistas y legisladores, me permite desmitificar la imagen que uno siempre tiene de estos niveles decisión”.

El viaje se separó en dos bloques, uno a desarrollarse en la ciudad de Washington DC y la posterior en Alaska. La agenda incluyó en un primer día en DC, reuniones con la Directora del ACYPL, Linda Rotunno; con Jennifer Showell, del Departamento de Estado de EEUU (Relaciones Exteriores); y un almuerzo con Keneth Gross que ha sido becario de ACYPL y actualmente conduce una de las mas importantes consultoras de Washington, especializada en lobby.

En las oficinas de ACYPL, junto a Linda Rotundo, directora ejecutiva de la organización.

Además hubo reuniones con funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); también con delegados del Sindicato de  las Telecomunicaciones; en el Capitolio con la Senadora Lisa Murkowski de Alaska; con el presidente de la consultora de lobby institucional, Heyl Counsulting Inc.; con Liesl Hickey, Consultor Senior de Política Regional, Comité Nacional Republicano del Senado; y directivos de The Boeing Company.

“Esta experiencia te abre la cabeza, te llena de conocimientos e información sustancial imposibles de adquirir de otra manera” me cuenta Moises, “conoces los lugares desde adentro, por ejemplo la oficina de una Senadora por dentro y su dinámica de trabajo; conocer uno de los mayores sindicatos del país; o captar las actitudes, modos y costumbres que conforman la ideología de muchos dirigentes desde el propio Club Republicano”.

Moises me cuenta con sinceridad que acceder a una agenda de este tipo es un gran privilegio para una legisladora de Jujuy ya que no es sencillo contactar a los jóvenes con los lugares de real poder de decisión del mundo político. Acerca de lo aprendido asegura que quizás muchas cosas no serán utilizadas en su gestión actual, pero sin duda servirán en su carrera política en un futuro.

Mas allá de poder captar una perspectiva mas global sobre distintos asuntos de gobierno, Moises cuenta que “también se aprende a convivir con dirigentes de los otros partidos y nos obliga a consensuar nuestros puntos de vista, ya que durante las reuniones no presentamos posturas personales sino que representamos al país”.

“Estos nos obliga a hacer un ejercicio de tolerancia y moderación que es muy positivo a la hora de reconocer los puntos en común” me comenta la Diputada jujeña, “no te voy a decir que es fácil, en mi caso era la única oficialista contra cinco de la oposición, y cuesta escuchar ciertas opiniones”.

Más allá de los nombres y los colores políticos, desde este lugar me pareció útil conversar un momento con alguien que haya vivido semejante experiencia, y califico de esta manera porque mas allá de las diferencias que uno puede tener con estos legisladores o con quienes los recibieron, considero que involucrar a nuestros dirigentes en determinadas agendas les servirán a ellos (y por ende a nosotros) a nutrir sus herramientas de gestión en pos del bien común.

El resto de las conclusiones son suyas.

WikiLeaks y su aporte al viejo periodismo

In Malas Viejas on 2 agosto, 2010 at 11:11 AM

WikiLeaks es un sitio de Internet independiente que publica documentos filtrados, con contenido sensible.

El Pentagono desafiado por la Web

Nadie celebra los goles del adversario. Barack Obama acaba de sufrir un severo revés, de consecuencias aún no calibradas, de manos de un portal de Internet WikiLeaks, que desafió los numerosos y severos controles sobre los documentos del Pentágono y colgó en la red más de 90 mil comunicaciones del ejército de Estados Unidos en Afganistán.

El presidente y sus portavoces minimizaron el enorme hueco que significa para el prestigio y la seguridad de los militares y servicios de inteligencia norteamericanos, con la obviedad de que nada de lo revelado era desconocido. Aunque cada uno de los documentos no aporte novedades sobre acciones y situaciones ya sabidas, el conjunto es una prueba sobre la pésima situación, las numerosas bajas civiles, la efectividad y el equipamiento de los talibanes y el doble juego de los servicios secretos paquistaníes, que con una mano cooperan con Washington y con la otra compadrean con los talibanes.

La publicación es un golpe propagandístico en contra de la presencia norteamericana y occidental en Afganistán, que repercute sobre un calendario en el que Obama ya había señalado 2011 para empezar el repliegue.

La revelación es un hecho insólito, que tiene difícil parangón en cuanto a contenidos y calibre con los tan invocados “Papeles del Pentágono“. El informe sobre la guerra de Vietnam, de siete mil páginas, filtrado en 1971 a The New York Times por Daniel Ellsberg, funcionario de Defensa, era un trabajo encargado por Robert McNamara, en el que quedaba probado “el comportamiento inconstitucional de varios presidentes”.

Los 91 mil WikiLeaks son la mayor colección de mensajes militares jamás publicada sobre una guerra, que abre un nuevo capítulo sobre el acceso a la información, obligará a los profesionales a replantearse cuestiones cruciales de sus sistemas de comunicación y ofrece una documentación valiosísima ahora para los periodistas y en el futuro para los historiadores.

“Papeles” y WikiLeaks tienen en común su enorme volumen, su efecto sobre la percepción de dos largas guerras en las que está involucrado EE. UU. y la reapertura del apasionante y necesario debate sobre la libertad de información y el papel de los medios en el cuidado de la democracia.

La gran diferencia es que hace 40 años fue un periódico impreso el que recogió las rentas de prestigio y ahora es un portal digital el que convirtió la publicación en una formidable operación de relaciones públicas. Supo jugar, además, en dos tableros. En uno, como en sus muchas filtraciones anteriores, funcionó en la línea de los wikis , es decir, portales nutridos por los aportes del público. En el otro, usó a tres grandes medios de prestigio para convertir su acción en un golpe informativo.

Así, reafirmó las virtudes de la Web 2.0, que pone los contenidos de la información en manos del público, convertido en fuerza de tracción y de organización de los medios. Pero, a la vez, valorizó al viejo periodismo clásico de oferta, en cuyas manos dejó la tarea de jerarquizar, analizar y transmitir al gran público. En su golpe, demostró que ambos caminos no tienen por qué ser contradictorios.

WikiLeaks realizó la tarea más sucia de recibir los documentos y colgarlos en un portal que se halla legalmente protegido gracias a su ubicación en Islandia y con servidores en países a cubierto de acciones internacionales. Pero fueron los periódicos de prestigio los que aportaron el sello de garantía y la credibilidad de la comprobación. La Casa Blanca no puede celebrar el gol. Como en 1971, sí lo debe celebrar también el viejo periodismo.

Fuente: Diario La Voz

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Operación: Plomo impune

In Derecho a Replica, Malas Viejas on 3 junio, 2010 at 9:00 AM

Por Eduardo Galeano

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas.

Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados.

Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira.

¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

Bombardeo israelí

La llamada comunidad internacional, ¿existe?
¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando hace teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

«Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.

Enero 2009

Fuente: BrechaComUy + Revista La Luciernaga Feb 2009 Num 136

Obama defiende el civismo político

In Malas Viejas on 5 mayo, 2010 at 9:52 AM

La gestión de Barack Obama, como es obligado, será juzgada por sus logros y no por sus palabras. Pero su intervención ayer en defensa del civismo en la política, de la pluralidad y de la imperiosa necesidad de respetar las ideas de los contrarios, aún siendo sólo palabras, constituye también una monumental contribución al fortalecimiento constitucional de Estados Unidos.

Obama habló en la ceremonia de graduación de la Universidad de Michigan en tiempos difíciles. Este país, como otros, atraviesa por un periodo de áspera confrontación política que bloquea la actividad en el Congreso, polariza a los medios de comunicación y envenena las relaciones personales. Algunos hacen responsable al propio Obama de ese clima, por gobernar demasiado a la izquierda. Otros culpan a la derecha, por haberse hecho demasiado extrema.

El presidente no quiso ayer señalar culpables, sino recomendar a todos calma y generosidad democrática. “Si usted es alguien que lee normalmente los editoriales de The New York Times [el periódico de los progresistas]”, dijo, “trate de leer de vez en cuando los editoriales de The Wall Street Journal [el periódico de los conservadores]. Quizá le hagan hervir la sangre, quizá no le cambien su forma de pensar, pero la práctica de escuchar los puntos de vista opuestos es esencial para ser un verdadero ciudadano”.

Los ciudadanos son a veces agentes y a veces víctimas de esta permanente excitación política, pero los principales responsables, señaló Obama, son los propios políticos, con su vulgar y oportunista forma de ganar adeptos. “Diseminar acusaciones de comunista o fascista puede servir para conseguir titulares”, manifestó, “pero también tiene el efecto de comparar a nuestros rivales políticos con regímenes totalitarios y hasta sangrientos. Se puede discrepar sin necesidad de demonizar a la persona con la que se discrepa, se pueden poner en duda sus juicios sin necesidad de poner en duda sus motivos o su patriotismo”.

Ese cruce de insultos, de gruesos titulares, resulta particularmente grave, según Obama, por el gigantesco poder de resonancia de los nuevos medios de comunicación, que permiten tanto el acceso a un mundo ideológico más plural como la potenciación del fanatismo con la reiterada confirmación de prejuicios. “Si elegimos exponernos a opiniones e ideas que siempre están en consonancia con las nuestras”, dijo el presidente, “hay estudios que sugieren que sólo conseguiremos aumentar la polarización”.

En Estados Unidos, ese fanatismo se refleja frecuentemente en el debate sobre el papel del Estado. La derecha norteamericana, que nunca ha estado, como en Europa, envuelta en aventuras autoritarias, reivindica la libertad individual como un valor sagrado y acusa a la izquierda de intentar permanentemente cercenarla. La izquierda argumenta con énfasis sobre la necesidad de un Estado más intervencionista.

Obama consideró ayer que ese debate está hoy algo fuera de lugar. Defendió al Estado en las manifestaciones obvias de su vigencia —las carreteras, las fuerzas de seguridad, universidades públicas como la de Michigan—, pero lo defendió sobre todo como un instrumento más, no el primero ni el principal, para promover la prosperidad. “En la era del iPod y TIVo [televisión a la carta]”, señaló, “el Estado no puede tratar de dictar tu vida, pero sí puede darte las herramientas que necesitas para triunfar”.

Fuente: Diario El País

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