maximo tell

Posts Tagged ‘Exterior’

Mi Mundial 6: la pasión es contagiosa

In Exclusivos, Rudy on 28 junio, 2010 at 9:29 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi MundialVol. 2Vol. 3, Vol. 4 y Vol.5

El partido de Argentina contra México tenía algo especial: al parecer los boricuas no querían ver festejar a los aztecas porque “eso sería algo insoportable” (el comentario general) quizás debido a la cantidad de mexicanos que viven aquí.

El viernes en el gimnasio me di cuenta de que el mundial realmente está comenzando ahora. Gente que jamás fue fanática del fútbol se encontraba sin querer discutiendo si Alemania le ganaría a Inglaterra o si el equipo de Ghana daría el zapataso al equipo americano.

Los atletas estaban a favor de Argentina… todos excepto el haitiano hincha de Brasil que se sigue riendo de mi y comenta cada tanto, sin ningún tipo de respaldo ni justificación, que mi equipo está jugando mal y que Messi es un nadie. Yo lo dejo que hable… pobre.

Este partido fue diferente. Por empezar, no lo vi sola ni en un bar. El sábado por la noche mi compañera de trabajo y amiga, Daniela, me invitó a ver el partido con su grupo de amigos, invitación que no dejé pasar. Nos reunimos en nuestro lugar de trabajo el domingo a las 2 y volando compramos una cervezas y salimos disparando a la casa de Gabriel que por suerte vive bien cerca.

Llegamos al lugar, yo con mi camiseta puesta por supuesto, y al entrar a la casa sentí una emoción enorme y creo que los allí presentes lo notaron porque no pronunciaba palabra y mi timidez momentánea no me dejó siquiera sentarme. Fue una mezcla de nostalgia, emoción y alegría. Dios sabe cuánto yo deseaba compartir ese partido con gente tan hermosa. Al fin estaba con mis nuevos amigos disfrutando de un momento único para mi.

Daniela, una mujer mágica y cálida; Ian, un amigo mitad uruguayo pero gracioso simpatizante argentino; Gabriel, con quien compartí poco pero reí mucho; Valerie, ganadora oficial de billar y mujer con un estilo envidiable; Ileana, una chica tan simple como llena de energía; Eduardo y su mujer argentina con su pequeña hija Abril, que con su vocecita divina y sus pasitos me recordó a mis sobrinas hasta que se me acurrucó el corazón; también estaba el papá de Juan, un hombre rosarino que en esta ocasión me recordó a mi padre, y la mamá de Gabriel, una mujer simpática que se fue temprano para ir a misa (como mamá).

Estábamos todos allí, juntos, compartiendo una pasión contagiosa por la albiceleste. Me senté en el piso frente al televisor y me dediqué a sonreir. Estaba feliz. Creo que lo mencioné antes pero Dios sabe cuánto yo deseaba compartir ese partido con gente tan hermosa.

Cervezas de por medio, los primeros 15 minutos del partido se vieron difíciles y la tensión se vivía entre nosotros. Para colmo de males, los relatores de turno en Univisión eran mejicanos. El primer golaso (adelantado pero “lola” que lo validaron igual) lo gritamos con fuerzas.

Argentina, Tevez y el festejo

Grande Carlitos Tevez, confieso que “el apache” es mi jugador preferido. Segundo de Higuaín, golaso indiscutible. Estabamos todos contentos, más relajados y acompañados de pop corn salado. De todos modos Ian juraba que ganaríamos por cuatro a cero así que vamos Argentina que falta mucho por hacer.

En el estretiempo Eduardo tuvo una brillante idea: gracias a la tecnología, conectó su Iphone con el televisor y fue glorioso: no se de dónde la voz de Macaya Marquez comentaba el entretienpo del partido y todos, respetuosos y en silencio, escuchando atentos cual alumnos frente a u profesor de lección ineludible.

Fui al baño (confieso que hasta eso me da miedo a veces en términos de cábala cuando vamos ganando) y volví a sentarme al mismo lugar que antes para seguir gozando. El tremendo golazo de Tévez nos agarró de inésperado y ahora si Carlitos, qué haríamos sin vos.

El gol de méxico (gracias a la notable inacción de Romero que levantó su manecita como para atajar una pelotita de ping pong) no preocupó a nadie. Sólo sirvió para alimentar la esperanza del pobre relator que no se cansaba de decir que aun estaban a tiempo de cambiar el rumbo del partido. Pero los minutos pasaron y abrazamos la victoria que alimenta el sueño de los argentinos.

Terminó el juego y me llamó mi papá. Salí afuera a hablar con él porque las lágrimas se me caían y por alguna razón no quería que me vean tan emocionada. “Claro que te voy a llamar hija, si ya es nuestra cábala!”. No puedo adorarlo tanto, es algo cruel. Mi familia estaba entre mates post asado en la casa de mi hermano Jorge. Yo estaba feliz de sentirlos cerca en mi corazón y de al fin, no estar tan sola para festejar.

Nos quedamos en casa de Gabriel comentando el partido, jugando al dominó y pasando una tarde cálida y hermosa. Al rato volvimos a agruparnos frente al televisor para escucharlo al Diego en la  conferencia de prensa. Y es verdad, déjennos disfrutar de las victorias una por una.

El mundial se pone salado, los sueños tiernos y el cielo cada vez más celeste. Sábado, espero que me hagas regocijar de alegría como lo hizo tu hermano el domingo. Sigamos humildes argentinos, el oro o el barro estan a la vuelta de la esquina.

La figura y mi jugador favorito

Anuncios

Mi Mundial 5: camiseta transpirada

In Exclusivos, Rudy on 23 junio, 2010 at 1:40 PM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi MundialVol. 2Vol. 3 y Vol. 4

Y llegó el tercer partido del mundial, el que suponía que ya estaba “cocinado”, fue algo diferente para mí. Tuve que romper con muchas cábalas y eso realmente me asustó en demasía.

  • Por empezar, vi el primer tiempo desde mi trabajo (una tienda de ropa de alta costura) en medio de preparativos para un desfile de modas a comienzos de Julio.
  • Segundo, ya no podría vestir mi camiseta durante este periodo porque la informalidad no forma parte de mi uniforme diario. Gracias a dios, mi turno de trabajo terminaba a las tres y media por lo cual, con mucha agilidad, me cambiaría para ver el segundo tiempo desde el gimnasio.

Y así fue, vi la primera mitad desde el trabajo con mucha bronca porque la tranquilidad no me acompañaba. Llamadas, casting de modelos, el nuevo shooting para el lookbook de verano, los sponsors del desfile, los trajes nuevos, el catering del fashion show, bla bla bla y yo solo quería ver a mis nenes jugar con su camiseta azul hermosa!

El streaming de canal 7 no me funcionó en todo el partido, yo quería los comentarios de Macaya Marquez o alguien conocido! En cambio tuve que conformarme con escuchar los relatos de Univisión, un mexicano y un venezonalo ignotos a los que muchas veces quise mandar a apedrear directamente. Los goles no aparecían y la culpa me empezaba a pesar… MUCHO.

“Es que tuve que cambiar las cábalas más fuertes, mirá si pierden voy a ser la única culpable” me repetía mi mente siniestra.

Llegó el entretiempo y gracias a Dios mi turno de trabajo terminó. Urgente me cambié en el baño y ahora si me sentía en calma y armonía con el día: tenía mi camiseta argentina puesta y dispuesta a sudarla. Próxima parada: gimnasio olímpico de San Juan.

Llegué apuradísima, dejé mi mochila en el vestuario y me subí a la bicicleta que queda en frente del televisor. El segundo tiempo ya había empezado y al verme ingresar al gimnasio con la albiceleste escuché comentarios como “llegó Messi” o “Che estas shegando tarde Che” a lo cual yo respiro hondo y sonrío, ese tipo de comentarios agota mi adorable paciencia a diario.

Tenía dos compañeros mirando el juego conmigo. En la bicicleta de mi izquierda un hombre robusto, de unos 35 años, poco atlético y muy charlatán. A mi derecha, el presidente de la asociación de atletismo, un hombre de unos 40 años, alto, esbelto y sumamente ubicado.

Yo iba a mil kilómetros por hora en la bicicleta, estaba nerviosa, con mucha ansiedad. Para colmo de males, el hombre de mi izquierda comenzó a abrir su boca al mejor estilo monólogo con frases como

…”y quien es mejor para vos, Maradona o Pelé? porque yo creo que Maradona es un drogadicto y encima me contaron que no lo dejan entrar mas en Italia porque no pagaba sus impuestos, a mi no me gusta, no sé cómo esta en un mundial después del daño que le hizo al balón pie. Me da ternura, quiero que gane porque ya esta viejo y debe tener muchas deudas” o excentricidades como:

…”a vos quien te parece más lindo, Ronaldo o alguno de tu equipo? porque ahora estan todas las mujeres locas por ese que es modelo de Armani viste”… también dijo barbaridades como “ustedes solo juegan al fútbol, no? o tiene algún otro deporte fuerte?”.

Yo hacía de cuenta como que tenía un panal de abejas molestandome en mi oido izquierdo, pero si ataco a la abejita la misma me pica. Guardé silencio pero este ingrediente extra de impotencia y ansiedad me tenía loca en la bicicleta. Los goles se hacían esperar y este hombre berborrágico no me dejaba ver en paz!

Corner corto para Argentina y mi amor Demichellis (sorry Evangelina) cabecea, rebote no sé que más y concreta el primer gol. Imaginate, yo que venía a 100 kilómetro por hora en la bicicleta, me paré de golpe y perdí el equilibrio! Yo no me caí, se me cayó la bicicleta hacia la derecha y allá fuimos juntas contra el presidente de la federacion de no se que!!!!!

Micho me dejó en el piso

El que vió mi cara, todavía se está riendo. Unos de los personal trainers que estaba trabajando vino a ayudarme porque durante un segundo todos miraron y nadie hizo nada. Obviamente, como quien mejor discimula la cosa, me largué a reir porque aun no conseguí mejor remedio para aliviar la vergüenza que sentía en ese momento. Todos se estaban riendo de mi, TODOS. Y que podía yo hacer? Reir con ellos, si total ya íbamos ganando 1-0.

Entra Palermo y mete el segundo gol. Yo a esta altura ya me había bajado de la bicicleta y miraba el partido de sentada, tranquilita y feliz. Que lindo fue verlo a Palermo festejar, le brillaban los ojos y sus compañeros lo abrazaban con un cariño especial.

Argentina ganó dos a cero ante Grecia y se clasifica con puntaje perfecto. Todo el gimnasio se acercó a darme la mano y a felicitarme.  Incluso me llamó mi jefa para festejar conmigo.

Me acerqué al hombre “abeja” y le dije con mucho respeto:

…”vió que ganamos! yo no le discuto si a usted le gusta más Pelé, pero la próxima vez que hable sobre Maradona con un  argentino, nunca descuide que esta hablando de un Dios y es ése el respeto que merece. A propósito, tenemos tenistas increibles, varios argentinos en la NBA, equipos de rubgy y hockey femenino entre los mejores del mundo y hasta un golfista ganador del abierto de los Estados Unidos”. Creo que la parte más pacífica de mi apellido sale a la luz de vez en cuando.

Y así me fui a festejar solita con unos mates, moretón de por medio en mi rodilla derecha.

Nos espera méxico y eso es grave: hay muchos moros en la costa y muchos hinchas por convencer a que se pasen de bando. Hay un haitiano que vive cerca de donde yo trabajo que le va a Brasil con todos sus fuerzas. Cuando me vé, solo me grita “Brasiiiiiiiiiil Brasiiiiiiiiiiil” y se larga a reir como loco lo cual me enfurece. ¿De qué te reís corazón? Veremos que pasa, a los partidos hay que jugarlos y hoy sí que transpiré la camiseta.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Mi Mundial 4: abrazo paterno

In AguaSuaves, Rudy on 17 junio, 2010 at 6:03 PM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico
Continuación de Mi MundialVol 2 y Vol3

Trabajo, sopita y a la cama

Siete de la mañana del jueves 17 de junio

El despertador suena; la celeste y blanca quiere vestirse de mi otra vez

Con mis austero maquillaje para disimular las ojeras del sueño y unos míseros dos dólares en el bolsillo (este mes la paga se atrasó), bajo rápidamente al bar que, por cábala, ya no podré cambiar.

Mi estómago ruge pero no precisamente de hambre. Ahí están mis nenes, hermosos con sus camisetas, llenándome de orgullo y patriotismo. Se me eriza la piel, la sonrisa se me escapa.

Comienza el partido y mi amiga mesera viene a tomarme la orden. Me muero de la vergüenza, pero esta vez el presupuesto no está de mi lado. Le pido sólo un vaso de jugo de naranja y le pido disculpas. Ella sonriente me pide que disfrute del partido y a eso, dalo por hecho.

Y los milagros llegan cuando tienen que llegar. GOOOOOOOL!!!!! Quien lo hizo? Fue Heinze? Coreano feo metiste la pata? Que me importa! Fue gol y me llena de tranquilidad y antagónica adrenalina. Y como si fuera poco, el caballero de la mesa a mi izquierda (un boricua de unos sesenta largos años, vestido de traje y corbata, quizás abogado o  uno de los tantos puertorriqueños de la zona que gozan de un buen café local a tempranas horas de la mañana) me envía un café con tostadas y revoltillo de huevo y vegetales.  Lo miro y se me acerca. Me da un beso en la mano y me dice: “que lo disfrute señorita, es un placer”.  El placer es mío y ahora mi estómago disfruta al compás de mi corazón.

La bola claramente esta dominada por mi equipo. “Los coreanos deberían jugar con nuestra selección nacional”  bromea otro Don Julio. Los presentes nos reímos con disimulo, más por ternura que por otra cosa. Higuaín cabecea al piso y anota el segundo. Golaso y Don Julio Repite su broma: “es que los coreanos deberían venir a jugar con nuestra selección nacional”. Claro Don Julio, usted tiene toda la razón.

A los abrazos

Lamentable fue el gol de Corea, sobre el final del primer tiempo y regalado gracias a un error argentino. Hecho de pura suerte o no, gol al fin, shockeante e inesperado.

En el entretiempo me acerco a la mesa de “los pibes” que gentilmente comparten el partido conmigo y quienes además me están alimentando a la voz de “come niña que tienes que ponerte fuerte para gritar esos goles”.  Lo verdaderamente extraño para mí es que en esa humilde mesa de café, la que esta habilitada a hablar de fútbol soy yo y prestan especial atención a mis comentarios, algo impensable si trasladamos este momento Nescafé a mi amado país.  Ellos se confiesan fanáticos del baseball y del basketball. De hecho mencionan al fútbol como “soccer” o “balón pie” a lo que les digo que llamen al deporte simplemente fútbol si es que verdaderamente están del lado argentino.

Está por comenzar el segundo tiempo y llega un amigo Panameño llamado Roque, uno de los tantos que logré argentinizar en estos últimos tiempos. Se sienta en mi mesa y ansiosos esperamos que la magia continúe. Los comentaristas de ESPN (señal de Estados Unidos) están bien negativos con el equipo argentino: alegan que estamos descuidados, que Corea se rearmó y que van por la victoria pero… que bien quedó Messi en combinación con Higuaín para taparles la boca! Después de eso, los comentarios se volvieron color de rosa y ni hablar después del cuarto gol tras una jugada impecable de la Selección. Creo que si en la última jugada Agüero le hubiese dado el pase a Messi, hacíamos el quinto, pero ya con cuatro estoy más que conforme y el bar entero festeja conmigo.

Suena el teléfono. Número desconocido. Dudé en contestar pero al fin atendí. Mi papá desde su trabajo me llama y no lo esperaba. “Hija mía, viste el partidazo? Hasta la copa no paramos!”. Mi papá me está llamando emocionado cual niño y yo a miles de kilómetros de distancia, daría el mundo por abrazarlo y poder festejar con él.

Saludo a los pibes, a Roque, a las meseras y me voy a trabajar. Qué hermoso que es ganar, se siente bien lindo. Espero que sigamos humildes, peleando partido por partido. Sin expectativas no hay desilusión. Todo puede pasar: lo peor y lo mejor, la gloria y el fracaso, el oro y el barro, todo está al alcance de nuestras manos. Hay veces que ganar se siente como un abrazo paterno a la distancia.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog