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Hacktivismo y Ciberguerra, lo que viene

In AguaSuaves on 10 diciembre, 2010 at 9:47 AM

El mundo mira extrañado a su interior por la creciente ‘inseguridad’ estructural que se padece. Me refiero que este final de año ha colocado en una pendiente a los sistemas informáticos mundiales. Las filtraciones de WikiLeaks, el Hacktivismo contra determinadas empresas y la exacerbación de una posible Ciberguerra son algunos de los títulos que parecen preceder a un desenlace incalculable.

Al mezclar los términos hackeractivismo nos encontramos frente al hacktivismo, concepto que tiene algo así como 15 años desde que acuñó como “la utilización no-violenta de herramientas digitales ilegales o legalmente ambiguas persiguiendo fines políticos. Estas herramientas incluyen desfiguraciones de webs, redirecciones, ataques de denegación de servicio, robo de información, parodias, sustituciones virtuales, sabotajes virtuales y desarrollo de software”.

De esta manera, la desobediencia civil se cierne sobre aquellos pocos instruidos y capacitados a boicotear sistemas informáticos sin límites. Sin dudas, este será el movimiento contracultural del siglo XXI que ha encontrado en las nuevas tecnologías su forma de expresión.

En este escenario es donde WikiLeaks salta a escena y a mi entender cambiará la historia. Básicamente porque ha logrado sacar a luz aquello que tantos profesores de historia comentaban pero no podían probar, consiguió lo que los medios jamás se animaron o pudieron, encontraron todo aquello que siempre se buscó y desnudó al poder.

Con respecto al movimiento Wikileaks, sobre las guerras de AfganistánIrak, y de la diplomacia planetaria de EE UU, según indica Miguel Ángel Bastenier debemos distinguir dos realidades: el material informativo en sí mismo, y la propiedad política y moral de esa exposición. (ver)

Julian Assange declaraba que “periódicos y televisiones se han convertido en seleccionadores de contenidos tutelados” y recuerda que “dado el estado de impotencia actual del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”.

Lejos de hacer de Assange un líder de este tiempo,  me parece hay que colocarlo en el escalón correspondiente. Dirigente de un grupo de activistas independientes (se supone) que será recordado por haber acelerado un proceso donde el poder cambia de manos y se declama en un teclado de computadora. Aunque el mundo sigue girando en el mismo sentido.

Donde si se puede esperar algún efecto es en la clase de los diplomáticos profesionales, hacia adentro de las oficinas de los servicios exteriores. Obviamente es un golpe duro, aunque estamos lejos de saber aún si se trata del11 de Septiembre de la Diplomacia. (leer análisis de RRII)

A su vez, los ataques de ciberactivistas contra los sitios de Pay Pal, Mastercard y Visa dejaron en evidencia este miércoles que el compromiso a favor de la libertad de expresión de FacebookTwitter tiene límites difusos. (leer nota sobre las redes sociales y la libertad de expresión) Quedan dudas aún de si Twitter censura a Wikileaks y así continuaremos en el debate de intereses ahora expuestos a un click de distancia.

En estas condiciones es que hemos visto en los diarios el pasaje de la guerra santa de principio de siglo a la Ciberguerra que hoy se combate con trincheras repletas de gigabytes y tanquetas de virus. Miguel Suárez, experto en seguridad informática de Symantec que estamos en el medio de las batallas informáticas “y va a ser mucho más común en los próximos años. De hecho, cada vez es más normal que no solo compañías, sino también los Gobiernos recurran a consultores a la hora de definir los planes de protección de infraestructuras críticas”.

“Si se diese una ciberguerra la forma sería diferente y se nos haría entender que la Red es global pero causa efecto local. La estrategia ya no es con un ejército, un mapa y una brújula”, indica Antonio Miguel Fumero. Lo que nos lleva a pensar inevitablemente que tan seguros estamos en nuestros países, en términos gubernamentales y también desde las empresas. ¿Cuántas estructuras poseemos al alcance de un golpe informático?

Una de las características de nuestra época es, como enunciaba Jesús Pérez Triana en Guerras posmodernas, el “ascenso de un nuevo tipo de actor internacional de escala cada vez más pequeña”. Los mismos cambios tecnológicos que dan la posibilidad a pequeñas firmas de convertir un producto en fenómeno global o a un periodista en celebridad planetaria, permiten que comunidades de escala casi invisible “colapsen” sistemas vitales en la actual estructura de la globalización.

Y agrega David de Ugarte, al final de su columna, que la postmodernidad se parece cada vez más al mundo descrito por Bruce Sterling en Islas en la Red, y, como en aquella mítica novela, la ciberguerra es solo la telonera de las estrellas por llegar.

> Los documentos fueron filtrados a El PaísThe New York Times, Der Spiegel, Le Monde y The Guardian (Haz click en cada diario y conoce como contaron la historia).

Foto: skuggen.com

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¿Twitter censura a WikiLeaks?

In Malas Viejas on 6 diciembre, 2010 at 4:17 PM

El viernes pasado me preguntaba qué pasaría si Google borrara de sus resultados de búsqueda la palabra Wikileaks. En ese tiempo lejano -fue hace tanto que España no estaba ni en estado de alerta- sonaba a ciencia ficción, a pesar de que Amazon y EveryDNS ya habían puesto un par de excusas para deshacerse de su incómodo cliente. En estos momentos, tras la cancelación por parte de PayPal (el sistema de pago por internet más popular del mundo) de la cuenta de Wikileaks, quedan ya pocas dudas sobre la existencia de un boicot estadounidense llevado a cabo por empresas de internet contra la organización de Assange.

Los internautas, tímidamente, han empezado a organizarse para devolver el golpe dándose de baja de los servicios que maltraten a Wikileaks oconvocando huegas de uso. También han creado más de 500 mirrors (espejos, copias exactas de la web) y han redirigido sitios inactivos a Wikileaks. Los lemas “Save Wikileaks” y “I’m Wikileaks” han servido de banderas.

En las últimas horas se ha extendido la información de que Twitter está censurando en sus trending topics -la lista de términos que están creciendo más rápidamente- todo lo referido a Wikileaks. Un blogger lo ha argumentado en su web, basándose en otras sospechas y en una investigación basada la herramienta Trendistic. La propia cuenta oficial en Twitter de Wikileaks ha difundido el enlace al post de este blogger, lo que se ha entendido como que la organización está de acuerdo con su opinión.

El asunto no es baladí. La lista de trending topics es tan importante en Twitter que se paga por aparecer en ella. Figurar significa que un montón de las personas más conectadas del mundo se preguntarán por qué está esa palabra ahí, lo que contribuirá a que sea más popular aún. Lo que es trending es noticia por el mero hecho de serlo (sirva de ejemplo este mismo blog).

Pantallazo
Ni en los trending globales ni en los españoles aparece ahora mismo Wikileaks, ni ningún término relacionado, cuando el volumen de conversación sobre el tema es ingente. He mirado algunas herramientas que también generan sus propios “trendings” a partir de Twitter, como Toowit o Topsy y en ellas sí que está presente. Aunque la verdad es que ninguna de ellas (y tampoco Trendistic) son tan fiables como para asegurar 100% que Twitter esté manipulando sus algoritmos para que Wikileaks no aparezca en su “top”.

Chart
Chart2
Topsy

Josh Elman, un empleado de Twitter, ha negado en los comentarios de uno de los blogs implicados en la polémica que estén manipulando sus listas. “Twitter no ha modificado los ‘trends’ ni para ayudar ni para impedir a wikileaks ser tendencia. #cablegate fue tendencia la pasada semana y varios términos alrededor del asunto han sido tendencia en distintas regiones durante la semana pasada.

‘Trends ‘no va sólo sobre el volumen de una búsqueda sino también sobre la diversidad de personas y de tweets sobre un tema y busca incrementos orgánicos sobre la norma”. En Boing Boing dicen que es posible que #wikileaks sea tan trending que por eso mismo ha pasado a ser un tema de fondo y no un tema caliente.

En cualquier caso lo cierto es que no tenemos una forma exacta de saber si Twitter está censurando o no  temas, aunque la sospecha está ahí desde hace tiempo. La semana pasada fueron acusado de obviar los trendings sobre el aumento de tasas a estudiantes británicos, algo inmediatamente negado como absurdo por la empresa de San Francisco. Lo mismo ocurrió en mayo durante el ataque israelí a la flotilla de ayuda humanitaria en Gaza, cuando desaparecieron los ‘hashtags’ relacionados. Entonces se echó la culpa a un error técnico.

Los algoritmos son un gran excusa, porque aún hay quien cree que los números son neutrales. Que se lo digan a Google, que será investigado por Bruselas por manipular sus propias búsquedas. La otra gran excusa son los términos de uso. Mientras escribo este post me entero de que el banco suizo en el que está una de las cuentas de Assange se la ha cancelado porque no es residente de Suiza. Amazon, EveryDNS y Paypal también se han agarrado al mismo tipo de excusa: leer con lupa los contratos con los usuarios.

Los ataques son cibernéticos pero no por ello menos reales (robo de documentos, cuentas canceladas, ataques DDOS, desconexiones de dominios), no es fácil llegar a los hechos porque son secretos industriales, uno de los combatientes es en el fondo una mera página web, las empresas actúan veladamente en representación de gobiernos y se excusan en términos de uso y algoritmos, la resistencia se organiza por la red, no sabemos qué pensar.

Son los primeros pasos de una infoguerra. Infowar. La oiremos mucho porque es el tipo de palabras (como ‘ciberguerra‘) que nos gustan a los periodistas. La ha usado para describir la situación uno de los padres de internet y autor de la Declaración de Independencia del Ciberespacio, John Perry Barlow. “The first serious infowar is now engaged. The field of battle is WikiLeaks. You are the troops. #WikiLeaks”” (algo así como “La primera guerra de información está ahora en marcha. El campo de batalla es Wikileaks. Vosotros sois las tropas”) dice en un tweet. En las guerras de antes, como en las de ahora, la censura es un síntoma no siempre claro.

Fuente: Trending Topics

¿Filtraciones para hundir la Nave de la Diplomacia Mundial?

In Derecho a Replica, Exclusivos on 29 noviembre, 2010 at 8:37 PM

Por Guillermo Quijano

La diplomacia (si entendemos por ella las relaciones entre Estados) es un submundo particular en la política. Es un sistema fragmentado en dos partes: por encima los políticos, por abajo los diplomáticos de carrera. Los políticos son de la misma clase que se presenta en las elecciones o que son funcionarios de los ejecutivos en sus países.

Los diplomáticos en cambio, son una clase particular de funcionarios: en su mayoría están sumamente preparados, llegan a sus puestos después de pasar pruebas muy exigentes y tras muchas horas de estudio. Idealmente, los políticos toman decisiones que los diplomáticos ejecutan fielmente. En la práctica es un poco diferente.

Durante siglos, la lentitud de las comunicaciones hacía que los diplomáticos en lugares clave acumulasen mucho poder y formaran las alternativas de decisión y agendas de sus países de origen para con sus países de destino. Muchas veces el talento y preparación de los diplomáticos evitaron guerras o fueron capaces de causarlas.

Hoy la diplomacia parece estar pasando un mal momento. En primer lugar, el mejoramiento de las comunicaciones permite que los políticos en los países de origen puedan mantenerse al tanto de las realidades de los países de destino como sus diplomáticos in situ.

Al mismo tiempo, pueden interactuar con los políticos de esos países de  manera inmediata. Así, un Tweet de un funcionario del país A mencionando a otro del país B puede causarle problemas a los embajadores en el país B, o en un país C o D.

Por otra parte, con las fronteras entre los países más permeables a causa de la globalización, la diplomacia ya no siempre tiene la iniciativa para las relaciones entre naciones. Más bien, tienen la responsabilidad política de gestionar y satisfacer demandas en escenarios de creciente complejidad. Los empresarios ya no necesitan de las embajadas para iniciar relaciones con pares de otros países. Pero les piden que intervengan mucho más.

En ese contexto, ocurren las filtraciones de Wikileaks.

¿Se trata de un “11 de Septiembre de la Diplomacia”?

Tal vez. En realidad habría que preguntarse que implica eso. Pero rápidamente se puede que concluir que muy probablemente estos sucesos marcaran un hito en la historia de la diplomacia.
¿Qué pasará con las relaciones internacionales?

Es difícil saber. A corto plazo, afecta la imagen de EEUU en las opiniones públicas del resto del mundo. Es un problema de soft power, y se enfrenta con estrategias de comunicación política o marketing.
¿Pero alterará las relaciones entre Estados? No podríamos concluir eso. Si seguimos creyendo que los políticos toman las decisiones y los diplomáticos las ejecutan, tenemos que admitir que es improbable que vayan a verse muy alteradas

¿Cuántos políticos van a sentirse afectados? En cualquier lugar del mundo, cualquier político con suficiente trayectoria como para ser elegido a ocupar un escaño en un consejo deliberante, sabe que entre sus mismos aliados se hacen evaluaciones semejantes sobre él. En cualquier pasillo de edificio público se cruzan palabras en términos muchos mas duros que los que se pueden leer en los documentos filtrados.

Todos los políticos lo saben, sin embargo siguen cooperando. Es que en el microcosmos de los políticos las acciones no se determinan tanto por las percepciones cruzadas entre pares. En su lugar se tratan de expectativas sobre intereses estabilizados por el sistema mismo. Ningún político pretende que sus aliados los quieran, solo que les sirvan. Sus aliados piensan igual, y ellos saben que piensan así. Wikileaks ha sacado los trapos al sol, pero trapos que todo el mundo sabía que existían.

Donde si se puede esperar algún efecto es en la clase de los diplomáticos profesionales, hacia adentro de las oficinas de los servicios exteriores. Obviamente es un golpe duro. Porque han quedado expuestos ante la opinión pública, pero también porque deberán reajustar sus formas. La lógica de organización burocrática (vertical, formal y basada en comunicaciones escritas) más el secretismo hasta ahora los había protegido. Pero se ha mostrado como arma de doble filo una vez que el velo se corrió.

Ha sido tocado un mito, de seriedad y profesionalismo que cubría su trabajo y con el que se paraban ante políticos (locales y extranjeros) y ante la opinión pública. Algunos papeles seguramente deberán ser revisados. Pero las relaciones internacionales no se van a terminar, tampoco la necesidad de que haya diplomáticos de carrera. Tenemos la sospecha de que, de aquí en adelante, se trata de un problema de sociología de las organizaciones.