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Cómo se escribe un diario según Miguel Bastenier

In Malas Viejas, Paladar mostaza on 3 noviembre, 2010 at 11:01 AM

El libro Cómo se escribe un diario está basado en la experiencia de Miguel Ángel Bastenier como maestro de los talleres que por más de diez años ha dictado en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). En él busca el chip colonial de los productos editoriales que se enfrentan a una serie de problemas que padecemos en la región, aunque también destaca dotes que vuelven únicas las producciones de la región.

“Cuando digo que los ingleses (y los anglosajones, en general,) ‘no saben hacer mal los periódicos’ quiero decir que desde que el mundo es mundo y la Revolución Industrial su profeta, los hijos de la Pérfida (pero sabia) Albión han leído periódicos técnicamente bien hechos y carecen por ello, como sí nos ocurre a nosotros los latinos, de los conocimientos necesarios para hacerlo mal”.

En torno a esto Bastenier menciona que el chip colonial, es una especie de virus dejado por los españoles de engolamiento, verbosidad, pompa, administrativismo que era el lenguaje oficial en Las Indias. Eso es lo que vive aún en el periodismo y que según el autor, se propaga a la velocidad de la enseñanza escolar deficiente, de la carencia de libros en el hogar, y de “la corbata de la auto-importancia que se pone el periodista latinoamericano para sentarse a llenar de ruedas de prensa su periódico”.

Cómo se escribe un diario es periodismo puro y duro, para asentar conocimientos tanto en jóvenes reporteros como en periodistas y editores de medios de América Latina y España. Empieza con una declaración: la primera fidelidad del periodista hispanoamericano debe ser su lengua, el español.

Con el chip colonial, o “el síndrome de la compilación“, Bastenier expone su teoría sobre los problemas del periodismo latinoamericano y da soluciones a sus distintas manifestaciones, como la declaracionitis, la fiebre por llenar párrafos con declaraciones innecesarias. También muestra ejemplos de buen periodismo en una antología ilustrativa de crónicas, entrevistas y reportajes publicados en diversos diarios del continente.

“Si es verdad que los latinos hasta no hace mucho teníamos todo en contra para hacer buenos periódicos, porque desconocíamos de una manera cotidiana y natural su existencia, Internet puede cambiarlo todo”. De esta manera puede mostrar a sus alumnos como se utilizan diferentes herramientas en redacciones de todo el mundo.

Lo que indica es:

  • No hacer prólogos a la información.
  • Desechar cuando no se sabe cómo manejarlo el llamado ‘lead retardado’ y volver al sólido sujeto-verbo-predicado.
  • No confundir interpretación (por qué pasan las cosas que pasan) con opinión (lo que me gusta o no que pase)
  • Soltar lastre a medida que la información avanza ( no repetir cada vez el nombre completo de cada cosa, sino aludir simplemente de la manera más sintética a quien o que corresponda)
  • Hacer que el marciano de marras entienda todo lo que se escriba en el periódico.
  • No dejar cabos sueltos, o expectativas de información no satisfechas.
  • No dejar nunca de consignar cuándo y dónde ocurren las cosas.

Asegura que estos detalles “no preocupan a los ingleses porque llevan en la masa de la sangre no saber hacerlo de otra manera que respondiendo automáticamente a todas esas situaciones”, pero en el caso de los latinoamericanos que han leído periódicos mal hechos toda su vida están condenado a repetir profesionalmente lo que han visto: hacer malos periódicos.

Al final, ofrece veinte condiciones para ser buen periodista y recrea un debate sobre la profesión con figuras del periodismo en América Latina. Cómo se escribe un periódico hace parte de la Colección Nuevo Periodismo, creada por el Fondo de Cultura Económica y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, presidida por Gabriel García Márquez.

Fuente: FNPI

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Leila Guerriero, el exquisito periodismo en crónica

In Paladar mostaza on 20 octubre, 2010 at 9:11 AM

Leila Guerriero, acaba de finalizar una visita a Zimbabue (país al que muy pocos periodistas extranjeros pueden acceder) para un reportaje sobre niños huérfanos de SIDA encargado por El País Semanal, ganó el premio FNPI y desde siempre decidió ir acompañada de un libro al destino que fuera. Argentina, cronista y con un talento particular para observar y describir.

Leila Guerriero nació en Junín, provincia de Buenos Aires, “no estudié periodismo, pero soy periodista desde 1991, cuando, por un azar que unió a un editor curioso con una joven más o menos insolente, publiqué mi primer texto en el diario Página/12″. Integró por tres años la redacción de aquel revolucionario diario, en donde se destacaban jóvenes como Rodrigo Fresán, Martín CaparrósJorge Lanata.

“Yo sigo creyendo que el periodismo es un oficio que se puede aprender estando en una redacción, haciéndolo. ¡Esto es periodismo, no es física cuántica!”, y agrega que “los grandes periodistas que leemos todos -Gay Talese, Capote, Susan Orlean– son personas que no estudiaron periodismo y enseñaron con su oficio, escribiendo cosas maravillosas.”

Escribió en diferentes publicaciones de Argentina, España, México, Chile, Colombia, publicó sus crónicas bajo un sello editorial, actualmente, desde Buenos Aires, Leila edita la revista Gatopardo, imparte talleres periodísticos a alumnos que vienen de muchas partes de América Latina y editó un libro al menos desconcertante.

“Lo que me interesa son las historias y si tengo que cruzar todo el país para encontrarlas, lo hago” y justamente eso sucedió en Los Suicidas del Fin del Mundo, la crónica escalofriante de una epidemia de suicidios cuyas víctimas son los jóvenes de la Patagonia. Gran relato que dista en tiempo aunque ganó en calidad de aquél primero que Lanata le publicó sin conocerla hace ya un par de décadas.

“Era un relato que se llamaba Kilómetro Cero. Lo envié a Página 12, y sin tener ningún contacto se le dejé a Jorge Lanata, un periodista muy conocido en Argentina. Creí que no lo iba a leer nadie. Al poco tiempo, me llamó para ofrecerme un trabajo en una revista mensual de Página 12, que dirigía Martín Caparrós. Nunca he trabajado en un diario, sólo en revistas. De hecho, antes de trabajar en un diario, monto una ferretería”.

Confía que el trabajo cuando es bueno se sostiene solo pues un buen texto siempre encontrará un buen editor que lo publique, “un buen editor es eso: un tipo que está buscando, un gran curioso que siente un sobresalto muy feliz cuando descubre algo que no esperaba”, asegura Guerriero.

Ultimamente, Guerriero ganó el premio Nuevo Periodismo que otorga la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que fundó Gabriel García Márquez, con el reportaje El rastro en los huesos publicado en abril de 2008. “Fueron tres meses de producción y quince días de escritura dolorosa”, cuenta.

“No la paso bien, casi nunca, pero en particular con ésta la pasé mal, porque tenía mucho material y me había pasado algo que no me suele pasar con los entrevistados: sentía una cercanía muy especial con el tema y con la gente. No me hice amiga, por supuesto, pero sentía que el trabajo de ellos tenía muchos puntos de contacto con el mío, salvando las distancias, claro: esto de estar observando, reconstruir una historia”.

Cuando se le pregunta sobre la crónica y su importancia como género, se concuerda que es necesario espacio para historias que puedan desarrollarse en más de 10 mil caracteres, “me parece que los empresarios de los medios creen en esa especie de cosa de que los lectores ya no leen. Yo no creo eso, me parece que hay una falta de fe en los dueños de los medios. No sé si en los editores. Y eso es difícil de vencer”.

Como miembro de la FNPI la cronista argentina viaja por América Latina brindando talleres de periodismo, en los que asegura que no brinda consejos sino que repite que “lo esencial es no perder la curiosidad. Te pueden fallar las notas, la grabadora, etc. Pero la curiosidad no puede faltarte. Si una persona siente que le estás atendiendo al cien por cien, a pesar de que tú puedas estar viviendo una tragedia, esa persona se abre porque recibe tu respeto por ella y por tu trabajo con toda tu concentración en ella”.

Sin dudar recomienda todos los libros de quien considera su maestro: CaparrósLa Guerra ModernaEl Interior, o Una LunaLos Periodistas Literarios, de Norman Sims, que recoge una serie de crónicas de varias autores. Y también A Sangre Fría.

Lea el texto ganador “El rastro en los huesos

+ Lea Los Suicidas del Fin del Mundo

+ Entrevista radial a Leila Guerriero

Fuente: FNPI, Caratula, Gatopardo, Pág/12

Javier Darío Restrepo reflexiona sobre periodismo y ética

In Derecho a Replica on 20 septiembre, 2010 at 3:40 PM

Desde hace mas de 15 años, la FNPI trabaja por la excelencia del periodismo a través de talleres y seminarios de formación e intercambio entre periodistas, colaboración en redes y estímulos al desarrollo profesional.

Entre todos los comentarios y reflexiones que se comparten en torno al periodismo, elegí volver sobre algunos apuntes de Javier Darío Restrepo, director del Consultorio ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Javier Dario Restrepo.

Hace días en Paraguay, Restrepo apuntó que “el periodista siempre tiene que estar del lado del receptor. El único amo que el periodista debe respetar es el lector. La información la debe entregar con la ilusión de que llegue a todos y todos la crean”.

Al referirse a la independencia del profesional afirmó lo que todo comunicador bien lo sabe, aunque a veces algunos se dejen llevar por la codicia. Restrepo reafirma que sin independencia un periodista es como un cirujano con el mal de Parkinson. “El pulso es vital para el cirujano como la independencia para el periodista. Parece duro, parece rudo, pero es elemental”, señaló.

En otro momento aseveró que si hay algo que dignifica esta profesión es que somos constructores de esta sociedad. “La libertad se construye a golpe de decisión. La información condicionada, ordenada por alguien, contaminada, no forma buenas decisiones. Información mediocre, pueblos debilitados”, dedujo.

Agregó que lamentablemente todavía el receptor no desecha la información contaminada así como lo hace con los productos vencidos y contaminados en los supermercados. El periodista debe preguntarse si comunica o hace propaganda en el momento de elaborar la información.

En otra entrevista, el profesional colombiano, defiende la importancia de la ética profesional frente a las nuevas tecnologías y cree la ética es hoy uno de los desafíos más importantes para los periodistas.

¿Cuáles son los principales retos del periodismo actual?

Frente a la tecnología o el autoritarismo de los gobiernos, hay un reto inicial: distinguir qué es ética y qué es ley. La ley nos la imponen desde fuera, mientras que la ética se la impone uno mismo desde dentro. La ética la tomas o la dejas; en el primer caso cambia completamente tu vida, pero si la dejas de lado, llevas una vida vulgar, sin ideales ni superación personal. También está el reto de la identidad profesional; muchos no tienen claro por qué carajo son periodistas, lo que es muy preocupante; es desalentador pensar que se ejerce la profesión para cobrar a fin de mes. El tercer reto es el de hacer un periodismo humano y humanizante.

¿La falta de regulación del periodismo dificulta mantener la ética?

La ética no se impone desde fuera, debe ser producto del convencimiento de cada persona. Pero hay un arma, la universidad, que debe crear la inquietud de hacer un periodismo dignificante. Si la universidad sólo enseña unas técnicas, el periodista sale sin armas para enfrentarse a un oficio que, para ser digno, supone una gran reserva interior.

¿El periodista profesional desaparecerá víctima de la revolución digital?

Internet ha sido muy importante para que el periodista caiga en la cuenta de su importancia. Cualquiera puede hacer una foto con un móvil, o escribir un blog. Ahí el periodista puede ser perfectamente reemplazado, pero no cuando explica y analiza lo que sucede. Lo que pasa es que la gran tentación del periodista ha sido dirigirse sólo a los sentidos de la gente, a que vea y oiga, y pocas veces anima a pensar, y ese es el papel en el que es irremplazable. El periodismo que sobrevivirá será el que haga pensar a la gente.

Pero la información de calidad cuesta dinero, y en internet es gratis. ¿No corre peligro?

Internet da información, pero no conocimiento. Hacen falta una serie de elementos como el contexto, fuentes especializadas, etcétera, para conseguir que la información, que es como carne cruda, se convierte en un plato suculento al convertirse en conocimiento. No podemos limitarnos a darle a la gente carne cruda.

¿Qué opina de que los periodistas sean cada vez más partidistas?

La polarización es resultado de una deficiente formación intelectual del periodista, la que te dice que dudas, luego existes. No puedes aceptar como la última palabra lo que diga una sola fuente. La información de uno solo de los lados, ya se llame partido, equipo de fútbol o religión, se convierte en propaganda. El buen periodista debe estar siempre contrastando y siempre dudando.

¿El informador debe ser siempre incómodo?

Sí, la relación del periodista con el poder es siempre incómoda, de pareja mal avenida. El poder se siente molesto con su presencia porque lo pone todo en tela de juicio. Por eso un periodista debe dudar siempre del poder. Si uno está muy cerca, existe el peligro de caer en sus seducciones, que son muy grandes. La más vulgar es el dinero, pero también tiene títulos, facilidades, lo que quieras. La ciudadanía no siempre tiene armas suficientes para poner al poder en tela de juicio, y la defensa de la ciudadanía frente al poder es su capacidad de crítica, que es la que estimula la prensa.

¿Hay que rebelarse frente a las comparecencias sin admitir preguntas?

Cuando eso ocurre se pone a prueba la multiplicidad de fuentes del informador, que debe pensar: “Si esta fuente no quiere hablar, hay muchas otras”. Al final eso se convierte en un problema para el propio personaje que no quiere hablar, no para el periodista. Generalmente los silencios encubren algo, no son gratuitos.

Muchos periodistas mueren por hacer su trabajo. ¿Es un problema sin solución?

En Colombia descubrimos que hay una versión contraria a la que difundimos por solidaridad gremial: el periodista muerto no siempre es un héroe. Muchas veces son imprudentes, gente que hizo afirmaciones irresponsables y cuya muerte no tuvo beneficio social alguno, aunque hay desde luego hombres que se constituyen en verdaderos paradigmas. La pregunta del millón es si el periodista debe desafiar a los que le quieren disparar. No hay ninguna ética que obligue a no tener miedo o a desafiar a la muerte por cumplir con el deber, porque esa una decisión personal.

+ Mira los videos sobre los “Desafíos éticos del periodismo” organizada por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM)

Fuente: Ip Paraguay; Público.es

Las palabras de un maestro sobre periodismo

In Derecho a Replica on 20 septiembre, 2010 at 7:57 AM

Encontré esta conferencia de Javier Darío Restrepo en España que me parece interesante repasar. Las palabras del maestro FNPI transitan por el perfil profesional del periodismo que transcurre en constante construcción; los códigos de ética; el papel del Estado; las Universidades técnicas pero sin formación; la libertad de prensa; y mas.

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM), creada el 31 de mayo de 1895, es una asociación profesional de periodistas, regida por principios de democracia, pluralismo, transparencia y participación, cuyos objetivos básicos son la defensa de las libertades de información y expresión, la promoción del buen ejercicio profesional del periodismo y la preocupación por el bienestar de los socios.