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Posts Tagged ‘Fútbol’

Fuimos ilusionados y eliminados

In Derecho a Replica, Exclusivos, Pasiones, Prosas Propias on 3 julio, 2010 at 2:17 PM

La selección Argentina dirigida por Maradona fue eliminada por Alemania del Mundial Sudáfrica 2010. No disparen contra su bandera muchachos. Se terminó. Fallamos y pagamos. Buscamos y chocamos. Pero lo que sentimos hoy es gracias a que nos ilusionamos y gracias por eso Argentina.


El gol tempranero, un mal día de Otamendi y un impacto duro de remontar. Cuando mas cerca del empate estuvimos, Müller desde el piso habilitó la ventaja. No hay explicaciones. Se hicieron las apuestas y se perdió. Fueron superiores en orden, precisión y equilibrio. Me encantó Mascherano y Tevez. Falló Otamendi y demoró en llegar el juego de DiMaria.

Con cada jugador que podría haber ingresado se variaba un nuevo esquema, son válidos todos los cambios que ustedes digan, pero se eligió por estos, se la jugaron por los que se hicieron.

Pero el fútbol es así, a lo que yo me quiero referir es que estamos desilusionados porque hubo ilusión mediante, y esto en nosotros argentinos es muy importante. Porque con el suceder de este Mundial nos dimos cuenta que se podía, creímos que lo lográbamos y cuanto mas nos acercamos mas temimos obviamente, pero nunca dejamos de creer.

Volvimos a creer, elegimos enamorarnos de una esperanza y el destino, el azar del juego nos dio vuelta la cara. Decidimos quedarnos en el frenesí de un ambiente nacionalista exagerado, casi insoportable. Sin el análisis sesudo y racional. Nos pusimos ansiosos, nerviosos y con hambre de gloria. Esa que nos continúa esquiva.

Y la culpa es de Diego Maradona. La culpa es de ese cabecita que nos mostró que lo imposible muchas veces era posible, porque en repetidas ocasiones lo logró. El tiene la culpa por haber salido ileso de sus propios infiernos en los que todos nosotros creemos poder ser jueces. Diego es culpable por habernos demostrado que a veces la historia se quiebra en su devenir y una ilusión irrumpe en la línea temporal, logrando que los vencidos venzan y los pequeños se agiganten.

Pero hoy no pudo, hoy perdió y lloró. Perdió y lloró como cuando le tocó perder como jugador. Porque esas cosas también pasan en el fútbol, Maradona también puede perder. Pero lo que muchos jamás imaginaron era que Maradona podía volver a ilusionar.

Muchos pensaron que Julio Grondona estaba loco cuando designó a lo que otros pensaban como un ícono ya desvanecido y sin experiencia como entrenador, para hacerse cargo de un equipo con muchas fisuras.

Los críticos deberán respetar mas al Maradona Director Técnico. El Diego jugador seguirá en el pedestal y no correrá peligro porque se han dado los primeros pasos en una carrera técnica que solo puede desarrollarse en un Seleccionado, según mi parecer, porque demostró positivas prestaciones para dotar de simbolismo a un grupo que muchos calificaban sin alma o sangre para jugar.

Diego devolvió la ilusión, corrió como loco, sufrió y hoy llora a la par de todos nosotros los mortales que no hicimos absolutamente nada mas que alentar y sentir pasión por una camiseta a la que él le dio la vida.

Respeto señores, paguemos entre todos la desilusión, nos hagamos cargo de la cuenta pendiente. Si somos de enamorarnos rápido, sepamos también entonces escuchar las canciones de dolor cuando nos dejan. Diego saludó a todos antes de dejar el campo de juego, se aguantó perder y después lloró desconsolado en un vestuario, con tanta desilusión como nuestras casas y calles.

No disparen señores que nadie debe morir. Reflexiones futbolísticas llegarán con el tiempo, porque no deberemos cortar la punta de la pirámide sino analizar lo que se está haciendo en la base dirigencial a nivel nacional para con los jugadores y clubes.

Yo me ilusioné y pagué pero los sueños no se manchan. Abrazo y tragar el dolor para poder volver a ilusionarnos pronto.

+ La columna de Juan Pablo Varsky

+ La columna de Gonzalo Bonadeo

+ La columna de Mario Wainfeld

+ La columna de Ezequiel Fernandez Moores

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Un Jujeño en Sudáfrica 3

In AguaSuaves, Exclusivos on 2 julio, 2010 at 3:30 PM

GABRIEL CHAGRA

Gabriel, 23 años

Nació en Jujuy, estudia RPI en Córdoba (ARG), es hincha fanático de Gimnasia y Esgrima de esa provincia y va a vivir el Mundial de Sudáfrica 2010 desde el Nelson Mandela Bay. Es uno de los 15 mil asistentes que el Comité de Organización de FIFA eligió de entre 70 mil solicitudes.

En la primera nota nos contó sobre su llegada a Johannesburgo, luego desembarcó en Puerto Elizabeth para el segundo relato y ahora desde Ciudad del Cabo nos cuenta lo siguiente:

Desde el dia lunes que encontré asiento en Ciudad del Cabo, una de las metropolis mas hermosas del continente africano, se trata de un sitio impactante por su belleza geográfica, en ella conviven grandes diferencias económicas, en los alrededores de la ciudad se observan kilometros de construcciones muy precarias, pero la realidad dentro de la ciudad es diferente, las edificaciones son lujosas y están acompañadas de autos de ensueño inalcanzable para el común de la población. Un aspecto muy curioso es que en las montañas se pueden observer pequeños y solitarios castillos como sacados de un cuento.

Poseedora de hermosas playas de aguas cristalinas, Ciudad del Cabo se convierte en un punto turístico de excelencia, donde ademas presenta una vida nocturna muy transitada y con diversas opciones para el entretenimiento.

La entrada a un boliche cuesta entre 40 y 50 rands, es decir unos 25 pesos argentinos. La oferta de sexo en las calles es algo muy común en esta ciudad y lo curioso es que muchos de los taxistas al subirse te ofrecen mujeres de diferentes edades y razas.

Como en todas partes del mundo se pueden encontrar alojamientos desde precios muy bajos a precios no recomendables a estudiantes, aprovechando el movimiento de personas que genera la Copa del mundo, los alojamientos incrementaron sus tarifas hasta en un 300 % mas costoso que lo normal.

Por los hostels en los que anduve note que mayormente son atendidos por personas de color oriundas normalmente de otras partes de Africa. Cabe destacar que Sudáfrica se presenta como el país modelo y sueno dorado de muchos de los otros países del continente, es por esto que en cada ciudad hay una gran diversidad de vecinos del continente que trabajan arduamente para poder vivir en el país de Nelson Mandela.

Ciudad del Cabo es una ciudad mucho mas ordenada y preparada para recibir los turistas que otras ciudades de Africa. Presenta gran diversidad de actividades para realizar, tanto dentro de la ciudad como en sus afuera.

Tuve la oportunidad de tomar un city tour por 100 rands, equivalente a 55 pesos argentinos, en el que todo un dia recorri los puntos turisticos de la Ciudad y con la posibilidad de bajar por unos minutos. En ese camino recorrí playas hermosas, la famosa Table Mountain (montana ideal para escalar y ver la ciudad entera), interesantes museos, acuarios, el puerto, etc.

El colorido en las calles debido a la copa del mundo es notorio. En cada bar, casa, esquina, hotel, etc, hay banderas de diferentes equipos, los mas populares son Bafana Bafana (termino que significa Equipo/Equipo y se usa para designar al equipo sudafricano de futbol), Brasil, Portugal, Holanda, Fracia, Alemania, Argentina.

Con el correr de los dias llegan turistas de los equipos que se enfrentan en los dias posteriores, como asi tambien aquellos que sus equipos no siguen en la copa y que por motivos propios desean conocer la ciudad, sobretodos los asiaticos que siempre hacen un mundial aparte.

Las camisetas de futbol estan a cada paso, pero quedate tranquilo jujeña/ jujeño amigo que en cada bar, boliche, calle de los lugares de Sudafrica que recorro hay un jujeño que luce con todo orgullo la camiseta de mi tan querido Lobo Jujeño.

Un aspecto aterrador de toda Sudafrica, es la cantidad de problemas relacionados al trafico de niños y la prostitución de menores, por esta razón es que la gente de color blanco es en muchos aspectos muy cerrada, incluso con los turistas.

Una chica de 19 años en un boliche me comentó que a las ninas menores de 14 años las buscan para trafico de niños, a partir de esa edad el objetivo de los malvivientes es la prostitución.

Pronto mas novedades desde el Mundial Sudáfrica 2010

Gabriel Chagra

+ Un Jujeño en Sudáfrica Vol 1 y Vol 2

Mi Mundial 7: el juego de mis raíces

In Exclusivos, Rudy on 1 julio, 2010 at 8:41 PM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi MundialVol. 2Vol. 3, Vol. 4Vol.5, Vol. 6

Mi padre nacio en Entre Rios hace más de sesenta años. Es el menor de 14 hermanos, la mayoria de los cuales ya no están en este mundo. Mi papá es hijo de Alemanes pero su agitada infancia hizo que de alguna forma, revolver su pasado sea, cual daga, lastimoso y carente de sentido para él.

Huérfano a los dos años de padre y madre, fue criado por sus hermanos en los hermosos campos de Concepción del Uruguay. Debia recorrer mas de 10 kilometros diarios para ir a la escuela, a veces a caballo, a veces a pie. Vagos recuerdos le hacen suponer que durante algun tiempo habló alemán en su casa. Cuando escucha el idioma casi por instinto lo entiende y puede hablarlo, milagro que acaba a los pocos segundos cuando decide enterrar los difusos recuerdos y callar.

Asistió al colegio hasta cuarto grado, edad en la que tuvo que cambiar sus libros por herramientas de trabajo. Le decían “el negro” por entre sus hermanos colorados de ojos verdes, el era el mas oscuro de piel, aunque aun asi rubio ceniza con ojos de mar.

La situacion económica de la familia no era (y jamás fue) la mejor. Lo que se producía en el campo escasamente cubría lo necesario para vivir. Mi padre cual hombre maduro, decidió con tan solo 14 años, viajar a buscar su propia vida en Córdoba junto a mejor amigo. El resto de sus hermanos también se dividió. Algunos marcharon hacia Buenos Aires, otros para el sur de Brasil, Misiones o Paraná.

Quién sabe la magnitud del impulso de  mi padre para emprender un nuevo camino a los 14. Comprendo perfectamente cuando se queja de “la juventud de ahora” que a esa edad parece solo pensar en vanalidades de la estetica, la television, internet, si ser flogger o emmo. No soy de las que creen que la juventud está perdida en lo absoluto… sólo digo que entiendo a mi padre y tomo sus quejas.

Él es de los que piensan que en la vida, uno es dueño y señor… y que salir de la pobreza es una cuestion de actitud (un tema demasiado amplio que nos ha hecho discutir a gritos mas de una vez).

Volviendo a la historia, la perlita: viajaron en moto hasta la capital de La Docta, Roberto y Gustavo, dos aventureros con mucho por vivir y contar. Cuando llegaron consiguieron trabajo en una gomería y vivían en una pension en Barrio Talleres, nombre también del equipo de fútbol que adoptaría como propio.

El trabajaba doce horas por día para poder pagar su humilde habitación y aun así, solo le alcanzaba para comer una vez al día. Como no admirarlo. Por cierto, en mi casa la comida jamás se tira: “Eso es desconocer el hambre”. Por aquellos tiempos mi padre era flaco, alto y por demás guapo. Tengo en la cabeza una foto suya al lado de su moto, con una campera de cuero negra y un cielo limpio y estremecedor de fondo.

A la vuelta de aquella pensión vivía una muchacha de pelo negro, delgada, con ojos color chocolate y piel de caramelo. Su padre trabajaba en el ferrocarril y su madre era ama de casa, lo que significó un problema importante a la hora de poder visitar a la joven. El tenía 23 años y ella solo 14. El tiempo haría lo suyo. Mis padres tienen aun mucho que contarme y espero algun día dejen su pudor de lado para deleitar mis oídos y mi corazón.

Gustavo y Roberto recorrieron en país entero con su moto. Iban hasta Brasil a comprar electrodomésticos baratos en la doble frontera o bajaban hasta el sur a visitar la gran pasión del negro: los glaciares. En uno de esos viajes, se dieron cuenta de que la vida en el sur era mejor que en el centro del país: les hacia falta mano de obra para trabajos de oficio y la paga era considerablemente mayor.

Los dos viajeros se despidieron de sus novias y entre llantos viajaron rumbo a Rio Negro. Mi papá siempre se ríe cuando lo comenta:

“Llegamos y nos dimos cuenta que ganabamos más pero alquilar una pensión nos salía tres veces más de lo que cobrabamos asi que trabajamos cagandonos de frio por la ciudad  y volvimos. Si vieras la cara de tu madre cuando me vio venir por la calle al mes de haberme ido!”.

Los hermanos de mi padre fueron muriendo de a poco. Las fotos de mis abuelos se perdieron quién sabe por dónde, tan sólo nadie las tiene. Los rumores dicen que mis abuelos escaparon a comienzos de la Segunda Guerra Mundial y que luego de haber vivido en Rusia por unos años, decidieron ir a las tierras latinoamericanas que prometían sueños y trabajo.

A mi me encanta imaginarme esa historia. Armo y desarmo el guión de mis abuelos, cómo viajaron, cómo vivieron, cómo llegaron a sentirse en tierras tan lejanas a su Alemania natal. Sólo conozco de ellos su valentía, su honra y sus ganas de luchar vida. Sus caras son mi gran intriga.

Es por eso que siento a éste, el partido de mis raíces. Argentina versus Alemania es el crudo enfrentamiento de quien soy contra la parte de mi que aun desconozco. Es la pelea del castellano educado de mi padre contra su más profundo dialecto perdido. La pasión de mi vida contra la frialdad de los recuerdos.

Mezcla de alemanes, gauchos e italianos, ARGENTINA al fin. Y que gane el cielo con el sol asomando a la historia que hoy deslumbro entre mis dedos.

El Mundial también es para Mujeres

In Exclusivos, Jóvenes Sueños on 30 junio, 2010 at 2:23 PM

En épocas de Mundial todo se paraliza por el fútbol, pero a su vez en Argentina, si no hablas o sabes algo de fútbol estas frito. No falta en el trabajo o en el barrio la mujer que quiere opinar sobre el tema y entonces nos preguntamos ¿Las mujeres saben de fútbol? ¿Pueden opinar del mismo? ¿Acaso lo entienden? Bueno ladies he aquí un Manual del Mundial para Mujeres vía web, para que ellas aprendan y ellos toleren.

El proyecto, hecho por estudiantes y profesionales de cine y Tv, “surgió a partir de charlas con novias y amigas, en las que las mujeres se quejaban de la “discriminación” de parte de los hombres, y los hombres se quejaban de las preguntas muchas veces obvias o fuera de lugar de las mujeres” me cuenta Agustin Maggiotti que se encarga de los guiones y la realización.

Las eliminatorias, la ley del offside o la definición de “pecho frío” deberían ser temas superados una vez visto los capítulos del Manual que ya posee tres capítulos de suma importancia para que ellas se puedan incluir en la hinchada sin temer a que las callen.

El proyecto

La idea de hacerlo a través de la web “nace por una falta de espacios en los medios tradicionales” cuenta Agustín que además confiesa que los motivó “ver que en Estados Unidos habia sitios web dedicados por completo a programas de TV para web, y que eran opciones muy valorables en cuanto a forma y contenido, Strike.tv y Revision3 son dos ejemplos”. Mientras que en Argentina vía web se ha apuntado a las ficciones.

“El Manual.. fue la primera de muchas ideas que tenemos con el grupo, y fue la primera por una cuestión temporal y causal de que el mundial se jugara ahora” explica el realizador y casi como una alerta a comunicadores visuales asegura que “hay mil cosas que se pueden hacer, y muchas temas entretenidos e inexplorados en la TV justamente porque en la voracidad de la TV por aire o por cable, no se te permite equivocarte”.

Hay razones para pensar que cada vez mas es la gente que consume contenidos “televisivos” en la web, viendo solo el caso de YouTuBe y sus transmisiones se enmudece a escépticos. “La web, hoy (probablemente mañana sea tarde) es el lugar para equivocarse, para probar y para aprender a generar contenidos mucho mas acotados a nivel público, ya que solo te mira el que le interesa, pero mucho mas rico ya que el que te elige, lo hace realmente y no “porque no hay otra cosa para ver” relata Agustín.

El público

“El público que captamos fue en su mayoría jóvenes” cuentan los que hacen este Manual sobre fútbol mientras se permiten una apuesta sobre la convergencia de medios y su evolución, “Creo que nuestra generación (de 25 a 30) y mucho mas las que estan viniendo nacieron con la multiplicidad de contenidos, la posibilidad de tener mil conocimientos inmediatos a un click de distancia, y creo que va a crecer aun mas cuando internet se termine de fusionar con “el mundo real”, cuando sea parte de la TV propiamente dicha, o hasta de cualquier electrodoméstico”.

Quizás muchos piensen que el Manual les ha sido de suma utilidad a mujeres y seguramente fue así pero eso no rebate el dato de que el 70% de los que vieron el programa fueron hombres. ¿Repasando para explicar mejor?

Equipo motivado

El equipo del proyecto tiene en su alineación Agustin Maggiotti que juega de guionista, su amigo y socio Jerónimo Ovati, que hace las veces de productor periodístico, Sebastian Nievas, se encarga de la post-producción, animaciones y gráficas, y por último bien adelante, sobre todo de la cámara está Ivana Lanuto, que es la conductora.

Productora propia

“Ivana es periodísta deportiva, hace radio, pero nunca habia hecho TV ni nada por el estilo, y es la novia de Jerónimo. Ambos son fanáticos mal del futbol y es divertido verlos discutir de cuando sale algun tema caliente de futbol durante las grabaciones”, explica Agustín da clases y es egresado de TEA Imagen al igual que Jerónimo que además estudió en DeporTEA.

“Con respecto a la pasión que le ponemos a los proyectos, se puede juzgar en cuanto al resultado ya que no tenemos ningún tipo de equipamiento profesional para realizar las cosas que hacemos. Las grabaciones las hacemos en mi casa, contra una tela verde que compramos en Once y que la madre de Jero nos cosió muy amablemente” termina diciendo Agustín.

Sin dudas una buena apuesta para resaltar en la sección Jóvenes Sueños porque animarse a traducir una idea y lograr su realización no es para todos. Mas allá de las características desde espacio esperamos que cada vez sean mas los que se animen.

+ Ver los capítulos del Manual del Mundial

+ El Manual en Facebook

+ Web de Mente inquieta

Mi Mundial 6: la pasión es contagiosa

In Exclusivos, Rudy on 28 junio, 2010 at 9:29 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi MundialVol. 2Vol. 3, Vol. 4 y Vol.5

El partido de Argentina contra México tenía algo especial: al parecer los boricuas no querían ver festejar a los aztecas porque “eso sería algo insoportable” (el comentario general) quizás debido a la cantidad de mexicanos que viven aquí.

El viernes en el gimnasio me di cuenta de que el mundial realmente está comenzando ahora. Gente que jamás fue fanática del fútbol se encontraba sin querer discutiendo si Alemania le ganaría a Inglaterra o si el equipo de Ghana daría el zapataso al equipo americano.

Los atletas estaban a favor de Argentina… todos excepto el haitiano hincha de Brasil que se sigue riendo de mi y comenta cada tanto, sin ningún tipo de respaldo ni justificación, que mi equipo está jugando mal y que Messi es un nadie. Yo lo dejo que hable… pobre.

Este partido fue diferente. Por empezar, no lo vi sola ni en un bar. El sábado por la noche mi compañera de trabajo y amiga, Daniela, me invitó a ver el partido con su grupo de amigos, invitación que no dejé pasar. Nos reunimos en nuestro lugar de trabajo el domingo a las 2 y volando compramos una cervezas y salimos disparando a la casa de Gabriel que por suerte vive bien cerca.

Llegamos al lugar, yo con mi camiseta puesta por supuesto, y al entrar a la casa sentí una emoción enorme y creo que los allí presentes lo notaron porque no pronunciaba palabra y mi timidez momentánea no me dejó siquiera sentarme. Fue una mezcla de nostalgia, emoción y alegría. Dios sabe cuánto yo deseaba compartir ese partido con gente tan hermosa. Al fin estaba con mis nuevos amigos disfrutando de un momento único para mi.

Daniela, una mujer mágica y cálida; Ian, un amigo mitad uruguayo pero gracioso simpatizante argentino; Gabriel, con quien compartí poco pero reí mucho; Valerie, ganadora oficial de billar y mujer con un estilo envidiable; Ileana, una chica tan simple como llena de energía; Eduardo y su mujer argentina con su pequeña hija Abril, que con su vocecita divina y sus pasitos me recordó a mis sobrinas hasta que se me acurrucó el corazón; también estaba el papá de Juan, un hombre rosarino que en esta ocasión me recordó a mi padre, y la mamá de Gabriel, una mujer simpática que se fue temprano para ir a misa (como mamá).

Estábamos todos allí, juntos, compartiendo una pasión contagiosa por la albiceleste. Me senté en el piso frente al televisor y me dediqué a sonreir. Estaba feliz. Creo que lo mencioné antes pero Dios sabe cuánto yo deseaba compartir ese partido con gente tan hermosa.

Cervezas de por medio, los primeros 15 minutos del partido se vieron difíciles y la tensión se vivía entre nosotros. Para colmo de males, los relatores de turno en Univisión eran mejicanos. El primer golaso (adelantado pero “lola” que lo validaron igual) lo gritamos con fuerzas.

Argentina, Tevez y el festejo

Grande Carlitos Tevez, confieso que “el apache” es mi jugador preferido. Segundo de Higuaín, golaso indiscutible. Estabamos todos contentos, más relajados y acompañados de pop corn salado. De todos modos Ian juraba que ganaríamos por cuatro a cero así que vamos Argentina que falta mucho por hacer.

En el estretiempo Eduardo tuvo una brillante idea: gracias a la tecnología, conectó su Iphone con el televisor y fue glorioso: no se de dónde la voz de Macaya Marquez comentaba el entretienpo del partido y todos, respetuosos y en silencio, escuchando atentos cual alumnos frente a u profesor de lección ineludible.

Fui al baño (confieso que hasta eso me da miedo a veces en términos de cábala cuando vamos ganando) y volví a sentarme al mismo lugar que antes para seguir gozando. El tremendo golazo de Tévez nos agarró de inésperado y ahora si Carlitos, qué haríamos sin vos.

El gol de méxico (gracias a la notable inacción de Romero que levantó su manecita como para atajar una pelotita de ping pong) no preocupó a nadie. Sólo sirvió para alimentar la esperanza del pobre relator que no se cansaba de decir que aun estaban a tiempo de cambiar el rumbo del partido. Pero los minutos pasaron y abrazamos la victoria que alimenta el sueño de los argentinos.

Terminó el juego y me llamó mi papá. Salí afuera a hablar con él porque las lágrimas se me caían y por alguna razón no quería que me vean tan emocionada. “Claro que te voy a llamar hija, si ya es nuestra cábala!”. No puedo adorarlo tanto, es algo cruel. Mi familia estaba entre mates post asado en la casa de mi hermano Jorge. Yo estaba feliz de sentirlos cerca en mi corazón y de al fin, no estar tan sola para festejar.

Nos quedamos en casa de Gabriel comentando el partido, jugando al dominó y pasando una tarde cálida y hermosa. Al rato volvimos a agruparnos frente al televisor para escucharlo al Diego en la  conferencia de prensa. Y es verdad, déjennos disfrutar de las victorias una por una.

El mundial se pone salado, los sueños tiernos y el cielo cada vez más celeste. Sábado, espero que me hagas regocijar de alegría como lo hizo tu hermano el domingo. Sigamos humildes argentinos, el oro o el barro estan a la vuelta de la esquina.

La figura y mi jugador favorito

El Mundial Sudáfrica 2010 en Twitter

In Derecho a Replica, Prosas Propias on 27 junio, 2010 at 8:46 PM

Me acuerdo que de chico, los partidos eran transmitidos por el canal de aire de la provincia donde vivía, la previa era muy precaria con periodistas locales tratando de acompasar el devenir de las imágenes que llegaban desde la otra parte del planeta. El mundial se vivía a distancia, con una minoría exclusiva de periodistas que hacían la cobertura y pocos privilegiados que llegaban hasta el país organizador de turno.

En pocos años la tecnología ha avanzado vertiginosamente y en un par de mundiales hemos visto crecer las comunicaciones a la par del devenir temporal. El Mundial 2010 está en nuestra sala las 24 horas por TV pero además está en la parada del colectivo, en el taxi, en la cama antes de dormir o donde sea que revisemos nuestro timeline de Twitter.

Twitter es furor, es placer, es discusión, es contacto, es profundidad a 140, fuente y servicio en 140.

Porque los periodistas lo usan para compartir análisis constantemente, porque los jugadores transmiten sensaciones desde la concentración y porque los mismo hinchas del fútbol y la tecnología convierten a la red social en una fuente constante de debate e información.

Yo mismo, a través de mi cuenta, hice una especie de transmisión en vivo por medio de Twitter. “Relatando” cada partido y hasta por momentos en simultáneo, compartiendo los pensamientos y observaciones que uno haría en el asado con los amigos y recibiendo también las de aquellos que desde el trabajo o sin TV se prendieron a “vivir” los matchs a través del timeline.

El sitio oficial de Twitter construyó una página especial bajo el subdominio o nombre World Cup. Desde allí se puede acceder a toda la información acerca del Mundial de fútbol que se transmita a través de los tweets de los usuarios.

Los hashtag oficiales en inglés son #worldcup#wc2010 por parte de FIFA pero se han agregado algunos mas como ser #mundial#copamundial en español, #coupedumonde en francés, #wm2010 para Alemania, #copadomundo en portugués y en japonés sería #jfa2010. Igualmente el gran avance o novedad al menos es la organización por seleccionados, ya que esto permite organizar y buscar toda la información sobre una selección en particular, pero también llegar a todos los tweets que involucren a diferentes equipos.

Menú especial de Twitter para el Mundial

Entre los diarios de Argentina se destaca la sección Cancha Llena, del Diario La Nación, que creó su cuenta de Twitter bajo el usuario “@canchallena” y publica todas las novedades acerca del Mundial en general y la Selección Argentina en particular. A su vez La Voz del Interior a través de MundoD comparte cada tweets de sus enviados especiales en la portada.

Durante todo el campeonato fueron imperdibles los comentarios de Juan Pablo Varsky y Daniel Arcucci, las fotos al instante de @Gauyo y estadísticas, datos y recuerdos de cientos de mortales. Hasta Joseph Blatter se comunica por Twitter cuando amanece en su suite del Michelangelo, en Sandton al igual que, desde las concentraciones, Diego ForlanSergio Agüero entre los jugadores sudamericanos.

Perfil de @DiegoForlan7

En un documental sobre Mexico ’86 que ganó Argentina, Daniel Arcucci sintetizaba lo sorprendente que resulta haber vivido varios mundiales y pasar de utilizar maquinas de escribir a computadoras, pasando por la novedad del Fax y el teléfono hasta llegar al dominio de Internet en los centros de prensa.

La explosión de los smartphones permitió que minuto a minuto, corrientes y corresponsales, tweeten lo que están comiendo, donde están paseando o en que lugar del estadio se encuentran en Sudáfrica.

En el último mes del mundial, los trending topics mundialeros que más tiempo han pasado dentro del top 10 han sido:

  1. #worldcup, con 16 días y 14 horas
  2. Vuvuzela, con 12 días y 6 horas
  3. FIFA world cup, con 5 días
  4. Cristiano Ronaldo, con 3 días y 3 horas
  5. Hup Holland Hup, con 1 día y 1 hora

by FayerWayer

En el recuerdo quedarán las viejas coberturas, sean bienvenidos a la era multiplataforma de actualización constante y conversación horizontal en donde los protagonistas somos todos.

Mas allá de los eliminados y el campeón, en este mundial el coronado fue Twitter y todo lo que nos posibilitó.

+ El Diario The Guardian ofrece una aplicación para ver el “replay” de lo sucedido en Twitter, en cada partido y según el pulso de cada hastag minuto a minuto dependiendo el partido. >Ver

El mundial de los seguidores – Marcelo Gantman

En Twitter; Palermo y Donovan – George Blanco

Mi Mundial 4: abrazo paterno

In AguaSuaves, Rudy on 17 junio, 2010 at 6:03 PM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico
Continuación de Mi MundialVol 2 y Vol3

Trabajo, sopita y a la cama

Siete de la mañana del jueves 17 de junio

El despertador suena; la celeste y blanca quiere vestirse de mi otra vez

Con mis austero maquillaje para disimular las ojeras del sueño y unos míseros dos dólares en el bolsillo (este mes la paga se atrasó), bajo rápidamente al bar que, por cábala, ya no podré cambiar.

Mi estómago ruge pero no precisamente de hambre. Ahí están mis nenes, hermosos con sus camisetas, llenándome de orgullo y patriotismo. Se me eriza la piel, la sonrisa se me escapa.

Comienza el partido y mi amiga mesera viene a tomarme la orden. Me muero de la vergüenza, pero esta vez el presupuesto no está de mi lado. Le pido sólo un vaso de jugo de naranja y le pido disculpas. Ella sonriente me pide que disfrute del partido y a eso, dalo por hecho.

Y los milagros llegan cuando tienen que llegar. GOOOOOOOL!!!!! Quien lo hizo? Fue Heinze? Coreano feo metiste la pata? Que me importa! Fue gol y me llena de tranquilidad y antagónica adrenalina. Y como si fuera poco, el caballero de la mesa a mi izquierda (un boricua de unos sesenta largos años, vestido de traje y corbata, quizás abogado o  uno de los tantos puertorriqueños de la zona que gozan de un buen café local a tempranas horas de la mañana) me envía un café con tostadas y revoltillo de huevo y vegetales.  Lo miro y se me acerca. Me da un beso en la mano y me dice: “que lo disfrute señorita, es un placer”.  El placer es mío y ahora mi estómago disfruta al compás de mi corazón.

La bola claramente esta dominada por mi equipo. “Los coreanos deberían jugar con nuestra selección nacional”  bromea otro Don Julio. Los presentes nos reímos con disimulo, más por ternura que por otra cosa. Higuaín cabecea al piso y anota el segundo. Golaso y Don Julio Repite su broma: “es que los coreanos deberían venir a jugar con nuestra selección nacional”. Claro Don Julio, usted tiene toda la razón.

A los abrazos

Lamentable fue el gol de Corea, sobre el final del primer tiempo y regalado gracias a un error argentino. Hecho de pura suerte o no, gol al fin, shockeante e inesperado.

En el entretiempo me acerco a la mesa de “los pibes” que gentilmente comparten el partido conmigo y quienes además me están alimentando a la voz de “come niña que tienes que ponerte fuerte para gritar esos goles”.  Lo verdaderamente extraño para mí es que en esa humilde mesa de café, la que esta habilitada a hablar de fútbol soy yo y prestan especial atención a mis comentarios, algo impensable si trasladamos este momento Nescafé a mi amado país.  Ellos se confiesan fanáticos del baseball y del basketball. De hecho mencionan al fútbol como “soccer” o “balón pie” a lo que les digo que llamen al deporte simplemente fútbol si es que verdaderamente están del lado argentino.

Está por comenzar el segundo tiempo y llega un amigo Panameño llamado Roque, uno de los tantos que logré argentinizar en estos últimos tiempos. Se sienta en mi mesa y ansiosos esperamos que la magia continúe. Los comentaristas de ESPN (señal de Estados Unidos) están bien negativos con el equipo argentino: alegan que estamos descuidados, que Corea se rearmó y que van por la victoria pero… que bien quedó Messi en combinación con Higuaín para taparles la boca! Después de eso, los comentarios se volvieron color de rosa y ni hablar después del cuarto gol tras una jugada impecable de la Selección. Creo que si en la última jugada Agüero le hubiese dado el pase a Messi, hacíamos el quinto, pero ya con cuatro estoy más que conforme y el bar entero festeja conmigo.

Suena el teléfono. Número desconocido. Dudé en contestar pero al fin atendí. Mi papá desde su trabajo me llama y no lo esperaba. “Hija mía, viste el partidazo? Hasta la copa no paramos!”. Mi papá me está llamando emocionado cual niño y yo a miles de kilómetros de distancia, daría el mundo por abrazarlo y poder festejar con él.

Saludo a los pibes, a Roque, a las meseras y me voy a trabajar. Qué hermoso que es ganar, se siente bien lindo. Espero que sigamos humildes, peleando partido por partido. Sin expectativas no hay desilusión. Todo puede pasar: lo peor y lo mejor, la gloria y el fracaso, el oro y el barro, todo está al alcance de nuestras manos. Hay veces que ganar se siente como un abrazo paterno a la distancia.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Mi mundial 3: la gente no entiende nada

In AguaSuaves, Exclusivos, Rudy on 15 junio, 2010 at 9:50 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi Mundial y Mi Mundial 2

Creo que no fui la única argentina que el viernes por la noche no pegó un ojo de la ansiedad.

A pesar de que el dueño del café  Siglo XX había prometido una ronda de cerveza por cada partido que nuestro equipo ganara, decidí ver el primer partido de la selección en Fefo’s por una simple razón: queda exactamente al lado de donde vivo. Además, el jueves entraba a trabajar a las 12 y como el partido terminaba 11.45 no hubiese tenido tiempo de tomar mi cerveza, cambiarme la ropa, maquillarme y demás para llegar a tiempo al work (excusas de vaga, por supuesto).

Me levanté de la cama con el pie derecho, me puse mi camiseta (tengo la de Hockey femenino, cuello mao con la gran estampa de VISA en el frente, sin mangas) acompañada de una minifalda blanca y zapatillas del mismo color. Bajé al bar elegido y me sentí observada. No solo era la única argentina en el lugar, sino que en ese momento sólo había estadounidenses desayunando.

Pensé rápidamente en salir corriendo hasta el otro bar, pero ya la moza (muy amiga) me estaba preparando una ensalada de frutas con yougurt y miel por que sabía que eso pediría. Además, mis nenes ya estaban en pantalla, todo hermosos con sus camisetas fatales (este modelo les marca más los brazos), todos súper concentrados, con cara seria y esperanzada. Sana envidia a Evangelina Anderson. Si Romero está soltero me avisan, yo lo Googlie y no sale nada de su estado civil. Quién te dice, mi vida está muy loca, uno nunca sabe.

Yo estaba muy emocionada. Cuando comenzó a sonar el himno y los muchachos se abrazaron, se me llenó el pecho y comencé a lagrimear.

Comentario recibido número 1: me toca la espalda una joven americana de unos 18 años “are you from Argentina? i mean, does your song have any liryc? cause i didnt hear any” esto es traducido “¿El himno de ustedes tiene letra? por que no la escuché”. Mi amor, divina, my dearest darling, preciosa… claro que tiene letra y en todo momento habla de la libertad de nuestro pueblo de países como los tuyos. Termina diciendo: juremos con gloria morir y así de fuerte van a luchar esos hombres en el mundial porque nos están representando con pasión, una de las tantas cosas que no compras ni con Mastercard ni con tu amada American Express. Agradecé que la introducción del himno no tiene letra corazón, sino yo estaría demasiado revuelta en este lugar. Si tenés alguna otra duda te la contesto en 90 minutos, thanks!.

Comenzó el partido y yo sentía una mezcla de nervios, ansiedad, alegría y demás hierbas. Ya no me importaba si era la única argentina en el lugar, me sentía acompañada en el sentimiento con todos mis compatriotas que en ese momento estábamos frente a un televisor del tamaño que sea, donde sea y como sea. Tengo que serles sincera, el gol de Heinze me agarró de sorpresa mientras pedía un vaso de agua (me quise matar). La emoción fue tan grande! Me paré de mi silla y me quede estática riendo por varios segundos, feliz!

Comentario 2: la yanki de la mesa de atrás lanza al viento un “i dont understand how can people like this game. I mean, hello! 20 guys just running to get a ball in such a big place, it has no sense”… esto es (en tono despectivo) “no entiendo como a la gente le puede gustar este juego. Osea, hello! 20 tipos corriendo detrás de una pelota en un lugar tan grande, no tiene sentido”. Quedó de película: a mi se me cae una lágrima y como estaba parada, me di vuelta, la miré, le sonreí y me senté. No la escuché hablar nunca más del tema. La gente no entiende nada.

El partido transcurrió sin demasiados inconvenientes. Si bien me hubiese encantado gritar un segundo gol, el equipo argentino fue claramente superior en el partido. Además recuerdo la conferencia de prensa previa al juego en la que Maradona dijo que comenzaría con un equipo al 6.5 de su potencial total, aún queda mucho por mostrar.

Fui la única que aplaudió y se largó a reír de la felicidad cuando terminó el partido pero poco me importaba lo que piense la gente.

Comentario número 3: mientras subía a mi habitación a cambiarme para ir al trabajo, un huésped me grita “eres la tarjeta VISA más linda que he visto en mi vida”. Decime vos, después del triunfo de mi equipo y semejante piropo, ¿Qué más podía pedir?.

El resto de mi sábado fue una oda al amor. Mi jefa me saludo gritando “goooooooooool de Argentina” y me sacó varias carcajadas. Los chicos de Brickhouse (un bar de deportes) pasaron a saludarme a mi trabajo vestidos de punta en blanco con uniformes de fútbol de argentina e incluso el chico que me gusta me llamó por teléfono para felicitarme. A este paso, vamos bárbaro.

El unico “problemita” se registró en horas de la noche. Como todos los sábados, me fui a mi boliche de salsa y mientras aguardaba en la puerta para entrar, se me acerca un conocido con su novia para felicitarme y me viene con el siguiente discurso:

“Felicitaciones por lo de Argentina, muy buen partido. Pero igual ustedes no van a ganar y en realidad no se merecen ganar. Yo trabajo de bartender y los argentinos no dejan propina y son egocéntricos, lo peor. Además se creen que por tener a Maradona, un drogadicto insoportable, y a Messi, un enano de jardín, pueden llegar muy lejos”.

Yo no sabía si me estaba jodiendo o si iba e serio. Respiré profundo y le contesté con respeto: “si a vos no te gusta el equipo, bárbaro. Pero no mezcles eso con  mi cultura ni con los ídolos populares por que son cosas muy diferentes”.

Al chico le molestó demasiado lo que le dije y comenzó a elevar su tono de voz, a la vez que su novia lo agarraba de la cintura y le decía “basta papi, dejalo ahi” cual gata flora. Yo lo escuchaba y me reía porque me parecía absurdo que un pibe se enoje por… porque… nose por que carajo estaba tan caliente el muchacho! Y seguía diciendo: “yo soy descendiente de alemanes y ganamos 4-0, estamos por encima de todos y vamos a hacer llorar a los argentinos. El mundial es nuestro! Yo estoy con los alemanes porque vengo de esa cultura que es la mejor”.

Yo no lo podía creer: “mi amor, yo también soy descendiente de alemanes pero su cultura NO ES LA MEJOR, es diferente. Jamás compares a las culturas porque gracias a eso nos hemos cansado de matar a pueblos enteros. Y si ganaron 4-0, es el primer partido macho! Queda mucho por jugar y dejá que cuando se crucen con Argentina, si es que sucede, el fútbol hable por si sólo”.

Sabes lo que me dijo?: “Ves por qué no soporto a los argentinos! Todos se creen superiores y no son más que pura mierda”. Después de semejantes palabras, el muchacho me dio la espalda y se fue. Yo lo empujé de la  espalda porque realmente me ofendieron sus palabras. (No lo empujé fuerte, vale aclarar).

La gota que rebalsó el vaso fue su novia que se me acercó sacando pecho y me dijo: “tu lo vuelves a tocar yo te doy en la cara pendeja”. Yo me reí porque la chica era dos cabezas más bajita que yo! Y allá se fueron los dos resentidos. Yo miré al chico que trabaja en la puerta del boliche y nos quedamos en silencio por un rato. Creo que aun hoy no encuentro palabras para expresar lo que sentí en ese momento. Pero como no hay mal que por bien no venga, el divino de la entrada, con un poco de compasión, me dejó pasar gratis y me regaló una cerveza. ¿Nadie más quiere discutir?.

Y así ando divagando por Puerto Rico, festejando con algunos, ignorando a otros por cuestión de salud.  Jueves, te estoy esperando! Salud Argentina!

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Mi Mundial 2: Inconvenientes previos

In AguaSuaves, Exclusivos, Rudy on 10 junio, 2010 at 10:20 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Como la vida continúa y el tiempo pasa (nada del otro mundo), la cuenta regresiva es cada vez mas fuerte  para la “FIFA 2010” (acá nadie le dice “mundial” porque es demasiado general, como se nota que los argentinos sabemos que si hay un mundial, es de fútbol!).

El gran asunto comienza el viernes, el primer partido de nuestra selección es el sábado y yo sigo divisando problemas estructurales que de cierto modo quitan valor a mis jugadores, me van en contra con la cantidad de boricuas que día a día compro para sumar voces a la hinchada o simplemente me inflan esa venita que tengo en el cuello.

Como les contaba la semana pasada, las camiseta celeste y blanca estaba de promoción en la tienda Marshalls y eso hizo que mucha gente la vistiera hermosamente por las calles San Juan. El problema se generó específicamente cuando en este mega comercio se agotaron las camisetas de Argentina. Ups! Renovaron el stock con camisetas de Brasil! Esa es una verdadera tragedia! Encima, decoraron toda la inmensa vidriera del local con camisetas de Brasil y un gran cartel que anuncia “Llegó el soccer a Puerto Rico”.

Pero a ver… me voy poniendo nerviosa… perdonen señores ejecutivos de Marshalls, ¿Antes cuando vendían la camiseta de Argentina no habia llegado el “soccer” aún? ¿Éste es algun tipo de mensaje implícito? ¿Me pueden confesar cuál es la nacionalidad del dueño de la tienda o darme al menos una explicación razonable? ¿Alguien puso dinero? Poque si es asi, reúno contactos y lo arreglamos bajo la mesa, no hay problema. Para colmo de males, acá todos andan bien bronceaditos… adivinen que color les queda bárbaro!

Es difícil, es un trabajo de hormiga… Pero cada vez que paso por la tienda y veo a alguien comprando una camiseta brasilera, me acerco, se la pido porque “la quiero comprar yo a mi papá que es un fanatico y cumple años mañana” (o chamullos afines), me escondo por ahi un par de minutos y cuando veo que la persona interesada se retira resignada del lugar, salgo y escondo la camiseta brasilera en alguna sección ignota como “articulos para el viajero” o “plomeria”. Las cosas que uno hace por favor.

El segundo problema se me presentó  con la última edición de la reconocida revista Vanity Fair. Como les comenté en otras ocasiones, Puerto Rico no posee su propia selección de fútbol y la gente se hace fan de uno u otro equipo de un modo azaroso y con un poder de convencimiento de tipo panqueque, bien fácil de dar vuelta.

Volviendo a la revista en cuestión, se les ocurrio la brillante idea de publicar, a días del mundial, notas sobre jugadores significativos cuyas fotos ilustrativas muestran a los muchachos en boxers (ajustaditos y de lycra). Acá les dejo a mis “Amigas futboleras” el video del backstage.

Fui al supermercado a comprarme unos cereales y en la parte de revistas y diarios, tomá Pamela: Ronaldo y Drogba me saludaban en paños menores desde la portada. Siendo Vanity Fair una revista de culto (¿?) me acerque y comencé a ojear sus páginas. Como para comenzar mal el día: Cristiano Ronaldo (Portugal), Didier Drogba (Costa de Marfil), Michael Ballack (Alemania), Samuel Eto’o (Camerún), Kaká y Alexander Pato (Brasil), Sulley Muntari (Ghana), Dejan Stankovic (Serbia) y Landon Donovan (EE.UU). Todos juntitos. ¿No tiene frío muchachos? Vengan que tía Pame los apapacha un rato.

Yo no me voy a poner a discutir quien juega mejor que quien, pero no entendí muy bien el criterio de selección de estos jugadores para las fotos. Digo esto porque nuevamente, no hay jugadores argentinos en la nota y yo creo (esto es personal) que más de uno marece un lugar en la revista (escribo esto mientras pienso que ¨a mas de uno me gustaría ver en boxer celeste y blanco con un sol al medio¨). Agüero tiene su simpatía, Demichelis es un hombre guapo, Garcé… que decirles, Romero es alto y esbelto, Verón pelado sexy, hasta Tevez debe tener una trementa tabla de lavar ahi abajo, quien ha visto lo contrario!

Y si es por calidad de jugador, yo apuesto que más de una mujer ha tenido fantasias con un niño de su tamaño (no dejemos de lado la regla de los enanos). Como no hay jugadores en la nota, las chicas se fanatizan con cualquier cachibache. Hay que tomar cartas en el asunto, porque despues cuando ganemos el mundial van a venir a sacarles fotos a nuestras reliquias argentinas de exportación y no me parece justo. No los apoyaban antes, cuando levantemos la copa no vengan a pedir que mis nenes se saquen la ropa, ¿he? No Vanity Fair, asi vamos mal.

Espero que los jugadores la peleen en la cancha por que yo desde acá la estoy remando con mancha de petróleo incluida. Parezco un machito: hablando de fútbol hasta por los codos. Espero no terminar de los pelos con alguna española y/o brasilera que se encuentre en el mismo estado patriótico/eufórico que yo. Salú!

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Victor Hugo Morales y el Mundial

In Derecho a Replica on 10 junio, 2010 at 9:15 AM

“La Argentina tiene enormes posibilidades de hacer un muy buen mundial, de ganarlo, incluso”, dice Víctor Hugo Morales, las piernas largas encogidas en el asiento delantero de un Renault Clío algo machucado que conduce Mario, su chofer desde hace muchos años, que renegará todo el viaje con la cinta adhesiva que sostiene malamente el retrovisor.

El rumbo es Berazategui: dentro de un rato allá, en el gimnasio De Vicenzo, Víctor Hugo hablará ante unas 500 personas. “Me levantó mucho el ánimo el buen partido que hizo con Alemania –explica, todavía en el tránsito compacto del microcentro–. Estuvo mucho mejor el equipo que las individualidades, y como en su momento las individualidades van a rendir… Fue el primer partido en el que Diego le puso, como técnico, su propia firma al equipo.”

Unos minutos atrás salía extenuado de la radio, casi arrastrando los pies, tras el programa que conduce por Continental: es, por estos días, el díscolo que no cerró filas con los intereses de esta emisora del grupo Prisa, y tiene a su cargo seis horas diarias de programación, más las transmisiones de fútbol. Las ovejas blancas, ahí, van con los tapones de punta contra la ley de medios y cualquier cosa que haga o deje de hacer el Gobierno; en La mañana misma (que va tras Magdalena Ruiz y antecede a Fernando Bravo) Víctor Hugo mantiene sus buenas discusiones con periodistas-gerentes de la blancura que forman parte de su propio espacio. Y aunque pueda sonar lógico decir que le sería más fácil y más cómodo alinearse se intuye que no, que eso podría suavizarle el roce con las ovejas pero poner áspero el propio, el rumiar interno: si estuvo toda la vida contra la concentración mediática y el monopolio del fútbol, ¿cómo va a ponerse a hachar, eso, ahora? Para quitarse heroísmo, se declara inimputable: sabe que tiene espaldas anchas. El cansancio, dice, es por una gripe que tiene.

“¿Lo escuchaste a Víctor Hugo Morales?”, preguntó Rocha en 1981. Rocha es el amigo que uno tiene desde la infancia, uno que jugaba –y juega– de diez, el que armaba los equipos, y la pregunta fue hecha en un pueblo de la costa atlántica bonaerense, cuando ahí no había televisión y el relator (“de América”) era José María Muñoz. Estábamos acostumbrados al tono solemne de este hombre, a sus latiguillos: “toca el esférico”, “cargan varios, peligro de gol”, “córner número…”. Era desde hacía rato, allá (y en “América”) la voz del fútbol. Con Rocha sintonizamos a Víctor Hugo de inmediato: el tipo transmitía en colores, en detalle, se inventaba diálogos, era rapidísimo y narraba unas épicas fabulosas. Era distinto, otra cosa. Cabían, en su relato, la imaginación, la curiosidad, los matices. Como relator, Víctor Hugo es un extraordinario cronista, un fuera de serie. Pero en aquel momento era algo indefinible, como un viento renovador, un aire que ponía en evidencia qué respirábamos con Muñoz.

Este hombre transmitirá desde Sudáfrica, en unos días, su décimo mundial. Barrilete cósmico, mandó, tras aquella jugada imposible en el Azteca, contra los ingleses. Le debe a Maradona sus mejores momentos como relator: su voz es la banda de sonido universal del que se considera el gol más notable de todos los tiempos. Ahí mismo, un rato antes, vio desde la cabina lo que las cámaras no alcanzaban a dilucidar, lo que sólo vieron los jugadores en la cancha, la mano de Dios. Sin embargo desde “lo técnico”, ha dicho alguna vez, su mejor relato fue el cuarto contra Grecia, en el ‘94, esa serie velocísima de toques cortos que terminó con el zurdazo al ángulo y el festejo furibundo a cámara: fue el último que Maradona hizo en un mundial. Víctor Hugo iba nombrando en simultáneo a cada uno de los participantes y lo gritó cuando la pelota iba todavía en el aire: “Un maravilloso remate al ángulo superior derecho como fin de una jugada fantástica del equipo argentino –dijo segundos después–. Una sucesión de toques, no se sabía dónde estaba la pelota, un flipper, pero toda la maquinita parecía azul”. Y al toque: “Maradona, acordándose de un griego que solía hablar con humildad, esta vez dijo ‘de fútbol, lo sé todo’”.

Bueno, quién podía imaginar el inminente corte de piernas. O este debut como técnico en mundiales, con Messi. “Es el artista de hoy –dice de él Víctor Hugo–. El equivalente a Diego de este momento. Pero sin ser Diego. No todavía.”

Ida

–¿Pensás que Messi va a brillar en la Selección, en este mundial?

–Sí, soy muy optimista de lo que puede, es un jugador fantástico. Si la Argentina anda bien, Di María va a ser otro jugador muy importante, se va a lucir. Y la Selección no va a andar bien si no anda bien Mascherano: sin él bien, difícil que salga campeón. Porque él fija el lugar del planteo del partido. Y eso repercute luego, por ejemplo, en cómo se articulan Messi y los otros.

–¿Cómo definirías la impronta de este equipo, cómo pensás que lo planteará Maradona?

–Creo que pretende lo que cualquiera: un equipo corto entre las líneas, que no haya una cancha de distancia entre Demichelis y Messi. Un equipo posicional, que no va a tener grandes movimientos tácticos y que jugará claramente en un esquema 4-4-2, por necesidad, por jugadores y por imperio de lo que hoy se estila. El partido con Alemania fue demostrativo de la cautela con la que se busca, porque en el fútbol actual el mayor peligro surge del resultado positivo de la presión del equipo que no tiene la pelota en la mitad de la cancha para tomar al rival, circunstancialmente, defendiendo con cuatro o cinco en lugar de ocho. Ese contraataque rápido puede dar más satisfacciones que tener la pelota mucho rato, arrinconar al rival, y no tener por dónde pasar. Ahí empieza ese fútbol insoportable, vueltero, de tocar para los costados y para atrás; eso, que para algunos es buen fútbol, para mí es lamentable. Y así van a ser la mayoría de los partidos del mundial: los jugadores no encaran, se paran frente al rival y tocan al costado, sin audacia personal. Por eso Messi es distinto.

–Claro, Messi hace esto todo el tiempo.

–Exactamente. Pelota, mano a mano con un tipo, y lo quiere pasar. Quiere ir más allá de la línea del jugador que lo marca. Y en general qué pasa: los jugadores pasan la pelota y no traspasan las líneas de los que marcan. Por eso el juego se pone poco entretenido.

–¿Lamentás que Riquelme no esté en la Selección?

–Lamento que se hayan enfrentado Diego y Riquelme, porque a los dos les debo grandes momentos como relator. Pero Román tiene un problema a nivel internacional, y es que al ser un jugador tan atractivo para sus compañeros, porque es como un imán, al anularlo a él se anula mucho del equipo. Si estuviera en el equipo no tendría objeciones; y tampoco las tengo si no está. Cuando hay alguien que capitaliza la atención, en todos los órdenes de la vida, tenés la dificultad de que no haya otras respuestas colectivas. Esto es lo que pasa hoy en día con el enganche con los pocos espacios que hay: se convierte en referente para que los rivales lo presionen y saquen la contra. Cuanto más haya adelantado sus líneas un equipo que lo tiene a Juan Román, o a los enganches en general, para salir de Riquelme, más riesgos se asumen. El fútbol se hace más estético, porque el que tiene la pelota la tiene porque sabe, y trata de concertar con una geometría más pausada, no tan vertiginosa, diferente a la del fútbol jugado a las revoluciones del 4-4-2. ¿Me das una pastilla, Mario?

Mario conduce hacia el sur, por la autopista, despacio. Cada tanto atiende y le pasa el celular a Víctor Hugo, que entre ida y vuelta irá organizando con productores y/o amigos ubicaciones para él y su esposa para ver y oír cantar esta noche a Katherine Jenkins, materiales para los programas del día siguiente, detalles del viaje a París previo a Sudáfrica. Dice Víctor Hugo que su ego es escasísimo y que se siente “un espectador de alma”, lo que le permite estar muy cómodo diez o doce horas en la periferia de cualquier situación. “Mi trabajo es conducir y esto me coloca en el centro de la escena en el momento en el que laburo –explica–, pero en ningún acto de mi vida, ni siquiera en el ámbito familiar, soy el centro de atención, donde más bien están mis hijos, o los amigos, o los artistas. Diría, más bien, que escasamente ocupo ese sitio yo. No sé si siempre fue así, pero considero que un éxito personal es estar muy a buenas con mi poca solemnidad y mi escasa noción de importancia. No me paso de revoluciones respecto de mí mismo.”

–Dijiste, capaz que en sintonía, que no te considerás un tipo de talento.

–Tengo mucho respeto por esa palabra. Incluso cuando se la atribuyo a otros muchas veces me reprocho, porque uno acusa de talentosas a personas que son apenas ingeniosas. Creo que tengo inteligencias que, combinadas, me dan por lo menos una satisfacción en mi relación con las cosas, en las posibilidades de hacer mi trabajo con cierta repercusión, ¿pero talento? ¿Cuál sería, hablar muy bien? Siempre estoy disconforme. ¿Relatar muy bien? Ese podría ser un talento, sí, aunque no sé. Para mí talento tiene Dolina. Pero si hablás con él por ahí empezará hablando de las cosas en las que sabe que no lo tiene. Más que el talento me interesa la inteligencia para vivir, lo que llamamos la búsqueda de la felicidad. Y no estoy mal rumbeado.

–¿Pero no considerás que puede haber un arte, ahí, en el relato futbolero?

–Sí, algo puede haber. Pero hay que ver, porque se puede ser relator con nada, con buena voz, buen golpe de vista; las calidades de los relatores oscilan con el nivel cultural, su preparación, su entendimiento de la estética y de la ética: todo confluye, como en casi todas las actividades de la vida. Y cuando eso se hace con cierta magia, con algún elemento atrapante para la persona que te escucha, podríamos hablar de un pequeño talento. Bien hecho puede ser un arte menor, pero arte al fin. Y creo que me he mostrado que lo hago bastante bien, que he sido creativo y personal, como para decir que dentro de esa actividad he sido un poco artista, también.

Víctor Hugo viajó a cubrir por primera vez un mundial en el ‘78, cuando todavía estaba radicado en Montevideo, pero antes, en el de Alemania ‘74, transmitió para la televisión un par de partidos de Uruguay. Nació en Cardona a fines del ‘47 y a los 16 ya estaba trabajando en Radio Colonia. Debutó como relator en Argentina en febrero de 1981, el mismo día en que debutaba Maradona en Boca. “No vayas directo al lugar, Mario, veamos si encontramos antes un boliche como para comer algo”, propone. “Mi actitud general hacia el juego es de disfrute, de elemento que me sirve para construir mi trabajo, mi periodismo. Pero más que enamorado del fútbol, yo soy enamorado de la radio. Soy un periodista, un cronista que relata. Y eso no ha variado a lo largo de los años.”

Entretiempo

El gimnasio Roberto De Vicenzo es un galpón amplio, nuevo, multiuso. A las tres de la tarde casi todas las sillas plásticas que se dispusieron están ocupadas: unas 500 personas se acercaron a este rincón de Berazategui para oír su charla sobre ley de medios y Fútbol para todos. En los últimos meses ha dado conferencias de estas en diversas localidades: Laprida, San Antonio de Areco, Necochea, La Plata. Víctor Hugo entrelaza los dos temas cuando sostiene que el multimedios Clarín construyó una situación oligopólica de 260 y pico de canales a expensas del dinero que le robó al fútbol. “Hablan de ‘El robo del siglo’ en referencia al atraco al banco, pero a mí me parece más valiente que el que perpetraron en nuestra cara con el cuento de la libertad de opinión, una bandera para robarnos miles de millones de pesos del fútbol, que de alguna manera, a través de los clubes, eran de la gente”, dice ante el público. Y sí: bastante angurrientos los caballeros, que pisaban dedos si a alguien se le ocurría pasar alguito antes que Fútbol de Primera. En 2001 Cablevisión le mandó cartas documento por haber dejado de fondo, a un costado, mientras conducía el programa Desayuno, la transmisión de la final de la Intercontinental entre Boca y el Real Madrid. Víctor Hugo argumenta a favor de por qué es beneficioso que el Estado ponga plata en el fútbol para pasarlo gratis por televisión abierta: mejor vía de publicidad, reencauce de fondos, masividad, escasísimo costo dividido entre los televidentes, llegada a sectores de bajos recursos que no podían pagar cable. “Cuando llega el fin de semana, millones de personas tienen ocio. Cuando hay un plan, salir con los amigos, comer con la patrona, nos provoca felicidad. Pero hay muchísima gente que cuando llega su tiempo libre no tiene proyecto: la previsión de sábado y domingo es el aburrimiento, quedarse en casa, muchas veces porque no hay plata para gastar. El fútbol permite, al menos, juntarse a ver el partido. Proyecto de vida es salud mental, y salud mental es estar contento. Para mí, hay una cuestión de salud en este proyecto, que ahora está disponible para 25 millones de personas.”

Luego de la ovación sobreviene una hora de autógrafos, consejos, agradecimientos, fotos. Rodeado, paciente, con una sonrisa que se va desvaneciendo de a poco. Mario intenta rescatarlo, pero no hay caso. Cuando consigue zafar de eso, lo pescan los organizadores. “Es así en todas partes”, dice Mario, al pie del Clío, resignado a esperar un poco más.

Vuelta

–¿Qué es para vos un mundial?

–Para mí es un viaje. El sitio me marca mucho más el entusiasmo que el propio campeonato. Un mundial jugado en Francia, Alemania, España, México o Colombia, por distintos motivos, me interesa más que el de Estados Unidos, Corea o este de Sudáfrica. Pienso la vida en función de viajes, del interés que me despierta el sitio. El campeonato del mundo es algo que saca al fútbol demasiado de su esencia, lo pone en un ámbito que te desborda, te supera, en el que sos una cosita muy pequeña, seas jugador o periodista. Es algo de los dirigentes, de la política, de la figuración, de los sponsors. Hasta el año ‘90 todavía había un poco de fútbol a escala humana; ahora, salvo que tengan un apellido vinculado al marketing fuerte –Ronaldo, Messi–, los jugadores se ven como piezas poco interesantes. Tanto es un viaje para mí que, para hacer promedio con Sudáfrica, que presumo no me va a interesar tanto, me armé para pasar unos días antes en Roland Garros. Sudáfrica va a ser una burbuja, irreal, encapsulada: no voy a conocer su sociedad mejor; estoy seguro de que no voy a entenderla mejor que a través de la lectura de Coetzee, que es un escritor formidable, que he leído mucho. Así que no tengo un fuerte interés, de momento, salvo las sorpresas que puedan venir o la elaboración que yo haga. Pero veremos: antes de ir a Japón tenía un extraordinario desinterés y dije no, no voy a estar rezongando, y me propuse conocer Tokio a fondo, en la medida de lo posible.

Va haciéndose de noche en el regreso. Mario soluciona un asunto: saca el retrovisor. Víctor Hugo no tiene muchas expectativas futbolísticas: “Va a estar muy por debajo, en estética, de lo que vemos en los campeonatos locales –dice–. Un fútbol muy vinculado al miedo de volverse en la primera fase, de perder en las instancias siguientes. Es muy difícil bajo tanta presión. Pero bueno, a veces hay rachas. En fin, creo que va a ser un mundial muy pobre”.

–Como se viene dando en los últimos.

–El fútbol se hace entretenido, lamentablemente, hoy en día, cuando hay una gran superioridad de un equipo sobre otros. Los del ‘82 y el ‘86 fueron los últimos grandes campeonatos del mundo, con muchos buenos equipos. El ‘70 fue aceptable, 74 y 78 malos. El ‘86 fue el mejor para mí, con el agregado emocional del triunfo de Argentina. El ‘90 fue paupérrimo, ‘94 muy malo, ‘98 algo mejor. El 2002 no se podía ni mirar. Y el 2006 fue malísimo.

–¿Qué es un mundial desde lo sociológico?

–Una gran distracción de masas. Aparece un elemento más palpable de pertenencia a lo que se llama país, patria, nación, sociedad: fortalece, para bien y para mal, esos conceptos. Estás más advertido de dónde vivís, de dónde venís.

–Suelen generarse unos estados de ánimo que se desinflan, instantáneamente, en cuanto el equipo queda afuera.

–Se muere el mundial. Al otro día de que tu equipo se vuelve, le interesa al 80 por ciento menos de gente. Pasa a ser una noticia: quiénes juegan la final, quién ganó. Quiere decir que no es el fútbol el que convoca, realmente.

–Pero es muy curioso cómo un penal puede provocar semejante cambio en el estado de ánimo y la percepción respecto de un equipo.

–Es una inmensa trampa. Tiene que ver también con la presión mediática. Yo no vivo así, de ninguna manera. Cuando me entristezco, o me gana un poco la euforia, es en función de la tristeza o de la euforia de quienes no van a poder minimizar eso.

Víctor Hugo dice que cuando relata se pone en marcha un rol actoral, un libreto que empieza a funcionar, escrito sobre la marcha. “Soy otra persona en una cabina –explica–. Ofrezco un espectáculo para los oídos, y eso no puede decaer: si te aburrís, te vas. Yo soy un amante del espectáculo, pero cuando termina el partido, paso a otra cosa”.

–¿Y no te llega la épica del juego, avanzar o no en un campeonato? Los penales contra Alemania, por ejemplo.

–Es que el fútbol está lleno de situaciones absolutamente impostoras, que me mortifican. Que Italia ganara el mundial pasado y quedara un rato como el mejor por el trámite del partido, lo que pasó con Zidane… No me gusta que sea así. No me gusta el peso que tienen los imponderables, cuando los partidos se rompen, los cambios tan radicales del juego. Contra Holanda, en el ‘98, Argentina tiene una situación bárbara y Batistuta mete un tiro en el palo: ganaba, iba a semifinales, era un buen equipo. Y termina perdiéndolo al final. Y hubo gente que llegó a decir que ese equipo de Passarella fue malo. Sobran los ejemplos de lo que digo.

–Bielsa, en el 2002.

–Qué te parece. Injusticia más grande que ésa no conozco. El período que manejó, entre el ‘98 y el 2002, fue lo más extraordinario que viví en la Selección a largo plazo. Hubo dos etapas maravillosas: el mes del ‘86 y los cuatro años con Bielsa. Yo disfruté extraordinariamente con su juego, con esa urgencia por hacerse dueño de la pelota, por esa valentía de jugar igual en todos lados. La Argentina ganó en ese período algo mucho más lindo que un mundial; por eso digo que a veces uno es prisionero de la tristeza o la alegría de los destinatarios de nuestro trabajo, porque yo, al haber disfrutado tanto de lo anterior, no tendría ningún motivo de mortificación con ese mundial.

Y acá la despedida: ya es plena noche cuando Mario para el auto sobre avenida Santa Fe. En unos días Víctor Hugo transmitirá desde Sudáfrica, nomás, y vuelta con los millones de hipnotizados. Mientras, de momento, reaparece algo emparentado con lo que acaba de decir: un rato atrás, en Berazategui, el mismísmo De Vicenzo, sentado en primera fila, le preguntó lo importante: “¿Ganamos?”. “Tenemos muchas posibilidades, y lo digo en serio –repitió Víctor Hugo–. Pero si me dan a elegir entre ganar el mundial y que salga la ley de medios, me quedo con la ley de medios.”

Fuente: Diario Página/12