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In Derecho a Replica, Exclusivos, Lastiri on 20 julio, 2010 at 10:35 AM

Por Nelson Lastiri

¿Qué te pareció el papel del Padre Alessio en el debate?

Han convertido a Nicolás Alessio en uno de esos fenómenos de circo que son manipulados y expuestos ante el público porque generan una atención multitudinaria. El periodismo ha hecho de su figura y sus declaraciones un recurso polémico, repetitivo y cosificado.

Cientos de titulares, entrevistas, renglones y declaraciones es igual a cientos de llamados, mensajes de texto, mails, clics, y controles remotos que no hacen zapping. Un publicista diría: “loco, un sacerdote a favor del matrimonio homosexual re garpa!”

El Padre Alessio siempre estuvo equivocado, el periodismo también.

El problema está en que dentro de la marea de relativismo e ignorancia en la que estamos intentando salir a flote, marcar las reglas de juego parece una tarea aburrida y antipática, cuando en realidad es lo primero que debemos hacer si aspiramos a un debate que no se vaya por las ramas.

¿Vamos a hablar de teología y religión o de Derecho Positivo? Ambas, muy bien, pero ordenadamente.

En este marco, tuve la valentía de confesarle a mi Jefe de informativo que para mí el Padre Alessio hablando a favor del matrimonio homosexual no sólo carece de valor periodístico sino que incluso es una contradicción discursiva. Digo que un Cura, Pastor o Sacerdote que forma parte de la Iglesia Católica o Cristiana y que por lo tanto acepta, defiende y predica los principios de Dios -el Dios de los Judíos (Jehova)-, no puede hablar a favor del matrimonio homosexual porque este requiere de prácticas sexuales entre personas del mismo sexo que son condenadas por ese Dios.

Padre Nicolás Alessio

ABC. La religión no es democrática, los estamentos de Dios son absolutos y aunque haya diferentes corrientes (pentecostales, evangélicos, católicos, bautistas, etc), la homosexualidad es un tema en el que hay un consenso generalizado.

Un discurso que anula su condición de ‘representante de Dios en la tierra’ convierte al entrevistado en una persona más, cuyas palabras podrían ser pronunciadas por un ciudadano de cualquier sector. No puede Alessio hacer uso de su investidura para defender prácticas que van en contra de lo que ha establecido aquel que lo invistió. En todo caso, el Padre podría haber dado su opinión libre de condicionantes pero advirtiendo también lo que ha sido determinado por el dios de la Iglesia a la que pertenece.

Se ha manipulado sin detenimiento la figura de Cura, el sello eclesiástico, ese distintivo sin el cual Nicolas Alessio hubiese sido –sin desprestigiarlo ni un centímetro- un servidor más de su comunidad y una persona que levanta su voz por los derechos de otro, como el Negro Tobi, como Blumberg, como Juan Carr. Pero no, los medios necesitaban más: buscaron alguien que aparentara desafiar y contradecir a nada menos que a su Dios.

Desde el comienzo era necesario definir que el mejor campo para debatir el proyecto de Matrimonio Gay era el del Derecho Positivo, y no vincularlo con cuestiones religiosas porque toda religión es fundamentalista y plantea la obligación de un régimen absoluto, sin concesiones.

¿En qué manual de periodismo se recomienda a un Cura como perito para hablar sobre una cuestión laica de derecho civil? Por supuesto no ignoro que cuando se puso sobre el tapete la discusión etimológica, los representantes de la Iglesia debían tener un lugar asegurado en la discusión.

Pero el micrófono se abría frente al Padre Alessio sólo para que dijera que estaba a favor del matrimonio homosexual. Y con todo respeto, sinceramente, aceptando que su postura seguiría siendo la misma aunque dijera otra cosa de la boca para fuera, considero que lo correcto en su lugar hubiera sido resguardar esa opinión para su intimidad y la de sus allegados.

Sin embargo, cuando el reflector multimediático posó su haz de luz sobre el centro de la pista, Nicolas Alessio apareció con un malabarismo oral cuya principal pirueta quedó fuera de contexto.

Este autor es Columnista permanente de este Blog