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El futuro no está en la especialización

In Derecho a Replica on 26 enero, 2011 at 12:52 PM

En los próximos años, los profesionales deberán combinar múltiples conocimientos para acceder a puestos de trabajo en áreas aún desconocidas. Lo explica Miguel Angel Mendez desde España.


Es fácil identificar qué profesiones serán las más demandadas en el año 2011. Pese al desempleo, agentes comerciales, programadores, controladores financieros o ingenieros seguirán siendo perfiles al alza. Más complejo es saber cuáles lo serán en cinco o 10 años. ¿Qué formación y experiencia demandarán las empresas en el futuro? ¿Qué sectores están abocados a desaparecer y cuáles emergerán? Son preguntas vitales que se hacen las generaciones que vienen.

De cómo se formen en la actualidad dependerá no solo su éxito laboral, también el esperado viraje de modelo económico. Según varios informes y expertos consultados, hay una conclusión que es unánime: se acabó la especialización en una sola materia. Combinar conocimientos de múltiples disciplinas será clave en la próxima década.

“Ya lo estamos viendo hoy en día y en unos años será más evidente: el futuro no está en la especialización, sino en la mezcla de competencias de distintas ciencias. Sólo así se puede crear una economía basada en el conocimiento”, explica Miquel Bonachera, cofundador junto con Sergi Audivert de AB Biotics, firma española de biotecnología que aplica el análisis genético a la medicina para crear fármacos personalizados, una actividad emergente denominada farmacogenética.

Su perfil, bioquímico, MBA por Esade y especializado en gestión y emprendimiento en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y en Babson College (EE.UU.), es un ejemplo de lo que cada vez más necesitan las empresas punteras.

Con 24 empleados, AB Biotics busca profesionales en la confluencia de varios sectores tradicionales: química, medicina, informática, ingeniería física, ciencias de la salud y estadística. Ser especialista en uno de ellos ya no garantiza un empleo. En unos años, la experiencia académica y profesional deberá combinar dos o más disciplinas para, literalmente, inventar puestos híbridos cuyos nombres aún son conjeturas. En definitiva, nuevos cargos para nuevas necesidades.

Piense en estos trabajos por aparecer: nanomédico, mecánico de robots de servicio, diseñador de órganos, ingeniero y técnico de nuevos materiales, arquitecto de edificios sostenibles…

Profesiones del futuro

Según un estudio reciente elaborado para el gobierno británico, éstas serán algunas de las nuevas profesiones de la próxima década. Dado el envejecimiento de la población, la robótica de servicio, el desarrollo de máquinas que hagan tareas domésticas y ayuden a cuidar de la gente mayor, se perfila como una actividad muy emergente.

“Surgirán nuevos perfiles para alimentar esta industria, como ingenieros mecánicos con conocimientos en psicología o diseñadores de interfaces entre robots y humanos”, explica Raúl Suárez, director de investigación en robótica de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Profesiones en torno al tratamiento de energías renovables, conservación de los recursos naturales o ciencias agrarias y de los alimentos serán también áreas en crecimiento.

Rafael Rodrigo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), coincide en la idea de multidisciplinariedad.

“Las grandes oportunidades estarán allí donde existan fronteras entre varias disciplinas. Las veremos en la investigación de nuevos materiales o en la aplicación de la computación a la biología y la biomedicina”, explica. Señala otras áreas como alimentación y salud humana (creación de fármacos y dietas personalizadas), y profesiones relacionadas con el envejecimiento, desde investigación de enfermedades causadas por la edad hasta asistencia y cuidados sociales a esa población. “Se necesitarán muchos titulados medios y superiores en todas estas disciplinas transversales”, agrega.

Más allá de las ramas científicas, las compañías en banca, industria o servicios profesionales también necesitarán nuevos perfiles. “Surgirán cargos como el director de medio ambiente, que dejará de ser algo opcional, y veremos cómo los departamentos de sistemas de la información pasan a ser directamente de innovación”, apunta Carlos Alemany, director en España de la firma de selección de directivos Korn/Ferry.

El área de marketing, en plena transformación, verá todavía más cambios. “Los mercados de las conversaciones, eso que antes parecía una boutade, son ahora fundamentales”, apunta Alemany, quien cree que aparecerá el puesto de “director de conversaciones” para monitorizar, gestionar e impulsar la relación de las marcas y las empresas con sus clientes a través de Internet y las redes sociales.

Una especie de community manager elevado a rango estratégico. La avalancha de datos provenientes de Internet y otras fuentes digitales obligará también a crear nuevos puestos que mezclen conocimientos estadísticos, tecnológicos y de marketing online.

Esta ensalada de conocimientos y experiencias conduce a otra pregunta: ¿cómo adquirirlos? El sistema educativo actual, demasiado generalista en la educación media y especializada en la superior, parece incapaz de producir el talento que el mercado demandará.

Julia González, vicerrectora de la Universidad de Deusto, cree que la necesidad de reforma es apremiante. “Lo que las universidades ofrecen no coincide con lo que piden las compañías. No podemos continuar así.”

González participó recientemente en la elaboración de un informe de la Comisión Europea para buscar soluciones a este problema. El estudio urge a pasar a la acción, flexibilizando la educación superior, creando estudios más transversales y cubriendo nichos de conocimiento hoy desatendidos.

“Se trata de crear currículos personalizados, de adaptar las carreras más rápido a los cambios del mercado. Estamos en el camino, pero queda mucho por hacer”, sostiene González.

Fuente: El País / LN

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Ser boliviano en Córdoba

In Exclusivos, Malas Viejas on 11 diciembre, 2010 at 10:15 AM

Realizan los trabajos más castigados en la escala laboral. Ganan miserias y desconocen cualquier beneficio social. A pesar de esto, su labor es esencial en la actividad económica de la provincia de Córdoba. Gaby Socias presenta esta nota, en exclusiva, cuando en el país se viven momentos muy particulares entorno a la inmigración, la discriminación y el conflicto social.

“Acostumbrados a vivir con un peso por día”
Cuando ser humano boliviano es ilegal

Son casi las once de la mañana y el sol comienza a sofocar en la sala de espera del Consulado de Bolivia. Las cinco personas que aguardan, tienen algo en común además de ser bolivianos: miran para abajo y no emiten sonido. Que no hablen no significa que no tengan cosas para decir. Tal es el caso de Lidia González:

“Yo en Bolivia, estaba embarazada y me había hecho todos los controles, pero cuando mi bebé estaba por nacer había muchas parturientas en el hospital, los médicos no daban abasto y no me pudieron atender a tiempo. Mi bebé se ahogó con el flujo de la sangre y murió. Luego de eso, decidí tener mi segundo hijo en Argentina”.

Escapar de la pobreza, de la falta de futuro, del hambre o de la pérdida de libertad, no es fácil. Ser inmigrante, indocumentado, “morocho” y pobre, en Argentina, tampoco lo es.

En Córdoba viven unos 18 mil bolivianos, de los cerca de dos millones y medio que están distribuidos por todo el territorio argentino. La mayoría trabaja en el rubro de la construcción, en cortaderos de ladrillos, en huertas y como empleadas domésticas. Para cualquier patrón son el empleado soñado: Trabajan más y cobran menos. Sus  jornadas suelen ir mucho más allá de las ocho horas por un salario menor que el de un argentino.

Pero el saberse explotados no los desalienta.  Lo explicó Enrique Prieto Terán, quién fue presidente del Centro de Residentes Bolivianos en Córdoba: “Muchas de estas personas vienen de los sectores rurales o marginales de Bolivia, donde las condiciones de trabajo son muy precarias y la gente vive con un peso por día, cualquier retribución que acá perciban siempre será superior”.

Lidia sigue contando su historia, una historia que le da la razón a Prieto Terán: “Allá, trabajando como empleada doméstica más de 8 horas diarias, se gana como máximo 600 bolivianos por mes, lo que equivale a 300 pesos de acá. Acá, yo como boliviana, cobro 9 pesos la hora. Una empleada argentina está cobrando entre 12 y 15 pesos”.

Sócrates Condorí, su esposo, interrumpe: “Yo siendo albañil alcanzo a cobrar 60 pesos por día, mientras que un argentino realizando el mismo trabajo cobra 80 pesos”. Walter Pessi, arquitecto de la constructora Roganti y Asociados, explica que la diferencia entre obreros argentinos y bolivianos excede lo económico. “Realizan los trabajos malos, sucios y feos que rechazan los trabajadores locales”.

Dicho de otra manera, no sólo trabajan por lo que sea, sino que además trabajan en lo que sea. El propio Sócrates lo dice: “No tengo para elegir, antes que morirme de hambre prefiero ir a trabajar por lo que sea”.

Lidia y Sócrates son mucho más que dos personas. Son una síntesis que refleja la brecha salarial que existe entre los inmigrantes de países limítrofes y los argentinos. Y ésta es una brecha en la que se apoyan dos rubros fundamentales, al punto que a los cordobeses nos dan techo y comida: La fabricación de ladrillos y la horticultura.

En los 700 cortaderos de ladrillos que hay en la provincia de Córdoba, en temporada alta, trabajan unas 4 mil familias, lo que equivale aproximadamente a unas 12 mil personas. Se calcula que el 80 por ciento de los empleados son bolivianos, peruanos y paraguayos. Al igual que el 60 por ciento de los albañiles que trabajan en las 900 obras en construcción que en promedio hay en Córdoba.

Además, el 60 por ciento de la producción de frutas y verduras, en el cinturón verde de Córdoba, está en manos de bolivianos, según datos del Mercado de Abasto.

Estas cifras ponen en claro que la mano de obra boliviana, mucho más que trabajo barato, es un aporte fundamental a la economía provincial. ¿Qué sucedería si algún día los bolivianos deciden detener sus actividades para reclamar mejores condiciones laborales? ¿Qué sería de Córdoba sin bolivianos?

El tiempo termina vaciando la sala de espera del Consulado, pero nada puede contra una situación de injusticia que no es exclusiva de Córdoba o Argentina. Tampoco lo es de las economías que se nutren de migrantes. Peor que eso, es una diferencia que se da entre ente de un mismo país y  se basa sólo en el tipo de piel o la forma de los ojos. Se basa en racismo.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) los grupos minoritarios de Bolivia, Brasil, Ecuador, Chile, Guatemala, Paraguay y Perú ganan en promedio un salario 38 por ciento menor que la mayoría de la población blanca. Si se contemplan edades, género y niveles de educación la brecha se reduce a un 28 por ciento. Es decir que el no tener el color correcto color pesa más que el no tener estudios. O lo que es peor, aunque se esfuerce, estudie y supere el infortunio de su nacimiento, seguirá macado por su piel.

El argumento que da el BID por no haber incluido a más países en su estudio de brechas salariales por etnicidad, es que no existen demasiados datos disponibles sobre el tema, como es el caso de Argentina. No obstante, hay realidades imposibles de ignorar y ocultar. El ser indocumentado y la vulnerabilidad que conlleva la combinación de ser ilegal, no poseer altos niveles de educación o simplemente el mero hecho de ser boliviano lo convierte en mano de obra barata. Lo obliga a hacer lo que se por lo que sea.

¿Por qué tus raíces sí y las mías no?

Sobreponerse a la adversidad y mejorar su calidad de vida fue el anhelo que los trajo a nuestro país. Acá, fueron recibidos por un discurso dominante que los trasformó en sujetos de segunda: que sobran, que no existen, que molestan. Si alguna vez se les respetaron sus derechos, acá lejos está de suceder.

Ser bolivianos en Córdoba no es lo mejor que a uno le pueda pasar. Está tan naturalizado lo instituido, que hasta suena ilógico o raro replantearnos cuestiones relacionadas a sus derechos, sus condiciones de vida, etc. Claro, es que tenemos en el imaginario colectivo la idea que la Argentina desciende de los barcos; que  somos blancos y educados. Nos atemoriza la idea de pensar en el riesgo que en dos décadas el 20 por ciento de la población pueda llegar a ser de origen boliviano y paraguayo.

Resulta paradójico, tal como dice Alejandro Grimson, doctor en antropología e investigador del Conicet, “Parece que nos olvidamos que la mitad de  los 45 millones que somos, tenemos ascendencia indígena y un 4 por ciento,  ascendencia africana”.
Mientras se derrumban las fronteras para que no pasen mercancías, se levantan otras nuevas para que no pase gente.

La estigmatización de las minorías étnicas, acusadas de quitarles el empleo a los trabajadores locales y de ser los responsables de la inseguridad, es una cuestión que trasciende las justificaciones políticas o económicas de una nación. Diferenciar el salario y las condiciones laborales, según el origen étnico, está enraizado en la médula de la idiosincrasia de la gente. Sin embargo el primer paso para cambiar esto está mucho más cerca de lo pensado: reconociéndolo.

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Conoce además la historia de los ladrilleros en Córdoba. Se cree que hay alrededor de 800 cortaderos de ladrillos en la provincia, y que el 30 por ciento del personal está integrado por bolivianos. Allí viven con sus familias en campamentos sin agua potable, cloacas o a veces energía eléctrica, trabajando de 10 a 14 horas diarias. Luis Dambolena, uno de los inspectores de la obra social de UOLRA agrega que, “si bien se realizan operativos con la Secretaría de Trabajo, “la Afip no va hasta ahí ya que son lugares poco rentables, de donde no puede sacar grandes multas”.

No dejes de ver esta entrevista de Pueblo Mestizo donde se cuenta una experiencia impresionante > Ver Video

Centro de Residentes Bolivianos de Córdoba
Balcarce 292, Córdoba, Argentina
Tel: (0351) 4995279 / 424-2364


Las redes sociales sirven para posicionar negocios

In Paladar mostaza on 26 octubre, 2010 at 7:31 AM

Joanna Wiseberg empezó Red Scarf Equestrian, que hace bolsos  y otros productos de lujo para las amantes de los caballos, hace dos años, justo cuando la economía caía en recesión.

Joanna Wiseberg recurrió a LinkedIn, la red social para profesionales de negocios, para encontrar contactos en nuevos mercados que estén interesados en sus bolsos de lujo.

Sin embargo, Wiseberg pronto estaba conociendo gente que la invitaba a exhibir sus productos en lugares de élite como el Festival Cinematográfico de Cannes, el Gran Premio de Mónaco y una conferencia de productos de lujo en China. Ahora, afirmó, Red Scarf Equestrian, con sede en Toronto, está a punto de despegar.

Su herramienta fue LinkedIn, la red para profesionales de negocios que a menudo es percibida como un primo  de Facebook. Pero como descubrió Wiseberg, LinkedIn es  más que solo un lugar para que los buscadores de empleo publiquen un currículo.

Con su inclinación utilitaria, LinkedIn ha forjado una presencia en los medios sociales. Cualquiera con una profesión, un negocio o ambiciones de subir en la escalera corporativa puede enlazar con 75 millones de personas que lo usan, en gran parte, para encontrar trabajos o reclutar candidatos.

Sin embargo, en el último año más o menos, LinkedIn ha estado ofreciendo abundante información y herramientas que pueden ayudar a sus usuarios, ya sea que trabajen para ellos mismos o en una compañía, a realizar investigación, encontrar nuevos clientes y ampliar sus contactos y prospectos de negocios. Mucho de eso sigue siendo gratuito, aunque algunas características avanzadas requieren una suscripción de 25, 50 o 100 dólares.

Para el novato en LinkedIn, el primer paso es crear un perfil, que es similar a crear un currículo que enliste educación, experiencia profesional. Pero el perfil en línea es diferente de un currículo impreso.

Por ejemplo, poner más contenido, en vez de menos, hará más probable que su perfil aparezca en los buscadores. Eso significa enlistar no solo los cargos importantes que ha tenido sino también periodos como interno y empleos de verano.

Luego enlácese como si LinkedIn fuera una gran feria comercial de la industria. Busque a personas que conoce e invítelas a ser parte de su red. Los usuarios regulares de LinkedIn dicen que un error común que cometen los novatos es limitar su red. Entonces, ¿cuántos son suficientes.

No hay absolutos, pero Krista Canfield, portavoz de LinkedIn, dice que 35 conexiones parecen ser el mínimo para hacer que las propiedades virales de las redes sociales sean verdaderamente útiles.

Una vez que ha llegado tan lejos, es más fácil buscar empleos usando las herramientas de búsqueda de la compañía. Pero hay muchas otras formas de usarla para que ayude en su búsqueda de empleo u otras aspiraciones de negocios.

Los servicios premium le permiten ver quién vio su perfil y las palabras claves que usaron para encontrarlo. También le permiten ver perfiles ampliados de personas fuera de su red o verificar referencias de personas a las que esté contratando.

Pero cualquiera que esté tratando de usar LinkedIn de manera efectiva querrá hacer más que solo husmear por ahí.

Joe Rosenberg, un contador público certificado en Florham Park, Nueva Jersey, aseveró que utilizó una actualización de estatus para alertar a la gente de que se acercaba la fecha límite para que los autoempleados hicieran pagos de impuestos trimestrales estimados.

“La gente lo notó”, dijo Rosenberg, quien  también responde  preguntas sobre asuntos fiscales. Eso, junto con su participación en varios grupos, ha resultado entre 10.000 y 15.000 dólares en negocios con nuevos clientes que encontró en LinkedIn, afirmó.

Wiseberg asumió un enfoque similar para hacer despegar a Red Scarf Equestrian. Había estado en LinkedIn por varios años pero nunca había aprendido  cómo usar el sitio. Cuando empezó el negocio, comenzó a unirse a grupos relacionados con su campo. Fue a través de estas afiliaciones que otros en la industria la descubrieron y empezaron a invitarla a eventos en Europa, Norteamérica y Asia.

Los senderos de Búsqueda

Empresas: LinkedIn recopila más de un  millón de páginas de empresas.  En algunas de estas se revelan los nombres de personas que fueron contratadas o abandonaron recientemente la compañía, así como las de quienes han cambiado de puestos.

Profesionales: Las páginas de compañías también son buenas para otros tipos de investigación. Un módulo llamado ‘compañías relacionadas’ muestra senderos profesionales típicos.

¿Tienes LinkedIn?

De The New York Times en El Universo