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Patria del viento, prefacio de mis lugares

In Paladar mostaza on 2 octubre, 2011 at 10:00 AM

El escritor Eduardo Bechara Baracat me compartió el Prefacio de su próximo libro “Patria del viento”, que publicará a fin de año. Además de ser un deleite, me dejó pensando, recordando. Ese amor que es nuestro nido o lugar. Yo me transporté a Jujuy, sus barrios, mis caminatas y sus sombras. Los lapachos que encuentro hoy por la calle no tienen ese aroma que me mira a los ojos y me dice “en mi sombra te criaste”. No me interpongo mas, disfruten de Patria del viento.

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El día en que Deán Funes ya no exista para mí, me habré convertido en un vagabundo. Mis padres no estarán. Mis hermanos ya no serán las personas que crecieron conmigo: la adultez habrá endurecido sus expresiones. Otra familia habitará mi casa con su folclore, con sus batallas y sus aromas.

Escribo estas palabras enfrentado a la suma de mis miedos. Pronto, yo tampoco estaré. Me habré convertido en parte de la tierra. Mi alma será un fósil etéreo del que nadie podrá hacer una inferencia. Ni atacarla, ni entenderla o conocer los detalles de su fugacidad, mucho menos, conocer el propósito de su paso por el mundo. Tampoco estarán mis fotos, mis amigos, mis mujeres y sus nietos. El mundo cansado y seco dejará de girar. En el final de los finales, el Apocalipsis hará de mi pueblo de leyenda, un campo sembrado de meteoros, una tierra infestada de criaturas del inframundo que absorberán las almas de los vivos con sus lenguas de tenias. Las bibliotecas en donde mis libros ganarían posteridad, serán incendiadas por una horda barbárica. Las sonrisas que me anestesian se habrán transformado en indiferencia. El olvido terminará sepultando mis plazas con escombros. Todos, tarde o temprano, habremos perdido nuestras esquinas. Antes de que esa profecía se materialice, tengo algunas cosas que decir.

Volví después de una ausencia. Llegué cruzando todos los puentes como cualquier peregrino. Mi bolso pesaba veinte kilos, mi vida pesaba veinte kilos. Lo traía lleno de amuletos de la memoria: libros, discos, fotos y souvenirs. Aunque el acento que heredé de los comechingones asesinados sonaba igual al que pronunciaba antes de irme, descubrí que yo no era el mismo. Traía el pelo largo con un rodete amarrado en mi cabeza y el yodo de seis mares pintaba mi piel envejecida. Una barba dramatizaba mi aspecto. Saludé con un abrazo a mi gente sentada en la plaza. Algunos bebían café en los bares. Otros, caminaban lento y sonreían, dueños de su tiempo. El sol de mi tierra me calentó el alma.

Los amigos, el arte y la bohemia, aguardaban para despertar en cualquier momento. Le grité al cielo:

—¡Es bueno irse para saber lo que es volver!

Volví a la cuna de mis trenes, esos gigantes dormidos sobre un ramal de vías que abrazaba al país. Todo parecía igual aunque todo había cambiado. Muchos habían desalojado de sus rostros la inocencia, y la habían reemplazado por el rictus que da la gravedad de existir. Me refugié en mi casa, deambulé por mis calles, me di cuenta que conservo en mis ojos el destello de una infancia de amores truncos, amigos entrañables, plazas abiertas y estrictos códigos de barrio.

Parado frente a los edificios del casco céntrico, quise reconstruir historias de lejanía. Sumido en el invierno le indagué a mi corazón por su insatisfacción maniática. Me contestó que el mío no era el único corazón insatisfecho. Añadió que hay cosas que constituyen la fundación de nuestro ser y son imposibles de cambiar.

Estas líneas llevan la sal de mi suelo. El mismo que cobija a mis ancestros. Quiero compartirlas antes de que sea tarde. Lo haré para celebrar la vida que me queda. Si hay algo de noble en mí, el viento de Deán Funes lo extrajo de lo profundo mis huesos.

Sé que aquí me espera una lápida con mi nombre, ansiosa por decorar mi tumba.

Antes de eso, mi tierra me salvará del abismo. Pueden llamarlo fe.

+ Conozcan mas de este artista http://eduardobechara.wordpress.com/

El credo según Pappo en libros y anécdotas

In Paladar mostaza on 12 mayo, 2011 at 9:46 PM

Norberto Aníbal Napolitano nació en 1950 y su vida fue un viaje sobre una Harley Davidson. Tuvo vértigo, irreverencias del destino, los trofeos y escenarios triunfales de los talentosos y hasta una caída fatal en 2005. La literatura del rock argentino comienza a adoctrinar y se publican una serie de libros que cuentan como El Carpo fue fundador, revolucionario y mito de la música nacional.

Un gigante vestido de cuero, con manos de oso pero una sensibilidad particular en sus dedos, que hizo de aquel joven que a los 17 años debutaba con Los Abuelos de la Nada, terminase tocando junto a los más grandes del rock internacional y el blues. Desde su Pappo’s Blues, junto a David Lebón, Black Amaya y Machi Rufino; pasando por su estridente Riff, integrada por Michel Peyronel, Boff y Vitico; hasta llegar a tocar en el Madison Square Garden de Nueva York junto a B.B. King, mucho fue lo que sucedió en la vida de el Carpo.

Durante estos días se publican una serie de libros que buscan cerrar el ciclo del mito Pappo para llevar en letra impresa una vida con tantos aplausos como anécdotas, las grietas de una vida con olor a bar, el dolor del blues y hasta la rudeza del heavy metal. El periodista Sergio Marchi publica una biografía definitiva llamada “Pappo. El hombre suburbano”, mientras también se publica “100 veces Pappo”, de José Bellas y Fernando García.

Marchi nos regala en 500 páginas, que le costaron 4 años de investigación, la reconstrucción total de la vida de Norberto Napolitano. Con la contundencia que lo caracteriza y la sapienza que lo define, llega hasta lo profundo de la historia con recortes periodísticos, más de 60 entrevistas y conversaciones con la familia del músico.

“Yo no hago el retrato del hombre más bueno del mundo porque no lo fue, aclara Marchi en Notio, si no sería un robot. Acá está la verdadera esencia de la persona y eso es lo que hace que el libro sea interesante. Mucha gente me habló con mucho cariño de él y otra no, porque también era un tipo muy bravo, que por ahí ofendía, o se mandaba cagadas, era muy impetuoso. Podía generar amor o espanto”.

Además 100 te parecerán pocas, sobre todo por la calidad, la gracia y la locura de algunas anécdotas que recopilan Bellas (editor del suplemento Sí! de Clarín) y García (Revista Viva). Solo en el universo Pappo eran posibles alguna del centenar de situaciones que se cuentan. El libro también lleva entre sus páginas, un ensayo del crítico Pablo Schanton y una entrevista inédita.

“Las íbamos juntando tal cual los entrevistados las recuerdan, tal cual las dicen. Para nosotros era importante rescatar eso de la primera toma. Si un tipo lo contaba de una manera, para nosotros ésa era la verdad”, le cuenta Bellas a RS.

Dosis doble para poder entender una personalidad muy particular. Su vida y sus desopilantes episodios. Napolitano completo.

Una buena dosis de literatura para enseñar a las nuevas generaciones, que en un tiempo no muy lejano vivió un hombre que llenó bares y encantó corazones desde su rudeza. Que exploró Europa y Los Ángeles trayendo músicos y estilos que marcaron la historia de la música argentina. Alguien que hubiese vivido sobre la Ruta 66 pero como un tren, con fiebre de rock y defendiendo a la vieja. Ahí está el gran Pappo, el eterno Carpo, invitándonos a subir a su vouiture para ir juntos a la par.

“Pappo simboliza un personaje y Norberto constituye la persona, y ambos, en sagrada trinidad con el Carpo, otra de sus encarnaciones, conformaban un todo bastante complejo”, ensaya Marchi por definición, y concluye entre risas, “ahora me dedico a divulgar la palabra del señor Napolitano, el credo según Pappo”.

Publicado en negrowhite.net
Foto: rollingstone.com.ar

Digitalizadores de libros, “Hay esperanza de gozar un acceso franco a la cultura”

In Paladar mostaza on 25 enero, 2011 at 7:30 AM

El diálogo establecido con varios personajes dedicados a la digitalización de textos aquí y en el mundo revela que, más que una búsqueda de hacer dinero con productos piratas, hay una intención de mantener la circulación de conocimientos.

Para empezar, una hipótesis de trabajo: en un reino de- sigual –tal vez pequeño, tal vez colorido– hay gente que no puede acceder a los libros. Los aldeanos siembran, rezan, se enamoran. Leer, en cambio, es para ellos una rareza. Y lo peor es que esos volúmenes vedados no sólo sirven para entretenerse, sino para vivir mejor. El monarca de aquel feudo, sin embargo, persigue a quienes intentan acabar con la escasez. ¿Cómo modificar esa injusticia? Hay activistas que tienen su propia visión sobre la mejor manera de resolver el problema. Refugiados en las frondosidades de la web, aprovechan para digitalizar y distribuir obras literarias y académicas a granel, sin que les importe demasiado la opinión de las autoridades. Y su perspectiva no es la única, pero sí una de las más interesantes.

A juzgar por lo que cuentan los entrevistados, lo primero que deberían proponerse estos aldeanos imaginarios es poner en circulación los pocos libros que haya. Es, después de todo, lo que hacen muchas personas de carne y hueso en este lado de la realidad. Como E. G., que se refugia en las iniciales para que nadie sepa su verdadero nombre. La timidez se le va cuando expresa su alegría por los diez años de Librosgratis, un grupo de correo electrónico del que fue fundador y por el que sigue yendo y viniendo material digitalizado. “Nosotros distribuimos, no digitalizamos. Pero la verdad es que no sé cómo la Cámara del Libro y sus amigos nos han dejado vivir tanto”, se sorprende. “Cuando arrancamos, los lugares para dejar archivos y descargarlos eran pocos. Hoy tenés una gama de herramientas para compartir (4shared, Rapidshare, Megaupload, etcétera). Eso hace todo más fácil”, detalla el hombre, que también tiene contactos con el Partido Pirata Argentino.

Distribuir, entonces, ¿pero qué? Si bien hay ejemplos de excelencia, como Bibliofyl –un sitio que reparte los apuntes que se usan en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA–, lo cierto es que lo que sucede fuera de la red tiende a repetirse adentro. Por eso hay quienes imploran por la puesta en disponibilidad de los bestsellers más lamentables. “Se digitaliza más lo que se vende masivamente, como pasa con la música. Hubo usuarios que venían y nos decían ‘¡digitalicen El Código Da Vinci!, ¡tengo el derecho de leer a Dan Brown!’. Hasta que decidimos no aceptar pedidos en la lista; y que si era un libro de ficción, se esperaría un año para que circulara. Con eso logramos que se fueran los que te pedían hoy un libro que había salido ayer”, repasa E. G.

–¿Distribuyen todo tipo de textos?

–Tratamos de evitar la mierda que anda dando vueltas, como El holocausto no existió, Cúrese el cáncer bebiendo té o zonceras por el estilo. Algún criterio editorial hay que tener…

Ahora conviene retornar al reino imaginario que se puso a germinar al inicio de esta nota. El experimento marcha bien: los aldeanos ya están repartiéndose a escondidas los escasos libros que han podido reunir. El paso siguiente sería hacer copias. Lo que los pone ante decisiones fundamentales: ¿Quién decidirá el criterio con que se harán esas copias? ¿Quién las guardará y ordenará?

Si por ahí anduviera un gigante llamado Google, ya se sabe lo que ocurriría. Porque Google es –casi con seguridad– el mayor digitalizador de letras que pueda concebirse. Tanto, que ha hecho explícita su intención de escanear los más de ciento veintinueve millones de títulos de los que –según sus propias estimaciones– dispone la humanidad. No es una promesa vacía. Desde 2004, Google Books ha llevado al plano digital a más de quince millones de libros ubicados en más de cien países y escritos en más de cuatrocientos lenguajes. Y a pesar de que los curiosos pueden revisar sólo parcialmente las obras que no están en dominio público, la iniciativa ha despertado el terror de los que defienden las leyes de propiedad intelectual vigentes. La frutilla del postre es que la megacompañía abrió una tienda online con la que pretende transformar su esfuerzo en dividendos. No es una proyección inverosímil, si se tiene en cuenta que en los Estados Unidos las ventas de dispositivos electrónicos de lectura –Kindle, Nook, Sony Reader, iPad– se cuadruplicaron en los últimos doce meses.

La incógnita, llegado este punto, tiene que ver con los efectos de que una corporación estadounidense maneje semejante cantidad de información. Si, por el contrario, se le encarga la responsabilidad a una institución, ¿cuál debería ser? A lo mejor varias. O ninguna. Como sea, fuera de los centros de poder hay células que se dedican al escaneo y la corrección de textos digitales desde la mística de lo independiente. Es un camino.

Es simple. Cuando se escanea un libro se produce un archivo de imagen; la imagen que se “extrajo” de las páginas. Sobre esos datos se aplica un programa que reconoce los caracteres y los traslada a un documento editable en un procesador de textos. Ese paso, que parece menor, es clave: si la obra no está guardada así, los ciegos no pueden utilizar el software que sintetiza voces y les “lee”. A continuación viene la etapa de las correcciones. Hay que cotejar el original con la copia y verificar que no se hayan perdido detalles importantes. Ese nivel de puntillismo, no obstante, se está volviendo cada vez menos frecuente.

Algunos entrevistados afirman que un escaneador ducho puede capturar quinientas páginas en una hora. Un tal Filobiblion –que además de ser fan del monje benedictino Ricart de Bury (1287-1345) ha sabido irse convirtiendo en especialista en este tema– detalla que “la demora está en función de la pericia del escaneador y del corrector involucrados, que no siempre coinciden en un solo individuo, porque en los grupos se divide el trabajo entre los que corrigen y los que escanean”. El informante cree que la tarea completa puede tomar de una semana a un par de meses, dependiendo de la complejidad del texto (notas a pie, ilustraciones, otros idiomas).

Por último, hay que repartir. Labor que adquiere especial valor en Argentina, un país que de acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Cultura de la Nación concentra el 31 por ciento de sus librerías, el 63,2 por ciento de sus editoriales y el 84,2 por ciento de sus ejemplares impresos en la Capital, donde habita sólo el 7,7 por ciento de la población. Filobiblion relaciona las estadísticas con vivencias concretas. “Tiempo atrás me dediqué a conseguir Fondo negro. Los Lugones, Leopoldo, Polo y Piri, de Eduardo Muslip, para una chica de Rosario que investigaba sobre el tema de los desaparecidos a raíz de tener un hermano en esa condición. Se lo escaneé y se lo mandé. La copia no está en la red: sólo la tenemos ella y yo”, ilustra. ¿Más? “Hace poco solicité La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez, de José Antonio Marina; inhallable en Buenos Aires. A la semana un digitalizador anónimo me lo envió a mi correo, diciéndome que ‘lo había conmovido mi pedido’. Ahí tenés muestras de solidaridad entre lectores.”

Jimena Méndez estudia antropología. Vive en el extranjero pero participa en Bibliotheka.org, donde los argentinos son patota. “Las bibliotecas en todas partes ‘prestan’ obras. Nuestra biblioteca digital hace lo mismo. El hecho de que no ‘devolvés’ ese material es una derivación del tipo de tecnología que se usa, pero la naturaleza del proyecto es la misma. No hay negocio detrás”, resume a través de la distancia.

¿Se identifican estos escaneadores y distribuidores con los primeros imprenteros? La mayoría no. “Si me lo preguntás en el sentido de que estamos haciendo un trabajo pionero del que aún no sabemos sus verdaderas consecuencias, puede ser”, sopesa Jimena. Y ajusta: “La circulación en la red es más compleja que con las imprentas. Es incontrolable e imparable. Vos subiste un libro de Sartre y al mes está en miles de discos rígidos alrededor del planeta”. El dinamismo es tal que sus frutos no están claros. “El gran problema es que, si se logra pensar en la ‘libertad digital’ para los bienes culturales, esa discusión podría permear otras esferas y, sobre todo, cuestionar el mercado y sus reglas. Y no creo que estemos preparados para esa discusión todavía”, provoca la muchacha.

Pulsar esa tecla es interesante. Desde una lectura trasnochada de El Capital, cabría vaticinar que el capitalismo cognitivo será marco para el desarrollo de algo así como una “lucha de clases informacional”. Quedó más que claro durante la campaña por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Hay quien hace dinero con el retaceo de datos socialmente importantes y hay quien lucha –con diversos intereses– por socializar una determinada cantidad de esos datos. Frente a un contexto así, la repartija gratuita de libros destaca como un acto de profundo carácter político.

Desde Europa, un español célebre en el ambiente –alias Mr. Williams– recapitula su ingreso en estas lides. “Como lector con medios económicos limitados –rememora– comencé a conseguir todo lo que iba apareciendo en la red. Un día pensé en montar una ‘biblioteca’ tomando como modelo las bibliotecas físicas.” Así nació La Biblioteca Oculta de Mr. Williams, que luego mutó a la bitácora Mr. Williams in Blog. “Como ya lo hacía para mí, poco me costaba compartirlo. Pronto me llegó el agradecimiento de muchísimos cibernautas que no disponían de ningún tipo de biblioteca. Ahí comenzó el compromiso”, revela.

–¿Qué lo impulsa a seguir?

–Sigo por los que no pueden comprarse un libro porque les cuesta el equivalente al salario de un día o más. Por aquellos que padecen la censura de estados que prohíben a determinados autores y hacen lo imposible por imprimir esas obras y leerlas en comunidad. Por aquellos que, aun teniendo capacidad de compra, no tienen esa chance al vivir lejos. Y, por supuesto, por aquellos que no tienen ni tendrán una biblioteca física para tomar prestado un libro. Yo –que se supone que vivo en el Primer Mundo– hasta los catorce años no tuve una biblioteca en mi pueblo. Por lo tanto me impulsa la esperanza de que podamos gozar de un acceso más franco a la cultura. Porque nos van a seguir engañando, pero les va a costar el doble.

Ultimo regreso al laboratorio ficcional, donde el rey está perdiendo los estribos. A esta altura, la nación de criaturitas que no pueden leer vive días tenebrosos. Se ha declarado que los que copien libros o los distribuyan sin permiso deben ser sancionados. Así, se ha expulsado fuera de la legalidad a una enorme masa de hombres y mujeres. “A los que persistan se los tratará como ladrones”, brama el soberano. Y el mundito imaginario se marchita lentamente.

¿Una exageración? Aquí las cosas no son tan distintas. Aunque copiar no es lo mismo que robar, los abogados que defienden a los actuales sistemas de propiedad intelectual insisten en la analogía. Por encima del malentendido, las cuestiones fundamentales quedan fuera del debate. Dejando de lado el innegable derecho de los autores a percibir una remuneración, ¿deberían tener precio los libros digitales? Los consultados insisten en que las quejas de las editoriales no son comparables a las de las discográficas, porque un CD se puede copiar manteniendo la calidad, en tanto que el archivo digitalizado de un libro ofrece una experiencia de lectura muy distinta a la de su edición impresa. “No sé cuánto demanda fabricar una copia de un libro físico. Pero sí sé lo que me cuesta a mí copiar uno digital: un mega, un segundo. La versión electrónica no lleva aparejados gastos de distribución o impresión; y sin embargo nos la venden al mismo precio que si los tuviera. Si un libro nuevo en digital costase 5 euros, estoy seguro de que nadie se tomaría el trabajo ni de escanearlo”, cierra Mr. Williams.

Fuente: Página/12

Eduardo Galeano, alma de arrabales y escritor de galera y bastón

In Exclusivos, Froy, Paladar mostaza on 6 noviembre, 2010 at 12:22 PM

Eduardo Galeano, un cuentacuentos al que le gusta tanto contar cuentos como escucharlos. Un escritor que asegura que aprendió de Onetti que una regla del arte del buen escribir consiste en encontrar palabras mejores que el silencio. Los amigos lo debaten y siempre lo disfrutan.

Los café despiertan en la mesa y su humo caliente se entrelaza con el de los fumadores. Sábado de amigos en la esquina con el sol entibiando la charla y el pasar suave de algunos autos mantiene despierto al sol. El debate surca los caminos acostumbrados aunque los actores vuelven aleatorios los actos de la obra. Entonces sin saber cómo, llegamos al escritor uruguayo. “Para mi es un prócer de la literatura latinoamericana” dice uno en el extremo de la mesa, y tras el silencio de los sorbos los pocillos rozan los platos y el gordo Rogelio alza la voz:

“Lo mejor es que escribe, sabe y gusta del Fútbol”, dijo moviendo la mano para quitar el humo que alguien exhaló, “tiene capacidad para estar en la elite y a mi me gusta particularmente por que tambien sabe llevar su parte popular con soltura. Ahora creo que no sé como explicarlo, creo que mi comparación directa es Borges, él tenía la capacidad intelectual que creo no veremos mas por estos lados, era una persona con la soberbia suficiente y mas que justificada para menospreciar la simpleza de las acciones o lo popular, en cambio Galeano esta a la altura de una charla de cafe con Borges, Marx, Maradona y Gardel, y sabra ampliamente de todos esos temas”.

Los rostros de la mesa buscan otra vez las tazas y antes que alguien agregue el gordo Rogelio me apunta, “l

a nota esa que posteaste vos en tu blog, que le hacen a Galeano antes de que comience el mundial y el dice la frase “cerrado por futbol” ahi te das cuenta de lo que es

(Ver nota). 

No sé si leyeron “El futbol a Sol y Sombra”, pero es un libro que por el título aparecería en cualquier batea “deportes” de una librería, pero el tema está tratado con tal altura, que aprendes muchísimo”.

 

La silla rechina contra el suelo y el gordo se va al baño sin mas explicación. Alguien toma el diario y muestra esta entrevista al gran escritor que es Eduardo Galeano:


¿La veta de narrador le viene de cuna?

Me gusta contar cuentos, pero más me gusta escucharlos. Yo tuve solo siete años de educación formal. De muy temprano tuve una vida independiente: me iba a los cafés, a los 14, 15, 16 años y escuchaba. Los cafés de Montevideo fueron mi universidad. Nunca me voy a olvidar de lo primero que me sacudió, que tocó algo que yo no sabía bien qué era, dentro de mí. En un café de Montevideo que ya no existe, el Boston, un hombre ya viejo contó una historia de la Guerra Civil de 1904. Decía que había visto una batalla, con cuerpos regados por el suelo. Yo sacaba cuentas, y me parecía que, por la edad, no podía haber participado. En esa época, los uruguayos, divididos en blancos y colorados, conservadores y liberales, se distinguían por las vinchas. Y este hombre dijo que estuvo ahí. Con los años, supe que no importaba demasiado si este hombre había estado o no había estado ahí. Lo importante es que cuando él lo contó, todos estuvimos ahí con él. Lograr que algo que ocurrió vuelva a ocurrir cuando uno lo cuenta, eso es lo importante. Había visto un campo regado de cuerpos, y entre ellos, con los brazos en cruz, un ángel, casi niño, un muchacho muy jovencito, con una vincha blanca, roja de sangre; y en la vincha, el agujero de la bala que lo había matado; pero en la vincha él había escrito algo que apenas se alcanzaba a leer: “por la patria y por ella”. Y la bala había entrado en la palabra “Ella”. Ahí me hice cuentacuentos. Contando ese cuento a otra gente es que descubrí como una vocación de contar cuentos, y de tratar de contar el mundo a través de los munditos.

Usted escribió “Las venas abiertas de América latina” en épocas de grandes relatos. Y sus últimos libros son microrrelatos. ¿Es una adecuación a estos tiempos más fragmentarios?

No, cuando escribí “Las venas abiertas de América latina” que fue un libro centrado en la economía política, ahí el microrrelatro no me servía. Y yo ya escribía cuentos, pero todavía no los había conectado con la otra parte de mí que quería ayudar a que las realidad cambiara. Onetti me ayudó mucho. A él no le interesaba aquello de “Las venas….”, pero sí mis relatos. Onetti era muy mentiroso, y me dijo que un proverbio chino decía que las únicas palabras que merecían existir eran aquellas que fueran mejores que el silencio. Creo que no era un proverbio chino, sino de él. Y en ese camino, intentando decir palabras que fueran mejores que el silencio, y reducir las otras, los textos que yo escribía se fueron reduciendo, queriendo ganar en profundidad y reduciéndose en espacio.

Usted dijo que le demanda por lo menos cuatro años escribir un libro..

Escribo y reescribo mucho. Cuando fui a presentar “Espejos”, en un pueblito español, Orense, había al final del público un tipo con cara de campesino gallego muy sufrido, con el ceño muy fruncido; yo creía que él me quería matar. Sin embargo, cuando terminó la presentación, se me acercó, sin dejar su cara de enojado, y me dijo: “qué difícil debe ser escribir tan sencillo”.

¿Cómo hubiera cronicado el rescate de los 33 mineros?

Creo que cruzaría esa historia -que yo seguí deseando con fervor que se salvaran, porque las minas de Chile, como muchas minas, se tragan carne humana- con la de los 34 mapuches que en el mismo país hicieron una huelga de hambre mientras los medios de comunicación no le daban ni la menor pelota.

¿Cómo está viviendo la “etapa Mujica” en el Uruguay?

Bien, en primer lugar, porque tengo con él una relación personal, es un amigo. Además, me parece que es un hombre de una gran calidad humana, y que su principal defecto es su principal virtud: que dice lo que piensa. Lo que en política, a veces, es imperdonable. Pero bueno, eso que en el oficio, en la profesión política, es un defecto, en términos simplemente humanos, es una gran virtud.

En algún momento usted dijoque no volvería a escribir “Las venas abiertas de América latina”, pero dijo asimismo que no le cambiaría ni una coma.

Porque he cambiado mi estilo. “Las venas…” está escrita en los años 70, pero yo creo que la contradicción es el motor de la historia, que no hay noche sin día ni muerte sin vida. Y que lo que la historia enseña, cuando uno más o menos se asoma a los tiempos pasados, es que cuando la historia dice adiós, no dice adiós, sino hasta luego.

Pero no me respondió si cuando usted era chico contaba cuentos …

Durante mucho tiempo pensé que dibujar era lo mío. Después, quería ser jugador de fútbol; y nunca pude, tampoco, porque era muy pata de palo. Y era muy místico. Yo tuve una infancia muy católica, me la pasaba rezando. Una suerte de vocación religiosa, de algún modo, dominó parte de mi vida junto con mi otra pasión, el fútbol. Pero ni en una ni en otra pude funcionar: ni como jugador, por mi pata de palo ni como místico, santo o no sé, por mi tendencia al pecado, que apareció muy temprano. El hecho fue que en algún momento Dios se me cayó por un agujerito del bolsillo. Pero creo que de algún modo he seguido con esa vocación mística, aunque me pasé para el lado de los paganos. Cuando uno ve bellezas como las que acabo de ver en el Norte, en Humahuaca, uno siente que no hay un Dios, que hay muchos dioses.

Fuente: La Gaceta

Yoani Sanchez, activista siglo XXI

In Pasiones on 4 noviembre, 2010 at 9:09 AM

Por Josefina Molinari

Ama su tierra. Adora su idiosincrasia. Quiere su libertad. Inmersa en un cuerpo débil, pero con un espíritu de gladiador, Yoani Sanchez busca vencer las barreras impuestas por la “revolución cubana”, hace más de medio siglo, con armas de destrucción masiva: un twitter, un blog, dos libros y una academia blogger en el centro de La Habana, Cuba.

La bloggera cubana se entregó de cuerpo y alma a “un ejercicio de cobardía” que le permitió transmitir en espacios on line lo que tiene prohibido como ciudadana en espacios palpables. Para muchas personas esta es una actividad cotidiana y de fácil acceso pero para tantos otros es difícil de alcanzar, como los cubanos, que quieren romper las cadenas de un estado que ya esta oxidado.

Las primeras líneas fueron escritas y los recuerdos de aquellos días en la isla empiezan a sonar en mi mente, a 8 meses de haber recorrido de norte a sur y de este a oeste la isla, compartir una comida, un café o una simple charla con los nativos y me sigo haciendo miles de preguntas que no tienen respuesta. Acaso, ¿Algún día lo tendrán?

Tiene un compañero de lucha, su esposo Reinaldo Escobar, un periodista independiente que por sus cuestionamientos al régimen fue invitado a dejar su trabajo en el Estado y empezar como guía turístico, profesor de extranjeros y mecánico de ascensores. Una constante en la isla. Juntos trajeron al mundo a Teo, el adolescente que preocupa a Yoani por su futuro incierto, por sus ganas de escapar de su tierra, esas que ella no tiene, ni quiere.

El calor de sus amigos le permite saltear los bloqueos de Internet en Cuba. Los 140 caracteres los escribe con su celular, no puede ver quienes la mencionan pero los siente muy de cerca. Sabe de que se trata la solidaridad, combate gracias a la ayuda de otros, por eso recomienda e-books o como twittear sin necesidad de tener una computadora conectada a la red.

Generación Y, el blog que la hizo reconocida mundialmente, hoy en día es traducido a 15 idiomas y los textos son subidos por sus amigos en el exterior. El gobierno bloqueo su bitácora dentro de la isla. Además, una hora de conexión a Internet cuesta 5 euros, una tercera parte del salario mensual.

No ir a conocer a Yoani a su departamento en Centro Habana es una asignatura pendiente que me quedó de aquel viaje. Las restricciones que reinan para los cubanos, las sentí propias, no sabía que me podía pasar al atravesar esa mole de cemento, rectangular, fría, enorme y soviética donde vive la bloggera.

Yoani es madre, esposa, hija, docente, periodista, filóloga, bloggera y ganadora de premios internacionales pero por sobre todas las cosas es cubana y eso dice muchos mas que estos 2696 caracteres.

Literatwitter por Tryno Maldonado

In Paladar mostaza on 22 octubre, 2010 at 7:38 AM

Tryno Maldonado explora el coto de caza para las nuevas generaciones.

Un narrador atildado, culto, chic, esnob, gay y rico, que vive su vida a través de los hombres con quienes se acuesta, recompone en noventa y nueves escenas su romance con Golo, la promesa genial de las artes mexicanas, alguien comparado con Mark Rothko y Robert Rauschenberg, hasta que el joven pintor desaparece bruscamente.

Los artistas de la generación Atari, así bautizada por su afición a los videojuegos y por su formación más bien nula (aunque se diga que es porque nacieron en los años setenta), sólo quieren divertirse (coger mucho), tener éxito y ganar dinero.

En el mundo artificial de las galerías, los museos y los art dealers, las novedades se aceleran y las ofertas, producto del lavado de dinero y la evasión de impuestos (estamos en América latina) se elevan a la enésima potencia. El dinero, para Golo, apenas sirve para comprar drogas, cocaína sobre todo, pero también XTC, heroína, hiperbólicos y alcohol, pizzas y Coca-Cola, ropa de marca y enseres domésticos estrafalarios.

En la memoria obsesiva del amante, su imagen se reduce a la de un par de zapatillas Converse, obsequio de un junkie inglés, quien también es el que facilita la anécdota que da título a la novela. Versión libre queer de la fábula del cazador cazado (pero con una moraleja amoral o decididamente sin ella), Temporada de caza para el león negro también promete más de lo que entrega.

La escritura destilada de Tryno Maldonado, cuya narración sostenida en repeticiones, como estribillos, mantras o ideas fijas, o incluso como epígrafes o nombres de obras sin concretar, produce efectos hipnóticos, como algunas de las tentadoras drogas que consumen los personajes.

Sin embargo, la historia central del romance entre el erudito y el pintor (un poco a la manera del filme El amor es el diablo, que contaba los agitados días de Francis Bacon junto a George Dyer), con su malditismo desaforado y una pose antiestablishment no muy decidida, queda por debajo de las dos pequeñas historias que apuntalan la novela: la del león negro y la del final, con marineros noruegos en una fonda de las Ramblas, en una especie de postal ibérica de Tom de Finlandia.

Novela detestada y amada en México al momento de su publicación (como testimonian los comentarios de varios blogs dedicados a la literatura local), cabe señalar que fue finalista del Premio Herralde en 2008 cuando, con toda justicia, ganó Daniel Sada con Casi nunca. El autor, nacido en 1977 en Zacatecas, es autor de Temas y variaciones y Viena roja.

En su blog, atari2600, pueden seguirse algunos avatares de la novela: reseñas extranjeras, seguramente más atinadas que ésta; fotos de amigos o admiradores e influencias develadas por el autor como si Temporada… fuera El código Da Vinci. Aun así, el efecto de lectura de su novela en tiempos de Twitter puede compararse al de una visita guiada a una galería, con obras tan efímeras como festejadas, luego de haber fumado un cigarrillo de marihuana en el baño.

Fuente: Pág/12

Las Bibliotecas Populares en Argentina

In AguaSuaves on 3 agosto, 2010 at 3:05 PM

Otra vez gracias a un post inspirador de Suelto me pareció correcto compartir con ustedes lo que se lleva adelante en Argentina con las Bibliotecas Populares. Hace poco publiqué la historia del Biblioburro en Colombia y orgullosamente ahora ponemos el foco en las mas de 2.000 Bibliotecas Populares que existen en el país.

Imponentes salones con personas que escriben sus nombres en minúsculas por el tamaño de las estanterías repletas de libros. Algunos empolvados, otros olvidados, pero todos esperando ese momento en el que los necesitamos y podemos acceder a ellos fácilmente. Ellos nos salvarán y por eso es necesario mantenerlos protegidos para que nos cuiden.

Las Bibliotecas Populares son asociaciones civiles autónomas, dirigidas por una Comisión Directiva, cuyos miembros son elegidos por votación de los socios activos. Se constituyen en torno al espíritu de compromiso social de un grupo de vecinos de una localidad, comuna o barrio y trabajan “ad honorem”.

Buscan brindar información y promover la educación mediante una colección documental bibliográfica y multimedial de carácter general, además de proponer acciones recreativas y diferentes formas de animación socio-cultural (hora del cuento, títeres, cursos, talleres, conferencias, etc.

Su dinámica persigue el objetivo de que el público esté en permanente contacto con la información ofrecida, por eso el acceso a la colección documental en sala es totalmente gratuita y el retiro de los materiales cuesta una mínima cuota social.

El sostenimiento de las Bibliotecas Populares se logra mediante el  cobro de cuotas societárias además de los eventuales subsidios otorgados por la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP). A su vez algunas brindan servicios alternativos, alquiler de sus espacios y realización de festivales para lograr autonomía económica.

Protegidas

La CONABIP es el organismo estatal dependiente de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación que desde 1870 apoya y fomenta el desarrollo de bibliotecas populares en todo el territorio de la República Argentina.

La Ley 419 del 23 de septiembre de 1870, propiciada por Domingo Faustino Sarmiento, dio origen a la CONABIP, con el propósito de fomentar la creación y el desarrollo de estas instituciones, constituidas por asociaciones de particulares, con la finalidad de difundir el libro y la cultura. En 1986, la Ley 23.351, estableció los objetivos y el funcionamiento de la Comisión, y creó el Fondo Especial para Bibliotecas Populares.

Uno de los proyectos en el que ponen un especial énfasis es el de trabajar para consolidar una red virtual de bibliotecas (Descargar audio), por lo que se otorgaron subsidios para la compra de computadoras y poder tener conectividad a la red, según declaró María del Carmen Bianchi, presidenta de la Conabip.

Bibliomóviles son las Bibliotecas Populares móviles

Los Bibliomóviles trasladan material bibliográfico, equipamiento informático, cine, Internet, y desarrollan en cada sitio al que llegan diferentes actividades culturales, como animación a la lectura, narraciones, títeres, música y teatro. Además, estos homenajearán a escritores en sus lugares de origen.

Son nueve vehículos especialmente equipados como bibliotecas ambulantes y pequeños centros culturales recorrerán distintas localidades del país para promover la lectura y rescatar a escritores argentinos. Que pasarán por la ciudad de Buenos Aires y por las provincias de Formosa, Tierra del Fuego, Río Negro, Salta, San Juan, Chaco, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires, hasta cubrir un total de 130 localidades.

Difusión cultural móvil

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+ 2000 voluntarios de las BP en la Feria del Libro (Video)

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La cultura de la lectura algo que debe nacer en todas las edades

> “A propósito del próximo Día del Niño, yo quiero preguntarles si la lectura es algo de lo cual las familias pueden desentenderse” por Rogelio Demarchi.

Fuente: Las bibliotecas populares en Argentina: una forma concreta de voluntariado hacia la promoción educativa y cultural – Luis Kosachek


Libros que viajan en Biblioburro

In Pasiones on 12 julio, 2010 at 2:45 PM

La escena tiene algo tan común como un par de burros y un hombre que sueña llevar un cargamento de libros para que decenas de niños en la profunda Colombia puedan descubrir el arte de leer y soñar. Lo llaman Biblioburro y es un proyecto que nació para que las lecturas lleguen a los niños de cada pueblo.

"Es el pago que hay que hacer como habitantes de esta tierra, ofrecer un servicio social"

El sendero angosto se subraya de tierra, dos burros llamados Alfa y Beto caminan cansinos dejando atrás la vegetación que oculta pueblos enteros, en sus lomos llevan nada mas y nada menos que libros. Los conduce Luis Humberto Soriano, quien alimenta la esperanza de que cada niño aprenda la magia de leer.

Soriano se sintió fascinado por la lectura desde pequeño y se graduó en literatura española con un profesor que visitaba la aldea un par de veces al mes. Ejerciendo como profesor de escuela primaria, se le ocurrió la idea de Biblioburro confiando en el poder transformador de la lectura. A finales de los años ’90, Soriano empezó a viajar por las comunidades interiores de la Colombia caribeña con una librería portátil que empezó con 70 libros

Mientras existan estas iniciativas, algo mejor es posible

Soriano escribió a Juan Gossaín después de oírle leer fragmentos de su novela La Balada de María Abdala en un programa de radio, preguntando por una copia de la novela para ser distribuida a través del Biblioburro. En respuesta Soriano recibió una avalancha de donaciones de libros de la audiencia de ese programa.

En 2008 la colección de libros ha llegado a los 4.800 volúmenes y actualmente se ha logrado construir una pequeña biblioteca donde los niños visitan a Soriano y disfrutan de sus libros.

En 2010 fue nominado como Héroe CNN por la cadena de noticias norteamericana y a partir de este video en Ayoka es que se recibieron las donaciones necesarias para terminar el hogar de la Biblioburro. Es una iniciativa que se mantiene y lo mas importante es que sigue creciendo. A logrado difusión en El MercurioLa Nación, el New York Times y la BBC lo ha relacionado con un proyecto similar sucedido en Africa llamado Ethiopia Read y las Bibliomulas en Venezuela.

Con la ayuda de Ayoka se logró la infraestructura

Soriano viaja hasta 8 horas en burro o recibe a los niños en la biblioteca durante la semana

También esta historia inspiró el documental Biblioburro, producido por el cineasta Carlos Rendón y financiado por la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) y los canales regionales.

El realizador fue productor de documentales como ‘Tamalameque’ (1992), ‘Nukak Maku’ (1993), ‘Charanguita’ (1998) y ‘Portadores de agua’ (2003), con los cuales ha obtenido reconocimientos internacionales.

Biblioburro ha sido ganador de las ayudas del Fond Sud del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y de la pos-producción del FDC 2008, del Ministerio de la Cultura de Colombia, y seleccionado en el 2008 para participar en los festivales de Amies y Biarritz, en Francia, y en el Festival Documental de Bogotá. De igual manera, participó en el Festival de Cine de Chicago, Estados Unidos.

Que se conozca es la intención desde acá. Mientras queden en el mundo “soñadores” como este colombiano de noble corazón y su Biblioburro, entonces, habrá esperanzas de cambiar el sueño de la humanidad”, dijo un amigo Suelto y me invitó a conocer la historia. De ensueño quizás, aunque una nueva oportunidad de realidad para todos esos niños que ven llegar a Alfa y Beto.

+ Blog del Biblioburro

> Conoce el caso de las Bibliotecas Populares en Argentina



En el camino… ¿Cuál?

In Paladar mostaza on 26 junio, 2010 at 10:30 AM

Por Paola Gonzales

Soy muy responsable en el uso de mis palabras por eso escribo sobre lo que conozco, experimento, vivo. No puedo escribir si las palabras no salen del fondo de mi corazón, la mayoría de las veces a borbotones y sin pensar. Hoy quiero ponerme al día y hablar de uno de mis libros favoritos: En el Camino de Jack Kerouac.


Este señor pertenece al grupo de escritores catalogados como la generación beat de los años cincuenta en Estados Unidos. El término traducido literalmente quiere decir derrotado, sin embargo en la práctica hace referencia a una generación de escritores inconformes con los valores yanquis de las épocas, amantes de la libertad sexual, las drogas, el jazz y la filosofía (barata y de la otra, si es que existe esa definición).

Debo aclarar que soy amante de dicha generación. Adoro a William Burroughs y al gran Hunter Thompson. Desestructuran, deliran con tal intensidad que entre toda su locura uno no sabe cómo pero entiende lo que quieren decir en ese caos.

En el camino es un libro de viaje carretera. Un libro para llevar debajo del asiento del auto y darle una mirada de vez en cuando. Pero más allá de hablar de las características literarias de la publicación quisiera expresar lo que a mí me hizo sentir cuando llegó a mis manos.

JK y NC

Primero que nada fue un encuentro muchas veces pospuesto…

Lo conocí mientras estudiaba filosofía y una compañera publicó un fragmento en su fotolog (si, los

estudiantes de filosofía también teníamos y algunos hasta tienen). Lo copié y quedó ahí, en un pedazito de hoja en mi cuaderno de escritos.

Pasaron los años y siempre leía algo sobre el libro pero nunca lo conseguía. Hasta ese momento no era proclive a bajar publicaciones de Internet cosa que ahora si hago así que imposible conseguirlo a no ser de buscarlo en librerías.

Hasta que un día lo encontré en el lugar menos pensado: la biblioteca de mi facultad. Entre Periodismo Idea, Ignacio Ramonet y mucho “Medios” estaba Jack Kerouac abrazado a  Neal Cassady. Realmente increíble.

Aunque no tenía mucho tiempo me lo llevé y después de leerlo prorrogué la vuelta para tenerlo unos días ahí, en casa. Después lo presté a mi amiga Roxy para aumentar su locura y desperdigar un poco de semilla beat por mi facultad. Sí, están creando un monstruo.

Fue un encuentro intenso.

Ese libro representa mis deseos más profundos. El inconformismo frente a todo (característica ineludible de mi ser muchas veces poco expresada) pero también y más que nada, el palpitar interno que nos hace desear tirar todo al diablo y viajar.

Amo viajar. Como supe escribir en una crítica “ver pasar las luces distantes, los lugares como un espectador de esas vidas lejanas, desconocidas que no saben quién soy”.  Ni hablar de un viaje completamente sola a un lugar no antes visitado. Me fascina. No hay nada mejor que sentirse ausente, pasar desapercibido.

De eso se trata en el camino. De no estar conforme con la vida rutinaria y sin matices, de largar justamente por eso todo a la mierda, subirte al auto que venga y viajar. Desandar caminos, vivir experiencias, conocer gente realmente delirante pero que como dije antes, sin saber cómo logras comprenderlos. Quizás en el fondo, todos somos en menor o mayor medida delirantes prisioneros de lo tradicionalmente establecido.

Hoy en que un camino de los tantos que forman mi vida está culminando y se vislumbra otro no puedo dejar de pensar con melancolía en este libro.

Quizás por el cansancio de convenciones sociales retrógradas o reglamentaciones que estandarizan, quizás por esa rebeldía que me caracteriza, o más que nada por mi soledad. Hoy quisiera, como siempre, largar todo a la mierda, la educación académica (gracias a dios no es la única que existe), las convenciones, los dogmas y liberar al Sal Paradise y al Dean Moriarty que laten desde siempre en mi ser.

Pero quisiera terminar mi escrito con ese fragmento que me empujó a enamorarme de este libro con la esperanza de que alguien lo lea y le ocurra lo mismo:

“Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que esta loca, la gente que esta loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca  bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un “¡Ahhh!”.”

+ Descargar “En el camino” de Jack Kerouac (PDF)

Conociendo al Pepe Mujica

In Paladar mostaza on 27 mayo, 2010 at 11:40 AM
Por Alejandro Castagno

Viendo la transmisión de la inauguración del Colon (en el marco de los festejos por el Bicentenario) nos encontramos con @maximotell haciendo tweets acerca de las declaraciones del Presidente electo del Uruguay José Mujica alias el Pepe. Este era uno de los invitados de honor al evento y el único presidente de otro país presente.



Algunas de sus frases fueron: “Peleo por una sociedad que se ennoblezca con la cultura “, “El conocimiento sin cultura es un peligro, hay que saber tocar la guitarra y también de matemáticas”, “Es verdad que esto ha sido una vidriera aristocrática, pero no solo.. también hubo de lo otro” y “Yo los quiero a todos los argentinos, pena que ustedes no se quieran entre ustedes”

Hasta el sitio digital del Diario El País Uruguay se hizo eco del furor de Mujica en Twitter, destacando los halagos recibidos, y nombrando también a @maximotell entre otros twitteros. Es así como nos pusimos a conversar acerca de la figura de este ex-tupamaro hoy devenido primer mandatario del Uruguay.

Comenzó nuestro breve intercambio con @maximotell comentando su desconfianza a los políticos en general y que lo ayudaba a Pepe la experiencia de los años. Yo le contesté por mi parte que veía en Mujica algo distinto, que era un personaje muy interesante por conocer y le decía que estaría bueno que leyera algo sobre su vida. Por eso me preguntó si le recomendaba algo para leer sobre Mujica, entonces le comente acerca de un libro que recientemente leí acerca de él y la organización Tupamaros. Así llegamos aquí, debido a la  invitación que me hizo de realizar un post sobre nuestra conversación que vine comentando y él de realizar un pequeña recomendación del libro, que a continuación haré.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.El libro en cuestión se llama “Una historia de los tupamaros. De Sendíc a Mujica” de Editorial Fin de Siglo.



Lo compré este verano durante las vacaciones en Uruguay. Vale la aclaración que el libro tal vez pueda ser difícil de conseguir por estos pagos, pero no imposible.  El libro no es una biografía de Pepe Mujica, es una historia de los Tupamaros. Un libro que a través de una investigación muy exhaustiva (entrevistas, documentos, otras investigaciones), pero no por ello pesado, recorre todos los vaivenes de la organización, su surgimiento hasta la victoria de Pepe en las elecciones Presidenciales.

Pero no me equivoco al decir que la vida de los Tupamaros es también la vida del Pepe. No se puede desentender el uno del otro. Los valores que se pregonan, las acciones que se comparten están por igual en los dos. Es por eso que este libro escrito por el sociólogo Alain Labrousse me parece una buena recomendación a realizar para aquel que quiera entender uno de los procesos más importantes del Uruguay y el del cual formó parte José Pepe Mujica, y así lograr también entender y conocer al actual presidente del Uruguay.

Muchas de las cosas que tal vez hoy nos sorprenden ya se pueden descubrir en los años de militancia de Mujica. Tal vez se nos aclare ver como este hombre, ya entrado en la tercera edad, trata de reconciliar su historia pasada, la de aquellos anhelos de una sociedad mas justa, con los tiempos presentes, cuestión nada fácil.

Me parece que esta idea la refleja fielmente una cita que aparece en el final del libro; “Mujica está a caballo entre dos épocas. Es a la vez el ultimo de los grandes caudillos de un país que está desapareciendo, y el primero de una era que empieza a abrirse”.


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