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Green Film Fest: concientizar con Cine Ambientalista

In Paladar mostaza on 14 agosto, 2010 at 8:47 AM

El Green Film Fest se llevará a cabo del 12 al 16 de agosto en Buenos Aires (Cinemark Palermo) y tiene como objetivo concientizar a través de la cultura, utilizando el cine como medio para acercarle a la gente información y entretenimiento, logrando sensibilización en temas fundamentales para nuestra calidad de vida.

El cine puede entretener, informar y generar conciencia. Porque es necesario desenmascarar a la industria alimenticia o pensar desde la arquitectura una construcción sustentable; debemos discutir el consumismo y hacer algo por frenar el cambio climático; tenemos que comprender nuestra relación con el planeta y conocer a quienes están luchando.

En el Green Film Fest se proyectarán las siguientes películas:

  • Big River Man
  • Garbage Warrior
  • Ponyo
  • Home
  • Turtle: the incredible journey
  • No impact man
  • Climate of change
  • The age of stupid
  • Food Inc
  • Milking the rhino

Se exhibirá de lo mejor del cine ambiental esta vez en Argentina, para generar conciencia y así contribuir a la protección de nuestro planeta. Se difundirán los temas como: el cambio climático, agotamiento energético, extinción de especies animales, reciclajes y acciones de sustentabilidad.

+ Descarga la Programación y horarios del Green Film Fest

> La entrada general cuesta $17 o podes sacar un abono para las 10 películas a $150. Es en Cinemark Palermo: Beruti 3399 esq. Bulnes, Ciudad de Buenos Aires. Podes llegar en Subte: Línea D (estación Bulnes) o en Colectivo: 12 – 15 – 29 – 39 – 64 – 68 – 92 – 111 – 128 – 152.

+ Consultas: info@greenfilmfest.com.ar
+ GFF en Facebook y Twitter

The age of stupid (de Franny Armstrong) es un docu drama de gran ambición, protagonizado por el ganador del Oscar, Pete Postlethwaite, quien personifica a un hombre mayor que vive en el devastador mundo de 2055 y observa el archivo de 2008 y se pregunta: ¿Por qué no hicimos nada para frenar el cambio climático cuando tuvimos la oportunidad?

Big River Man (de John Maringouin) documenta el viaje de Martin Strel por el Amazonas. Es el seguimiento de las 3375 millas, de lo que se reconoce como el mayor nado del mundo hasta el momento. Strel ya ha completado varios record Guiness en el río Danubio y el Mississippi. Historia que conocí a través de mi amigo Suelto.

Garbage Warrior (de Oliver Hodge) es un documental de toma de conciencia, que relata la historia del inconformista arquitecto Michael Reynolds y su pelea por introducir radicalmente la construcción sustentable. Es una extraordinaria historia del triunfo sobre la burocracia.

Ponyo (de Hayao Miyazaki) trata de un niño de 5 años llamado Sosuke que libera de un frasco a un pez rojo al que llama Ponyo. La amistad entre Sosuke y Ponyo crece hasta el punto que Ponyo quiere convertirse en humana.

Home (de Yann Arthus Bertrand) es un original viaje alrededor del planeta, para contemplarlo, para entenderlo. Home nos ayudará a comprender nuestra relación con el planeta. Al mismo tiempo nos mostrara los tesoros que ofrece y las marcas que dejamos detrás nuestro.

Turtle: the incredible journey (de Nick Stringer) es sobre una pequeña tortuga sigue el camino de sus ancestros en un viaje extraordinario por el mundo natural. Nacida en la costa de Florida, comienza su camino por la corriente del Golfo hasta el norte y luego nada por el Atlántico Norte hacia África y de vuelta a la costa a donde nació.

No impact man (de Laura Gabbert) es la historia de la familia Beavan y su abandono del estilo de vida y consumo típico de la quinta avenida, con el objetivo de lograr vivir un año sin dañar al medio ambiente.

Climate of change (de Brian Hill) es un documental basado en los esfuerzos diarios de la gente alrededor del mundo que están haciendo una diferencia en la lucha contra el calentamiento global.

Food Inc (de Robert Kenner) desenmascara la industria nacional alimenticia, exponiendo la alta mecanización que se le estuvo ocultando a los consumidores, con el consenso de las agencias reguladoras del gobierno, USDA y FDA. El suministro de alimentos ahora esta controlado por una gran cantidad de corporaciones que ponen las ganancias por encima de la salud del consumidor, de la vida del granjero, la seguridad de los trabajadores y nuestro propio ambiente.

Milking the rhino (de David E. Simpson) examina los profundos conflictos entre el hombre y los animales en el mundo actual. Es el primer gran documental que explora la conservación de la vida salvaje, desde la perspectiva de gente que vive con animales salvajes. Filmada en una de las locaciones más increíbles del mundo, Rhino, ofrece complejas e intimas escenas de la vida rural africana, ante la conservación de la vida de la comunidad: una revolución que esta tomando importancia en función de la preservación de las tierras locales.

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El problema de la “Basura Electrónica”

In Malas Viejas on 10 julio, 2010 at 7:18 PM

En las últimas décadas, la tecnología ha tenido un impulso e innovación sin precedentes. ¿Pero donde irá el monitor que tienes al frente una vez que no sirva? ¿Qué produce en el ambiente desechar tu celular? Greenpeace alerta sobre los problemas de salud que puede traer aparejado no tener como país la infraestructura necesaria.

La basura electrónica crece y se necesitan soluciones

Que si tiene Bluetooth, que si viene con cámara, que si es pantalla plana o Led y ahora también 3D. A diario se renuevan las funcionabilidades y modelos de celulares, televisores o computadoras; menores costos de fabricación generan mas ventas y el paradigma de “lo novedoso” convierte al mercado en una fábrica de basura electrónica de la cual somos dueños.

El promedio de vida útil de las computadoras en los países industrializados en 1997 era de 6 años y en 2005 de 2. Los teléfonos celulares tienen un ciclo de uso de menos de 2 años, mientras que en Argentina el promedio es 3 años. Debido a este constante recambio es que producimos toneladas de basura que no reciben tratamiento adecuado y son perjudiciales.

Un informe de Naciones Unidas advirtió que por año se generan entre 40 y 50 millones de toneladas de basura electrónica por año a nivel mundial. En el caso argentino se estima que cada habitante genera 2,5 kg. de este tipo de residuos por año, cerca de 100 millones de kg. anuales (100 mil toneladas)

Mucha gente desconoce que los aparatos electrónicos que utilizan diariamente contienen compuestos tóxicos. Cuando estos aparatos se convierten en residuos, terminan en basurales a cielo abierto o rellenos sanitarios contaminando el suelo, el agua y la salud de las comunidades vecinas.

Para prevenir los impactos por el crecimiento de la basura electrónica, los fabricantes deben diseñar productos limpios con mayor vida útil, seguros y fáciles de reciclar y que no expongan a los trabajadores y al ambiente a químicos peligrosos.

En el año 2008 fue presentado en el Senado de la Nación el proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos de Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, a pesar de la urgencia del problema, el proyecto perdió estado parlamentario y debió ser presentado nuevamente para poder ser tratado y aprobado.

Argentina no cuenta con ninguna infraestructura formal para hacer frente a la basura electrónica y gestionar este tipo de residuos (de televisores, celulares, computadoras, pilas y baterías, artefactos línea blanca, etc.). Cuanto más se retrase la implementación de políticas para la gestión diferencial de esta corriente de desechos, mayor será la cantidad de residuos electrónicos acumulados a ser tratados y mayores los costos de reparación ambiental.

Lo vamos a ver por TV

El televisor sigue siendo el producto electrónico más representativo en los hogares de Argentina: la penetración es de más del 200%, es decir que en cada hogar del país existen en promedio 2 televisores o más.

Desde el año 2003 las ventas de equipos receptores no han dejado de crecer. En los últimos 5 años (2005 a 2009) se vendieron en el país 11 millones de televisores, que representa en promedio 1 televisor por hogar argentino. Se proyecta, además, que en los próximos 4 años se agregarán otros 10 millones de equipos al parque actual. Significa un incremento del parque de televisores en más de 20 millones de unidades en menos de 10 años.

En Argentina se está efectuando un creciente recambio de televisores, esta tendencia se acentuará en los próximos años a raíz de la progresiva incorporación de la televisión digital en el país, que implica dejar de emitir señal televisiva “por aire” y que toda la programación sea emitida digitalmente (este llamado “apagón analógico está previsto para 2019).

Dado el análisis del recambio tecnológico y los volúmenes de venta (se vendió algo así como un 40% mas de Televisores por el Mundial 2010), se puede decir que de aquí hasta 2016 se descartarán 3 millones de televisores por año.

Los “smart” son solo los celulares

En los próximos años el teléfono celular será el principal medio de conexión a Internet superará el acceso a la red desde computadoras. La obtención de nuevos modelos y servicios no conoce fronteras sociales ni generacionales.

El recambio de celulares contamina

En Argentina existe una amplia disponibilidad de celulares que cuestan entre 100 y 4.000 pesos, se calcula que en la población (de 41 millones) hay 32,5 millones de líneas de telefonía celular en uso y se estima que en 2011 esa cifra llegará a 34,3 millones.

En este contexto, Greenpeace alertó que se desechan 10 millones de celulares por año y mas del 30% tienen como destino directo los rellenos sanitarios y basurales.

Cambiar la “compu” es caro para todos

Según un informe de febrero de 2010, la vida útil de las computadoras de escritorio es de 7 años, mientras que para las portátiles es de 5 años. Reproduciendo una cifra conservadora, se espera que en 2011 se descarten mas de 1 millón de equipos y que, en los años venideros, la cantidad de equipos descartados suba fuertemente.

Greenpeace considera que el Proyecto de Ley de Presupuestos Mínimos para la Gestión y Tratamiento de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos es la primera solución para crear de manera urgente una Infraestructura Especial de Reciclaje y Recuperación de materiales, que establecerá la responsabilidad (legal y financiera) individual del productor como concepto político y determinará los incentivos para reducir la presencia de residuos peligrosos y complejos en los nuevos aparatos eléctricos y electrónicos.

Informate sobre los problemas que puede traer aparejada la basura electrónica si no tomamos conciencia y si no logramos leyes de protección frente a esto.

+ El caso de las Pilas y Baterías

Fuente: Publicación Greenpeace en acción Número 61.

Crónica de una derrota anunciada

In Malas Viejas on 25 abril, 2010 at 11:07 AM

Por Claudio Fantini

En Las soluciones de Hécate, Paul Watzlawick sostiene que un problema se vuelve irresoluble cuando se le busca una solución extrema. El creador de la “teoría pragmática del conocimiento humano” las llama “soluciones clarifinantes” y considera que aplicarlas, en lugar de resolver problemas, conduce de manera inexorable al caos.

Los asambleístas de Gualeguaychú siguieron a la metafórica Hécate cuando plantearon lo que Watzlawick considera una solución extrema. Desde que Botnia estuvo construida, sobre el lado oriental del río Uruguay, exigir su relocalización implicaba exigir a Uruguay una capitulación humillante; ergo, lo imposible.

El caos correspondiente a esa exigencia fue el corte del puente internacional. Sin embargo, no es de esos ciudadanos indignados la responsabilidad de la derrota y de la situación caótica en la que quedaron atrapados. Resulta comprensible la indignación de una ciudad turística a la que un vecino le dañó torpemente el imprescindible paisaje, instalando una fábrica humeante y maloliente. Si algo reclamaban, no podía ser otra cosa que la restitución del paisaje perdido.

La mayor responsabilidad por el fallo que deja a los asambleístas a la intemperie política es del Gobierno argentino, pero no el de Cristina Fernández sino el de su marido, Néstor Kirchner.

La indignación popular puede ser maximalista, pero no la conducción del Estado. Sin embargo, para tapar la falta de reacción que había tenido al ser informado (aunque no consultado) de los planes uruguayos, se montó de modo demagógico a la indignación popular e hizo suya la exigencia extrema y centró su demanda en la supuesta contaminación, en lugar de apuntar contra el comprobable daño económico de Botnia sobre la actividad económica de Gualeguaychú.

Tarde y mal. La secuencia sería la siguiente: hubo una reunión entre los cancilleres de los presidentes Néstor Kirchner y Jorge Batlle, en la que la parte uruguaya informó sobre la instalación de pasteras en Fray Bentos. No fue una consulta, porque la interpretación uruguaya del acuerdo sobre el río compartido era que, en la certeza de que no habría daños ambientales, no tenía obligación de consultar sino sólo de informar.

Además, aunque jamás lo reconocerá Montevideo, el gobierno uruguayo no quiso consultar porque eso habría acrecentado la posibilidad de reacción de la otra parte. Fue un error, al que añadió otro: no haber firmado con el representante argentino ningún acta sobre esa reunión informativa. Pero como la contraparte no planteó nada en ese momento ni posteriormente, Montevideo descartó futuros reclamos y avanzó con las radicaciones.

El Gobierno argentino debió denunciar el Tratado del Río Uruguay en el momento de enterarse de los planes del vecino, aunque éste no hubiera activado el mecanismo de consulta. Pero recién reaccionó cuando Gualeguaychú puso el grito en el cielo; o sea, demasiado tarde.

De ahí en más, todo lo que se consiguió, que no es poco, fue por las protestas de los asambleístas. Y, en rigor, se había logrado antes del fallo en La Haya. No es poco: la española Ence decidió no instalar su planta junto a la de Botnia (o sea que el estropicio es la mitad de lo que hubiera sido) y Uruguay anunció que en el futuro siempre consultará sobre emprendimientos de magnitud en el río compartido.

Ese punto, ratificado por el tribunal internacional, no es un hecho menor. El proyecto económico uruguayo pasa por la industria papelera, o sea que el proceso no termina en Fray Bentos. Pero eso estaba logrado antes del pronunciamiento en La Haya, por lo que el fallo dejó en Gualeguaychú el sabor de una estrepitosa derrota.

¿Cómo entender que se culpe a Uruguay de incumplir acuerdos sin aplicarle sanción alguna, ya que la fábrica quedó ratificada? Porque la demanda argentina se centraba en un daño ecológico que no fue comprobado, por lo que se consideró que la violación uruguaya no fue en lo sustancial del tratado.

Si la demanda hubiera estado centrada en lo económico, argumentando que Gualeguaychú depende en buena medida de la industria turística, aunque difícilmente el fallo hubiera ordenado reubicar la planta, es muy posible que hubiera impuesto al Uruguay una multa o indemnización en favor de la ciudad dañada. Pero Gualeguaychú se quedó sin nada.

Era difícil que Argentina venciera en el terreno ecológico a una empresa de Finlandia, país que desde hace años encabeza el ranking mundial de responsabilidad ambiental, el mismo en el que Uruguay también figura en las primeras posiciones.

Watzlawick explicó en su libro Lo bueno de lo malo que los poseídos por Hécate encaran las controversias planteándose “es él o yo”. Esto implica no concebir otra solución que no sea aplastar al adversario. Fue lo que intentó Kirchner cuando Tabaré Vázquez, en lugar de cuadrarse ante su exigencia, decidió endurecer su postura y resistir la embestida. Ésa, y no la de los ruralistas por las retenciones a la soja, en la famosa resolución 125, fue la primera rebelión triunfal contra la prepotencia kirchnerista.

La diferencia es que la derrota de esta “solución clarifinante” atrapó a un pueblo en el caos del puente cortado

Fuente: La Voz del Interior

Consciencia Solidaria

In Malas Viejas on 14 abril, 2010 at 10:29 AM

Los ciudadanos del territorio argentino decimos NO a la minería química con la modalidad a “cielo abierto” y a la minería radiactiva en todas sus modalidades (cielo abierto o por galerías).

* Pedimos la nulidad y derogación de la Ley de Inversiones Mineras (Ley Nacional 24.196) y normas complementarias.

* Exigimos la derogación y anulación por parte de la República Argentina del “Tratado de Integración Minero Argentino-Chileno”.

* Reclamamos el cierre definitivo y la recomposición del ambiente, según el art. 41 de la Constitución Nacional, de todas las minas abandonadas y aquellas que están funcionando y no respetan la ley general del ambiente (ley nº 25675).

* Pedimos previa autorización expresa para la utilización de recursos hídricos compartidos de las poblaciones de las provincias potencialmente afectadas por un emprendimiento minero que se expresarán por referéndum y demandamos la participación de la autoridad ambiental nacional en caso de efectos ínter-jurisdiccionales.

* Pedimos se respeten estrictamente los principios ambientales preventivo, precautorio y de sustentabilidad contenidos en la ley general del ambiente y la sanción de caducidad de las concesiones mineras en caso de incumplimiento.

* Reclamamos la detención y prisión de los empresarios mineros que contaminan el medio ambiente con sus delitos y la misma condena para los funcionarios públicos cómplices.

* Denunciamos los planes nucleares que se fomentan desde el gobierno y enriquecen a los empresarios mineros que desarrollan emprendimientos mineros radiactivos.

* Reclamamos expresa “Licencia Social” y participación ciudadana real y efectiva previas a los procesos de autorización de actividades mineras.

¡Sí a la vida y a la dignidad! ¡No al saqueo, destrucción y contaminación!

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