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Eduardo Galeano: las revueltas en Oriente Medio son “un fuego hermoso”

In AguaSuaves on 26 febrero, 2011 at 1:09 AM

El escritor uruguayo Eduardo Galeano consideró que las revueltas populares en Oriente Medio son “un fuego hermoso”, y señaló la hipocresía de Occidente hacia los gobernantes derrocados o en caída libre.

“Eran héroes de Occidente hasta que se convirtieron en malditos”, apuntó el autor de “Las venas abiertas de América Latina” en un encuentro con medios en México, previo a recibir una distinción otorgada por las autoridades de la capital del país.

Galeano, quien no quiso hacer profecías sobre lo que ocurrirá en la región tras la “explosión de furia colectiva” que vive, se sorprendió gratamente por la rapidez con la que se ha propagado el incendio revolucionario en la región.

Se alegró también por la caída del líder egipcio Hosni Mubarak, “con toda justicia expulsado por el pueblo”.

Los dictadores árabes llevan años acumulando dinero, “sentados sobre montañas de petróleo”, dijo, e ironizó sobre el dato de cómo mantener a los 5.000 príncipes que tiene Arabia Saudí. “Porque a esos hay que darles de comer en la boca”, remarcó.

Los manifestantes chocan contra “estructuras de poder muy sólidas, alimentadas durante años”, por lo que no lo tendrán fácil, apuntó el escritor, que se define no como un pensador -palabra que le horroriza- sino como “sentipensante”.

Galeano visitó la capital mexicana pare recibir el diploma de honor y la Medalla 1808, otorgada por el Gobierno capitalino en el marco del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución (festejado en el país en 2010). Esta distinción se ha concedido a personalidades como los escritores mexicanos Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis, y al historiador Miguel León-Portilla, entre otros.

La Medalla 1808 fue instituida en memoria de quienes, en dicho año, se conjuraron para instalar un Gobierno provisional que restituyera la soberanía al pueblo, tras la abdicación de los reyes de España ante Napoleón.

Escritor, periodista y exiliado en su día de su natal Uruguay, Galeano ha retratado como pocos los procesos políticos, la vida y la exclusión en América Latina, convirtiéndose en un referente para las izquierdas de la región.

Poco antes de recibir la medalla, contempló las independencias americanas con cierto escepticismo, ya que en un principio únicamente liberaron a un pequeño porcentaje de la población, dejando mayorías invisibles que han perdurado en el tiempo.

Por eso, elogió a regímenes como el del boliviano Evo Morales y el del venezolano Hugo Chávez, por ofrece voz y representación a quienes antes no se les reconocía.

“Chavez tendrá mil defectos, pero no es tan terrible”, definió. El escritor calificó al gobernante como un “extraño tirano”, porque “ganó dos elecciones limpias” y convoco un referéndum revocatorio.

Él mismo ejerció de observador electoral en Venezuela, junto al expresidente de EE.UU, Jimmy Carter. “No encontramos ni un pelito en la leche, todo limpio”, recordó.

Naturalmente, en esa labor de Gobierno, en la tarea de llevar a la calle la letra impresa de las Constituciones, “por supuesto se cometen errores”, reconoció.

Al respecto de México, Galeano se congratuló de la batalla ganada por la independencia de los medios, con la restitución de la periodista Carmen Aristegui a su programa de radio tras una polémica que involucró presuntamente presiones del Gobierno.

Fuente: EFE

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Literatwitter por Tryno Maldonado

In Paladar mostaza on 22 octubre, 2010 at 7:38 AM

Tryno Maldonado explora el coto de caza para las nuevas generaciones.

Un narrador atildado, culto, chic, esnob, gay y rico, que vive su vida a través de los hombres con quienes se acuesta, recompone en noventa y nueves escenas su romance con Golo, la promesa genial de las artes mexicanas, alguien comparado con Mark Rothko y Robert Rauschenberg, hasta que el joven pintor desaparece bruscamente.

Los artistas de la generación Atari, así bautizada por su afición a los videojuegos y por su formación más bien nula (aunque se diga que es porque nacieron en los años setenta), sólo quieren divertirse (coger mucho), tener éxito y ganar dinero.

En el mundo artificial de las galerías, los museos y los art dealers, las novedades se aceleran y las ofertas, producto del lavado de dinero y la evasión de impuestos (estamos en América latina) se elevan a la enésima potencia. El dinero, para Golo, apenas sirve para comprar drogas, cocaína sobre todo, pero también XTC, heroína, hiperbólicos y alcohol, pizzas y Coca-Cola, ropa de marca y enseres domésticos estrafalarios.

En la memoria obsesiva del amante, su imagen se reduce a la de un par de zapatillas Converse, obsequio de un junkie inglés, quien también es el que facilita la anécdota que da título a la novela. Versión libre queer de la fábula del cazador cazado (pero con una moraleja amoral o decididamente sin ella), Temporada de caza para el león negro también promete más de lo que entrega.

La escritura destilada de Tryno Maldonado, cuya narración sostenida en repeticiones, como estribillos, mantras o ideas fijas, o incluso como epígrafes o nombres de obras sin concretar, produce efectos hipnóticos, como algunas de las tentadoras drogas que consumen los personajes.

Sin embargo, la historia central del romance entre el erudito y el pintor (un poco a la manera del filme El amor es el diablo, que contaba los agitados días de Francis Bacon junto a George Dyer), con su malditismo desaforado y una pose antiestablishment no muy decidida, queda por debajo de las dos pequeñas historias que apuntalan la novela: la del león negro y la del final, con marineros noruegos en una fonda de las Ramblas, en una especie de postal ibérica de Tom de Finlandia.

Novela detestada y amada en México al momento de su publicación (como testimonian los comentarios de varios blogs dedicados a la literatura local), cabe señalar que fue finalista del Premio Herralde en 2008 cuando, con toda justicia, ganó Daniel Sada con Casi nunca. El autor, nacido en 1977 en Zacatecas, es autor de Temas y variaciones y Viena roja.

En su blog, atari2600, pueden seguirse algunos avatares de la novela: reseñas extranjeras, seguramente más atinadas que ésta; fotos de amigos o admiradores e influencias develadas por el autor como si Temporada… fuera El código Da Vinci. Aun así, el efecto de lectura de su novela en tiempos de Twitter puede compararse al de una visita guiada a una galería, con obras tan efímeras como festejadas, luego de haber fumado un cigarrillo de marihuana en el baño.

Fuente: Pág/12

¿Conoces a Frida Kahlo?

In Paladar mostaza on 6 julio, 2010 at 1:09 PM

Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón nació en CoyoacánCiudad de México y fue conocida en el mundo a través de su obra caracterizada por una síntesis de elementos expresionistassurrealistas, con una temática popular y autobiográfica. Frida Kahlo se alimentó del dolor, se permeo de controversia y nos dejó una obra encerrada en su tragedia y adictiva a nuestros ojos.

Frida: 6 de Julio de 1907 - 13 de Julio de 1954

Ella

Hija de un fotógrafo de origen germano-húngaro de religión judía, tuvo tres hermanas y un hermano que falleció a los pocos meses de nacer. Cristina, la única menor de ella, fue su gran compañera.

La vida de Frida quedó marcada por el sufrimiento físico que comenzó con la poliomielitis que contrajo en 1913 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. Esta primera enfermedad le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.

En 1925 un accidente de tranvía la dejó con lesiones permanentes debido a que su columna vertebral quedó fracturada y casi rota, así como diversas costillas, cuello y la pelvis, su pie derecho se dislocó, su hombro se descoyuntó y un pasamanos le atravesó el vientre, introduciéndosele por el costado izquierdo. La medicina de su tiempo la torturó con operaciones quirúrgicas (32 a lo largo de su vida), corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de “estiramiento”.



Ella & El

Kahlo se casó con Diego Rivera en agosto de 1929. Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, un vínculo creativo, de odio y un divorcio en 1939. Al matrimonio lo llegaron a llamar la unión entre un elefante y una paloma, por la diferencia en sus tallas. Debido a sus lesiones, Frida nunca pudo tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.

A pesar de las aventuras de Diego con otras mujeres (que llegaron a incluir a la propia hermana de la pintora), ayudó a Frida en muchos aspectos. Él fue quien le sugirió a Frida que vistiera con el traje tradicional mexicano consistente en largos vestidos de colores y joyería exótica. Esto, junto a su semblante cejijunto, se convirtió en su imagen de marca. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, a cambio, fue la mayor crítica de Diego.

Sobre papel

Un libro algo rocoso pero recomendable

Diego y Frida cuenta la tormentosa y apasionante historia de una pareja fuera de lo común.

Ella, una mujer frágil, pero tenaz y rebelde, pintora iconoclasta; él, el genio de los muralistas mexicanos, un hombre que le dobla la edad, un terrorífico coloso con reputación de devorador de mujeres, comunista y ateo, que osa pintar frescos en los que incita a tomar los machetes y los fusiles para derrocar la trinidad demoníaca de México.

Le Clézio describe el primer choque de miradas, el dolor y la soledad de Frida, acosada por la enfermedad y la desgracia, la fé en la revolución, su encuentro con Trotski y Breton, la aventura americana, el papel de ambos en la renovación del mundo del arte y su tormentosa historia de amor en tiempos de revolución.

Un libro con muchos eventos para apuntar y algo difícil de llevar pero un deleite para conocer una historia de amor tan particular.

Sobre lienzo

Mi madre siempre me mostró sus obras, admiraba su fortaleza, la “locura” que motivaba su obra y el sufrimiento que se traducía en colores sobre los lienzos. Los invito a recorrer alguna de sus creaciones, pero en particular prefiero que alguna vez se posen frente a sus cuadros y traten de develar el mensaje que Frida dejó pintado para que traduzcas vos su mensaje y lo beses cerebralmente cuanto dispongas.

"Las dos Fridas"

Fuente : Wiki

Mi Mundial 6: la pasión es contagiosa

In Exclusivos, Rudy on 28 junio, 2010 at 9:29 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi MundialVol. 2Vol. 3, Vol. 4 y Vol.5

El partido de Argentina contra México tenía algo especial: al parecer los boricuas no querían ver festejar a los aztecas porque “eso sería algo insoportable” (el comentario general) quizás debido a la cantidad de mexicanos que viven aquí.

El viernes en el gimnasio me di cuenta de que el mundial realmente está comenzando ahora. Gente que jamás fue fanática del fútbol se encontraba sin querer discutiendo si Alemania le ganaría a Inglaterra o si el equipo de Ghana daría el zapataso al equipo americano.

Los atletas estaban a favor de Argentina… todos excepto el haitiano hincha de Brasil que se sigue riendo de mi y comenta cada tanto, sin ningún tipo de respaldo ni justificación, que mi equipo está jugando mal y que Messi es un nadie. Yo lo dejo que hable… pobre.

Este partido fue diferente. Por empezar, no lo vi sola ni en un bar. El sábado por la noche mi compañera de trabajo y amiga, Daniela, me invitó a ver el partido con su grupo de amigos, invitación que no dejé pasar. Nos reunimos en nuestro lugar de trabajo el domingo a las 2 y volando compramos una cervezas y salimos disparando a la casa de Gabriel que por suerte vive bien cerca.

Llegamos al lugar, yo con mi camiseta puesta por supuesto, y al entrar a la casa sentí una emoción enorme y creo que los allí presentes lo notaron porque no pronunciaba palabra y mi timidez momentánea no me dejó siquiera sentarme. Fue una mezcla de nostalgia, emoción y alegría. Dios sabe cuánto yo deseaba compartir ese partido con gente tan hermosa. Al fin estaba con mis nuevos amigos disfrutando de un momento único para mi.

Daniela, una mujer mágica y cálida; Ian, un amigo mitad uruguayo pero gracioso simpatizante argentino; Gabriel, con quien compartí poco pero reí mucho; Valerie, ganadora oficial de billar y mujer con un estilo envidiable; Ileana, una chica tan simple como llena de energía; Eduardo y su mujer argentina con su pequeña hija Abril, que con su vocecita divina y sus pasitos me recordó a mis sobrinas hasta que se me acurrucó el corazón; también estaba el papá de Juan, un hombre rosarino que en esta ocasión me recordó a mi padre, y la mamá de Gabriel, una mujer simpática que se fue temprano para ir a misa (como mamá).

Estábamos todos allí, juntos, compartiendo una pasión contagiosa por la albiceleste. Me senté en el piso frente al televisor y me dediqué a sonreir. Estaba feliz. Creo que lo mencioné antes pero Dios sabe cuánto yo deseaba compartir ese partido con gente tan hermosa.

Cervezas de por medio, los primeros 15 minutos del partido se vieron difíciles y la tensión se vivía entre nosotros. Para colmo de males, los relatores de turno en Univisión eran mejicanos. El primer golaso (adelantado pero “lola” que lo validaron igual) lo gritamos con fuerzas.

Argentina, Tevez y el festejo

Grande Carlitos Tevez, confieso que “el apache” es mi jugador preferido. Segundo de Higuaín, golaso indiscutible. Estabamos todos contentos, más relajados y acompañados de pop corn salado. De todos modos Ian juraba que ganaríamos por cuatro a cero así que vamos Argentina que falta mucho por hacer.

En el estretiempo Eduardo tuvo una brillante idea: gracias a la tecnología, conectó su Iphone con el televisor y fue glorioso: no se de dónde la voz de Macaya Marquez comentaba el entretienpo del partido y todos, respetuosos y en silencio, escuchando atentos cual alumnos frente a u profesor de lección ineludible.

Fui al baño (confieso que hasta eso me da miedo a veces en términos de cábala cuando vamos ganando) y volví a sentarme al mismo lugar que antes para seguir gozando. El tremendo golazo de Tévez nos agarró de inésperado y ahora si Carlitos, qué haríamos sin vos.

El gol de méxico (gracias a la notable inacción de Romero que levantó su manecita como para atajar una pelotita de ping pong) no preocupó a nadie. Sólo sirvió para alimentar la esperanza del pobre relator que no se cansaba de decir que aun estaban a tiempo de cambiar el rumbo del partido. Pero los minutos pasaron y abrazamos la victoria que alimenta el sueño de los argentinos.

Terminó el juego y me llamó mi papá. Salí afuera a hablar con él porque las lágrimas se me caían y por alguna razón no quería que me vean tan emocionada. “Claro que te voy a llamar hija, si ya es nuestra cábala!”. No puedo adorarlo tanto, es algo cruel. Mi familia estaba entre mates post asado en la casa de mi hermano Jorge. Yo estaba feliz de sentirlos cerca en mi corazón y de al fin, no estar tan sola para festejar.

Nos quedamos en casa de Gabriel comentando el partido, jugando al dominó y pasando una tarde cálida y hermosa. Al rato volvimos a agruparnos frente al televisor para escucharlo al Diego en la  conferencia de prensa. Y es verdad, déjennos disfrutar de las victorias una por una.

El mundial se pone salado, los sueños tiernos y el cielo cada vez más celeste. Sábado, espero que me hagas regocijar de alegría como lo hizo tu hermano el domingo. Sigamos humildes argentinos, el oro o el barro estan a la vuelta de la esquina.

La figura y mi jugador favorito

Falleció Carlos Monsiváis: la conciencia moral de México

In Paladar mostaza on 20 junio, 2010 at 11:56 AM

Carlos Monsiváis Aceves (Ciudad de México, 1938) falleció el 19 de junio de 2010 alrededor de las 14:00 horas, víctima de una fibrosis pulmonar que lo mantenía postrado en una cama del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, desde el pasado 2 de abril.

1938 - 2010

Desde hace varios años, el cronista había sostenido una batalla contra esta misma septicemia pulmonar que lo llevó en varias ocasiones al hospital. Era frecuente verlo en sus presentaciones con un tanque de oxígeno y sensiblemente cansado.

Fue uno de los escritores contemporáneos mexicanos de mayor relevancia y reconocimiento nacional, que parte del fenómeno social, cultural, popular o literario y que luego disecciona, lo analiza y lo replantea. Destaca por su ácida y penetrante visión que se vio reflejada en ensayos escritos en torno a la cultura nacional.

Estudió Economía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde temprana edad se desenvolvió en los medios impresos del país. Colaboró en El Universal, Excélsior, Novedades, El Día, Uno Más Uno y la revista Proceso, entre otros.

“No puede ser la afrenta de que haya sesenta o setenta millones de mexicanos viviendo en la pobreza, en situaciones terribles, con problemas de salud, de habitación, de educación y de empleo. No puede seguir el país así, la sociedad no lo admite, la fluidez social no lo permite”, declaró en una entrevista realizada en 2006 en su casa, un lugar rodeado de gatos y libros.

Carlos Monsiváis es reconocido por su crónica impecable, como ensayista pulcro e imaginativo y por resaltar la exquisitez de lo más puro de la cultura mexicana. Su trabajo como escritor también se basó en la crítica férrea contra los abusos del poder, y aunque practicó diversos géneros literarios como el cuento y la fábula, se le considera por encima de todo cronista y ensayista, a tal grado de que se le considera el padre de la crónica moderna en México.

“Nadie me dice Carlos”, afirmaba el escritor. La mayoría se dirigía a él con un respetuoso “maestro” o un cariñoso “Monsi”. Crítico e irónico, el autor fue, según el poeta José Emilio Pacheco, el único escritor “que la gente reconoce en la calle”.

Así mismo, Monsiváis se definió en diversas ocasiones como “un simple lector” y supo en su obra utilizar herramientas como la inteligencia y la ironía, para abordar temas complejos como el Movimiento de 1968, hasta personajes como Mario Moreno “Cantinflas” o Pedro Infante, de quien se declaró admirador de su obra.

De acuerdo con sus críticos, su obra tiende a un doble registro: los movimientos sociales y los grandes personajes, la política y el espectáculo, la cultura popular y la alta cultura.

Su curiosidad universal, su eficaz escritura y su capacidad de síntesis le permitieron desentrañar los aspectos fundamentales de la vida cultural y política mexicana, por lo que gran parte de su obra se ha publicado en casi todos los periódicos del país o transmitido oralmente.

Para el autor, esta doble vertiente es inexistente pues no hay verdaderas fronteras entre tales fenómenos y contextos. De hecho, ya en su Autobiografía (elaborada a los 28 años de edad) escribió: “acepté esta suerte de autobiografía con el mezquino fin de hacerme ver como una mezcla de Albert Camus y Ringo”.

Sus aportaciones a la sociedad fueron múltiples, entre ellas el Museo del Estanquillo, que partió de su propia colección privada en el que lo mismo se le rinde homenaje a caricaturistas de la talla de Gabriel Vargas, con su famosísima Familia Burrón o Eduado del Río, ‘Rius’, o bien a grandes genios del arte.

Más de 12 mil objetos conforman su colección que le llevó más de tres décadas atesorarlos y le han permitido a este recinto realizar las más diversas curadurías, donde la figura de Monsiváis siempre está presente de una u otra forma.

Entre sus aficiones se encontraban sobre todo la lectura, los gatos que rondaban siempre en su domicilio de la colonia Portales, en la Ciudad de México y la cinematografía. Su sentido del humor también llegó a sus felinos, que ostentaron nombres como “Miau Tse-tung”, “Ansia de militancia”, “Mis-oginia” o “Katzinger”.

Entre sus más recientes publicaciones se encuentra Apocalipstick, en la que muestra a la Ciudad de México como una asamblea de lugares, así como las conferencias y cursos que impartía en el país y el extranjero.

Tiempo atrás, Sergio Pitol, escritor mexicano ganador del Premio Cervantes dijo sobre Monsiváis: “Es el cronista de todas nuestras desventuras y prodigios, más de las primeras. Es el documentador de la fecundísima fauna de nuestra imbecilidad nacional”.

Por otro lado, Elena Poniatowska, con quien escribió una crónica sobre el terremoto de 1985, sobre el cronista y ensayista declaró que “era una guía para los intelectuales de este país, ya que en su mayoría lo consultaban para escribir sus libros incluso, para recibir consejos de manera personal”.
“Fui al hospital a verlo, pero estaba en terapia intensiva y estaba inconsciente, lo vi unos días antes de que se hospitalizara, pues participamos en un programa de televisión”, agregó.

OBRA:

Su obra es extensa y reconocida. Días de guardar (1971), Amor perdido (1977), Nuevo catecismo para indios remisos (1982), Escenas de pudor y liviandad (1988), Los rituales del caos (1995), Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina (2000), entre otros.
Además, Monsiváis cuenta con una vasta obra de textos biográficos. Frida Kahlo (2007), Rosa Covarrubias: una americana que amó México (2007) y Pedro Infante: las leyes del querer (2008), son sólo algunas de las obras escritas por Monsivais.

PREMIOS:

Recibió diversos reconocimientos, incluyendo el Premio Mazatlán, el Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Lya Kostakowsky, el Premio Anagrama de Ensayo y el Premio FIL de Guadalajara, entre otros.

Defensor de causas en la política

El corazón lo tenía a la izquierda. Simpatizó con el Subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), movimiento originado en Chiapas, y respaldó a Andrés Manuel López Obrador en las disputadas elecciones presidenciales de 2006, aunque criticó el bloqueo que duró más de un mes en Paseo de la Reforma, en protesta por el supuesto fraude electoral.

Después de la matanza de Acteal, Monsiváis estuvo en Chiapas, donde se encontró con José Saramago. El mexicano escribió sobre sus encuentros con Marcos y de la situación que se vivía en el Sur del país.

“Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo ansiaron reducir las proporciones del conflicto a cuatro municipios sin importancia militar alguna, pero los hechos no los apoyan. Todavía hoy, Chiapas quiere decir resistencia al neoliberalismo (y a la empresa de saqueo que en México emblematiza a la ortodoxia económica neoliberal) y urgencia de modificar el modelo económico que aplasta al país entero”, escribió Monsiváis en Letras Libres.

Carlos Monsiváis llegó a confesar sin empacho que “la noche del 2 de octubre de 1968 no estuve en la marcha que se dirigió a la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, porque llegué tarde; me tocó ver, nada más, las consecuencias”.

El cronista

La cultura mexicana ya no puede entenderse sin la obra de Carlos Monsiváis, el cronista de lo mexicano. El escritor dio cuenta por escrito de prácticamente todas las manifestaciones de la cultura en México, desde la música pop hasta la política. En Días de guardar, Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad, Entrada libre, Los rituales del caos, Las alusiones perdidas y Apocalipstick, interpretó y reinventó México.

En alguna ocasión, Octavio Paz dijo: “Carlos Monsiváis me apasiona. No es ni novelista ni ensayista, es más bien cronista, pero sus extraordinarios textos en prosa, más que la disolución de estos géneros, son su conjunción. Un nuevo lenguaje nace en Carlos Monsiváis ¿El lenguaje de un muchacho callejero de la Ciudad de México?, un muchacho que ha leído todos los libros, todos los cómics, ha visto todas las películas. Monsiváis es un nuevo género literario”.

El comienzo. Carlos Monsiváis decidió ser lector a los seis años, “es lo único que puedo hacer y entender, digamos que forma parte de las limitaciones del universo”. Lo primero que leyó fue La Ilíada y La Biblia, por el tema religioso. Lo primero que memorizó fue: “En el principio era el verbo y el verbo era Dios”.

¿Qué no escribió Carlos Monsiváis? “De toros no hablaré nunca. Es un espectáculo de barbarie al que llaman arte. Y jamás hablaría de fútbol. Juan Villoro ha dicho que Dios es una pelota. En este caso específico soy ateo… Quizá cinco segundos antes de morir comprenda de qué se trata y me llevaré ese secreto para mí en una tumba esférica”, dijo el escritor en una entrevista para El País.

Fuente: Informador

+ Retrato en taxi por C. Monsiváis

+ Excelente columna de @jorgekravitzMexico de Luto