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Vivir acumulando preguntas

In Exclusivos, Prosas Propias on 19 marzo, 2012 at 12:34 AM

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Otro domingo que se apaga, que veo tu rostro mirando por la ventana. Pretendo que me prometas que todo va a estar bien y ni yo mismo confío en que así será. Realmente nadie puede asegurarlo, aunque yo lo pretenda mas que nadie. Te mereces ser feliz, todos deberían tener ese derecho. Pero ahí esta el tiempo y las horas; los días y las obligaciones; los sueños y los amigos. El amor.

Escucho como se acomoda el día para irse otra vez a dormir. Planea su rutina y ya sabe por lo que me hará pasar. Veo un sueño en la otra pieza, veo esfuerzo, tenacidad dentro de su esquema. Siento un intento. Recuerdo el mío. Cierro los ojos y vuelvo a ese viaje del que quería volver ileso. Victorioso. Me soñaba volviendo y lograr aplausos. Mentira, solo quería un abrazo.

Nunca es suficiente amanecer. Despertar. El ciclo diario asfixia me supongo. Creo que nuestra raza es la que mejor ha aprendido a disimular la desazón de ser conscientes de la muerte. Y peor aún, no tener respeto por la vida. Nos sometemos a diario a nuestras propias quejas, a estas letras confusas, a mentiras, a verdades, a informaciones o charlas sin sentido. Hemos creado estructuras, Estados, organizaciones y libros. Todo para darle un sentido a la vida con los otros, aunque seamos capaces de acelerar, no mirar, golpearnos, disparar, robar o quitar vidas. Ese no es mi sentido.

Deberíamos empezar de vuelta como humanidad. Refundarnos quizás. Mejor no, si sale mal, la culpa será de los que perdemos el tiempo pensando. Y venimos trabajando como sociedad durante siglos para pensarnos menos, lograrnos mas, matarnos mejor. Todo lo hemos vuelto instantáneo, volátil, aire, wifi, wireless, mentiras, sin sabores. Yo pensaba que nos mejoraría con los años. Pero nos han fallado, fallamos. No volverán a desilusionar como cada uno de nosotros hicimos con las decisiones que tomamos años mas tarde de cuando prometimos no hacerlo. Las mismas fotos, nuevos léxicos y las mismas guerras.

Yo solo quería escribir que estaba pensando una decisión, y como tal me molesta. Aunque disfrute tenerlas en mis manos, son como agujas. Me inmovilizan por instantes. Se ensaña conmigo la suerte y me aporta dolor. Esta noche solo quisiera que no sea noche. Nuestro odio a los Lunes es por eso, porque sabemos lo que nos espera. Nos esperamos a nosotros mismos y las traiciones. Idolatramos y repetimos las frases positivas para distraer lo que sabemos será nuevamente malo. Incompleto.

Miró mi escritorio y está lleno de papeles. Seguro el tuyo también, si no es un escritorio será otro mueble de la casa o la oficina. Quizás no sean papeles sino preguntas, tal vez verdades o fotos, frases, mentiras, secretos. Yo acumulo papel, dichos, escenas, recuerdos, planes. Hay carpetas, hay libros, miradas, canciones, risas. En este instante se cae una, sucedió mientras escribía esto. Ahora, que será un pasado cuando lo leas.

Seguramente era un recuerdo incomodo que salió en busca de mi consciencia para escapar, otra vez a la almohada, esquivando otro domingo, tomándome de la garganta. Sabe, como vos, que el día se apaga, las verdades se callan porque es mas fácil empezar otro maldito lunes y olvidarse de pensar. Por eso acumulo papeles, algún día los leeré y volveré a pensar. Como esta noche que ya murió.

Las palabras, el sueño eterno hecho realidad, las ideas y el miedo movilizador para atravesar barreras

In Blanco, Exclusivos, Jóvenes Sueños, Pasiones on 1 junio, 2010 at 10:50 AM

Por George Blanco

Es la sexta o séptima vez. Cada vez que termina me digo que tiene que ser la ultima, que ya lo tengo grabado en la mente. Y es cierto. Pero acá estoy y lo vuelvo a ver. Como si por caso hiciese falta que un tal Steve Jobs tenga que recordarme que tengo que salir a enfrentarme con quien sea, con mi mismo, allá afuera.

Resulta que mi proceso hoy me lo pide mas que nunca. Estoy en un momento en donde tengo que salir a animarme a mas, a luchar por las ideas, a desafiar la creatividad. Entonces ahí esta, al alcance de mi mano. En mi iPhone, en mi Computadora, o en mi cabeza. Esta ultima es la mas vulnerable. En ella el discurso a veces pierde fuerzas, se nubla de vestigios que nada tienen que ver con lo que el bueno de Steve propone.

Pero siempre hay algo que justo a tiempo recupera el archivo, como si por caprichos del destino ese sueño disfrazado de locura tuviera que ser realidad. Es esa realidad la que me asusta, la que a veces me muestra el miedo y la que me deja a oscuras. Pero atención, no es tan mala. La oscuridad digo, agudiza el sentido de la vista. El miedo los despierta a todos juntos. Entonces ahí me veo, en este momento.

Steve Jobs me invita a su living, me ofrece algo para beber y expone su teoría. O mas bien expone una especie de obra prima cargada de instantaneidad, de fugacidad. Tanto, que la veo desplazarse a una velocidad rapidísima. Hace uso de la palabra, la toma como algo hermoso, la transforma, la da vueltas.

Estoy cayendo bajo la persuasión del creador de la manzanita, lo se. Pero me lo permito, dejo que me lleve, que nos lleve. A su niñez, a su adolescencia, a su vida. En un punto me veo reflejado. En uno o en todos. Confluimos, decimos, amamos, la pasión, es esa pasión por las ideas y el hambre por querer cambiar el mundo, humildemente, si me permiten.

Peco de soberbio, tal vez. Este articulo que acabo de escribir es una mierda, quizás. Pero me anime, supere el miedo, aquella noche. Sepan disculparme, pero tenia que contarlo. Tenia que compartirlo con ustedes, ¡es que quiero gritarlo al viento!

¿Estaré preparado para escribir mi propia historia? ¿Podré olvidar este vídeo y filmar el mío, el propio? Me resulta abrumador pensar que algún día alguien puede verme.

El miedo, aparece de nuevo. Todo el tiempo, no me deja solo, nunca. Es mi fiel compañero, mi única salvación. Es ese componente esencial que veo es imprescindible en estas líneas. En la vida. El miedo me lleva, ahora mismo a salir afuera a filmar mi propia vida, a retratarme. A animarme a mas. A movilizarme. A agudizar mis sentidos. A crear esto que hoy ven. Y la Fe se multiplica. Van de la mano.

No quiero dormir, no quiero olvidar la lección… ¿Es verdaderamente una leccion? Dificil saberlo. Pero de algo estoy seguro; despues de aprendida no hay mas alla. No queda mas de que preocuparse, las dudas que quedan se convierten en experimentos cientificos de hombres que lo han conseguido todo y que por una cuestion innata se preguntan y repreguntan.

¿Existirá ese estado perfecto? ¿Cuanto servirá aquella idea que invente? ¿Es esta sociedad potencialmente dispuesta a atravesar barreras? Quiero cerrar los ojos. Imaginarme en ese living, con mis invitados. No quiero dormir, solo quiero soñar. Despues, Stanford, el silencio, mis anfitriones. Las palabras, el cielo, el brillo. Las mentes libres. Los aplausos. La sabiduria de haber cumplido la mision para la que fui asignado. Es esa la bocanada de inspiracion que nunca acabara.

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