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Día Mundial del Niño con Cáncer: Guzman es uno de ellos y así lo enfrenta

In Jóvenes Sueños, Pasiones on 15 febrero, 2011 at 1:02 PM

Hay blogs luminosos, blogs cuya energía traspasa las barreras de lo digital, blogs que convierten la enfermedad en terapia. Hoy, Día Mundial del Niño con Cáncer, se cumplen 97 días desde que a Guzmán le anunciaran que tenía Leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer que afecta a tres de cada 100.000 niños y del que más de un 80% salen adelante.

La noche previa a conocer el diagnóstico final, advertido ya de lo que podía ser, José Carnero, su padre, pasó la noche en vela investigando en internet, buscando casos personales similares. El 13 de noviembre José abría el blog Uno entre cien mil con la idea de convertirlo en una fuente de energía positiva y en un espacio de meditación y terapia personal.

Pensé: lo fácil en este proceso va a ser estar al lado suyo, lo difícil, estar lejos. Me gustaría crear un espacio en el que quien entre vea que esto va siempre bien, vea que va a positivo y que todos lo proyectemos en positivo, y que para mí fuera una deconstrucción del proceso para incluso forzarme a dar una vuelta positiva a cada día, a cada situación.

Como suele ocurrir, nadie esperaba a la enfermedad. Como también suele suceder, llegaron las preguntas sin respuesta “¿Por qué?” o ¿Por qué a mi hijo y no a mí?”

Ese pensamiento surge y es inevitable, la carga cultural católica es esa. Es lógico y se me pasó por la cabeza. Pero me siento afortunado por tener a Guzmán como hijo. No siento rabia de que le haya pasado esto, ni la sentí al primer momento. Sentí que era un drama, una tragedia, lloré un océano y medio, pero me siento afortunado de que Guzmán nos haya elegido a nosotros como familia y que su carga vital traiga esto. Todos podemos sacar algo positivo de esto.

Guzmán está viviendo todo con cierta cotidianidad, para él esto es un proceso normal y sus padres intentan por todos los medios contribuir a ello. Un detalle: José se rapó el pelo a la vez que su hijo. En cualquier caso, el verdadero protagonista de esta historia de vida es él, Guzmán:  “Él es el que nos está guiando, nos está enseñando”, afirma José, “siempre ha estado bien, en todas las situaciones de su vida ha estado bien. Es como un pequeño buda”.

Guzmán tiene ahora tres años y cuatro meses, cuando termine el tratamiento, a los cinco años y medio, será más consciente de todo y José espera que no suponga una trauma en su vida, sino todo lo contrario.

El uno entre cien mil del título también tiene que ver con que va a ser capaz de hacer lo que quiera, lo que no son capaces de hacer 100.000.

Hablar con José Carnero es un gusto, la conversación y las ideas fluyen con una naturalidad y facilidad pasmosa. Supongo que algo influirá que lleva toda su vida dedicado a la publicidad. Ahora dirige la agencia La agencia de publicidad que tiene por nombre Kitchen.

Te mete la vida una hostia como esta y lo primero de todo es que tomas conciencia de la escasa conciencia que tienes. A partir de ahí todo es un progreso.

Si algo he aprendido es a estar un poco más con los pies en el suelo y en lo que quiero para mi hijo, para mi familia.

El blog se ha convertido es un espacio de comunión entre todos los que están o quieren estar cerca de Guzmán.

Cuando empiezas a leer cosas que te explican cómo llevar este tipo de traumas dicen que es fundamental abrirte al entorno y a recibir el amor y cariño de los demás y sentirte arropado. El blog nos hace sentir arropados y conlleva un gran empuje. Es una demostración de amor en todos los sentidos.

El blog como terapia y como medio de comunicación con los familias es algo que ya hemos visto en otros casos, como el de Anna. Tanto José Luis, padre de Anna, como José, comparten un detalle muy relevante: cuidan que cada imagen que vemos de sus hijos rebose luz, vitalidad, optimismo.

Invito a la gente a que entre a soltar pensamientos y energía positiva. Entiendo que cada vez que alguien entra y se emociona, y lee, hay cosas que tiene que llevarse para él. Hay gente que no tiene relación con la enfermedad y me dice que le está ayudando a tomar conciencia.

Y, ¿qué pasará cuando se cure Guzmán? ¿Seguirá el blog?

Si el blog se acaba convirtiendo en algo más, quién sabe. Esto te abre la mente a querer ayudar. Todos nos sentimos mejor personas y más humanos cuando ayudamos.

Es increíble como el simple hecho de abrir un blog puede llegar a ser tan positivo en la vida del que lo hace y de los que le rodean. Esto sí es la Web Social. Suerte y mucho ánimo para Guzmán, José, Eva (la madre de Guzmán) y Martina (la hermana mayor de Guzmán).

Fuente: lainformación.com
Fotos: unoentrecienmil

Adoptar en Córdoba tiene 5 años de demora

In Malas Viejas on 17 noviembre, 2010 at 9:30 AM

Por Jimena Castro y Carla Pacheco

Miles de personas en nuestro país quieren adoptar y por diversas razones, los trámites se hacen interminables y muchas veces la adopción termina siendo imposible. Los procesos burocráticos de la justicia cordobesa provocan desaliento en las familias adoptantes.

En Córdoba, desde que se creó en 2001 el Registro Único de Adopciones se anotaron 1.900 aspirantes, pero en todo 2009 hubo sólo 40 niños en condiciones de ser adoptados. Esa brecha hace que pasen años entre el día de la anotación y el de la entrega de un niño.

Según estimaciones de especialistas y padres adoptivos, la espera de un niño, en  Argentina, casi nunca es menor a cinco años.

La demora para que un niño pueda ser dado en adopción radica, en que, debe existir alguna causa que justifique como el abuso sexual, violencia familiar o abandono por sus padres. Y ese abandono no es fácil de dictar; hay plazos extensos para los tiempos de un niño que deben respetarse, y existe la obligación de que se intente que el niño viva con su familia biológica: sólo como excepción se puede dar una guarda con fines de adopción.

Causas de las demoras

El principal problema radica hasta que se establece el “estado de adoptabilidad” de un niño. La nueva ley de adopción 24.779 en su Artículo 316; declara el estado de adoptabilidad cuando: “Personas menores de edad cuyos padres sean desconocidos, y hayan resultado infructuosas las medidas adoptadas para localizarlos. Cuando los padres de la persona menor de edad, luego del cumplimiento del período de mantenimiento del vínculo familiar, ratifiquen su decisión de entregarlo en adopción. Cuando se trate de personas menores de edad huérfanos, sin autor o cuando el niño o la niña así lo soliciten”, son algunas de las situaciones para definirlo.

La declaración del estado de adoptabilidad será determinada por la autoridad judicial en todos los casos antes de otorgar la guarda e iniciar el juicio de adopción. Se tramitará ante la autoridad judicial con competencia en asuntos de familia de la jurisdicción donde se encuentre la persona menor de edad.

La realidad muestra a jueces de familia que deben decidir sobre la condición de adoptabilidad de chicos que, en muchos casos, cargan con una historia familiar muy complicada; a gente que omite la vía judicial y hace entregas directas a conocidos que carecen de validez legal.

La larga espera que implica el proceso de adopción en los registros, opción que busca darles transparencia a las adopciones y seguridad a los padres adoptivos, hace que, paradójicamente, se fortalezcan los caminos ilegales y en los hechos se vaya en contra de los fines del registro.

La palabra oficial

A pesar de las demoras para poder adoptar por la vía registral, Ricardo Rosemberg, titular del Registro, recomienda esa opción sobre la adopción directa. “Es más segura y transparente, tanto para los padres como para el niño”, asegura. “Pero hay que estar en los zapatos de quienes deben esperar”.

El titular del ente cree que lo mejor sería un cambio de ley para limitar la adopción directa pues, en la práctica, lo que se da es la compra-venta de niños disfrazada de la elección de la progenitora de dar su bebé a una familia que ella quiere.

Una visita al juzgado

Para la declaración del estado de adoptabilidad, la justicia lleva a cabo uno de los lapsos más largos en el proceso de adopción, lo que provoca desesperanza para los padres y hartazgo en los niños que son sometidos a visitas obligadas al juzgado para realizar los distintas instancias que prevé el Estado. “La visita al juzgado la sufren mucho los chicos, sienten que tienen que ir de nuevo a ese lugar que les trae malos recuerdos y se oponen a su manera”, nos cuenta Fernanda Pérez, madre adoptiva (ver video).

> Laboratorio del Colegio Universitario de Periodismo

+ Descarga la revista completa aquí

+ Juicio de Adopción

+ Estado de adoptabilidad

+ Entrevista psicosocial que se les hace a los padres que quieren adoptar

Abuso de indiferencia, abuso de impunidad

In Exclusivos, Malas Viejas on 10 agosto, 2010 at 10:22 AM

Por Gaby Socias sobre Abuso sexual en la infancia

De a poco, una a una fue levantando la mano para pedir la palabra. Con la voz resquebrajada de impotencia denunciaban atrocidades y suplicaban justicia. Una vez más ellas: firmes en el frente de batalla. Esta batalla de resistencia agónica que no da lugar a dilucidar vencedores ni vencidos. Quizá  sea la carga simbólica de lucha que llevan a cuestas las abuelas de nuestro país la que da lugar a pensar que mientras ayer reclamaban por la identidad de sus nietos, hoy éstas ansían que no se les ultraje su integridad. Ya que, víctimas de un terrorismo social alimentado de impunidad, los niños son abusados sistemáticamente a la vista y a la indiferencia de todos.

Cada pocos minutos el doctor Jorge Volnovich preguntaba ¿están todos bien?,  y proseguía con su disertación, ya que profundizar, conocer y desmenuzar la problemática del abuso sexual en la infancia no es común.

Hacía mucho que no respiraba una atmósfera así, mi imaginación comenzó a hacer de las suyas mientras se iban relatando casos de abuso y las sensaciones desgarradoras no demoraron en brotar. Igualmente, todos volvimos con mucho más de lo que fueron a buscar a una charla-debate.

No hizo falta que el psicoanalista especializado en niños y adolescentes nacido en Argentina y luego exiliado en Brasil, subiera al escenario para que se colmara la sala y muchos interesados tuvieran que quedarse sin asiento.

Expectativas sobraban, Volnovich es una eminencia en el tema y su experiencia por demás reconocida. Sin embargo, me retumbaba la duda de cómo se podía comenzar a hablar de un tema tan crudo que implicaba semejantes espantos contra seres tan vulnerables.

En la primera diapositiva se iluminó “Implicación de niños/as en actividades sexuales para satisfacer necesidades de personas adultas sean éstas familiares (incesto) y cuidadores, o no”.

“Cualquiera sea la necesidad o el tipo de placer que se busque, no necesariamente tiene que ser erótico”, aclaró el psicoanalista, para hacer compresible su acotación relató que se trataba un caso de abuso el de aquella abuela que, obsesionada por la higiene de su nieta de 3 años, luego de bañarla le introducía los dedos en la cola y en la vagina. Aunque la mujer se negara a asumir que se trataba de abuso sexual, el abuso no se prueba en los abusadores, sino en las víctimas.

Pasaron unos segundos y levantó la mano una mujer adulta desbordada de  ganas de expresarse, dijo que cuarenta años después de haber sido  abusada de niña, tuvo un accidente cerebro vascular. “Las secuelas se pueden tratar, los traumas se pueden atenuar pero nunca desaparecen”,  respondió Volnovich a un público algo conmocionado.

La lógica de la aberración fue el nombre de la charla, si bien en principio parecía estar lo suficientemente claro a qué se refería, a medida en que la disertación y las opiniones iban tomando cuerpo era posible percatarse de que se trataba de una lógica de la aberración que está mucho más presente en lo que se dice, hace o deja de hacer en base al abuso sexual infantil, que en el mismo acto de abuso. Evidencias sobraban.

Un portero con la excusa de mostrarle juguetes a una nena de ocho años la llevó a las cocheras del edificio donde trabajaba y sentándola en el inodoro le ponía el pene en la boca y le decía que adivinara que dedo era. Nadie podía creer la resolución de este caso, porque para sorpresa de muchos de los presentes, en la diapositiva que lo mostraba se leía que nuestra justicia no pudo considerar lo sucedido como abuso sexual con acceso carnal ya que “el hecho se consumó a oscuras, lo que reduce aún más el contenido traumático de la desfavorable vivencia para la menor”.

Volnovich asegura que en Argentina de cien casos de abuso sólo uno, o a lo sumo dos, terminan con condena, y en esos pocos está involucrada gente pobre, de bajos recursos porque “los que tienen plata tienen la posibilidad de taparlo todo”, señaló. Tras ese comentario casi todo el auditorio, con una sonrisa irónica, asintió con la cabeza. Y el médico agregó: “Eso sí,  siempre y cuando que por la cabeza del juez no se le cruce un tal vez no será inocente este abusador porque ahí sí que no hay prueba que valga”.

Si los indicadores físicos se caen es muy difícil comprobar, ya que las huellas psicológicas son comúnmente asociadas a psicosis colectivas o de otra índole, que nada tiene que ver con secuelas de abuso, según los jueces.

Mientras tanto, cada vez más manos pedían la palabra. A medida que nos escuchábamos la confianza iba ganando terreno y la comprensión fluía. Era simple: llegamos a hablar todos en un mismo idioma, la impunidad del abuso sexual en la infancia nos mantenía a todos lúcida la misma preocupación.

Preocupación que va desde nuestra visión de lo instituido: vivimos, según Volnovich, en una sociedad adulto mórfica donde a los niños se les cree cuando hablan y si no hablan no se les cree. No obstante, hay indicadores inespecíficos que demuestran rastros de abuso en cómo actúan, en las cosas que temen, hacen, o en su mismo jugar.

Además, es frecuente que las víctimas se sientan más culpables que sus victimarios y por eso acudan al silencio. Existe un síndrome de acomodación al abuso sexual, que se da cuando niños abusados se “acomodan” a la situación, se callan o lo dicen tarde.

“El trauma no pasa nunca, pero se convierte en menos trauma cuando hay castigo, de lo contrario el niño va a seguir sintiéndose culpable, porque deduce que si él no hubiera tenido la culpa seguramente el abusador hubiese sido castigado. Es cierto, los chicos pueden mentir, pero cuando se trata de abuso en el 90% de los casos dicen la verdad”

Ya era de noche y la disertación, devenida en debate, iba llegando al final. Todos los que llenábamos la sala lo presentimos, no sólo era evidente por el tiempo transcurrido, sino también por el tono que había tomado el diálogo y los comentarios. El doctor disertante recomendó que no era cuestión de psiquiatrizar al fenómeno del abuso, porque así se le saca la responsabilidad a la sociedad.

De a poco, íbamos cayendo en la cuenta de que era hora de rever y poner en crisis reglas de lo instituido, mandatos y construcciones sociales que ofuscan encontrar una salida eficaz; era hora de desnaturalizar lo naturalizado. No era posible seguir aceptando abusos y todo lo que se hace o no se hace en base a él.  Refiriéndose a los jueces, y es válido también para la sociedad toda, Volnovich fue claro: “a la ignorancia la combatís o la educas”.

Cuando parecía que ya todo estaba dicho, que ninguna sensación diferente iba a invadir nuestros cuerpos, comenzaron a hablar ellas.  Sentada en una de las primeras filas tomó el micrófono y, con la mirada entera depositada en el psicoanalista, le hizo esa pregunta de la que está cansada de buscar respuestas: “¿cómo hace para sacar adelante un nene de 8 años abusado por un chofer de 64?”.

Prosiguió otra abuela que demoró en expresarse porque el llanto no la dejaba hablar. Era lógico, sus palabras fueron el resumen de esa lógica de la aberración que recubre los casos de abuso. Su testimonio hizo poner la piel de gallina a los que la escuchamos. Mezcla de dolor, bronca e impotencia sentimos todos cuando esa abuela pidió que alguien le explique la razón por la cual su nietito de cuatro años había sido dado en guarda a su mismo padre abusador.

Ahí despertamos por completo. Comenzó a llover una especie de motivación y ganas de hacer algo. Se intercambiaron opiniones de todo tipo, y era de no creer que en una charla de un día cualquiera un grupo de personas en Córdoba estuviese tan decidido a hacer algo para cambiar la realidad del abuso sexual infantil. “Si los gays pudieron lograr a través de sucesivas marchas el reconocimiento de un derecho, ¿por qué nosotros no?”, se escuchó desde una punta del salón.

“Bueno entonces marchemos”, le contestaron. Y así, varias propuestas, todos querían hacer algo, no sabían qué, ni cómo, pero ya nadie aceptaba seguir así, sin justicia para con la integridad de los niños.

El resultado, sin dudas, fue alentador. Llegamos como simples espectadores y nos fuimos como enteros protagonistas. La charla sirvió para atravesar diferentes estados, que quizá muchas veces son necesarios para comprender y ver cuál es el mejor camino a seguir. Comprometernos y hacernos cargo como sociedad, no nos queda otra.

Volnovich advirtió: “el niño abusado carga con tres infiernos: el de la familia donde sufre el abuso, las instituciones encargadas de protegerlo y la sociedad, que termina por estigmatizarlo”.

Creo comprendimos eso: se trata de un flagelo que nos involucra a todos y que el sufrimiento de unos y la impunidad de otros pueden cesar si dejamos de ser indiferentes.

+ Entrevista al Dr. Volnovich en Cadena 3

Un día del niño distinto

In Malas Viejas on 8 agosto, 2010 at 1:03 PM

Por Leandro Sallaberry



El segundo domingo del mes de agosto de cada año, los argentinos conmemoramos el día del niño, tal cual lo dispuso en 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas. El organismo, en esa oportunidad, recomendó que se instituyera en todos los países un día universal del niño. Además, sugirió a los gobiernos estatales que celebraran dicho acontecimiento en la fecha que estimaran conveniente.

Este domingo, muchos niños argentinos no tendrán el festejo que se merecen. Tal vez ellos, inocentes seres vivientes, no se den cuenta del porqué; pero nosotros, los jóvenes y adultos de este país, sí tendremos un sabor amargo, por la lamentable pérdida de Isidro. Además de ese sabor amargo, tendremos el compromiso de cambiar esta realidad.

Más que nunca, nuestros gobernantes, que llegaron por el voto popular, deberán repensar estrategias, discutir nuevas medidas de seguridad y poner su atención para que la muerte de Isidro no se convierta en una constante y en parte del paisaje urbano argentino.

Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia. Varios documentos consagran los derechos de la infancia en el ámbito internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. Estos documentos reconocen a los niños como sujetos de derecho, pero convierten a los Estados y a los adultos en titulares de la obligación de respetarlos y hacerlos respetar.

Una vez más, los argentinos debemos aunarnos, luchar por una causa común y gritar “nunca más”; para que los niños de este país, puedan vivir dignamente.

+ Mira como Argentina no cumple con los Derechos del Niño

Responsabilidad compartida

In Malas Viejas on 16 junio, 2010 at 1:23 PM

¿Cuántos mas harán falta?

Algunas cosas comienzan como juegos, puede que terminen mal o puede ser que no, pero con lo que deberíamos quedarnos es que hay algo detrás de cada suicidio.

No importa si es por algún estímulo externo, incitado o por no encontrar salida a los problemas propios. Los jóvenes vuelven a saltar a primera plana y nuevamente están tocando la puerta con las manos manchadas de sangre, la herida es la indiferencia ¿La sociedad escucha?

No faltarán los fríos egoístas que crean que esto es un problema de algunos pocos o que fue una casual movida que terminó mal. Los jóvenes juegan y sin saberlo construyen, su identidad, sus léxicos y también expresan sus problemas. Eso que los ahoga hay que dejar de intentar verlo en las consecuencias sino buscarlo en los mismo jóvenes. Conociéndolos. Tender la mano de la sociedad con menos prejuicios y quizás mas oídos.

¿La juventud está perdida o la hemos abandonado en medio del camino y hoy no la encontramos?

El estupor y el dolor se adueñaron de Rosario de la Frontera, situada 176 kilómetros al sur de Salta capital. Sus 30.000 habitantes están conmovidos por las muertes de cuatro adolescentes, tres de ellas ocurridas entre el 5 y el 10 de este mes, y la restante, en abril.

La secretaria de Salud Mental, Claudia Román Rú, se instaló en Rosario de la Frontera para coordinar las acciones para prevenir eventuales nuevos hechos. Comentó que hay varias líneas de trabajo para investigar el origen, dar contención a las familias de las victimas y a los adolescentes en riesgo, y para atender las disfunciones dentro de los hogares.

“En esa zona, tan rica en cuanto a la producción agropecuaria, existe una brecha muy importante que puede llevar a situaciones de exclusión”, opinó, y acotó: “Esta exclusión no sólo puede darse desde la pobreza, sino que tiene que ver con la falta de incentivos o posibilidades hacia el futuro”.

Román Rú reconoció la necesidad de conformar redes sociales con políticas de inclusión, que es lo que a su juicio los jóvenes demandan en este momento.

Los ojos de Ariel (33) lo dicen todo. Su hija Macarena apareció ahorcada el jueves pasado, entre las 17.30 y las 18, luego de trabar una bufanda sobre parte superior de la puerta del baño de su casa, en el barrio 126 viviendas. Tenía 14 años. Ariel es empleado municipal. Por las noches, mozo.

Ariel recuerda que la tarde de la muerte de su hija los tres durmieron la siesta (la otra nena estaba en la escuela). Antes de las 17, se levantó Sandra y se fue a trabajar.

Ariel, salió y no demoró más de 25 minutos. Cuando llegó a la casa, vio en la puerta a su hija menor. “Macarena, siempre que llega el transporte escolar con su hermana, abre la puerta. Golpeé y nada. Fui por el ventanal del comedor, fui por las ventanas de los dos dormitorios y nada. Mi otra hija me dice que la luz del baño estaba encendida. Di la vuelta, me trepé en la pileta del lavadero, cuando miré por la ventanita, la vi colgada de la puerta del baño. Corrí a la puerta del frente y empecé a patearla porque no la podía abrir. Pegaba gritos y todo el vecindario llegó. La rompí y cuando entré al baño ella estaba blandita. Un cabo de la Policía que es vecino le hizo los primeros auxilios, pero ya estaba muerta”.

Escuela donde asistían ambas chicas

Por ahora, los investigadores y las autoridades del Comité de Crisis no coinciden acerca de los motivos que habrían llevado a los chicos a quitarse la vida. “Por ahora no hay indicios que nos permita relacionar estos suicidios con juegos que circulan por Internet”, dijo Escalante. Sin embargo, la secretaría de Salud Mental y Abordaje Integral de los Adicciones de la provincia, Claudia Román Rú, relacionó directamente esta situación con el juego “choking game”, que “de 1995 en adelante provocó el suicidio de un centenar de chicos en los EE.UU., y luego se expandió por Canadá, Perú y ahora aparentemente ya está aquí”.

El “choking game” o juego de la asfixia consiste en atarse algo al cuello para restringir la llegada de oxígeno al cerebro en búsqueda de una supuesta sensación placentera. Frente a la Escuela 5009, una de las alumnas explica que “el juego es el de ‘los siete nudos’. En Internet te van diciendo los pasos para hacer el nudo en el cuello con una corbata, bufanda o soga. Te tirás y tenés que caer parado con el nudo desatado. Si hacés mal el nudo, sonaste”.

> Nota de Diario La Nación

> Nota de Diario Clarin + otra Nota

Antecedentes

Santa Fe
Entre octubre de 1993 y principios de enero de 1994, cinco adolescentes se quitaron la vida en Villa Gobernador Gálvez (12 kilómetros al sur de Rosario, entonces de 85 mil habitantes), y otra chica lo intentó. La investigación judicial determinó que, en una ciudad con alta tasa de desempleo (30%) y de pobreza (25%), sin servicio de salud mental ni espacio para actividades sociales de los adolescentes, el primer suicidio había tenido un efecto contagioso. Además, salvo en un caso, se habían cometido con armas compradas por el padre tras los saqueos de 1989, que se multiplicaron en esa ciudad. Los suicidios se frenaron cuando el municipio inició un plan de actividades con los chicos.

Santa Cruz
En General Las Heras, un pueblo petrolero de 7.400 habitantes en Santa Cruz, 22 jóvenes de entre 14 y 32 años se quitaron la vida entre mediados de 1998 y fines de 1999. Unicef y Poder Ciudadano, que intervinieron en el problema, diagnosticaron un elevadísimo nivel de desempleo, deserción escolar, problemas extremos de violencia y alcoholismo. Leila Guerriero reflejó el caso en el libro “Los Suicidas del Fin del Mundo”. Las provincias patagónicas son las de tasas más altas de suicidio. Según la Asociación Argentina para la Prevención del Suicidio, en 2004 la tasa más alta la tuvo Santa Cruz: 14,77 casos cada 100 mil habitantes, mientras que la media del país es de 8,21.

Filosofía barata no es la que carece de valor, sino la que no tiene costo

In AguaSuaves, Lastiri, Pasiones on 12 mayo, 2010 at 10:48 AM

Por Nelson Lastiri

El pasado 7 de mayo de 2010 me sentí como Gulliver.

Si en el mundo hay personas que no entienden de enredos discursivos, paradigmas teóricos, reflexiones sociológicas o discusiones ideológico-políticas,… esos son los niños. Peques, pininos, chicos, pibes. Ellos no andan con vueltas, gozan de una independencia intelectual casi absoluta.

En consecuencia, su formato nos encanta. Sus reglas de comportamiento, su estilo, la sencillez con la que se comunican. Pero claro, los que apilan apuntes y diplomas somos nosotros. Esos cuerpitos frágiles y esas mentes ‘analfabetas’ son una cátedra en persona. Miradas, sonrisas sin dientes, mocos, manos con tierra, gritos agudos y carcajadas que galopan agitadas. Pocas palabras y con claridad. Nos hacen sentir e interpretar una inmesidad, nos hacen soñar.

¿Qué tienen? ¿Dónde está el secreto?

No lo sé. Lo cierto es que ese día me tomaron por asalto, me amarraron, hicieron que me emocionara, que corriera, que saltara… también tuve que bailar, jugar. De paso, en el trabajo me habían encargado que registrara todo y lo publicara en Facebook. Iba y volvía. Capturar, correr, descargar, editar, exportar, trasformar,subir, publicar.

Cada vez que me sentaba frente a la computadora no sabía por donde empezar, tenía tantas emociones como archivos, tantas certezas como gigabytes de memoria. Tenía rostros, historias, detalles. Pero sobre todo, tenía una reflexión, tenía filosofía.

Filosofía barata, no porque carezca de valor, sino porque acceder a ella no nos cuesta nada. Es la filosofía de los niños, es la filosofía barata de la que escapamos aterrados, en la que todos coincidimos, en la que somos iguales, la que es directa, la que desnuda verdades sin términos confusos, la que nos ofrecen los pequeños sin pedirnos nada a cambio.

Ellos, licenciados en movilizar el alma, manejan sin saberlo el lenguaje de la neurolingüística. Son profundos, decididos, valientes, directos. Son creativos, graciosos y elocuentes. Persuasivos, talentosos e  incesantes. Su mente no tiene peajes, la nuestra se parece cada vez más a un pinball.


El pasado 7 de mayo de 2010 Radio Mitre de Córdoba (Argentina) organizó junto al Hospital de Niños de esa ciudad la “Maratón del Papel” en la que se recolectan miles de kilos que se convierten en antibióticos, antifebriles, leche, cospeles, juegos, lápices, hojas, y mucho más. Ese día tuve una lección con personitas doctoradas en no saber nada y hacerlo todo bien.

Si no soy capaz de alcanzar y conmover a un niño, todavía no aprendí a resumir, ponderar, redactar y difundir. Ellos tienen en sus genes la medida perfecta de lo que es justo y necesario, con una forma emotiva, movilizadora e inolvidable.
Este año fueron 150 toneladas, millones de sonrisas y una filosofía barata con la que yo me encariñé y creo que no seré peor profesional por aplicarla. Patch Adams me levanta el pulgar guiñando un ojo y sonriendo de lado. Mientras tanto suena “A city symphony” de Dario Marianelli, desde su minuto 1’56”.

Y como si fuera la última Coca Cola en el desierto, yo salgo a ofrecer esta filosofía que no pretende nada a a cambio, inofensiva en su aparencia, revolucionaria en su aplicación.

+ Mirá más de lo que fue la Maratón del Papel de Radio Mitre 2010

+ Campaña del Papel – Hospital Infantil de la ciudad de Córdoba, Argentina