maximo tell

Posts Tagged ‘noches’

La tinta en la lengua. Una lima y la ciclotimia de un irlandés…

In AguaSuaves, Bahamonde, Exclusivos on 31 julio, 2010 at 11:02 AM

Por Jose Bahamonde

Son las 3 de la mañana, no tengo ganas de dormir, en realidad hoy no me parece interesante dormir, tengo ganas de escribir. Apago todas las luces menos una. Vaso gordo, un hielo, setenta y cinco de irlandés, veinticinco de agua, esto promete. Abro mi Mac, explota de luz y programas abiertos, no quiero eso, respiro…

Foto de JB

Me imagino un escritor que fuma, su noche en una bocanada larga y saboreada. Reparo en que no soy escritor, ni fumo, pero a quién le importa. Esta especie de niebla me enfrenta a la melancolía de recordar el olor a un viejo papel en blanco y la profanación tremenda de la tinta entre sus fibras.

Lentamente, con miedo aprieto command N y comienzo a esta página de un blanco no muy blanco, intentar teñirla con un poco de belleza.

Me quedo pensando en el poema, en la evolución física y espiritual del uso de las palabras. Me bombardean los fantasmas de los simuladores del arte, esas ratas dueñas de guetos, acumuladores de un poder berreta. Arbitrariedad, austeridad, evolución, tipocidio, muerte, historia, vida, esperanza, libertad.

Hace mucho tiempo que uso los apocopamientos de palabras en mensajitos de texto, que exagero las vocales como pienso y el Twitter con sus estrictos 140 caracteres me exige un nuevo orden. Tanta opinión, tantos gritos y defensas, que los acentos sí, que las eses y las ces, que la intermitencia de la hache, que hay que quemar las letras de quienes mancillan el idioma.

Hago memoria, yo los uso, insisto, mutilo las palabras pero no el sentido de lo que intento decir, caigo en cuenta de la injusticia de quienes quieren domar a una generación sin prejuicios idiomáticos, más plásticos, menos solemnes, más irreverentes. La PMQLP, estaré tan eqvcd?, en esta si me gustaría tener razón, intento decirles a los magos de la noche que se auto etiquetan de escritores, que la libertad es en sí un disfraz vivo de la poesía.

Gracias Ale por cmprtr estas plbrs TQM, HdP, : ), tng mchs gns d vvr…

El irlandés está en su punto óptimo y me lleva con un beso a la conciencia de mi entorno, suena Lima Nueva, el último cd de Narcotango, ay la puta, el corazón demasiado a la intemperie, muto en la nostalgia y la alegría, sin salas de espera, sin colas, sin semáforos, pero siempre allá atrás (en la pieza del quilombo) un armario con saudade.

Narcotango es eso, la devoción de amar, la vocación de pensar, la necesidad de caminar y en el medio de la pista, un ocho, una parada porque sabemos que la muerte y su silencio no espera cuando termina esta milonga que es la vida. Eso es, el magnético estoicismo de reir a carcajadas aún sabiendo que esta obra termina siempre mal.

Y refuerzo (me acuerdo que una profesora de lengua, de horribles anteojos empañados, me dijo que nunca se empezaba un párrafo con una enlazada Y) mi teoría sobre la ciclotimia, según mi pequeño manual de supervivencia, el que obviamente todavía no he finalizado, la ciclotimia es un signo de personas sanas de cabeza.

Me explico con 7 sorbos de irlandés: si sos una persona que debe convivir con: la tropa de garcas que camina impune por la calle, los buenos amigos, los vecinos desidiosos, la música que salva, los chotos con iniciativa, los grandes libros, los acomplejados, los secretos necesarios, la envidia omnipresente, el beso, el cachetazo, el abrazo y el insulto.

Contame, cómo vas a ser “parejito” de carácter? si no sos ciclotímico sos un (lo digo claro y enfático) enfermo de mierda. Ese es mi diagnóstico. Eso si, una gran sutileza (existen las grandes sutilezas?), lo que hagás con esos ciclos es lo que te transforma en un ser sano que genera conocimiento o un ser sano que simplemente vive y eso no es insano pero es una cagada.

Y entonces son las 5 de esta madrugada de frío y cigarros no fumados, quedan sobre esta línea pensamientos tan honestos como perecederos, y sobre la mesa un vaso con un hielo muy pequeño y el último sorbo de irlandés. Y las ganas de compartir este puñado de palabras incorrectas que intentan generar un poco de belleza y pensamiento.

Salvar a algún amigo trasnochado, defender el futuro y la libertad de nuestra filosa lengua, propagar a gritos la música que me emociona y reconocer frente al espejo mis defectos que merecen ser contados.

Entonces, apagaré la Mac, me miraré en el reflejo de su pantalla sucia, quizás sonría, y despacio caminaré a oscuras por mi casa, llenaré un vaso de agua fría, y antes de morirme por una rato, la solemnidad de cada noche, agradecer el día, pis y a la cama…

Este autor es Columnista permanente de este Blog

Anuncios

He visto

In Para ella..., Prosas Propias on 8 mayo, 2010 at 7:35 PM

Aunque no lo crean realicé un centenar de viajes en estos tiempo y he visto un par de cosas.

He visto decenas de estrellas fugaces o al menos eso parecían.

He visto miles de arboles iluminarse por un segundo al pasar.

He visto cientos de tonos negros en el cielo y sus noches.

He visto muchos autos pasar sin llegar a ningún lado.

He visto las estrellas reírse de mi escena de extrañarte.

He visto pueblos fantasmas que no sobrevivieron al frío.

He visto pasajeros que nunca entienden de donde vengo ni saben a donde voy.

He visto mis ojos en lluvia en cada cristal brilloso.

He visto amanecer las ganas de encontrarte en cada destino.

He visto mis brazos y piernas cansadas de buscar tu abrazo.

He visto millones de asfalto amenazante correr debajo mío.

He visto tus palabras colgadas en cada centímetro de oscuridad.

He visto manos que se agitan pero no despiden.

He visto rostros que están a mi lado pero no conocen de mi.

He visto pasar miles de veces la historia de extrañarte.

He visto en recuerdos millones de veces nuestro primer beso.

He visto como prendo la luz pretendiendo desaparecer.

He visto mis ganas de abrazarte estrellarse mil veces.

He visto tu rostro en cada uno de los cielos que me abandonaron al caer en sueños.

Mañana quiero… de ti

In Para ella..., Prosas Propias on 21 abril, 2010 at 11:48 AM

Mañana quiero besarte y que el mundo vuelva a su órbita. Que los continentes dejen de vagar por los océanos y se estabilicen con mi respiración.

Mañana quiero abrazarte y que las venas de mis brazos recuperen el color de alegría que solo tu piel logra darles. Que tus brazos me envuelvan y se conviertan en la mejor guarida, de donde nunca quiero salir, nunca.

Mañana quiero que tu risa lo cubra todo y voltee las fantasias decrépitas que tejen los edificios fríos de la ciudad. Que aturdan mis oídos tus líricas dulces para nunca mas escucharte a lo lejos.

Mañana quiero que tus ojos amanezcan y estén sin dormir mientras respire. Que me miren y me permitan envolverme en tus pupilas y mirar nuestros sueños sentados en alguna pradera.

Mañana quisiera que tu mano tome mi corazón y le recuerde como latir. Que susurres algo en mi pecho para que la dulzura suba hasta mi cabeza y me vuelvas a besar.

Mañana quiero que cada vidrio refleje tu rostro y todos los carteles lleven tu nombre. Que se luzca enamorado el rojo, el verde y los azules de las vidrieras.

Mañana quiero que tus labios hagan desaparecer el frío de mis mejillas y las carreteras con sus trampas. Que desaparezcan mis ojos del cielo cuando cada noche salen a extrañarte.

Mañana quisiera simplemente verte, abrazarte y sentir ese enorme placer que significa dejar caer los segundos de arena en el reloj de nuestros sueños.

Mañana solo quiero mirarte a los ojos y saber que me has esperado, decirte que volví, y que no veía las horas que mañana sea hoy y el dolor se transforme en besos.

Mañana quiero que llegue ya, que no demore, que no duela mas y que vivas para siempre en mi mañana. Así como en mi hoy.

Mañana quiero amarte inmensamente y extrañarte menos que hoy. Tenerte y que las estrellas se vuelvan a pintar en el cielo de mi ventana.

Solo si mañana te encuentro podré volver a mirar el cielo sin sentir el dolor de no encontrarte hoy y tener que esperar hasta mañana

No llegabas

In Prosas Propias on 19 marzo, 2010 at 1:22 PM

Hoy es una noche algo extraña. Afuera llueve y aquí estoy entre sombras a media luz.

Esta noche es especial y sobran silencios en los ambientes de casa. Es una de esas noches en las que dejaría la luz, de la entrada, prendida por si las dudas vuelves. Me gustaría que la oscuridad no persiguiese mis pasos por el pasillo y las fotos no se vayan diluyendo. Me encantaría que tras apagar la luz de mi cuarto se escuche algún ruido que signifique que estás, que ya llegaste. Me envuelve, antes de dormir, una profecía; te sigo esperando. Como esa noche en la que no llegaste. Ese día que amaneció injusto sin verte. Quisiera irme a dormir con la tranquilidad que estás en el cuarto de al lado. Me sentiría protegido, cuidado, amado.

Hoy es una noche extraña pero algo común a los últimos años, a mi anterior vida quizás. Yo, la oscuridad, mis preguntas, tus ausencias y ese sentimiento tan extraño. ¿Dónde estas? ¿Por qué no llegas? A quien elegiste esta noche en vez de a nosotros. Y de vuelta el silencio sin consuelo, sin beso, sin despedida, sin siquiera un hasta mañana o un buen día.

Desde que no se escucha tu sonido particular en la otra habitación que la vida no es la misma. Desde entonces las noches son extrañas. Extrañas en el sentido que no las reconozco, no las quiero ver. No quiero saber, hubiese sido mejor no saber. Evitar la oscuridad, las esperas, el frío y las miradas ansiosas por la ventana. Esa ventana que nunca te devolvió, esa que te llevó tan lejos mío y nuestro. Otro auto y otra trampa que me hace ir hasta la puerta para que solo entre la desilusión.

No hay nadie, no hay quien. Solo un cuando como pregunta y en referencia a tu vuelta. Es una noche de esas. De las que no conoces, de las que nunca te conté y quizás nunca sepas. De esas noches especiales y lamentables en las que yo escucho llover y espero inútilmente tu vuelta, porque sé que no has vuelto en años y tengo que volver a apagar la luz para que la puerta duerma tranquila.

Tan solo marcos vacíos

In Prosas Propias on 16 marzo, 2010 at 12:07 PM

Tan solo son marcos vacíos.
Tres fotos en las que no saliste.
Tantos momentos en los que no estuviste.
Incomparable es el sentimiento que me dejaste.
Porque nos dejaste, porque los marcos quedaron vacíos.
Con el corazón como un atrapa sueños y las fotos haciendo de peor pesadilla.
El marco de cada una de esas tardes, las noches y las mañanas en que esperaba encontrarte.

Hoy ya es improbable que te recupere.
Hoy formas parte de mis imposibles.
Tomaste un viaje a mi pasado y decidiste ser residente allí.

Mientras tanto acá miro las fotos que no están.
Siento los momentos en los que no estuviste.
Sin rencores, solo con dolor.
No hay colores, ni expresiones, ni miradas.
Tan solo marcos vacíos.

Sueños de sábanas

In Prosas Propias on 16 marzo, 2010 at 12:05 PM

Por fin pude abrir los ojos.
Mi párpado perdió el peso opresor y pude ver la luz que entraba por la persiana. Ella giró y su pierna quedó sobre la mía y su espalda se apoyo en la mitad de mi pecho. Volví a mirar la ventana y a sentir el dolor en mis ojos por la luz que invadía la habitación. Ella suspiró de vuelta e hizo una mueca como que algo la molestaba.

Logré despertar y abrir mis ojos.
El ya no está y cuanto lo extraño en esta cama. Es un naufragio de esperanzas cada vez que volteo sobre la almohada y nadie espera mi mirada. Si pudiese elegir un minuto para pasar observandote sería mientras dormías. Por la tranquilidad que me transmitías, la paz, tu respiración calma y las sonrisas entre sueños.

Por fin logre abrir los ojos, después de tanto intentar, y vi nuestra cama vacía, revuelta y sin sueños. Las sabanas nos soñaban a nosotros que nunca mas volvimos. El espejo era único testigo de lenta decadencia de suspiros de esas almohadas, inmutables las cortinas no tenían a quien esperar cada noche.

Abrí y mis ojos y estaba ella, en paz, viva y solitaria. Incomoda de dormir sola, con espacios en el corazón y la cama imposibles de llenar. Pareció decir algo entre sueños pero no llegue a escuchar. Me acerque a sus labios fríos y me di cuenta que no podía ni siquiera tocarlos. Decidí irme y ya no volver. Nunca volvería a esa cama, ni en sueños ni con vida. Cerré mis ojos aunque sospecho que en realidad nunca los abrí.

Abrí los ojos y no pude dormir mas. Lo sentí que me miraba, me pareció que lloraba. Intenté preguntarle porque pero no me contestó, llevo dos meses durmiendo sola y sin él. Hoy es tan solo otra noche de malos sueños desde su muerte. Sueños de sabanas que lo extrañan y piden abrir los ojos de una vez por todas. Y los cerré.