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Nuestro trabajo debe ser soñar con pasión

In Jóvenes Sueños, Prosas Propias on 19 enero, 2012 at 10:10 AM

Obra de Jose Bahamonde

Hace tiempo que sueño. Desde un tiempo a esta parte pienso bastante. Y no hace tanto emprendo. El punto está en que pensando un sueño he logrado emprender y mi emprendimiento es en sí un sueño que busca ser pensado por varios. Sueño con eso, pienso un sueño, emprendo un sueño. Sueño un sueño.

Hace algunos meses les decía a algunos periodistas (mi profesión y oficio) que se animen. Básicamente Soñé una carta a un periodista.

Soñé periodistas con menos egos, con ambiciones sanas que sean dirigidos por el oficio y la noción de servicio social que el periodismo debe recuperar.

Que el editor del medio no sea el interés económico y que la publicidad sea una transferencia efectiva de un contenido y no una mercancía vacía sin sabor ni utilidad para el lector.

Que busquen menos primicias y sepan investigar mejor, para lograr anticipación y no portadas oportunistas posteriores a los hechos que aquejan a nuestra sociedad.

Y entonces llegaron las noches. Las vueltas en la cama y el pensamiento constante. hay que hacer algo. Un Sueño fusilado vive, tantas veces lo habrán matado pero por suerte el sistema me mató tan mal. Cuando publiqué esta nota (leer) no pensé que hubiese tantos insomnios parecidos.

Solo fue un llamado a recuperarnos, a animarnos a soñar. Quizás si nos decimos que es posible lo logremos. Entonces mirándome en el mapa, donde nos criamos hablando de crisis y sin saber cuando no es tal; pateando tardes y fumando noches; con un General que todavía gobierna y un Comandante que nunca logró cuartel; hoy la decisión es nuestra.

El pasado ya pasó, el futuro no existe, cual es la diferencia que quieres crear hoy.

Mediante un amigo emprendedor llegué al video que les comparto al final. Y junto con cada vez mas espíritus que se animan vamos a intentarlo. Trabajar y vivir de nuestra pasión, bajo un nuevo paradigma, por un nuevo mundo. El nuestro.

Solo quisiera que alguien crea que es posible ¿Vos crees que sea posible?

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Casi anti casi, la paz y el círculo de sangre…

In AguaSuaves, Bahamonde on 21 enero, 2011 at 10:21 AM

Por Jose Bahamonde

Son casi las dos de la mañana de un enero en Mendoza, los 29 de rigor en los techos de las casas que casi son infiernos. Noche despejada de dudas y casi de misterios. Está mi primo y me confiesa que es feliz por recuperar a un hermano menor (yo) y le digo emocionado que me hace bien sentirlo cerca. Iba a escribir casi suelto una lágrima, pero no, lo digo enfáticamente, se corrieron varias.

Es que la vida está llena de casis, los casi voy, los casi me enamoro, los casi me peleo, los casi los mando a todos a la mierda, los casi 100 gramos de jamón, los casi abogados, los casi jueces, los casi casi… Cada día me emociona más la gente anti casi, y mi primo lo es, admiro a los que son de verdad, los que se toman las luchas con pasión, las discusiones con calor, los amores con todo, los vinos sin soda…

Releo mis líneas anteriores y pienso, que intolerante estoy con los boludos, los que traman estrategias, los que aprietan los cachetes, los que tienen una casi vida, una casi mina, una casi estabilidad inmunda.

Ya son las dos sin casi, suena un saxo y una guitarra, el CD se llama Paz, es un homenaje a Bill Evans de un guitarrista flamenco, el Niño Josele, la paz, esa que en estos dedos no sobra, porque me apuro a escribir sobre aquello que me jode, me apura enarbolar una bandera que varios necesitan, la de la gente sensible, la que no tiene colores, la que tiene aromas, como el café que inunda mi casa feliz, como esos nardos, testigos indiscretos que esperan su muerte sin claudicar en su blancura.

Afuera a estas dos de la mañana, un perro huérfano de caricias husmea unas bolsas que quedaron de la noche, alguien se emborracha con un licor barato, la señora duerme, su hija sueña no ser una señora, el diariero prepara su rutina y su silencio, y la brisa que es poca pero alcanza para llevar el mensaje de algún niño que llora por un sujeto tácito de abrazos.

Aire, necesito aire que despeine mis rulos, que refresque las cosas que me salen. La poesía me espera en el cuaderno, el cuaderno no sabe que me espera. La vida, sucede ahí afuera, en el árbol que se arquea de tantas primaveras sin humedad, la vida, la vida, la vida esa que sucede y no espera, la vida jamás es casi vida, la vida no es un ensayo permanente, la vida es vida, la gente es gente, las putas putas, los chotos chotos.

Son ya las dos y cinco, no quiero revisar estas letras que se amontonan en mi mente, y sin más apunto con mis palabras a un imaginario círculo de sangre, ahí en el medio, en el centro deseado por toda competencia, se estrella la palabra amor… A nadie le importan los daños que genera, nadie piensa que ese círculo es de sangre, todos se jactan aplaudiendo de unos 100 miserables puntos.

Y yo, que detesto las competencias del dolor, agarro las letras una a una (la M lastima un poco por las puntas), las meto en un bolsillo, camino hacia la calle y con el amor estrellado en mi jean gastado, me voy a vivir la vida, a cagarme en los 100 puntos, a procurar que Nidia, la gran Nidia luchadora inclaudicable, cuando me lave los Levis trajinados, no se olvide en el bolsillo esas 4 letritas estrelladas…

Este autor es Columnista permanente de este Blog


No tengas miedo de transmitir tu pasión

In Pasiones on 16 noviembre, 2010 at 8:59 AM

Por Francisco Deane

Inspirado en otros bloguers como Brian Solis, expositores de TEDTal Navarro, escritores como Carlos GuyotAriel Torres, historiadores como Pacho O´DonnellAnthony C. DeaneEduardo Casey, profesores universitarios como Alejandro PiscitelliPedro Barcia, entre otros, me permitieron llegar a una conclusión personal sobre mi pasión por los medios sociales.

Es como que me hubiera mordido un perro con rabia y me haya enamorado del contagio de la enfermedad transmitida, sí, parece de locos, pero a la hora de hablar sobre los medios sociales, saco esta metáfora para transmitir mi pasión. Los medios sociales me mordieron, y desde que me contagié de ellos me enamoré de su escritura, de las plataformas, de las novedades, de los consejos, de las reflexiones, y pensamientos que giran en torno a este gran tópico.

Me enamoré de los medios sociales, de querer transmitir constantemente y aprender todo tipo de herramientas para analizar comunidades, hacer encuestas con Google Docs sobre adolescentes y el uso de la palabra en dichas plataformas, me generó una ansiedad por querer aprender a aprender de otros, y a conocer Twitter.

Con ella me alimenté de otros artículos relacionados con lo que buscaba, estudié la empatía (lo sigo haciendo), qué reacciones generan las marcas ante un público, y como la audiencia toma una marca y la humaniza o la penaliza. Los efectos de Facebook, la noción de privatización o publicitación de pensamientos o actos, en relación con John L.Austin leí una y otra vez la noción de la palabra, sus consecuencias.

Con los social media me intrigué por la necesidad de saber sobre “statics”, clima de la “blogósfera”, errores y críticas de mis artículos, hasta comencé a escribir ad hoc para una ong llamada Palermo Valley. Sin pasión no podemos ver nuestros errores, no sabemos cómo transmitir con palabras lo que amamos, lo que admiramos y contemplamos. Una belleza infinita, una fe con una religión del “compartir”, de crecer constantemente en el conocimiento personal, y saber advertir sobre el correcto y el mal uso de la praxis que conlleva estas plataformas.

En estos momentos se me pasan por la cabeza las palabras de Kirkpatrick cuando le preguntó a Mark Zuckerberg sobre si sabía realmente qué significaba tener en sus manos millones de datos de miles y miles de usuarios alrededor del mundo; si sabía realmente lo que debe enfatizar estos puntos a la hora de marcar la noción de publicación y privacidad frente a la curiosidad de los gobiernos. Steve Jobs es otra figura que me llama la atención cuando twittea por ejemplo “has visto el sol pero todavía no sabes lo que significa su brillo, porque nunca lo has visto”.

Oraciones que se escriben en un teléfono desde un lado del mundo llega en menos de dos segundos a nuestras pantallas y refleja el pensamiento de otro individuo que le gusta lo mismo que a uno. Estamos en una era de novedad, del cual debo aprender muchísimo, porque no me considero un genio, simplemente un fanático. Este amor, estas ganas , este “fanatismo” tiene que llevar de la mano otras actitudes que quiero compartir con ustedes para que logren sus objetivos:

  • Perseverancia.
  • Fe.
  • Esperanza.
  • Caridad.
  • Ser servidores.
  • Aprender a escuchar.
  • A dialogar.
  • A cuando decir que sí y que no.
  • Conocer lo límites.

Nadie quiere que a uno le hagan mal si  nosotros no realizamos ningún acto de agresividad contra el otro; esta debe ser la principal regla antes de compartir cualquier tipo de información en las plataformas sociales. No hablo de humo, hablo de palabras, de actos, de actitudes y consecuencias. Nuestro perfil se encuentra en Internet, en un mundo lleno de rincones conocidos y desconocidos, descubrirlos depende de nosotros, no tengamos miedo.

Sepamos advertir y fiscalizar o mejor dicho denunciar aquellos espacios que abusen de los derechos humanos y que entren en aspectos patológicos psicóticos contra la vida y el mismo ser humano.  Si realmente amas lo que haces todos los días, si amas tu trabajo, nadie pondrá límites a lo tuyo, a lo sumo te enseñarán o tal vez tengan una actitud contraria a ti por celos, pero sabrán perfectamente que querrás lograr los mejores resultados en tu área.

Tu pasión es la clave para dar el primer paso y demostrar que podes ser el mejor especialista de tu profesión. Espero que estas palabras puedan ayudarte a compartir y ayudar a los que más necesitan de vos.

Fuente: Blog Experiment-E-press del autor