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Elecciones digitales, descentralizadas y colaborativas vía twitter

In Derecho a Replica, Exclusivos on 14 marzo, 2011 at 12:02 AM

Por Nicolás Gutiérrez Magaldi

@Ngmagaldi

Año 2011, Argentina. 140 caracteres definidos como letras, palabras, videos, imágenes, códigos y lenguajes propios se cruzan y se replican en un momento cónclave para le definición política de un país que más allá de sus propósitos reales, tiene ciertos destacados patrones culturales en la twittosfera patria.

Qué diría Martin Fierro ante la campaña desmedida de prensa de Martín Redrado en Twitter? “es sonso el cristiano macho cuando el amor lo domina” hacé Rt. Funciona perfecto, se repetiría sin nombres de patria.

Este twitter no presenta batalla ideológica, es la herramienta que convierte a los usuarios en su propia lógica informativa. Estar antes, replicar primero y mencionar después pueden ser las cadenas más divertidas para este verbo de acciones radicales, justicialistas y macristas.

¿La política argentina se pierde la comprensión del fenómeno social? No. Es el cambio en pocas palabras lo que vamos a presenciar en estas elecciones. Las voces no van a  quedar tapadas en los vientos del afuera. Todo va a quedar con dedo y tecla, por no decir con “puño y letra” en los historiales de las redes sociales.

La expresión y la capacidad de atención serán dos instancias claves para poder utilizar la potencialidad digital en estas elecciones del 2011.

¿Qué cosa más federal se podía esperar para las elecciones de este año? Sin barreras, sin fronteras, internet se convierte en el elemento clave para reformular las participaciones, las costumbres, las intenciones, las necesidades y las correcciones.

¿Es Catamarca el primer indicio de la participación digital? Claramente si. Más de 400 tweets por minuto definieron a esta elección como la definición de los prosumidores atentos a informar antes que cualquiera la secuencia de datos electorales.

¿Cómo deben ser los hashtags para este año electoral? Claves, cortos. Creo que el que mejor se adapta es #E2011.

Lo bueno es que los reporteros digitales están esparcidos en el país y en el mundo para dar sus puntos de vista, sus propósitos, sus intenciones y también sus victorias y/o desilusiones.

¿Estamos descentralizados? Si, por suerte. Más Tweets, más diferencia, mayores interpretaciones, mejor cobertura.

¿Se deben seguir a los medios? Sí, simplemente a aquellos que usen twitter como una herramienta y un canal directo de información como @C5N, @INFOBAE, @RADIO10 –No aquello que proponen una repetición de sus lógicas habituales de plataforma web. Me hace acordar a la transición del papel a la web, no es repetir, es respetar el estilo y el formato de la noticia en su medio, su canal.

Levanto bandera y dejo el sello de predicciones. Qué hable el país, mejor “que use twitter” así lo conocemos más rápido”.

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¿Es el Cristinismo el futuro del Kirchnerismo?

In Derecho a Replica, Exclusivos on 15 noviembre, 2010 at 6:40 PM

Por Guillermo Quijano

En un marco de la extrema incertidumbre que se cierne sobre el campo político nacional, más que hacer sistemáticos pronósticos que seguramente habrán de acabar en el infierno de los caracteres olvidados, sería de utilidad empezar a despejar variables a tener en cuenta para pensar escenarios futuros.  En este sentido conviene empezar a hablar de Cristinismo.

En un país que tuvo un “peronismo sin Perón” y en un microcosmos pejotista hipercompetitivo, no es difícil imaginar que la herencia de estructura política (e incluso de símbolos) va a ser tarde o temprano disputada. Simplemente muchos se beneficiarían con un Kirchnerismo sin Cristina Kirchner. Nos limitamos aquí a resumir algunas cuestiones de interés.

Dejamos de lado las definiciones del Kirchnerismo a partir de una estructura discursiva específica, basada en tal o cual rasgo, como la “confrontación” o la “crispación”. En su lugar, entendemos que lo específico del Kirchnerismo ha sido una estructura de poder, centrada en la persona de Néstor Kirchner, que se define por una estrategia de construcción de apoyos.

Se puede plantear que lo definitorio en este punto son la opinión pública y las reivindicaciones ideológicas. Pero creemos que sería un error enfocar el análisis en esos elementos, en cuanto varían demasiado rápido y de maneras no predecibles. Y además, son efectos derivados de los resultados obtenidos a nivel de la estructura.

Entendemos lo definitorio del Kirchnerismo a partir de una estrategia que consiste en los siguientes elementos:

  1. La generación macroeconómica de un excedente social que es captado por el Estado Nacional en forma recursos financieros,
  2. la construcción institucional de mecanismos de concentración de discrecionalidad en el Poder Ejecutivo en la asignación de esos recursos,
  3. la negociación particularizada con una red dispersa y heterogénea sobre la satisfacción de sus demandas concretas.
  4. El intercambio de estas satisfacciones por apoyos políticos.

Las luchas colectivas, las reivindicaciones simbólicas, los triunfos ideológicos, son epifenómenos de esta estructura de construcción de poder. Aunque en sí mismas sean valiosas y generen apoyos, necesitan de los insumos generados en el nivel de la estructura para poder ser efectivos.

Para que una ley controvertida (como la ley de medios o el matrimonio entre personas del mismo sexo) se apruebe necesitan votos en el congreso. El Kirchnerismo los consiguió con esta estrategia, ahí radica su éxito para navegar con éxito las turbulentas aguas de la política nacional.

Si nos preguntamos si el Cristinismo constituirá el futuro del Kirchnerismo, tenemos que preguntarnos si:

  • ¿Será capaz de reproducir y gestionar con éxito esta estrategia?
  • ¿Será capaz de cerrar el paso a potenciales competidores para intentar apropiarse de la herencia de esta red de poder?

Aquí no es necesario hablar de “traiciones”. El Cristinismo necesita tener menos éxito, mas despacio que sus actuales aliados en el “armado” para llegar a un punto en el que se vea forzado a la decisión de retirarse de la lucha o presentarse a elecciones y perder.

Entonces, hay dos tipos de variables en análisis: las que hacen al mantenimiento de la estructura y las que hacen a los principales competidores. Pasamos a resumir el panorama en el primer conjunto.

La primera variable es de tipo macro-económica. Por el momento parece razonable suponer que la economía marchará lo suficientemente bien durante los ejercicios 2010-2011 como para pensar que el nivel de extracción de los excedentes sociales se mantendrá, al menos,  mas o menos constante. La misma vocación de la oposición de heredar al gobierno en 2012 evitará que jueguen estrategias que lleven alterar este panorama (como rebajar las retenciones).

La segunda variable es de tipo institucional. Se resume en dos pruebas de fuerza: la aprobación del presupuesto y el mantenimiento de los “superpoderes” (que hacen a la discrecionalidad). El poder de veto presidencial es la principal carta que tiene el Cristinismo y podemos pensar que podrá mantener los resultados más o menos constantes en este nivel.

La cuestión de si será capaz el cristinimos de heredar el monopolio en la gobierno de esta red heterogénea de actores es más complicada. Los actores son de diferentes tipos y generan diferentes tipos de apoyos. Los gobernadores de las provincias deficitarias (aquellas que no producen en su territorio suficientes excedentes para sostener los gastos públicos que necesitan para poder desarrollarse) son a la vez los mas dependientes y mas dispersos.

La sobrerrepresentación parlamentaria que tienen estas provincias mas pequeñas le jugaría al Cristinismo a favor aportando gobernabilidad: votos a favor en el congreso para  aprobar leyes y superar los controles potencialmente obstructivos. Por otra parte, los gobernadores de las provincias más ricas tienen intereses diferentes: mientras más se “federalice” el gasto (menos discrecionalidad y menos extracción a nivel del Estado Nacional) más beneficiados se ven. Por constituir los distritos mas poblados aportan votos, “electoralidad”. Los Gioja, los Beder Herrera, los Zamora dependen de que se mantengan el statu quo. Los Schiaretti, los Binner, los Scioli se benefician con un mezclar y repartir de vuelta. Por ello es difícil pensar un peronismo unido a nivel nacional, ya sea bajo el nombre de Cristina, como el de Scioli.

Otros actores, como el sindicalismo o los sectores culturales-progresistas también dependen de que se mantenga el statu quo. El Estado Nacional financia el Inadi, 6-7-8 y los subsidios a las cajas de los sindicatos. Los sectores sindicales aportan una masa electoral no despreciable y “calle”. Los sectores culturales-progresistas aportan la legitimación ideológica, pero demandan reivindicaciones simbólicas.

¿Qué necesita el Cristinismo para triunfar en este escenario? Dos cosas:

  • Un mantenimiento del statu quo a nivel macroeconómico e institucional.
  • Un negociador hábil que sepa mantener dispersos a los diferentes actores, moderar sus demandas y cambiar satisfacciones por apoyos (todo parece indicar que De Vido intentaría ocupar ese lugar).

La mejor estrategia que puede jugar el Cristinismo entonces es reconstruir el PJ (la “pata progresista” deberá esperar) en torno a una alianza centrada en algún hombre de confianza y que se yerga como el único nodo entre la red de gobernadores del interior, en una táctica de “toma y daca” y obtenga así gobernabilidad.

Para obtener “electoralidad” podría jugar con una movida contundente de “pegar primero y negociar después” actuando con fondos del Estado Nacional directamente sobre estos territorios de las provincias “ricas” amenazando de prescindir de los gobernadores (p.e.: Negociando directamente con los municipios), para forzarlos a una alianza.

Borges y el peronismo

In Derecho a Replica on 18 agosto, 2010 at 9:00 AM

Borges, un ser irónico por naturaleza, nunca dejó de explorar los límites del lenguaje político. El ironista consumado es el que se lanza a hablar sin medir sus palabras y sus consecuencias. Quien no mide sus palabras, pero las enfunda en un uso reversible de los conceptos, hiere con efecto retardado y enigmático.

Así actuó Borges toda su vida, con lo que él mismo denominó “los juegos irresponsables de un tímido”, para poner toda su literatura como un entretenimiento que partía ni más ni menos que del profundo estado de situación del lenguaje en una sociedad histórica determinada.

Todos los que lo leyeron literalmente están en su derecho de sentirse ofendidos o de tentarse a emplear con él su misma medicina, que difícilmente llegue a la cumbre de esa arte inventada que de ese mismo modo pocos manejarán: la injuria de combate dicha en estilo distraído, aristocrático y diferido.

Es lógico que en especial el peronismo se haya sentido agraviado con las numerosas declaraciones que hizo Borges respecto del “hombre capaz de todos los males”, así como el demócrata común y corriente, en su sentido común básico, quizá no supo sentirse tan molesto con el descabellado juicio de Borges sobre “la democracia como un abuso de la estadística”.

Predominaba en él el deseo de frasear lo incontenible. La incontinencia de Borges es un regodeo sutil con el idioma; nunca una persona notable pudo ser más perjudicada por su incontinencia, una maña que ya había condenado Aristóteles en la Etica a Nicomaco. Como buen anarquista conservador, nunca se privó de tocar ningún objeto venerable de las culturas populares. Sobre todo las del peronismo, frente a las cuales hizo el papel de gran profanador.

Es indudable que aún es necesario preguntarse qué hacer con él en la significación más genérica de su literatura y su vida. En el enorme volumen recientemente publicado post-mortem, el Borges de Bioy Casares, hay un formidable desnudamiento de su figura, que lo muestra poseedor de una teoría estética magnífica, pero dicha en forma entrecortada, dañina y deliberadamente desdeñosa.

Casi siempre herética y extrañamente devocional de cultos minoritarios, pero vistos con severa imaginación, que acaso no fuera soportada ni por su propio autor. El de Bioy es un libro formidable y quizás equivocado. Pero está allí la historia argentina en sus heridas fundamentales: fusilamientos, golpes de Estado, miedos, conspiraciones, estados mayores literarios participando de toda clase de conjuras y de políticas de premios literarios, entregados siempre con mordacidad y pequeños cálculos de cenáculo.

Una actividad civil y resignada –como el mismo Borges diría– para resolver sobre su trayectoria pública en el máximo nivel de la potencialidad interpretativa que su figura hoy permite –hay que destacar el gran ensayo de Viñas de los años ’80, “Borges y Perón”–, exige considerar que su literatura reintroduce, de un modo extraordinario, todos los temas sobre los cuales opinara políticamente, en muchos casos de un modo desastrado. Y esta reabsorción en su literatura “de traidores y héroes” de todos aquellos temas políticos sobre los cuales se pronunciara, lo hace quizás el único caso de la literatura argentina en que un autor puede ser leído como un caso eximio de refutación de sí mismo.

El acto de lectura de Borges equivale a entrar en su corazón secreto que lo anula a sí mismo, pero también le exige al lector ser otro. Muchos lo saben, y forman parte de una gran legión de lectores mundiales (seamos amplios y polares con las denominaciones) de derecha y de izquierda, libertarios y autoritarios, peronistas y gorilas, aristocráticos y plebeyos. A todos estos modos de lectura afecta y redime, haciéndoles diversos y alternativos a ellos mismos.

Ahora bien, las fuerzas del trabajo y de la producción. Las de la emancipación y las de la invención de nuevas tecnologías productivas. Las fuerzas políticas ligadas al peronismo en sus numerosas variantes –y los movimientos obreros en general–, todas, todas ellas, fueron afectadas de diversa manera por la presencia de Borges, el “tímido irresponsable”. Era y es un indicio del poder de su literatura. No puede ni debe resolverse la paradoja de su existencia, que arrastra, confirma y niega las figuras de Jauretche, Manzi, Ernesto Palacio, las Madres de Plaza de Mayo y todos sus contrarios, sino como una gran obra alocada de un Shakespeare argentino, como si fuera una broma de Mario Sapag –su imitador– contada por Faulkner en Las palmeras salvajes y recitada por Discepolín.

Un canto de los ’70, “Borges y Perón, un solo corazón”, Borges lo comentó con simpatía en las cenas con Bioy. Era la simpatía del que vivía a contramano de la historia, como golpista y libertario, como emancipador y cautivo, pero todo eso ocurriendo en canales profundos del ser social. En 1973 se negó a tomar un café con Jauretche, omitiendo con esa reconciliación de los dos grandes yrigoyenistas y criollistas un capítulo que hubiera reescrito buena parte de la historia literaria argentina. No evitó mezquindades de arrogante imberbe, mientras meditaba sobre el alucinado secreto de sangre de la historia nacional.

El truco, el tango de la época de “El Choclo”, el fileteado, la gauchesca como una posibilidad de vanguardia, la quiebra de la temporalidad racional de la historia, son flechas borgeanas que señalan quizás alienadamente todos los problemas argentinos, al revés de tantos y tantos no alienados y pretendidos ciudadanos juiciosos, correctos en su expresión política, pero que no atinan a señalar problema alguno. Borges no puede ser convertido en un icono, ni puede serles indiferente a los obreros argentinos y a las herederas de Emma Zunz, la obrera, o de Fergus Kilpatrick, el jefe ambivalente del movimiento nacional irlandés.

Que se lo vitupere no trae problema para el gran vituperador Borges, que elevó ese modo de expresión a la altura de una épica del lenguaje de los argentinos. A las fuerzas vivas y militantes de la sociedad argentina, estudiantes, trabajadores, sindicalistas, intelectuales, les está reservada una tarea que siempre comienza y siempre cesa en el mismo punto. Historiar a Borges, que lógicamente puede ser condenado. Y también borgeanizar el linaje político social argentino, que puede así adquirir notas nuevas, con nuevas posibilidades de movilización. Para ello no es necesario citarlo, apenas sospechar las ironías del destino que todos tenemos reservadas.

Leerlo sigue siendo terrible, es un oficio para aventureros de la lengua y soñadores del cambio social. Los oficiantes de una condena previa inadecuadamente desplegada no deben privarse de adentrarse allí, porque es ahí que subyacen también sus existencias. Que origine humoradas, no es problema: su figura pública televisiva lo permitió, pues fue el gran clown de los oscuros simbolismos argentinos, y cuando tuvo que decirles cobardes a quienes lo merecían, acertó póstumamente dándole un giro más a su figura pública doliente. Por lo demás, siempre es tarde, para él o para nosotros, para desdecirse. Falta una gran tarea historiográfica adicional sobre su trayecto social y lingüístico; y faltan nuevos libros sobre el tema. La reciente publicación de Borges, libros y lectores, de la Biblioteca Nacional, es un paso gigantesco en dirección al crecimiento de la crítica borgeana.

Que su nombre surja siempre como si fuera el de un ser ajeno sometido a mordacidad o repulsión, son signos de estos tiempos donde todo vuelve a estar en discusión. En buena hora que al antiguo yrigoyenista Borges le broten alrededor, como espigas urticantes, nuevas humoradas, que podrán demostrar –y no creemos estar equivocados al decirlo– que esta época está en condiciones de releerlo todo, que la historia argentina puede ser también un magnífico tribunal literario renovado, y que las relaciones entre historia viva y ficción escrita no han agotado sus vaivenes.

Contra o a favor de Borges crece el pensamiento crítico. Ahí las tradiciones que más lo han enfrentado, las nacional-populares, pueden renovar en nuevos duelos la práctica más importante que le reconocemos al oficio político, la atracción para sí de lo más asombroso que ni siquiera el otro, los otros o lo otro sabían que poseían. Poco falta para que sean sus adversarios quienes mejor lo lean y renueven un legado. No podemos sino marchar con estas tareas a la transformación de los aires simbólicos y populares de la historia argentina que estamos viviendo aquí y ahora.

Por Horacio González (Sociólogo, ensayista, director de la Biblioteca Nacional) en Página/12

“El Milagro” Sala: dos visiones

In Malas Viejas on 5 junio, 2010 at 12:43 PM

Milagro Sala se ha convertido desde Jujuy en una dirigente social y política de proyección nacional. Desde los estratos sociales mas bajos salió a convertirse en una dirigente gremial que se fue transformando en una “héroe” de la justicia social. Hoy se discute cuantos millones de pesos del presupuesto nacional maneja, su contacto directo con los Kirchner y su accionar entramado de denuncias de diferentes ilícitos.

El origen ideológico

El movimiento a favor de la emancipación indígena y de la abolición de la esclavitud más trascendente de la época pre revolucionaria en el Virreinato del Río de la Plata, fue el encarnado por José Gabriel Condorcanqui o “Tupac Amaru II”. Este líder indígena encabezó dos rebeliones, entre 1780 y 1783, y tuvo como zona de influencia el valle de Cuzco, el Alto Perú y la Quebrada de Humahuaca.

Estas insurrecciones, si bien no efectivas en si mismas, ya que no lograron ningún resultado concreto, si tuvieron la cualidad de inflamar los corazones revolucionarios a lo largo y ancho de los dominios españoles en America, poco antes de los acontecimientos de principios de siglo XIX. Hoy, este movimiento, tiene una autoproclamada “representante”, la dirigente con proyección nacional, Milagro Sala.

Nacida en la mas absoluta de las pobrezas, y padeciendo los pesares de la desigualdad durante toda su infancia y adolescencia, parecía incluso la persona perfecta para personificar el espíritu de Condorcanqui, por supuesto, agiornado a la época y con demandas sociales que contemplen a los desfavorecidos, incluso su nombre parecía augurarle, porque no, un lugar en la conciencia colectiva de los jujeños mas relegados en la escala social. Sin embargo la historia fue y, aun para otros, es distinta.

La llegada

No hay que ser el precisamente un analista político brillante, para darse cuenta que el camino de Milagro como interprete de la doctrina de reivindicación “Amarista” empezaría de la peor manera y desde la peor posición (ética, no social) imaginable.

Cuenta la “leyenda” que tras conseguir un trabajo en la municipalidad de la capital jujeña, Milagro se dio cuenta del potencial que tenía como dirigente, y que explotó ese potencial siendo una de las partes en disputa sobre el control de la barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, club que por aquel entonces militaba en primera división y movía varios miles de pesos por partido, se dice que es allí, donde Milagro comienza a probar las mieles del dinero y el poder.

Ya había pasado un lustro del siglo XXI y Milagro ya se hallaba asentada en la lucha sindical, desde el seno del peronismo local, Sala, habíase constituido en uno de los principales voceros de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) de la mano de la cual, había creado unos años antes el ahora “afamado” y siempre polémico movimiento barrial Tupac Amarú.

Sala y Kirchner

Pero fue el mismísimo Néstor Kirchner, que ante un Estado provincial ausente e incapaz de satisfacer siquiera las demandas mas básicas de la sociedad jujeña, encomendó a Milagro la titánica tarea de reivindicar y profundizar la doctrina del peronismo mas prebendario y de manejar un presupuesto de asistencia social multimillonario con la finalidad de taponar los agujeros que por entonces la administración provincial no podía tapar, desde la Organización Tupac Amaru.

Fue así que el “Milagro” se dio para su homónima, con fuentes ilimitadas de dinero, apoyo incondicional del gobierno nacional y con el gobernador de turno sentado a su derecha, empezó a crecer un fenómeno que tuvo y aun tiene todo tipo de aristas y condimentos.

El Poder

La polémica es siempre la misma, siempre se recae en aquella máxima maquiavélica de si el fin justifica los medios, y a la hora de analizar el fenómeno “Sala” esta parece ser el denominador común.

Entre sus detractores la critica es siempre brutal y despiadada, de igual forma, quienes reivindican a la dirigente lo hacen de manera incondicional y con la lealtad característica de  aquel que depende del otro para poder comer.

En el primero de los casos la crítica pasa por cuestiones muy puntuales y que, como muchas cosas en la Argentina, están a la vista de todo el mundo.

Sala junto a seguidores

La corrupción por supuesto es la primera de esas cuestiones, con un patrimonio millonario y un ejercito propio, la impunidad en el accionar de la dirigente esta presente en todos sus procederes, de esta forma “recupera” fabricas, “compra” lotes y terrenos y se “adjudica” obras y frecuencias radiales de manera absolutamente arbitraria, ignorando por completo el estado de derecho y utilizando todo su poder para satisfacer sus propios caprichos y antojos. Otra de las cuestiones vitales a la hora de analizar el fenómeno, es sin duda el potencial clientelismo.

Desde que la organización de Milagro se hizo cargo del reparto de los planes sociales “Jefes y Jefas de Hogar” y de la distribución de los bolsones de alimentos la cantidad de afiliados al movimiento barrial de Sala aumentó exponencialmente, llegando incluso a superar los cien mil afiliados, en una provincia con casi setecientos mil habitantes es un numero mas que considerable.

Otro de los puntos que los críticos a Milagro siempre utilizan como argumento es el numero de “guardaespaldas” de esta dirigenta (como le gusta que la llamen, al igual que nuestra presidenta) popular, que en el ultimo de los sondeos extraoficiales superaba al numero de policías provinciales, recordando que la policía es el brazo institucional que vela por la seguridad publica y el cumplimiento de las leyes, y si la policía es superada en numero por un ejercito de choque, muy poco probablemente pueda exigirle a la líder de este movimiento que cumpla con el estado de derecho y las leyes provinciales.

También creo necesario atender la otra campana, la de los que se muestran a favor de la líder barrial y escuchar los fundamentos que estos esgrimen.

La realidad es que nunca antes en la historia de la provincia se han emprendido y finalizado tantas obras de bien publico como en la era de Milagro, abriendo escuelas, centros deportivos, de recreación y la construcción de barrios populares; todo esto, destinado a los mas pobres, y es este accionar (no menor) el caballito de batalla de aquellos que defienden la gestión de Sala al frente del movimiento barrial Tupac Amaru.

Pero, como planteábamos con anterioridad, ¿es justificada la puesta en marcha de obras sociales sacrificando el estado de derecho, las leyes de propiedad que organizan la sociedad moderna y el acrecentamiento sistemático del patrimonio y del poder de quien las ejecuta? Eso, estimado lector, queda a su consideración.

> Ver mas de “Construyendo del Milagro” película documental de Miguel Pereyra.

¿El final?

Algunos vaticinan que el fin del “Milagro” vendrá de la mano de la desaparición del kirchnerismo, escenario a estas alturas poco probable, en primer lugar porque la contienda presidencial aun no tiene numero puesto y en segundo lugar, porque Kirchner ya adelantó se va a volcar a la transversalidad en caso de perder en Octubre de 2011, y sin duda uno de sus estandartes en ese caso será Sala.

Otros arguyen que depende de que la propia sociedad jujeña se canse de las demostraciones de poder paralelo de Milagro y de la abrumadora corrupción que esta últimamente ya ni se preocupa en ocultar.

Y por ultimo, y menos probable, que el hoy considerado por muchos corrupto e ineficiente estado provincial tome las riendas del bienestar social de sus conciudadanos, desplazando a Milagro como la administradora de los fondos que el estado nacional le destina, esto, poco probable debido a que es imposible dilucidar cual de los dos actores políticos tiene peor reputación hoy en día en el imaginario provincial.

La ministra Alicia Kirchner durante una visita a Jujuy, junto al gobernador Barrionuevo y Milagro Sala, dirigente con la que tiene una fluída relación.

Finalmente, otra opción, y la que parece mas probable por estos días, es que Milagro continúe ejerciendo el poder para policial y sustituyendo a la administración provincial en el reparto de planes que la Nación le gira, ya que Sala tiene muy buena relación con casi todos los hombres de la política jujeña, porque por supuesto no les conviene (a ellos y a su ambición personal) enemistarse con la gobernadora paralela de la provincia.

Y pensar que cuando, en ocasión de los festejos por el último ascenso del club Gimnasia y Esgrima de Jujuy a primera división, Sala entró en ropa interior al campo de juego desaforada, y un periodista sentenció, pobre mujer, seguramente tiene algún desequilibrio mental… Que equivocado que estaba.

+ “Mi oficina es el barrio, la villa, el asentamiento”

+ El Estado paralelo – La Nación

+ Entrevista a Milagro Sala – Página/12

+ Una nueva millonaria K – Misionlandia

> Milagro Sala en la Municipalidad de Palpalá, Jujuy “discutiendo” sobre la continuidad de una empresa de servicios.

El vacío del discurso sindical

In Derecho a Replica, Malas Viejas on 9 abril, 2010 at 11:02 AM

Por Alberto Tell


Hace tiempo que la lucha de los trabajadores ha sido invadida por la contaminante ambición de poder que confunde los principios que deben inspirarla y que cambia su norte.-

En el camino los verdaderos principios y objetivos de esta lucha se van diluyendo y van siendo reemplazados por objetivos coyunturales, sectoriales y en muchos casos de ambiciones e intereses personales.-

Así es como hoy, vemos con sorpresa, como dirigentes sindicales que debieran ser los primeros voceros de las necesidades de la clase trabajadora y sus primeros defensores, tienen un discurso edulcorado de extrema moderación y en el que el énfasis no está puesto en los trabajadores sino en defender al gobierno.-

La inflación, un proceso de creciente deterioro del salario, es disimulada, nombrada de manera diferente, explicada y justificada, con retorcidos argumentos que constituyen una burda reproducción del discurso oficial.-

Como es ya una costumbre de este gobierno, la inflación, no proviene de deficientes políticas económicas, o de la ausencia de una estrategia eficaz. La inflación proviene como siempre, de los enemigos de turno que al mejor estilo de una serie de villanos y superhéroes, buscan perjudicar al país.-

Entonces con la aparición de culpables, los partícipes de este discurso, tienen la ingenuidad de pensar que con ello se mitiga la necesidad y se superan las graves dificultades de intentar lo imposible como es que el salario se multiplique para mantener su poder adquisitivo.-

Ya estamos habituados a escuchar a un gobierno que pareciera pertenecer a un estado extranjero, o que hubiera asumido en el día de ayer, por cuanto nunca reconoce cuota de responsabilidad alguna en los problemas que complican cotidianamente la vida de los argentinos.-

Estamos igualmente habituados a escuchar las diversas acusaciones disparadas con estudiada indignación contra los enemigos que se construye para encarnar el mal y poder promover una catarsis nacional generalizada que sirva para canalizar los enojos y la frustración por los problemas no resueltos, en lugar de ocuparse verdaderamente de solucionarlos.-

Pero cuando esta retórica se reproduce en boca de los dirigentes sindicales, entonces hay una luz de alarma. El sindicalismo esta en crisis.- Sus valores, sus principios y sus objetivos están en crisis. Y con ello, los trabajadores se enfrentan a un destino incierto porque quienes los conducen solo están pensando en construir retorcidas argumentaciones para defender al gobierno.-

Tristemente en la Argentina de hoy, el sindicalismo ya no representa a los trabajadores, sino que se ha convertido en un representante del gobierno.- Quizás debiéramos reflexionar sobre la profunda verdad que entraña la conocida frase: La cuestión no es cambiar de collar sino dejar de ser perro”.-

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