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Eduardo Galeano, alma de arrabales y escritor de galera y bastón

In Exclusivos, Froy, Paladar mostaza on 6 noviembre, 2010 at 12:22 PM

Eduardo Galeano, un cuentacuentos al que le gusta tanto contar cuentos como escucharlos. Un escritor que asegura que aprendió de Onetti que una regla del arte del buen escribir consiste en encontrar palabras mejores que el silencio. Los amigos lo debaten y siempre lo disfrutan.

Los café despiertan en la mesa y su humo caliente se entrelaza con el de los fumadores. Sábado de amigos en la esquina con el sol entibiando la charla y el pasar suave de algunos autos mantiene despierto al sol. El debate surca los caminos acostumbrados aunque los actores vuelven aleatorios los actos de la obra. Entonces sin saber cómo, llegamos al escritor uruguayo. “Para mi es un prócer de la literatura latinoamericana” dice uno en el extremo de la mesa, y tras el silencio de los sorbos los pocillos rozan los platos y el gordo Rogelio alza la voz:

“Lo mejor es que escribe, sabe y gusta del Fútbol”, dijo moviendo la mano para quitar el humo que alguien exhaló, “tiene capacidad para estar en la elite y a mi me gusta particularmente por que tambien sabe llevar su parte popular con soltura. Ahora creo que no sé como explicarlo, creo que mi comparación directa es Borges, él tenía la capacidad intelectual que creo no veremos mas por estos lados, era una persona con la soberbia suficiente y mas que justificada para menospreciar la simpleza de las acciones o lo popular, en cambio Galeano esta a la altura de una charla de cafe con Borges, Marx, Maradona y Gardel, y sabra ampliamente de todos esos temas”.

Los rostros de la mesa buscan otra vez las tazas y antes que alguien agregue el gordo Rogelio me apunta, “l

a nota esa que posteaste vos en tu blog, que le hacen a Galeano antes de que comience el mundial y el dice la frase “cerrado por futbol” ahi te das cuenta de lo que es

(Ver nota). 

No sé si leyeron “El futbol a Sol y Sombra”, pero es un libro que por el título aparecería en cualquier batea “deportes” de una librería, pero el tema está tratado con tal altura, que aprendes muchísimo”.

 

La silla rechina contra el suelo y el gordo se va al baño sin mas explicación. Alguien toma el diario y muestra esta entrevista al gran escritor que es Eduardo Galeano:


¿La veta de narrador le viene de cuna?

Me gusta contar cuentos, pero más me gusta escucharlos. Yo tuve solo siete años de educación formal. De muy temprano tuve una vida independiente: me iba a los cafés, a los 14, 15, 16 años y escuchaba. Los cafés de Montevideo fueron mi universidad. Nunca me voy a olvidar de lo primero que me sacudió, que tocó algo que yo no sabía bien qué era, dentro de mí. En un café de Montevideo que ya no existe, el Boston, un hombre ya viejo contó una historia de la Guerra Civil de 1904. Decía que había visto una batalla, con cuerpos regados por el suelo. Yo sacaba cuentas, y me parecía que, por la edad, no podía haber participado. En esa época, los uruguayos, divididos en blancos y colorados, conservadores y liberales, se distinguían por las vinchas. Y este hombre dijo que estuvo ahí. Con los años, supe que no importaba demasiado si este hombre había estado o no había estado ahí. Lo importante es que cuando él lo contó, todos estuvimos ahí con él. Lograr que algo que ocurrió vuelva a ocurrir cuando uno lo cuenta, eso es lo importante. Había visto un campo regado de cuerpos, y entre ellos, con los brazos en cruz, un ángel, casi niño, un muchacho muy jovencito, con una vincha blanca, roja de sangre; y en la vincha, el agujero de la bala que lo había matado; pero en la vincha él había escrito algo que apenas se alcanzaba a leer: “por la patria y por ella”. Y la bala había entrado en la palabra “Ella”. Ahí me hice cuentacuentos. Contando ese cuento a otra gente es que descubrí como una vocación de contar cuentos, y de tratar de contar el mundo a través de los munditos.

Usted escribió “Las venas abiertas de América latina” en épocas de grandes relatos. Y sus últimos libros son microrrelatos. ¿Es una adecuación a estos tiempos más fragmentarios?

No, cuando escribí “Las venas abiertas de América latina” que fue un libro centrado en la economía política, ahí el microrrelatro no me servía. Y yo ya escribía cuentos, pero todavía no los había conectado con la otra parte de mí que quería ayudar a que las realidad cambiara. Onetti me ayudó mucho. A él no le interesaba aquello de “Las venas….”, pero sí mis relatos. Onetti era muy mentiroso, y me dijo que un proverbio chino decía que las únicas palabras que merecían existir eran aquellas que fueran mejores que el silencio. Creo que no era un proverbio chino, sino de él. Y en ese camino, intentando decir palabras que fueran mejores que el silencio, y reducir las otras, los textos que yo escribía se fueron reduciendo, queriendo ganar en profundidad y reduciéndose en espacio.

Usted dijo que le demanda por lo menos cuatro años escribir un libro..

Escribo y reescribo mucho. Cuando fui a presentar “Espejos”, en un pueblito español, Orense, había al final del público un tipo con cara de campesino gallego muy sufrido, con el ceño muy fruncido; yo creía que él me quería matar. Sin embargo, cuando terminó la presentación, se me acercó, sin dejar su cara de enojado, y me dijo: “qué difícil debe ser escribir tan sencillo”.

¿Cómo hubiera cronicado el rescate de los 33 mineros?

Creo que cruzaría esa historia -que yo seguí deseando con fervor que se salvaran, porque las minas de Chile, como muchas minas, se tragan carne humana- con la de los 34 mapuches que en el mismo país hicieron una huelga de hambre mientras los medios de comunicación no le daban ni la menor pelota.

¿Cómo está viviendo la “etapa Mujica” en el Uruguay?

Bien, en primer lugar, porque tengo con él una relación personal, es un amigo. Además, me parece que es un hombre de una gran calidad humana, y que su principal defecto es su principal virtud: que dice lo que piensa. Lo que en política, a veces, es imperdonable. Pero bueno, eso que en el oficio, en la profesión política, es un defecto, en términos simplemente humanos, es una gran virtud.

En algún momento usted dijoque no volvería a escribir “Las venas abiertas de América latina”, pero dijo asimismo que no le cambiaría ni una coma.

Porque he cambiado mi estilo. “Las venas…” está escrita en los años 70, pero yo creo que la contradicción es el motor de la historia, que no hay noche sin día ni muerte sin vida. Y que lo que la historia enseña, cuando uno más o menos se asoma a los tiempos pasados, es que cuando la historia dice adiós, no dice adiós, sino hasta luego.

Pero no me respondió si cuando usted era chico contaba cuentos …

Durante mucho tiempo pensé que dibujar era lo mío. Después, quería ser jugador de fútbol; y nunca pude, tampoco, porque era muy pata de palo. Y era muy místico. Yo tuve una infancia muy católica, me la pasaba rezando. Una suerte de vocación religiosa, de algún modo, dominó parte de mi vida junto con mi otra pasión, el fútbol. Pero ni en una ni en otra pude funcionar: ni como jugador, por mi pata de palo ni como místico, santo o no sé, por mi tendencia al pecado, que apareció muy temprano. El hecho fue que en algún momento Dios se me cayó por un agujerito del bolsillo. Pero creo que de algún modo he seguido con esa vocación mística, aunque me pasé para el lado de los paganos. Cuando uno ve bellezas como las que acabo de ver en el Norte, en Humahuaca, uno siente que no hay un Dios, que hay muchos dioses.

Fuente: La Gaceta

Viajando con Victor Pintos por la historia musical Argentina a 200 latidos por segundo

In Cobertura iPhone, Exclusivos, Paladar mostaza on 9 agosto, 2010 at 12:49 PM

Victor Pintos es de esas personas a las que no podes dejar de envidiar. Por haber estado a un grabador de distancia con BB King, por estar en una sola foto con Charly García, Nebbia, Calamaro, Gieco y Spinetta o por haber estado en el estudio junto a Mercedes Sosa y Goyeneche. 200 latidos es la conferencia multimedia en la que cuenta la historia de la música popular Argentina.

Victor Pintos en la Universidad Siglo 21

Como un disco que gira por primera vez desparrama por el auditorio, de la Universidad Siglo 21, su sabiduría popular, esa que convierte al empirismo en el arte de compartir los momentos justos con genios musicales.

Rock del inicio al fin sonando, Ciro y su armónica acribillan con el himno y las imágenes del siglo político argentino invitan al viaje a canosos y pibes iPods por igual. Con 200 años de vida este país posee raíces muy variadas en su música popular y Victor Pintos puede ser el mejor guía para recorrerlas. (Ver CV)

Somos el país envidiado por el fútbol y nuestra música, somos el país de Yupanqui, Charly, la Negra Sosa, Pichuco, Gardel y cuantos mas. Cuantos países darían mucho por uno.
Hagamos este viaje por el tiempo de la música y que sea un festejo.
La intro se termina y los artistas salen a escena.

Se ve a Atahualpa Yupanqui “arrimando coplas a tu esperanza, tierra querida” y en una entrevista donde define que somos una “selva de guitarras al servicio de la Argentina”.

Además en ese video inicial aparecía junto a su orquesta Aníbal Troilo y León Gieco “cantando de esos hombres de hierro que no escuchan” pero alentándonos que “los pensamientos quedaran”.

Las luces del escenarios se vuelven a entibiar y Pintos no duda en colocar a Yupanqui como el padre del folclore nacional y si te interesa saber mas sobre esto te ofrezco un capítulo para descargar del libro de Memorias escrito por el mismo periodista.

A Pichuco directamente lo calificó como nuestro Coltrane o Miles Davis mientras que León apunta a ser nuestra voz hoy que partió nuestra Pachamama Mercedes Sosa. Estos artistas tienen sus raíces muy lejos en el tiempo, porque la música en este país nació entre aborígenes en la profundidad de una montaña o en Santiago del Estero con Francisco Solano enseñando el violín

Recién después de Gabino Ezeiza empezaron a quedar testimonios grabados, primero fue en un cilindro, despues el disco de pasta y posteriormente el vinilo (que no son lo mismo). Las vitrolas tenían una bocina muy grande a cuerda o manivela y eran las que hacían sonar los discos de pasta en la primera mitad del siglo XX.

Pintos pone play a la vitrola y escuchamos un fragmento de un Carlos Gardel desde la pasta que lo vuelve un Zorzal mas débil, sumamente quebrado y trágico en su sonido. Entonces explica que estos dinosaurios tecnológicos usaban un clavo literalmente, que se desgastaba despues de unos discos y que si te pinchabas te sangraba el dedo como también sucedía con los discos.

Atahualpa Yupanqui grabó en pasta y después en vinilo ya en los años 50 donde se transforma el país, porque con la llegada del Peronismo se comenzó a tener una noción mas total del país. A Buenos Aires llegó mucha gente del interior por trabajo formando el conurbano, esa gente llevó su música y por eso el folclore empezó a ser popular. Esto coincide con que desde los años ’20 en la radio se posicionaban los programas que transmitían desde los auditorios en vivo, con orquesta y locutor.

Quizá el prototipo de artista que se hace masivo llegando desde el interior sean Los Chalchaleros, que desde Salta marcaron los años ’50 y ’60 con su postura, manera de vestir y hasta de entonar. Las luces Off y los emponchados a cantar para que Pintos aclare despues que no era un video clip sino una película (Argentinisima 1 de 1972), porque la Televisión no era masiva y en el cine era que los artistas populares cobraban movimiento, porque solo se conocían las fotos de la revista Folclore o como la secuencia de goles en El Gráfico.

Así como Los Nocheros provienen de Los Chalchaleros; en el rock vemos que La Renga tiene de Pappo, el germen o ADN en su origen; y de Horacio Guarany viene el Chaqueño Palavecino.

Guarany fue comunista hasta los huesos y terminó haciéndose amigo de Menem por tomar el mismo vino, pero en su momento fue muy censurado y dio la cara por las clases populares. Hoy ya no es “el potro”, como se lo conocía popularmente antes de Rodrigo, cuando movilizaba multitudes mas que nadie y producía un fenómeno comparable al del Chaqueño hoy.

Todo esto sucedía, cuenta Pintos, en un tiempo en el que no sé como nos aprendíamos las letras y las canciones, porque hoy lo bajás todo de Taringa y lo llevas en el iPod, un CD en el auto, etc; pero antes nos juntábamos con un amigo y escuchábamos con atención porque no nos lo podíamos llevar a ningún lado.

Primero aparecieron unos lavarropas que grababan a cinta y despues llegó el popular grabador portable Geloso, que Pintos tiene en la mesa y limitado por la falta de salida de línea, nos hace escuchar un recitado del poeta salteño Jaime Davalos. Se pensaba que todo el folclore venía de Salta y se vivía su boom en los ’60 cuando todavía no había explotado el rock mas allá del paso de Elvis.

Pintos muestra el Geloso

Entonces en una sociedad donde los pibes usaban el pelo corto, pantalones de hilo, mocasines, chomba y escuchaban folk; desembarcó una nueva ola comercial que reclutó pibes y se les dio un look y repertorio para formar el Club del Clan.

Había necesidad de cantar folk y se agotaron las guitarras en venta del país, porque con chomba planchada y hasta con un bombo lograbas por lo menos que las chicas hablen con vos. En ese momento entonces, la música de las sirvientas fue el Chamamé que equivocadamente desprestigiado, era polca europea y con aporte negro.

Entonces un video testimonio muestra a Tránsito Cocomarola, que fue el Troilo del género y que inventó el riff del chamamé, bajo un rancho de paja al sol con una pareja danzando y jinetes que miran sin bajarse del caballo tan tranquilos como los animales recostados. Años después Kilómetro once fue el tema mas aplaudido de la gira europea de Gieco en Alemania, porque les era en un punto familiar.

Ya en ritmo y buena dosis de latidos, Victor Pintos comenta que charlando con el Chango Spasiuk y Raly Barrionuevo, coincidían en que estamos siendo injustos con Jorge Cafrune, que sin dejar de ser tradicionalista era zarpado en sus letras. Fue censurado desde épocas de la Triple A, se exilió en España y volvió en el 1977. En enero del ’78 en Cosquín, se comentaba que Zamba de mi esperanza era políticamente incorrecta, los militares desde la platea rezongaron y poco después emprendió una travesía a caballo que lo llevaría a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador San Martin. Esa noche un auto lo embistió y mató.

Volvemos al viaje y Cafrune en Humahuaca aparece envuelto en caras jóvenes y soleadas, le pasan la guitarra y abrió el silencio. Cante nomas cante señor, beba el vino. Con su barba acariciando las curvas de esa encordada.

El tango, exitoso en los ’40 y ’50 había caído en un pozo del que lo rescató Piazzolla y Ferrer mas la camada joven encabezada por un artista cordobés que marchó al silencio: Rubén Juárez. Merecedor de un homenaje que se demora y espero que llegue porque está entre los 5 mas grandes cantores del tango de la historia. El único en el mundo que cantaba y tocaba el bandoneón.

Ver capítulo imperdible de Rubén Juarez – Encuentro en el estudio con Lalo Mir

Juárez convivió como artista de los años ’70 con lugares en Bs. As de veladas antológicas, como era Caño 14 en calle Talcahuano. En el video que muestra Pintos, único registro fílmico de ellos tocando en esta boite, se escucha la cena interrumpida por un flaco Goyeneche de pañuelo-corbata y bigote fino, con el gordo Pichuco sentado al lado ya con las alas posadas en su espalda. Suelto del infierno brama el Polaco la “Garúa” que compartían.

En Pueyrredón y Juncales pasaba lo mismo con “La Cueva” donde se encontraban Litto Nebbia, Miguel Abuelo y Sandro con un micro escenario y sin micrófono. El de Valentín Alsina empezó con rock al mejor estilo Elvis, contorneado todo de cuero mientras los demás pibes vestían mocasines. Era medio grasa pero estaba bárbaro, era muy provocativo y con sensibilidad para hacer hits.

En el video Sandro sale completamente de Elvis en Tv, desenfrenado de todo negro tirado en el piso y con fiebre en sus piernas. Después en una terraza suena La balsa de Los Gatos. Acá comienza la historia del rock Nacional, con ropa de color, las flechas y el Sótano Beat con mujeres en minifaldas.

Pintos junto a su mesa de reliquias en 200 latidos

Durante esa década del ’60 ya existía el vinilo pero en los diarios no estaba la música, era impensado que suceda como ahora que Coky Ramirez pasa 15m en el programa de Tinelli y el diario La Voz del Interior le dedica tres páginas. La primera revista, antecesora de la Pelo (’70), se llamó PinAp y que salió en 1968 con Sandro en la tapa y una polera rosa muy pop, Pintos en el escenario la muestra intacta y hojea las notas a los Rolling Stone y Los Gatos.

Pintos controla la sala y muestra la propaganda de Discofonic Toca Toca a pila que se las consumían a los 3m del picnic. Existía el Combinado porque tenía toca discos vinilos y radio; y también el WincoFon, en un mercado donde se vendían millones con fenómenos como el de Leonardo Favio con “Fuiste mía un verano” o la “Balada para un loco”, o aquellos que mas vendían como Los Chalchaleros, Palito Ortega y Sandro.

Desde el escenario muestra el disco vinilo debút de Gieco, Troilo for Export (grabado con sistema stereofónico) y el primer disco de Mercedes antes de firmar con Polygram.
Descubrimos el sonido del Winco con un vinilo de Spinetta con Pescado Rabioso (su formación posterior a Almendra) Si la púa pegaba mal se rayaba y nos aprendíamos las canciones con los saltos y cambiadas.

Primer disco de Vinilo de Gieco

Pappo joven

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Pappo fue una gran perdida, porque de pibe desde la Paternal apareció con una destreza impresionante para formar parte de la banda de Miguel Abuelo, que había leído Leopoldo Marechal y jugando con la frase “padre de los piojos” fundó su banda Abuelos de la nadaNorberto Napolitano llegó a lo mas alto del mundo con su música y en el video aparece joven, a comienzo de los ’70, Con el pelo cubriendole la cara y solo siendo una nariz que con los años pareció achicarse en un cuerpo que se volvió de gigante.

Entonces ¡Vuelve Perón! De puerta de hierro y luche y vuelve a la masacre de Ezeiza y la patria socialista que no fue. Los arreglos con Lanusse, Cámpora al gobierno y Perón con el poder hasta que se muere en 1974 y queda Isabelita de Presidente con el siniestro Lopez Rega. La situación empeoró y con el golpe militar de marzo del ’76 se hizo la noche de verdad.

La música tuvo sus exiliados y se los borró de la radio. Caímos en un cono de silencio, sin leer libros ni escuchar discos, aunque mas terrible fue para esos miles que no pudieron sobrevivir de las tinieblas. También hubo mucha gente canalla que hizo negocio con la música popular y mientras unos estaban censurados otros vendieron. Solo hace falta ver la programación del Festival de Cosquín del 78-79 para descubrirlos.

Victor Heredia fue uno de los que resistió dentro del país, mas allá que desapareció su hermana Maria Cristina, se quedó con sus padres.Él escribió una carta y la empezó a tocar en la primera Trastienda en Palermo (algo así como Tonos y Toneles), lo que sería un Informe de la situación sumamente arriesgado a principio de los ’80.

Pintos dedicó un párrafo a lo que es vivir con la censura, que fue derrotada igualmente con canciones nobles. Si la palabra libertad aparecía en una letra se censuraba igual que paz, revolución y esperanza. Hasta la portada del disco Durazno sangrando de Invisible fue censurada.

Si hablabas sobre instituciones te censuraban y Sui Generis pensó en hacer un disco llamado Instituciones que terminó siendo “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones“. Por supuesto que no se editó el tema Botas Locas que fue al archivo de la censura, aunque se la cantaba en los conciertos despedidas de 1975.

La anécdota cuenta que Sui Generis fue en agosto a Uruguay y cantaron “Botas Locas” desconociendo que en el país oriental ya habían dado el golpe militar también. Obviamente todos marcharon presos, uno a uno los integrantes de la banda fueron interrogados hasta que le llegó el turno a Charly García a quien como autor de la canción le preguntaron acerca de la frase “Si ellos son la patria yo soy extranjero” a lo que García, aprovechando lo mal que se escuchaba la grabación – prueba militar, desmintió diciendo que la frase era Si ellos son la patria yo me juego entero” y logrando así ser liberados.

Empezando a cerrar, recurro a un extranjero: Luca Prodan

Luca habla reconociendo que al llegar no hablaba castellano y lo nacional le parecía ridículo, aunque Manal le gustaba, Spinetta le parecía rebuscado en sus letras, decía que Soda Stereo la hizo bien aunque no compartía el maquillaje, de Virus no le gustaba nada y ni hablar de Miguel Mateos. El Musico es sentirlo adentro y no querer ser Musico.

Sobre el tango dirá que no le gusta porque el hombre trata mal a la mujer como macho y después la llora, se toma y le canta. Del Chamame opina Prodan que es música centro europea y la chacarera que le gusta mas y hasta la cumbia que mas allá de tener una imagen grasa es divertida, como el cuarteto que lo hacía reír siendo para emborracharse y pasarla bien.

Victor Pintos se despide del escenario dejando una exquisita sensación, esa que el turista siente al unir bellos paisajes con historias, imágenes y sonidos. En sus últimas palabras en el escenario lamenta que Cerati esté mal, marca el debut solista de Ciro, dice que Gieco demora su novedad, Fito sigue activo y hasta elogia a Pedro Aznar y Luis Salinas.

Concluye que hay muchos artistas, pero la Tv lo ultimo que pasó fue a Tití Fernandez (cantante aficionado) e igualmente comenta que con los nuevos formatos la música no va a depender de un hombre que fuma habanos detrás de su escritorio.

El cierre a cargo de Charly y aplausos de talle recital.

+ Fotos de “200 Latidos” cortesía de UE Siglo 21

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