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El periodismo, nuestra profesión mas hermosa

In Exclusivos, Malas Viejas, Prosas Propias on 7 junio, 2012 at 2:14 AM

Hoy es el Día del periodista en mi país. Por eso reflexiono, recuerdo y trato de concluir.

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Obra de Jose Bahamonde @ElJosedelaGente

Días atrás encontré a una colega que con apenas mas de veinte abriles renegaba de ser Periodista. Pero no era un simple berrinche sino mas bien una total desilusión con la profesión. La verdad que me alarmó, pero no como un padre o un adulto que no comprende a un joven sino desde el sentimiento mas puro de un par suyo y en este caso particular, compañero en una aventura profesional.

Seguramente sus reflexiones de periodismo – profesión – trabajo – realización, van mucho mas allá que un par de tweets y no pretendo tampoco decir algo solo agarrado de esas pocas palabras. Preferiría obviamente conversar un par de horas y entender o discutir lo que pensamos. Pero me animé y le escribí:

Para serte franco el periodismo, los medios y su gente son una mierda. Es así. Pocos se salvan y la mayoría elige salvar el bolsillo y no la profesión. Sabes bien que siempre hablamos con los colegas mas cercanos de ir en contra de eso que se ha instalado. Tu crisis personal es la crisis de todos los que amamos una profesión, no una carrera, no un trabajo, sino una profesión. Esto es: un saber hacer.

Yo siempre me veo como un contador de historias, ese me gustaría que sea mi título. Y mi primer examen fue quizás contarle una pelicula a mi madre cuando ella llegaba a la noche del trabajo. Me paraba al borde la mesa y hacía voces presentando los actores, le daba un abstract o sinopsis y terminaba con las frases o escenas mas vendedoras para convencerla de que la alquiláramos el fin de semana y la veamos juntos. Con suerte Papá llegaría de sus viajes y la podríamos compartir. En la mayoría de los casos, Papá no llegaba y lo que era un hermoso momento con Mamá viendo la pelicula a posterior se convertía en una espera interminable pegado a la ventana esperando que él llegase. Contar era bello, compartir era mas difícil y yo allí comprendí que la satisfacción no sería una directa consecuencia de lo que amaba hacer.

La vida de esta profesión es así. Somos así. Estamos hechos para contar historias, develar, cautivar, enamorar e invitar a una aventura o relato. Pero la desilusión es una constante, el dolor es casi una segunda inspiración y siempre nos faltará algo para lograr esa total satisfacción posterior.

Disfruto mucho sentarme a conversar con periodistas, aunque algunos pocas veces lo quieran y otros generosos lo acepten, siempre siento que me faltan horas para conversar con cada uno. Para conocerlos a fondo, para conocer sus gustos, miedos, intereses, historias y mostrar las mías. Es de lo que mas me lamento cada día cuando me voy a dormir. De estar soñando lo mismo que varios y que no estemos mas juntos. El día que los periodistas nos asumamos como un colectivo para construir sin egoísmos ni lógicas empresariales mezquinas de por medio, vamos a cambiar el mundo.

Actualmente es la profesión menos rentable, quizás la mas desprestigiada y condenada a caer en una trampa mercantil donde sin pactar con el poder político o económico, no se logran grandes cosas. Y me lo confirman periodistas que ven como bajan su investigación porque el diario premia al empresario que podría haber sido dañado; el productor al que no le dejan leer los mensajes de opiniones contrarias a las de la radio; el conductor que reniega de la falta de criterio y creatividad en su canal.

El periodismo en mi nunca morirá e invito a mis colegas mas grandes a convulsionar su espíritu. Vuelvan a ser indomables, renuncien a la comodidad, salten con los jóvenes a las aventuras libres de corporaciones. Eduquen, compartan, dialoguen, discutan, escriban. ¿Qué esperamos para recuperar la profesión mas hermosa del mundo? Finalmente le dije a esta colega desilusionada, dejá el periodismo pero no tu profesión. Escapemos del sistema, pero no del destino. Vamos a intentar ser soldados de lo que amamos y lograr algo juntos.

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El futuro del periodismo: profesión, mutación

In Derecho a Replica on 18 octubre, 2010 at 8:59 AM

Eliseo Verón es sociólogo, antropólogo y semiólogo argentino que escribe semanalmente en Perfil ya hace un tiempo. En una nota del Domingo 30 de Agosto, hacía referencia sobre varios puntos útiles en torno a la discusión que vive el periodismo. En el texto complementa sus ideas a la nota ¿Cómo salvar al periodismo? de Roberto Guareschi y me pareció interesante recordarla.

Roberto Guareschi publicó una columna con un título simple y directo: “¿Cómo salvar al periodismo?”. En ella recuerda algunas de las muchas cifras sobre la situación de los diarios en el mundo, que con razón el autor califica de “tremendas”: caída de la circulación y de la publicidad, reducción drástica de recursos y de servicios, despidos, quiebras y, como consecuencia, creciente pérdida de la calidad del producto.

“Los diarios no tienen un gran futuro” pero “la idea no es salvar a los diarios sino al periodismo”, subraya Guareschi invitando a los propios periodistas, a los empresarios, a las universidades, a los intelectuales y también a los políticos “capaces de pensar más allá de la coyuntura” a abrir el debate. Yo me sentí interpelado –el lector me colocará en la categoría que le parezca mejor.

Guareschi no discute el periodismo digital; sólo señala al pasar que los diarios “no emigran bien a Internet… y lo que allí ganan no llega a compensar lo que pierden en el papel”. Así planteada, la cuestión está pensada desde el diario papel. Como el propio autor lo sugiere, para pensar su situación la imaginación profesional tiene que salir del diario.

Michael Massing, un editor de la Columbia Journalism Review, acaba de publicar en la New York Review of Books (www.nybooks.com) un artículo sobre el periodismo en Internet y es más optimista que Guareschi: “La práctica del periodismo, lejos de ser parasitada por la Web, está allí siendo reinventada, con una variedad de experimentos fascinantes en la recolección, presentación y difusión de las noticias”. Massing describe en su trabajo numerosos sitios y blogs donde están ocurriendo cosas nuevas e importantes, que era difícil (si no imposible) imaginar en la práctica tradicional del periodismo.

Mencionaré aquí algunos temas que me parecen significativos para una discusión sobre el futuro de la profesión.

Articulación individuo/organización. Internet está generando un proceso de desinstitucionalización: se podrá ser periodista profesional con mayor independencia respecto de las grandes organizaciones (durante mucho tiempo, freelance ha sido una expresión peyorativa). El periodismo se estaría transformando en una profesión liberal, como los abogados o los arquitectos, que tienen diferentes opciones sobre el contexto institucional donde ejercer su actividad. Ha ocurrido lo contrario, por ejemplo, en el caso de los médicos, cuya dependencia de las grandes organizaciones es cada vez mayor.

Articulación mercancía/bien público. La información es sin duda una mercancía, aunque para ser políticamente correctos hay que agregar: pero no es sólo una mercancía. El problema ha dado lugar a infinitas polémicas, pero no es específico del periodismo. Tal vez no haya mercancía que sólo sea mercancía: todos los productos asociados al cuerpo plantean la cuestión de la salud, y todos los inmateriales (como el discurso de los medios), la cuestión del funcionamiento mental. La interacción de la lógica del mercado con los valores públicos es una problemática política que atraviesa hoy todas las instituciones de la modernidad tardía (piénsese en la bomba que tiene en sus manos Obama con el proyecto de reforma de los servicios de salud). En el caso del periodismo, Internet está desdibujando la figura “masivo-industrial” de la información como mercancía.

Rol de la innovación tecnológica. Contrariamente, de nuevo, a la medicina, donde el equipamiento técnico es cada vez más caro, sofisticado e inaccesible fuera de las grandes organizaciones, el avance tecnológico favorece la autonomía del periodista: los dispositivos técnicos son cada vez más manejables, simples y baratos. Claro, decir que “todos podemos ser periodistas” es una manera bastante infantil de resumir este aspecto de la situación.

Condiciones de producción del discurso informativo. Hasta ahora, la profesión nunca llegó realmente a admitir que la “objetividad” es una ilusión. Massing comenta que la mayoría de los bloggers interesantes no busca escribir textos “bien balanceados”: el periodismo digital tiende a volver más explícitos los puntos de vista a partir de los cuales se construye la información.

Buena noticia: tal vez la evolución en curso pueda darle el golpe de gracia al mito de la objetividad y la profesión termine reconociendo que, en su historia, estuvo siempre muy cerca de la política: que informar fue siempre comunicar, es decir construir mundos.

Fuente: Perfil

¿Cómo salvar al periodismo? de Roberto Guareschi