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Imaginar junto a Lennon todavía emociona

In Exclusivos, Paladar mostaza on 11 octubre, 2010 at 8:29 PM

Por Ruben Ramirez

Esta semana que pasó se cumplieron setenta años del nacimiento de John Lennon y a pesar de su temprana y trágica  desaparición, aún  parece que estuviera entre nosotros, o al menos entre los mayorcitos que vivimos y crecimos junto a él. Son de esas vidas que dejan tanto para los demás, que es mucho para una sola.

Aquel Lennon que nació hace setenta años en los inicios de una Guerra Mundial que por esos días bombardeaba Londres  por los alemanes y que  por supuesto lo debe haber marcado a fuego, de allí su lucha permanente por la paz, un verdadero militante de esta causa y no solo una pose.

Por aquellas épocas un niño abandonado por sus padres y dado en crianza a sus tíos, perdiendo de adolescente a su madre en un accidente de tránsito, y a la que solo después de muchos años en su carrera solista compone un tema “Mother” dedicado a ella casi como una catarsis y que aún hoy resulta emocionante revisar la actuación  en vivo en un recital que él dio en el Madison Square Garden de Nueva York, en la que prácticamente grita, implora la palabra del título de la canción, como en un tardío reencuentro.

Si  estuviera entre  nosotros y después  de setenta años le seguiríamos agradeciendo tantas e inolvidables canciones junto a Mac Cartney o en su etapa solista.

Seguramente nos seguiría sorprendiendo con sus ironías, como cuando con su famoso cuarteto en un recital a la que asistía la realeza británica dijo “para nuestra siguiente canción me gustaría pedir su ayuda, los del gallinero pueden aplaudir, el resto de ustedes basta con que hagan sonar sus joyas”.

O como cuando dijo en una entrevista “el cristianismo se irá, se desvanecerá y reducirá su tamaño, somos mas populares que Cristo” en referencia a The Beatles, cuestión que si bien pasó desapercibida en Inglaterra, en Estados Unidos provocó un escándalo tremendo, con los miembros del Ku Klux Klan junto a los ultracatólicos quemando discos del cuarteto y convocando a que todo el país lo hiciera.

Que decir de un tipo que se enamora por aquellos años de Yoko Ono en los que las parejas interraciales no eran frecuentes como hoy estamos acostumbrados a verlos. Una  verdadera lección de amor  a la que él le rinde culto todos los días de su vida.

Recuerdo perfectamente cuando junto a Yoko,   desnudos sobre una cama de algún hotel de Nueva York,  convocaron a los periodistas para proclamar que le dieran una oportunidad a la paz oponiéndose  firmemente a la guerra en Vietnam, cantando “Give Peace a Chance” una canción que llegó a inquietar al por entonces gobierno de Nixon que varias veces pretendió expulsarlo de Estados Unidos.

Un tipo violento y golpeador de sus mujeres y que se reconoce como tal y cambia llegando a escribir una de las primeras canciones feministas en serio “Woman is the nigger of the word” que hablaba acerca de los derechos de las mujeres, utilizando para la canción el despectivo término “nigger” para poner en ese mismo lugar el desprecio que todavía el mundo mostraba por las mujeres.

Ni que hablar del himno por el creado “Imagine” al que para comprender su profundidad solo basta su traducción literal:

Imagina que no hay cielo,
es fácil si lo intentas.
Ningún infierno bajo nosotros,
por encima de nosotros solo el cielo.
Imagina a toda la gente,
viviendo para el día de hoy.

Imagina que no hay países,
no es difícil de hacer.
Ninguna por lo que matar o morir…
y ni la religión tampoco lo justifica.
Imagina a toda la gente,
viviendo la vida en paz.

Tú podrías decir,
que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te nos unas
y el mundo vivirá como uno.

Imagina que no hay posesiones,
me pregunto si puedes.
Ninguna necesidad de codicia o hambre,
una hermandad del hombre.
Imagina a toda la gente,
compartiendo completamente el mundo.

Ustedes podrían decir,
que soy un soñador,
pero yo no soy el único.
Espero que algún día se nos unan

La verdad, todavía me emociono escuchando esa canción y todo su legado por lo que no hay mucho mas para agregar solo, ¡gracias por haber nacido John!.

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Viajando con Victor Pintos por la historia musical Argentina a 200 latidos por segundo

In Cobertura iPhone, Exclusivos, Paladar mostaza on 9 agosto, 2010 at 12:49 PM

Victor Pintos es de esas personas a las que no podes dejar de envidiar. Por haber estado a un grabador de distancia con BB King, por estar en una sola foto con Charly García, Nebbia, Calamaro, Gieco y Spinetta o por haber estado en el estudio junto a Mercedes Sosa y Goyeneche. 200 latidos es la conferencia multimedia en la que cuenta la historia de la música popular Argentina.

Victor Pintos en la Universidad Siglo 21

Como un disco que gira por primera vez desparrama por el auditorio, de la Universidad Siglo 21, su sabiduría popular, esa que convierte al empirismo en el arte de compartir los momentos justos con genios musicales.

Rock del inicio al fin sonando, Ciro y su armónica acribillan con el himno y las imágenes del siglo político argentino invitan al viaje a canosos y pibes iPods por igual. Con 200 años de vida este país posee raíces muy variadas en su música popular y Victor Pintos puede ser el mejor guía para recorrerlas. (Ver CV)

Somos el país envidiado por el fútbol y nuestra música, somos el país de Yupanqui, Charly, la Negra Sosa, Pichuco, Gardel y cuantos mas. Cuantos países darían mucho por uno.
Hagamos este viaje por el tiempo de la música y que sea un festejo.
La intro se termina y los artistas salen a escena.

Se ve a Atahualpa Yupanqui “arrimando coplas a tu esperanza, tierra querida” y en una entrevista donde define que somos una “selva de guitarras al servicio de la Argentina”.

Además en ese video inicial aparecía junto a su orquesta Aníbal Troilo y León Gieco “cantando de esos hombres de hierro que no escuchan” pero alentándonos que “los pensamientos quedaran”.

Las luces del escenarios se vuelven a entibiar y Pintos no duda en colocar a Yupanqui como el padre del folclore nacional y si te interesa saber mas sobre esto te ofrezco un capítulo para descargar del libro de Memorias escrito por el mismo periodista.

A Pichuco directamente lo calificó como nuestro Coltrane o Miles Davis mientras que León apunta a ser nuestra voz hoy que partió nuestra Pachamama Mercedes Sosa. Estos artistas tienen sus raíces muy lejos en el tiempo, porque la música en este país nació entre aborígenes en la profundidad de una montaña o en Santiago del Estero con Francisco Solano enseñando el violín

Recién después de Gabino Ezeiza empezaron a quedar testimonios grabados, primero fue en un cilindro, despues el disco de pasta y posteriormente el vinilo (que no son lo mismo). Las vitrolas tenían una bocina muy grande a cuerda o manivela y eran las que hacían sonar los discos de pasta en la primera mitad del siglo XX.

Pintos pone play a la vitrola y escuchamos un fragmento de un Carlos Gardel desde la pasta que lo vuelve un Zorzal mas débil, sumamente quebrado y trágico en su sonido. Entonces explica que estos dinosaurios tecnológicos usaban un clavo literalmente, que se desgastaba despues de unos discos y que si te pinchabas te sangraba el dedo como también sucedía con los discos.

Atahualpa Yupanqui grabó en pasta y después en vinilo ya en los años 50 donde se transforma el país, porque con la llegada del Peronismo se comenzó a tener una noción mas total del país. A Buenos Aires llegó mucha gente del interior por trabajo formando el conurbano, esa gente llevó su música y por eso el folclore empezó a ser popular. Esto coincide con que desde los años ’20 en la radio se posicionaban los programas que transmitían desde los auditorios en vivo, con orquesta y locutor.

Quizá el prototipo de artista que se hace masivo llegando desde el interior sean Los Chalchaleros, que desde Salta marcaron los años ’50 y ’60 con su postura, manera de vestir y hasta de entonar. Las luces Off y los emponchados a cantar para que Pintos aclare despues que no era un video clip sino una película (Argentinisima 1 de 1972), porque la Televisión no era masiva y en el cine era que los artistas populares cobraban movimiento, porque solo se conocían las fotos de la revista Folclore o como la secuencia de goles en El Gráfico.

Así como Los Nocheros provienen de Los Chalchaleros; en el rock vemos que La Renga tiene de Pappo, el germen o ADN en su origen; y de Horacio Guarany viene el Chaqueño Palavecino.

Guarany fue comunista hasta los huesos y terminó haciéndose amigo de Menem por tomar el mismo vino, pero en su momento fue muy censurado y dio la cara por las clases populares. Hoy ya no es “el potro”, como se lo conocía popularmente antes de Rodrigo, cuando movilizaba multitudes mas que nadie y producía un fenómeno comparable al del Chaqueño hoy.

Todo esto sucedía, cuenta Pintos, en un tiempo en el que no sé como nos aprendíamos las letras y las canciones, porque hoy lo bajás todo de Taringa y lo llevas en el iPod, un CD en el auto, etc; pero antes nos juntábamos con un amigo y escuchábamos con atención porque no nos lo podíamos llevar a ningún lado.

Primero aparecieron unos lavarropas que grababan a cinta y despues llegó el popular grabador portable Geloso, que Pintos tiene en la mesa y limitado por la falta de salida de línea, nos hace escuchar un recitado del poeta salteño Jaime Davalos. Se pensaba que todo el folclore venía de Salta y se vivía su boom en los ’60 cuando todavía no había explotado el rock mas allá del paso de Elvis.

Pintos muestra el Geloso

Entonces en una sociedad donde los pibes usaban el pelo corto, pantalones de hilo, mocasines, chomba y escuchaban folk; desembarcó una nueva ola comercial que reclutó pibes y se les dio un look y repertorio para formar el Club del Clan.

Había necesidad de cantar folk y se agotaron las guitarras en venta del país, porque con chomba planchada y hasta con un bombo lograbas por lo menos que las chicas hablen con vos. En ese momento entonces, la música de las sirvientas fue el Chamamé que equivocadamente desprestigiado, era polca europea y con aporte negro.

Entonces un video testimonio muestra a Tránsito Cocomarola, que fue el Troilo del género y que inventó el riff del chamamé, bajo un rancho de paja al sol con una pareja danzando y jinetes que miran sin bajarse del caballo tan tranquilos como los animales recostados. Años después Kilómetro once fue el tema mas aplaudido de la gira europea de Gieco en Alemania, porque les era en un punto familiar.

Ya en ritmo y buena dosis de latidos, Victor Pintos comenta que charlando con el Chango Spasiuk y Raly Barrionuevo, coincidían en que estamos siendo injustos con Jorge Cafrune, que sin dejar de ser tradicionalista era zarpado en sus letras. Fue censurado desde épocas de la Triple A, se exilió en España y volvió en el 1977. En enero del ’78 en Cosquín, se comentaba que Zamba de mi esperanza era políticamente incorrecta, los militares desde la platea rezongaron y poco después emprendió una travesía a caballo que lo llevaría a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador San Martin. Esa noche un auto lo embistió y mató.

Volvemos al viaje y Cafrune en Humahuaca aparece envuelto en caras jóvenes y soleadas, le pasan la guitarra y abrió el silencio. Cante nomas cante señor, beba el vino. Con su barba acariciando las curvas de esa encordada.

El tango, exitoso en los ’40 y ’50 había caído en un pozo del que lo rescató Piazzolla y Ferrer mas la camada joven encabezada por un artista cordobés que marchó al silencio: Rubén Juárez. Merecedor de un homenaje que se demora y espero que llegue porque está entre los 5 mas grandes cantores del tango de la historia. El único en el mundo que cantaba y tocaba el bandoneón.

Ver capítulo imperdible de Rubén Juarez – Encuentro en el estudio con Lalo Mir

Juárez convivió como artista de los años ’70 con lugares en Bs. As de veladas antológicas, como era Caño 14 en calle Talcahuano. En el video que muestra Pintos, único registro fílmico de ellos tocando en esta boite, se escucha la cena interrumpida por un flaco Goyeneche de pañuelo-corbata y bigote fino, con el gordo Pichuco sentado al lado ya con las alas posadas en su espalda. Suelto del infierno brama el Polaco la “Garúa” que compartían.

En Pueyrredón y Juncales pasaba lo mismo con “La Cueva” donde se encontraban Litto Nebbia, Miguel Abuelo y Sandro con un micro escenario y sin micrófono. El de Valentín Alsina empezó con rock al mejor estilo Elvis, contorneado todo de cuero mientras los demás pibes vestían mocasines. Era medio grasa pero estaba bárbaro, era muy provocativo y con sensibilidad para hacer hits.

En el video Sandro sale completamente de Elvis en Tv, desenfrenado de todo negro tirado en el piso y con fiebre en sus piernas. Después en una terraza suena La balsa de Los Gatos. Acá comienza la historia del rock Nacional, con ropa de color, las flechas y el Sótano Beat con mujeres en minifaldas.

Pintos junto a su mesa de reliquias en 200 latidos

Durante esa década del ’60 ya existía el vinilo pero en los diarios no estaba la música, era impensado que suceda como ahora que Coky Ramirez pasa 15m en el programa de Tinelli y el diario La Voz del Interior le dedica tres páginas. La primera revista, antecesora de la Pelo (’70), se llamó PinAp y que salió en 1968 con Sandro en la tapa y una polera rosa muy pop, Pintos en el escenario la muestra intacta y hojea las notas a los Rolling Stone y Los Gatos.

Pintos controla la sala y muestra la propaganda de Discofonic Toca Toca a pila que se las consumían a los 3m del picnic. Existía el Combinado porque tenía toca discos vinilos y radio; y también el WincoFon, en un mercado donde se vendían millones con fenómenos como el de Leonardo Favio con “Fuiste mía un verano” o la “Balada para un loco”, o aquellos que mas vendían como Los Chalchaleros, Palito Ortega y Sandro.

Desde el escenario muestra el disco vinilo debút de Gieco, Troilo for Export (grabado con sistema stereofónico) y el primer disco de Mercedes antes de firmar con Polygram.
Descubrimos el sonido del Winco con un vinilo de Spinetta con Pescado Rabioso (su formación posterior a Almendra) Si la púa pegaba mal se rayaba y nos aprendíamos las canciones con los saltos y cambiadas.

Primer disco de Vinilo de Gieco

Pappo joven

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Pappo fue una gran perdida, porque de pibe desde la Paternal apareció con una destreza impresionante para formar parte de la banda de Miguel Abuelo, que había leído Leopoldo Marechal y jugando con la frase “padre de los piojos” fundó su banda Abuelos de la nadaNorberto Napolitano llegó a lo mas alto del mundo con su música y en el video aparece joven, a comienzo de los ’70, Con el pelo cubriendole la cara y solo siendo una nariz que con los años pareció achicarse en un cuerpo que se volvió de gigante.

Entonces ¡Vuelve Perón! De puerta de hierro y luche y vuelve a la masacre de Ezeiza y la patria socialista que no fue. Los arreglos con Lanusse, Cámpora al gobierno y Perón con el poder hasta que se muere en 1974 y queda Isabelita de Presidente con el siniestro Lopez Rega. La situación empeoró y con el golpe militar de marzo del ’76 se hizo la noche de verdad.

La música tuvo sus exiliados y se los borró de la radio. Caímos en un cono de silencio, sin leer libros ni escuchar discos, aunque mas terrible fue para esos miles que no pudieron sobrevivir de las tinieblas. También hubo mucha gente canalla que hizo negocio con la música popular y mientras unos estaban censurados otros vendieron. Solo hace falta ver la programación del Festival de Cosquín del 78-79 para descubrirlos.

Victor Heredia fue uno de los que resistió dentro del país, mas allá que desapareció su hermana Maria Cristina, se quedó con sus padres.Él escribió una carta y la empezó a tocar en la primera Trastienda en Palermo (algo así como Tonos y Toneles), lo que sería un Informe de la situación sumamente arriesgado a principio de los ’80.

Pintos dedicó un párrafo a lo que es vivir con la censura, que fue derrotada igualmente con canciones nobles. Si la palabra libertad aparecía en una letra se censuraba igual que paz, revolución y esperanza. Hasta la portada del disco Durazno sangrando de Invisible fue censurada.

Si hablabas sobre instituciones te censuraban y Sui Generis pensó en hacer un disco llamado Instituciones que terminó siendo “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones“. Por supuesto que no se editó el tema Botas Locas que fue al archivo de la censura, aunque se la cantaba en los conciertos despedidas de 1975.

La anécdota cuenta que Sui Generis fue en agosto a Uruguay y cantaron “Botas Locas” desconociendo que en el país oriental ya habían dado el golpe militar también. Obviamente todos marcharon presos, uno a uno los integrantes de la banda fueron interrogados hasta que le llegó el turno a Charly García a quien como autor de la canción le preguntaron acerca de la frase “Si ellos son la patria yo soy extranjero” a lo que García, aprovechando lo mal que se escuchaba la grabación – prueba militar, desmintió diciendo que la frase era Si ellos son la patria yo me juego entero” y logrando así ser liberados.

Empezando a cerrar, recurro a un extranjero: Luca Prodan

Luca habla reconociendo que al llegar no hablaba castellano y lo nacional le parecía ridículo, aunque Manal le gustaba, Spinetta le parecía rebuscado en sus letras, decía que Soda Stereo la hizo bien aunque no compartía el maquillaje, de Virus no le gustaba nada y ni hablar de Miguel Mateos. El Musico es sentirlo adentro y no querer ser Musico.

Sobre el tango dirá que no le gusta porque el hombre trata mal a la mujer como macho y después la llora, se toma y le canta. Del Chamame opina Prodan que es música centro europea y la chacarera que le gusta mas y hasta la cumbia que mas allá de tener una imagen grasa es divertida, como el cuarteto que lo hacía reír siendo para emborracharse y pasarla bien.

Victor Pintos se despide del escenario dejando una exquisita sensación, esa que el turista siente al unir bellos paisajes con historias, imágenes y sonidos. En sus últimas palabras en el escenario lamenta que Cerati esté mal, marca el debut solista de Ciro, dice que Gieco demora su novedad, Fito sigue activo y hasta elogia a Pedro Aznar y Luis Salinas.

Concluye que hay muchos artistas, pero la Tv lo ultimo que pasó fue a Tití Fernandez (cantante aficionado) e igualmente comenta que con los nuevos formatos la música no va a depender de un hombre que fuma habanos detrás de su escritorio.

El cierre a cargo de Charly y aplausos de talle recital.

+ Fotos de “200 Latidos” cortesía de UE Siglo 21

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Cuando The Tristes son otros

In Cobertura iPhone, Exclusivos, Paladar mostaza on 31 julio, 2010 at 2:03 PM

La vida de pavimento me alejó de casa pero me dio dos amigos (y mas también). Pero en realidad la luna se empeña en volverlos uno, sospecho que es uno desdoblados en dos tiempos o quizás sean dos que se unen quien sabe a razón de que, en un estilo o un sonido. La noche se freeza y respira. El transductor electroacústico tiene feedback con The Tristes.

El hogar se empapela con la lista de temas en sus paredes, allí yacen retumbando recuerdos y esperando ser resucitadas. Un cajón de cerveza se cubre con una tela para convertirse en futón de kiosko, así como el talento se acomoda por sobre aquellos que desde la mesa junto a la ventana no ostentaban la gira que hoy los presenta aquí y conecta con la vereda del rock.

No hay torre de parlantes mas alta que la pasión de los artistas que esta noche son estrellas en El Galpon suburbano. Es noche de amigable rock con The Tristes, Germán Arrascaeta (voz) Raúl Guzmán (guitarra), Seba Tranchet (guitarra), Carlos Sada (bajo), Ignacio Ortíz Morán (batería), Martín Caramaccio (teclas) están listos. Merodean el escenario y buscan el túnel sin luz, el Coliseo sin multitud.

El artista cumple con el rito: el brindis, el abrazo y agradecimientos desmedidos cuando somos nosotros los que nos sentimos acompañados esta noche solitaria. El hielo despide de la barba y la euforia le gana al frío en la garganta.

Pocos entenderán la adrenalina, nadie calculará acertadamente la pasión. El talento y la pasión no conocen de tamaños cuando se trata de escenarios, esta y ninguna noche. La Tristeza se vuelve acordes y los sentimientos letras inconclusas.

“Desvelos de gloria.. Canciones al palo.. Algo que nos haga felices.. Que disuelva tus grises..”

La cara de los novatos del lugar se sorprenden al descubrir que el no se mintió al decir que su voz cataloga de buena para arriba con gran personalidad. Y el puño en el aire libera al mic mientras Lennon salta desde una remera al pie del escenario volviendo a soñar al repetir la letra.

The Tristes on the stage

El bajo se luce y el negro funde en una remera pegada sin sufrir la edición que a diario lo ata. Salta, gira y vibra entregando todo. Contorneados en rojo esta noche el cuerpo duerme y sueña.

“Que nos saque de pobres.. Rimas que te paguen un sueldo.. Radios que transmitan tu furia..”

Con la voluntad no alcanza para enmendar el caos, el secreto esta en flotar. Amigos, amantes y compañeros del intento de las rimas eclécticas en todos los puntos cardinales del salón.

“Nos volvimos más pop”, reconoce en una entrevista el frontman Arrascaeta, “pero curiosamente no nos ablandamos. Es raro, ¿no? La influencias son las de siempre: The Replacements, Hüsker Dü, Echo & The Bunnymen entre tantísima música que pulula por nuestros corazones”. Quizás sea difuso el recuerdo cuando a los 16 se subió a su primer escenario, pero anoche con 41 años seguramente lo intenso se volvió a repetir.

“Combatís al capital sin salvar contradicciones.. Te encuentro de madrugada tomando en la avenida.. Los sentidos suspendidos no hay piedras en el zapato..”

Para este Ryan Adams cordobés, con gestos de enigma y que no teme brincar sin vergüenza con su manos arqueadas como arabescos que se posan en un oso, quizás no haya dueto con Norah Jones pero le lloverán abrazos al bajar. De amigos, visitantes y adolescentes que chocaron hombros con él mismo en el pogo que como vicio constante no quiso estar ausente.

“Stanley Kubrick lo filmo.. De todo menos dormir.. No se puede reaccionar con las pestañas tan tiesas.. Se hace humo.. esta vida Highlander”.

En el Billboard de la entrega The Tristes sigue escalando, esta nota no promete éxitos, solo diapositivas que valen la pena volver a ver, para que el ritmo te tome de la mano y sus letras te taladren los pensamientos calmos.

+ Escucha lo nuevo de The Tristes

+ Fotos de The Tristes

Entrevista con Germán Arrascaeta – The Tristes en CordobaRock.com.ar

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El arte fue obra de la artista plástica Alejandra Bredeston; el diseño corresponde a Karina Mana

Lo nuevo de Calamaro por un fan

In Exclusivos, Jorge on 24 junio, 2010 at 9:36 AM

Por Santiago Jorge

El primero de junio salio a la venta “Calamaro on the rock” y a las 8hs de su lanzamiento, lo tenía entre mis manos. Luego de escucharlo durante estos días mundialistas, tuve en el tilín de corazón sensaciones encontradas. Feliz y conciente por haber sido parte y disfrutar al máximo la etapa más gloriosa y fructífera de mi ídolo Andrés Calamaro (1999-2005); y por otro lado, un trago amargo, por sentir que Calamaro no es, ni será lo de antes.

El Salmón

El mismo lo reconoce en sus letras, en “me envenenaste” reza: No vez que ya no soy yo, soy una sombra de aquel (…) Porque ya no puedo escribir y no dejo de dormir, Será el veneno que me pusiste a mí.

Es que todo cambia, y AC también: de ser un marido abandonado y bohemio, inmerso en la composición frenética y el encierro solitario, paso a ser padre y esposo ejemplar, y músico que acepta al pie de la letra, “recomendaciones” de su sello discográfico (firmas de discos, presentación del álbum en radio y televisión, giras nacionales e internacionales).

No digo que este mal, simplemente es otro Calamaro, en el fondo, todos los que en aquella época  le seguíamos la pisada, esperábamos que se recupere, que abandone las sesiones de 72hs de grabación, que salga a la calle, que afloje un poco con las drogas, etc. Hoy pocos recuerdan que Andrés estuvo 4 años sin sacar un disco, y 6 años sin tocar en vivo. Es por eso que celebramos esta nueva etapa, aunque con una pizca de añoranza, discos como Honestidad Brutal (37 temas seleccionados entre 100)  y El Salmón (103 temas entre valla uno a saber cuantos) siguen siendo la cumbre de Calamaro solista.

En su anterior álbum de estudio, La lengua popular, ratificó 10 años después de Alta Suciedad, estar en lo más alto de la composición nacional, con una muestra de que si quiere realizar una obra convencional y fenomenal lo puede hacer, en éste 2010 no nos toca escuchar su mejor versión, on the rock ha sido promocionado como la nueva gran obra, pero no lo es.

El disco en si es comprable, si tendría que ponerle una calificación: BUENO.

Portada del disco

Sucede que uno le exige mas a Andrés, y con los invitados que participan: Bunbury, Vicentico, Niño Josele, Diego El Cigala, Jerry González, Pablo Lescano (¿?), Calle 13 y  El Langui; en cualquier otro álbum del autor, con todos ellos habría para hacer dulce.

El disco abre con Barcos, la voz de Diego El Cigala y las guitarras de Niño Josele, le dan jerarquía a la canción.

Entre las mejores canciones, encontramos varias escritas hace tiempo: El pasodoble de los amigos ausentes, Todos se vanInsoportablemente cruel y  El perro (hace 8 años fue cortina del programa “Detrás de las noticias” conducido por Jorge Lanata).

Como todo disco calamarero, hay un track pegajoso- radial: Los divinos; y un proyecto de futuro tema coreado en los estadios: Me envenenaste (primo-hermano del clásico me arde).

La joya, esta en el disco extra de la edición deluxe: Perdoname un rock, con sonido salmonero y la letra al mejor estilo Calamaro, con la sensación de que fue escrita con el puñal todavía clavado.

El resto: Gomontonera y Flor de Samurai, (ambos temas rockeros que pasan desapercibidos), Te extraño (demasiado repetitivo), Tres Marías y Te solté la rienda;son del montón, por demás comunes, a mi parecer no entrarían entre los mejores 100 de AC.

En suma, dentro de 30 años cuando le contemos a nuestros hijos sobre un tal Calamaro, “on the rock” no será una parada obligatoria, sino una más entre las 26 obras del autor (contando a Los abuelos de la nada y Los Rodríguez). Es que así son los artistas, ni Galeano saca todos sus libros impecables, ni Riquelme da todos sus pases de modo perfecto, ni Calamaro todos sus discos extraordinarios.

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Este autor es Columnista permanente de este Blog

Los Rollings Stone y su exilio en Main St.

In Paladar mostaza on 21 junio, 2010 at 12:05 PM

Por Daniel Curtino

No es común que una banda tenga problemas con el fisco, o por lo menos no nos enteramos. Esos problemas finaciancieros lograron que un joven guitarrista británico se exiliara al sur de Francia y alquilara un “pequeña” mansión desde donde se gestaría el mejor álbum de The Rolling Stones.

Pero los Stones no se fueron a vivir juntos; cada uno tomó un rumbo en la bella Francia de los 70aunque, en el comienzo de la grabación del disco, a Watts (el Rolling que hace honor a su edad) le fastidiaba viajar 7 horas para llegar al chateau donde registraban los sonidos.

Las grabaciones comenzaron en julio de 1971 y, como todo lo que generaban los Stones en aquella época, fueron caóticas. La casa tenía problemas con la electricidad, por lo que, para no necesitar la electricidad de la residencia, la banda desvió (ilegalmente, obvio) los cables de las vías del tren cercanas al estudio móvil.

Sin embargo, el principal problema de las sesiones de grabación lo involucraban a Richards con su profunda adicción a la heroína, que lo llevaba a desaparecer en medios de las grabaciones y volver días después. Bill Wyman, bajista de la banda por aquel entonces, recordó, años más tarde, que la banda solía tocar cada noche, de ocho de la tarde hasta las tres de la madrugada aunque siempre había alguien que faltaba o había gente de más.

¿Como se graba un disco cuando constantemente te visitan William Burroughs, Terry Southern, John Lennon o Gram Parsons?

El trabajo acabó en octubre de 1971, después de que la policía francesa llegara a la mansión para preguntar a los moradores (mas de 100 personas) acerca de la visita de traficantes de droga. De esta época salieron los demos de Good Time Woman (que se convertía en Tumbling Dice, el gran tema del disco), Let It Loose (te suena Let It Be), y las versiones finales de Casino Boogie, Happy, Rocks Off, Soul Survivor y Ventilator Blues.

Además de Jagger, Richards y Watts, en estas grabaciones también participó Bobby Keys, Mick Taylor y el productor Jimmy Miller.

Un nuevo exilio para este disco aún sin nombre lleva a los Stones a Los Ángeles, luego del altercado con la policía en Francia. A fines de marzo del ’72 el disco estaba terminado y se contrata a un artista de la cultura Beat para la portada: John Van Hamersveld, el mismo que diseñó la portada del álbum Magical Mystery Tour de The Beatles.

La crítica no dio un buen recibimiento al álbum en el momento de su publicación a pesar del éxito comercial del que gozaban (no era fácil interpretar la magnitud de esos discos en esa época). Sin embargo, siempre hay alguien que sabe, como el gran el crítico de música y autonombrado “Decano de los críticos de rock” Robert Christgau, quien lo nombró en 1972 el mejor disco del año.

“Innegablemente lo mejor del año, esta desgastada obra maestra es el súmmum del rock del año ’72. Incluso ahora, siempre me complace cualquiera de las cuatro caras, aunque tuve que escucharlo veinticinco veces para comenzar a comprender de lo que los Stones eran capaces, y aún no he terminado la tarea”.

Y llegarían versiones Deluxe, remasterizadas, Bootleg, grabaciones inéditas, la remasterización final, para uno de los mejores disco de los 70 que ingresó en los 500 mejores álbumes de la historia. Y hoy, a 38 años de su lanzamiento, “Exile on Main St” ingresa a la lista definitiva de los discos que todo amante de la música debería tener.

“Estoy más alineado con Lucifer y el lado oscuro”

In Paladar mostaza on 22 mayo, 2010 at 11:59 AM

Cuando Keith Richards anunció que iba a escribir su autobiografía, hace tres años, la mayoría de la gente no creyó que el guitarrista de Los Rolling Stones pudiera recordar lo suficiente como para justificar el costo del libro.

Sin embargo, aquí está diciéndome que va a ser publicado en octubre. “Estoy esperando que vuelvan las pruebas. Es medio raro leer sobre tu propia vida. ¿Quién puede estar interesado en eso?”, se ríe y suena muy parecido a Jack Sparrow, el personaje de su amigo Johnny Depp en la saga Piratas del Caribe. “Pero entonces me doy cuenta de que hay mucho interés, entonces… hablar con alguna de la gente que estuvo ahí y escuchar su versión de las cosas para intentar hacer un correlato fue muy interesante, una suerte de puñado de experiencias calidoscópicas”, dice. El dejó su casa en Weston, Connecticut, a una hora de Nueva York, algo que a menudo hace con su esposa Patti Hansen, para visitar a sus dos hijas. Ahora está en el Hotel Mercer, un lujoso establecimiento neoyorquino. Nadie pestañea cuando él aparece. El viejo demonio.

De modo ostensible, se supone que esta entrevista es para discutir la versión remasterizada y expandida de la obra maestra de los Stones, Exile on Main St, el álbum cuya génesis en el sótano de Nellcote, la villa que Richards alquiló en Villefranche-sur-Mer, en la Riviera francesa, en 1971, se ha convertido en una piedra angular de la leyenda de Keef. Pero él está feliz recordando los cuatro años en que usó Suiza como base durante los ’70: “Suiza era casi el único país que me aceptaba en ese momento, así que siempre estoy muy agradecido a los suizos. De verdad aprendí a esquiar. ¡Era una vista increíble, créame, ver a Keith Richards esquiar!”. También se entusiasma hablando de Jamaica, donde el grupo grabó Goats Head Soup, el disco que le siguió a Exile. “Tengo muy fuertes raíces en Jamaica. Amo al porro y a la gente, aunque creo que están todos locos. Para muestra sólo hace falta un botón.” Pero no importa la era, y el hecho de que él parece mayor que los 66 que tiene, como si cada surco de su cara pudiera contar una historia, sus recuerdos son agudos y desmienten a los dudosos que dicen que no ha sido el mismo desde abril de 2006, cuando se cayó de un árbol en Fidji y tuvo que someterse a una cirugía en Nueva Zelanda. Ese accidente le agregó un capítulo más al ya considerable libraco de la tradición Stone, al que Richards ha contribuido durante los últimos 45 años, borrando la línea entre realidad y ficción para su propio deleite tanto como para ayudar a cubrir sus huellas. “Alguien me preguntó cómo me las arreglé para limpiarme. Estaba tan harto de contestar a eso que le dije que fui a Suiza y me hice cambiar la sangre. Estaba boludeando, nomás. Eso fue todo, una broma.”

Exile, el álbum Stone esencial y favorito de los más fanáticos de la banda, es tan querido para Richards que no va a mentir sobre él. Entonces, ¿cómo fue que la banda de rock’n’roll más grande del mundo terminó en la Costa Azul en 1971? “Todo el peso del establishment británico se volcó sobre nosotros. Al principio pensaron que podían pescarnos con las redadas por drogas y no funcionó”, asegura Richards. Se refiere cuando en su casa Redlands, en Sussex, en febrero de 1976, la policía encontró mínimas cantidades de resina de cannabis, píldoras energizantes italianas en el saco de Mick Jagger y a Marianne Faithfull desnuda en una alfombra, y a los subsiguientes juicio y sentencia (su condena fue revertida por falta de pruebas). “Entonces nos apretaron por el lado financiero”, continúa, apuntando indirectamente al endeble estado de las finanzas de la banda después de una costosa separación de Allen Klein, su famoso manager norteamericano, y al excesivo rango de impuestos en el que sus altos ingresos la habían colocado. “En el aire había una sensación de que habíamos llegado a un cisma, a un punto de quiebre con cierta gente, Klein incluido. Para mantener viva a la banda, teníamos que irnos de Inglaterra. Hubo mucha determinación en cuanto que podíamos hacer lo que hacemos en cualquier parte. Francia era conveniente”, explica. “Imaginamos que tanto Cannes como Niza o Marsella podríamos encontrar un estudio que nos gustara. Después de que eso se cayó, todos me miraron a mí. Pensé: ‘Sé lo que quieren, quieren mi sótano’. Así es cuando terminé viviendo encima de la fábrica.”

La fábrica, o “el viejo Nellcote”, como lo recuerda cariñosamente el guitarrista, “era un fantástico lugar escaleras arriba”. “El sótano era otra historia. No había sido usado en años. Era feo, oscuro y húmedo. Pero era copado, eso sí”, se ríe. “No creo que nos hayamos molestado en limpiar demasiado. Medio que nos mudamos ahí. Fue un gran lugar para trabajar. Fue todo un poco loco, una especie de experimento, porque antes nunca habíamos grabado fuera de un estudio.” Ellos habían usado el Estudio Móvil Rolling Stones para capturar sus fechas de “adiós al Reino Unido” en marzo de 1971 y para grabar demos en Stargroves, la enorme casa de campo de Jagger en Berkshire, pero realmente demostró su utilidad cuando ellos acamparon en la Riviera francesa. “Tener el camión lo hizo posible. La cosa realmente funcionaba”, afirma Richards. “Estábamos encantados. Era una máquina maravillosa para su época. Hacíamos algunas tomas y después todos subíamos las escaleras corriendo, nos metíamos en el camión y escuchábamos. Fue un modo totalmente único de hacer un disco. Había algo en el sonido de la sección rítmica ahí abajo –quizá fuera el cemento, quizá la mugre–, pero tenía un sonido particular que no se podía replicar. Créame, mucha gente lo ha intentado.”

Un infeccioso pavoneo rítmico se metió en “Tumbling Dice”, el primer single de Exile, y “Happy”, la canción marca registrada de Richards. “A veces te aparece algo que podrías tocar toda la noche. ‘Tumbling Dice’ tenía un groove y una fluidez tan hermosos…”, musita. “Vivir encima de todo eso tenía sus ventajas. ‘Happy’ es el epítome de eso. Una tarde (el productor) Jimmy Miller estaba en la batería y Bobby Keys en el saxo barítono, pero eso era todo. Los muchachos generalmente no arrancaban a trabajar hasta la noche. Dije: ‘Miren, tengo esta idea. ¿Podemos registrarla para más tarde?’ Para el momento en que llegó el resto de la banda, yo había hecho unas cuantas sobregrabaciones y habíamos terminado el nuevo tema. Lo capturé antes de que cualquiera supiera que existía. Toco muy seguido ‘Happy’. No es usualmente mi género. No soy conocido por el material feliz y alegre. Probablemente estoy más alineado con Lucifer y el lado oscuro. Pero fue una tarde jodidamente buena y todavía amo esa canción.”

Sólo hubo una falla en el plan maestro: el flujo de visitantes documentado por el fotógrafo Dominique Tarlé en el libro Exile: The Making of Exile on Main St (un favorito de Richards). “Ah, Dominique, gran tipo. Nos gustaba Dominique porque era el fotógrafo más invisible. Nunca sabías que estaba ahí, se mezcló y se convirtió en parte de la banda. El libro me maravilló. No sabía que había sacado tantas fotos. Mucha gente que uno no tenía la intención de que estuviera allí, como Gram Parsons, terminó en Nellcote, y se quedó durante un mes. Gram está en espíritu en Exile. Los buenos mueren jóvenes.” De todos modos, el guitarrista se mantiene firme en que las actividades extracurriculares no impidieron que el grupo se enfocara en la música. “Sí, podés llamarlo onda: era una muy buena”, dice con una sonrisas. “Por supuesto que había drogas, pero no afectaron el trabajo. ¡Estábamos haciendo un disco, no teníamos tiempo!”

Los meses pasados en Nellcote han sido descriptos como hedonistas, pero él recuerda momentos de comedia. “Había un chef, Big Jacques, que hizo estallar la cocina. Hubo una gran explosión”, gesticula. “Teníamos un par de chicos locales trabajando para nosotros. Sí, ellos nos engancharon a la línea de ferrocarril un par de veces cuando iba el poder. Los gendarmes eran muy razonables en su modo mediterráneo. A veces simplemente querían venir un rato a ver qué pasaba. Uno se para fuera de la puerta delantera con el sargento. ‘Monsieur, excusez-moi.’ Generalmente, las cosas se arreglaban y uno decía: ‘Pase, tómese un cognac’. Sí tuvimos un robo y recuperamos algunas de las guitarras. La justicia prevaleció. Dejémoslo ahí. La señora encargada del lugar era bárbara. Cómo nos acomodó a todos ahí… La sonrisa en su rostro todo el tiempo… No sé bien a qué le sonreía, pero siempre nos manejó correctamente. Tengo entrañables recuerdos de tocar y trabajar ahí. Puede haber lugares mucho peores para hacer un disco.”

Aunque arranca con temas ro-ckeros como “Rocks Off” y “Rip This Joint”, Exile también vio a los Stones explorar una dirección más soulera y con algo de gospel. “De modo extraño, una vez que estuvimos en el medio de Francia empezamos a meternos profundamente con la música norteamericana. Después de todo, básicamente, eso es lo que hacemos”, afirma Richards. “Pero empezamos a sacar otros aspectos distintos, como la música country o el gospel. Quizá como no estábamos en Estados Unidos, extrañábamos el lugar.” De hecho, incluso si Exile es presentado como el disco que los Stones hicieron en su huida, partes de él ya habían sido grabadas en los estudios Olympic de Londres, donde habían hecho sus tres discos anteriores. Exile fue completado en Sunset Sound de Los Angeles, entre noviembre de 1971 y febrero de 1972. “Para poder mezclarlo y hacer ciertas sobregrabaciones, necesitamos equipamiento bastante más sofisticado que el que teníamos en nuestro camión. Esa fue la razón por la que fuimos a Los Angeles: para pulirlo y darle un pequeño toque de Hollywood. Lo grandioso de Los Angeles, especialmente en esos días, era que podíamos llamar por teléfono a las 3 de la mañana y decir: ‘Necesitamos un par de voces’. En media hora teníamos un par de chicas listas, todavía con sus camisones puestos”, agrega con una chispa en sus ojos. “Era así. Tenías una idea y se concretaba, lo cual era muy copado.”

Hoy Exile es considerado lo más alto del canon de la banda, pero no fue así en 1972. “Quizá haya sido porque era un álbum doble. Tuvimos que pelear con la discográfica al respecto. Insistimos en que era un doble”, recuerda Richards sobre Atlantic, que distribuía mundialmente el recientemente lanzado sello de los Rolling Stones. “Sabíamos que iba a haber una reacción al disco, simplemente porque era diferente. No había hits. Era un álbum en sí mismo. Hubo mucha determinación por parte de la banda para sacar los pies del plato y hacer un disco interesante. Nos habían echado de Inglaterra. No- sotros éramos los exiliados. Por eso es que el disco terminó llamándose Exile on Main St. Eramos muy conscientes de que estábamos ahí afuera, con nuestras espaldas contra la pared. Teníamos que improvisar sobre la marcha. No había guión, nadie lo había hecho antes. Estábamos reinventando a los Stones sobre la marcha. Fue un milagro que haya funcionado, honestamente. Los Stones tuvieron una racha de buena suerte o como se quiera llamarlo.”

“En un sentido, estábamos creciendo al mismo tiempo que el público”, dice el guitarrista. “Los tracks que encontramos en el baúl están principalmente como los dejamos hace 39 años. Puedo escuchar cosas y pensar: ‘Oh, mi Dios, ¿de verdad toqué eso?’ A veces simplemente despegás. El espíritu, la sensación que tienen, hacen que bien valga la pena publicarlos, porque es el sabor de la época. Acaricié una guitarra acústica aquí y allá. Mick grabó nuevas voces para ‘Plundered My Soul’ y ‘Following the River’. Tuvimos que marcar una línea en alguna parte. Decidimos que si íbamos a reempaquetar y sacar Exile como box set, debíamos agregar algo del material que habíamos dejado afuera. Cuando hacés discos, estas cosas medio que se desdoblan. Hay material de Sticky Fingers que fue a parar a Exile y, en la otra punta, cosas de Exile que terminaron en Goats Head Soup. Nadie escribe un disco del tema 1 al tema 12 y dice: ‘Ya está’. Es un proceso continuo y con suerte va a continuar.” Los fans de los Stones ya han sido consentidos con la versión expandida de Get Yer Ya-Ya’s Out! y ahora Exile, pero, ¿qué más hay en los planes? “Nadie va a tomar la decisión hasta más entrado este año”, dice Richards. “No hay duda de que los muchachos van a querer hablar sobre si vamos a grabar o a salir de gira en una forma u otra. Quizá vayamos a hablar de hacerlo de otro modo. Va a haber mucho de eso. Lo diría si lo supiera.”

Fuente: Diario Página/12

Cerati: Una parte de la euforia

In Pasiones on 21 mayo, 2010 at 9:18 AM

Por Luciana Molina


Erase una vez, cuando todavía era muy chiquita para entender ciertas cosas, mi papá me hizo escuchar, no se muy bien si para que no moleste o por una cuestión de estímulo del oido musical, a un grupo.

Eran 3, tenian el pelo largo, rulos muchos, y un ritmo totalmente pegadizo y bailable (a esa edad). Al ritmo de “Lo que sangra” empezamos, con mi hermana, un largo camino musical cerca de Gustavo.

Podría decir que es la forma en la que toca la guitarra, como hace magia con 6 cuerdas, y hace que escucharlo sea un deleite; podría adjudicarle a su belleza física y al carisma, que entre soberbio y pícaro, atrapa a mas de una de las seguidoras femeninas; podría decir que la poesía de sus letras, que el sentido implícito, que la magia, que encuentra palabras que yo no, que sus ojos, que su voz clara e increíble, que su energía, que su fuerza natural.

Nada de lo que yo dijera haría que sientas lo que él representa.

Como músico fue un estandarte en los ’80, revolucionó las formas de concebir el pop, aunque yo lo considero parte del rock nacional. Flotando entre rechazos de quienes lo comparaban con el Indio Solari, Gustavo Cerati defendió a capa y espada su forma de concebir la música; su creatividad para encarar las situaciones mas simples y transformarlas en las mas abstractas.

Uno de sus grandes éxitos, dentro de su carrera solista, reza una frase que enamora a mas de uno: No es soberbia, es amor. Y quizás esa sea la respuesta a muchas de las cosas que se critican de Cerati. Es amor a la música, a sus seguidores, a la poesía, a recrear, a crear, a vivir. En sus letras encontras risas, llantos, situaciones fáciles, y difíciles.

Llena de palabras un vacío que muchas veces no sabemos describir. Dueño de una voz cautivante, sorprendente en cuanto a su versatilidad, y de una experiencia inigualable, lo considero un exponente clave de que en mi país se sigue produciendo buena musica.

Tuve el placer, hace unos años, de ver a Soda Stereo tocar en vivo. Y no me da verguenza decir que junto con todos los que estabamos esa noche en el Chateau Carreras, creímos tocar el cielo. Para las personas de mi edad, ver a Soda en vivo era algo nunca soñado, y estar ahí, simplemente fue un sueño realizado.

Jamas me voy a olvidar las lagrimas de los padres que estaban ahí con sus hijos, la emoción de vernos corear a gritos cuando pase el temblorprófugos, o persiana americana. Todavía se me pone la piel de gallina de siquiera recordar ese momento.. poder compartir las sensaciones de esa noche se me hace dificil, no hay palabras.

Algunas recomendaciones personales, todas con su correspondiente historia. Lisa, una excelente balada de su disco Amor Amarillo, relata la exhuberante historia de una niña a punto de enfrentarse con su despertar sexual.Cuando Gustavo se enteró que su madre tenia cáncer compuso este tema, en mi criterio, una de las construcciones mas simples y dulces de su historial. Sin mas rodeos.. Té para 3 (de “Comfort y Música para volar.. una delicia). Pulsar, una experiencia de los despertares “electrónicos” de Cerati, un gran exponente de lo que luego quedaría reflejado en temas como paseo inmoral, canción que dispara la carrera solista de Gustavo a niveles no imaginados.

No quiero dar mas vueltas, para leer de su vida tienen miles de biografías, discografías, fotografías de él. En este momento, y como es de público conocimiento, Cerati esta en delicadas condiciones de salud, luego de una gira que lo llevó por todo América presentando “Fuerza Natural”, su ultima producción discografica. Desde mi lugar de una simple admiradora, amante de la musica, y sobre todo de su energia, no tengo mas que enviarle todas mis fuerzas, y no se crean que aquí termina todo.. esto es simplemente una parte de la euforia.

Zion Rock y sus 100 programas

In Jóvenes Sueños, Pasiones on 20 mayo, 2010 at 10:45 AM

Nueva sección "Jóvenes Sueños".

Pareciera que no paso el tiempo en estos cortos 3 años que llevamos de vida… y aunque tengo 21 años siento que comencé otra vida en septiembre del 2007. Comencé a creer en el rock de Córdoba como una alternativa para crecer, para cumplir sueños y para vivir las cosas de diferente manera.


Gracias a cuestiones que la vida me puso en frente, un día nació ZION; un programa hecho por 3 personas que por ese entonces todavía estaban en el último año del secundario: Exequiel Repetto, Fabio Barbosa y quien “les habla”: Nicolas Medina.
Con el transcurso del tiempo nos dimos cuenta que ya no era mas un Hobbie, ese juego del principio y en un abrir y cerrar de ojos estabamos parados en el 2008 con una nueva temporada del programa.
Se fueron integrantes, pero llegaron nuevos (Nicolas Quinteros, Domingo Guevara y Florencia Yacobelli) Empezamos a sentir el peso de lo que estábamos haciendo y fue por eso que le cambiamos el nombre de Zion a Zion Rock, para darle mas identidad.
Pasaron un sin fin de cosas en ese 2008, a tal punto de seguir apostando por esta locura del mundo del rock visto desde la pecera radial. En 2009 se nos dieron las cosas, pudimos crecer, cambiar de radio, producir eventos y llegar a un numero importante de gente atras del parlante de la radio, del celular, de internet.
Que puedo agregar a esta historia que… Si supieran como empezó jaja… tengo al lado a un grupo de personas formidable, creo que nunca deje de tener gente que no bajo los brazos nunca, en ninguna de todas las temporadas de Zion Rock. Tengo a los músicos, las bandas que confiaron, que se acercaron y creyeron en este programita que se hacia en una radio independiente y que no era una emisora rockera. Tengo a empresas y sponsors que ponen la espalda y cargan sobre ellas un proyecto y un gran producto (disculpen si rosa lo egocentrico) pero siento que es asi… y de repente me veo parado junto a tantas personas que dan mucho por este programa, por su formato y su vida. Veo como se hace mas arriba la subida cuando cumplis 100 programas y que fácil parece cuando tenés las ganas.
Zion Rock llegó para difundir, para hacer crecer al rock, capaz no hicimos mucho, pero siento que si, capaz no nos conoce gente, no somos famosos, pero somos importantes para los poquitos que escucharon este nombre y con eso basta. Somos un programa de rock SIN LIMITES dice el slogan, y creo que así va ser, esa va ser nuestra ideología, seguir sin limites, ir hasta allá, hasta donde podamos, hasta donde nos den las gambas para correr y los brazos para remar, para seguir en la búsqueda de nuestros pequeños sueños a corto plazo.
Queremos ser grandes, Pero no nosotros solos, todos unidos, seguir cumpliendo 100 + 100 + 100 programas junto al rock de Córdoba. Seguir esperando que se sumen las orejas para conocer este gran mundo de la música cordobesa. Nosotros lo estamos viviendo así, queremos compartirlo, 2 hs por semana prendidos a las 97.1 Fm, nuestra humilde casa que nos da la mano y es nuestro nexo.
GRACIAS POR ESTAR EN LOS 100 POGRAMAS. GRACIAS POR HACER 100 PROGRAMAS CON NOSOTROS. ES UN SUEÑO CUMPLIDO, NUNCA PENSAMOS QUE PASARIAMOS LOS 25 Y NOS REGALARON 75 MAS. ZION ROCK, UN PROYECTO, UNA RADIO, UNA GANAS TERRIBLES DE QUE NOS ACOMPAÑEN SIEMPRE…


ZION ROCK ES:
NICKO:IDEA, PRODUCTOR Y CONDUCTOR
GISELA PETREI: PRODUCTORA Y LOGISTICA
LUCIANO CHIATTI: OPERADOR / SONIDITA
CAROLINA TORRES: CO. CONDUCTORA / CONTENIDOS
RODRIGO GONZALEZ: CO CONDUCTOR
MARIANO ALTAMIRANDO: CO. CONDUCCION / SEGMENTOS
NATALIA BERTOLI: COMUNICACIONES Y NEXO
NICOLAS PAPA: FOTOGRAFO
TATY REYNA: FOTOGRAFO
DANIEL SAMPIERI: CORRESPONSAL BS AS
LU STRUMIA: LOGISTICA DE AUDIO EN PAGINA WEB (BS AS)

“Con Serú fuimos los Beatles argentinos”

In Paladar mostaza on 11 mayo, 2010 at 10:03 AM

Cuando Pedro Aznar conoció personalmente a Pat Metheny en el Jazz Festival de Río de Janeiro, creyó tocar el cielo con las manos, pero tiempo después, al enterarse que Metheny lo invitaba a participar en su banda, sintió que “el sueño del pibe” se había cumplido definitivamente.

Hace pocos días, durante la presentación de Iván Lins en el Luna Park, el público argentino tuvo nuevamente la oportunidad de apreciar -en vivo- a uno de los mejores músicos contemporáneos. En esa ocasión, Aznar demostró, una vez más, su impresionante talento compositivo, su virtuosismo interpretativo y una notable calidad vocal. Aquel muchacho que hace ya varios años comenzó su carrera en Madre Atómica, pasó por el grupo Alas y llegó a la fama como bajista de Seru Giran, volvió a nuestro país para terminar de grabar su nuevo disco, “Contemplación”. Y en esta oportunidad, Pat Metheny fue su músico invitado.

CONTROL DE CALIDAD
-¿Tendremos posibilidad de ver a Pat Metheny y Pedro Aznar juntos en nuestro país?
-Mira, Pat está muerto de ganas de venir. Lo que pasa es que el dólar se sigue yendo para arriba, así que la única forma sería prorratear los gastos haciendo una gira por Brasil y algún otro país sudamericano, porque trasladar a todo el personal y los equipos imprescindibles hasta acá, nada más que para hacer un concierto, no va; a menos que aparezca un mecenas con ganas de gastarse más de treinta mil dólares y creo que eso no va a ocurrir.

-Y con respecto a los discos, ¿hay alguna tratativa para que se editen en la Argentina?
-Sí, Interdisc está negociando todo el catálogo de E.C.M., incluyendo lo de Pat. Puede ser que llegue a editarse. El inconveniente es que esta compañía alemana es muy estricta en cuanto a los controles de calidad. Por ejemplo, a Brasil le retiró la licencia porque no daba la calidad de la cartulina para las tapas, así que imaginate lo que puede pasar acá.

-¿Cuál es tu opinión sobre el actual panorama de la música local?
-Realmente no escuché demasiado. No tuve mucha oportunidad ya que estuve trabajando muchísimo. De todas maneras, te digo que me sigue encantando Luis Alberto Spinetta, también Lito Vitale con Cumbo.. . De lo más novedoso escuché a Calamaro y me pareció que tiene mucho que ver con la música que se hace en otra parte del mundo, claro que allá se hace mejor. Otro al que escuché es Fito Páez, y con él tengo como bronca. No se lo dije personalmente y me parece feo que se entere a través de una revista, pero se me ocurre que cuando empezó tenía una identidad increíble, una fuerza original tremenda, y ahora lo veo como un poco mimetizado con Charly. Eso me da mucha bronca porque Fito es un músico super talentoso y no tiene que ir a buscar moldes con nadie. Y no porque lo de Charly no valga, sino porque simplemente no es la de él. Espero que lo note y vuelva a hacer lo que hacía antes, que vuelva a donde estaba, a donde había salido, porque esa es la suya.

MILONGA DIGITAL
-Hablemos de tu nuevo disco, ¿hay temas de otros autores o fue íntegramente compuesto por vos?
-No, este disco lo compuse todo yo.

-¿Cómo es el material? ¿Es diferente al anterior?
-Sí, es diferente. Creo que en este disco traté de encontrar una identidad cultural y de sonido, que me representara a mí como un músico argentino. En el disco hay elementos folklóricos, ciudadanos, ritmos sudamericanos y también jazz.

-¿Cuál es el título y estilo característico de cada uno de los temas?
-Los títulos son “La noche sueña el día”, una balada con algo de tradición brasilera; “Candombegle”, obviamente un candombe, dedicado a Egle Martin; “Verano Nueva Inglaterra”, una especie de samba; “Para acunar a Leyla”, un tema con aires de música ciudadana; “Veintitrés”, un lento de tipo introspectivo; “Al dolor de mi gente”, una chacarera, y por último “A la hora que se duermen los trenes”, una milonga digital.

-¿Dónde fue grabado y quiénes te acompañaron?
-Dos de los temas fueron grabados en Boston y el resto en Buenos Aires. Los músicos que me acompañaron son Pomo, Osvaldo Fattorusso y Pat Metheny, entre otros.

-¿Vas a presentarlo en Argentina?
-Sí, probablemente lo presente en algún teatro o estadio, pero será recién para mediados o fines de diciembre.

OTRO TIPO DE EXPERIENCIAS
-¿Cuándo volverías para quedarte?
-Si quedarme significa inmovilizarme, nunca. De todas maneras, que yo me vaya por dos meses o que no toque por dos meses, es lo mismo. O sea, el que me vio en el recital de Ivan Lins, si yo me quedara, no me volvería a ver hasta diciembre, fecha en que haría otro concierto. Yo no tengo el más remoto interés en desaparecer de mi país, porque soy de acá, me interesa tocar para argentinos, me interesa lo que sucede en mi tierra y no deseo desaparecer. Lo que ocurre es que simplemente me gusta viajar, conectarme con otra gente, hacer otro tipo de experiencias. Me parece una manera de enriquecerme como músico y como persona para después poder aportar otro tipo de experiencias.

-¿Hay algún proyecto para realizar un trabajo con Spinetta o García?
-Con Charly, no. Con Spinetta queremos hacer un disco juntos. Probablemente eso sea en el verano.

-¿Sabes que la gente no olvida a Seru Giran y que aún hoy, en cada una de las presentaciones individuales de Charly o Lebón, reclaman aquellos viejos temas? ¿Crees que alguna vez volverán a juntarse para llenar ese espacio del corazón de la gente que ningún otro conjunto pudo ocupar?
-No sé, creo que no. Ese vacío al que haces referencia se debe a que el grupo era muy carismático. Además, por una cuestión de personalidades, había un poco para todos los gustos. Fuimos algo así como los Beatles argentinos, pero no creo que nos volvamos a reunir. . .

-Pedro, vos te desvinculaste de Seru en el momento en que el grupo estaba en su apogeo. ¿Crees que fuiste un poco el “culpable” de la disolución del conjunto?
-No, para nada. Yo me fui del grupo, pero ellos podían haber seguido tocando, podían haberme reemplazado por otro bajista. Si no lo hicieron fue por decisión de ellos. Yo no soy responsable.

Fuente: Mágicas Ruinas

(Fernando Ritacco – Revista Pelo – 1984)

+ Entrevista a Pedro Aznar en Radio Nacional (Audio)

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Un tipo con el rock en las venas

In Paladar mostaza on 4 mayo, 2010 at 12:57 PM

¿Existe un ser humano que encarne el rock’n’roll tanto como Keith Richards?

Si hasta parece que el riff se convirtiera en hueso y el solo de guitarra fuese parte del torrente sanguíneo cuando el violero y alma mater de Los Rolling Stones se planta sobre cualquier escenario del planeta. Esa especie de homeless con pañuelos –y vaya a saber qué más– colgando de sus pelos grises que constituye su imagen de los últimos años deja ver las huellas de una vida intensa, en la que la música siempre estuvo en el centro de la escena.

A los 67, el viejo Keef luce cada arruga con el orgullo que un veterano de guerra se cuelga sus medallas: esos surcos profundos son el recordatorio de que este abuelito las hizo absolutamente todas –legales o no– y construyó descontroladamente un legado imposible de borrar en la cultura occidental. Hoy nadie discute que Richards “es” Los Rolling Stones, muy por encima de un Mick Jagger, a quien se identifica con el costado más empresarial de la banda. Al guitarrista, en cambio, se lo conoce como el motor y el esqueleto, al punto de que el resto del grupo toca siguiéndolo a él y no al ritmo propuesto por Charlie Watts. Y si alguien tiene alguna duda sobre el carácter único de Richards, conviene darle una leída a la Biografía desautorizada (que acaba de importar Océano) escrita por Victor Bockris.

El autor también se ha hecho cargo de trabajos biográficos sobre Andy Warhol, Lou Reed, Patti Smith, Velvet Underground, Muhamad Alí, John Cale (lo ayudó a redactar sus memorias) y la famosa groupie Bebe Buell. El libro sobre Richards fue originalmente publicado en 1992, justo cuando el músico estaba a punto de salir con su segundo álbum junto a los X-Pensive Winos, Main Offender, y puesto al día diez años después. Las diferencias entre un momento y otro son notorias en el estilo de Bockris, que parece no haberse tomado con la misma profundidad la última parte. En el libro original había armado el rompecabezas de la vida de Richards en base a testimonios del propio músico, que en las entrevistas solía ir hasta el hueso, y de personas cercanas como Anita Pallenberg (madre de sus hijos mayores), Marianne Faithfull y Linda Keith, además de material de archivo de todos los músicos de los Stones, amigos, conocidos y hasta algún que otro guardaespaldas.

Bockris nunca le hace asco a cierto tufillo amarillista, como cuando sugiere un vínculo sexual entre Richards y Jagger, por ejemplo. Sin embargo, no precisa recurrir a argucias literarias para que el lector se pregunte cómo es que Richards todavía está vivo. Porque, además del apetito voraz del músico por la heroína y la cocaína, tuvo infinidades de accidentes automovilísticos, de los cuales salió milagrosamente ileso, y caminó por el lado salvaje durante buena parte de su tiempo. En las 500 páginas de Biografía desautorizada aparecen las detenciones por drogas, los juicios, el tendal de muertos entre sus íntimos (el guitarrista stone Brian Jones, el músico y amigo Gram Parsons), las semanas enteras sin dormir, los días completos encerrado en un baño con una guitarra (se inyectaba heroína, que le provocaba diarrea, y se quedaba ahí componiendo los temas de los Stones), la vez que le pidió a su guardaespaldas que matara a unos jamaiquinos que habían violado a Pallenberg, las peleas con Jagger por el control del grupo, los traumáticos cambios de formación y la separación nunca anunciada de los ’80. Pero, claro, también puede leerse acerca de los maravillosos raptos de inspiración (el inmortal riff de “Satisfaction”, por ejemplo) y del progresivo reconocimiento de su valor como músico y como emblema de un estilo de vida rockero. Y sobre su timidez y cómo se las arregló para vencerla, sus conocimientos como productor, su insistencia en el apego a las raíces del rock, sus gustos simples y monolíticos (como el pastel de carne, su alimento por excelencia), su relación de odio pero sobre todo de amor con Jagger (¿con algún escarceo carnal?), y su firme convicción de que el rock’n’roll es la única forma de que su corazón siga latiendo. “Siente que la música es su vida y morirá sobre el escenario. Con eso tiene que vivir”, dice sobre él Pallenberg, una de las personas que más lo conocen.

La “puesta al día” no es tan profunda y el autor recurre más a sus propias opiniones, lo que va en desmedro del relato. Su explicación es que “la cuestión no es tanto lo que hizo Keith Richards durante los ’90 (cuántos conciertos dio, cuántas canciones escribió, etc), sino lo que logró, y cómo lo transformaron estos logros”. Para el resto de los mortales, lo más importante que consiguió el guitarrista fue volver a encender a los Stones, pese a la partida del bajista Bill Wyman y a que Jagger no siempre le dispensa a la banda la atención que ésta merece. “Todos nos vamos haciendo cada vez un poco más mayores, pero nadie siente que ya no nos queda nada adentro –dijo Richards en 2002–. Seguimos esperando a que el grupo se haga mayor. Aunque al final ya sólo quedemos tres. Existe un amor duradero por lo que hacemos. Ese es el ingrediente principal.” La conclusión de Bockris es que, más allá de las opiniones contraculturales de Richards y de su imagen de junkie a tiempo completo, él es y será por siempre “un creador de discos”. Y, como tal, es más que una estrella de rock: “Es un artista genuino cuya música es una de las claves del carácter de la vida moderna, y su obra perdurará mientras hombres y mujeres sean capaces de escuchar, pensar y sentir”.

Fuente: Diario Página/12