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Eduardo Galeano en Jujuy: La independencia, una tarea pendiente

In Paladar mostaza on 31 octubre, 2010 at 11:30 AM

Eduardo Galeano es sin dudas una espada de caballero de la literatura, con un filo incalculable determina las palabras que saldrán a danzar entre sus oyentes con ritmos nativos, consciencia eterna y visión superadora. Galeano dio una serie de charlas en Jujuy, la primera de ellas en el histórico Teatro Mitre de San Salvador de Jujuy. Acá la crónica de Alejandro Velazquez desde Ñurda.

Muchas, muchas caras veían, embobadas, a Eduardo Galeano que él estaba sentado en el escenario del teatro Mitre… Mitre, justo como el presidente argentino que tuvo obras tan importantes, alguna recordaría luego Galeano: la guerra de la triple alianza.

Casi todos los que miraban embobados, a Eduardo, eran los que el día anterior en 15 minutos agotaron las entradas a esa conferencia que era el inicio de unas jornadas de literatura que organizó la Universidad Nacional de Jujuy. Sin estructuras de prensa, que bombardeen hasta las calles con parlantes, el escritor convocó a tanta gente que llenó el teatro.

Antes de escucharlo tuvo parte la formalidad del momento, con un par de presentadores, muy correctitos ellos. Él (el presentador), impostaba una voz de locutor. Ella, con una seriedad muy prolija leía su discurso escrito en un papel acartonado. Después, de forma decreciente en la formalidad, le dieron paso a una profesora de rulos dorados que con emoción contó como comenzaron las jornadas literarias que estaban a la tercer edición.

Y para que le ponga calidez al evento le dejaron la posta a Flora Guzman, amiga del visitante y esposa del escritor Hector Tizón.

Sentada a la izquierda del uruguayo, lo presentó recordando tiempos de exilio, que compartieron en épocas de dictaduras. La época en que se hicieron amigos. Anécdotas. No se olvido de nombrar al discurso políticamente correcto, el que no practica Galeano. Aplausos.

Y ya Eduardo al micrófono: “¿Hay un cardiólogo por acá? Ay Flora como me has dejado…” Y mientras acomodaba unas hojas a4 sueltas, dijo: “Voy a leer unos textos breves de esos que a mi me gusta escribir…”

Moviéndose en la temática que en el programa figuró como “La independencia, una tarea pendiente” comenzó contando que al día siguiente de la declaración de la indenpendencia en Quito, en una pared alguien escribió: “último día de despotismo y primero de lo mismo”. El monólogo de Eduardo siguió por distintos personajes, desde Mariano Moreno a Sarmiento, iluminando partes de la historia que es mutilada por la historia oficial.

Sacó a luz a personajes como Simón Rodríguez, quien intentó educar de una manera distinta que entre tantas cosas planteaba “enseñar que los niños sean más preguntones” y Robert Carter, que fue unos de los que ayudó a forjar la independencia estadounidense pero que fue olvidado, “el más valioso de todos fue olvidado” diría Galeano.

Recordó, Eduardo, como en 1810 luego de una reunión de “tenderos, contrabandistas, ilustrados doctores y jefes militares” discutían la“independencia”, y no bien la declararon, implantaron el comercio libre y “así el puerto de Buenos Aires asesinó en el huevo a la industria nacional que estaba naciendo… estaba ya naciendo.”

También resaltó, siempre con ese humor (en el que nos terminamos riendo de escenas que no son totalmente humorísticas en el fondo), que en Bolivia se demoró más de 180 años en ver que había alguien de pueblos originarios que pueda ser presidente y en Chile luego de 188 años vieron que las mujeres eran la mayor parte en su población.

Mientras hablaba de como la historia oficial condenaba a la amnesia a ciertas personas pedía: “Mucho cuidado cuando se miden las cosas, las personas por el éxito”. Y en esa confusión entre valor y éxito citó al poeta Antonio Machado:“ahora cualquier necio confunde valor y precio”.

En otra parte de la conferencia Galeano dijo: “La guerra de la triple alianza, que debería llamarse la guerra de la triple infamia…”, mientras recordaba que Sarmiento cuando recibió el parte militar de la victoria en el Paraguay festejó así: “Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní, era preciso purgar la tierra de esa excrecencia humana” y remató  diciendo: “Lo que lo salvaba era que que había fundado la sociedad protectora de animales, lo que indicaba que había un buen corazón latiendo en aquel…”

Sacando a relucir que a pesar de ese exterminio lo que perduró y resistió fue la lengua guaraní, que hoy la usan sobre todo en el “amor y los chistes, lo más importante, el amor y el humor”.

Y así desató una vez más en los espectadores la risa y aplausos que fueron los separadores entre cada relato que profería el escritor. Y dejando a muchos con ganas de escuchar más, en un momento la conferencia terminó. Galeano con brazo en alto despidió a la gente que de pié aplaudía.

La gente no se levantó porque para finalizar sobre el escenario tuvo presencia entre actuación y baile el grupo de baile Juventud prolongada con carnavalito de fondo. Y después de esa actuación si dejaron sus asientos para poder llegar a la puerta antes que el escritor y poder verlo de cerca. Mientras los presentadores formales que abrieron la charla decían que al día siguiente Galeano daría otra conferencia en la Facultad de Humanidades.

Fuente: Ñurda

Fundación de San Salvador de Jujuy

In Pasiones on 19 abril, 2010 at 9:38 AM

Hubo tres fundaciones en el Valle de Jujuy.

La primera se llamó Ciudad de Nieva, fundada por Gregorio de Castañeda el 20 de agosto de 1561, por disposición de Juan Pérez de Zurita, gobernador de Tucumán; en donde actualmente se emplaza el barrio Ciudad de Nieva.

La segunda ciudad fundada se llamó San Francisco de Alava, el 13 de octubre de 1575 por don Pedro Ortiz de Zárate, en la unión de los rios Grande y Xibi Xibi, lugar conocido como Punta diamante.

La fundación definitiva la llevó a cabo Francisco de Argañarás y Murguía con el nombre de “San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy” el 19 de abril de 1593, en donde actualmente está ubicada la plaza Belgrano.


ROMANCE DE LOS DOS RÍOS

– Romance del Río Chico, romance del Río Grande, con su voz de flauta el uno, el otro con su voz grave, bajan lamiendo las breñas y corren besando sauces desde las punas más altas hasta los cañaverales.

Romance del Río Chico, romance del Río Grande, el uno de pura nieve, el otro de pura sangre, y entre la sangre y la nieve San Salvador con sus calles, San Salvador de Jujuy, que Dios la proteja y guarde.

Romance de los dos ríos, romance que no es romance, porque es el ruego de un niño mientras le pide a la madre que le cuente una de tantas leyendas de las que sabe: –La de La Madrid, primero. –Primero, la de Lavalle. –y por qué no la de Güemes o la de Antonio Balcarce –O la del Sargento Gómez… que esta vez no lloro, madre.

Romance del Xivi-xivi, romance que nada vale, si entre las tejas del ceibo y la cal de los azahares no aletea la paloma blanca y celeste del valle: la paloma de Belgrano, que no hay otra que la iguale.

Romance del Río Chico, romance del Río Grande, el uno bramando fuerte, el otro cantando suave, como si el uno, bramando rogase al otro que cante.

De PUYA -PUYA, sexta edición, 1996.
Domingo Zerpa, poeta y escritor jujeño, (1909- 1999)

LA CIUDAD, EL CANTO Y YO

Este canto que yo canto no es espumita del agua; es aliento de un cristiano que al resollar se desangra.

1 – En el centro del mundo ¿no es el centro, del mundo mi ciudad? En el centro del mundo, como en sueños, San Salvador está, San Salvador del Cielo de Jujuy, la muy noble y muy leal. Una escolta de cerros y de ríos la cuida con afán y el aire, jardinero enamorado, le ha puesto una campana de cristal.

De “Canto a Jujuy”
Raúl Galán,
escritor jujeño. (1913-1963)

“- Cuando niño solía permanecer largo rato frente al espejo del baño de mí casa. Entonces y luego de algunos minutos de observar fijamente mi rostro en el mismo comenzaba a sentir una extraña sensación de desconcierto que al llegar al extremo de desconocer mi propia persona me producía una angustiosa impresión de estar cayendo en un súbito vacío existencial. No me conocía ni reconocía como ser y me preguntaba entonces quién era ese sujeto en el espejo que hacia allí y por qué estaba en ese lugar y en ese tiempo.

Como cuando era niño frente al espejo y no me reconocía, ni entendía quien era también ahora me siento como argentino. Deseaba con verdadero afán, comprender al pueblo mío y descubrir mi propio modo de ser, como parte de ese pueblo.

Me hacía entonces, y sigo haciéndolo hoy, estas preguntas tristes, difíciles: ¿Qué es el ser nacional? ¿E- xiste el ser nacional? ¿Está ya consagrado o está elaborándose? ¿Aceptamos que sólo las regiones repre- sentan la identidad cultural? ¿Es el NOA el germen de la Argentina?…”

De “Patria y región de mis sentires y recuerdos”.
Miguel Ángel Pereira, escritor jujeño, (1926-2008)

IMPRESIÓN DE JUJUY

Jujuy, del sol violento, de las aristas recias contra el cielo; Jujuy, verde y salvaje misterio. Arcilla áspera y ocre que alisa el viento, lluvias como castigo sobre los techos, estrépito del río que baja el cerro. Jujuy bravío. medio día, torrente, rugido, fuego.

De “Cantos para Jujuy”.
María Laura O. de Pémberton, 1913-1966