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La revolución será de los docentes

In Derecho a Replica, Exclusivos, Prosas Propias on 30 mayo, 2011 at 10:36 AM

La transferencia del conocimiento volverá a ser eje de una transformación radical de los sentidos asignados por la sociedad. La educación será lo único que cambiará (nuevamente) al mundo. En este nuevo siglo de las comunicaciones inmediatas y las informaciones fugaces, es el conocimiento el cimiento necesario para adaptarse a las características cognitivas del hombre para con el mundo que lo rodea. Mejor dicho, somos los docentes quienes tenemos la obligación de cambiar el mundo.

El problema no está en las herramientas, el conflicto no es entre el libro y la capacidad de atención. Durante años hemos diagnosticado e inventado desviaciones estudiantiles sin estudiar empáticamente lo que es soportar una clase nuestra. La solución reside en entender el cerebro, su renovado funcionamiento y los estímulos predilectos de estas nuevas esponjas cognitivas.

Los cerebros han cambiado, nosotros hemos cambiado y hasta los pizarrones se actualizaron. Si bien se ha avanzado en ciertos aspectos, lo que no hemos podido superar aún, es la confusión que tenemos acerca de qué es lo que debemos modificar de nuestra enseñanza. Las pantallas no hacen a los docentes y las presentaciones no serán lo que los alumnos recordarán para siempre. Los valores de la educación continúan siendo los mismos, el docente es insustituible y el conocimiento que se debe transferir no será modificado por el canal.

Las lógicas de transmisión de los contenidos son las que tenemos que atender. Debemos dominar las nuevas tecnologías, asimilar la ruptura que los nativos digitales producen sobre las viejas formas lineales de lectura y compartir el lugar desde donde generar conocimiento.

No temer, desafiarnos y salvarlos, es nuestra responsabilidad si es que alguna vez soñamos con poder abrazar un egresado que nos estime por los conocimientos que le hemos podido transferir para enfrentarse al mundo que se presenta ante ellos.

Bajemos la guardia y salgamos de la trinchera

¿Hasta cuando los docentes vamos a temerle a la tecnología? Debemos comenzar a verla como nuestra aliada y considerar que gracias a ella podemos recuperar el terreno perdido. Quizás al comprender que es justamente “con” las nuevas herramientas con las que vamos a poder frenar el achicamiento de nuestros programas, la disminución de densidad teórica y hasta sentirnos mejor frente al aula.

Nosotros como docentes, debemos pensar las herramientas digitales para configurar un escenario donde plasmar distintas unidades temáticas en torno a la comunicación digital y así lograr que los nativos digitales renueven su interés por distintos contenidos, participen en la construcción de conclusiones conceptuales y logren internalizar una manera de aprendizaje colaborativo y multiplataforma.

¿Nos animaremos a romper esas secuencias rígidas de aprendizaje en las que creemos fervientemente? ¿Estamos dispuesto a compartir el protagonismo con los alumnos? Como docentes tenemos que identificar cuando nos olvidamos que el proceso de aprehender era deglutido por nosotros dada su condición estimulante. Sin dudas alguien nos inyectó la creencia errónea de que el alumno por sí solo iba a querer hacerse de los conceptos y nosotros no teníamos más que presentarlos.

No existen soluciones mágicas

No se puede desconocer que los nuevos paradigmas tecnológicos han llevado a la transformación de la sociedad del conocimiento. Se trata de una sociedad en la que las condiciones de generación de conocimiento y procesamiento de información han sido sustancialmente alteradas por una revolución tecnológica centrada sobre el procesamiento de información, la generación del conocimiento y las tecnologías de la información.

En este contexto general, las nuevas tecnologías se relacionan con la enseñanza a partir de la generación de nuevos entornos de aprendizaje, donde se han transformado las maneras en que el saber es adquirido, clasificado, facilitado y explotado.

El camino de la descentralización de las clases entonces, aparece como una oportunidad para innovar a partir de las herramientas que ellos mismos ya manejan, pero que se puede enseñarles a utilizar eficazmente con fines académicos. En el caso educativo, se entiende mal esta des- centralización si se supone que el último nivel de decisión personalizado está en el docente. Porque quienes deberían participar de las decisiones de aprendizaje, son los últimos orejones del tarro (pero también los más importantes de todos); a saber, los mismos estudiantes.

No seremos los primeros pero evitemos ser los últimos

Cuando por fin nos propongamos ejercitar nuestra docencia, alejándonos de las estoicas formas medievales de educar, entonces podremos reconocernos en la mirada de un aula repleta de nativos digitales que nos aceptan en su reino cognitivo. No hace falta recorrer muchos clicks en el horizonte de Google para toparse con casos cada vez más exitosos e innovadores.

En el caso local por excelencia es necesario citar el Proyecto Facebook encabezado por Alejandro Piscitelli, donde se desarrolló una experiencia de educación participativa, que si bien se basó exclusivamente en la red social, dejó sentada las bases sobre conceptos claves para entender la educación en términos que debemos emprender.

¿Cómo conquistaremos a estos bárbaros que nos desafían en nuestra propia aula? Entendamos a Alessandro Baricco cuando nos anticipa que “los bárbaros llegan de todas partes. Y esto es algo que nos confunde un poco, porque no podemos aprehender la unidad del asunto, una imagen coherente de la invasión en su globalidad. Vemos los saqueos, pero no conseguimos ver la invasión. Ni, en consecuencia, comprenderla. Para los bárbaros la calidad de un libro reside en la cantidad de energía que ese libro es capaz de recibir desde las otras narraciones y de verter después en otras narraciones”.

Nos instruyamos para dar batalla en igualdad de condiciones. Un buen ejemplo de ello me pareció el caso de Salman Khan que creó la, al menos innovadora, Khan Academy, postulando sin tapujos que se puede utilizar el video para reinventar la educación. Su proyecto se basa en una serie de videos educativos cuidadosamente estructurados que ofrecen completos planes de estudio en matemáticas y, ahora, en otros temas. En la exposición de su plan muestra el poder de los ejercicios interactivos e invita a los profesores a considerar invertir el tradicional método en el salón de clases: Asignar a los estudiantes video-clases para ver en su hogar, y hacer “los deberes” en el salón con el profesor listo para ayudarles.

No habrá casos que desde el primer momento se amolden a la solución que necesitamos para nuestra aula, pero debemos comenzar a nutrirnos de las distintas experiencias e interpretaciones de la situación, para así poder alcanza el objetivo de salvar “nuestra” clase.

La revolución no será de las máquinas y los alumnos no asaltarán nuestra Bastilla, sino que somos los docentes quienes tendremos que iluminar el camino. El primer paso entonces será reconocer nuestros errores y remediarlos desde los nuevos conceptos que se nos presentan como posibles aliados. Herramientas, plataformas y distintas actividades están tan expectante, como los alumnos, porque las internalicemos para ejecutarlas.

Biblio:

Castells, Manuel. La Galaxia Internet. Barcelona: Areté 2001.
Baricco, Alessandro. Los Bárbaros. Ensayo sobre la mutación.
Piscitelli, Alejandro. Proyecto Facebook.

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La Web ha muerto, las aplicaciones comienzan su reinado

In Derecho a Replica on 6 enero, 2011 at 7:25 AM

Si utilizas habitualmente un smartphone, un teléfono tipo BlackBerry, Android o iPhone, probablemente cada vez lo utilices más para acceder a Internet y menos para navegar por la Web. En estos dispositivos triunfan las aplicaciones, también aquellas que sirven para utilizar servicios Web como Twitter, Facebook, YouTube o Google Maps.

Precisamente este año en el que la World Wide Web cumple su vigésimo aniversario ha sido el que ha visto una portada de Wired dedicada a su muerteThe Web Is Dead, (18.09, septiembre 2010).

Aplicaciones vs. Web

Si bien lo que hay bajo tal afirmación es más un debate y una consideración respecto al cambiante modelo de acceso a Internet “y la Web seguirá ahí como parte esencial de ésta (…), cada vez representa una menor parte del tráfico de Internet”, escribe Chris Anderson. Actualmente las tres cuartas partes del tráfico son ocupadas por otras tecnologías y protocolos de intercambio de información: P2P, vídeo y audio en streaming, videconferencia y voz, juegos, intercambio de datos entre aplicaciones… Y por cada vez más sistemas cerrados, los “jardines vallados”.

Los sistemas cerrados son algo que Tim Berners-Lee, el “padre” de la World Wide Web, criticó recientemente: “la proliferación de las redes sociales como Facebook aíslan la información publicada en Internet”.

Berners-Lee también se mostraba contrario al creciente uso de las aplicaciones en los sistemas operativos móviles (Android, iOS, BlackBerry, Windows Phone 7,…), sobre todo las que se basan en estándares cerrados: “No utilizar estándares abiertos provoca la creación de mundos cerrados. Los estándares abiertos impulsan la innovación”.

Pero la innovación depende más de las personas que de los medios disponibles. Como ejemplo durante años se ha innovado en la Web a pesar de lo precario de los medios. Los hacks y trucos de CSS, JavaScript y HTML han sido un recurso más que habitual entre diseñadores y desarrolladores web.

De hecho nunca antes de la Web el término estándar había tenido tan poco valor: los “jardines vallados” han existido desde mucho antes que ahora, aunque sólo afectaban a una minoría que no navegaba por Internet desde Windows con Internet Explorer.

Al contrario, nunca antes se ha visto tanta innovación, tan variada y tan revolucionaria -en juegos, servicios, aplicaciones prácticas y sociales, de contenidos y editoriales,…- como la que han traído las aplicaciones móviles. A su lado la Web -incluso la Web 2.0- se muestra desfasada.

A eso se debe muy en parte el éxito de las aplicaciones en móviles y tablets, los cuales ya no son cosa que interesen a unos cuantos “early adopters”: en pocos años éstos serán los dispositivos más utilizados para el acceso a Internet [que no es sólo la Web], por delante de los ordenadores.

La Web 3.0 prescinde de la Web

En general una aplicación bien hecha, aunque únicamente sirva para acceder y mostrar la misma información que está disponible en la Web, funcionará mejor, de una forma mucho más rápida, eficaz y funcional que la misma Web a través del navegador del móvil.

El resultado final, la sensación que deja en el usuario, es la de una experiencia más cómoda y satisfactoria.

“Las aplicaciones son el nuevo canal para la distribución de servicios y experiencias en teléfonos móviles”, escribe Andreas Constantinou, “nacen de las raíces de la Web en el sentido de que son una evolución de la Web 2.0, añadiendo nuevas formas de interacción y de descubrir y acceder a la información; y también nuevas formas de monetización”.

Precisamente el de la monetización ha sido uno de los eternos asuntos pendientes de la Web como soporte para contenidos o servicios de pago especialmente cuando se trata de cantidades pequeñas. Incluso hoy se puede considerar un episodio sin resolver.

En cambio el de los micropagos es un aspecto “solucionado por las tiendas de aplicaciones desde el primer día”, como es el caso de la App Store. Y lo es muy en parte gracias a su planteamiento de sistema cerrado con el que se ha ganado, a pesar de las críticas, la confianza de desarrolladores, editores y público.

Los móviles han evolucionado mucho -mucho más que la Web, de hecho- y sin duda la llegada del lenguaje HTML5 es una mejora necesaria e importantísima. Pero aún su implementación es lenta, está en una fase muy temprana -aún lejos de ser un verdadero estándar, si algún día llega a serlo- y seguirá siendo así todavía algún tiempo.

De momento las aplicaciones web no pueden competir con su equivalente en forma de aplicación móvil, con Google Maps como ejemplo evidente. Y servicios que en otro tiempo habrían sido considerados “casos de éxito de la Web 2.0″ salen hoy sólo como aplicación móvil, sin web equivalente.

Es el caso de Instagram, un servicio cuyos contenidos no solo no están en la web, sino que por defecto sólo funciona móviles iPhone -aunque puede conectarse con servicios como Flickr, Twitter o Facebook. Y aún así cada semana unas 100.000 personas se apuntan a Instagram para compartir fotografías.

Como dice Chris Anderson, “hoy hay en Internet incontables ‘jardines vallados’. La Web es la excepción, no la regla.”

Vía Cooking Ideas / Apolorama

Pensar Mobile

In Derecho a Replica on 24 diciembre, 2010 at 12:23 PM

Esa extraña mezcla de incertidumbre y exitación que rodea al negocio de las comunicaciones móviles es todavía más fuerte entre los que se dedican al marketing. Para saber mas del tema, elegí esta nota de Nicolás Falcioni que publicó Infobrand y me pareció un buen panorama.

Hay ahí tanta oportunidad pero… cómo aprovecharla. Creo que en la Argentina uno de los que se están animando al esfuerzo de responder esa pregunta es Gastón Barcia, de Xaga.

Barcia entendió que los móviles exigen pensar lo digital de otra forma. Que un móvil no es una PC pero más chiquita. Y empezó por lo obvio, que resultó ser lo más subversivo: el usuario se mueve. “Entonces tengo que contemplar todas las variables; mi mensaje puede llegar en cualquier momento, en cualquier situación. Ya no hay un límite”.

Esto lo dijo durante un encuentro que hizo el IAB. Otra pregunta interesante de Barcia fue ¿mi marca tiene que hacer algo en mobile? “No es una ley. Hay marcas más móviles o movilizables que otras pero eso si; tengo que ser relevante. Tengo que tener un objetivo”.

Un consejo de Barcia. “Como punto de partida para la creatividad mobile es bueno estudiar qué lleva la gente en sus bolsos, sus mochilas y sus carteras”.

Los coordinadores del encuentro fueron Santiago Perincioli, de Agea/Clarín, y Patricio Cavalli, que es colega (editor en la revista Mercado) pero también hace de doble agente y juega para el otro lado como director de Woonky Mobile.

Cavalli habló de la necesidad de evangelizar el marketing móvil (“tenemos que crear un lenguaje y machacar”) y en ese trance seleccionó una serie de ideas fuerza, entre ellas: iAd, Apple TV, Kindle, smartphone, mobile broadband, y otras que eran cifras. Como toda elección, fue arbitraria y se entiende, lo que no me quedó tan claro es por qué iAd y no AdMob, o por qué AppleTV (“va a ser un producto masivo”) y no Android, que me parecen más relevantes si hablamos de mobile marketing en Latam.

Lo otro interesante de Cavalli fue su dinámica al momento de hablar, y haber descubierto esto: de las 20 aplicaciones más descargadas del AppStore local sólo una habla sobre la Argentina. “Y ni siquiera fue desarrollada acá, es decir que no estamos consumiendo nuestro propio producto”.

Pablo Salvatori, jefe de Marketing on-line de Agea volvió al viejo paralelismo de que en móviles estamos como con Internet en el 98. Pero le agregó una salvedad interesante. “La diferencia es que esto (lo mobile) ya tiene volumen y tenemos menos tiempo para cometer errores”.

Para Salvatori el celular (“nuestra segunda sombra”) será la pantalla que controle a todas las demás. Dijo que es tan importante y personal que deberíamos desistir de trabajar sobre estrategias push. Y que uno de los grandes temas hoy es el de los destinos, es decir, hacia dónde dirigir el tráfico generado por una acción. “Los mobile sites deberían ser el escalón inicial, porque casi todos dispositivos pueden acceder”.

En relación al tema de los destinos agregó que los móviles dan algunas alternativas. “Por ejemplo, puedo plantear un click to call o en base a geolocalización mostrar mis locales sobre un mapa”. Hay un mundo más allá de las landing pages.

Gabriel Nul, de La Nación, dijo que en enero de 2010 los sitios móviles del grupo La Nación generaron 2.000.000 de paginas vistas por mes, y que a penas unos meses después, en octubre, esa cifra llegó a los 3.500.000 de páginas vistas. Retomando un comentario previo de Cavalli, dijo: “hace un tiempo me hubiera parecido increible, pero hoy no me extrañaría que en 2010 haya un 50% de smartphones en la Argentina”.

Para Nul una de las claves es el tamaño de la pantalla. A partir de los 240 pixeles de ancho la experiencia cambia y el consumo se dispara. Lo otro que sigue siendo crítico son los planes de datos. Como Salvatori, Nul también encontró que el destino de una acción móvil es problemático, por eso en La Nación al anunciante le ofrecen un llave en mano, con desarrollo de sitio wap incluido.

En cierta forma, Alejandro Campos, de TimWe, también abordó el tema de los destinos, pero desde su teoría de la guerra por el control de los activos móviles.

Frente a la disyuntiva clásica de si tener un sitio web móvil o una aplicación, Gabriela Tolosa, de Yahoo! insistió que que lo más fácil es empezar por lo más simple, y eso es siempre el sitio web. Hoy Yahoo! Argentina tiene 800.000 usuarios móviles únicos y unos 10.000.000 millones de páginas vistas por mes.

Por último, Germán Abaroa, de Havas Digital, agregó una frase al ya fértil sumario utilizado para explicar por qué los móviles son tan importantes para la industria de los medios y la comunicación. “Dejar el celular es más difícil que dejar de fumar”. Y dice haberlo experimentado en carne propia.

Lo que se viene en publicidad

In Derecho a Replica, Exclusivos on 9 diciembre, 2010 at 9:12 PM

Por Juan José Jimenez Pages

Primero en principal antes de dar mi opinión sobre lo que se “viene en la publicidad”, quiero aclarar que lo que yo digo es solo una percepción mía, no tengo idea si realmente eso va a pasar, ni tampoco creo que nadie lo sepa.

La publicidad tradicional era un tipo de comunicación sorda, egocéntrica, muy manipuladora y mentirosa, el que está adentro del marco publicitario a veces se plantea si las cosas que hace, realmente, “¿están bien?”. Jugar con la psicología de las personas es un tema bastante interesante, pero a la misma vez peligroso.

Los grandes medios como la televisión empiezan a mirar internet con intriga, aunque siempre van a seguir siendo importantes, la radio comienza a perder sus pautas, cada vez menos anunciantes confían en ella, el mercado móvil y las redes sociales están alterando todo el funcionamiento de la comunicación clásica publicitaria, ¿ahora donde mierda vamos?, empiezan aparecer nuevos personajes, nuevas plataformas, la tecnología es un elemento básico en la acción de las ideas,  solo pocas marcas quieren apostar por lo “nuevo”.

¿Jugar con esto todavía sigue siendo sospechoso? Parece que si.

¿Impacto, emoción, dialogo? ¿Qué causan estos videos?

El mobile marketing y todas sus aplicaciones van a causar una revolución completa  en la jerga publicitaria, el software de reconocimiento de imágenes en los lugares de punto de venta, que con el  uso  de los smartphones sumado a las páginas de geolocalización, provocaran estragos en todo lo tradicional que se conocía hasta ahora.

Otro tema que está acaparando mucho la atención en la publicidad es la neurociencia,  con solo imaginar la combinación de toda la tecnología, la publicidad,  el neuromarketing y millones de usuarios activos funcionales, llevan a pensar en un antes y un después en la comunicación.

Vaya uno a saber donde quiere estar cuando todo eso pase, no adaptarse al cambio es ir en contra de la evolución.

 

Pensar los medios en clave de smartphones

In Derecho a Replica on 18 octubre, 2010 at 11:11 AM

Mas allá del furor por el lanzamiento del iPad y las distintas tablets, que según algunos condenan al libro y a los diarios a un segundo plano mientras para otros fracasará, en el mercado continúa el ascenso y la intromisión de los smartphones. Los populares celulares o teléfonos móviles, es la plataforma a la cuál deberíamos prestarle especial atención, desde el periodismo, la publicidad y el marketing, dado que será el dispositivo predilecto de las próximas generaciones.

“El futuro de la información aparece cada día más claro: internet se convierte en el primer medio y el móvil se consolida como aparato de acceso para los más interesados y participativos. Los mayores consumidores y más activos en los propios medios, en las redes sociales y plataformas de microblogging”. La cita es del blog Periodista 21 de Juan Varela que en una serie de post edificó la idea.

Asegura que “los móviles sustituyen a la lectura de diariosy esto la industria de la prensa lo sabe. Además de reconocer como urgente el hecho de encontrar los modelos de negocio adecuados para los móviles y las aplicaciones, la nueva forma de acceder a la información.

Varela reconoce que las encuestas de Navegantes en la Red del EGM y Understanding the Participatory News Consumer, de Pew Internet, muestran la evolución del consumo de información en España y Estados Unidos.

“Los datos confirman el retroceso de la difusión y audiencia de las ediciones de papel; el ascenso del móvil, especialmente de los usuarios de smartphones, en el consumo de noticias; y la cada vez mayor influencia del flujo social, la participación y los enlaces compartidos en redes como Facebook y Twitter.”

A estas conclusiones se suma que un estudio de Orange realizado en España, Gran Bretaña, Francia y Polonia indica que los usuarios de smartphones navegan más por internet (25%) y ven más televisión (14%), pero el 14% de los usuarios leen menos diarios y sólo un 13% consumen más prensa digital.

En relación, Varela define una serie de lineamientos que serán ejes estructurales para pensar el escenario en el que las comunicaciones hoy se encuentran. Por ejemplo de que la información es omnipresente, ya que los usuarios consumen más información que nunca, varias veces al día, y a través de varios medios. A su vez el consumo es multiplataforma, por lo que en EE UU, el 92% de los americanos usan varias plataformas informativas y el 61% se informan por internet, sólo por detrás de la televisión y por encima de los diarios. Pero el 59% se informan por medios tradicionales y online.

En España, el 90% de los internautas leen información y para el 64%, la Red es su fuente principal. Tres de cada cuatro consultan los diarios digitales habitualmente y sólo el 51% leen la edición papel.
La televisión resiste mejor gracias al control de las cadenas y la limitada convergencia: nueve de cada diez internautas ven televisión convencional. La radio atrae a dos de cada tres.

La portabilidad del móvil sustituye a los diarios, en consumo y modelo de negocio. Una de las viejas ventajas de los periódicos siempre ha sido su movilidad. Los móviles y las aplicaciones de iPhone, Blackberry o Android (utilizadas por el 44% de los usuarios de smartphones españoles) comienzan a conseguir que el consumo de información se desplace de los periódicos a los teléfonos.

El desafío para los diarios es desarrollar aplicaciones de pago y suscripción en el móvil, y aumentar el precio y cantidad de los anuncios. Sólo así es posible compensar la reducción de rentabilidad sobre la publicidad en papel y la pérdida de difusión de pago.

Aplicaciones especializadas para llegar a los perfiles de público propietarios de los móviles y dispositivos portátiles de alta gama, que buscan información customizada -adaptada a sus intereses, comunidad y experiencia de uso- y que impacten lo menos posible en el producto generalista papel y web habitual en los grandes diarios.

La publicidad también debería amoldarse a los nuevos dispositivos. Vista, tacto, sonido, interactividad, utilidad. Publicidad para los sentidos. Las pantallas de los dispositivos táctiles y móviles tienen la enorme ventaja de concentrar la atención del usuario. Su experiencia de uso sensorial producen una capacidad de ilusión, interactividad y utilidad mayor a la de cualquier otro dispositivo.

Publicidad con indudable gancho y que a menudo enriquece las aplicaciones de los medios. Para seguir viendo ejemplos, estadísticas y análisis de lo dicho te sugiero continúes leyendo al autor de estas opiniones, Juan Varela en las siguientes notas:

+ Los móviles sustituyen a los diarios

+ Información multiplataforma, móvil y social

+ Otra publicidad para el tacto

El (incierto) papel de la prensa

In Derecho a Replica on 6 junio, 2010 at 2:00 PM

A lo largo de una década, los periódicos de la Unión Europea han perdido 12 millones de ejemplares. En 1998 circulaban 80,8 millones de copias, y 10 años más tarde la difusión había bajado a 68,8 millones en la UE de los Quince. Además de ventas, los diarios han perdido ingresos. Una virulenta crisis publicitaria ha agravado la salud de una industria con 200 años a sus espaldas. Los últimos dos han sido especialmente dramáticos, y España no ha sido ajena a la tragedia.

En 2008, los beneficios después de impuestos de los diarios españoles alcanzaron los 11,9 millones de euros, un 95% menos que el año anterior (232,9 millones). Pese a todo, la prensa se lee más que nunca. Aunque de otra manera. Las ediciones en Internet (mayoritariamente de acceso gratuito) han atraído a millones de lectores, pero estos nuevos usuarios, instalados en la cultura de la gratuidad, apenas han tenido repercusión en los ingresos.

Los grandes editores –capitaneados por el magnate Rupert Murdoch – negocian con los poderosos buscadores -con Google a la cabeza- la manera de rentabilizar sus contenidos en la Red. Paralelamente, exploran las posibilidades de los dispositivos electrónicos inalámbricos (iPad, cibertabletas, lectores electrónicos), y se preguntan si esta será su tabla de salvación.

Aunque nadie tiene respuestas firmes, los expertos afirman que cada una esas plataformas exigirá diferentes estilos de redacción y formas de empaquetar los contenidos. En el quiosco electrónico los periodistas deberán desarrollar al menos cinco formatos: alertas, artículos, podcast,videorreportajes y noticias en redes sociales.

A pesar del auge de las redes sociales, los blogs, el llamado periodismo ciudadano y el aluvión de sitios que se autodeclaran “informativos”, parece difícil que vayan a desplazar a los diarios online. A no ser que se piense que el periodismo es una afición y no un oficio.

Todos coinciden en que, a la postre, por encima de los soportes estará la marca. Es la cabecera la que avala el rigor, algo que en el ámbito digital parece haber pasado a segundo plano. La consultora Cases i Associats, que ha elaborado un estudio sobre las tendencias de los medios, lo expone gráficamente:

“De la misma manera que publicar un remedio casero para el resfriado no convierte al usuario en médico ni al foro donde lo publicó en un centro de atención primaria, escribir sobre un evento en Internet no convierte a esa persona en reportero ni a la web utilizada en un medio periodístico”.

El periodista Francisco Amaral, coautor del estudio, recuerda que la prensa escrita es el principal proveedor de información. Ha alimentado a la radio y a la televisión y ahora hace lo propio con Internet. “Los blogs no investigan, y tampoco el periodismo ciudadano. Son herramientas útiles, sobre todo por su cercanía, pero no son periodismo”.

Pese a todo, los periódicos de papel no pierden de vista el impacto de los blogs. Tienen, además, un ojo puesto en el fenómeno de las redes sociales. Para intentar ampliar su base de lectores, las cabeceras tradicionales han optado por perseguirlos allí donde se encuentren. Por eso se han lanzado en brazos de las redes sociales.

El británico The Guardian recurre a sus usuarios para orientar sus contenidos. “Nos piden que sigamos determinadas noticias o que investiguemos temas concretos. Hace dos años les preguntamos a quién deberíamos defender en las elecciones”, cuenta la antropóloga Meg Pickard, directora de desarrollo de medios sociales de The Guardian, que participó en la reciente reunión en Madrid de WAN-IFA, organismo que agrupa a 18.000 publicaciones de todo el mundo.

Durante la reunión del G-20 en Londres, el rotativo dio un paso más e impulsó el “periodismo en red“. Los reporteros salieron a la calle para cubrir la manifestación anticumbre pertrechados con su móvil para relatar la protesta minuto a minuto a través de Twitter. “Fue un enorme movimiento digital”, apunta Pickard, “y comprobamos que teníamos que estar donde estaba la gente”. El diario tiene ahora dos millones de seguidores en Twitter y 300 periodistas están presentes en esa comunidad virtual.

El potencial de las redes sociales es enorme, sobre todo si se tiene en cuenta que aglutinan más de 300 millones de personas y que sus usuarios son ya más que los del correo electrónico. Pero Twitter no parece que sea el milagro que espera la prensa. “No reemplaza la forma de contar la noticia. Es una forma de visibilidad, de potenciar el boca a boca”, subraya la directiva de The Guardian. Es un interesante barómetro para saber qué suscita el interés del público.

Aunque las cifras cambian día a día, se estima que una quinta parte del tiempo de navegación de un internauta está dedicado a una red social. Por eso “toca estar ahí”, dice Amaral. Como toca estar en los dispositivos móviles y subirse al carro de la revolución de los smartphones. Se calcula que el próximo año la mitad de los móviles que se vendan en EE UU permitirán navegar por Internet, de manera que la Red será accesible a 120 millones de usuarios desde el celular.

El móvil será el instrumento favorito para ver vídeos, mandar correos electrónicos, chatear o acceder a redes sociales. ¿Será también un soporte idóneo para distribuir noticias? “Es difícil pensar que el protagonismo del ordenador vaya a desaparecer de la noche a la mañana”, pronostica Cases i Associats, porque “el hábito de consultar noticias en Internet está muy ligado con el trabajo de oficina, lo que seguirá dando al ordenador un papel clave como soporte de los diarios digitales”.

En pleno proceso de transformación, los diarios buscan la manera de reinventarse. El presidente del WEF (foro mundial de editores) y director adjunto de EL PAÍS, Xavier Vidal-Folch, sostiene que los detonantes de la crisis de la prensa son la explosión de la información hasta un nivel prácticamente infinito, el cambio de la fábrica de la información -desde un modelo de manufactura a otro de renovación continua-, y la brecha entre el producto informativo y la publicidad. “En este marco, empresas y periodistas han de apostar por la cooperación”, dice Vidal-Foch.

A la vanguardia multimedia, el diario noruego Verdens Gang (VG, del grupo 20 Minutos) presume de ser una de las cabeceras más rentables en la web. Convencido de que “la industria de los periódicos nunca será la misma”, el director del área de móviles de VG, Morten Holst, cuenta que el secreto ha sido “la experiencia de usuario”;

“Los periódicos llevan 200 años de experiencia con sus lectores. La gente sabe lo que compra y por qué lo compra. Un periódico no es un contenido, es una experiencia de usuario. Y eso no se ha conseguido en la web“.

Holst considera que cada uno de los soportes exige “estrategias distintas” porque los hábitos de consumo son distintos y una de las razones para que el público pague en Internet es “la experiencia de usuario”. Además de operar en el papel, VG tiene potentes ramificaciones en Internet, el móvil, la webTV o las redes sociales. Casi el 20% de sus beneficios proceden del área digital. “Nuestra máxima es aprovechar las ventajas que brindan cada una de las plataformas”, exponen sus directivos.

Desde que en 1992 se envió el primer mensaje de texto, el móvil ha evolucionado de manera espectacular. Las modernas pantallas táctiles y la capacidad para navegar a gran velocidad son vistas como una oportunidad única para los medios, aunque Mark Challinor, director general de la consultora g8wave, es de los que piensan que los periódicos no están apostando por el móvil al ritmo que debieran.

“Mucha gente está optando por acudir a Internet a través del móvil. Pero hay que educar a los consumidores en este nuevo entorno y ofrecerles contenidos más sofisticados”.

The Guardian lanzó una oferta para plataformas móviles en las que cobra (unos tres euros) no por el contenido, sino por la funcionalidad. Se puede, por ejemplo, grabar noticias y leerlas en el metro o ver galerías fotográficas. El ocio acapara la mayoría de las aplicaciones de The Guardian App, un servicio que hasta ahora ha registrado más de 700.000 descargas. En su primer año, sin publicidad, espera superar los dos millones de euros de ingresos. El impacto de estos artilugios es tal que ya se empieza a hablar de un nuevo perfil de usuarios: los movilnautas.

Actualmente, el 36% de los propietarios de teléfonos móviles navegan por Internet y el 55% emplea mensajes SMS. Michael Read, director general para Europa de comScore, opina que el cambio no va a ser rápido. “Hay que pensar a medio plazo; 2011, 2012 y 2013 no serán los años del móvil“. Read vaticina que el pago (o micropago) por contenidos en el móvil solo se justificará si son diferentes de los de la web.

Otros rotativos han ensayado experimentos, como los códigos de barras, pictogramas impresos que permiten reconocer crónicas o anuncios. El francés Le Parisien articuló el año pasado un sistema que permitía fotografiar un artículo y a partir de ahí comentarlo o ver un vídeo. El alemán Rhein-Zeitung ensayó hace tres meses la “realidad aumentada”: mientras el lector pasa un código de barras bajo la cámara de su ordenador, un objeto tridimensional o un vídeo aparecía en su pantalla. Este invento podría servir para ilustrar determinadas noticias. Por ejemplo, una crónica deportiva podría ir enriquecida con imágenes de un penalti discutido en un partido de fútbol.

En marzo, el belga La Dernière Heure aumentó su tirada de 85.000 a 115.000 ejemplares mediante la inclusión de gafas de 3D que permiten visualizar las fotografías en ese formato. El experimento fue curioso, pero no pasó de ahí. Demasiado caro. El tratamiento de las fotos y la calidad del papel requerían una enorme inversión.

Más confianza tienen los editores en las pizarras electrónicas. Muchos proclaman que 2010 será el año de las tabletas y se preguntan cómo cambiará la industria de la prensa con los dispositivos móviles y cómo afectará a la labor periodística. Los aparatos de lectura electrónica (e-reading) se presentan como un desafío, aunque están envueltos en una inquietante incertidumbre.

Nadie sabe para qué utilizarán los usuarios el recién llegado iPad y si desplazará a otros soportes. Los expertos apuestan por una cohabitación. No sustituirá al papel, de la misma manera que los teléfonos móviles que hacen fotos no han provocado la muerte de las cámaras digitales.

El avance tecnológico “es cada vez más rápido y los nuevos soportes electrónicos, como el iPad, representan nuevas oportunidades, sobre todo en el ámbito de la publicidad”, afirma por correo electrónico el director general de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), Ignacio M. Benito, convencido de que las cibertabletas son “mucho más versátiles para los formatos publicitarios, con lo que serán capaces de abrir nuevas fórmulas y de generar nuevas vías complementarias de ingresos”.

A diferencia de las versiones online, que sitúan todas las informaciones en el mismo plano, las tabletas ofrecen una ventaja sustancial: pueden jerarquizarlas. “De entrada, ofrecen algo similar al espacio ergonómico de diarios y revistas. Pueden devolver la capacidad de editar la superficie, algo que los lectores aprecian”, afirma Amaral. ¿Hasta dónde llegará el hechizo de estos prometedores dispositivos?

Algunos piensan que bloqueando las reglas comerciales y las herramientas tecnológicas, Apple ha convertido el iPad en una manzana envenenada para la prensa. “El quiosco condiciona un peaje del 30%, por eso tenemos que estar atentos al mundo Apple y a los acuerdos comerciales con los periódicos. Tengo la sensación de que Apple necesita a los diarios”, advierte.Tampoco Mark Challinor piensa que las tabletas sean una letal amenaza para la prensa. “El papel tendrá en el futuro más valor. La prensa escrita es eterna. Persistirá, aunque es verdad que todo está cambiando”, proclama.

Para los medios online, una cuestión no resuelta es cómo generar ingresos (apenas captan el 3% la publicidad). Los anuncios en la Red son agresivos, molestos e intrusivos. Los usuarios huyen de ellos. Casi la mitad de los lectores afirma que ignora de manera sistemática los banners y tan solo un 0,1% hace doble clic cuando el anuncio salta a su pantalla.

Empresarios y agencias de publicidad han comprobado que la publicidad online es una auténtica pesadilla, mientras que los anuncios en la prensa de papel son los que más impacto tienen en los consumidores. Son especialmente valorados a la hora de adquirir un producto, mientras que los banners de las páginas web suelen ser ignorados. Su fracaso reside en haber exportado al mundo digital un modelo publicitario propio del mundo impreso.

En Estados Unidos, un fiable termómetro de lo que pasa en Occidente, la prensa escrita perdió el año pasado el 28% de los ingresos, pero este retroceso no fue aprovechado por la digital, que mermó también un 17%. Con Rupert Murdoch a la cabeza, los periódicos impresos exploran ahora cobrar por sus contenidos.

Harto de que los buscadores (Google, Yahoo!) se lleven el gran bocado del pastel publicitario, el magnate estadounidense de origen australiano ha decidido encriptar los contenidos de sus cabeceras. A partir de junio, The TimesThe Sunday Times cobrarán por el acceso a los contenidos digitales.

En España, AEDE ha exigido que Google News asuma cambios radicales en su modelo de negocio y pague por usar contenidos de los diarios. El buscador se aprovecha del trabajo de los periódicos para agigantar su facturación, mientras que las cabeceras no ven ni la sombra de los ingresos que genera la publicidad. Los motores de búsquedas y los agregadores de noticias “se reservan para sí el grueso de los ingresos publicitarios, de manera que los editores creadores de estos contenidos solo acceden a unos ingresos marginales”, asegura Benito.

Google parece estar en el epicentro del cambio. Se ha convertido en un embarazoso problema para los medios de papel, aunque hay quien piensa que la crisis de los diarios es externa a la prensa. “Es un cambio de paradigma de la sociedad, que vive otras necesidades informativas. Me preocupa pensar que pueda perder su papel como mediador”, dice Amaral, consciente de que “si la prensa pierde su fuente de financiación, no tendrá fuerza para mediar entre el poder y la sociedad”.

Fuente: Diario El País