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Sudáfrica, terror para las lesbianas

In Malas Viejas on 28 enero, 2011 at 12:32 PM

La violación correctiva se ha vuelto sistemática y extendida en Sudáfrica, en particular contra la comunidad lésbica, con más de diez nuevos casos de violación correctiva denunciados cada semana, sólo en Ciudad del Cabo.

Eudy Simelane, era considerada una de las más destacadas deportistas de Sudáfrica. Fue una de las primeras mujeres en declarar abiertamente su homosexualidad. - Agencias Agencia

Eudy Simelane era una de las estrellas del equipo nacional femenino de fútbol de Sudáfrica. También era lesbiana y fue una de las primeras mujeres en declarar abiertamente su orientación sexual, convirtiéndose en activista por los derechos de los homosexuales. En 2008, Simelane fue violada de forma tumultuaria (por un grupo), golpeada y apuñalada 25 veces. Su muerte hizo más público aún un crimen que se comete a diario contra las lesbianas en Sudáfrica y en otros países de Africa.

Estas mujeres están siendo víctimas de violaciones, generalmente en grupo, con la intención de “curarlas” de su “enfermedad”. Es así que a la semana, la policía sudafricana recibe por lo menos 10 denuncias de violaciones correctivas. Los violadores son generalmente liberados luego de pagar fianzas de apenas 10 dólares. La comunidad de lesbianas, los gays, los bisexuales y las personas transgénero (GBLT) vive aterrorizada en esta tierra llena de paradojas.

Reino del terror

Luleki Sizwe es una organización benéfica de Sudáfrica que trabaja para rescatar, apoyar, alimentar y cuidar la salud a las sobrevivientes de la violación correctiva. Fue fundada por Ndumie Funda en 2007, luego de que su pareja fuera víctima de una violación correctiva.

Esta fundación reporta que cada semana más de 10 lesbianas son violadas o ultrajadas por pandillas sólo en la localidad de Ciudad del Cabo. 150 mujeres son violadas cada día en Sudáfrica y en la última década 31 lesbianas han sido asesinadas a causa de su sexualidad. Cada año, aproximadamente 500 mujeres denuncian que han sido víctimas de violación correctiva.

Muy pocos casos son resueltos y castigados. Muchas de estas mujeres violadas han sido infectadas con VIH y/o han quedado embarazadas.

El sistema de justicia sudafricano es acusado de fallar a las víctimas al dejar libres a los autores con fianzas ridículamente bajas. Un ejemplo es lo sucedido cuando las autoridades sudafricanas liberaron a Andile Ngcoza, un hombre que violó, golpeó y estranguló a Millicent Gaika durante cinco horas para ‘hacerla heterosexual’.

Ngcoza fue puesto en libertad con una fianza de 60 rands, el equivalente a menos de 10 dólares.

Eso llevó a Ndumie Funda, quien había ayudado a Millicent Gaika a recuperarse de la violación y abogar por su caso, a pasar a la clandestinidad. Sin embargo, poco tiempo después, Millicent Gaika enfrentó a su violador en tribunales, en un acto de mucha valentía.

Lamentablemente, los violadores y las mujeres victimizadas a menudo se conocen entre sí. Los violadores son raramente castigados y las mujeres deben vivir con la probabilidad de ver cotidianamente a sus violadores o ser burladas y amenazadas por ellos después del ataque. A pesar que Sudáfrica tiene una constitución progresista, el odio y la intolerancia hacia las personas LGBT todavía es muy latente.

Paradoja cruel

Sudáfrica ha sido la primera nación en el mundo en considerar ilegal la discriminación basada en la orientación sexual, ha sido también el primer país africano en legalizar el matrimonio del mismo sexo y la primera república del mundo en garantizar a los ciudadanos de la comunidad GLBT, iguales derechos en todos los aspectos de la vida (incluyendo la adopción y el servicio militar), sin embargo los casos de violación correctiva han ido en aumento.

Y es que en este país, y en otros de este continente, hay una extendida creencia que considera la homosexualidad como algo ajeno a la comunidad africana. La afirmación de la ‘no africaneidad’ esconde un punto de vista moral y cultural que afirma que las sociedades africanas son de alguna manera únicas e inmunes a lo que se percibe como una importación occidental y europea. La denigración sistemática de la homosexualidad por varios dirigentes africanos en los últimos años ha impulsado estas percepciones, que están profundamente arraigadas en la cultura y la tradición.

La violación correctiva se utiliza para brutalizar a las mujeres por miembros del sexo opuesto como un medio para ‘corregir’ su orientación sexual. Esta práctica no sólo viola a las mujeres, sino que también las despoja de sus derechos humanos básicos consagrados en la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y otras leyes internacionales, denuncia la fundación Luleki.

Tomar acción

La muerte de Simelane ha levantado protestas en todos los sectores de la sociedad. La condena de 32 años al principal instigador, sin embargo, se sigue considerando leve, pero es un mensaje para aquellos que aún no han sido aprendidos, y para que cesen la violaciones. La sentencia largamente esperada en el juicio por asesinato de la activista lesbiana y ex jugadora del Banyana Banyana, fue muy celebrada.

Khumbulane Magagula, Johannes Mahlangu y Themba Mvubu enfrentaron cargos de robo con circunstancias agravantes, violación y asesinato de Simelane. Thato Mphiti fue declarado culpable de los mismos delitos en febrero de 2009, con 32 años de prisión.

Pero la violación correctiva todavía no se considera un crimen de odio en Sudáfrica.

Actualmente, la organización Change.org reúne firmas para enviar al Ministro Rabede una petición para que la justicia sudafricana endurezca las penas contra los criminales y para exigir una reunión de este funcionario con la fundadora de Luleki Sizwe, Ndumie Funda. Al cierre de este artículo se había reunido más de cien mil firmas, convirtiendo esta petición en una de las más populares desde la creación de Change.org

El año pasado, ActionAid Reino Unido publicó, un análisis del contexto en el que vive la comunidad homosexual en varios países africanos, y en particular en Sudáfrica. (Ver en PDF)

La dramática situación se resume en las palabras de Tshidi, una lesbiana de 31 años, residente de Ciudad del Cabo: “En Sudáfrica los jueces envían a una mujer a la cárcel por robar un pedazo de pan para alimentar a su hijo, pero los hombres que violan a las mujeres, que asesinan a las lesbianas o golpean hasta la muerte a sus esposas, caminan en las calles como hombres libres.”  (Con datos de IPS, www.Change.org)

Fuente: Los Tiempos

Terminó el ciclo Maradona en la Selección Argentina

In Derecho a Replica on 27 julio, 2010 at 8:31 PM

“El Comité Ejecutivo con el pleno de sus miembros y por unanimidad a resuelto no renovar el contrato con el Sr. Diego Armando Maradona en su caracter de Director Técnico y Jefe de las Selecciones Nacionales”.

Maradona dejó de ser DT de Argentina

Las palabras que se estrellaron en los micrófonos pertenecieron al vocero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y viajaron por el mundo dándole fin a otro capítulo de la vida de Maradona. Sin esquivar polémica, siempre dejando lugar para las dudas y sospechas, muriendo con la palabra, despertando odios y defensas de su nombre; Maradona se volvió a ir de la Selección Nacional.

No busco dramatizar, tampoco pienso develar internas secretas de Don Julio y su mesa de dirigentes ni mucho menos ofrecer el apoyo incondicional que cierto sector del periodismo otorga ciegamente a Diego siendo tan ridículos como aquellos seis que cada noche osan maltratar su nombre. Solo acerco mi opinión, lejana, sentida y sin intención de entorpecer.

Lo que hizo

Maradona debutó en el banco de Argentina allá por noviembre de 2008 en Glaslow ganando frente a Escocia. Durante 2009 ganó 5 y perdió 3, entre febrero y marzo le ganó de visitante a Francia y goleó a Venezuela, pero en abril fue vergüenza en Bolivia cayendo 6 a 1. Duras derrotas en Quito y frente a Brasil en Rosario pero el “10″ volvía a pelear.

Logró clasificar con lo heroico de Palermo y el oportunismo de Bolatti. Se abrazó con Bilardo, lloró, voló de panza sobre el césped y hasta le dió fama a un periodista medio pelo con la tan mal vista como celebre “la tenés adentro” y “que la sigan mamando”.

La suerte parecía haber puesto las cosas a su lugar, la moneda otra vez con cara favorable a la stampa maradoniana. Y llegó el Mundial, con el mejor predio en Sudáfrica y toda su mística a flor de piel. Los jugadores y el cuerpo técnico compartió 11 días y comenzó a jugar.

Debutó con Nigeria, también ganó frente a Corea y terminó con puntaje perfecto en la etapa de Grupos al ganarle a Grecia. Venció a México y cayó por 4 a 0 frente a Alemania. Metió bien los cambios en las primeras fechas mas allá de demorarse frente a Alemania. No supo hacer reaccionar a su equipo del gol desde el vestuario, pero logró despertar la pasión en varias estrellas que parecían dormidas en el ciclo anterior. Podría haber llevado laterales, un enganche mas o 10 delanteros, pero nada asegura que el rumbo se iba a torcer.

En 2002, Bielsa no reunió a Batistuta y a Crespo para evitar la eliminación contra Suecia. En 2006, Pekerman sacó a Riquelme y no puso a Messi cuando controlaba a una Alemania inferior a la de 2010. Ninguno de los dos recibió semejante e injusta acusación. Lo que debiera ser una evaluación estrictamente futbolística, se convirtió en una compleja situación, bien maradoniana, con espacio para el sentimiento y la política.

Argentina fue 5ta con Maradona, lo mejor desde Italia 90

Lo que hicieron

La ilusión se terminó, el árbol se hizo leña y la política lo suyo. Maradona terminó su ciclo siendo el mismo DT que era cuando fue elegido, hasta ha crecido me animo a decir. Pero Julio Grondona, presidente de AFA, puso sus condiciones sobre la mesa y endureció la postura de un Diego que sabido es no es menos duro que el veterano dirigente.

Grondona colocó a Bilardo (que continuará) a observar a Maradona, se confeccionó una lista del Cuerpo Técnico que no deberían continuar como condición necesaria para que Diego siga y sospecho que la perla económica que representa Maradona albiceleste fue superada por ciertos resabios de pensamiento y las fotos políticas de estos últimos días.

Ambas partes tiraron de la cuerda sin querer ceder. No creo en la presión del Gobierno Argentino para ponerlo en primera instancia y ahora para sacarlo al DT, si confío en los dirigentes de todo el país que se sientan en el Comité Ejecutivo pero reconozco el peso de la palabra de Grondona.

¿Lo puso para apagar la salida incendiaria de Basile pero nunca lo quiso tener? ¿Fue corta o larga la chance comparada con la de otros DTs que no llegaron al 5 to puesto mundialista? ¿Por qué tanto recelo con los ayudantes o miembros del Cuerpo Técnico? ¿Historias tapadas o excusas? ¿Cuánto influye Bilardo?

Muchas preguntas quedaron sin responder, quizás lleguen alguna vez las respuestas al fin y al cabo lo que manda en AFA en el Todo pasa, Todo llega. El problema no es el tiempo sino los años. Esta vez las horas volvieron a caer sobre otra cabeza pero al fina al cabo tiene razón en sus dichos y por eso no pierdo la esperanza, Don.

Se terminó el tiempo para Diego

+ Mi nota post eliminación “Fuimos ilusionados y eliminados”

+ “The alternative Maradona: Alex Sabella” en Los Tiempos del Poder por Fernandez Moores

“Me llamaron para apagar un incendio, lo apagamos y luego de eso, cuando podíamos trabajar con más tiempo y tranquilidad, sucede esto. ¿Qué pasó? Grondona me mintió y Bilardo me traicionó”

“Todo mi equipo y yo estábamos listos para seguir, que les quede bien claro. Es más, Grondona en el vestuario luego de la eliminación de Sudáfrica, me dijo delante de testigos y jugadores que quería que siguiera. A la vuelta en Argentina empezaron a enturbiarse las cosas y Grondona, en la conversación que tuvimos ayer, me dijo que quería que yo siguiera pero sin siete personas de mi cuerpo técnico. Al decirme esto, me está diciendo que no me quiere”

“Quizá alguien pensó que yo podía traicionar a mis colaboradores. ¿Por qué piensan así? Porque ellos en mi lugar lo harían. Yo tengo virtudes y defectos, pero siempre puedo mirar a la gente a los ojos y de frente”

“El que venga tiene que cuidarse. Cuando estábamos de luto, Bilardo trabajaba en las sombras para echarme. La lista que me pidió Grondona era puro cuento, porque Bilardo y Humberto ya la habían hecho”

“Desde 1990 no logramos pasar los cuartos de final. No pude revertir la situación y no estuve a la altura en el último partido. Como todo el mundo hemos tenido aciertos y errores. Internamente hemos hecho una autocrítica y sabemos qué cosas debemos mejorar.  Uno aprende y desde ahí puede definir estrategias para poder avanzar y crecer”

“Yo defiendo a toda mi gente, desde el masajista hasta el utilero y no voy a cambiar porque tengo valores y códigos que no tienen ellos. Esto me lo enseñaron mis viejos, lo aprendí de chico cuando empecé en Argentinos Juniors y fui apoyado por mis compañeros. Esto no se cambia ni se negocia”.

“Quiero que sepan que la traición está a la vuelta de la esquina y que hay personajes que solo cuidan sus intereses personales y sus cuentas bancarias. Señores, ustedes saben todo lo que hice por la camiseta argentina, hice de todo. El fútbol argentino merece estar en otra posición, pero se necesita trabajar con tiempo desde lo técnico y lo anímico”.

“Me voy tranquilo”

“El equipo está compuesto por jóvenes con un futuro inmenso. Se puede soñar muy lindo. Nosotros soñamos y nos han quebrado la ilusión de seguir conduciendo. Mi ciclo fue el más corto de los últimos 35 años”

“Soy un convencido de que en este corto tiempo los jugadores que formaron parte del equipo volvieron a sentir todo eso. Quizá esa haya sido mi tarea. Yo quiero agradecer de todo corazón a los que nos ayudaron y por sobre todas las cosas a la gente. Todos saben lo que la selección significa para mí, pero yo no puedo seguir con este planteamiento (de Grondona)”

“Me voy con la consciencia tranquila porque lo di todo y transmití el orgullo que significa ser argentino”.

Diego se despidió como DT

Yo he visto a Mandela

In Pasiones on 18 julio, 2010 at 4:17 PM

El lugar repleto de pasillos y gente tapando las ventanas se volvió un mar de ánimos. Voces por cada costado, alguien que se enfurecía por no poder pasar y yo caminaba mirando el piso. El apuro, la pared de traje que cuidaba su espalda y el momento mágico. Se dio vuelta, miró hacia abajo donde estaba yo y entonces disparó esa sonrisa de cerámica que incineró de carisma el mármol. Transmitía un sueño con sus ojos tiernos.

 

Nelson Rolihlahla Mandela

 

En Sudáfrica y el mundo se conmemoró el cumpleaños de Nelson Mandela. Festejo patrio para los millones de compatriotas de Madiba pero a su vez para los habitantes del mundo que se sorprenden cada vez que se revisa su historia y logros. El 18 de Julio es el día que la ONU ha dedicado a Nelson Mandela, el primer presidente negro sudafricano, Premio Nobel de la Paz y la primera persona a la que, de forma individual, la organización internacional honra con este tipo de reconocimiento.

Aunque no lo crean, cuando chico tuve la oportunidad de ver en sus ojos de que me pose su mano y me demuestre que su energía llenaba todos los salones. Su sonrisa inolvidable me recuerda a diario ese discurso que terminé de entender años después cuando al recorrer su obra tomé consciencia de que habíamos coincidido, yo y uno de los hombres mas importantes de la historia socio – política del siglo XX.

 

En la mínima celda de Robben Island

 

La Leyenda

Mandela nació en 1918 en Mvezo, una pequeña ciudad ubicada en la actual provincia Oriental del Cabo en Sudáfrica. Mandela estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island. Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multiracial en Sudáfrica, cosa que logró en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal.

Madiba ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999, dando frecuentemente prioridad a su reconciliación. El mundo vio atónito como  aquel revolucionario que fue preso durante décadas, perdonaba a sus represores y llamaba a sus propios seguidores a superar el odio centenario que sintiesen.

 

Su número de prisionero durante décadas

 

El Hombre

Se casó tres veces, teniendo 6 hijos. De su primera esposa Evelyn Ntoko Mase, fallecida en 2004, se divorció en 1957 después de 13 años de matrimonio. Una hija de este matrimonio murió en edad de lactancia. Su primer hijo Madiba Thembekili falleció en 1969 en un accidente automovilístico.

Después de 38 años de matrimonio con Winnie Madikizela (Winnie Mandela), se separó a causa de escándalos políticos en abril de 1992 y finalmente se divorció el 19 de marzo de 1996. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zeni), nacida el 4 de febrero de 1958, y Zindziswa (Zindzi), nacida en 1960.

En su 80º cumpleaños, el 18 de julio de 1998, contrajo matrimonio con Graça Machel, la viuda de Samora Machel, el antiguo presidente de Mozambique y patrocinador del ANC, fallecido en 1986 en un accidente de aviación.

El 6 de enero de 2005 murió el segundo hijo de Mandela, Makgatho Mandela, abogado y hombre de negocios, a la edad de 54 años en Johannesburgo a consecuencia de sida.

 

Mandela y su segunda esposa Winnie

 

El Sueño

Logró unir su país en el continente mas complejo, invocando la paz logró borrar las leyes de la segregación y encaminar a blancos y negros en una convivencia pacífica que con los años seguirá curando las heridas de la discriminación.

Durante el Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, el planeta entero descubrió un país que ha sabido perdonar y sobrevivir a los odios mas intensos. Con mucho por hacer aún Sudáfrica intenta avanzar en paz hacia el camino del desarrollo.

Durante un discurso presidencial Mandela dejó estas líneas en el aire:

“Nuestro miedo más profundo no es creer que somos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es saber que somos poderosos más allá de la mesura. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta”

“Nos preguntamos ¿Quién soy yo para sentirme brillante, atractivo, talentoso, fabuloso? Pero en realidad ¿Quién soy yo para no serlo? Yo soy un hijo de Dios. El juego de ser o parecer insignificamte no te sirve ni le sirve al mundo”

“No hay nada de iluminación en hacerte pasar por menos, con el fin de que otras personas no se sientan inseguras. Todos podemos brillar tal y como lo hacen los niños. Todos nacimos para manifestar la Gloria de Dios que está en nuestro interior. Esta Gloria no está dentro de unos cuantos, sino que está dentro de todos nosotros”

“Y cuando permitimos que nuestra luz brille, también le estamos dando la oportunidad a otras personas para hacer lo mismo. A medida que nos vamos liberando de nuestros miedos, nuestra presencia libera a otros automáticamente”

+ Discurso completo (inglés)

+ De regalo pidió 67 minutos de vida

Fuimos ilusionados y eliminados

In Derecho a Replica, Exclusivos, Pasiones, Prosas Propias on 3 julio, 2010 at 2:17 PM

La selección Argentina dirigida por Maradona fue eliminada por Alemania del Mundial Sudáfrica 2010. No disparen contra su bandera muchachos. Se terminó. Fallamos y pagamos. Buscamos y chocamos. Pero lo que sentimos hoy es gracias a que nos ilusionamos y gracias por eso Argentina.


El gol tempranero, un mal día de Otamendi y un impacto duro de remontar. Cuando mas cerca del empate estuvimos, Müller desde el piso habilitó la ventaja. No hay explicaciones. Se hicieron las apuestas y se perdió. Fueron superiores en orden, precisión y equilibrio. Me encantó Mascherano y Tevez. Falló Otamendi y demoró en llegar el juego de DiMaria.

Con cada jugador que podría haber ingresado se variaba un nuevo esquema, son válidos todos los cambios que ustedes digan, pero se eligió por estos, se la jugaron por los que se hicieron.

Pero el fútbol es así, a lo que yo me quiero referir es que estamos desilusionados porque hubo ilusión mediante, y esto en nosotros argentinos es muy importante. Porque con el suceder de este Mundial nos dimos cuenta que se podía, creímos que lo lográbamos y cuanto mas nos acercamos mas temimos obviamente, pero nunca dejamos de creer.

Volvimos a creer, elegimos enamorarnos de una esperanza y el destino, el azar del juego nos dio vuelta la cara. Decidimos quedarnos en el frenesí de un ambiente nacionalista exagerado, casi insoportable. Sin el análisis sesudo y racional. Nos pusimos ansiosos, nerviosos y con hambre de gloria. Esa que nos continúa esquiva.

Y la culpa es de Diego Maradona. La culpa es de ese cabecita que nos mostró que lo imposible muchas veces era posible, porque en repetidas ocasiones lo logró. El tiene la culpa por haber salido ileso de sus propios infiernos en los que todos nosotros creemos poder ser jueces. Diego es culpable por habernos demostrado que a veces la historia se quiebra en su devenir y una ilusión irrumpe en la línea temporal, logrando que los vencidos venzan y los pequeños se agiganten.

Pero hoy no pudo, hoy perdió y lloró. Perdió y lloró como cuando le tocó perder como jugador. Porque esas cosas también pasan en el fútbol, Maradona también puede perder. Pero lo que muchos jamás imaginaron era que Maradona podía volver a ilusionar.

Muchos pensaron que Julio Grondona estaba loco cuando designó a lo que otros pensaban como un ícono ya desvanecido y sin experiencia como entrenador, para hacerse cargo de un equipo con muchas fisuras.

Los críticos deberán respetar mas al Maradona Director Técnico. El Diego jugador seguirá en el pedestal y no correrá peligro porque se han dado los primeros pasos en una carrera técnica que solo puede desarrollarse en un Seleccionado, según mi parecer, porque demostró positivas prestaciones para dotar de simbolismo a un grupo que muchos calificaban sin alma o sangre para jugar.

Diego devolvió la ilusión, corrió como loco, sufrió y hoy llora a la par de todos nosotros los mortales que no hicimos absolutamente nada mas que alentar y sentir pasión por una camiseta a la que él le dio la vida.

Respeto señores, paguemos entre todos la desilusión, nos hagamos cargo de la cuenta pendiente. Si somos de enamorarnos rápido, sepamos también entonces escuchar las canciones de dolor cuando nos dejan. Diego saludó a todos antes de dejar el campo de juego, se aguantó perder y después lloró desconsolado en un vestuario, con tanta desilusión como nuestras casas y calles.

No disparen señores que nadie debe morir. Reflexiones futbolísticas llegarán con el tiempo, porque no deberemos cortar la punta de la pirámide sino analizar lo que se está haciendo en la base dirigencial a nivel nacional para con los jugadores y clubes.

Yo me ilusioné y pagué pero los sueños no se manchan. Abrazo y tragar el dolor para poder volver a ilusionarnos pronto.

+ La columna de Juan Pablo Varsky

+ La columna de Gonzalo Bonadeo

+ La columna de Mario Wainfeld

+ La columna de Ezequiel Fernandez Moores

Mi Mundial 4: abrazo paterno

In AguaSuaves, Rudy on 17 junio, 2010 at 6:03 PM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico
Continuación de Mi MundialVol 2 y Vol3

Trabajo, sopita y a la cama

Siete de la mañana del jueves 17 de junio

El despertador suena; la celeste y blanca quiere vestirse de mi otra vez

Con mis austero maquillaje para disimular las ojeras del sueño y unos míseros dos dólares en el bolsillo (este mes la paga se atrasó), bajo rápidamente al bar que, por cábala, ya no podré cambiar.

Mi estómago ruge pero no precisamente de hambre. Ahí están mis nenes, hermosos con sus camisetas, llenándome de orgullo y patriotismo. Se me eriza la piel, la sonrisa se me escapa.

Comienza el partido y mi amiga mesera viene a tomarme la orden. Me muero de la vergüenza, pero esta vez el presupuesto no está de mi lado. Le pido sólo un vaso de jugo de naranja y le pido disculpas. Ella sonriente me pide que disfrute del partido y a eso, dalo por hecho.

Y los milagros llegan cuando tienen que llegar. GOOOOOOOL!!!!! Quien lo hizo? Fue Heinze? Coreano feo metiste la pata? Que me importa! Fue gol y me llena de tranquilidad y antagónica adrenalina. Y como si fuera poco, el caballero de la mesa a mi izquierda (un boricua de unos sesenta largos años, vestido de traje y corbata, quizás abogado o  uno de los tantos puertorriqueños de la zona que gozan de un buen café local a tempranas horas de la mañana) me envía un café con tostadas y revoltillo de huevo y vegetales.  Lo miro y se me acerca. Me da un beso en la mano y me dice: “que lo disfrute señorita, es un placer”.  El placer es mío y ahora mi estómago disfruta al compás de mi corazón.

La bola claramente esta dominada por mi equipo. “Los coreanos deberían jugar con nuestra selección nacional”  bromea otro Don Julio. Los presentes nos reímos con disimulo, más por ternura que por otra cosa. Higuaín cabecea al piso y anota el segundo. Golaso y Don Julio Repite su broma: “es que los coreanos deberían venir a jugar con nuestra selección nacional”. Claro Don Julio, usted tiene toda la razón.

A los abrazos

Lamentable fue el gol de Corea, sobre el final del primer tiempo y regalado gracias a un error argentino. Hecho de pura suerte o no, gol al fin, shockeante e inesperado.

En el entretiempo me acerco a la mesa de “los pibes” que gentilmente comparten el partido conmigo y quienes además me están alimentando a la voz de “come niña que tienes que ponerte fuerte para gritar esos goles”.  Lo verdaderamente extraño para mí es que en esa humilde mesa de café, la que esta habilitada a hablar de fútbol soy yo y prestan especial atención a mis comentarios, algo impensable si trasladamos este momento Nescafé a mi amado país.  Ellos se confiesan fanáticos del baseball y del basketball. De hecho mencionan al fútbol como “soccer” o “balón pie” a lo que les digo que llamen al deporte simplemente fútbol si es que verdaderamente están del lado argentino.

Está por comenzar el segundo tiempo y llega un amigo Panameño llamado Roque, uno de los tantos que logré argentinizar en estos últimos tiempos. Se sienta en mi mesa y ansiosos esperamos que la magia continúe. Los comentaristas de ESPN (señal de Estados Unidos) están bien negativos con el equipo argentino: alegan que estamos descuidados, que Corea se rearmó y que van por la victoria pero… que bien quedó Messi en combinación con Higuaín para taparles la boca! Después de eso, los comentarios se volvieron color de rosa y ni hablar después del cuarto gol tras una jugada impecable de la Selección. Creo que si en la última jugada Agüero le hubiese dado el pase a Messi, hacíamos el quinto, pero ya con cuatro estoy más que conforme y el bar entero festeja conmigo.

Suena el teléfono. Número desconocido. Dudé en contestar pero al fin atendí. Mi papá desde su trabajo me llama y no lo esperaba. “Hija mía, viste el partidazo? Hasta la copa no paramos!”. Mi papá me está llamando emocionado cual niño y yo a miles de kilómetros de distancia, daría el mundo por abrazarlo y poder festejar con él.

Saludo a los pibes, a Roque, a las meseras y me voy a trabajar. Qué hermoso que es ganar, se siente bien lindo. Espero que sigamos humildes, peleando partido por partido. Sin expectativas no hay desilusión. Todo puede pasar: lo peor y lo mejor, la gloria y el fracaso, el oro y el barro, todo está al alcance de nuestras manos. Hay veces que ganar se siente como un abrazo paterno a la distancia.

> Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Mi mundial 3: la gente no entiende nada

In AguaSuaves, Exclusivos, Rudy on 15 junio, 2010 at 9:50 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Continuación de Mi Mundial y Mi Mundial 2

Creo que no fui la única argentina que el viernes por la noche no pegó un ojo de la ansiedad.

A pesar de que el dueño del café  Siglo XX había prometido una ronda de cerveza por cada partido que nuestro equipo ganara, decidí ver el primer partido de la selección en Fefo’s por una simple razón: queda exactamente al lado de donde vivo. Además, el jueves entraba a trabajar a las 12 y como el partido terminaba 11.45 no hubiese tenido tiempo de tomar mi cerveza, cambiarme la ropa, maquillarme y demás para llegar a tiempo al work (excusas de vaga, por supuesto).

Me levanté de la cama con el pie derecho, me puse mi camiseta (tengo la de Hockey femenino, cuello mao con la gran estampa de VISA en el frente, sin mangas) acompañada de una minifalda blanca y zapatillas del mismo color. Bajé al bar elegido y me sentí observada. No solo era la única argentina en el lugar, sino que en ese momento sólo había estadounidenses desayunando.

Pensé rápidamente en salir corriendo hasta el otro bar, pero ya la moza (muy amiga) me estaba preparando una ensalada de frutas con yougurt y miel por que sabía que eso pediría. Además, mis nenes ya estaban en pantalla, todo hermosos con sus camisetas fatales (este modelo les marca más los brazos), todos súper concentrados, con cara seria y esperanzada. Sana envidia a Evangelina Anderson. Si Romero está soltero me avisan, yo lo Googlie y no sale nada de su estado civil. Quién te dice, mi vida está muy loca, uno nunca sabe.

Yo estaba muy emocionada. Cuando comenzó a sonar el himno y los muchachos se abrazaron, se me llenó el pecho y comencé a lagrimear.

Comentario recibido número 1: me toca la espalda una joven americana de unos 18 años “are you from Argentina? i mean, does your song have any liryc? cause i didnt hear any” esto es traducido “¿El himno de ustedes tiene letra? por que no la escuché”. Mi amor, divina, my dearest darling, preciosa… claro que tiene letra y en todo momento habla de la libertad de nuestro pueblo de países como los tuyos. Termina diciendo: juremos con gloria morir y así de fuerte van a luchar esos hombres en el mundial porque nos están representando con pasión, una de las tantas cosas que no compras ni con Mastercard ni con tu amada American Express. Agradecé que la introducción del himno no tiene letra corazón, sino yo estaría demasiado revuelta en este lugar. Si tenés alguna otra duda te la contesto en 90 minutos, thanks!.

Comenzó el partido y yo sentía una mezcla de nervios, ansiedad, alegría y demás hierbas. Ya no me importaba si era la única argentina en el lugar, me sentía acompañada en el sentimiento con todos mis compatriotas que en ese momento estábamos frente a un televisor del tamaño que sea, donde sea y como sea. Tengo que serles sincera, el gol de Heinze me agarró de sorpresa mientras pedía un vaso de agua (me quise matar). La emoción fue tan grande! Me paré de mi silla y me quede estática riendo por varios segundos, feliz!

Comentario 2: la yanki de la mesa de atrás lanza al viento un “i dont understand how can people like this game. I mean, hello! 20 guys just running to get a ball in such a big place, it has no sense”… esto es (en tono despectivo) “no entiendo como a la gente le puede gustar este juego. Osea, hello! 20 tipos corriendo detrás de una pelota en un lugar tan grande, no tiene sentido”. Quedó de película: a mi se me cae una lágrima y como estaba parada, me di vuelta, la miré, le sonreí y me senté. No la escuché hablar nunca más del tema. La gente no entiende nada.

El partido transcurrió sin demasiados inconvenientes. Si bien me hubiese encantado gritar un segundo gol, el equipo argentino fue claramente superior en el partido. Además recuerdo la conferencia de prensa previa al juego en la que Maradona dijo que comenzaría con un equipo al 6.5 de su potencial total, aún queda mucho por mostrar.

Fui la única que aplaudió y se largó a reír de la felicidad cuando terminó el partido pero poco me importaba lo que piense la gente.

Comentario número 3: mientras subía a mi habitación a cambiarme para ir al trabajo, un huésped me grita “eres la tarjeta VISA más linda que he visto en mi vida”. Decime vos, después del triunfo de mi equipo y semejante piropo, ¿Qué más podía pedir?.

El resto de mi sábado fue una oda al amor. Mi jefa me saludo gritando “goooooooooool de Argentina” y me sacó varias carcajadas. Los chicos de Brickhouse (un bar de deportes) pasaron a saludarme a mi trabajo vestidos de punta en blanco con uniformes de fútbol de argentina e incluso el chico que me gusta me llamó por teléfono para felicitarme. A este paso, vamos bárbaro.

El unico “problemita” se registró en horas de la noche. Como todos los sábados, me fui a mi boliche de salsa y mientras aguardaba en la puerta para entrar, se me acerca un conocido con su novia para felicitarme y me viene con el siguiente discurso:

“Felicitaciones por lo de Argentina, muy buen partido. Pero igual ustedes no van a ganar y en realidad no se merecen ganar. Yo trabajo de bartender y los argentinos no dejan propina y son egocéntricos, lo peor. Además se creen que por tener a Maradona, un drogadicto insoportable, y a Messi, un enano de jardín, pueden llegar muy lejos”.

Yo no sabía si me estaba jodiendo o si iba e serio. Respiré profundo y le contesté con respeto: “si a vos no te gusta el equipo, bárbaro. Pero no mezcles eso con  mi cultura ni con los ídolos populares por que son cosas muy diferentes”.

Al chico le molestó demasiado lo que le dije y comenzó a elevar su tono de voz, a la vez que su novia lo agarraba de la cintura y le decía “basta papi, dejalo ahi” cual gata flora. Yo lo escuchaba y me reía porque me parecía absurdo que un pibe se enoje por… porque… nose por que carajo estaba tan caliente el muchacho! Y seguía diciendo: “yo soy descendiente de alemanes y ganamos 4-0, estamos por encima de todos y vamos a hacer llorar a los argentinos. El mundial es nuestro! Yo estoy con los alemanes porque vengo de esa cultura que es la mejor”.

Yo no lo podía creer: “mi amor, yo también soy descendiente de alemanes pero su cultura NO ES LA MEJOR, es diferente. Jamás compares a las culturas porque gracias a eso nos hemos cansado de matar a pueblos enteros. Y si ganaron 4-0, es el primer partido macho! Queda mucho por jugar y dejá que cuando se crucen con Argentina, si es que sucede, el fútbol hable por si sólo”.

Sabes lo que me dijo?: “Ves por qué no soporto a los argentinos! Todos se creen superiores y no son más que pura mierda”. Después de semejantes palabras, el muchacho me dio la espalda y se fue. Yo lo empujé de la  espalda porque realmente me ofendieron sus palabras. (No lo empujé fuerte, vale aclarar).

La gota que rebalsó el vaso fue su novia que se me acercó sacando pecho y me dijo: “tu lo vuelves a tocar yo te doy en la cara pendeja”. Yo me reí porque la chica era dos cabezas más bajita que yo! Y allá se fueron los dos resentidos. Yo miré al chico que trabaja en la puerta del boliche y nos quedamos en silencio por un rato. Creo que aun hoy no encuentro palabras para expresar lo que sentí en ese momento. Pero como no hay mal que por bien no venga, el divino de la entrada, con un poco de compasión, me dejó pasar gratis y me regaló una cerveza. ¿Nadie más quiere discutir?.

Y así ando divagando por Puerto Rico, festejando con algunos, ignorando a otros por cuestión de salud.  Jueves, te estoy esperando! Salud Argentina!

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Mi Mundial 2: Inconvenientes previos

In AguaSuaves, Exclusivos, Rudy on 10 junio, 2010 at 10:20 AM

Por Pamela Rudy

Desde Puerto Rico

Como la vida continúa y el tiempo pasa (nada del otro mundo), la cuenta regresiva es cada vez mas fuerte  para la “FIFA 2010” (acá nadie le dice “mundial” porque es demasiado general, como se nota que los argentinos sabemos que si hay un mundial, es de fútbol!).

El gran asunto comienza el viernes, el primer partido de nuestra selección es el sábado y yo sigo divisando problemas estructurales que de cierto modo quitan valor a mis jugadores, me van en contra con la cantidad de boricuas que día a día compro para sumar voces a la hinchada o simplemente me inflan esa venita que tengo en el cuello.

Como les contaba la semana pasada, las camiseta celeste y blanca estaba de promoción en la tienda Marshalls y eso hizo que mucha gente la vistiera hermosamente por las calles San Juan. El problema se generó específicamente cuando en este mega comercio se agotaron las camisetas de Argentina. Ups! Renovaron el stock con camisetas de Brasil! Esa es una verdadera tragedia! Encima, decoraron toda la inmensa vidriera del local con camisetas de Brasil y un gran cartel que anuncia “Llegó el soccer a Puerto Rico”.

Pero a ver… me voy poniendo nerviosa… perdonen señores ejecutivos de Marshalls, ¿Antes cuando vendían la camiseta de Argentina no habia llegado el “soccer” aún? ¿Éste es algun tipo de mensaje implícito? ¿Me pueden confesar cuál es la nacionalidad del dueño de la tienda o darme al menos una explicación razonable? ¿Alguien puso dinero? Poque si es asi, reúno contactos y lo arreglamos bajo la mesa, no hay problema. Para colmo de males, acá todos andan bien bronceaditos… adivinen que color les queda bárbaro!

Es difícil, es un trabajo de hormiga… Pero cada vez que paso por la tienda y veo a alguien comprando una camiseta brasilera, me acerco, se la pido porque “la quiero comprar yo a mi papá que es un fanatico y cumple años mañana” (o chamullos afines), me escondo por ahi un par de minutos y cuando veo que la persona interesada se retira resignada del lugar, salgo y escondo la camiseta brasilera en alguna sección ignota como “articulos para el viajero” o “plomeria”. Las cosas que uno hace por favor.

El segundo problema se me presentó  con la última edición de la reconocida revista Vanity Fair. Como les comenté en otras ocasiones, Puerto Rico no posee su propia selección de fútbol y la gente se hace fan de uno u otro equipo de un modo azaroso y con un poder de convencimiento de tipo panqueque, bien fácil de dar vuelta.

Volviendo a la revista en cuestión, se les ocurrio la brillante idea de publicar, a días del mundial, notas sobre jugadores significativos cuyas fotos ilustrativas muestran a los muchachos en boxers (ajustaditos y de lycra). Acá les dejo a mis “Amigas futboleras” el video del backstage.

Fui al supermercado a comprarme unos cereales y en la parte de revistas y diarios, tomá Pamela: Ronaldo y Drogba me saludaban en paños menores desde la portada. Siendo Vanity Fair una revista de culto (¿?) me acerque y comencé a ojear sus páginas. Como para comenzar mal el día: Cristiano Ronaldo (Portugal), Didier Drogba (Costa de Marfil), Michael Ballack (Alemania), Samuel Eto’o (Camerún), Kaká y Alexander Pato (Brasil), Sulley Muntari (Ghana), Dejan Stankovic (Serbia) y Landon Donovan (EE.UU). Todos juntitos. ¿No tiene frío muchachos? Vengan que tía Pame los apapacha un rato.

Yo no me voy a poner a discutir quien juega mejor que quien, pero no entendí muy bien el criterio de selección de estos jugadores para las fotos. Digo esto porque nuevamente, no hay jugadores argentinos en la nota y yo creo (esto es personal) que más de uno marece un lugar en la revista (escribo esto mientras pienso que ¨a mas de uno me gustaría ver en boxer celeste y blanco con un sol al medio¨). Agüero tiene su simpatía, Demichelis es un hombre guapo, Garcé… que decirles, Romero es alto y esbelto, Verón pelado sexy, hasta Tevez debe tener una trementa tabla de lavar ahi abajo, quien ha visto lo contrario!

Y si es por calidad de jugador, yo apuesto que más de una mujer ha tenido fantasias con un niño de su tamaño (no dejemos de lado la regla de los enanos). Como no hay jugadores en la nota, las chicas se fanatizan con cualquier cachibache. Hay que tomar cartas en el asunto, porque despues cuando ganemos el mundial van a venir a sacarles fotos a nuestras reliquias argentinas de exportación y no me parece justo. No los apoyaban antes, cuando levantemos la copa no vengan a pedir que mis nenes se saquen la ropa, ¿he? No Vanity Fair, asi vamos mal.

Espero que los jugadores la peleen en la cancha por que yo desde acá la estoy remando con mancha de petróleo incluida. Parezco un machito: hablando de fútbol hasta por los codos. Espero no terminar de los pelos con alguna española y/o brasilera que se encuentre en el mismo estado patriótico/eufórico que yo. Salú!

+ Lee “Mi Mundial 1

Esta autora es Columnista permanente de este Blog

Un Jujeño en Sudáfrica 2

In AguaSuaves, Exclusivos on 10 junio, 2010 at 9:30 AM

GABRIEL CHAGRA

Gabriel 23 años

Nació en Jujuy, estudia RPI en Córdoba (ARG), es hincha fanático de Gimnasia y Esgrima de esa provincia y va a vivir el Mundial de Sudáfrica 2010 desde el Nelson Mandela Bay. Es uno de los 15 mil asistentes que el Comité de Organización de FIFA eligió de entre 70 mil solicitudes.

En la primera nota nos contó sobre su llegada a Johannesburgo, ahora desembarcó en Puerto Elizabeth y desde allí nos cuenta lo siguiente:

Les escribo desde el Nelson Mandela Bay en Puerto Elizabeth

La llamada “Ciudad amigable” se encuentra en la provincia de Eastern cape, la misma que vio nacer al ex presidente Nelson Mandela.

Tiene paisajes hermosos, adornados con playas de aguas claras pertenecientes al oceano Indico. En esta ciudad se observa mayor mestizaje en las calles, sumándose una gran cantidad de etnias como la Hindu y musulmana.

Posee un gran puerto, que representa el mayor movimiento económico de la ciudad, en el mismo se observa el ir y venir de grandes barcos con cargamento. Dentro del puerto se pueden encontrar diversos restaurantes que sirven deliciosos platos marítimos a un muy bajo costo en relación a nuestro país.

Boliches

El dia domingo fuimos con el dueño del Hostel, oriundo de Ghana, y mi compañero de viaje Roman, a una de las tantas discos que tiene Puerto Elizabeth. Ya desde la entrada se podía observar que tendríamos que pagar “derecho de piso” por no compartir el mismo color de piel.

Luego de entrar al boliche ordenamos tres cervezas y nos mantuvimos juntos mientras las miradas no dejaban de apuntarnos, al principio era un poco incómodo pero con el correr del tiempo nos fuimos acostumbrando. La bienvenida no se hizo esperar mucho, un muchacho robusto, al salir del baño le dijo a mi compañero; “aqui no nos gustan los blancos” pero sin ánimo de pelea, solo como manera de marcar territorio.

Además no todos pensaban igual que él, porque comenzó a acercarse mucha gente con buena onda para compartir impresiones sobre diferentes temas, mayormente relacionados al futbol.
A partir de ahi comenzamos a descubrir muchas cosas interesantes, por ejemplo la manera de bailar muy diferente a la nuestra; hacen del baile una especie de ritual, como una gran danza y en algunos aspectos imitando al accionar de un animal.

La bebida preferida es la Cerveza, acostumbrados a tomar bastante y de manera acelerada. Aman jugar al pool, en cada uno de los bares hay mas de uno. Por supuesto que tambien hay discos en las que el boleto de entrada solo es para gente de color blanco.

Saludos

Es característico saludarse de diferentes formas, lamentablemente en el saludo también se encuentran diferencias de color;  los blancos saludan con un fuerte apreton de mano, mientras que los de color  tienen varios:

  • Cuando se trata de un amigo el saludo es un apretos de mano y luego un  choque amistoso de hombros opuestos.
  • Si se trata de una persona conocida el saludo se transforma en un triple apreton de mano, que rememora mis epocas de secundaria.
  • Otro saludo un poco mas corto es el del choque de los puños cerrados con el dedo pulgar hacia arriba.

Un dato curioso es que al momento de tomarse una foto las reacciones y posturas que adoptan los lugareños son diferentes, en algunas oportunidades los hombres se toman de la mano simbolizando amistad, es común que las mujeres pongan sus rostros cercanos al del hombre y en algunas ocasiones lo agarran por debajo de la cintura.

Gabriel Chagra

PD: Estoy viviendo en una casa con gente de todo el mundo. Acá va una foto de los chicos,  yo  no salgo porque era el fotógrafo. El estadio esta terminado y se pasa de bueno.

Amigos con los que vivo

+ Leer Un Jujeño en Sudáfrica 1

Victor Hugo Morales y el Mundial

In Derecho a Replica on 10 junio, 2010 at 9:15 AM

“La Argentina tiene enormes posibilidades de hacer un muy buen mundial, de ganarlo, incluso”, dice Víctor Hugo Morales, las piernas largas encogidas en el asiento delantero de un Renault Clío algo machucado que conduce Mario, su chofer desde hace muchos años, que renegará todo el viaje con la cinta adhesiva que sostiene malamente el retrovisor.

El rumbo es Berazategui: dentro de un rato allá, en el gimnasio De Vicenzo, Víctor Hugo hablará ante unas 500 personas. “Me levantó mucho el ánimo el buen partido que hizo con Alemania –explica, todavía en el tránsito compacto del microcentro–. Estuvo mucho mejor el equipo que las individualidades, y como en su momento las individualidades van a rendir… Fue el primer partido en el que Diego le puso, como técnico, su propia firma al equipo.”

Unos minutos atrás salía extenuado de la radio, casi arrastrando los pies, tras el programa que conduce por Continental: es, por estos días, el díscolo que no cerró filas con los intereses de esta emisora del grupo Prisa, y tiene a su cargo seis horas diarias de programación, más las transmisiones de fútbol. Las ovejas blancas, ahí, van con los tapones de punta contra la ley de medios y cualquier cosa que haga o deje de hacer el Gobierno; en La mañana misma (que va tras Magdalena Ruiz y antecede a Fernando Bravo) Víctor Hugo mantiene sus buenas discusiones con periodistas-gerentes de la blancura que forman parte de su propio espacio. Y aunque pueda sonar lógico decir que le sería más fácil y más cómodo alinearse se intuye que no, que eso podría suavizarle el roce con las ovejas pero poner áspero el propio, el rumiar interno: si estuvo toda la vida contra la concentración mediática y el monopolio del fútbol, ¿cómo va a ponerse a hachar, eso, ahora? Para quitarse heroísmo, se declara inimputable: sabe que tiene espaldas anchas. El cansancio, dice, es por una gripe que tiene.

“¿Lo escuchaste a Víctor Hugo Morales?”, preguntó Rocha en 1981. Rocha es el amigo que uno tiene desde la infancia, uno que jugaba –y juega– de diez, el que armaba los equipos, y la pregunta fue hecha en un pueblo de la costa atlántica bonaerense, cuando ahí no había televisión y el relator (“de América”) era José María Muñoz. Estábamos acostumbrados al tono solemne de este hombre, a sus latiguillos: “toca el esférico”, “cargan varios, peligro de gol”, “córner número…”. Era desde hacía rato, allá (y en “América”) la voz del fútbol. Con Rocha sintonizamos a Víctor Hugo de inmediato: el tipo transmitía en colores, en detalle, se inventaba diálogos, era rapidísimo y narraba unas épicas fabulosas. Era distinto, otra cosa. Cabían, en su relato, la imaginación, la curiosidad, los matices. Como relator, Víctor Hugo es un extraordinario cronista, un fuera de serie. Pero en aquel momento era algo indefinible, como un viento renovador, un aire que ponía en evidencia qué respirábamos con Muñoz.

Este hombre transmitirá desde Sudáfrica, en unos días, su décimo mundial. Barrilete cósmico, mandó, tras aquella jugada imposible en el Azteca, contra los ingleses. Le debe a Maradona sus mejores momentos como relator: su voz es la banda de sonido universal del que se considera el gol más notable de todos los tiempos. Ahí mismo, un rato antes, vio desde la cabina lo que las cámaras no alcanzaban a dilucidar, lo que sólo vieron los jugadores en la cancha, la mano de Dios. Sin embargo desde “lo técnico”, ha dicho alguna vez, su mejor relato fue el cuarto contra Grecia, en el ‘94, esa serie velocísima de toques cortos que terminó con el zurdazo al ángulo y el festejo furibundo a cámara: fue el último que Maradona hizo en un mundial. Víctor Hugo iba nombrando en simultáneo a cada uno de los participantes y lo gritó cuando la pelota iba todavía en el aire: “Un maravilloso remate al ángulo superior derecho como fin de una jugada fantástica del equipo argentino –dijo segundos después–. Una sucesión de toques, no se sabía dónde estaba la pelota, un flipper, pero toda la maquinita parecía azul”. Y al toque: “Maradona, acordándose de un griego que solía hablar con humildad, esta vez dijo ‘de fútbol, lo sé todo’”.

Bueno, quién podía imaginar el inminente corte de piernas. O este debut como técnico en mundiales, con Messi. “Es el artista de hoy –dice de él Víctor Hugo–. El equivalente a Diego de este momento. Pero sin ser Diego. No todavía.”

Ida

–¿Pensás que Messi va a brillar en la Selección, en este mundial?

–Sí, soy muy optimista de lo que puede, es un jugador fantástico. Si la Argentina anda bien, Di María va a ser otro jugador muy importante, se va a lucir. Y la Selección no va a andar bien si no anda bien Mascherano: sin él bien, difícil que salga campeón. Porque él fija el lugar del planteo del partido. Y eso repercute luego, por ejemplo, en cómo se articulan Messi y los otros.

–¿Cómo definirías la impronta de este equipo, cómo pensás que lo planteará Maradona?

–Creo que pretende lo que cualquiera: un equipo corto entre las líneas, que no haya una cancha de distancia entre Demichelis y Messi. Un equipo posicional, que no va a tener grandes movimientos tácticos y que jugará claramente en un esquema 4-4-2, por necesidad, por jugadores y por imperio de lo que hoy se estila. El partido con Alemania fue demostrativo de la cautela con la que se busca, porque en el fútbol actual el mayor peligro surge del resultado positivo de la presión del equipo que no tiene la pelota en la mitad de la cancha para tomar al rival, circunstancialmente, defendiendo con cuatro o cinco en lugar de ocho. Ese contraataque rápido puede dar más satisfacciones que tener la pelota mucho rato, arrinconar al rival, y no tener por dónde pasar. Ahí empieza ese fútbol insoportable, vueltero, de tocar para los costados y para atrás; eso, que para algunos es buen fútbol, para mí es lamentable. Y así van a ser la mayoría de los partidos del mundial: los jugadores no encaran, se paran frente al rival y tocan al costado, sin audacia personal. Por eso Messi es distinto.

–Claro, Messi hace esto todo el tiempo.

–Exactamente. Pelota, mano a mano con un tipo, y lo quiere pasar. Quiere ir más allá de la línea del jugador que lo marca. Y en general qué pasa: los jugadores pasan la pelota y no traspasan las líneas de los que marcan. Por eso el juego se pone poco entretenido.

–¿Lamentás que Riquelme no esté en la Selección?

–Lamento que se hayan enfrentado Diego y Riquelme, porque a los dos les debo grandes momentos como relator. Pero Román tiene un problema a nivel internacional, y es que al ser un jugador tan atractivo para sus compañeros, porque es como un imán, al anularlo a él se anula mucho del equipo. Si estuviera en el equipo no tendría objeciones; y tampoco las tengo si no está. Cuando hay alguien que capitaliza la atención, en todos los órdenes de la vida, tenés la dificultad de que no haya otras respuestas colectivas. Esto es lo que pasa hoy en día con el enganche con los pocos espacios que hay: se convierte en referente para que los rivales lo presionen y saquen la contra. Cuanto más haya adelantado sus líneas un equipo que lo tiene a Juan Román, o a los enganches en general, para salir de Riquelme, más riesgos se asumen. El fútbol se hace más estético, porque el que tiene la pelota la tiene porque sabe, y trata de concertar con una geometría más pausada, no tan vertiginosa, diferente a la del fútbol jugado a las revoluciones del 4-4-2. ¿Me das una pastilla, Mario?

Mario conduce hacia el sur, por la autopista, despacio. Cada tanto atiende y le pasa el celular a Víctor Hugo, que entre ida y vuelta irá organizando con productores y/o amigos ubicaciones para él y su esposa para ver y oír cantar esta noche a Katherine Jenkins, materiales para los programas del día siguiente, detalles del viaje a París previo a Sudáfrica. Dice Víctor Hugo que su ego es escasísimo y que se siente “un espectador de alma”, lo que le permite estar muy cómodo diez o doce horas en la periferia de cualquier situación. “Mi trabajo es conducir y esto me coloca en el centro de la escena en el momento en el que laburo –explica–, pero en ningún acto de mi vida, ni siquiera en el ámbito familiar, soy el centro de atención, donde más bien están mis hijos, o los amigos, o los artistas. Diría, más bien, que escasamente ocupo ese sitio yo. No sé si siempre fue así, pero considero que un éxito personal es estar muy a buenas con mi poca solemnidad y mi escasa noción de importancia. No me paso de revoluciones respecto de mí mismo.”

–Dijiste, capaz que en sintonía, que no te considerás un tipo de talento.

–Tengo mucho respeto por esa palabra. Incluso cuando se la atribuyo a otros muchas veces me reprocho, porque uno acusa de talentosas a personas que son apenas ingeniosas. Creo que tengo inteligencias que, combinadas, me dan por lo menos una satisfacción en mi relación con las cosas, en las posibilidades de hacer mi trabajo con cierta repercusión, ¿pero talento? ¿Cuál sería, hablar muy bien? Siempre estoy disconforme. ¿Relatar muy bien? Ese podría ser un talento, sí, aunque no sé. Para mí talento tiene Dolina. Pero si hablás con él por ahí empezará hablando de las cosas en las que sabe que no lo tiene. Más que el talento me interesa la inteligencia para vivir, lo que llamamos la búsqueda de la felicidad. Y no estoy mal rumbeado.

–¿Pero no considerás que puede haber un arte, ahí, en el relato futbolero?

–Sí, algo puede haber. Pero hay que ver, porque se puede ser relator con nada, con buena voz, buen golpe de vista; las calidades de los relatores oscilan con el nivel cultural, su preparación, su entendimiento de la estética y de la ética: todo confluye, como en casi todas las actividades de la vida. Y cuando eso se hace con cierta magia, con algún elemento atrapante para la persona que te escucha, podríamos hablar de un pequeño talento. Bien hecho puede ser un arte menor, pero arte al fin. Y creo que me he mostrado que lo hago bastante bien, que he sido creativo y personal, como para decir que dentro de esa actividad he sido un poco artista, también.

Víctor Hugo viajó a cubrir por primera vez un mundial en el ‘78, cuando todavía estaba radicado en Montevideo, pero antes, en el de Alemania ‘74, transmitió para la televisión un par de partidos de Uruguay. Nació en Cardona a fines del ‘47 y a los 16 ya estaba trabajando en Radio Colonia. Debutó como relator en Argentina en febrero de 1981, el mismo día en que debutaba Maradona en Boca. “No vayas directo al lugar, Mario, veamos si encontramos antes un boliche como para comer algo”, propone. “Mi actitud general hacia el juego es de disfrute, de elemento que me sirve para construir mi trabajo, mi periodismo. Pero más que enamorado del fútbol, yo soy enamorado de la radio. Soy un periodista, un cronista que relata. Y eso no ha variado a lo largo de los años.”

Entretiempo

El gimnasio Roberto De Vicenzo es un galpón amplio, nuevo, multiuso. A las tres de la tarde casi todas las sillas plásticas que se dispusieron están ocupadas: unas 500 personas se acercaron a este rincón de Berazategui para oír su charla sobre ley de medios y Fútbol para todos. En los últimos meses ha dado conferencias de estas en diversas localidades: Laprida, San Antonio de Areco, Necochea, La Plata. Víctor Hugo entrelaza los dos temas cuando sostiene que el multimedios Clarín construyó una situación oligopólica de 260 y pico de canales a expensas del dinero que le robó al fútbol. “Hablan de ‘El robo del siglo’ en referencia al atraco al banco, pero a mí me parece más valiente que el que perpetraron en nuestra cara con el cuento de la libertad de opinión, una bandera para robarnos miles de millones de pesos del fútbol, que de alguna manera, a través de los clubes, eran de la gente”, dice ante el público. Y sí: bastante angurrientos los caballeros, que pisaban dedos si a alguien se le ocurría pasar alguito antes que Fútbol de Primera. En 2001 Cablevisión le mandó cartas documento por haber dejado de fondo, a un costado, mientras conducía el programa Desayuno, la transmisión de la final de la Intercontinental entre Boca y el Real Madrid. Víctor Hugo argumenta a favor de por qué es beneficioso que el Estado ponga plata en el fútbol para pasarlo gratis por televisión abierta: mejor vía de publicidad, reencauce de fondos, masividad, escasísimo costo dividido entre los televidentes, llegada a sectores de bajos recursos que no podían pagar cable. “Cuando llega el fin de semana, millones de personas tienen ocio. Cuando hay un plan, salir con los amigos, comer con la patrona, nos provoca felicidad. Pero hay muchísima gente que cuando llega su tiempo libre no tiene proyecto: la previsión de sábado y domingo es el aburrimiento, quedarse en casa, muchas veces porque no hay plata para gastar. El fútbol permite, al menos, juntarse a ver el partido. Proyecto de vida es salud mental, y salud mental es estar contento. Para mí, hay una cuestión de salud en este proyecto, que ahora está disponible para 25 millones de personas.”

Luego de la ovación sobreviene una hora de autógrafos, consejos, agradecimientos, fotos. Rodeado, paciente, con una sonrisa que se va desvaneciendo de a poco. Mario intenta rescatarlo, pero no hay caso. Cuando consigue zafar de eso, lo pescan los organizadores. “Es así en todas partes”, dice Mario, al pie del Clío, resignado a esperar un poco más.

Vuelta

–¿Qué es para vos un mundial?

–Para mí es un viaje. El sitio me marca mucho más el entusiasmo que el propio campeonato. Un mundial jugado en Francia, Alemania, España, México o Colombia, por distintos motivos, me interesa más que el de Estados Unidos, Corea o este de Sudáfrica. Pienso la vida en función de viajes, del interés que me despierta el sitio. El campeonato del mundo es algo que saca al fútbol demasiado de su esencia, lo pone en un ámbito que te desborda, te supera, en el que sos una cosita muy pequeña, seas jugador o periodista. Es algo de los dirigentes, de la política, de la figuración, de los sponsors. Hasta el año ‘90 todavía había un poco de fútbol a escala humana; ahora, salvo que tengan un apellido vinculado al marketing fuerte –Ronaldo, Messi–, los jugadores se ven como piezas poco interesantes. Tanto es un viaje para mí que, para hacer promedio con Sudáfrica, que presumo no me va a interesar tanto, me armé para pasar unos días antes en Roland Garros. Sudáfrica va a ser una burbuja, irreal, encapsulada: no voy a conocer su sociedad mejor; estoy seguro de que no voy a entenderla mejor que a través de la lectura de Coetzee, que es un escritor formidable, que he leído mucho. Así que no tengo un fuerte interés, de momento, salvo las sorpresas que puedan venir o la elaboración que yo haga. Pero veremos: antes de ir a Japón tenía un extraordinario desinterés y dije no, no voy a estar rezongando, y me propuse conocer Tokio a fondo, en la medida de lo posible.

Va haciéndose de noche en el regreso. Mario soluciona un asunto: saca el retrovisor. Víctor Hugo no tiene muchas expectativas futbolísticas: “Va a estar muy por debajo, en estética, de lo que vemos en los campeonatos locales –dice–. Un fútbol muy vinculado al miedo de volverse en la primera fase, de perder en las instancias siguientes. Es muy difícil bajo tanta presión. Pero bueno, a veces hay rachas. En fin, creo que va a ser un mundial muy pobre”.

–Como se viene dando en los últimos.

–El fútbol se hace entretenido, lamentablemente, hoy en día, cuando hay una gran superioridad de un equipo sobre otros. Los del ‘82 y el ‘86 fueron los últimos grandes campeonatos del mundo, con muchos buenos equipos. El ‘70 fue aceptable, 74 y 78 malos. El ‘86 fue el mejor para mí, con el agregado emocional del triunfo de Argentina. El ‘90 fue paupérrimo, ‘94 muy malo, ‘98 algo mejor. El 2002 no se podía ni mirar. Y el 2006 fue malísimo.

–¿Qué es un mundial desde lo sociológico?

–Una gran distracción de masas. Aparece un elemento más palpable de pertenencia a lo que se llama país, patria, nación, sociedad: fortalece, para bien y para mal, esos conceptos. Estás más advertido de dónde vivís, de dónde venís.

–Suelen generarse unos estados de ánimo que se desinflan, instantáneamente, en cuanto el equipo queda afuera.

–Se muere el mundial. Al otro día de que tu equipo se vuelve, le interesa al 80 por ciento menos de gente. Pasa a ser una noticia: quiénes juegan la final, quién ganó. Quiere decir que no es el fútbol el que convoca, realmente.

–Pero es muy curioso cómo un penal puede provocar semejante cambio en el estado de ánimo y la percepción respecto de un equipo.

–Es una inmensa trampa. Tiene que ver también con la presión mediática. Yo no vivo así, de ninguna manera. Cuando me entristezco, o me gana un poco la euforia, es en función de la tristeza o de la euforia de quienes no van a poder minimizar eso.

Víctor Hugo dice que cuando relata se pone en marcha un rol actoral, un libreto que empieza a funcionar, escrito sobre la marcha. “Soy otra persona en una cabina –explica–. Ofrezco un espectáculo para los oídos, y eso no puede decaer: si te aburrís, te vas. Yo soy un amante del espectáculo, pero cuando termina el partido, paso a otra cosa”.

–¿Y no te llega la épica del juego, avanzar o no en un campeonato? Los penales contra Alemania, por ejemplo.

–Es que el fútbol está lleno de situaciones absolutamente impostoras, que me mortifican. Que Italia ganara el mundial pasado y quedara un rato como el mejor por el trámite del partido, lo que pasó con Zidane… No me gusta que sea así. No me gusta el peso que tienen los imponderables, cuando los partidos se rompen, los cambios tan radicales del juego. Contra Holanda, en el ‘98, Argentina tiene una situación bárbara y Batistuta mete un tiro en el palo: ganaba, iba a semifinales, era un buen equipo. Y termina perdiéndolo al final. Y hubo gente que llegó a decir que ese equipo de Passarella fue malo. Sobran los ejemplos de lo que digo.

–Bielsa, en el 2002.

–Qué te parece. Injusticia más grande que ésa no conozco. El período que manejó, entre el ‘98 y el 2002, fue lo más extraordinario que viví en la Selección a largo plazo. Hubo dos etapas maravillosas: el mes del ‘86 y los cuatro años con Bielsa. Yo disfruté extraordinariamente con su juego, con esa urgencia por hacerse dueño de la pelota, por esa valentía de jugar igual en todos lados. La Argentina ganó en ese período algo mucho más lindo que un mundial; por eso digo que a veces uno es prisionero de la tristeza o la alegría de los destinatarios de nuestro trabajo, porque yo, al haber disfrutado tanto de lo anterior, no tendría ningún motivo de mortificación con ese mundial.

Y acá la despedida: ya es plena noche cuando Mario para el auto sobre avenida Santa Fe. En unos días Víctor Hugo transmitirá desde Sudáfrica, nomás, y vuelta con los millones de hipnotizados. Mientras, de momento, reaparece algo emparentado con lo que acaba de decir: un rato atrás, en Berazategui, el mismísmo De Vicenzo, sentado en primera fila, le preguntó lo importante: “¿Ganamos?”. “Tenemos muchas posibilidades, y lo digo en serio –repitió Víctor Hugo–. Pero si me dan a elegir entre ganar el mundial y que salga la ley de medios, me quedo con la ley de medios.”

Fuente: Diario Página/12

Eduardo Galeano y el Mundial

In Paladar mostaza on 9 junio, 2010 at 10:09 AM

A partir del sábado que viene y hasta la finalización misma del Mundial Sudáfrica 2010, como viene sucediendo desde hace muchísimo tiempo y cada cuatro años exactos, Eduardo Galeano exhibirá un cartel en la puerta de su casa: “Cerrado por fútbol”.

El gesto, más divertido y diplomático que el “no molestar” de los hoteles (y al que podría acompañar con un “estoy trabajando para ustedes”, ya se verá), de todas maneras parece innecesario:

“Durante los mundiales directamente me voy del Planeta Tierra. Me mudo al Planeta Pelota, igual de redondo pero más chico. Me dedico a ver todos los partidos, o al menos a intentarlo, porque siempre pasa que alguno me pierdo. Pero lo que quiero decir es que me siento con una cervecita bien fría delante de la TV y me meto en una pelota. Y de ahí no salgo hasta que el Mundial se termina. Así de sencillo”.

Pero el Mundial todavía no empezó. Y el escritor uruguayo, antes de perderse en el laberinto de fixtures y horarios, esas coordenadas particulares del Planeta Pelota cuando la escena ocurre lejos, habló de todo.

Habló de Lionel Messi: “Es el mejor del mundo porque sigue jugando como un chiquilín en el barrio”. Habló de Diego Maradona: “Ha sido injustamente atacado, y aunque una cosa es ser jugador y otra técnico, todavía hay que darle tiempo y espacio”. En definitiva, habló de fútbol.

–¿Sigue teniendo con el fútbol la misma relación de siempre?

–Absolutamente. No podría estar alejado del fútbol. Soy fútbol-adicto. Y esto viene de la infancia más remota, porque mi padre me llevaba al estadio cuando yo todavía era un bebé. Y luego, claro, toda mi vida jugué al fútbol.

–¿Jugaba bien?

–No. Mal, muy mal. Era entreala derecho, lo que hoy sería un volante ofensivo, pero siempre fui un chambón, un pata de palo. Así que al final me resigné, acepté mi destino y terminé intentando escribir para ver si podía hacer con la mano lo que con los pies no pude hacer nunca.

–Pero esos intentos fueron apenas eventuales hasta la aparición de El fútbol a sol y sombra.

–Es verdad. Hasta ese libro yo había escrito muy poco de fútbol, pero después me tomé el tema más a pecho. Por fin hice lo que quería: jugar al fútbol con las palabras y a mi manera. A este libro lo voy actualizando luego de cada Mundial, y eso también tiene que ver con aquello de “Cerrado por fútbol”.

–El ejercicio de unir literatura y fútbol, por cierto, parece cada vez más aceptado, o al menos es más practicado.

–Celebro que haya gente que escribe muy bien y que no oculte su pasión futbolera. Cuando tenía 20 años, dirigí en Uruguay un diario independiente de izquierda. Se llamaba Epoca y tenía buena resonancia, con 35 mil ejemplares. Eramos todos muy jóvenes y capaces de esa locura, una experiencia maravillosa en la que nadie cobraba y de la que todos los militantes, unos 5 mil, éramos accionistas. Así que recuerdo muy bien lo que eran las asambleas, con 200 o 300 personas hasta las siete de la mañana, en las que yo tenía que dar la cara y defender las páginas dedicadas al fútbol. Era la pelea más feroz de todas, porque para los militantes de izquierda aquello era dilapidar cinco o seis páginas de un vocero de la clase trabajadora, de un diario antioligárquico, para consagrar al fútbol, el “opio de los pueblos”. Recién ahora la izquierda se está curando de esa enfermedad en la que acusa al fútbol de que la gente no piense. Ahora los intelectuales no tienen vergüenza.

–¿Y qué espera de este Mundial, como hincha y como intelectual?

–Que me ofrezcan una fiesta para los ojos. Ese prodigio de hermosura que el fútbol es. Obviamente que quiero que gane Uruguay, y si no es Uruguay que sean la Argentina o Brasil, los países que siento más próximos. Pero antes que nada soy un fanático del buen fútbol.

–Más allá de los colores…

–Más allá de los colores. De chiquilín era hincha rabioso de Nacional. Iba al talud (la popular), detrás del arco, es decir la tribuna más pobretona y más violenta, porque en aquel tiempo yo también me fajaba como cualquier hijo de vecino. Era bastante peleón. Tenía 11, 12, 13 años. Pero con el paso del tiempo fui descubriendo que lo mío es el fútbol, sobre todo cuando alguien me ofrece esa fiesta, la del fútbol bien jugado. Cuando ocurre ese milagro, lo agradezco sin importarme el equipo o la selección. Y más todavía: incluso en partidos de Nacional, confieso que muchas veces quiero, secretamente, que gane el menos poderoso, el más pequeño. Como me dijo una vez un amigo español: “Estás condenado, porque vas a estar siempre de parte del toro”. Nunca del torero. Por eso me hizo feliz el título de Argentinos Juniors, la posibilidad de que se rompa el monopolio, más allá de que tengo amigos que son hinchas.

–¿Sigue yendo a la cancha?

–Sí, sigo yendo. Es curioso, hasta masoquista diría, porque el fútbol rara vez me devuelve en el estadio algo que se parezca a la expectativa que me lleva. Espero ver un espectáculo bello y muy rara vez ocurre.

–¿Y a qué le atribuye la insistencia?

–Primero, a la diferencia que existe, por ejemplo, entre el cine y el teatro. Una cosa es ver el partido en el estadio, donde se escucha la respiración de los protagonistas, y otra cosa diferente es verlo por televisión. Pero también creo que tiene que ver con algún residuo de mi formación católica.

–¿Cómo es eso?

–Tuve una infancia muy católica. Creía en Dios y creía que Dios creía en mí. Ahora no creo más en el cielo, ni en el dolor, ni en ese elogio del dolor que la Iglesia Católica me metió adentro, pero me debe haber quedado algún efecto residual de aquel aprendizaje: que todo lo que sufras en la Tierra será recompensado en el cielo. ¡Debe ser eso lo que me lleva a la cancha! Pero también me lleva el espectáculo del público, el fervor, esas oleadas de entusiasmo que sentís cuando la gente está a tu lado y no cuando lo ves por televisión o te lo cuentan. ¡Y las ocurrencias de la gente! Recuerdo que había un jugador de Nacional, Escalada, que de 90 veces que pateaba al arco, apenas una era gol. En las restantes le gritaban: “¡Con la herradura no, con la herradura no!”. Eso también es parte de la fiesta del fútbol y es algo que yo, que siempre fui un escuchador, disfruto de manera especial.

–De aquella infancia católica y futbolera, ¿qué cosa recuerda con cariño particular?

–La pared de mi pieza, en la que tenía un crucifijo rodeado de figuritas. Ahí estaban Rinaldo Martino, aquel de San Lorenzo, y tantos otros que jugaron en Nacional. Era toda la pared pegada de figuritas alrededor del crucifijo. Y abajo, como para que no se vieran mucho porque eran “enemigos” de Peñarol, también había pegado a (Juan) Schiaffino o a (Julio) Abbadie. ¡Me gustó tanto verlos jugar! Abbadie era capaz de hacer que la pelota fuera rodando por la línea lateral y con puros amagues, sin tocarla, iba eludiendo a sus rivales. Me gustaría escribir como Abbadie jugaba. Me gusta ese fútbol, el de las orillas, el del wing, que en inglés significa ala. Abbadie era un hombre con alas.

–Como Garrincha.

Galeano fanático del Fútbol

–Exacto. Tuve la suerte de verlo jugar dos veces en Río. Era como ver a Chaplin en la cancha. Garrincha disfrutaba tanto que terminaba una jugada y se sentaba arriba de la pelota, después de dejar a todos sus rivales en el camino, provocando, como diciendo “a ver si me la sacan”. Después algunos lo querían degollar porque a veces ni siquiera hacía el gol.

–¿Messi tiene ese perfil de jugador “orillero”?

–Yo creo que Messi es el mejor del mundo porque no perdió la alegría de jugar por el hecho simple de jugar. En ese sentido no se profesionalizó. Están los que escriben por placer y están los que escriben por cumplir con el contrato o ganar dinero. Messi juega como un chiquilín en su barrio, no por la plata. Cómo se mete, cómo engaña, esa picardía que es tan linda de ver en los potreros. Cuando el fútbol profesional me desengaña demasiado, me voy por la rambla de Montevideo a ver a los chiquilines jugando en los campitos.

–¿Y a Diego? ¿Cómo lo ve en su función de director técnico?

–Creo que ha sido injustamente atacado. Una cosa es ser jugador y otra director técnico, pero hay que darle tiempo y espacio, ver qué pasa. Lo que ocurre es que Maradona tiene que cargar con una cruz muy pesada en la espalda: llamarse Maradona. Es muy difícil ser Dios en este mundo, y más difícil comprobar que a los dioses no se les permite jubilarse, que deben seguir siendo dioses a toda costa. Y el de Maradona es un caso único, el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega, esa necesidad de protagonismo derivada de la popularidad mundial que tiene.

–En su último libro, Espejos, habla de Diego como un “dios sucio”.

–Pero no en un sentido insultante. Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil… ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos.

–¿Usted lo considera capaz de llevar a la Argentina hasta la Copa del Mundo en Sudáfrica?

–La Argentina es uno de los favoritos a ganar la Copa por la riqueza de su plantel, con esto no estoy descubriendo la pólvora. Pero hablar de Maradona en esos términos me parece una desproporción, porque hoy se les da a los técnicos una importancia que para mí no tienen y que termina perjudicándolos: de hecho se los hace casi únicos responsables de una derrota. Es otra de las deformaciones del fútbol: se le da al técnico un aura científica, como si fueran colegas de Einstein. Antes ni se sabía quiénes eran los entrenadores. El mejor que conocí fue un señor que se llamaba Cóppola, que dirigía al equipo de un pueblito muy chiquito de Uruguay, Nico Pérez. Era peluquero, un día se sacó la grande y puso un cartelito en su local: “Cerrado por exceso de capital”. La cosa es que toda la táctica y toda la estrategia de Cóppola se reducía a lo siguiente: acompañaba a sus jugadores a la cancha, los palmeaba en la espalda a medida que iban saliendo y les decía, sencillo: “Muchachos, ¡buena suerte!”.

–Por afuera de lo estrictamente deportivo, ¿podría perjudicar el camino de la Argentina en el Mundial esta presencia tan mediatizada de algunos barras en Sudáfrica?

–Sería una pena, teniendo la Argentina tanta calidad de jugadores, que se embarrara la cancha por un tema así. En principio, el hecho de que viajaran junto con el plantel me generó preocupación. Pero espero que no ocurra ningún desastre, que no empañen lo que creo será un alto lucimiento, que no haya episodios de violencia por estos fanáticos que no aman al fútbol del mismo modo que los borrachos no aman el vino. Entre muchas otras cosas, Da Vinci escribió un libro en el que recogió fábulas de la región toscana de Italia, y ahí hablaba de eso: de la ofensa de una botella de vino por la mala manera en que la tomaba el borracho. Siempre pensé que era una fábula muy justa y es la misma relación entre el fútbol y los fanáticos de la violencia, ese desahogo que hacen de lo peor que el alma humana tiene.

–¿Y a Uruguay? ¿Cómo lo ve?

–Creo que mejoró mucho con relación a tiempos no tan pasados. Lo que ocurre es que Uruguay sigue siendo un país exportador de “pie de obra”. Vendemos mano de obra y, en el caso de los futbolistas, pie de obra. Hay más de doscientos jugadores uruguayos en el exterior. Tener esa cantidad afuera, en un país cuya población entraría en Avellaneda, habla de que estamos muy desangrados. Al período de esplendor de nuestros futbolistas lo vemos por la TV. De todas maneras, en función de esa calidad de jugadores, porque por algo son convocados de las ligas más importantes del mundo, yo tengo la ilusión de que Uruguay juegue lindo, juegue bien. Aunque ya no somos los que éramos.

–¿En qué sentido?

–Hay una parte de la historia que parece inexplicable: cómo un país despoblado y pequeñísimo pudo ganar la medalla de oro en fútbol de los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el Mundial de Uruguay de 1930 y pudo vencer en el Maracaná, en el Mundial de Brasil de 1950, contra todo pronóstico. Pero eso tiene explicación: el papel fecundo que tuvo el Estado uruguayo en los albores del siglo XX. Uruguay estuvo en la vanguardia del mundo en educación libre, laica, gratuita y obligatoria, con un papel creativo, y allí estuvo integrada la educación física. Sembró campos de deportes en todo el país. Por no hablar de muchas otras cosas: las ocho horas laborales antes que en los Estados Unidos, el voto femenino antes que en Francia, la ley de divorcio 60 años antes que en España… cosas así. Eso explica cómo un país minúsculo pudo llegar tan alto. Pero el Estado perdió esa energía de cambio, se fue desinflando, y esa falta de continuidad en la vocación creadora del poder público se reflejó en el fútbol. Por eso digo que ya no somos los que éramos.

–El futbolista tampoco es lo que era.

–Eso es verdad. La gente deposita en ellos una carga enorme. Esto engorda el ego de quienes reciben el elogio multitudinario, pero a la vez representa una carga muy pesada. Hay una cosa muy perversa ahí.

–¿Cuál es, puntualmente?

–Fabricar ídolos para después voltearlos. Es un cuchillo de doble filo, en definitiva. La gente se reconoce en la alegría de un jugador, cuando gana o juega bien. Pero también los hace responsables de la desdicha colectiva cuando pierde. Porque allí el alma de mucha gente se de-sinfla.

Fuente: Diario Página/12

La entrevista se realizó en el programa De Puntín, de Ediciones Al Arco, AM 970, radio Génesis, sábados de 13 a 14.

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