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El cielo moderado, un mamarracho y el poema

In Bahamonde, Exclusivos, Pasiones on 11 agosto, 2010 at 12:25 PM

Por Jose Bahamonde

Son las ocho de esta mañana fría de Mendoza, sueño moderado, día en blanco y las palabras que invitan en el iPod “porque ese cielo que vemos, ni es cielo, ni es azul. Lástima grande que no sea verdad tanta belleza” Lupercio Leonardo de Argensola, cerca del 1.500.

Ahora entiendo cuando los viejos me decían que el tango está ahí, sentado en un bar fumando y esperando que algún día vengas a él. Hace tiempo ya me senté en aquel café, con la vergüenza de un niño que reconoce la verdad de una padre sabio.

Foto de Jose B

Camino hacia la Mac, la abro y empiezo a escribir intentando meter la mano en la bolsa de mi alma para tirar algún puñado de plumas al viento.

Tango, tango, cómo suena tu voz en mi mirada. Son las ocho, casi el fin de una madrugada que no fue de bourbon, ni de sueños grises, nooooo nada que ver, son las frías ocho de una mañana más y aquí estoy, empezando este día como quién baña sus zapatos en tinta y se debate si escribirá sobre el suelo de la vida una digna poesía o todo morirá en un ilegible mamarracho.

Y ahí el tango, ametrallando mi cabeza con sus frases “…se me gastaron las sonrisas de luchar…”, “…pero qué, si están tus cosas pero tu no estás…” todo está ahí, el dolor, la esperanza, la muerte y la puta vida.

“…Fui…gota de vinagre derramada, fatalmente derramada sobre todas tus heridas..”, “…vete, no me beses que te estoy llorando. Vete, no comprendes que te estoy salvando..” y la imagen del eterno Negro Juárez con sus lágrimas reinventando desencuentro. Tengo ganas de gritar pero no puedo abrir la boca, y caigo en una verdad incontrastable, el tango es eso, es la boca de tantos que no gritan.

Nada, a seguir, ahora pongo a Hugo Díaz y esbozo este intento de salvarme. Café negro, mi homenaje de hoy no puede mancharse con la blancura de la leche. Abro mis mails con los ojos teñidos de arrabal, y una de esas cosas hermosamente incomprensibles que se encadenan en la vida, mensaje de mi amigo Omar, escrito con las mismas manos con las que amasa el pan para el horno de barro y luego se aferra al arco de su contrabajo.

Omarcito es un ser tan dignamente humano, tan de verdad, tan hermosamente amigo, tan musical para su cocina, tan cocinero para los sueños de todos. Y su mail que me pega una trompada con guantes de terciopelo No sé si se logra la belleza. Amo ese concepto griego de la belleza, que dice que la bondad no es buena por ser buena, es buena porque es bella…” y sé que si algo le faltaba a este rarísimo día de invierno, es esta invitación al pensamiento.

La música suena, y entonces el tango, y el contrabajo de Omar y su amistad y la belleza…y el aroma del café. Y entonces, entonces todo se ordena.

Definitivamente tengo ganas de que mis pasos de hoy dibujen algo bueno. Ahora suena Chiquilín de Bachín, “cada aurora en la basura, con un pan y un tallarín, se fabrica un barrilete para irse…y sigue aquí…” que poeta Horacio Ferrer, ¿cómo pueden todavía algunos “puristas del tango”, cuestionarlo? cuánta miseria debe limpiarse alrededor de las cosas trascendentes.

Un día leí una frase divertida decía, “es fácil darse cuenta de la existencia de un genio, inmediatamente todos los imbéciles se ponen en su contra”. Cómo cuesta tener que bancarse a tanto pelotudo con iniciativa, por dios. Pareciera que la envidia, ese DNI de la mediocridad, se contagia por la palabra. Eso si, por respeto a mi café, he decidido no dedicarle un segundo de tiempo a los acomplejados y envidiosos.

Volvamos, Ferrer es un rock star, un tipo que está en desacuerdo con la vida de mierda que nos intentan vender y grita con sus poemas para tirarnos un enorme salvavidas. Cómo puede cuestionarse poéticamente a alguien capaz de decir “…chiquilín dame un ramo de vos así salgo a vender mis vergüenzas en flor. Baleame con tres rosas que duelan a cuenta del hambre que no te entendí…” una canción de protesta, donde se inmola para que se entienda el sufrimiento de un niño.

Encima hay que soportar que algunos irrespetuosos digan que el tango es rancio y cosa de viejos. Y claro, la lectura que tenemos del tango ha ido mutando más por ignorancia que por decisión y como decía mi amiga Anita, la ignorancia es atrevida.

Los invito a ver imágenes de las grandes orquestas de los ’60, allí verán bandoneonístas cabeceando enloquecidos, pianistas golpeando el piano con violencia, cuerpos de músicos que vivían el tango en la piel, comprometidos, irreverentes, vanguardistas muchos años antes de la fiebre del rock y el punk.

Que alguien tenga los huevos de negarme que en la voz de Cobain podría haber vivido cualquier tango melancólico. Nada puede sobrevivir a las lecturas del pasado con los códigos actuales, pero siempre ayuda el corazón, la sensibilidad, las ganas de encontrar acuerdos, el juego de sentar a Pichuco con Pearl Jam, al gran Astor con Ceratti, a la poesía de Manzi en la mesa de un flamenco, a Julio Sosa con la electrónica del tango.

Al segundo café le cayeron unas gotas de Brandy, son las 9, le meto un trago firme queriendo desahogarme, y si, el tango es un tema del que es difícil salir, (un camino de ida diría la Mica) es el libro gordo de petete para encarar todos los dias.

Me suena el teléfono, Carlos desde Buenos Aires, justo lo que faltaba, las charlas con él pueden durar horas desculando el origen del amor, su influencia en el arte, en la amistad, y empiezan las frases compartidas, “no se puede ser profundo todo el tiempo, porque tampoco se puede ser feliz todo el tiempo” le tiro al pasar, se ríe, se que está asintiendo con la cabeza.

Comentamos de alguna mina, pisamos la banquina, volvemos al asfalto y me retruca “…es que las tristezas no son siempre las mismas…o si?” apuro una respuesta, “…hay que aprender a no sufrir maestro”, vuelve a reír.

Entonces me despido con apuro, me subo al auto, manejo desorientado, encuentro en una esquina un bar antiguo, me bajo, busco con la mirada atenta, veo un viejo solo con un cigarrillo y un café, me siento junto a su mesa, siento el paso de la vida. En una radio suena un tango de Rivero, el viejo mira como buscando el cielo, lanza una bestial nube de humo, cierra los ojos y los aprieta, así se queda un rato.

Es el tango, lo juro, es el tango, ese grito de tantos que no gritan.

Entonces siento que es de noche al mediodía, que al farol se le escapó la luz, que el café  es un escocés con hielo, que la señora que pasa con las compras es Malena, que el tipo que espera el bondi en la parada es el Ñato y que ahí a la vuelta de la esquina sobrevive una milonga eterna con el piso lleno de letras y mamarrachos invisibles, que sin carteles, ni guirnaldas, ni faroles se llama vida.

Este autor es Columnista permanente de este Blog

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Viajando con Victor Pintos por la historia musical Argentina a 200 latidos por segundo

In Cobertura iPhone, Exclusivos, Paladar mostaza on 9 agosto, 2010 at 12:49 PM

Victor Pintos es de esas personas a las que no podes dejar de envidiar. Por haber estado a un grabador de distancia con BB King, por estar en una sola foto con Charly García, Nebbia, Calamaro, Gieco y Spinetta o por haber estado en el estudio junto a Mercedes Sosa y Goyeneche. 200 latidos es la conferencia multimedia en la que cuenta la historia de la música popular Argentina.

Victor Pintos en la Universidad Siglo 21

Como un disco que gira por primera vez desparrama por el auditorio, de la Universidad Siglo 21, su sabiduría popular, esa que convierte al empirismo en el arte de compartir los momentos justos con genios musicales.

Rock del inicio al fin sonando, Ciro y su armónica acribillan con el himno y las imágenes del siglo político argentino invitan al viaje a canosos y pibes iPods por igual. Con 200 años de vida este país posee raíces muy variadas en su música popular y Victor Pintos puede ser el mejor guía para recorrerlas. (Ver CV)

Somos el país envidiado por el fútbol y nuestra música, somos el país de Yupanqui, Charly, la Negra Sosa, Pichuco, Gardel y cuantos mas. Cuantos países darían mucho por uno.
Hagamos este viaje por el tiempo de la música y que sea un festejo.
La intro se termina y los artistas salen a escena.

Se ve a Atahualpa Yupanqui “arrimando coplas a tu esperanza, tierra querida” y en una entrevista donde define que somos una “selva de guitarras al servicio de la Argentina”.

Además en ese video inicial aparecía junto a su orquesta Aníbal Troilo y León Gieco “cantando de esos hombres de hierro que no escuchan” pero alentándonos que “los pensamientos quedaran”.

Las luces del escenarios se vuelven a entibiar y Pintos no duda en colocar a Yupanqui como el padre del folclore nacional y si te interesa saber mas sobre esto te ofrezco un capítulo para descargar del libro de Memorias escrito por el mismo periodista.

A Pichuco directamente lo calificó como nuestro Coltrane o Miles Davis mientras que León apunta a ser nuestra voz hoy que partió nuestra Pachamama Mercedes Sosa. Estos artistas tienen sus raíces muy lejos en el tiempo, porque la música en este país nació entre aborígenes en la profundidad de una montaña o en Santiago del Estero con Francisco Solano enseñando el violín

Recién después de Gabino Ezeiza empezaron a quedar testimonios grabados, primero fue en un cilindro, despues el disco de pasta y posteriormente el vinilo (que no son lo mismo). Las vitrolas tenían una bocina muy grande a cuerda o manivela y eran las que hacían sonar los discos de pasta en la primera mitad del siglo XX.

Pintos pone play a la vitrola y escuchamos un fragmento de un Carlos Gardel desde la pasta que lo vuelve un Zorzal mas débil, sumamente quebrado y trágico en su sonido. Entonces explica que estos dinosaurios tecnológicos usaban un clavo literalmente, que se desgastaba despues de unos discos y que si te pinchabas te sangraba el dedo como también sucedía con los discos.

Atahualpa Yupanqui grabó en pasta y después en vinilo ya en los años 50 donde se transforma el país, porque con la llegada del Peronismo se comenzó a tener una noción mas total del país. A Buenos Aires llegó mucha gente del interior por trabajo formando el conurbano, esa gente llevó su música y por eso el folclore empezó a ser popular. Esto coincide con que desde los años ’20 en la radio se posicionaban los programas que transmitían desde los auditorios en vivo, con orquesta y locutor.

Quizá el prototipo de artista que se hace masivo llegando desde el interior sean Los Chalchaleros, que desde Salta marcaron los años ’50 y ’60 con su postura, manera de vestir y hasta de entonar. Las luces Off y los emponchados a cantar para que Pintos aclare despues que no era un video clip sino una película (Argentinisima 1 de 1972), porque la Televisión no era masiva y en el cine era que los artistas populares cobraban movimiento, porque solo se conocían las fotos de la revista Folclore o como la secuencia de goles en El Gráfico.

Así como Los Nocheros provienen de Los Chalchaleros; en el rock vemos que La Renga tiene de Pappo, el germen o ADN en su origen; y de Horacio Guarany viene el Chaqueño Palavecino.

Guarany fue comunista hasta los huesos y terminó haciéndose amigo de Menem por tomar el mismo vino, pero en su momento fue muy censurado y dio la cara por las clases populares. Hoy ya no es “el potro”, como se lo conocía popularmente antes de Rodrigo, cuando movilizaba multitudes mas que nadie y producía un fenómeno comparable al del Chaqueño hoy.

Todo esto sucedía, cuenta Pintos, en un tiempo en el que no sé como nos aprendíamos las letras y las canciones, porque hoy lo bajás todo de Taringa y lo llevas en el iPod, un CD en el auto, etc; pero antes nos juntábamos con un amigo y escuchábamos con atención porque no nos lo podíamos llevar a ningún lado.

Primero aparecieron unos lavarropas que grababan a cinta y despues llegó el popular grabador portable Geloso, que Pintos tiene en la mesa y limitado por la falta de salida de línea, nos hace escuchar un recitado del poeta salteño Jaime Davalos. Se pensaba que todo el folclore venía de Salta y se vivía su boom en los ’60 cuando todavía no había explotado el rock mas allá del paso de Elvis.

Pintos muestra el Geloso

Entonces en una sociedad donde los pibes usaban el pelo corto, pantalones de hilo, mocasines, chomba y escuchaban folk; desembarcó una nueva ola comercial que reclutó pibes y se les dio un look y repertorio para formar el Club del Clan.

Había necesidad de cantar folk y se agotaron las guitarras en venta del país, porque con chomba planchada y hasta con un bombo lograbas por lo menos que las chicas hablen con vos. En ese momento entonces, la música de las sirvientas fue el Chamamé que equivocadamente desprestigiado, era polca europea y con aporte negro.

Entonces un video testimonio muestra a Tránsito Cocomarola, que fue el Troilo del género y que inventó el riff del chamamé, bajo un rancho de paja al sol con una pareja danzando y jinetes que miran sin bajarse del caballo tan tranquilos como los animales recostados. Años después Kilómetro once fue el tema mas aplaudido de la gira europea de Gieco en Alemania, porque les era en un punto familiar.

Ya en ritmo y buena dosis de latidos, Victor Pintos comenta que charlando con el Chango Spasiuk y Raly Barrionuevo, coincidían en que estamos siendo injustos con Jorge Cafrune, que sin dejar de ser tradicionalista era zarpado en sus letras. Fue censurado desde épocas de la Triple A, se exilió en España y volvió en el 1977. En enero del ’78 en Cosquín, se comentaba que Zamba de mi esperanza era políticamente incorrecta, los militares desde la platea rezongaron y poco después emprendió una travesía a caballo que lo llevaría a Yapeyú, lugar de nacimiento del libertador San Martin. Esa noche un auto lo embistió y mató.

Volvemos al viaje y Cafrune en Humahuaca aparece envuelto en caras jóvenes y soleadas, le pasan la guitarra y abrió el silencio. Cante nomas cante señor, beba el vino. Con su barba acariciando las curvas de esa encordada.

El tango, exitoso en los ’40 y ’50 había caído en un pozo del que lo rescató Piazzolla y Ferrer mas la camada joven encabezada por un artista cordobés que marchó al silencio: Rubén Juárez. Merecedor de un homenaje que se demora y espero que llegue porque está entre los 5 mas grandes cantores del tango de la historia. El único en el mundo que cantaba y tocaba el bandoneón.

Ver capítulo imperdible de Rubén Juarez – Encuentro en el estudio con Lalo Mir

Juárez convivió como artista de los años ’70 con lugares en Bs. As de veladas antológicas, como era Caño 14 en calle Talcahuano. En el video que muestra Pintos, único registro fílmico de ellos tocando en esta boite, se escucha la cena interrumpida por un flaco Goyeneche de pañuelo-corbata y bigote fino, con el gordo Pichuco sentado al lado ya con las alas posadas en su espalda. Suelto del infierno brama el Polaco la “Garúa” que compartían.

En Pueyrredón y Juncales pasaba lo mismo con “La Cueva” donde se encontraban Litto Nebbia, Miguel Abuelo y Sandro con un micro escenario y sin micrófono. El de Valentín Alsina empezó con rock al mejor estilo Elvis, contorneado todo de cuero mientras los demás pibes vestían mocasines. Era medio grasa pero estaba bárbaro, era muy provocativo y con sensibilidad para hacer hits.

En el video Sandro sale completamente de Elvis en Tv, desenfrenado de todo negro tirado en el piso y con fiebre en sus piernas. Después en una terraza suena La balsa de Los Gatos. Acá comienza la historia del rock Nacional, con ropa de color, las flechas y el Sótano Beat con mujeres en minifaldas.

Pintos junto a su mesa de reliquias en 200 latidos

Durante esa década del ’60 ya existía el vinilo pero en los diarios no estaba la música, era impensado que suceda como ahora que Coky Ramirez pasa 15m en el programa de Tinelli y el diario La Voz del Interior le dedica tres páginas. La primera revista, antecesora de la Pelo (’70), se llamó PinAp y que salió en 1968 con Sandro en la tapa y una polera rosa muy pop, Pintos en el escenario la muestra intacta y hojea las notas a los Rolling Stone y Los Gatos.

Pintos controla la sala y muestra la propaganda de Discofonic Toca Toca a pila que se las consumían a los 3m del picnic. Existía el Combinado porque tenía toca discos vinilos y radio; y también el WincoFon, en un mercado donde se vendían millones con fenómenos como el de Leonardo Favio con “Fuiste mía un verano” o la “Balada para un loco”, o aquellos que mas vendían como Los Chalchaleros, Palito Ortega y Sandro.

Desde el escenario muestra el disco vinilo debút de Gieco, Troilo for Export (grabado con sistema stereofónico) y el primer disco de Mercedes antes de firmar con Polygram.
Descubrimos el sonido del Winco con un vinilo de Spinetta con Pescado Rabioso (su formación posterior a Almendra) Si la púa pegaba mal se rayaba y nos aprendíamos las canciones con los saltos y cambiadas.

Primer disco de Vinilo de Gieco

Pappo joven

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Pappo fue una gran perdida, porque de pibe desde la Paternal apareció con una destreza impresionante para formar parte de la banda de Miguel Abuelo, que había leído Leopoldo Marechal y jugando con la frase “padre de los piojos” fundó su banda Abuelos de la nadaNorberto Napolitano llegó a lo mas alto del mundo con su música y en el video aparece joven, a comienzo de los ’70, Con el pelo cubriendole la cara y solo siendo una nariz que con los años pareció achicarse en un cuerpo que se volvió de gigante.

Entonces ¡Vuelve Perón! De puerta de hierro y luche y vuelve a la masacre de Ezeiza y la patria socialista que no fue. Los arreglos con Lanusse, Cámpora al gobierno y Perón con el poder hasta que se muere en 1974 y queda Isabelita de Presidente con el siniestro Lopez Rega. La situación empeoró y con el golpe militar de marzo del ’76 se hizo la noche de verdad.

La música tuvo sus exiliados y se los borró de la radio. Caímos en un cono de silencio, sin leer libros ni escuchar discos, aunque mas terrible fue para esos miles que no pudieron sobrevivir de las tinieblas. También hubo mucha gente canalla que hizo negocio con la música popular y mientras unos estaban censurados otros vendieron. Solo hace falta ver la programación del Festival de Cosquín del 78-79 para descubrirlos.

Victor Heredia fue uno de los que resistió dentro del país, mas allá que desapareció su hermana Maria Cristina, se quedó con sus padres.Él escribió una carta y la empezó a tocar en la primera Trastienda en Palermo (algo así como Tonos y Toneles), lo que sería un Informe de la situación sumamente arriesgado a principio de los ’80.

Pintos dedicó un párrafo a lo que es vivir con la censura, que fue derrotada igualmente con canciones nobles. Si la palabra libertad aparecía en una letra se censuraba igual que paz, revolución y esperanza. Hasta la portada del disco Durazno sangrando de Invisible fue censurada.

Si hablabas sobre instituciones te censuraban y Sui Generis pensó en hacer un disco llamado Instituciones que terminó siendo “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones“. Por supuesto que no se editó el tema Botas Locas que fue al archivo de la censura, aunque se la cantaba en los conciertos despedidas de 1975.

La anécdota cuenta que Sui Generis fue en agosto a Uruguay y cantaron “Botas Locas” desconociendo que en el país oriental ya habían dado el golpe militar también. Obviamente todos marcharon presos, uno a uno los integrantes de la banda fueron interrogados hasta que le llegó el turno a Charly García a quien como autor de la canción le preguntaron acerca de la frase “Si ellos son la patria yo soy extranjero” a lo que García, aprovechando lo mal que se escuchaba la grabación – prueba militar, desmintió diciendo que la frase era Si ellos son la patria yo me juego entero” y logrando así ser liberados.

Empezando a cerrar, recurro a un extranjero: Luca Prodan

Luca habla reconociendo que al llegar no hablaba castellano y lo nacional le parecía ridículo, aunque Manal le gustaba, Spinetta le parecía rebuscado en sus letras, decía que Soda Stereo la hizo bien aunque no compartía el maquillaje, de Virus no le gustaba nada y ni hablar de Miguel Mateos. El Musico es sentirlo adentro y no querer ser Musico.

Sobre el tango dirá que no le gusta porque el hombre trata mal a la mujer como macho y después la llora, se toma y le canta. Del Chamame opina Prodan que es música centro europea y la chacarera que le gusta mas y hasta la cumbia que mas allá de tener una imagen grasa es divertida, como el cuarteto que lo hacía reír siendo para emborracharse y pasarla bien.

Victor Pintos se despide del escenario dejando una exquisita sensación, esa que el turista siente al unir bellos paisajes con historias, imágenes y sonidos. En sus últimas palabras en el escenario lamenta que Cerati esté mal, marca el debut solista de Ciro, dice que Gieco demora su novedad, Fito sigue activo y hasta elogia a Pedro Aznar y Luis Salinas.

Concluye que hay muchos artistas, pero la Tv lo ultimo que pasó fue a Tití Fernandez (cantante aficionado) e igualmente comenta que con los nuevos formatos la música no va a depender de un hombre que fuma habanos detrás de su escritorio.

El cierre a cargo de Charly y aplausos de talle recital.

+ Fotos de “200 Latidos” cortesía de UE Siglo 21

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Adiós Rubén Juarez: Lastima bandoneón

In Paladar mostaza on 31 mayo, 2010 at 10:21 AM

Un ángel confundido, eso es lo que es. Algo aturdido por el fueye y rezongando con los ojos en esas noches de eterna canción. Un dolorido que guarda sus alas y despliega su rugoso instrumento. Esa arma que derriba las luces desde el escenario y que borra con su crujir los detalles que como rayas en la camisa quedan de la nostalgia en cada actuación.

1947 - 2010

Rubén Juarez nació en 1947 en Córdoba pero fue en Avellaneda (Buenos Aires) donde alimentó la bestia incesante del tango que lleva dentro. Esa que se crió con el maestro Fava y que debutó de pantalones cortos en un escenario cercano a su barrio Sarandí en plena juventud. Empezaba así una gira interminable de rodilla encarando al público y una voz naciente dentro la tradición musical porteña y argentina por excelencia.

Tras recorrer peñas y escenarios chicos comenzó a girar por el interior con Héctor Arbello, guitarrista de su barrio (ex guitarra de Julio Sosa). Hasta que en 1969, Horacio Quintana lo escucha tocar y cantar cambiando la historia de Rubén Juarez. Quintana le abrió a las puertas de “Caño 14” y del sello grabador “Odeón”, donde registro su primera versión grabada: “Para vos Canilla”. Rubén recuerda y consigna la fecha de aparición del disco simple, porque coincida con el cumpleaños de su madre (4/07/69).

Su actuación en “Caño 14” conmueve al ambiente tanguero, que parecía estar esperando una figura joven y nueva, con su fuerza, calidad y espíritu renovador. Dieciocho meses de actuación consecutiva lo corroboran. Cuando lo escuchó Aníbal Troilo “Pichuco”,, le pidió ser su padrino y Rubén lo recibió y acepto como el maestro e ídolo que era. En la intimidad “Pichuco” llegó a decirle que lo sentía como al hijo que no tenia.

El tiempo y el correr de los años dejarían indeleble en su cara hinchada los éxitos, los viajes al interior y exterior del país siempre trayendo aplausos en las valijas. Sin dudas uno de los “grandes” del Tango es, fue y será Rubén Juarez, que de joven fue considerado la renovación o el “tango alegre”, despidiéndose como un gran valor y de los último estandartes de esta música popular.

La puerta se volvió a abrir y mire hacia arriba. Mi padre apretó mi mano que se volvió aún mas diminuta dentro de la suya. Dejamos pasar a un hombre que dejó la sonrisa colgando del marco y se fue por la calle apenas iluminada. Sin destino, un ángel sin cielo, quemado por los aplausos. Enorme. Dispuesto a resucitar en cada mañana y dejar su cuero para que sea estrujado en nombre del Tango y su bandoneón. “Es Rubén Juarez”, me dijo y yo volví a mirar esa espalda con su valija de talento. En Buenos Aires la humedad era lluvia y la noche siempre tango.

+ Playlist de Ruben Juarez

+ Página oficial del artista

En el marco del Festival de Tango y desde el Teatro Alvear, la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, homenajeó a Rubén Juárez, en una serie de participaciones fuera del programa anunciado: Lucila Juárez (hija del bandoneonista, cantor y compositor fallecido el 31 de mayo pasado), Julia Zenko, Chico Novarro, Pepo Ojivieki, Raúl Lavié y Guillermo Fernández mostraron, cada uno a su turno, un continuo de temas homenaje con más buena intención que ensayo, con rienda suelta para la emoción del recuerdo.

Hubo espacio para las anécdotas, para “Aguante negro”, un tema que lo recuerda. Y sobre todo para el eterno bandoneón blanco de Juárez, bien custodiado por la ejecución de Horacio Romo. Todo un cuadro de melancolía tanguera expandida, que a Juárez le habría encantado, con su proclama de “¡Viva el tango!”.

Ultimo Tango

In Derecho a Replica, Paladar mostaza on 18 abril, 2010 at 9:47 AM

Por Diego Fischerman

Todas las historias tienen un comienzo, empieza diciendo Bossa Nova y Nuevo tango. Y, como en todo libro que se precie, en el origen de éste hay una pregunta. Algo que inquieta. El enunciado de un recorrido aún no transitado, en todo caso, que el autor se dedicará a rastrear. La pregunta de Enrique Strega tiene que ver con la lectura de una de las biografías de Astor Piazzolla, la de María Susana Azzi y Simon Collier (El Ateneo), con la aparición allí de una frase en la que se hace referencia a la riqueza de las relaciones entre el bandoneonista y la música brasileña pero, sobre todo, con la pasión por ambas músicas. Y si Piazzolla encontró en Brasil, tanto en el público como en los músicos, una generosidad y una apertura de ideas con las que no contó con facilidad en la Argentina, este libro se dedica a desbrozar con meticulosidad esa red de afinidades, más allá del mero anecdotario.

La hipótesis de Strega no tiene que ver con posibles similitudes estilísticas entre Piazzolla y las revoluciones musicales que atravesaron la historia brasileña en el último medio siglo, desde la bossa nova al tropicalismo y el MPB, sino con la cuidadosa reconstrucción de un mundo cultural como el brasileño que, independientemente de sus propios logros artísticos, no podía no generar un sustrato de avidez por lo nuevo aun cuando llegara desde otro lado. En ese sentido es claro que, a diferencia de quienes habían aportado con su creatividad a los grandes cambios musicales argentinos del siglo, más preocupados por cuidar su lugar en el panteón que otra cosa, sus pares brasileños estaban dispuestos a celebrar los logros ajenos. Y, sobre todo, a dar rienda suelta a la demostración de esa fascinación. Vinicius de Moraes, Milton Nascimento, Egberto Gismonti, César Camargo Mariano y quien era su mujer en los comienzos de la década de 1970, la cantante Elis Regina, no sólo encontraron en Piazzolla una música potente, poderosamente original, única en su sonido y en sus proyecciones, sino que lo hicieron público. Concurrieron a sus conciertos, hablaron de él cada vez que pudieron y lo festejaron como lo que realmente fue: uno de los compositores de música artística de tradición popular más importantes de su época.

Bossa Nova y Nuevo tango bucea en los parentescos no tanto de los resultados como de los presupuestos. Piazzolla y los grandes creadores brasileños no hicieron las mismas músicas pero hicieron músicas que partían de necesidades similares. En particular la de desarrollar una estética compleja, tridimensional y desafiante para la escucha a partir de tradiciones populares. Y, sobre todo, músicas capaces de responder a la vez a un sentido de pertenencia cultural, a una tradición identificable con lo nativo –en cualquiera de sus facetas– y, también, al imperativo de modernidad –y hasta de ruptura– que esos años imponían. Escrito con estilo ameno y sin impostaciones de ninguna clase, este libro traza una breve historia de la bossa nova y sus derivaciones, y también de los afanes de renovación en la Argentina. Pero no se queda en la enunciación de los posibles paralelismos y en el señalamiento de las innumerables diferencias sino que ahonda en las influencias que el jazz tuvo en ambos y, en particular, en la documentación de la recepción de la música brasileña en Buenos Aires y de Piazzolla en Brasil. Azzi y Collier decían que “podría escribirse (y tal vez se escriba) todo un libro sobre los lazos de Astor Piazzolla con el panorama musical brasileño”. Ese libro acaba de escribirse.

Fuente: Diario Pagina/12

+ Ver MiS notas sobre el libro y el autor

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Escucha el playlist “A pedido de Strega”

Astor…

In Paladar mostaza, Pasiones on 12 marzo, 2010 at 2:40 PM

Astor Pantaleón Piazzolla fue bandoneonista, pianista, director, compositor y arreglador.

(11 de marzo de 1921 – 4 de julio de 1992)

Genio que entre sus manos sostuvo el fuego del lamento con la vorágine de una ciudad y su locura.

Cada vez que suena su música la piel se estremece y se siente Buenos Aires.

Sus ritmos, sus cortes y su poesía arrugada son sus sellos inconfundibles.

“Piazzolla no es sólo el músico de tango más célebre en el mundo, sino también un compositor cultivado por notables concertistas internacionales, conjuntos de cámara y orquestas sinfónicas. Es posible que haya llevado al tango hasta sus límites, tan lejos -estéticamente hablando- que muchos tanguistas no tuvieron capacidad de acompañarlo ni de entenderlo. A los que sí lo siguieron, y a los que vinieron después, les legó el difícil problema de sustraerse, aunque sea en parte, de su influencia y de encontrar un nuevo rumbo después de su obra. El “postpiazzollismo” es hasta ahora una colección de intentos, importantes algunos pero insuficientes.”
(Julio Nudler)

Su música…

In Paladar mostaza, Pasiones on 12 marzo, 2010 at 2:40 PM

Escucha mis temas preferidos de Astor Piazzola.

Entrevista

In Paladar mostaza, Pasiones on 12 marzo, 2010 at 2:38 PM